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cosas? Ellos le dijeron*: Sí. Y El les dijo: Por eso todo escriba que se ha convertido en un discípulo del reino de los
cielos es semejante al dueño de casa que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.

Vivimos en una sociedad materialista!
Una sociedad materialista tiene la tendencia a la codicia y las satisfacciones materiales.
Es una sociedad donde solamente lo material tiene valor. La sociedad materialista cree
que para ?ser? es necesario ?tener?.

Una sociedad necesitada de valores

Hablar de “valores” se ha convertido en un tópico, casi en una moda. Se oye decir casi en todos
los ámbitos que en nuestra sociedad se han perdido los valores, que la juventud ya no tiene
valores, que lo hay que hacer es potenciar los valores y, sobre todo, educar en valores. Hasta en
las iglesias evangélicas se habla de valores. Incluso circula un material para la educación en
valores “cristianos” de adolescentes y jóvenes. Lo que hay detrás de estas expresiones es un
sentimiento bastante generalizado de que se ha producido un “deterioro moral” en la sociedad, y
en relación con distintos aspectos de la vida.
o que ya resulta más problemático es poner de acuerdo a todos los que dicen que se han perdido
los valores, acerca de cuáles son los valores que verdaderamente “valen”, esos “verdaderos
valores” que se supone que valían antes y que ahora ya no valen.
Cuando llegamos a este punto unos piden justicia, otros libertad, igualdad y fraternidad, otros
orden público y seguridad… La lista podría ser tan larga como el listín de teléfonos, porque cada
persona, o cada grupo, tiene sus criterios acerca de lo que verdaderamente tiene valor para su
vida. Entonces advertimos que no es que se hayan “perdido los valores”, sino que los valores han
cambiado.
Lo que “antes” (¿hace quince años, antes de la democracia, antes de la guerra…?) tenía valor
para las personas que en aquellos momentos constituían la mayoría de la sociedad, ahora ha
dejado de tenerlo para quienes ahora forman la mayoría, que no son las mismas personas que
“antes”, ni siquiera sus hijos o sus nietos.
para unos los valores, que no dejan de ser cosas abstractas (como la bondad, la justicia, la
amistad, el esfuerzo, etc.) serían “realidades” que están ahí y que sólo hay que aplicarlas a la
vida, mientras que para otros, en cambio, no existen “realmente”, y sólo serían criterios
totalmente subjetivos y, por tanto, relativos.

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