Catálogo Exposición de Francisco Mateos Galería Orfila.pdf


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económico de este material y su inmediatez en el grabado e impresión, el
medio elegido. La actividad expositiva del grupo será incesante en los años
siguientes, no sólo en numerosas ciudades españolas, sino también en Francia
y otros países europeos, a la que ayudó su dispersión, creándose otros tantos
grupos, sumados a ese nombre cooperativo, en varias de nuestras regiones y
nacionalidades. También es decisivo el apoyo de los círculos antifranquistas en
el extranjero, al punto que Estampa Popular se convierte en uno de los pivotes
fundamentales de la lucha contra la Dictadura en el ámbito de la cultura; así,
por ejemplo, los grabados de Mateos, junto a los de otros miembros del grupo,
ilustran varios libros de la editorial Ruedo Ibérico, en París. Toda esta actividad
de Estampa Popular no pasa desapercibida para la Dictadura y pronto atrae la
vigilancia policial, produciéndose diversos incidentes.
A fines del año 1961, el día de los Inocentes -permítase la chanza -, Mateos
inaugura una exposición antológica en la sala de la Dirección General de Bellas
Artes, en cuya muy cuidada selección, se pueden ver, por primera vez, algunas
de sus obras anteriores a la Guerra Civil, hasta entonces desconocidas para el
público. El texto del catálogo, una vez más, corre a cargo de Gaya Nuño y en él
se intercalan tres grabados de la serie Papapájaros, que había expuesto unos
meses antes en la galería Fernando Fe, de Madrid. Esta importante muestra
antológica supone ya el definitivo reconocimiento de Mateos, que se verá
ratificado cuando se le concede, en 1962, el Gran Premio del Primer Certamen
Nacional de Artes Plásticas; un concurso más abierto a las nuevas tendencias
y a artistas hasta entonces proscritos en este tipo de exposiciones oficiales,
que sustituyó y sirvió para reorganizar las anteriores Exposiciones Nacionales
de Bellas Artes. La concesión de tan destacado premio a Mateos, según el
crítico Venancio Sánchez Marín, en concomitancia con el desplazamiento
expresionista de la pintura que él constata en el panorama artístico, viene a ser
tanto como el reconocimiento a lo que su obra supone de precursora de la
orientación actual del arte español. (7)
Puede que Mateos no calibrara, en aquel momento, que esos reconocimientos
oficiales hacían hasta cierto punto incompatibles otras acciones que tenían que
ver con su compromiso político y que podrían resultar, a la postre, sumamente
arriesgadas, sobre todo no teniendo, como era su caso, las espaldas cubiertas.
Así, es uno de los firmantes de las cartas de intelectuales, entre 1961 y 1962,
en las que se denunciaba la represión y las torturas que sufrían los mineros en
huelga en Asturias. En 1963, presionado por la policía y, en una maniobra del
recién nombrado Ministro de Información, Manuel Fraga Iribarne, Mateos no
tiene más remedio que escribir una carta de retracto, que es hábilmente
utilizada y difundida por el aparato mediático del régimen. Esto será tomado
como una traición por sus antiguos amigos y compañeros de la intelectualidad
de izquierdas, muchos de los cuales le harán en adelante el vacío, lo que le
provocará un gran abatimiento, sumado a una situación de doble aislamiento,
pues las dádivas oficiales no irían, después, mucho más allá de la organización
de su nueva antológica en el Museo Español de Arte Contemporáneo, en 1973;
José Hierro escribe el texto del catálogo. Sólo unos pocos amigos le apoyaron
entonces, como Manuel Lega, director de la galería Círculo 2, donde, en 1965,
inicia las que serán sus exposiciones anuales, celebradas, puntualmente. todos
los meses de noviembre, hasta que uno de aquellos otoños, el del año 1969,