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YEJEZQEL
EZEQUIEL
7:14 Tocarán trompeta y prepararán todo, pero no habrá quien vaya a la batalla; porque mi
ira está contra toda su multitud.
7:15 Afuera habrá espada; y adentro, peste y hambre. El que esté en el campo morirá a
espada, y al que esté en la ciudad lo consumirán el hambre y la plaga.
7:16 Los que de ellos escapen huirán y estarán sobre los montes como las palomas en las
quebradas, gimiendo juntas, cada uno a causa de su iniquidad.
7:17 Todas las manos se debilitarán, y todas las rodillas se volverán como agua.
7:18 Se vestirán de luto, y los cubrirá el terror; en cada rostro habrá vergüenza; y en toda
cabeza, rapadura.
7:19 Arrojarán su plata a las calles, y su oro se convertirá en algo inmundo. Su plata y su
oro no bastarán para librarlos en el día de la ira de YAHWEH– para saciar su hambre ni
para llenar sus estómagos. Porque estos los han hecho caer en pecado;
7:20 porque con sus bellos ornamentos, de los que se enorgullecían, hicieron sus imágenes
y sus detestables abominaciones. Por eso los convertiré en cosa repugnante para ellos
mismos.
7:21 Se los daré como botín a los extranjeros, y como saqueo a los impíos de la tierra; y los
profanarán.
7:22 Apartaré de ellos mi rostro, y mis tesoros serán profanados; rufianes lo invadirán y lo
profanarán.
7:23 Forja la cadena, porque la tierra se ha llenado de crímenes de sangre, y la ciudad se
ha llenado de violencia.
7:24 Yo traeré a los más perversos de las naciones para que tomen posesión de sus Casas;
así haré cesar el orgullo de los poderosos, y sus santuarios serán profanados.
7:25 Viene la angustia, y buscarán seguridad, pero no habrá ninguna.
7:26 Vendrá calamidad sobre calamidad, y rumor tras rumor. Entonces buscarán en vano
una visión de parte del profeta; la instrucción desaparecerá del kohen, y el consejo, de
los ancianos.
7:27 El melej estará de duelo, el príncipe se vestirá de desolación, y temblarán las manos
del pueblo de la tierra. Yo los trataré conforme a sus caminos, y los juzgaré según sus
propios juicios. Y sabrán que yo soy YAHWEH.
8:1 En el año sexto, el quinto día del Jodesh (mes), estaba yo sentado en mi bayit, y los
ancianos de Yahudah estaban también sentados delante de mí, y allí descendió sobre mí
la mano de Yahweh.
8:2 Miré, y vi una figura que tenía la apariencia como de fuego; desde lo que parecía como
su cintura hacia abajo, era de fuego; y desde su cintura hacia arriba su apariencia era
resplandeciente y tenía el color del ámbar.
8:3 Él extendió lo que parecía una mano y me tomó por un mechón de mi cabeza. Un Ruaj
me elevó entre el shamaim y la tierra y me llevó en visiones de Yahweh Elohé a
Yahrusalaim, a la entrada de la Puerta que da hacia el norte; ese era el sitio de la imagen
enfurecedora que provoca furia.
8:4 Y allí apareció la Presencia del Elohé de Yisrael, como la visión que yo había visto en
el valle.
8:5 Y me dijo: Ben de hombre, vuelve tus ojos hacia el norte. Volví mis ojos hacia el norte,
y allí, al norte de la puerta del altar, estaba aquella imagen enfurecedora en la entrada.
8:6 Y me dijo: Ben de hombre, ¿ves lo que hacen éstos, las terribles abominaciones que
hacen aquí los de la Bayit de Yisrael, para alejarme de mi Santuario? Pero todavía verás
abominaciones aun mayores.
8:7 Entonces me llevó a la entrada del atrio; y miré, y había un agujero en la pared.
KITBE HA KODESH RESTAURADA 5994
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