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SALUD
El RUNNING
Y SUS 7 MITOS
En el gimnasio ó al aire libre, solo ó en grupo,
correr es una actividad con grandes beneficios
para el cuerpo y que cada vez suma más seguidores.
Muchas son las creencias que rodean a
esta actividad, algunas ciertas y otras falsas.
¿Cuáles son falsas y cuáles verdaderas?.
Aquí se lo hacemos saber.
1. “Si corro, tengo más posibilidades de desarrollar várices”.
FALSO. Las várices se originan cuando la válvula en una vena de la
pierna no funciona correctamente impidiendo el retorno de la sangre hacia el corazón acumulándose en diferentes lugares. Son varios
los factores que pueden desencadenar en este problema: cuestiones
genéticas, hormonales, el sobrepeso o los hábitos (como fumar). Al
contrario, para combatir este problema se debe realizar al menos 30
minutos diarios de actividad física, ya sea andar en bicicleta, caminar
o correr, fortalece los músculos de las pantorrillas obligando a mejorar el flujo de circulación de la sangre.
2. “Para perder más grasa y bajar de peso rápidamente,
es mejor correr abrigado, con fajas de neoprene o envuelto en nylon”.
FALSO. Algunas personas siguen este mito al pie de la letra, creyendo que mientras más transpiren, más rápidamente bajarán de peso.
La función de la sudoración es mantener estable la temperatura corporal, pero si se impide al organismo que libere el calor, el cuerpo
empieza a deshidratarse. Los gramos eliminados a través de la transpiración no corresponden a la grasa corporal, sino que es agua que
será recuperada cuando se beba algún líquido. Además, correr de esa
forma resulta incómodo, perjudica el correcto rendimiento, pone en
riesgo la salud y aumenta la fatiga. Para perder peso con el running,
es aconsejable incrementar gradualmente el tiempo que le dedicamos
al ejercicio y ser constantes.
3.“Correr es una de las actividades aeróbicas que mayor
gasto calórico proporciona”.
VERDADERO. Esto se debe a que además de beneficiar el funcionamiento cardiovascular, este ejercicio incrementa las mitocondrias
de las células musculares, obteniendo así un gran gasto calórico, el
cual se produce durante la actividad y continúa una vez que ésta ha
finalizado. Asimismo, correr compromete a casi toda la musculatura.
4. “Correr aumenta el apetito”.
FALSO. El ejercicio aeróbico no aumenta el deseo de comer por pla-
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cer, al contrario, puede disminuirlo. La actividad física incrementa la
liberación de endorfinas, hormonas que generan sensación de bienestar y ayudan a reducir la ansiedad por comer. Además, cuando corremos la temperatura se eleva, inhibiendo una de las glándulas que
estimulan el apetito. Es por ello que este ejercicio es una excelente
herramienta para regular nuestra alimentación.
5. “Es mejor correr por la mañana”.
VERDADERO. Si bien a nivel calórico no hay diferencias entre el
ejercicio matutino y el nocturno, entrenar por la mañana genera un
efecto acelerador del metabolismo que permanece en las horas posteriores, permitiendo que el cuerpo siga consumiendo calorías una vez
finalizada la actividad, brindando más vitalidad y energía para el resto
de la jornada. Además, al iniciar el día estamos más predispuestos
psicológicamente para realizar ejercicios y el cuerpo se encuentra con
sus energías intactas. Por otro lado, correr por la noche puede afectar
la capacidad de conciliar el sueño, ya que el ejercicio deja al cuerpo
en un estado más activo.
6. “Correr afloja los músculos”.
FALSO. A pesar de que el running es una actividad aeróbica con impacto, no afloja los músculos. Por el contrario ayuda a fortalecerlos.,
además de favorecer el flujo sanguíneo, aumenta la capacidad cardiovascular y si se lo combina con una alimentación sana y equilibrada
en nutrientes, reduce la grasa. Para correr es necesario fortalecer y
flexibilizar los músculos de todo el cuerpo, lo cual contribuirá a tonificarlos, a ganar masa muscular y a evitar que se aflojen.
7. “Es muy importante desayunar antes de realizar actividad física matutina”.
VERDADERO. Si no se desayuna correctamente es posible sufrir
mayor cansancio durante y luego del entrenamiento, la recuperación
física es menor y aumenta la probabilidad de padecer lesiones y calambres musculares. Esto se debe a que por la noche el cuerpo utiliza
la energía almacenada en el hígado para llevar a cabo sus funciones, y
esos depósitos deben reponerse a través del desayuno de manera que
se logre obtener la energía necesaria para realizar cualquier actividad.
