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Opinión
S ur y O este
Turistas y turistas
]]
Barry Cade
D
e Perogrullo es
dudar que nuestra
comarca es un centro turístico de primer orden, al
menos en lo que se refiere a la
Comunidad de Madrid. Sin
embargo, de lo que son las circunstancias que atraen a nuestros visitantes, me temo que
entre los que no ven el bosque
porque los árboles no les dejan,
y los que no perciben más que
una fuente de problemas en
ellos, la mayoría de nuestros
ediles haría bien en, o bien
callarse, o bien tratar de aprender; al menos, digo, cuando
abren la boca para hablar del
turismo. ¿Ha intentado usted, si
no es de San Martín y conoce al
que tiene la llave, hacer una
visita al castillo? Tendrá usted
que acomodarse a las ganas que
tenga -o no- el empleado de
turno, o asistir a alguno de los
escasísimos actos que allí se
celebran, para lo cual no le quedará mas remedio que tragarse
las pullas que se lanzan entre
ellos los “dueños” del castillo a
la apertura del acontecimiento
en cuestión.
Si, perdida la posibilidad de
ver el monumento, decide usted
pasarse un rato por la Virgen,
podrá contemplar unos carteles
fijados en los pinos, donde se
declara que la calidad del agua
para el baño es, no podía ser de
otra manera, excelente. Eso sí,
si va usted un domingo, cosa de
lo más natural, no mire debajo
de los carteles; porque en la
Virgen la basura no se recoge
los sábados, y las papeleras quedan sepultadas por la basura que
dejan unos visitantes que, más
civilizados y educados de lo que
nos gusta reconocer, al menos
intuyen el lugar donde dejarlas.
Claro, es que el domingo es
fiesta, y no se trabaja. ¿Se imagina usted en Benidorm o
Gandía de vacaciones, y que
cuando baje con su familia al
restaurante del hotel a desayunar se encuentre un cartel que
diga “Los domingos cerrado”?
Aunque, a cambio, y sobre todo
para el turismo bueno, el que se
deja los cuartos a mansalva, el
que contribuye a hacer de nuestra comarca un paraíso natural
en ocasiones hay entretenimientos extra. De vergüenza ajena,
de juzgado de guardia diría si no
fuera porque a la justicia en
nuestro país le pasa lo que al
turismo en nuestra comarca, fue,
sin duda, el espectáculo que nos
brindaron las barcas a motor la
tarde del sábado tres de agosto.
Recién iniciado el incendio
de Cebreros, los directores de
extinción - que no tienen porqué
entender, tampoco, de turismo establecieron un tráfico de helicópteros justo enfrente de las
playas de la Virgen.
Y tras un par de infructuosos intentos por parte de la guardia civil para apartar de allí a los
“marineros”, la diversión consistió, a lo largo de una tarde
bochornosa, en colocarse lo más
debajo posible de los helicópteros que intentaban cargar agua a
la velocidad que demanda su
función, tratando de no hacer
daño a nadie.
Mientras tanto, en el área
utilizada habitualmente para las
prácticas de los hidroaviones,
tras un par de peligrosos intentos, se reconoció la imposibilidad de que estos cargaran agua
en San Juan. Afortunadamente,
un hidro tarda nada y menos en
irse a Valmayor y volver, pero
reconocerán conmigo que,
como espectáculo, es lamentable.
Este, damas y caballeros, es
el turismo, el único turismo al
que desde nuestros ayuntamientos se sonríe. El que se pasa por
donde ustedes y yo sabemos
todas las leyes de navegación
incumpliendo como norma la
velocidad, tráfico, contaminación acústica…; mientras los
autobuses que van a la Virgen
tienen que requerir a la policía
local, que afortunadamente los
guía con una sonrisa para no
quedar atascados en unas calles
donde no hay un solo cartel que
señalice el principal reclamo
turístico de la localidad.
¿Tienes algo que contar?
¿Quieres dar a conocer tu actividad?
Cuéntaselo a todos
Desde Sur y Oeste queremos que todos
tengáis un espacio
donde expresar vuestra opinión
y compartirla con los demás.
Envíanos tu opinión, sugerencias
cualquier inquietud que quieras
hacernos llegar a :
opinion@suryoeste.es
Septiembre 2013
13
Editorial
Fiestas
F
IESTAS. En algunos
pueblos, ya son historia; en otros es
ahora, a finales del verano,
cuando estallan. En todos,
sin excepción, una suerte
de excusas del primer edil
en el libro de fiestas de
cada municipio, pidiendo
casi perdón por el escaso
dinero dedicado a ellas,
recomendando a los vecinos, sea cual sea su situación laboral, que olviden
las penas en esos días y se
dediquen a disfrutar.
Y hay, en pleno siglo
XXI, algunas iniciativas
que verdaderamente aún se
prestan a ello; a que todo el
mundo disfrute. Me refiero
a las verbenas populares
(en el Barrio Pelayos, de
San Martín, sin ir más
lejos). En ellas, como se
hacía antes de que los
ayuntamientos vinieran a
decirnos hasta cómo tenemos que divertirnos, son
los vecinos los que aportan
dinero, tiempo, y sobre
todo entusiasmo en agasajar a sus convecinos, a sus
visitantes.
Y que quieren que les
diga, me sabe más rica una
conversación con mis vecinos a la sombra de la limonada y del humilde y familiar pinchito de salchichón,
que un tendido de sombra
para ver como el respetable
se aburre en pretendido
silencio, o al son de un
pasodoble. Me emociona
más la traca que montan los
vecinos al final de la verbena, quizá porque la entiendo,
que el castillo de fuegos artificiales, eso sí, mas caro que
el del pueblo de al lado, en
cuyo ayuntamiento son, sin
duda, unos tacaños.
Algunos alcaldes, poco a
poco, van viendo la luz. En
ciertos pueblos de nuestra
comarca, ya no hay toros en
fiestas. Entre lo que cuesta
montar la plaza, buscar figuras, ganado, y siempre con el
riesgo de que quede una
fiesta deslucida o aún peor,
a un tercio de plaza, prefieren dedicar los dineros a
comilonas, premios, o a otro
día de orquesta.
Siempre sería preferible,
es sólo mi opinión, echar
una mano a las peñas de aficionados para ir a los toros
de otros pueblos donde de
verdad hay afición, que
montar un festejo en el que,
por ajustar, y ajustar, nos
acabemos olvidando de
algo…
Se echa en falta, o algunos echamos en falta, la presencia de las peñas. No sólo
como disfrutadores de los
festejos, sino como artífices
y creadores de los mismos.
Todavía se ven, cada vez
menos, peñas que durante
todas las fiestas recorren de
cabo a rabo el centro de su
localidad, armadas con animadas e incansables charangas, que transmiten la alegría y el calor del pueblo.
Otras, ya hemos hablado
mas arriba de ello, hacen
verbenas populares para
que la gente coma, beba, y
tenga contacto con sus convecinos. Aún algunas organizan juegos y espectáculos
en la plaza.
Ese debería de ser el
espíritu de las fiestas, saber
que todos podemos, el que
pueda con su dinero, el que
no que arrime el hombro,
colaborar para que todos lo
pasen bien.
Señores alcaldes, ya
sabemos que la situación es
mala; no hace falta que nos
lo recuerden, y menos con
la copla de excusar unas
fiestas magras.
No nos rellenen el programa con acontecimientos
que no tienen nada que ver
con ellas y a los que nadie
acude. Hay lo que hay,
déjense ustedes ayudar por
los vecinos, las asociaciones, las peñas, los comerciantes.
Cuenten con ellos,
como ellos han contado con
ustedes para dirigir el pueblo. Y no olviden que, a fin
de cuentas, lo que casi
todos recordamos de las
fiestas del año anterior, es
aquella conversación, aquel
momento de risa y alegría
que compartimos con ese
amigo al que hacía tiempo
que no veíamos, mientras
aquel vecino sonriente
rellenaba nuestros vasos de
plástico con limonada.
Evolución de la reservas de agua en el último mes
EMBALSE
30 JULIO
30 AGOSTO
Burguillo - Puente Nuevo
79,60%
68,65%
San Juan - Alberche
79,00%
71,01%
Los Morales
72,60%
65,80%
Valmayor
78,70%
74,10%
Nivel Medio Madrid
86,97%
81,87%
C.H.T
CYII
