LA GUERRA SUCIA EN LAS SOMBRAS.pdf

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Mientras que el terrorista busca llamar la atención en la
sociedad, especialmente incidir a través de la prensa, el
elemento de la guerra sucia lo evitara a toda costa. Los que
ejecutan la guerra sucia deciden con libertad y total
impunidad a quien hay que censurar, detener, secuestrar,
intimidar hasta incluso asesinar, y para ello se valen de
Gorilas. Un gorila es un tipo de esbirro violento, un matón
obediente que amenaza al nivel que exijan las circunstancias
políticas del momento; también un agente ejecutor que sigue,
espía, e informa de un objetivo. Cuando nos referimos a
Gorilla Warfare, (Guerra de Gorilas) queda en parte aclarado
que seguimos hablando de una guerra sucia, que no precisa
de publicidad para demostrar ser efectiva, sino que su
efectividad se basa en sus agentes (Gorilas) que existen
sigilosamente detrás de la cortina de la Democracia actuando
en un discreto silencio. No obstante, la denominación de
“guerra sucia” ha sido ampliamente cuestionada o discutida
muchas veces por algunos teóricos que no se han interesado
en profundizar en los aspectos intrínsecos que la rodean y la
han calificado simplemente de terrorismo.
Los teóricos, por lo general, con esta omisión pretenden
insinuar que la guerra sucia no existe y en su lugar, solo
hablan del terrorismo de Estado ordinario aunque lo lleve a
cabo un gobierno desde dentro. La diferencia entre una
guerra sucia y el terrorismo ha quedado al menos clara, como
ya se a expuesto. Pero por si quedaran dudas sobre lo
argumentado, he aquí un dato que permite diferenciar de
forma inequívoca un concepto del otro: Los que organizan
una guerra sucia, y organizan a los Gorilas ya están dentro del
poder. Los organizadores pueden ser desde políticos de
rango intermedio a incluso el propio presidente de un
gobierno corrupto "dirigiendo un segundo poder en paralelo",
que maneja los hilos de dos marionetas contrarias en un
mismo escenario. Si se trata de un presidente, buscara desde
dentro de un gobierno formulas para acabar con un problema
que no tiene solución por la vía legal democrática. Quizá
pretenda mantenerse más tarde en el poder ilegalmente
dando un golpe de Estado encubierto.
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