EMT2014 S DE IVIS NUÑEZ.pdf


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Núm. 3: Abrahán. Tenga fe en las promesas de Jehová (it-1 pág. 31 párrs. 3-8)
*** it-1 págs. 31-32 Abrahán ***
Aparece la descendencia prometida. Puesto que Sara
continuaba estéril, parecía que iba a ser Eliezer, el fiel mayordomo procedente de Damasco, quien recibiría la herencia de
Abrahán. No obstante, Jehová volvió a asegurarle a Abrahán
que su propia prole llegaría a ser incontable, como las estrellas
del cielo, y Abrahán “puso fe en Jehová; y él procedió a contárselo por justicia”, aunque esto sucedió años antes de su circuncisión. (Gé 15:1-6; Ro 4:9, 10.) Entonces, Jehová celebró con él
un pacto formal, acompañado de sacrificios de animales, y al
mismo tiempo le reveló que se afligiría a su prole durante un
período de cuatrocientos años y que hasta sería llevada a la
esclavitud. (Gé 15:7-21; véase PACTO.)
Pasó el tiempo. Ya llevaban diez años en Canaán, pero Sara
continuaba estéril, así que propuso que su sierva egipcia, Agar,
la sustituyera y de esa manera pudiera tener un hijo por medio
de ella. Abrahán consintió, y en 1932 a. E.C., cuando ya había
cumplido ochenta y seis años, nació Ismael. (Gé 16:3, 15, 16.)
Pasó más tiempo. En 1919 a. E.C., cuando Abrahán tenía noventa y nueve años, Jehová ordenó que se circuncidara a todos
los varones de su casa, como señal o sello en testimonio de la
especial relación pactada que existía entre Él y Abrahán. Al mismo tiempo le cambió el nombre de Abrán a Abrahán, “porque
padre de una muchedumbre de naciones de seguro te haré yo”.
(Gé 17:5, 9-27; Ro 4:11.) Poco después de aquello, tres ángeles materializados a quienes Abrahán recibió hospitalariamente
prometieron en el nombre de Jehová que Sara concebiría y daría a luz un hijo, ¡sí, en el plazo de un año! (Gé 18:1-15.)

te Moria, al norte de Salem. Allí edificó un altar e hizo los preparativos para ofrecer como sacrificio quemado a Isaac, la descendencia prometida. Y de hecho, Abrahán “ofreció, por decirlo
así, a Isaac”, porque “estimó que Dios podía levantarlo hasta de
entre los muertos”. Justo en el último momento, Jehová intervino y suministró un carnero para sustituir a Isaac en el altar del
sacrificio. Por lo tanto, fue esta fe incondicional respaldada por
una completa obediencia lo que movió a Jehová a reforzar su
pacto con Abrahán, jurando por sí mismo como una garantía
legal especial. (Gé 22:1-18; Heb 6:13-18; 11:17-19.)
Sara murió en Hebrón en 1881 a. E.C. a los ciento veintisiete años, por lo que a Abrahán se le hizo necesario comprar una porción de terreno para
sepultarla, pues como residente forastero,
no poseía tierras en Canaán. Así que les compró a los hijos de Het un campo en Macpelá, cerca de Mamré,
que tenía una cueva. (Gé 23:1-20; véase COMPRA.) Tres años
después, cuando Isaac llegó a la edad de cuarenta años,
Abrahán envió a Eliezer de regreso a Mesopotamia para que
consiguiera para su hijo una esposa adecuada, que también
fuera adoradora verdadera de Jehová. Rebeca, la sobrina nieta
de Abrahán, resultó ser la que Jehová escogió. (Gé 24:1-67.)
“Además, Abrahán volvió a tomar esposa”, a Queturá, y engendró a otros seis hijos, de modo que de él no solo descendieron los israelitas, los ismaelitas y los edomitas, sino también los
medanitas, los madianitas y otros pueblos. (Gé 25:1, 2; 1Cr
1:28, 32, 34.) De ese modo Abrahán vio cumplida la expresión
profética de Jehová: “Padre de una muchedumbre de naciones
de seguro te haré yo”. (Gé 17:5.)

¡Cuántas cosas pasaron en ese año! Sodoma y Gomorra
fueron destruidas y el sobrino de Abrahán y sus dos hijas escaparon por muy poco. Debido a un hambre, Abrahán y su esposa
se mudaron a Guerar, donde el rey de esa ciudad filistea tomó a
Sara para su harén. Jehová intervino, Sara fue puesta en libertad y al tiempo señalado, en 1918 a. E.C., cuando Abrahán tenía cien años y Sara noventa, nació Isaac, el heredero que había sido prometido en su día. (Gé 18:16–21:7.) Cinco años después, cuando el medio hermano de Isaac, Ismael, que ya había
cumplido diecinueve años, se burló de Isaac, Abrahán se vio
obligado a despedirle a él y a su madre, Agar. Fue entonces, en
1913 a. E.C., cuando empezaron los cuatrocientos años de
aflicción para la prole de Abrahán. (Gé 21:8-21; 15:13; Gál
4:29.)
La prueba suprema de fe a la que tuvo que enfrentarse
Abrahán llegó unos veinte años más tarde. Según la tradición
judía, Isaac entonces contaba veinticinco años. (Antigüedades
Judías, de F. Josefo, libro I, cap. XIII, sec. 2.) En obediencia a
las instrucciones de Jehová, Abrahán tomó consigo a Isaac y
viajó hacia el N., desde Beer-seba, en el Négueb, hasta el mon-

Semana del 19 de Mayo

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