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MENTE SANA
Ansiedad:
CÓMO PONERLA
BAJO CONTROL?
En el mundo esta absolutamente aceptado ser una persona
responsable, pero ser responsable y vivir permanentemente
preocupado no son sinónimos, cuando la responsabilidad es
muy alta y vivimos preocupados por todo, esa exigencia interna puede estar ocultando un trastorno de ansiedad. Muchas
veces nos encontramos diciendo frases como: “No tengo
tiempo”, “No llego a hacer todo lo que me propongo”, “No
se cómo voy a hacer para terminar con todo lo que tengo que
hacer”.
Las personas que tienden a mostrar una conducta ansiosa
suelen ser aquellas que han grabado dentro de ellas mandatos de mucha exigencia; sostienen la creencia de que lo que
hacen nunca alcanza, tienen una baja autoestima y también
piensan que deben complacer a los demás para ser reconocidos o queridos. Sienten miedo de hacer cosas por ellos mismos y necesitan siempre la aprobación de los demás. Estas
personas no aceptan la capacidad que tienen para cumplir
con aquellas cosas que se proponen, son muy autoexigentes
y críticos. Muchas de estas personas creen no tener la capacidad de poder cumplir con aquellas cosas que se proponen,
son muy autoexigentes y críticos con ellos mismos casi siempre sienten que los otros no reconocen el esfuerzo que ellos
hacen y se sienten desvalorizados, para ellos es importante
saber: “¿Qué opinarán los demás sobre lo que hice?”, ¿Es
correcto lo que estoy haciendo?, ¿Es una buena decisión la
que estoy tomando? Estos pensamientos negativos generan
emociones negativas y un estado de ansiedad constante.
Es importante que estas personas puedan en principio poner
un límite a las críticas internas, a su propia descalificación. En
la medida en que esta crítica disminuya, seguramente estarán
menos pendientes de la mirada de los otros y disminuirán sus
sentimientos de ansiedad y sentimientos negativos.
Después de la ansiedad
“básica”
¿como evoluciona este
problema, en qué puede
derivar si no se lo trata
a tiempo?
¿Cómo desarmar la red de la ansiedad?
Una vez que sentimos que entramos dentro de la
vorá¬gine de la ansiedad, las preocupaciones y el estrés de la vida cotidiana, es importante poder:
Procurar hacer sólo una cosa a la vez para evitar la
fatiga.
Planificar la cosas con anticipación ya que esto evita
la exigencia del ahora.
Relajarse hacer algo gratificante, no aislarse y fomentar la vida social.
Planificar nuestras actividades, confiando en nuestros propios criterios y capacidades para cumplir los
objetivos que nos planteamos.
Creer en nuestro potencial.
Dedicarse más tiempo a estar con las personas que
uno quiere.
Poder expresar las emociones auténticas
Disfrutar el presente y no tener nuestra mente en lo
que vendrá.
Generar y fomentar las actividades de relajación o
alguna actividad física.
Adquirir un adecuado equilibrio entre la familia, el
trabajo y/o el estudio, los amigos, el tiempo libre.
Aprender a ponernos límites a nosotros mismos y a
las personas que nos rodean.
Pedir ayuda.
Cuando la ansiedad sobrepasa algunos
límites, puede transformarse en problemas de salud, bajar considerablemente
nuestra calidad de vida, interfiriendo en
nuestro trabajo, en nuestras relaciones
sociales, familiares o cuando estudiamos. Puede limitar la capacidad para
movernos libremente y pasar de un simple problema de ansiedad “normal” o de
“nervios” a transformarse en una alteración. Por ejemplo, en trastornos por
ansiedad (pánico, fobia social, ansiedad
generalizada, etc.), así como también
puede ser un componente importante de
otros problemas, como ser problemas de
alimentación, sexuales, dificultades de
rendimiento intelectual, enfermedades
psicosomáticas, etc.
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