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yo vi el anillo como mantarraya entre tus dedos
pero aun más cerca de lo que aun esto significa
desde el más allá de las heridas que alimentaban
tus secretos
justo cuando fumabas
justo donde intentaba detener sin retenerte
justo lo que amabas
justo cuando te perdería para siempre
justo como los bares en invierno
justo por las mismas y desesperadas calles
justo e incondicionalmente a destiempo
injustos y perseguidos
nómadas y distantes
yo te vi corregir tu destino entre los dedos
como el mándala dibujado desde los cuentos de tu ciudad
como quien mira al sol fatigando recuerdos
que no han descansado solo por no habernos enseñado a regresar
alejándote de mí
con el corazón coronado con alambre de púas
con el brazo torcido y la mirada fumando pasados pisados
con la soga al cuello de tus confusiones y mis dudas
con la quimioterapia del olvido desvistiendo mis heridas
y equivocando tus pasos
te veo alejándote de mí
entre la bruma de un amanecer eterno muy parecido al diario de ayer
imagino que cada cual tiene su precio
cada sueño es lo mismo
cada ciudad da igual
cuando se ha perdido el rumbo de las cosas
y el horizonte
del mar
con el pasamanos a espaldas y la decepción a bordo
con las palabras faltantes y la poesía a punto de morir
con las reliquias del sobornado tiempo
tan pronto como lejano
a cada paso y a cada estrechez
de revivir lo vivido sin vivir
te veo alejándote de aquí
con el sombrero de flores secas que jamás te quedo mejor que ayer
con la pelusa en tu falda de un sofá
que no olvidaría el perfume de tu cintura
ni la humedad de tu entrepierna
ni las cordilleras de tu columna
ni la raposa ternura
de tu vendetta
