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2 de enero de 1865. Es fusilado el Gral. Leandro Gómez conjuntamente con los comandantes Juan M. Braga,
Eduviges Acuña y Zacarías Orrego, los capitanes Federico Fernández,
Francisco Figueroa y Juan Benavídez. Ejecutados a cuchillo y bayoneta el
Sargento Mayor Manuel Rojas, los Capitanes Carmen Alpuin, Eusebio
Benavídez, Eusebio Avalos, Lindoro Sierra, N. Arenguerí, los Tenientes
Rafael Fernández, N. Arcos, Eliseo Francia, Vicente Ledesma, Pascual
Bailón, Filemón Miranda, Angel Ares, Justo Benítez, los Alféreces Juan
González, N. Otermin, José Ruiz, José Russo, Antonio Barsola y Marcos
Miranda. Antes, han caído en acción el General Lucas Píriz, el coronel
Tristán Azambuya, el coronel Emilio Raña, el Comandante Pedro Rivero y
tantos y tantos otros.
El Capitán Abelardo Marote, nieto de José Artigas, es degollado en su cama
del hospital por las fuerzas invasoras al igual que todos los heridos que allí se
encontraban.
El cadáver de Leandro Gómez fue ultrajado por Eleuterio Mujica, quién
arrancó su mentón y barba.
2 de enero de 1884. Son repatriados los restos del Gral. Leandro Gómez a los 19 años de su muerte, y
depositados en el túmulo que fuera construido en 1866 en el Cementerio Central.
Tras su fusilamiento, los restos mortales fueron arrojados al osario común y días
después exhumados por su suegro el Dr. Pedro Lenguas con la ayuda del Dr.
Mongrell. Se dio nuevamente sepultura a los mismos, al igual que los de Braga a
pocos metros del lugar, pero temerosos de que pudieran ser profanados, Mongrell
extrajo los restos y los depositó en un baúl de cuero para luego trasladarlos a
Concepción del Uruguay. Los actos conmemorativos de 1884 alcanzaron
extraordinarias proporciones. Las cenizas del héroe fueron conducidas en una urna
de nogal, y se realizó una guardia de honor por parte de sus compañeros de la
defensa de Paysandú: sargentos mayores Doval, Larravide, Hernández, así como
sus biógrafos y también excombatientes Rafael Pons y Orlando Ribero.
Rafael Pons

2 de enero de 1904. El Gral. Aparicio Saravia inicia su última campaña. Baja al sur y reúne de inmediato
6.000 hombres.
En Montevideo son arrestados por porte de armas y por haber participado en
reuniones de partidarios de la revolución los ciudadanos Gervasio Rodríguez,
Rafael Daniel, Genaro Pérez, Guillermo Clulow, Elbio Alonso, Carmelo Velázquez,
Luis Ángel Laurito, Segundo Viana y el diputado por Montevideo Dr. Arturo Berro.
En la Cámara de Senadores se produce la inasistencia de los nacionalistas
Artagaveytia, Rodríguez Larreta, Baena, Alonso, Balparda, Navarrete y Vásquez
Acevedo. Todos ellos adhirieron a la revolución saravista.

2 de enero de 1933. Desde la página editorial de “El Debate”, el herrerismo comienza una campaña
reformista bajo el título “La chispa de lo alto prenderá el incendio de la llanura”. Más adelante señalaba:
“En el año que se inicia el colegiado tendrá que ser el aborrecible recuerdo de una época de miseria moral y
de corrupción política hundido para siempre en el sarcófago de las grandes vergüenzas nacionales”.