Agil Mente Estanislao Bachrach.pdf


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Lo tradicional
no les sucede a todos
Confía en la incertidumbre, te conducirá a la claridad.
J OANNA SWANGER

El proceso creativo se describe en cinco grandes etapas. La primera es un período de preparación. Uno se sumerge, conscientemente o
no, en una serie de problemáticas o en algún desafío, objetivo, que le interesa o le despierta curiosidad. ¿Qué quiero resolver? ¿Qué me
interesa? Lo que llamamos nuestro desafío creativo. De manera ocasional puede suceder que uno logre tener un descubrimiento creativo sin
mucha preparación. La segunda etapa de este proceso es un

período de incubación . Las ideas se agitan por debajo del nivel de la

conciencia. En este momento aparecen conexiones inusuales, y las ideas se empiezan a asociar unas con las otras, sin que nosotros las
llevemos conscientemente por un camino derechito y angosto.
Algo está por suceder . Es la famosa frase: “Voy a consultarlo con la
almohada”. Durante este período hay ciertos intervalos de proceso consciente. Pero, al ser misterioso porque no es consciente, muchas
veces se piensa en la incubación como la etapa más creativa. Ya que el proceso consciente puede ser analizado por las reglas de la lógica, de
la razón, lo que sucede en los espacios vacíos, oscuros, desafía el análisis y evoca algo misterioso que rodea la creatividad. Algunos llegan a
hablar de algo místico, la musa inspiradora. La incubación puede durar años y, a veces, horas o minutos. La tercera etapa es la de la
revelación o insight. El momento eureka de Arquímedes. Como cuando la última pieza del rompecabezas se junta con las demás. Las
revelaciones pueden ocurrir en cualquier momento, pero cuando suceden son recordadas con mucha intensidad y emoción. En general,
devienen en nuestro consciente luego de mucho tiempo de trabajo. Es como estar sosteniendo un corcho debajo del agua y, al soltarlo, ver
que aparece en la superficie. Según la experiencia, uno llega a revelaciones importantes o creativas cuando está preparado, con la mente
dispuesta, como aquellas personas que han pensado y trabajado arduo en algún problema o en algún desafío o en alguna disciplina. Pero hay
también situaciones donde se llega a ideas creativas, donde nadie se ha preguntado nada, donde no se conoce el problema. Esto es cuando
una persona identifica que existe un problema y también una solución. Se ha descubierto un problema. Más adelante veremos qué le sucede
al cerebro justo antes y durante un insight. La cuarta etapa es la de evaluación. Debemos decidir si esa revelación contiene algún valor y si
vale la pena llevarla a cabo. Es un momento muy emocional, uno tiene que procesar esa idea y tratar de decidir si hacerla realidad o no.
Muchas veces uno se siente inseguro o con mucha incertidumbre, ya que se trata de algo no conocido. Aquí también es cuando aparecen
las críticas propias o ajenas. La gente que trabaja con nosotros, sus criterios y sus prejuicios… Es como cuando uno pinta un cuadro y se
aleja para ver lo que está pintando, cuando uno relee algo que escribió, cuando los científicos revisan cálculos o ecuaciones para ver si lo
que piensan está bien. La gran mayoría de las relaciones no va muy lejos, pero cuando éstas son adecuadas, cuando realmente tienen
sentido, empieza el trabajo de la elaboración, que es la última etapa del proceso y la más larga. Lleva más tiempo y más trabajo. Edison
decía: “99% de transpiración y 1% de inspiración”. Hay que ponerse a trabajar, implementar e incluso, muchas veces, salir de la zona de
confort, esforzarse, cambiar, animarse, convencer a los demás. Es decir, si tenemos una revelación que consideramos muy útil para nuestro
desafío, rara vez el proceso termine allí. La realidad nos muestra que esa idea nueva debe ser refinada.

Los bosquejos del hemisferio

derecho deben ser transformados en una obra de arte terminada. Pocas veces esta labor es divertida, pero es esencial.

Estas etapas del proceso creativo no hay que tomarlas de manera literal. Muchas personas contribuyen de manera creativa en sus
disciplinas o sus vidas, sin pasar necesariamente etapa por etapa. El proceso creativo tiene interrupciones constantes, donde se va incubando
en distintas circunstancias, revelando cosas en diferentes etapas. No es un proceso lineal todo el tiempo sino que va teniendo distintos
círculos o nudos que requieren de muchas revelaciones por momentos, y depende también de cuán profundo y necesario sea lo que
queremos comprender o resolver o de cuál es nuestro desafío.
Las cinco etapas del proceso creativo son una manera muy simplificada, y en ocasiones esto puede confundirnos. Pero, a la vez, es una
forma bastante válida y simple de organizar este procedimiento muy complejo. Creo que lo más importante es recordar que estas etapas no
son exclusivas y, en general, se superponen y ocurren muchas veces durante el proceso hasta que éste se termine. Sintetizar, no dar tantas
vueltas.