1. Dar razon de nuestra esperanza 24 Nov.pdf

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Reino que nos hizo Jesús de Nazaret. Esto lo hacemos con la firme convicción
que a pesar de todos los problemas de pobreza, violencia, irrespeto a la vida en
sus diferentes formas: ¡Otro mundo es posible! 2
Somos un pequeño grupo de estudiantes, teólogos y catedráticos que
conformamos un espacio de encuentro, reflexión, oración y sobretodo, búsqueda
sobre lo que Dios esperamos de nosotros y nosotras, inmersos en este pueblo
con el que vamos caminando codo a codo y del cual ¡sus alegría son nuestra
alegrías y sus penas son las nuestras! Dirá Pablo: “me hago todo para todos” 1
Cor. 9,22
En razón de lo que somos es que hemos decidido compartir con ustedes en este
tiempo litúrgico un conjunto de 9 reflexiones, las cuales aparecerán cada domingo
partir de esta fecha.
Por ahora hemos acordado que este espacio lleve por nombre:
La esperanza Cierta3.
Interpelados por una aparente oscuridad, desasosiego, sin sentido de la vida, ante
una creciente desesperación, donde parece no haber salidas ni soluciones ni
respuestas ciertas… Nos inspiramos en la esperanza cristiana, que ha sido el
sostén de los pueblos creyentes, de los profetas, de los santos y de los mártires;
que en tiempos de persecución, violencia, fraude ético y social, no perdieron su
esperanza, tal como lo vivieron las comunidades cristianas del Apocalipsis, que en
medio de todo luchaban por “una tierra nueva y un cielo nuevo”. Ap. 21,1-4.
Así también nosotros, pueblo creyente, trabajamos y luchamos con la esperanza
cierta que estamos construyendo las bases de una nueva sociedad donde la
prioridad y el fin de cada uno sea el Reino de Dios, que es el reino de la Justicia,
el derecho y la paz.
En la Encíclica Spe Salvi, numeral 1 basándose en la carta a los Romanos 8,24,
afirma” En esperanza fuimos salvados”, y en efesios 2,12 dice: “Antes del
encuentro con Cristo ustedes no tenían en el mundo, ni esperanza ni Dios”, esto
2
Foro Social Mundial, Porto Alegre-‐ Brasil, 26 al 31 enero 2005 – Minga Informativa
www.forumsocialmundial.org.br. www.movimientos.org
3
CIC 1818 “La virtud de la esperanza corresponde al anhelo de felicidad puesto por Dios en el corazón de
todo hombre; asume las esperanzas que inspiran las actividades de los hombres; las purifica para ordenarlas
al Reino de los cielos; protege del desaliento; sostiene en todo desfallecimiento; dilata el corazón en la
espera de la bienaventuranza eterna. El impulso de la esperanza preserva del egoísmo y conduce a la dicha
de la caridad”.
