LA GUERRA SUCIA EN LAS SOMBRAS.pdf


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Hay una sensación de calma tensa entre la población y en
cuestión de veinticuatro horas todas las peticiones de ese
Gobierno de solicitar calma a los ciudadanos se desvanecen
hipócritamente emergiendo la nueva y siniestra cara del
Estado.
Mientras que por un lado se pedía calma y se daba
sensación de que todos podían estar tranquilos, en realidad lo
que estaba ocurriendo es que ese Gobierno pretendía engañar
a todo el mundo para ganar tiempo. Es un golpe de Estado
encubierto, nunca lo olvide...
Ahora los ciudadanos están siendo objeto de violaciones
de los derechos fundamentales; sus casas son registradas por
Agentes Secretos y Policías altaneros; hay detenciones
arbitrarias, y confiscaciones de todo tipo de materiales
informáticos por grupos de policías, que actúan al estilo
Gorila y de paso se dedican al saqueo y al abuso personal de
poder.
La Policía, en otros tiempos confiable y dedicada a
proteger a los ciudadanos, ahora no es más que una legión de
bandidos y sinvergüenzas descontrolados con uniforme
dispuestos a sacar partido personal de todas las
circunstancias existentes; y sobre todo a dar rienda suelta a
todas sus delirantes aspiraciones, más allá de su verdadero
deber o sentido del respeto por los derechos humanos.
Nadie controla a la Policía, así que confiscan todos los
Teléfonos Móviles que pueden, cualquier transmisor de radio,
los aparatos de radio comerciales, ordenadores, cualquier tipo
de arma, y cualquier otra cosa ofensiva que les parezca que
pueda ser utilizada para desafiar al poder de un Gobierno.
A los sospechosos detenidos se les hace unas fotos con
cámara digital y se les toman los datos, así como las huellas,
que son transmitidas rápidamente a los archivos centrales
donde se procesan los datos y en segundos se conocen todos
sus antecedentes y actividades.
Si tienen que darle una patada en los huevos, darle dos
hostias, o acusarle de los delitos que se les antojen, o abusar
de todas las formas inimaginables pueden hacerlo; un
Gobierno les deja actuar a su aire. Forman parte del sistema,
son el sistema, y el poder se justifica con el temor.
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