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YEJEZQEL

EZEQUIEL

3:4 Entonces me dijo: Ben de hombre, vé, acércate a la bayit de Yisrael y háblales mis
palabras.
3:5 Porque no eres enviado a un pueblo de habla misteriosa ni de idioma difícil, sino a la
Bayit de Yisrael;
3:6 no a muchos pueblos de habla misteriosa y de idioma difícil, cuyas palabras no
entiendes. Si a ellos te enviara, ellos sí te escucharían.
3:7 Pero la Bayit de Yisrael no querrá escucharte, porque ellos no me quieren escuchar a
mí; pues todos los de la Bayit de Yisrael son testarudos y tienen el corazón empecinado.
3:8 Mira, yo haré tu rostro tan duro como el rostro de ellos, y haré tu frente tan dura como
su frente.
3:9 Yo haré tu frente como el diamante, que es más duro que el pedernal. Tú no les
temerás, ni te atemorizarás ante ellos, aunque son una raza rebelde.
3:10 Entonces me dijo: Ben de hombre, escucha con tus oídos y recibe en tu mente todas
las palabras que yo te diga.
3:11 Acércate a los exiliados, a los benei de tu pueblo, y háblales diciendo: Así ha dicho
Yahweh, ya sea que escuchen o que dejen de escuchar.
3:12 Entonces un Ruaj me levantó, y oí detrás de mí un ruido muy estruendoso: ¡Bendita
sea la Presencia de Yahweh, en su lugar!
3:13 Era el ruido de las alas de los seres vivientes, que se rozaban unas con otras, y el
ruido de las ruedas que estaban junto a ellos –un ruido muy estruendoso.
3:14 Luego un Ruaj me Levantó y me tomó. Yo iba con amargura y con mi Ruaj furioso,
pero la mano de Yahweh era fuerte sobre mí.
3:15 Luego llegué a los exiliados que habitaban en TelAbib, junto al río Kevar, y permanecí
allí entre ellos. Y por siete días estuve sentado entre ellos atónito.
3:16 Aconteció al cabo de los siete días que vino a mí la davar de Yahweh, diciendo:
3:17 Ben de hombre, yo te pongo como centinela para la Bayit de Yisrael; y cuando oigas
una davar de mi boca, debes advertirles de mi parte.
3:18 Si yo digo al impío: ¡Morirás irremisiblemente!, y tú no le adviertes, no le hablas para
advertir al impío de su mal camino para salvar su vida, el impío morirá por su pecado;
pero yo demandaré su sangre de tu mano.
3:19 Pero si tú le adviertes al impío y él no se aparta de su impiedad ni de su camino impío,
él morirá por su pecado, pero tú habrás librado tu vida.
3:20 De nuevo, si algún justo se aparta de su justicia y hace maldad, cuando yo ponga
tropiezo delante de él, él morirá. Porque tú no le advertiste, morirá por su pecado, y sus
obras de justicia que había hecho no se le tomarán en cuenta, pero su sangre la
demandaré de tu mano.
3:21 Pero si tú adviertes al justo para que no peque, y él no peca, ciertamente vivirá por
haber aceptado la advertencia; y tú mismo habrás librado tu vida.
3:22 Entonces vino allí sobre mí la mano de Yahweh y me dijo: Levántate, vete al valle, y
allí hablaré contigo.
3:23 Me Levanté y fui al valle, y vi que se había detenido allí la Presencia de Yahweh, como
la Presencia que yo había visto junto al río Kevar. Y me postré sobre mi rostro.
3:24 Entonces entró en mí un Ruaj, me puso sobre mis pies y me habló diciendo: Entra y
enciérrate en tu bayit.
3:25 Y en cuanto a ti, ben de hombre, sobre ti pondrán cuerdas y te atarán con ellas, y no
podrás salir entre ellos.
3:26 Y haré que tu lengua se pegue a tu paladar, y quedarás mudo; así no serás para ellos
un amonestador, porque son una raza rebelde.

KITBE HA KODESH RESTAURADA 5994

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