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Resultados obtenidos
Las conclusiones resultantes de estos estudios pueden utilizarse por los agentes del
sector para potenciar el uso de las energías renovables térmicas en España.
Sector residencial
El nivel de confort es el factor de decisión más importante para la mayoría de los
usuarios domésticos. También son muy importantes los ahorros a lo largo de la vida del
equipo y la baja necesidad de mantenimiento o coste de la instalación.
El grado de conocimiento de las tecnologías renovables en viviendas se cifra en el 63%.
La energía solar térmica y la biomasa son las más conocidas entre la ciudadanía.
La incorporación de alguna de estas tecnologías en el hogar no está todavía muy
extendida, siendo la energía solar térmica la que cuenta con mayor aceptación.
Sector no residencial
Los factores de decisión valorados como muy importantes a la hora de adquirir un nuevo
sistema de calefacción / refrigeración o ACS para el edificio son el que la tecnología sea
fiable y segura, que proporcione un confort adecuado y la accesibilidad al combustible.
Un 81% de los encuestados conoce la existencia de las energías renovables. La energía
solar térmica y la biomasa son las más conocidas en usos de calefacción y ACS, mientras
que la bomba de calor lo es para refrigeración. En un 50% de los casos se indica que no
se va a incorporar en el edificio una instalación renovable, argumentando la necesidad
de aprobación interna, el requerimiento de cambios estructurales o el elevado precio.

Sector industrial
Los factores de decisión valorados como muy importantes a la hora de adquirir un nuevo
sistema de producción de calor / frío son principalmente el aporte en condiciones
óptimas para el proceso industrial, los ahorros y la fiabilidad o seguridad de los equipos.
Un 74,4% de los encuestados conoce la existencia de las energías renovables; sobre todo
para producir calor. Hay sectores donde existe un mayor conocimiento de este tema,
como por ejemplo en la industria química, la industria de minerales no metálicos o de
papel.
La biomasa es la más conocida para producción de calor, mientras que para la
producción de frío destaca la energía solar térmica y la bomba de calor renovable. En un
52% de los casos se indica que no se va a incorporar en el proceso productivo
representado una instalación renovable, argumentando la alta inversión inicial
requerida junto con la necesidad de realizar cambios estructurales en las instalaciones.