El DÃa de Zamora. Viernes 24 Octubre 2014.pdf

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Gotas de absenta
Búho
Por Werther
Amor político
¿Dónde te escondiste, Dama
S
del Alba, que me convertir en búho
para “cazarte” en la noche
y no te hallé entre las encinas?
Quise ser la manzana de tu postre,
el agua de tu sed, los cereales
de tu desayuno y desapareciste
de mi bosque.
ElCotilla
ALUDIDOS Y DEMÁS
redaccion@eldiadezamora.es
M
e reitero: el dadaísmo protagoniza la vida de esta ciudad pretérito. Ahora, resulta que la
noticia del año es que un can, famoso por el
ébola, pasó por Zamora. Lo que se ignora
de qué familia es, dónde fue bautizado y si
era del PP o del PSOE o, en su defecto, de
ADEIZA. Esa sí era noticia para premio
periodístico. ¡Qué grotesco!
Q
ué les pasa a los controladores
de la ORA, me cuentan que
los conductores tienen que
correr para llegar a tiempo a poner el
papelito, porque, en lo que echas la
monedita... Ya te han puesto la multa.
¿Estarán pensando en nuestra salud porque nos ven fondones?
amora es pequeña. No más de
medio millar de personas nos conocemos, nos vemos habitualmente,
coincidimos en calles, cines, espectáculos,
bares, restaurantes. Sucede que aquí también la gente se separa o divorcia. Y, cuando
eso ocurre, quieras o no, si sigues viviendo
aquí, te encuentras con tu ex. Como el sucedido de hace unos días en una cata de rones.
Z
El caballero, muy afamado, y su nueva y
bellísima esposa se encuentran con la ex del
señor, invitada a la fiesta por algún canalla
al que le gustan estos encuentros cara a cara.
Y, claro está, el silencio se pudo escuchar,
mientras las miradas parecían la de la
Medusa, petrificaban. ¿Cómo acabó la historia? Se puede suponer: cada mochuelo a
su olivo o, en este caso, encina.
a musa de Werther fue conocida como “La Dama del Alba”.
Nadie, ni sus íntimos, saben de
qué mujer se trata. Es un secreto que se
llevará al polvo, al viento. Ahora, mi
compañero de página decidió poner
punto final a una historia literaria que
nadie comprendió.
L
iempre se ama a la misma mujer. Buscamos la
dulce mirada de la mamá, la textura de su epidermis, la ternura de sus caricias, la forma de sus senos
en otras féminas. Y tu madre sabrá siempre si la dama
con la que compartes un tramo del camino por la vida
te ama y la amas. Aprende que a las suegras solo les
gustan las nueras que son su antítesis como mujer, y
sentirán celos de las novias, esposas y amantes que
enamoraron a sus hijos. Odiamos a los que se nos
parecen y despreciamos a los que nos imitan en la forma de hablar, de vestir, de amar e incluso de escribir,
porque son el espejo convexo en el que se reflejan
nuestras carencias y defectos.
Los políticos que menos aman a las gentes (por
qué se añade la ese) son los populistas, aquellos que
utilizan las palabras como gubias para esculpir imágenes que solo escucha el corazón del pueblo, ágrafo,
estabulado, un músculo tan egoísta que vive en soledad, que, sin su sístole-diástole, nos deja muertos, que
solo se escucha a sí mismo toda la vida.
Los hombres que menos aman a las señoras son
los narcisos que, enamorados de su voz, imagen, figura, se aman a sí mismos en otros cuerpos, se miran en
otros ojos, se escuchan en otras bocas, se deleitan ante
cualquier espejo. Los narcisos son onanistas, prefieren darse placer a disfrutarlo con otras personas. Y si
consiguen el éxtasis con una mujer, disfrutan más con
el goce de su compañera que con el suyo propio, porque son protagonistas del hedonismo, de conocer el
paraíso sin morir, la petit morte sexual.
El político narcisista abunda a diestra y siniestra. Personaje que se halla por encima de partidos,
de formaciones, de ideologías. Él es el partido. Él
gana comicios. Él subvenciona, ayuda, crea, construye, manda y ordena. Y, cuando se va, nunca
porque quiera, sino porque lo echan, de una forma
sutil o fuerte, aguarda el momento propicio para la
crítica ácida, amarga, inicua hacia la persona que
heredó su cargo, su poder, su liderazgo.
El hombre que perdió a una dama piensa que
él fue el amor de su vida. Amantes y políticos,
narcisos, se creen sus propias mentiras, tan
necesarias para sobrevivir en la política y en el
amor.
‘El Día de Zamora’ es libre e independiente y, como tal, también sus articulistas, que son los únicos responsables de sus palabras y opiniones. Como dice otra gran revista “¡qué cada palo aguante su vela! ”Feliz semana”
