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Libro de la Libertad
Sí hijos Míos, existe la Supervivencia Eterna, ese histórico momento llegó a unos: es
cuando el Pensamiento Cree en Mí, el alma Me reconoce y el espíritu Me desea.
Así pues, no afinquéis en “Dios” falsas promesas que no reconoce el corazón: el hombre
sabio sabe que Existo y me acepta. El ignorante y falaz, Me rechaza en su soberbia
Y este es el Espíritu del Padre que está en nosotros, como El mismo en nuestros
corazones, y el corazón que no le conoce, que no sabe de esta existencia dentro de sí; NO
LO CONTIENE, por esto afirma: “no afinquéis en “Dios” falsas promesas que no reconoce
el corazón”… una Verdad para el hombre sabio: un rechazo para el ignorante y falaz.
Por esto, en el hombre falaz, existen todo tipo de espíritus del error… “En esto conoced
el Espíritu de DIOS: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de
Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y
este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está
en el mundo. Hijitos, vosotros sois de DIOS, y lo habéis vencido; porque Mayor es el que
está en vosotros, que el que está en el mundo. Ellos son del mundo; por eso hablan del
mundo, y el mundo los oye. Nosotros somos de DIOS; el que conoce a Dios, nos oye; el que
no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el Espíritu de Verdad y el espíritu de error”
(1 Juan 4:2-6).
El espíritu de error es el de tinieblas que se manifiesta en el hombre del mundo como
espíritu de lujo, vanidad, fornicación, vicio, crimen, maldad, la mentira en todos los sentidos
humanos cual la cita de Oseas 4:12 advirtió… “Mi pueblo a su ídolo de madera pregunta, y
el leño le responde; porque espíritu de fornicaciones lo hizo errar, y dejaron a su Dios para
fornicar”. Es el espíritu del demonio que posesa a todos los que tienen esas cualidades de
corrupción: “Estaba en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu de demonio inmundo,
el cual exclamó a gran voz, diciendo: Déjanos; ¿qué tienes con nosotros, Jesús nazareno?
¿Has venido para destruirnos? Yo te conozco quién eres, el Santo de Dios”, (Lucas 4:33)…
La Luz destruye las tinieblas Y ESA ES LA LEY DEL PADRE SIN FIN: “Porque DIOS, que mandó
que de las tinieblas resplandeciese la Luz, es el que resplandeció en nuestros corazones,
para iluminación del Conocimiento de la Gloria de DIOS en la faz de Jesucristo” (2
Corintios 4:6)…
Y la Gloria de DIOS es el Espíritu de Verdad que mora en los justos… “Más vosotros no
vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de DIOS mora en vosotros.
Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. Pero si Cristo NO está en vosotros, el
cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el Espíritu vive a causa de la Justicia.
Y si el Espíritu de DIOS que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó
de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu
que mora en vosotros. Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos
conforme a la carne; porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu
hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados por el Espíritu
de DIOS, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para
estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el Espíritu de adopción, por el cual
clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos
hijos de DIOS. Y si hijos, también herederos de DIOS y coherederos con Cristo, si es que
padecemos juntamente con él, para que con él, seamos glorificados”, (Romanos 8:9-17)…
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