La crisis Juan Torres Lopez.pdf

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que en 2008. Esta es la sexta estafa.
Los gobiernos tuvieron que gastar cientos de miles de millones de dólares o euros para evitar que la economía se colapsara y para
ayudar a la banca. Como consecuencia de ello tuvieron que endeudarse. Como los bancos centrales están dominados por ideas
liberales profundamente equivocadas y al servicio de la banca privada, no financiaron adecuadamente a los gobiernos, como sí
habían hecho con los bancos privados, y eso hizo que tuvieran que ser los bancos privados quienes financiaran su deuda. Así,
éstos últimos recibían dinero al 1% de los bancos centrales y lo colocan en la deuda pública al 3, al 4 o incluso al 8 o 10%. Esta es
la séptima estafa.
Como los bancos y grandes financieros no se quedaron contentos con ese negocio impresionante, se dedicaron a propagar
rumores sobre la situación de los países que se habían tenido que endeudar por su culpa. Eso fue lo que hizo que los gobiernos
tuvieran que emitir la deuda más cara, aumentando así el beneficio de los especuladores y poniendo en grandes dificultades a las
economías nacionales. Esta es la octava estafa.
Los gobiernos quedaron así atados de pies y manos ante los bancos y los grandes fondos de inversión y, gracias a su poder en los
organismos internacionales, en los medios de comunicación y en las propias instituciones políticas como la Unión Europea, han
aprovechado la ocasión para imponer medidas que a medio y largo plazo les permitan obtener beneficios todavía mayores y más
fácilmente: reducción del gasto público para fomentar los negocios privados, reformas laborales para disminuir el poder de
negociación de los trabajadores y sus salarios, privatización de las pensiones, etc. Afirman que así se combate la crisis, pero en
realidad lo que van a producir es todo lo contrario, porque es inevitable que con esas medidas caiga aún más la actividad
económica y el empleo porque lo que hacen es disminuir el gasto productivo y "el combustible" que los sostiene. Esta es la novena
estafa.
Desde que la crisis se mostró con todo su peligro y extensión, las autoridades e incluso los líderes conservadores anunciaron que
estaban completamente decididos a poner fin a las irresponsabilidades de la banca y al descontrol que la había provocado, que
acabarían con el secreto bancario, con los paraísos fiscales y con la desregulación que viene permitiendo que los financieros
hagan cualquier cosa y que acumulen riesgo sin límite con tal de ganar dinero... Pero lo cierto es que no han tomado ni una sola
medida, ni una sola, en esa dirección. Esta es la décima estafa.
Mientras está pasando todo esto, los gobiernos, esclavos o cómplices de los poderes financieros, no han parado de exigirle
esfuerzos y sacrificios a la ciudadanía mientras que a los ricos y a los bancos y financieros que provocaron la crisis no les han
dado sino ayudas constantes y todo tipo de facilidades para que sigan haciendo exactamente lo mismo que la provocó. Gracias a
ello, estos últimos están obteniendo de nuevo cientos de miles de millones de euros de beneficios mientras cae la renta de los
trabajadores, de los jubilados o de los pequeños y medianos empresarios. Esta es la undécima estafa.
Mientras que constantemente vemos que los presidentes de gobiernos reciben instrucciones del Fondo Monetario Internacional, de
las agencias de calificación, de los banqueros o de la gran patronal, la ciudadanía no puede expresarse y se le dice que todo lo
que está ocurriendo es inexorable y que lo que ellos hacen es lo único que se puede hacer para salir de atolladero. Esta es la
duodécima estafa.
Finalmente, se quiere hacer creer a la gente que la situación de crisis en la que estamos es el resultado de un simple o
momentáneo mal funcionamiento de las estructuras financieras o incluso económicas y que se podrá salir de ella haciendo unas
cuantas reformas laborales o financieras. Nos engañan porque en realidad realidad vivimos desde hace decenios en medio de una
convulsión social permanente que afecta a todo el sistema social. La verdad es que cada vez hay un mayor número de seres
humanos hambrientos y más diferencias entre los auténticamente ricos y los pobres, que se acelera la destrucción del planeta, que
los medios de comunicación están cada vez en propiedad de menos personas, que la democracia existente apenas deja que la
ciudadanía se pronuncie o influya sobre los asuntos más decisivos que le afectan y que los poderosos se empeñan en imponer los
valores del individualismo y la violencia a toda la humanidad. Esta es la decimotercera estafa.
Lo que ha ocurrido y lo que sigue ocurriendo a lo largo es la crisis es esto, una sucesión de estafas y por eso no se podrá salir de
ella hasta que la ciudadanía no se imponga a los estafadores impidiendo que sigan engañándola, hasta que no les obligue a dar
cuentas de sus fechorías financieras y hasta que no evite definitivamente que sigan comportándose como hasta ahora.
Juan Torres López es catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Sevilla y miembro del Consejo científico de ATTACEspaña. Su web personal: www.juantorreslopez.com
www.rebelion.org
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