Necul, relatos y anécdotas de un halconcito gris.pdf

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aprendizaje causa la aparición de nuevas respuestas en lugar de la extinción de las antiguas.
El NO ASOCIATIVO lo dividimos en “condicional” (EJ: sonido-comida) y “no condicional”.
Y por ultimo nos queda la EXPERIENCIA la cual podemos dividir en “pasiva” (visuales o auditivas. Son
fundamentales para la impronta y por lo tanto para su vida adulta) y “activa” (ciertas actividades como
pueden ser los lances fallidos).
También debemos tener en cuenta que todo comportamiento esta ocasionado por una combinación de
causas externas (estímulos ambientales, como la presencia de comida) y causas internas (estímulos
motivacionales, como el hambre). De las combinaciones de ambos va a depender el comportamiento
presentado. Depende de nosotros facilitarle al animal las “causas externas” necesarias para que, al
juntarse con los estímulos motivacionales, obtengamos el comportamiento que buscamos.
Con todo esto dando vueltas en la cabeza desde ayer a la noche me dispuse esta mañana a comenzar el día
con una nueva actitud. A las 7:00 saqué a Necul estando en un peso de 126g (igual que ayer) y debió
esperar en su percha a que saque a los otros pájaros para permanecer un rato sobre el guante. Cuando
terminé de desayunar lo lleve a su percha y me senté a su lado a leer un rato. El permanecía muy tranquilo
en su posadero y no se bajo en casi toda la mañana. A las 11:00 le mostré dos picaditas pero su respuesta
no fue precisamente lo que me esperaba, las miraba pero no con intención de hacer algo con ellas. Lo pesé
y se encontraba en 123g, todavía no era suficiente como tratar de conseguir algo así que lo deje se nuevo
en su percha y me fui.
Después de almorzar lo entré a la casa porque de nuevo el calor era muy intenso afuera y aprovechó para
dormirse una siesta. El resto de la tarde lo pasó enjardinado y yo cada tanto me le acercaba para ver si
notaba algún signo de hambre ya que todavía no había
comido (solo 3 picaditas al subirlo al guanto mientras lo
cambiaba de lugar). A las 18:00 noté que piaba un poco
más cuando me veía así que tome un trozo de perdiz y
se lo mostré, por primera vez me dio la sensación de que
había posibilidades de obtener un buen resultado.
Esperé un poco más y a las 18:30 dispuse todo para ve si
conseguía que salte al guante. En 119g conseguí dos
saltos muy cortitos.
Recapitulando en mi mente lo ocurrido note un par de
errores, como fue el hecho de no haberlo entrado a la
casa y tratar de hacerlo saltar en el patio, donde
abundaban las distracciones (pájaros revoloteando, la
perra pasando detrás, vehículos por la calle, gente que
entraba y salía…). Por ejemplo, después de dar un
picotazo al trozo de carne se da vuelta y se acomoda
como para saltar pero enseguida se distrae mirando
unos pájaros que estaban sobre nosotros. Por suerte el acercarle nuevamente la carne lo tentó y termino
saltando. Una vez en el guante lo deje que comiera un poco y quise ver si hacia un segundo salto, el cual
hizo casi de inmediato. Pero acá vino el segundo y más grave error, intentar un tercer salto. Si bien no
había comido mucho, lo ingerido era suficiente como para no volver a saltar, ahí fue cuando me di cuenta
que lo que tendría que haber hecho era dejarlo comer todo lo que quisiera la segunda vez y así fijar bien la
lección y no buscar un nuevo salto que lo único que hizo fue estropear todo.
21 de enero de 2012
A las 6:45 ya lo tenía arriba de la balanza y pesando 120g, cosa que me sorprendió ya que indicaba que
durante la noche había bajado solo 3g.
Como ayer había comido muy poco a las 7:30 me acerqué a su percha con una picadita para ver si le
apetecía pero se ve que todavía no quería el desayuno porque la ignoró por completo. A las 8:45 hice un
