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MAASHER SHALUJIM
HECHOS DE LOS APOSTOLES
8:30 Felipe siguió corriendo al lado, lo oyó leer al profeta YeshaYah y le preguntó:
¿Verdaderamente entiendes lo que estás leyendo?
8:31 Él le contestó: ¿Cómo voy a entender si nadie me explica? E invitó a Felipe a sentarse
con él.
8:32 El pasaje de la Escritura que iba leyendo era éste: Como oveja llevada al Matadero, y
como cordero que enmudece ante el trasquilador, así no abrió él su boca.
8:33 En su humillación le quitaron su derecho. ¿Quién podrá hablar de su descendencia?
Pues quitaron su vida de la tierra.
8:34 El eunuco le preguntó a Felipe: Por favor, ¿de quién dice esto el profeta? ¿De sí mismo
o de algún otro?
8:35 Entonces Felipe tomó la davar y, a partir de aquel pasaje, le anunció la Besorat de
Yahshua.
8:36 Más adelante en el camino llegaron a cierta charca, y el eunuco dijo: Mira, ahí hay
agua, ¿qué impide que yo me sumerja?
8:37 AÑADIDO
8:38 Entonces mandó a parar el carro, y bajaron los dos al agua, Felipe y el eunuco, y
Felipe lo sumergió.
8:39 Cuando subieron del agua, el Ruaj de YAHWEH arrebató a Felipe, y el eunuco no lo vio
más; y siguió su camino lleno de gozo.
8:40 Felipe se encontró después en Ashdod; y pasando por el territorio proclamó la Besorat
en todas las ciudades, hasta llegar a Cesarea.
9:1 Shaul, respirando todavía amenazas de muerte contra los talmidím del Maestro, fue
donde el Kohen Gadol
9:2 y le pidió cartas para las sinagogas de Daméseq, autorizándolo a llevarse detenidos a
Yahrusalaim a todos los que encontrara que pertenecieran a este Camino, fueran
hombres o mujeres.
9:3 Iba por el camino y se estaba acercando a Daméseq, cuando de repente brilló a su
alrededor una luz desde el shamaim.
9:4 Entonces cayó al suelo y oyó una voz que le decía: Shaul, Shaul, ¿por qué me
persigues? Dura cosa te es dar patadas contra el aguijón.
9:5 Y él preguntó: ¿Quién eres, Maestro? Él respondió: Yo soy Yahshua, a quien tú
persigues.
9:6 Levántate, entra a la ciudad, allí se te dirá lo que debes hacer.
9:7 Los hombres que viajaban con él se detuvieron sin poder hablar; oían la voz pero no
veían a nadie.
9:8 Así que Shaul se Levantó del suelo, y cuando abrió los ojos no veía; de modo que lo
llevaron de la mano y lo condujeron a Daméseq;
9:9 y allí estuvo tres días privado de la vista y sin comer ni beber.
9:10 Había en Daméseq un talmid llamado Jananyah, a quien el Maestro le dijo en visión:
Jananyah. Y él respondió: Aquí estoy, Maestro.
9:11 Y el Maestro le dijo: Levántate y ve a la calle que se llama Derecha, y pregunta en
casa de Yahudah por un tarsita llamado Shaul. Él está orando
9:12 y ha visto a un hombre llamado Jananyah que entra y le pone las manos encima para
que vea.
9:13 Jananyah le respondió: Maestro, he oído a muchos hablar de ese hombre y de todo el
daño que les ha causado a tus kadoshim en Yahrusalaim.
KITBE HA KODESH RESTAURADA 5994
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