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DEIS | Serie 5 Número 59
defunciones cuya frecuencia podría disminuirse, en función del conocimiento
científico actual y por distintas acciones desarrolladas, fundamentalmente a
través de los servicios de salud) y difícilmente reducibles (que incluye las
defunciones que en la actualidad no son reducibles).
Se incorporó para el período neonatal y para el período postneonatal, la
categoría no clasificables (que incluye las enfermedades raras –aún para los
especialistas, tanto que no pudieron aventurar un pronóstico o respuesta al
tratamiento‐, aquéllas de difícil interpretación –cuando la clasificación de la CIE‐
10 resultaba difícil de compatibilizar con las clasificaciones utilizadas en la práctica
actual en el país‐ y los casos de diagnósticos incompletos o insuficientes).
Mortalidad Fetal
En 1950 la Organización Mundial de la Salud definió la muerte fetal como "la
muerte antes de la expulsión completa de su madre de un producto de la
gestación, independientemente de la duración del embarazo; el feto no respira o
muestra algún otro signo de vida..." Asimismo, recomendó que la muerte fetal sea
clasificada como precoz (<20 semanas completas de gestación desde la fecha de la
última menstruación), intermedia (20 a menos de 28 semanas), tardía (28
semanas completas o más), o no clasificable.
En 1975 se revisa nuevamente la definición y se adopta la que continúa vigente
hasta la actualidad.
En la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas
Relacionados con la Salud ‐ Décima Revisión (CIE‐10) (Volumen 1), se expresa que
la Conferencia Internacional para la Décima Revisión "estuvo de acuerdo en que
era aconsejable conservar las definiciones de nacido vivo y muerte fetal tal como
aparecen en la Novena Revisión". También se establece que el período perinatal
se inicia en la semana 22ª de gestación (cuando el peso del feto es normalmente
de 500 gramos) y termina cuando se completan siete días después del nacimiento.
Con esta nueva conceptualización, queda establecido que se considerarán
muertes fetales tardías o “mortinatos” aquéllas que se producen a partir de la
22ª semana de gestación.
La mortalidad fetal está altamente concentrada en el extremo inferior de la
distribución de peso. Si bien la mayoría de estos casos (vivos y muertos) son
partos pretérmino, el peso al nacer es el camino final crucial en la cadena causal
fatal (Susser M., Marolla F.M., and Fleiss J.: Birthweight, fetal age and perinatal
mortality. Am.J.Epidemiol. 96:197‐204, 1972). A medida que el peso se aleja de un
nivel óptimo de sobrevida, el riesgo de muerte aumenta en forma exponencial
(Karn and Penrose 1951; Shah and Abbey 1971; Susser et al. 1972; Wilcox and
Russell 1983 b, c). En general, el pronóstico de sobrevida como feto o neonato es
peor cuanto más lento sea el crecimiento. Cuanto menor sea el peso logrado a
una edad gestacional dada, mayor es la probabilidad de morir.
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