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CAPÍTULO 2. SEVILLA
A su paso por la urbe, el río posee un caudal notable,
tras haber recibido las aportaciones de todos sus grandes
afluentes, entre ellos el Genil, que es su afluente más importante y confluye con él en la localidad de Palma del
Río. En la estación de aforo instalada en Sevilla, el Guadalquivir registra un caudal medio de 197,6 m³/s,[31] muy
superior a los niveles alcanzados en el curso medio (52,40
km³/s, en Marmolejo, Jaén)[32] y en el curso alto (15 m³/s,
en el embalse de Puente de la Cerrada, en Torreperogil,
aguas abajo del pantano del Tranco, Jaén).[33]
la margen izquierda del Guadalquivir, conformada por los
ya citados arroyos Tagarete y Tamarguillo y el río Guadaíra, igualmente caracterizados por un régimen de fuerte irregularidad. El primero tuvo una gran importancia
defensiva durante la Edad Media, al delimitar por extramuros el flanco oriental de la ciudad hasta su confluencia con el Guadalquivir, cerca de la Torre del Oro. Su
cauce ha sido sucesivamente modificado, alejándolo progresivamente del núcleo urbano y convirtiéndolo en un
afluente directo del Tamarguillo.[35] En el parque de Miraflores, situado al norte de Sevilla, se ha reconstruido
El río presenta un régimen hidrológico preferentemente
pluvial, que determina fuertes variaciones de su caudal. parte del cauce original del arroyo Tagarete.
Estas eran visibles en Sevilla, con estiajes por debajo de Por su parte, el Tamarguillo discurría en sentido estelos 10 m³/s y crecidas de 5000 y 9000 m³/s, con periodos oeste por la parte meridional y oriental del núcleo urbano
de recurrencia de 5 y 100 años respectivamente. En la y se canalizó desviando su cauce por el norte del centro
actualidad, las oscilaciones han disminuido notablemen- histórico, lo que ha permitido la expansión de la ciudad
te gracias a la regulación a la que está sometida toda la hacia el este, con la creación de nuevas avenidas como la
cuenca del río.[34]
ronda del Tamarguillo, levantada sobre uno de los anti[36]
A la irregularidad de este régimen hidrológico se añade guos encauzamientos de esta corriente.
la ubicación de Sevilla sobre una llanura aluvial, en plena
zona de inundaciones, ha condicionado históricamente el
2.2.4
trazado urbanístico de la ciudad. El cauce natural del río
ha sido modificado por infraestructuras dirigidas a prevenir las grandes avenidas. Antes de la regulación actual,
las crecidas elevaban las aguas a una cota entre 7 y 10
m y las zonas más bajas de la urbe, como la Alameda de
Hércules, están situadas a una cota de tan solo 4,30 m,[34]
sobre lo que fue el lecho de un brazo secundario del río,
cegado en época visigótica, y desecado en el siglo XVI.
Clima
Climograma del aeropuerto de Sevilla.
Vista desde la Giralda hacia el sur, con la zona portuaria y el
puente del V Centenario al fondo.
Se han realizado importantes intervenciones en el cauce
del río a lo largo del siglo XIX y XX buscando tanto una
mejora en la navegabilidad y satisfacer las necesidades
del puerto, como reducir el efecto de las crecidas del río
en la población, que han consistido en su mayor parte en
rectificaciones del trazado en el cauce eliminando curvas
y en el levantamiento de diques que han reducido la longitud del Guadalquivir en casi 40 km.[34] Es el caso de
las obras realizadas en el año 1950, mediante las cuales
se desvió el cauce activo hacia el oeste y se construyó una
dársena sobre el primitivo.
También se ha alterado la red hidrográfica municipal de
El clima de Sevilla es mediterráneo, con precipitaciones
variables, veranos secos y extremadamente calurosos e
inviernos suaves y a menudo lluviosos que concentran
más de la mitad de la lluvia anual. Según la clasificación
climática de Köppen, corresponde a un clima Csa.[37] La
temperatura media anual es de 19,2 °C, una de las mayores de Europa y la más alta de las capitales peninsulares.
Enero es el mes más frío con una media de temperaturas mínimas de 5,7 °C; y julio es el mes más caluroso,
con una media de temperaturas máximas diarias de 36,0
°C.[38] Se superan los 40 °C varias veces al año.[39] Por
sus temperaturas medias estivales es la capital de provincia más calurosa de España.
Las precipitaciones, con una media de 538,8 mm al año,
se concentran entre octubre y abril; siendo diciembre
el mes más lluvioso, con 99 mm. Hay un promedio de
51 días de lluvia al año, 2917 horas de sol y 3 días de
heladas.[38]
