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Núm. 3: Abías. Nunca dejemos de apoyarnos en Jehová (it-1 pág.19, Abías núm. 5)
*** it-1 pág. 19 Abías ***
5. Uno de los veintiocho hijos de Rehoboam. También se le llamó Abiyam, y llegó a ser el segundo rey del reino de dos
tribus de Judá. Reinó desde 980 hasta 978 a. E.C. (1Re 14:31–15:8.) Era descendiente real de David tanto por parte
de padre como de madre, y su generación fue la decimosexta en el linaje real de Jesucristo contando a partir
de Abrahán. (1Cr 3:10; Mt 1:7.) De las dieciocho esposas y sesenta concubinas que tuvo Rehoboam, la más
amada fue Maacá, la nieta de Absalón (llamada Micaya en 2 Crónicas 13:2), a la que favoreció sobre las demás escogiendo a su hijo Abías para sucederle en el trono, aunque no era su primogénito. (2Cr 11:20-22.)
Cuando Abías ascendió al trono, en el año decimoctavo del rey Jeroboán I de Israel, volvieron a surgir hostilidades entre
el reino septentrional y el meridional, y estalló una guerra. En formación de combate contra el ejército de Judá —400.000
hombres poderosos y escogidos—, estaban los 800.000 guerreros de Jeroboán. Sin arredrarse por tal desigualdad, Abías se
dirigió a la muchedumbre de Jeroboán con un apasionado discurso en el que condenaba su idolátrica adoración de becerros
y les recordaba que el pacto de Jehová con David era para un reino que jamás terminaría. “Con nosotros está a la cabeza el
Dios verdadero —declaró Abías—[...], no peleen contra Jehová [...], porque no tendrán éxito.” (2Cr 12:16–13:12.)
En la violenta batalla que siguió, quedó frustrada providencialmente la
emboscada de Jeroboán, y medio millón de sus hombres murieron, lo
que acabó con su poder militar. Hasta capturaron la ciudad de Betel,
donde se había erigido uno de los detestables becerros de oro con su
sacerdocio apóstata. Y todo porque Abías ‘se había apoyado en Jehová’. (2Cr 13:13-20.) No obstante, Abías siguió andando en los pecados
de su padre, Rehoboam, al permitir que continuaran en el país los lugares altos, las columnas sagradas y hasta los prostitutos de templo. “Su
corazón no resultó completo para con Jehová su Dios.” (1Re 14:22-24;
15:3.) Durante su vida tuvo catorce esposas y treinta y ocho hijos, y a
su muerte le sucedió en el trono su hijo Asá. (2Cr 13:21; 14:1.)
INFORMACION ADICIONAL:
*** g81 22/1 pág. 22 “Dios es mi copiloto”... ¿es el suyo
también? ***
El ejemplo de Abías, rey del antiguo reino de dos tribus de
Judá, comprueba esto. Al verse cara a cara con las fuerzas
militares de Jeroboán, rey de Israel, que eran dos veces más
numerosas que las suyas, Abías dijo a sus adversarios:
“¡Miren! con nosotros está a la cabeza el Dios verdadero . . .
no peleen contra Jehová el Dios de sus antepasados, porque
no tendrán éxito.” (2 Cró. 13:12) Fue debido a que Abías reconoció que Jehová estaba “a la cabeza,” sirviendo de “capitán”
de ellos en los cielos, que los judíos bajo Abías como representante terrestre de Jehová lograron ganar la victoria a pesar
de las enormes fuerzas que estaban en contra de ellos.
Si reconocemos con humildad la posición inferior que ocupamos, nuestra relación con Dios será estrecha, como la que
existe entre un piloto y un copiloto. Pero nunca —ni por un
momento— habrá duda alguna en nuestra mente en cuanto a
quién está al mando.
Semana del 17 de Marzo
EMT 2014 Referencias para la Escuela del Ministerio Teocrático
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