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ENSAYO

PREVENTA

5 junio 2019

47.º Premio Anagrama de Ensayo
Gamper, Daniel
Las mejores palabras
De la libre expresión

Las mejores palabras no es un tratado, ni una
apología, ni un libro de filosofía: es un ensayo
sobre la búsqueda y selección de las mejores
palabras a lo largo del cual se declina una voz
personal e idiosincrásica, más orientada a la
conversación que a las conclusiones.

16,25 € sin IVA / 16,90 € con IVA /
Rústica / 14 x 22 cm / 200 págs.

Daniel Gamper (Barcelona, 1969) es profesor de
Filosofía Política en la Universitat Autònoma de
Barcelona, donde ha centrado su investigación en
el universo conceptual de la democracia y el
liberalismo. Ha publicado Laicidad europea y La
fe en la ciudad secular. Ha traducido obras de
Nietzsche, Habermas, Scheler, Butler y Croce,
entre otros. Escribe periódicamente en Ara y en
«Cultura/s», de La Vanguardia.

Se dice que las palabras públicas han perdido valor, que
la verdad y la mentira son ya indistinguibles: vivimos
envueltos en el ruido, implacablemente sometidos a la
interacción comunicativa electrónica. Al mismo tiempo,
se reivindica sin pausa la libertad política de hablar o de
callar, pues solo voluntariamente, sin coacciones, se
emiten las mejores palabras. Quién sabe, sin embargo, si
lograrán hacerse oír.
¿Es posible preservar las palabras íntimas de la
vulgarización pública? ¿Qué circunstancias favorecen el
surgimiento y la transmisión de las mejores palabras?
¿Qué tipo de actividad es la escucha? ¿Cuándo conviene
el silencio y cuándo está justificado gritar? ¿Quién está lo
bastante seguro para poder reírse de casi todo?
En este ensayo se recorren circunstancias públicas y
privadas de despliegue de la palabra sin tutelas externas;
ocasiones en las que la palabra es ahogada y reprimida,
pero también otras en las que aún alienta la humanidad.
En la casa se aprenden los rudimentos del habla y se
manifiesta su finalidad primordial, el cuidado y la
inclusión en una comunidad lingüística y moral. En la
escuela se disciplina a las palabras y se las articula a
partir de un modelo de conversación racional orientada
a la búsqueda colectiva de la verdad. En el espacio
público, la democracia necesita palabras que circulen sin
obstáculos, que mantengan mínimamente a salvo el
vínculo de la representación, y a su vez prohíbe aquellas
que amenazan con la disgregación social. En las redes y
los medios de comunicación, por su parte, raramente se
cultivan con esmero las palabras, sino que se las deja
florecer sin control, permitiendo que se impongan las
más feroces. En todos estos casos, la libre expresión es
siempre un acto de resistencia y de coraje.