Revista Ambiente Siglo XXI. N° 27 enero febrero 2011.pdf


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Volumen 3,



27.

Ambiente

Siglo

XXI

En realidad, de Copenague hacia aquí, no se ha
producido una firmeza importante en cuanto a los
derechos de emisión, por lo cual la tecnología tampoco recibirá el impulso necesario para la mitigación.
Sin embargo, los temas están puestos sobre la
mesa del mundo, en la agenda de todos y pesan
sobre la conciencia internacional.
A pesar de que los resultados han sido ambiguos y
reflejen ausencia de voluntad política, existe un
plan de acción trazado en donde numerosos actores sociales se comprometieron a consolidarlo con
una nueva fuerza emergente.
Las demandas sectoriales de los ecologistas, de las
mujeres, de los sindicatos, de los pueblos indígenas, de los comunicadores, de la niñez y la juventud, de los pacifistas, y otros grupos interesados
en el bien común, poniendo a prueba intereses
comunes.
Esto no se percibía anteriormente a nivel de la

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sociedad civil, ni en los propios países ni mucho
m e n o s
a
n i v e l
m u n d i a l .
Esta realidad es la más significativa y la más promisoria para el futuro. La posibilidad de ir gestando a partir de ella una agenda de los pueblos, un
plan de acción común, un calendario de metas en
t i e m p o s
v i a b l e s .
En esta etapa predomina cada vez más un pragmatismo audaz. Se combina la protesta con la propuesta y como se dijo en Copenhague se asume la
necesidad de caminar sobre las dos piernas: hay
que trabajar en las instancias oficiales, procurando multiplicar la fuerza política y a la par, hay que
trabajar en todas las instancias paralelas y alternativas con una agenda propia y complementaria
a la agenda oficial. Esta doble estrategia es absolutamente necesaria para pensar y trabajar alternativas en pos de un futuro mejor para toda la
humanidad.

“Construyamos juntos una
nueva cultura del ambiente”