Desollado (gaceta versicular) SOCK.pdf

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muesca al final de cada día. “Todas estas parrafadas
tienen que ver con el sentir persona”, explicó. Pero,
a raíz de ellas, también surgió la necesidad de su
sintetización abstracta. Fue así como de pronto, a base
de exfoliar aquellas hojas, empezaron a emerger poemas
mínimos. Una gota de sudor. Otra de lluvia. Como diría
Felipe Zapico (Zapi): “Cortar para contar”.
En los versos despojados de Sock, en este libro, casa
y mundo confluyen “en el camino que se sigue”. El
pensamiento se libera a través de su expresión exigua,
mientras el cuerpo (liberado de la carne, del nombre
propio, del rostro) se involucra como una huella (cicatriz,
fósil, memoria) en el entorno cercano.
Se escribe desde la dificultad, desde la fragilidad, cuando
la soledad se torna extrema. Pero al mismo tiempo
ese ‘contar’ sirve para compartir, para dar cuenta. La
poesía es ‘acción’, escribíamos al principio. El poeta se
involucra en el universo.
Se gesta este libro a altas horas de la noche, intercambiando
sueño por vigilia como si escribir ayudara a prolongar
los días más allá de sus 1.440 minutos contados, al hilo
de lo que sucede en un intento de combatir el miedo,
de curar ausencias, de amar el mundo sin mirar para
otro lado. Se escribe en ausencia. Se escribe por amor.
“Lo que queda no es el amor. Es amor”.
“Arrastrando los pies / sobre la arena, / saber de
lo propio, / sentir lo ajeno / y fundirse / en la
profundidad ”
