Las Casas Astrológicas Bruno Huber.pdf

Vista previa de texto
Si no tuviéramos algún mecanismo de percepción
de esta línea, no andaríamos erguidos. Nos tambalearíamos y deberíamos apoyarnos constantemente. Los órganos de equilibrio de nuestro cuerpo nos permiten detectar cualquier desviación de
la vertical. Si estamos durante bastante tiempo en
una posición fuera de la vertical tenemos una sensación
corporal desagradable. En el plano psíquico, también es
muy importante vivir la vertical de forma consciente
puesto que ésta simboliza la autoconciencia. Quien siempre anda agachado tiene una autoconciencia débil.
Quien anda erguido se enfrenta al mundo con una autoconciencia fuerte y no se deja derribar ni se somete fácilmente.
Cuando estamos erguidos tenemos una
mayor visión global: nuestra vista alcanza
más lejos y podemos vigilar mejor las cosas
que suceden. Generalmente preferimos tener la cabeza lo
más alto posible. Si no controlamos lo que sucede a nuestro alrededor, tenemos la impresión de estar a merced de
las circunstancias y no nos sentimos bien. Tan pronto
como perdemos la vertical nos sentimos despojados de
nuestra seguridad y de nuestra libertad. Si no hemos perdido la vertical, aunque tengamos que luchar, en cierto
modo todavía nos sentimos seguros porque podemos
defendernos. En cambio, si algo o alguien nos obliga a
arrodillarnos, perdemos la confianza en nosotros mismos
y nos doblegamos.
Estas explicaciones gráficas tienen un gran valor expresivo porque representan verdades profundas de nuestra
vida. Debemos ser plenamente conscientes de esta necesidad de mantener la vertical. Esto nos permitirá hacer
62
