LA GUERRA SUCIA EN LAS SOMBRAS.pdf

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Por supuesto que si. En caso de fracaso la patada en el
culo es la máxima recompensa para el agente involucrado
pero en el peor "el individuo es sistemáticamente suicidado",
ya que ningún político con sentido común jamas se arriesgara
a dejar pistas o cabos sueltos que le delaten directamente. No
obstante, estos agentes, conscientes o no de su fatídico papel
en el escenario político, no dejan de ser mercenarios o
gansters que en caso de ser atrapados con las manos en la
masa, serán procesados por la justicia ordinaria como
vulgares delincuentes y el propio Gobierno que los empleo,
sera el primero en negar cualquier acusación o relación con
ellos; o en caso peor, les aguarda el mismo final que a sus
víctimas a manos de otros agentes igualmente engañados, en
una cadena de suicidadores desquiciados.
No hay que olvidar jamás que la Guerra sucia calca parte
los métodos y esquemas de la guerra clandestina y terrorista.
Los políticos sonríen maquiavelicamente y se frotan las manos
solo con pensar en el mundo operativo de los sicarios y los
espías con todos sus ingeniosos trucos y sistemas de
obtención de datos: Los procedimientos de interceptación,
presión, o supresión de los oscuros mundos de la defensa y
como sacar partido personal para ganar más poder o control
sobre sus rivales, especialmente de los rivales molestos.
Por otra parte una de las curiosas características de una
guerra sucia es que al principio parece que comienza de
forma muy restrictiva o controlada, con un campo de acción
muy delimitado. El operativo solo actúa en casos muy
específicos, dentro de un pequeño circulo muy concreto,
aunque finalmente acaba en un completo caos y descontrol
total de todos sus componentes, metiendo incluso las manos
en los recursos financieros que sirven para subvencionar las
propias operaciones ilegales de la organización clandestina.
Este saqueo o abuso de los recursos que se destinan para
la organización de la red operativa de guerra sucia auspiciada
por los políticos Mafiosos, ocurre porque algunas veces se
reclutan mandos e individuos inadecuados, jefes deshonestos,
sádicos, crueles, prepotentes, cargados de ambición, infinidad
de inquietudes y motivaciones personales, o ansias de riqueza
y oportunismo depredativo.
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