Cosmopolitismo como ideal caprichoso.pdf


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libres siempre y cuando aceptásemos nuestro destino, viviendo pues de manera racional,
sin dejar que las pasiones y los vicios nos perturbasen. Somos ciudadanos del mundo,
todos somos iguales, no somos más que hombres y deberíamos ayudarnos entre
nosotros.
Cualquiera de estos pensadores reconoció que guardamos gran cantidad de cosas
en común, aunque es cierto que otras tantas son diferentes, pero al fin y al cabo somos
seres humanos, con unas capacidades muy semejantes unos de otros. El ilustre filósofo
alemán, Kant, propuso un gobierno cosmopolita en 1784 en Idea para una historia universal
en sentido cosmopolita, basándose casi plenamente en el uso de la razón: es cierto que los
humanos tenemos una tendencia importante de individualizarnos, de sentirnos diferentes
del resto, pero también tenemos la misma para unirnos, pues al final, si el resto de
personas no pueden percibir cómo es nuestra vida, ni cuán diferentes somos, ¿para qué
queremos ser diferentes a ellos?, es más, si solamente existo yo, objetivo que pretendo
alcanzar al ser tan egoísta y autónomo, ¿a quién soy distinto? Ahora bien, si aplicamos el
imperativo categórico del natural de Königsberg, podríamos llegar a la conclusión de que la
mayoría de las leyes que están establecidas son tanto innecesarias como inadecuadas ya
que las conductas que hemos de seguir son universalmente válidas, es decir, podrían
llevarse a cabo de forma correcta por cualquier ser humano en cualquier parte del
mundo. No matar sería un acto moralmente malo en cualquier momento y lugar, pues
pensemos: si todos matásemos, cualquiera podría matar y no podríamos llegar a lo que
todo individuo pretende llegar, la felicidad; acabaríamos con nuestra especie y haríamos
que los pocos habitantes que no han sido asesinados vivan con miedo.
Muy pocos cosmopolitas llegan a exigir un gobierno mundial sin comunidades
más pequeñas ni divisiones, lo que más reivindican estos pensadores es un mundo en el
que, a pesar de ser diferentes, podamos respetar cualquier conducta e ideología, siempre y
cuando no sean atentatorias contra la vida de las personas que rodean a quien le
pertenezcan. Cualquier creencia religiosa que respete a las demás y que no ataque a
ningún sistema de creencias diferentes, ha de ser respetada y considerada de la manera
más positiva posible. Los griegos hablaban en cuantía del logos, como ya antes pudimos
ver, se referían sobre todo a la palabra y a la razón. Todos tenemos palabra, todos
podemos ponernos de acuerdo, podemos dialogar, podemos aprender cosas unos de
otros. Aunque pensemos que un rabino no puede aportarme nada porque está encerrado

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