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QOHÉLET
ECLASIASTES
2:8 Acumullevé también plata y oro para mí, y tesoros preciados de melejim y de provincias.
Me procuré cantantes, tanto hombres como mujeres; de los placeres de los humanos, y
de mujer tras mujer.
2:9 Así, me engrandecí y acumullevé más que todos los que fueron antes de mí en
Yahrusalaim, y en todo esto mi sabiduría permaneció conmigo.
2:10 No les negué a mis ojos ninguna cosa que desearan, ni le rehusé a mi mente placer
alguno; porque mi mente se alegraba de todo mi duro trabajo. Esto fue lo que me tocó
de todo mi duro trabajo.
2:11 Luego consideré todas las cosas que mis manos habían hecho y el duro trabajo con que
me había afanado en hacerlas, y vi que todo era vanidad y correr tras el viento; no había
ningún provecho debajo del sol.
2:12 Después volví a considerar la sabiduría, la locura y la necedad. Pues, ¿qué añadirá un
hombre que suceda al melej, a lo que éste ya hizo?
2:13 Yo vi que la sabiduría tiene ventaja sobre la necedad, como la ventaja que tiene la luz
sobre las tinieblas.
2:14 El sabio tiene ojos en la cara, pero el necio anda en tinieblas. También yo entendí que
lo mismo le sucederá a todos ellos.
2:15 Entonces dije en mi mente: Lo mismo que le sucederá al necio me sucederá también a
mí. ¿Para qué, Entonces, me he hecho más sabio? Y dije en mi mente que también esto
era vanidad.
2:16 Porque ni del sabio ni del necio habrá perpetua memoria, porque en los días venideros
ya se habrá olvidado todo. ¡Y cómo muere el sabio junto con el necio!
2:17 Entonces aborrecí la vida, porque la obra que se hace debajo del sol me era fastidiosa;
pues todo es vanidad y correr tras el viento.
2:18 Asimismo, aborrecí todo el duro trabajo con que me había afanado debajo del sol, el
cual tendré que dejarle a otro que vendrá después de mí.
2:19 ¿Y quién sabe si él será sabio o necio? Sin embargo, se apoderará de todo el duro
trabajo con que me he afanado para hacerme sabio debajo del sol. También esto es
vanidad.
2:20 Por eso, volví a desesperarme con respecto a todo el duro trabajo con que me había
afanado debajo del sol.
2:21 Porque se da el caso de que un hombre se afana con sabiduría, con conocimiento y con
talento, y luego le deja sus bienes a otro hombre que jamás se afanó por ello. También
esto es vanidad y un mal grande.
2:22 Porque, ¿qué logra el hombre de todo su duro trabajo y del conflicto de con que se
afana debajo del sol?
2:23 Porque todos sus días no son sino dolores; y su tarea, frustración; ni siquiera de noche
reposa su mente. Esto también es vanidad.
2:24 Así que no hay nada mejor para el hombre que comer y beber, y hacer que su persona
vea lo bueno de su trabajo. Yo he visto que esto también proviene de la mano de
Ha´Elohé.
2:25 Pues, ¿quién comerá y se regocijará separado de él?
2:26 Porque al hombre que es bueno delante de él, él le da sabiduría, conocimiento y
alegría; pero al pecador le da la tarea de acumular y amontonar, para que lo deje al que
es bueno delante de Ha´Elohé. También esto es vanidad y correr tras el viento.
3:1 Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del shamaim tiene su momento:
KITBE HA KODESH RESTAURADA 5994
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