Desafio de Amor.pdf


Vista previa del archivo PDF desafio-de-amor.pdf


Página 1...50 51 52535489

Vista previa de texto


El desafío del amor
que se encargue de esa persona a su manera. Te ahorras el
problema de preparar más discusiones o de intentar imponerte en
esta situación. Ya no se trata de ganar o perder. Se trata de la
libertad. Se trata de soltar.
Por eso, a menudo escuchas que las personas que han perdonado
de verdad dicen: "Parece que me hubieran quitado un peso de
encima". Sí, es exactamente eso. Es como una bocanada de aire
refrescante que entra a tu corazón. La fría oscuridad de la prisión
se inunda de luz y frescura. Por primera vez en mucho tiempo, te
sientes en paz. Te sientes libre.
¿Pero cómo lo logras? Le entregas al Señor tu enojo y la
responsabilidad de juzgara esta persona. "Amados, nunca os
venguéis vosotros mismos, sino dad lugar a la ira de Dios, porque
escrito está: "Mía es la venganza, yo pagaré", dice el Señor"
(Romanos 12:19).
¿Cómo sabes que lo has hecho? Lo sabes cuando al pensar en su
nombre o al ver su rostro hace que sientas lástima por ellos, en
lugar de hacer que te hierva la sangre; hace que los compadezcas,
que en verdad esperes que cambien.
Podría decirse mucho más y quizá debas luchar con muchísimas
cuestiones emocionales para lograrlo; pero los matrimonios
excelentes no están formados por personas que nunca se hieren,
sino por gente que "no toma en cuenta el mal recibido" (1 Corintios
13:5).

tu cónyuge encarcelados durante mucho tiempo. Desde tu
corazón, di: "elijo perdonar".
__Haz una marca aquí cuando hayas completado el desafío de hoy.
¿Por qué perdonaste a tu cónyuge hoy? ¿Cuánto tiempo llevaste a
cuestas ese peso? Ahora que le entregaste esta cuestión a Dios,
¿qué posibilidades se te presentan?

El desafío de hoy
Hoy mismo, perdona cualquier cosa que no le hayas
perdonado a tu cónyuge. Suéltalo. De la misma manera en que
le pedimos a Jesús que perdone nuestras deudas cada día,
debemos pedirle que nos ayude a perdonar a nuestros
deudores cada día. La falta de perdón los ha mantenido a ti y a
Página 52

Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. (Lucas 23:34)