El DÃa de Zamora Viernes 21 Noviembre 2014.pdf

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CULTURA
EL DÍA DE ZAMORA
Semana del 21 al 27 de noviembre de 2014
Amar, sentir y bailar el tango en Zamora
La Asociación Cultural “Danzarín Zamora”, que preside Angélica Quintero, se fundó
en agosto para divulgar la cultura porteña y todo lo que engloba el tango argentino
EDZ
Reportaje gráfico: Esteban Pedrosa
“Danzarín Zamora” es una
Asociación Cultural de Tango,
fundada el 24 de agosto e inscrita
hace tan solo dos meses y dada
de alta, fue creada por 18 amigos
y está presidida por Angélica
Quintero, que marca los objetivos
buscados cuando se decidieron a dar este paso: “Divulgar
la cultura porteña, todo lo que
engloba el tango argentino como
baile, las letras del tango, que
son verdadera poesía y cultura a
través de la música”.
El nacimiento de esta asociación
radica, en palabras de su presidenta y profesora, en que “mi
marido y yo somos, desde hace
12 años, aficionados al tango
argentino y viajamos mucho,
en concreto, a Argentina, varias
veces, donde recibimos clases
de los mejores profesionales del
tango a nivel mundial. Estamos
acostumbrados a viajar por toda
Castilla y León, por toda España
y por todo el mundo, aunque el
tango sigue estando en Buenos
Aires. Como estábamos acostumbrados a bailar fuera, nos
planteamos crear una milonguita, que es como se denominan
las reuniones de tangueros para
bailarlo. Entonces, unos amigos
nuestros nos pidieron que les
diéramos unas clases, y así lo
hicimos. Se fue corriendo la voz
y la gente se preguntó dónde se
daban clases de tango. Al final,
vimos que había gran demanda.
Solo nos faltaba un local, hasta
que José, dueño del Colmado,
nos prestó este restaurante, en el
que empezamos a dar clases hace
tres años. Y, cuando se formó un
grupo, nos pareció a todos bien
crear una asociación tanguera”.
Nos descubre, Angélica, las diferencias entre el tango europeo
y el argentino: “El europeo es
el que sale en la televisión en
programas como Mira quién
baila, con coreografías aprendidas, que van tan estirados y con el
cuello tan separado que pareciera
que se dan asco. Sin embargo, el
argentino es el abrazo. Todo lo
transmite el hombre con movimientos de cuerpo y piernas. Hay
que aprender una técnica, que es
difícil, no nos vamos a engañar.
Y se baila según la orquesta que
suene y según el hombre te marca;
con lo cual, puedes estar toda la
noche bailando tango, de tres a
cinco horas, y no bailar ninguno
igual, porque cada hombre lo va
a marcar de una manera distinta
y empleará pasos diferentes. Es
todo improvisación, a partir de
una técnica y unos pasos”.
Las letras del tango son desgarradoras, en las que los hombres
parecen sufrir profundamente:
“Dicen que las letras del tango
hablan de amores perdidos, desesperados, de odio, de traición,
pero también de la madre, de
la amistad. En el tango, hay tres
modalidades: en una milonga
de tango, que dura tres horas, se
baila la parte triste, melancólica
y pasional; pero se baila también
vals criollo, que no es el vienés, la
parte romántica y dulce del tango;
y se baila milonga, que es el tango
alegre, desenfadado, rápido; en
el tango, no se va uno riendo a
carcajadas, es más, no se habla
mientras se baila. También hay
una parte alegre en el tango, que
es la milonga”.
Aunque Angélica lo apuntó
con anterioridad, insistí en una
pregunta
fundamental:
¿Es
difícil bailar tango? Respuesta
con anécdota: “Sí. Rotundamente. Pero voy a contestarte como
nos respondió a nosotros un
profesor argentino, cuando le
hice esa pregunta durante una de
las clases que nos daba: la mujer,
en cinco o seis meses, puede
bailar un tango; el hombre, en
menos de un año, imposible. Lo
siento. Esa fue la respuesta. Y así
lo corroboro. ¿Por qué? Quizá la
mujer tiene más desarrollado el
sentido del ritmo, siente menos
ridículo cuando se pone a bailar
y, aunque tiene un rol complicado en el tango, porque baila
con tacones y hacia atrás, tiene
que hacer todo lo que note en el
cuerpo del hombre y procurar
hacerlo bien para que él no se
sienta incómodo. Pero el hombre
tiene que conducir por la pista,
porque la mujer baila de espaldas
y no sabe por dónde va; tiene
que notar el sentido de la música
para transmitir el sentimiento a la
mujer; dirigir, para no chocarse
con nadie y saber mandar para
que la mujer entienda todo eso.
Es mucha tarea. Es difícil. Por eso
lo perdonamos”.
Para formar parte de Danzarín
Zamora, aunque es una asociación sin ánimo de lucro, “tiene
que poner un cuota, porque
ignoras si te van a cobrar el local,
si tienes que hacer carteles, ir
a bailar a otros lugares. En la
página web danzarinzamora.es
viene el formulario de inscripción
y nos pone en observaciones que
quiere ser socio. La cuota anual
son 15 euros por persona. Y la
cuota de inscripción: diez euros.
Creemos que no es oneroso. Con
esos 15 euros, lo que pusimos los
primeros 18 socios, porque ahora
hemos duplicado el número,
tuvimos que comprar libro de
actas, libro de socios, libro de
cuentas. Ya no nos queda nada”.
De cara al futuro, nos dice
Angélica que, llegado el verano,
“el tango se saca a la calle; pero no
se trata de exhibiciones; la gente
se reúne, baila y quien lo ve se
acerca a verlo. Tenemos previsto
hacer una macromilonga, si la
gente de las provincias limítrofes
responde, en San Pedro, para que
la se sepa que hay tango en esta
ciudad. De momento, tenemos un
sitio que es el Versus, también por
gentileza del dueño del Colmado,
un viernes sí y otro no, de 11 a
1.30 de la madrugada”.
