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Todo fue muy simple, se escuchó un grito, un rugido, y una explosión...
El humo se disipó entonces y Golrick sonreía con una sonrisa muy macabra, donde
deberían haber estado sus dientes, se podían ver colmillos y sus ojos eran de un color rojizo.
Al parecer, el demonio había tomado control de Golrick, se notaba esto claramente en la
sonrisa macabra que tenía marcada en su rostro.
Entonces Golrick se acostó en su cama y comenzó a rugir suavemente, y entonces a dar
bocanadas de aire. Al parecer Golrick todavía podía luchar por llegar a tener un poco de
control sobre su cuerpo... Pero fue en vano.
Golrick y Filister lucharon toda la noche por el control del cuerpo, al un momento Golrick
se levantaba y abría la puerta para pedir ayuda, pero un segundo después se tiraba al piso a
retorcerse y gritar por el dolor interno que le causaba el demonio, entonces se levantaba y
cerraba nuevamente la puerta de un solo golpe.
Golrick intentó esto muchísimas veces, era siempre el mismo proceso de levantarse, abrir
la puerta, caer al piso, sentir mucho dolor.
Así transcurría la noche, hasta que llegó “La hora de Filister” (En Elenorakk todos los
demonios tienen una hora en la noche y todos los dioses una en la mañana)
La hora de Filister es a las 2 de la mañana, y en esa hora Filister se volvió muchísimo mas
poderoso, cada vez que Golrick se levantaba, este le causaba un dolor interno que
cualquiera hubiera preferido morir a sufrir eso.
La hora de Filister pasó y Golrick tenía huesos rotos, órganos sangrando, si lograba salir de
ese trance con Filister, era practicamente imposible que sobreviva, pero el lo siguió
intentando.
¡¿Por qué lo haces?! Gritaba Golrick.
¡Por qué eres el ser mas asqueroso e inmundo que he visto, y necesito tomar control de tí,
escoria! Respondía el demonio.
Golrick no quería que nadie se de cuenta que el estaba poseído puesto que podían creer
que todo es un hechizo demoniaco, o algo así.
Entonces no gritaba.
Después de la hora de Filister, Golrick comenzó a gritar, ya no le importaba nada, así no se
convierta en rey, a el le daba igual... ¡Quería vivir!
En vano, Filister había puesto un mural mágico que hacía que nadie escuche ni pueda ver
nada dentro de la habitación de Golrick, si alguien abría la puerta, solo vería a Golrick
durmiendo cómodamente.
Amaneció y Golrick Felder ya no existía.
