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HOLA PEDIATRA
L
E
l cuidado infantil temprano, la crianza en la primera infancia o el concepto
doméstico de la puericultura implica que los padres, o quienes cuidan al
niño, puedan lograr que el crecimiento, la organización neuronal y la conducta
alimentaría pueda expresarse en toda su potencialidad.
El concepto de puericultura resultaba quizá más familiar y práctico hace algunas décadas. Diferentes disciplinas o visiones han contribuido a generar
volumen de conocimiento, gran parte del cual no ha sido traducido en consejos sencillos, pensados para quienes tienen la tarea cotidiana de criar un
niño pequeño.
• La palabra crianza tiene varias acepciones. Su significado en términos de
alimentación, salud, educación y formación de la conducta es ampliamente
aceptado. Sin embargo, su origen latino creare hace referencia a la “creación”
de un nuevo individuo, lo que implica la garantía de las oportunidades para su
óptimo desarrollo físico, cognitivo, social, afectivo y la imprescindible instalación de un ambiente cercano (familiar) que genere confianza y seguridad, todo
en su conjunto y articuladamente. De eso precisamente se trata el concepto de
crianza o cuidados infantiles tempranos.
• ¿Porqué “Tempranos”? En la extensa expectativa de vida humana que hoy se
ha corrido prácticamente hasta los ochenta años, hay una ventana estratégica
muy breve, que comprende desde los nueve meses del embarazo y los primeros dos o tres años de vida. En ese breve período suceden tres cuestiones que
permiten entender mejor el concepto:
• Cumplido el segundo año de vida, cualquier niño está en condiciones de
aproximarse a la mitad de la estatura que alcanzará en toda su vida.
• En paralelo al crecimiento físico, se produce el desarrollo de un sinnúmero
de funciones neurológicas y de organización de los estímulos (comprensión
de palabras, la gesticulación, coordinación muscular, equilibrio, etc.).
• Por último, la capacidad del niño pequeño para diferenciar sabores, texturas, colores, gustos y disgustos de los alimentos y comidas, también se
desarrolla en mayor medida en los primeros dos o tres años de vida.
os hitos del desarrollo infantil, evaluados en la consulta pediátrica
para analizar el desarrollo del niño, constituyen el desafío de los
padres para prodigar cuidados tempranos. La importancia de los mismos nos obliga a considerar cuatro dimensiones:
1. Heredabilidad
2. Integralidad
3. Oportunidad
4. Calidad
• Los estudios que han intentado establecer el grado de heredabilidad
de la inteligencia coinciden en un valor cercano al 33% (mientras que
algunos rasgos físicos tienen grados muchísimos más elevados). Los
cuidados y el ambiente son los que determinan el 66% restante.
• Con respecto a la obesidad, principal preocupación de la nutrición
infantil contemporánea, sucede otro tanto. Aún cuando no es lo mismo ser hijo de un solo progenitor obeso que de ambos progenitores
obesos o de ninguno, la heredabilidad de la obesidad también es baja
comparada con el efecto ambiental (en el que son significativas las
experiencias y actitudes aprendidas en los primeros años).
• A partir del nacimiento, la conducta alimentaría universalmente recomendada es la práctica de la lactancia materna, por sus múltiples
ventajas nutricionales, inmunológicas y psicoafectivas, entre otras.
Sin embargo, a partir del sexto mes de vida, la leche materna se muestra insuficiente para cubrir la recomendación de varios nutrientes, en
especial el hierro.
• Asimismo, si en la dieta del niño pequeño se introduce tempranamente papillas de baja calidad nutricional, sin el aporte suficiente de
nutrientes, se incrementa el riesgo de carencias en lo que ya definimos como el momento de principal crecimiento (el más exigente) y
desarrollo de funciones cognitivas. En esta etapa, algunos nutrientes
son fundamentales para sostener el crecimiento (zinc por ejemplo),
otros, el desarrollo cognitivo (hierro) o la respuesta inmunológica o
resistencia a infecciones (vitamina A).
En síntesis, los cuidados prodigados a los niños pequeños deben ser
múltiples e integrales, deben favorecer el desarrollo de las funciones
cognitivas (estímulos al niño pequeño), pero con atención a la demanda extraordinariamente elevada en materia de calidad de la dieta.
La crianza en cuatro dimensiones
EL CUIDADO INFANTIL
Y SU IMPORTANCIA
El campo de la neurobiología
Esta ciencia reconoce una estrecha asociación entre la actividad neuronal de un niño pequeño y el desarrollo definitivo de logros cognitivos o conductuales. Cuando un niño pequeño es estimulado por la
voz de los padres o una canción, su cerebro reconoce cada estímulo a
través de una progresiva conectividad neuronal (sinapsis de neuronas
que ganan en complejidad). De esta manera, el niño “aprende” a reconocer y querer esos estímulos, de manera progresiva (por repetición),
en próximas ocasiones. Por el contrario, cuando el niño no es estimulado, pierde las neuronas o las conexiones “no utilizadas”.
Sin embargo, no es la cantidad de estímulos o cuidados que se prodiguen al niño lo que determina un mejor desarrollo, sino la calidad
de los mismos.
LA OPINION DEL ESPECIALISTA
“Estimulación oportuna y de calidad, la lactancia materna, la introducción adecuada de alimentos y comidas de buena calidad en sus
nutrientes, los cuidados correspondientes en los controles básicos
de salud y en el calendario de vacunaciones, el ambiente seguro e
higiénico, mucho amor y paciencia son los ingredientes del cuidado
infantil temprano que nuestros hijos necesitan y que representa nuestro desafío como padres”.
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