0010 Cain mata a Abel.pdf


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#2
Y Dios castigó a Caín. Le dijo: “Cuando labres la tierra, ella no va producir para ti; y tu
serás un errante y estranjero en la tierra.” (Versiculo 12)
Desde esta día, Caín no más pudo labrar la tierra, y el fue separado de su familia y de la presencia de
Dios.

CONCLUSION:
La historia de Caín y Abel tiene una lección para nosotros:
Cuando Dios quiere algo de nosotros, tenemos que obedecer a Él.
No podemos decir: “Voy a hacer esto y Dios será contento conmigo.” Cuando Dios nos dice que todos
somos pecadores y tenemos que venir a Jesús para obtener perdon de nuestros pecados, no podemos
decir: “Yo soy una buena persona. Yo va a hacer buenas obras y Dios va aceptarme.”
No podemos hacer como Caín que pensaba así: “Dios quiere corderos y ovejas, pero yo daré ofrendas de
fruta, y El será contento conmigo.” No! Tenemos que hacer solamente lo que Dios quiere.
Ahora Dios no quiere de nosotros ofrendas de corderos o ovejas. Él quiere que aceptamos su hijo
como nuestro Salvador y que obedecemos a sus mandamientos.

Solo Jesús es el camino, la verdad y la vida. No hay otro camino.
Jesús nos dice en San Mateo 7:13 y 14 : “Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es

la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que
entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la
vida, y pocos son los que le hallan.”
Jesús es la puerta estrecha.
Él es el camino angosto que lleva a la vida eterna.
¡Gracias a Dios que hemos hallado Jesús, que nos da la vida eterna!