REVISTA VILLARGORDO 2015 (1).pdf

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Feria y Fiestas en Honor al Santísimo Cristo de la Salud 11
Biografía
de la
Villargordo 2015
Pregonera
Ramona Acosta Cañas
Ramona nació un frío día de noviembre allá por el año 1958 en la calle la Luna. Ya de pequeña se veía
que iba a ser una niña muy despierta y pizpireta. Se crió con sus padres Visitación y Juan José y sus hermanas
Mari Carmen y Juanita en un cortijo llamado Grañena en mitad el campo, que parecía casi perdido en la nada.
Pero, aunque al principio no, a ella le encantaba estar allí, rodeada de naturaleza y animales, ayudando a su
madre en las tareas, ya desde muy pequeña.
Cuando fue un poco más “mociquilla”, le encantaba hacer teatro, era tal su desparpajo y su desenvoltura
en el escenario, que un joven futbolista ya se fijó en ella, por entonces, en la que acabaría por convertirse en
su esposa.
Incluso fue un año reina de las fiestas, junto a otras amigas suyas, en especial su gran amiga Luisa, la Coneja,
Luisa, con todo nuestro cariño queda dicho.
Como aquí la cosa escaseaba, ya muy joven se empezó a ir a trabajar fuera, la vendimia, Francia; los espárragos,
Mendavia, junto con sus hermanas y sus primas, y más gente del pueblo, claro está.
Bueno, pues como al final aquel futbolista tan apuesto, llamado Juan Antonio, consiguió conquistarla
(que no engañarla, no seamos mal pensados), pues al final se acabaron casando, con miles de fatigas y mucho
trabajo y ahorro, y se fueron a vivir a una casita de alquiler en la carretera de Mengíbar.
Allí al poco tiempo de casarse concibieron a su primogénito al que llamaron como ellos mismos: Juan
Ramón, Juan por su padre y Ramón pos su madre.
Por entonces Juan Antonio tenía un trabajo medianamente bueno en una oficina en Jaén, y Ramona
se ocupaba del pequeño Juan Ramón.
Casi sin darse cuenta, cuando el pequeño Juan Ramón contaba con la edad de tres añitos, llegó Ismael, al que
pasó el adjetivo de pequeño, ya eran el pequeño Ismael y el hermano mayor Juan Ramón, a este no le gustó
nada…
Pero con el tiempo llegaron a ser grandes amigos, uña y carne, y grandes hermanos.
La casa ya se quedaba pequeña y Ramona y Juan Antonio, junto a sus retoños decidieron mudarse a
otro sitio más grande, y que fuera realmente suyo, y se compraron un piso, los primeros pisos posiblemente
que hubieron en Villargordo, y con toda la ilusión del mundo se mudaron a su nuevo hogar, en la calle José
Antonio del Moral.
Por aquella época la empresa donde trabajaba Juan Antonio quebró, y unos cuantos trabajadores, él
incluído, formaron una cooperativa pequeña en Bailén, de materiales de construcción, y cada día se trasladaba
allí con su amigo Andrés Calles. Se iba muy temprano y ya volvía al anochecer.
Ramona por entonces cosía algunos trapitos para sus convecinos, confeccionaba vestidos, chaquetas, trajes en
general, ya que a ella siempre se le dio muy bien la costura, y como toda la ropa se la cosía a sus hijos pensó,
¿y por qué no me dedico yo a coser y me gano unos dinerillos? Y así lo hizo.
Juan Ramón se acostaba muchas veces triste porque veía a su madre supertarde debajo de la luz del
flexo que enfocaba su máquina de coser, cose que te cose…
Cuándo éste fue a hacer su primera comunión Juan Antonio estaba yendo al médico porque se
encontraba un poco indispuesto a veces, se le nublaba la vista, se le dormían pies y manos….
Y después de llevarlo Ramona a muchos médicos, le diagnosticaron Esclerosis Múltiple.
