REVISTA CANDÃS EN LA MEMORIA febrero.pdf

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Flotando en aquel mar un grueso madero
con un Cristo a lo lejos divisaron
unos nobles y fuertes marineros
y de la brava mar lo rescataron
A bordo con fervor lo colocaron
cuidando aquel botín con tal esmero
que el Cristo sonrió ante aquel amparo
y a puerto entre plegarias lo trajeron
El pueblo lo acogió como un legado,
guardando aquella imagen del madero,
cual tesoro marino más preciado
Y en Candás para siempre entronizado,
vive el náufrago Cristo marinero,
por miles de devotos venerado
Alfredo Pérez Pantiga
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