Las Casas Astrológicas Bruno Huber.pdf

Vista previa de texto
En la actualidad, todavía nos estamos enfrentando con
este largo pasado, con esta herencia espiritual. La astrología del siglo actual sufre una enfermedad muy especial:
expresándolo en términos psicológicos puede decirse
que padece una especie de esquizofrenia. Por un lado
intenta ser científica a toda costa y, por otro, en la forma
en que nos ha sido transmitida, emplea conceptos míticos y místicos que intentan explicar lo acausal.
Hoy, la astrología (al igual que la psicología) está sometida a la presión de tener que demostrarlo todo, como se
hace en las ciencias naturales, y eso la induce a emplear
métodos que, debido a su carácter mecánico, no son
adecuados para captar la esencia del ser humano. El
hecho de que una ciencia humanista tenga que hacer sus
demostraciones empleando las reglas de las ciencias
naturales es, de por sí, una contradicción y no puede
salir bien. La astrología debería demostrar su validez por
sí misma: por lo que es capaz de hacer.
Además, todavía se produce el curioso fenómeno (francamente inadmisible) de hablar, por ejemplo, de Júpiter
(o de su igualmente poderoso colega mitológico Zeus)
para después, a partir de su existencia literaria, deducir
especulativamente las cualidades jupiterianas. Nuestro
moderno intelecto lógico o dialéctico no está en situación de traducir los contenidos arquetípicos del símbolo
a conceptos analíticos de una forma suficientemente
completa. Nuestro intelecto siempre se apoya en la objetividad y, cuando aborda cuestiones de interpretación de
símbolos, los resultados no suelen reflejar toda la riqueza
de lo que se pretende expresar. Desde un principio, estos
resultados no nos parecieron suficientemente buenos, así
que tuvimos que empezar de nuevo.
11
