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Manual Práctico de Reforestación mediante Nendo Dango
COMO GESTIONAR UN BOSQUE
Una buena gestión de los bosques beneficia enormemente la vida silvestre y la biodiversidad,
pero también puede reportar beneficios a una economía local a escala humana.
De hecho, dada la fuerte antropización de la Península Ibérica, sus bosques se han vuelto
extremadamente dependientes de la intervención humana tradicional. Un bosque
abandonado siempre arderá con mayor facilidad e intensidad, dada la acumulación de
‘material combustible’.
Hay muchas consideraciones a tener en cuenta a la hora de intervenir para favorecer la vida de
un bosque. Vamos a mencionar sólo algunas de ellas:
9 Con anterioridad a cualquier tipo de intervención, debemos asegurar la viabilidad
jurídica de nuestro bosque: tener el terreno en propiedad, o en su defecto llegar a
acuerdos con sus propietarios (públicos o privados) y principales usuarios (pastores,
cazadores, excursionistas…).
9 Deberemos informarnos acerca del valor ambiental del espacio en el que
intervendremos. Existen numerosos ecosistemas no forestales con mayor
biodiversidad que los bosques, como son los campos cerealistas y áreas esteparias. En
caso de duda, consultaremos a las asociaciones conservacionistas y autoridades
pertinentes, u optaremos por no intervenir.
9 Si los árboles de un bosque están muy cercanos (las copas se tocan a escasa altura)
deberemos aclarar la masa. Para ello eliminaremos los pies más debilitados, sin
perjuicio de una sana variedad de especies y estratos vegetales. Debemos intentar
convertir el monte bajo en monte alto.
9 Para evitar incendios debemos aclarar el sotobosque que esté cercano a vías
transitadas (caminos, carreteras, etc.) ya que el ser humano es el principal factor que
los origina. La existencia de franjas con menor densidad vegetal puede actuar de
cortafuegos.
9 Bajo ningún concepto abandonaremos residuos forestales (ramas, troncos) en el
monte, puesto que suponen un importante foco de plagas. Para ello, optaremos
preferentemente por la trituración y reciclado de los mismos, siendo el quemado la
opción menos recomendable.
Maderas Nobles de la Sierra de Segura
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