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MAASHER SHALUJIM
HECHOS DE LOS APOSTOLES
26:18 para abrir sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz y del
poder del Ha satán a Yahweh Elohé, para que reciban perdón de pecados y una
herencia entre los santificados por la emunah en mí.
26:19 Por lo cual, oh rey Agripa, no fui desobediente a la visión celestial.
26:20 Más bien, primeramente a los que estaban en Daméseq, y en Yahrusalaim y por toda
la tierra de Yahudah, y a los gentiles, les he proclamado que se arrepientan y se
conviertan a Elohé, haciendo obras que demuestren arrepentimiento.
26:21 A causa de esto, los yahuditas me apresaron en el Templo y trataron de Matarme.
26:22 Pero con la ayuda de Elohé me he mantenido firme hasta el día de hoy, dando
testimonio a pequeños y a grandes, sin decir nada ajeno a las cosas que los profetas y
Moshé dijeron que habían de suceder:
26:23 que el Mashíaj habría de padecer, y que por ser el primero de la resurrección de los
muertos a una vida espiritual, habría de anunciarle luz al pueblo y a los goyim.
26:24 Mientras él decía estas cosas en su defensa, Festo le dijo a gran voz: Estás loco,
Shaul El mucho estudio te ha vuelto loco
26:25 Pero Shaul dijo: No estoy loco, oh excelentísimo Festo, sino que hablo palabras de
verdad y de cordura.
26:26 Y el rey, delante de quien también hablo confiadamente, entiende de estas cosas.
Porque estoy convencido de que nada de esto le es oculto, pues esto no ha ocurrido en
algún rincón.
26:27 ¿Cree usted, oh rey Agripa, a los profetas? Yo sé que cree
26:28 Entonces Agripa le dijo a Shaul: Por poco me persuades a hacerme seguidor de
vuestro Mashiaj.
26:29 Y Shaul dijo: Quisiera Elohé que, por poco o por mucho, no solamente usted sino
también todos los que hoy me escuchan se hicieron como yo, excepto por estas cadenas
26:30 Entonces se Levantaron el rey, el procurador, Berenice y los que se habían sentado
con ellos.
26:31 Y después de retirarse aparte, hablaban unos con otros diciendo: Este hombre no
hace ninguna cosa digna de muerte ni de pris ión.
26:32 Y Agripa le dijo a Festo: A este hombre se le podría poner en libertad, si no hubiera
apelado al César.
27:1 Cuando se decidío que navegaríamos a Italia, entregaron a Shaul y a otros presos a
un jefe de guardia romano llamado Julio, perteneciente a la centuria Augusta.
27:2 Así que, embarcamos en una nave adramiteña que se dirigía a los puertos de Asia. Nos
acompañaba Aristarco, un macedonio de Tesalónica.
27:3 Al día siguiente, llegamos a Tsidón; y el guardia romano Julio, tratando a Shaul con
respeto, le permitió visitar a sus amigos y recibir las atenciones de ellos.
27:4 Después de salir de Tsidón, navegamos a Chipre, porque los vientos nos eran
contrarios.
27:5 Y después de cruzar por alta mar frente a Cilicia y a Panfilia, llegamos a Mira, ciudad
de Licia.
27:6 El centurión romano encontró allí una nave alejandrina que navegaba a Italia, y nos
embarcó en ella.
27:7 Navegamos muchos días lentamente, y llegamos a duras penas frente a Gnido, porque
el viento nos impedía, luego navegamos a sotavento de Creta frente a Salmón.
27:8 Y costeándola con dificultad, llegamos a un lugar llamado Buenos Puertos, cerca del
cual estaba la ciudad de Lasea.
KITBE HA KODESH RESTAURADA 5994
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