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EL MAESTRO Y SU EMISARIO Iain McGilchrist .pdf



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El MAESTRO
Y SU EMISARIO
LA DIVISIÓN DEL CEREBRO
Y LA CREACIÓN DEL MUNDO OCCIDENTAL.
Iain McGilchrist

INTRODUCCIÓN: EL MAESTRO Y SU EMISARIO.

PARTE UNO: EL CEREBRO DIVIDIDO
CAPÍTULO 1-

LA ASIMETRÍA Y EL CEREBRO....................................................

CAPITULO 2- ¿QUÉ HACEN LOS DOS HEMISFERIOS?................................

16
30

CAPÍTULO 3- LENGUAJE, VERDAD Y MÚSICA.......................................................86
CAPÍTULO 4- LA NATURALEZA DE LOS DOS MUNDOS..........................................123
CAPÍTULO 5- LA PRIMACÍA DEL HEMISFERIO DERECHO …………………………………… 162
CAPÍTULO 6- EL TRIUNFO DEL HEMISFERIO IZQUIERDO………………………………………193

PARTE II: COMO EL CEREBRO HA FORMADO NUESTRO MUNDO
CAPÍTULO 7-

LA IMITACIÓN Y LA EVOLUCIÓN DE LA CULTURA.…………………

220

CAPÍTULO 8-

EL MUNDO ANTIGUO…………………………………………………………….

237

CAPÍTULO 9-

EL RENACIMIENTO Y LA REFORMA………………………………………..

276

CAPÍTULO 10- LA ILUSTRACIÓN……………………………………………………………………..

308

CAPÍTULO 11- EL ROMANTICISMO Y LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL.……………

329

CAPITULO 12- LOS MUNDOS MODERNOS Y POSMODERNOS.…………………………..

364

CONCLUSIÓN- EL MAESTRO TRAICIONADO……………………………………………………….

401

ÍNDICE

436

2

INTRODUCCIÓN
EL MAESTRO Y SU EMISARIO

Este libro habla acerca de nosotros y del mundo, y a donde nos dirigimos desde donde estamos. Una gran
parte es acerca de la estructura del cerebro humano – en última instancia es el lugar dónde la mente se encuentra
con la materia – en un intento de comprender la estructura del mundo que el cerebro en parte ha creado.
Cualquiera que sea la relación entre la conciencia y el cerebro, su estructura tiene que ser significativa, a menos que
el cerebro no desempeñe ningún papel en presentar el mundo tal como lo experimentamos. Incluso podría darnos
pistas para la comprensión de la estructura del mundo más inmediata, del mundo que nosotros conocemos.
Así que, hago una pregunta muy sencilla, ¿por qué el cerebro está clara y profundamente dividido?
¿Por qué, son los dos hemisferios cerebrales asimétricos? ¿Realmente difieren en algún sentido importante? ¿Y si es
así, de qué manera?
El tema de las diferencias de los hemisferios tiene un historial desalentador para aquellos que desean estar seguros
de que no van a hacer el tonto a largo plazo. Las opiniones sobre el tema han pasado por varias fases desde que se
descubrió a mediados del siglo XIX que los hemisferios no eran idénticos, y que había una clara asimetría de las
funciones relacionadas con el lenguaje, favoreciendo al hemisferio izquierdo.
Al principio, se creía que además de que cada hemisferio, tenía la responsabilidad sensorial y motora para el control
del lado opuesto (‘contralateral’) del cuerpo, el lenguaje era la principal función diferenciadora del hemisferio
izquierdo. Al hemisferio derecho se le consideraba esencialmente 'silencioso'.
Luego se descubrió que el hemisferio derecho parecía estar mejor equipado que el hemisferio izquierdo para
manejar imágenes visuales, y esto se aceptó como la contribución particular que hacía a su equivalente, el lenguaje:
palabras en el hemisferio izquierdo, imágenes en el derecho. Pero eso también resultó insatisfactorio. Ambos
hemisferios, ahora está claro, pueden tratar con cualquier tipo de material, palabras o imágenes, de diferentes
maneras.
Los intentos subsiguientes para decidir qué conjunto de funciones están separadas y en qué hemisferio, fue
descartado, por el peso de las evidencias que sugerían que cada actividad humana identificable utiliza en algún
nivel ambos hemisferios. El entusiasmo por encontrar las claves para las diferencias hemisféricas ha disminuido, y ya
no es inspirador para un neurocientífico formular hipótesis sobre el tema. Esto no es sorprendente, dado que el
conjunto de creencias sobre las diferencias entre los hemisferios ha pasado a la conciencia popular. Dichas creencias
podrían, ser caracterizadas con la idea de que el hemisferio izquierdo es de algún modo valiente, racional, realista
pero aburrido, y el hemisferio derecho, es lunático, impresionista, pero creativo y emocionante; una
formulación que recuerda a Sellar y Yeatman en su "Distinción inmortal "(una parodia de la enseñanza de la historia
inglesa, de 1066) entre "los Cabeza locas con Derechos y repulsivos -y los Caballeros - Incorrectos pero románticos'.
En realidad, ambos hemisferios están involucrados de manera crucial en la razón, tal como lo están en el lenguaje; y
ambos hemisferios juegan un papel en la creatividad.
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Quizás lo más absurdo de estos conceptos populares erróneos es que el hemisferio izquierdo, es inflexible y lógico, y
de alguna manera masculino, y el hemisferio derecho es soñador y sensible, y de algún modo femenino.
Si hubiese pruebas de que se podría asociar cada sexo a un solo hemisferio cerebral aquí se tiende a indicar, en todo
caso, lo contrario – pero eso es otra historia que no trataré en este libro.
Desanimado por este tipo de farsa popular, la neurociencia ha vuelto a la empresa necesaria e irreprochable de
acumular pruebas, y ha renunciado en gran medida al intento de dar sentido a los resultados, una vez aglutinados,
en cualquier contexto.
Sin embargo, no me parece probable que las formas en que se diferencian los hemisferios sean simplemente al azar,
dictado puramente por factores contingente tales como la necesidad de espacio, o la utilidad de dividir el trabajo,
lo que implicaría que podría funcionar igual de bien si las diferentes actividades específicas del cerebro fueran
intercambiadas entre hemisferios como dicta la posición oficial.
Afortunadamente, no estoy solo en esto. A pesar del reconocimiento de que la idea ha sido olvidada por las modas,
varias de las personas que mejor conocen el campo han llegado a la conclusión de que hay algo profundo aquí que
requiere una explicación.
Joseph Hellige, por ejemplo, que es la autoridad mejor informada sobre el tema, escribe que si bien ambos
hemisferios parecen estar involucrados de una u otra manera en casi todo lo que hacemos, hay algunas "muy
llamativas" diferencias en las habilidades del procesamiento de información y en las preferencias de los dos
hemisferios.
V.S. Ramachandran, otro neurocientífico conocido y de gran prestigio, acepta que el problema de la diferencia
hemisférica ha cambiado, pero concluye: "La existencia de una cultura pop, no nos debería nublar sobre el problema
principal: la noción de que los dos hemisferios pueden, de hecho, estar especializados en diferentes funciones".
Y recientemente Tim Crow, uno de los neurocientíficos más sutiles y escépticos que investigan sobre la mente y el
cerebro, ha comentado sobre la asociación entre el desarrollo del lenguaje, la asimetría funcional del cerebro, y la
psicosis, y ha llegado a escribir que ' excepto a la luz de lateralización nada en psicología/psiquiatría humana tiene
sentido". No hay duda de que las cuestiones de la asimetría del cerebro y la especialización de los hemisferios son
significativas. ¿La pregunta es de qué? Creo que hay, literalmente, un mundo de diferencias entre los hemisferios.
La comprensión de lo qué esto es, ha supuesto un viaje a través de muchas áreas que aparentemente no están
relacionadas: no solo neurología y psicología, sino también filosofía, literatura y las artes, e incluso, hasta cierto
punto, la arqueología y la antropología, espero que los especialistas en estas áreas perdonen mis transgresiones.
Ya que todos los ámbitos del quehacer académico están sujetos a una explosión de información hace que pocos se
puedan todavía llamar expertos, y expertos en cada vez menos cosas.
Pero no obstante, por esta misma razón me parece que vale la pena intentar establecer vínculos fuera de los límites
de las disciplinas, a pesar de que el precio pueda ser que uno sea, en el mejor de los casos, un forastero interesado o
en el peor, un intruso condenado a cometer errores que serán obvios para aquellos que realmente saben.
El conocimiento está cambiando y dista de ser indiscutible. Mi esperanza es qué lo que tengo que decir pueda
resonar con las ideas de los demás y, actuar como un estímulo para reflexionar más a fondo por aquellos mejor
calificados que yo mismo.
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Pues he llegado a creer que los hemisferios cerebrales difieren en formas que tienen significado. Hay
una plétora de hallazgos bien fundamentados que indican que hay consistentes diferencias neuropsicológicas,
anatómicas, fisiológicas y químicas, entre otras - entre los hemisferios.
Cuando hablo de 'significado', creo que hay un patrón coherente de diferencias. Es un primer paso necesario.
Pero iría más lejos, y sugiero que tal patrón coherente de diferencias ayuda a explicar los aspectos de la experiencia
humana y por lo tanto significa algo en nuestras vidas y ayuda a explicar la trayectoria de nuestra vida común en el
mundo occidental.
Mi tesis es que para nosotros como seres humanos hay dos realidades fundamentalmente opuestas, dos diferentes
modos de experiencia; que cada una es de máxima importancia en el mundo humano reconocible; y que su
diferencia radica en la estructura bihemisférica del cerebro.
De ello se deduce que los hemisferios necesitan cooperar, aunque de hecho estén involucrados en una especie de
lucha de poder, y que esto explicaría muchos aspectos de la cultura occidental contemporánea.

LA ESTRUCTURA DE ESTE LIBRO
Este libro está dividido, como el cerebro al que describe, en dos partes. En la Parte I, la atención esta puesta en el
cerebro en sí mismo, y lo que puede decir de nosotros. Se expone la evolución del cerebro, su naturaleza
dividida y asimétrica, las implicaciones del desarrollo de la música y el lenguaje, y lo que sabemos acerca de lo que
sucede en cada lado del cerebro.
¿Qué es lo que hacen que sean tan diferentes? Voy a argumentar, que casi todo lo que pensamos que sucede en
uno u otro hemisferio es conocido por ambos. ¿Así que hace que se hallen tantas diferencias entre los
hemisferios? El problema es que estamos obsesionados, con lo que sostengo es nuestra devoción al modo de
pensamiento, del hemisferio izquierdo. ¿Después de todo, no es el cerebro una máquina y como cualquier máquina,
el valor de la misma se encuentra en lo que hace? Yo creo que este modelo de una máquina hace que vayamos
solamente por una vía; como un tren que nos lleva en medio de la noche lejos de nuestro destino, un tren de
pensamientos que lo que logra de esa manera es una irresponsabilidad.
La diferencia, que vamos a discutir, no está en lo "que" hacen, sino en "como" lo hacen- porque no me refiero a 'los
medios por los que ' (de nuevo el modelo de la maquina)- sino a 'la manera por la que', en general algo que nadie le
pedía a la propia máquina. No estoy interesado puramente en las "funciones" sino en las formas de ser, algo que
solo los seres vivos pueden tener.
¿El centro del discurso semántico del cerebro simplemente terminó en el hemisferio izquierdo por accidente? ¿Y si
es tan importante mantener una función tan compleja como el lenguaje, en un solo lugar, entonces, por qué el
lenguaje también depende del hemisferio derecho? ¿Es la música realmente un efecto inútil del lenguaje, o es algo
más profundo? ¿Por qué tenemos el lenguaje de todos modos? ¿Para comunicarse? ¿Para pensar? ¿Si no, para qué,
entonces? ¿Por qué somos diestros (o zurdos), en lugar de ambidiestros?
¿Es el cuerpo esencial para nuestra forma de ser, o simplemente una herramienta útil para alimentar el cerebro y su
aparato locomotor? ¿Es la emoción sólo una ayuda para la cognición, que nos apoya para sopesar nuestras

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decisiones correctamente, o es algo un poco más fundamental? ¿ Por qué es importante que un hemisferio tienda a
ver las cosas en su contexto, mientras que el otro las elimina cuidadosamente?
Una de las generalizaciones más duraderas sobre los hemisferios ha sido el hallazgo de que el hemisferio izquierdo
tiende a ocuparse de segmentos de información aislados y el hemisferio derecho con la realidad en su conjunto, la
llamada Gestalt, posiblemente subyacente y que ayuda a explicar la aparente dicotomía verbal / visual, ya que las
palabras se procesan en serie, mientras que las imágenes se captan todas al mismo tiempo.
Pero incluso ahí se ha pasado por alto la importancia potencial de esta distinción. Cualquiera pensaría que estamos
hablando de otra diferencia relativamente trivial de uso o interés limitado, un poco como encontrar que a los gatos
les gusta que se les corte la carne en trozos pequeños, mientras que a los perros como a los lobos les gusta en
bloques. A lo sumo, se consideraría útil para hacer predicciones sobre el tipo de función que cada hemisferio puede
realizar preferentemente, una diferencia en el 'procesamiento de la información ', pero con ninguna significación
más amplia. Pero creo que es difícil sobreestimar la importancia de tal distinción.
Y si resulta que un hemisferio entiende la metáfora, mientras que el otro no, esto no es una pequeña cuestión de
una función literaria pintoresca que se tenga que encontrar en algún lugar del cerebro. Está en el núcleo de cómo
comprendemos nuestro mundo, incluso a nosotros mismos, como espero poder demostrar.
¿Qué pasa si un hemisferio está en sintonía con lo que es nuevo? Es eso, solo una especialización de la forma
del "tratamiento de información" ¿Qué papel hace el juego de la imitación en liberarnos del determinismo? (una
pregunta a la que vuelvo en diferentes formas a lo largo de la libro).
No soy el primero en hacer tales preguntas, que indudablemente admiten más de una respuesta .Pero, aunque solo
un tonto afirmaría tener las respuestas definitivas, haré algunas sugerencias, que espero animen a otros a pensar de
forma diferente acerca de nosotros mismos, nuestra historia y, en última instancia, de nuestra relación con el mundo
en el que nos toca vivir.
Las cosas cambian de acuerdo con la postura que adoptamos hacia ellas, según el tipo de atención que les
prestamos, y la disposición que tenemos en relación con ellas. Esto es importante porque la diferencia más
fundamental entre los hemisferios se encuentra en el tipo de atención que damos al mundo. Pero también es
importante debido a la extendida suposición de que existen dos alternativas: O bien las cosas existen ' ahí fuera ' y
no están alteradas por la maquinaria que usamos para desenterrarlas , y cortarlas en pedazos ( realismo ingenuo,
materialismo científico ); o son fenómenos subjetivos que creamos en nuestra propia mente, y por lo tanto somos
libres para tratarlos de cualquier manera que deseemos, ya que son, después de todo, nuestras propias creaciones
(idealismo ingenuo, postmodernista).
Estas posiciones no están de ninguna manera, tan alejadas como parece y hay una falta de cierto respeto evidente
en ambas. De hecho creo que hay algo que existe aparte de nosotros mismos y que jugamos un papel vital al traerlo
para que se haga realidad.
El tema central de este libro es la importancia de nuestra orientación hacia el mundo y hacia los demás, como es
fundamental en el establecimiento de lo que es, lo que nosotros hacemos en la relación con el mundo, en lugar de
al revés. El tipo de atención que prestamos a la realidad altera al mundo: somos, literalmente, socios en la creación.

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Esto significa que tenemos una grave responsabilidad, una palabra que aprehende la naturaleza recíproca del diálogo
que tenemos con lo que existe aparte de nosotros mismos. Vamos a mirar que filosofías de nuestro tiempo tienen
algo que decir sobre estos temas.
En última instancia, creo que muchas de la disputas acerca de la naturaleza del mundo puede ser clarificadas por el
entendimiento de que hay fundamentalmente dos "versiones" diferentes transmitidas por los dos hemisferios, los
cuales pueden completar un circulo, y ambas son enormemente valiosos; pero se oponen entre sí, y deben
mantenerse separadas una de otra, de ahí la estructura bihemisférica del cerebro.
¿Cómo entendemos el mundo, si hay diferentes versiones del mismo por reconciliar? ¿Qué modelos y metáforas
traemos a nuestra realidad? Y, si es así, ¿por qué un modelo en particular nos ha dominado tanto que apenas nos
damos cuenta de su omnipresencia? ¿Qué nos dice este modelo acerca de las palabras que nos relacionan con el
mundo en general - 'saber', 'creer', 'confiar', 'querer', 'agarrar', 'ver' - que describen y , si no somos cuidadosos,
prescriben de la relación que nosotros tenemos con ellas?
Esta parte del libro concluirá con algunas reflexiones sobre la relación particular entre los dos hemisferios, para que
puedan coexistir juntos diariamente, pero manteniendo las diferencias fundamentales de sus valores, y por lo
tanto de sus prioridades, lo que significa que a largo plazo, sean susceptibles de entrar en conflicto.
Aunque cada uno es de importancia crucial, y ofrece aspectos valiosos de la condición humana, cada uno necesita al
otro para diferentes propósitos, parecen estar destinados a estar separados.
La segunda parte del libro trata de la historia de la cultura Occidental a la luz de lo que creo acerca de los
hemisferios. Estos pensamientos son inevitablemente contingentes, hasta cierto punto, fragmentarios y
rudimentarios, pero si el mundo no es independiente de nuestra observación, ni de la atención e interacción con él,
y si la mente está mediada por el cerebro, parece una propuesta razonable que el cerebro ha dejado una huella
en el mundo que hemos originado.
Espero llamar la atención sobre aquellos aspectos de la historia cultural que resuenan con los descubrimientos
sobre el cerebro y que dieron acceso a ellos, comenzando con el desarrollo de la escritura y la moneda en la antigua
Grecia, y el extraordinaria florecimiento de las ciencias y las artes, en especial el teatro, de aquella época.
En resumen creo que todo esto está relacionado con el desarrollo, y perfeccionamiento de las funciones del
lóbulo frontal de lo que podría llamarse la 'distancia necesaria' del mundo, que a su vez exigió una mayor
independencia de los hemisferios, permitiendo a cada hemisferio hacer avances característicos en su función,
y por un tiempo hacerlo en armonía con su compañero.
Creo que con el tiempo se ha producido un crecimiento desmedido de la auto-conciencia, lo que ha llevado a un
aumento de las dificultades de cooperación. La inestabilidad resultante se evidencia por las alternancias entre
posiciones más extremas; y, aunque ha habido oscilaciones en el péndulo, el equilibrio de poder se ha desplazado,
hasta donde no puede permitirse el lujo de ir, cada vez más hacia el mundo parcial creado por el hemisferio
izquierdo. Las interrupciones y reveses de este progreso han continuado en el tiempo, al observar los principales
cambios que han sido identificados en Occidente a partir del Renacimiento, hasta llegar a la actual época.
La relevancia particular para nosotros en este punto de la historia es la siguiente. Ambos hemisferios
claramente juegan un papel crucial en la experiencia individual de cada humano, y creo que ambos han contribuido
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de manera importante a nuestra cultura. Cada uno necesita del otro. No obstante, la relación entre los hemisferios
no parece ser simétrica, ya que el hemisferio izquierdo depende en última instancia, uno podría decir que casi
parásita al derecho, aunque parece no tener conciencia de este hecho. Pues está lleno de una alarmante confianza
en sí mismo. La consiguiente lucha es tan dispar como la del cerebro asimétrico del cual se origina.
Mi esperanza es que la conciencia de tal situación pueda permitirnos cambiar de rumbo antes de que sea demasiado
tarde. La conclusión, por lo tanto, está consagrada al mundo que ahora habitamos. Es como si el hemisferio
izquierdo, hubiese creado una especie de mundo virtual auto-reflexivo, bloqueando las salidas disponibles, los
caminos de salida del salón de los espejos, a una realidad que el hemisferio derecho podría permitirnos comprender.
En el pasado, esta tendencia fue contrarrestada por fuerzas externas al sistema cerrado de la mente autoconsciente:
además de la historia enraizada de nuestra cultura y el mundo natural en sí mismo, de los cuales estamos cada vez
más alienados, estas fueron principalmente: la naturaleza encarnada de nuestra existencia, las artes y la religión.
En nuestro tiempo cada una de estas se ha desvirtuado y la rutas de escape del mundo virtual se han cerrado.
Se ha producido, un mundo descontextualizado cada vez más mecanicista, y fragmentado, marcado por el
optimismo injustificado mezclado con la paranoia y una sensación de vacío, y refleja creo, la acción sin oposición de
un hemisferio izquierdo disfuncional.
Tengo algunas conclusiones finales sobre lo que, podemos hacer, o no necesitamos hacer – al respecto. Debido a que
me siento implicado en el restablecimiento de un desequilibrio, a veces puedo parecer escéptico de las
herramientas del discurso analítico. Espero, sin embargo, que sea obvio con lo que digo que no tengo ningún deseo
de abandonar la razón o difamar al lenguaje. Lo contrario es exactamente el caso. Ambos están seriamente
amenazados en nuestra época, aunque creo que por facciones diametralmente opuestas.
El intento de algunos teóricos posmodernos de vincular el cuidadoso escepticismo anti-cartesiano de Heidegger a
una indiferencia anárquica por el lenguaje y su significado es una inversión de todo lo que considero importante.
Decir que el lenguaje tiene una verdad oculta no quiere decir que el lenguaje sirve simplemente para ocultar la
verdad (aunque ciertamente puede hacerlo), o mucho peor, que no hay tal cosa como la verdad (aunque eso pueda
estar lejos de ser simple). Pero igualmente no deberíamos estar ciegos al hecho de que el idioma es también
alterado e ignorado por muchos de los que nunca se cuestionan el lenguaje en absoluto, y la verdad con demasiada
facilidad es reclamada por aquellos que ven el tema como no problemático. Conviene que seamos escépticos.
Igualmente este libro no tiene nada que ofrecer a aquellos que querrían socavar la razón, que, junto con la
imaginación, es lo más precioso que debemos a la colaboración de los dos hemisferios.
Mi pelea es sólo contra un racionalismo excesivo y fuera de lugar que nunca se ha sometido a la función de la razón,
y está en conflicto con ella. Espero que no sea necesario enfatizar, que no estoy en oposición a la ciencia, que como
su hermana las artes, es descendiente de ambos hemisferios, y que solo para un materialismo estrecho, no es
intrínseco a la ciencia. Ciencia es ni más ni menos que la paciente y detallada atención al mundo, y es parte integral
de nuestra comprensión de nosotros mismos.

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¿POR QUÉ ES IMPORTANTE LA ESTRUCTURA DEL CEREBRO?
Podría parecer reduccionista vincular los más altos logros de la mente humana, de la filosofía y las artes, a la
estructura del cerebro. Creo que no lo es. Por un lado, incluso si fuera posible que la mente fuese "reducida" a
materia, esto nos obligaría necesaria e igualmente a sofisticar nuestra idea de lo que es la materia, y lo que es capaz
de llegar a ser, a algo tan extraordinario como la mente.
Pero dejando esto de lado, la forma en que experimentamos el mundo, e incluso lo que es el mundo como
experiencia, depende de cómo funciona el cerebro: no podemos escapar a ese hecho, ni tiene sentido intentarlo.
En lo más básico, algunos cosas que sabemos que son potenciales objetos de experiencia - por ejemplo sonidos de
frecuencias particularmente altas o bajas - no están disponibles para nosotros, aunque si pueden estarlo para
murciélagos y osos; y eso es simplemente porque nuestro cerebro no trata con ellos.
También sabemos que cuando se pierden partes del cerebro, una parte de la experiencia disponible se pierde con
ellos. Pero esto no significa que todo lo que existe está en el cerebro; de hecho, se demuestra que puede no ser el
caso; ni significa que la experiencia mental es solo lo que podemos observar o describir a nivel cerebral.
¿Pero si mi propósito es entender el mundo mejor, por qué no trato solo con la mente y me olvido del cerebro? Y,
en particular, ¿por qué deberíamos preocuparnos de la estructura del cerebro? ¿Esto puede ser de interés
académico para los científicos, pero mientras siga funcionando, realmente importa?, Después de todo, mi páncreas
esta haciendo bien su trabajo sin saber mucho acerca de sus estructura.
Sin embargo, si uno concibe una relación entre la mente y el cerebro, y especialmente si cree que no son idénticos,
es probable que la estructura del cerebro nos diga algo que de otra manera no podríamos ver tan fácilmente.
Solo podemos inspeccionar el cerebro "desde afuera" (incluso cuando estamos sondeando su interior), eso es cierto:
pero en cambio podemos inspeccionar la mente solo "desde dentro" (incluso cuando parece que la objetivamos).
Ver la estructura del cerebro es sólo más fácil. Y puesto que estructura y función están estrechamente relacionadas,
algo nos dirá acerca de la naturaleza de nuestra experiencia mental, y de nuestra experiencia del mundo.
Por lo tanto creo que sí importa. Pero debo destacar que, a pesar de empezar por examinar la estructura del cerebro
en relación con las funciones neuropsicológicas que conocemos asociadas con cada hemisferio, mi objetivo es
esclarecer puramente los aspectos de nuestra experiencia.
Freud anticipó que establecer las conexiones entre la experiencia y la estructura del cerebro sería posible una
vez que la neurociencia estuviese lo suficientemente evolucionada. Como neurólogo, ante todo, creía que las
entidades mentales que describía y cuyos conflictos moldeaban nuestro mundo, – el ello, el ego y el superyo, –
algún día se identificarían con más precisión con estructuras internas del cerebro. En otras palabras, creía que el
cerebro no solo mediaba en nuestra experiencia, sino que también la daba forma.
Cuando miramos a nuestro ser encarnado, miramos al pasado. Pero ese pasado no está más muerto que nosotros.
El pasado es algo que realizamos todos los días de la vida, aquí y ahora. Ese otro padre fundador del psicoanálisis,
Jung, era muy consciente de esto, y creía que gran parte de nuestra vida mental, como nuestros cuerpos, tenía unos
orígenes antiguos:
Así como el cuerpo humano constituye todo una exposición de órganos, con una larga historia evolutiva detrás
de ellos, así debemos esperar que la mente esté organizada de manera similar……Recibimos junto con nuestro
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cuerpo un cerebro altamente diferenciado que trae consigo toda su historia, y cuando eso se convierte en
creativo, crea desde esta historia,– desde la historia de la humanidad…. esa historia natural ancestral que se
ha transmitido de forma viva desde los tiempos más remotos, es decir, la historia de la estructura del cerebro.
El cerebro ha evolucionado, como el cuerpo en el que se asienta, y sigue en proceso de evolución. Pero la evolución
del cerebro es diferente de la evolución del cuerpo.
En el cerebro, a diferencia de la mayoría de los otros órganos humanos, las evoluciones posteriores no reemplazaron
tanto a las anteriores, como se han añadido, y construidos sobre ellas.
Así, la corteza, la capa exterior que interviene en la mayoría de las funciones superiores del cerebro, y ciertamente
por la cual nosotros somos conscientes, surgió a partir de las estructuras subcorticales subyacentes que manejaban
la regulación biológica a un nivel inconsciente ; y los lóbulos frontales, la parte más recientemente evolucionada del
neocortex, que ocupa una parte mucho más grande en el cerebro humano que en nuestros parientes animales,
crece hacia adelante, desde y sobre el resto de la corteza, interviene en la mayoría de las actividades más
sofisticadas que nos diferencian como humanos: o sea, planificación, toma de decisiones, desarrollo de
perspectivas, autocontrol, y así sucesivamente. En otras palabras, la estructura del cerebro refleja su historia como
un sistema dinámico en evolución, en cual una parte evoluciona partir de, y en respuesta a la otra.
Creo que podemos aceptar que los conflictos que Freud ayudó a identificar - entre voluntad y deseo, entre intención
y acción, y las amplias separaciones entre todas las formas de concebir el mundo en cual vivimos –son
preocupaciones apropiadas, no solo de psiquiatras y psicólogos, sino de filósofos, y de artistas de todo tipo, y de
cada uno de nosotros en la vida cotidiana. De manera similar, entendemos que la forma en que la estructura del
cerebro influye en la mente es relevante no solo para neurocientíficos, psiquiatras o filósofos, sino para todos los
que tienen una mente o un cerebro. Si resulta que después de todo hay una coherencia en la forma en que los
correlatos de nuestra experiencia están agrupados y organizados en el cerebro, y podemos ver que estas 'funciones'
están formando un conjunto inteligible que corresponden a áreas de la experiencia, y vemos cómo se relacionan
entre sí a nivel cerebral, esto arrojaría algo de luz sobre la estructura y la experiencia de nuestro mundo mental.
En este sentido el cerebro es, de hecho tiene que ser, una metáfora del mundo.

LA IMPORTANCIA DE SER DOS
Aunque el cerebro está extraordinaria y densamente interconectado en sí mismo, se estima que hay más conexiones
dentro del cerebro humano que partículas en el universo conocido. Sin embargo, no es menos cierto, que las
interconexiones más cercanas y más densas se hacen entre las estructuras inmediatamente adyacentes.
Así, el cerebro puede ser visto como un país enorme: con una estructura jerarquizada, de pueblos, ciudades, y
distritos reunidos en condados, regiones e incluso con estados parcialmente autónomos o tierras - un conglomerado
de núcleos y ganglios en un nivel , de focos organizativos y regiones funcionales más amplias dentro de giros
específicos o surcos en otro nivel, (los pliegues de la corteza) estos formando lóbulos, y esos lóbulos finalmente
formando parte de uno u otro hemisferio cerebral. Si bien es cierto que la conciencia surge de, o en todo caso está
mediada por la gran densidad y complejidad de las interconexiones neuronales dentro del cerebro, dicha estructura
tiene algunas importantes consecuencias para la naturaleza de la conciencia.
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El cerebro no puede ser considerado como una masa indiscriminada de neuronas: la estructura de esa masa importa.
En particular, tiene que ser relevante que en el nivel más alto de organización del cerebro, ya sea como mediador o
creador de la conciencia, se divide en dos.
El gran fisiólogo, Sir Charles Sherrington, observó hace cien años que uno de los principios básicos del control
sensorio-motor es lo que él llamaba 'procesadores en oposición'.
Lo que esto significa puede ser considerado en términos de la experiencia cotidiana simple. Si deseas llevar a cabo un
procedimiento delicado con tu mano derecha que implica un movimiento calibrado muy fino hacia el lado
izquierdo, eso es solo posible utilizando un contrabalanceo y estabilización de la mano izquierda que la sostiene al
mismo tiempo que la empuja ligeramente hacia la derecha.
Estoy de acuerdo con M. Kinsbourne en que el cerebro es, en cierto sentido, un sistema de procesadores en
oposición. En otras palabras, contiene elementos mutuamente opuestos cuya influencia contraria hace posible
respuestas finamente calibradas a situaciones complejas.
Kinsbourne señala tres de tales emparejamientos opuestos en el cerebro que probablemente sean significativos.
Estos podrían describirse de manera general como: 'arriba / abajo' (los efectos inhibidores de la corteza en las
respuestas automáticas más básicas de las regiones subcorticales), 'delante / atrás' (los efectos inhibidores de los
lóbulos frontales sobre la corteza posterior) y de ' derecha / izquierda ' (la influencia de los dos hemisferios el uno
sobre el otro).
Yo estoy interesado principalmente por explorar uno de estos pares de oposiciones: el que hay entre los dos
hemisferios cerebrales. A veces voy a tratar con las otras oposiciones - 'arriba / abajo' y 'delante / atrás' - ya que, sin
duda, inciden sobre esta, especialmente en como los hemisferios se diferencian en la relación que cada uno tiene
con las estructuras subyacentes subcorticales, e incluso en los lóbulos frontales, que en esto como en muchos otros
aspectos son asimétricos. Pero la dualidad primordial de los hemisferios conforma el enfoque de este libro.
Es esto, creo, lo que subyace a un conflicto que se está desarrollando en torno a nosotros, y que, en mi opinión, ha
tomado recientemente un giro que debería causarnos preocupación. Viendo más claramente lo qué está sucediendo
podemos estar en una mejor posición para hacer algo al respecto.
Estamos casi listos para comenzar nuestro examen del cerebro. Antes de hacerlo, sin embargo, tengo que hacer
algunas advertencias, sin las cuales me arriesgo a que me malinterpreten.

LAS DIFERENCIAS NO SON ABSOLUTAS, PERO INCLUSO PEQUEÑAS DIFERENCIAS PUEDEN SER AMPLIFICADAS
Cuando digo que el 'hemisferio izquierdo hace esto', o 'el hemisferio derecho hace eso', debe entenderse que
en cualquier cerebro humano en un momento dado, ambos hemisferios estarán involucradas activamente.
A menos que un hemisferio haya sido extirpado quirúrgicamente o destruido, se encontrarán signos de actividad en
ambos. Ambos hemisferios están involucrados en casi todos los procesos mentales, y ciertamente en todos los
estados mentales: la información se transmite constantemente entre los hemisferios, y puede ser transmitida en
ambas direcciones varias veces por segundo. Lo que muestra actividad en un escáner es función de donde se
establece el umbral: y si se establece lo suficientemente preciso, uno ve actividad en todas las partes
del cerebro todo el tiempo.
11

Pero, en el nivel de la experiencia, el mundo que conocemos es sintetizado por el trabajo de los dos hemisferios
cerebrales, cada hemisferio tiene su propia manera de entender el mundo - su propia forma de 'tomarlo".
Esta síntesis es poco probable que sea simétrica, y el mundo que experimentamos, fenomenológicamente,
en cualquier momento de nuestra vida esté determinado por la versión del hemisferio que en última instancia llega
a predominar.
Aunque me resista a la idea simplista de una personalidad de cada hemisferio (izquierdo o derecho), en general, hay
evidencias que veremos más delante de que en algunos tipos de actividades, preferimos un hemisferio sobre el otro
en formas que pueden diferir entre los individuos, aunque en poblaciones enteras tiendan a cohesionarse. Por
variadas razones, incluso pequeñas diferencias en el potencial entre los hemisferios en un nivel suficientemente bajo
pueden provocar grandes cambios en un nivel más alto.
Por un lado, como ha sugerido Ornstein, en el nivel del momento a momento, la actividad de los hemisferios pueden
operar con un sistema en el que 'el ganador se lo lleva todo' – es decir, si un hemisferio es un 85% tan eficiente en
una tarea como el otro, no se tenderá a dividir el trabajo entre ellos en una proporción de 0.85: 1.00, sino que
usaremos de forma continuada el que sea que mejor para hacer el conjunto del trabajo.
En aquellos ocasiones dónde, el hemisferio 'incorrecto' entra primero y comienza a tomar el control, al menos para
tareas no muy exigentes, lo más probable es que continúe prevaleciendo sobre el otro hemisferio, incluso si el otro
hemisferio hubiera sido una mejor opción desde el principio - posiblemente debido a que los costos de tiempo de
compartir o transferir el control son mayores que los costos de continuar con el sistema actual.
Consideraré la relación de trabajo de los hemisferios en detalle en el último capítulo de la Parte I. Lo otro es que,
aunque los efectos de que el ganador se lo lleve todo, pueden ser individualmente pequeños, se pueda producir una
gran acumulación de muchos efectos pequeños, que conducirían en última instancia a un gran sesgo global, sobre
todo porque si se repite la preferencia por un hemisferio esto ayudaría a afianzar aún más una ventaja que al
comienzo era relativamente marginal. En la medida en que un proceso se desarrolla de forma útil en un solo
hemisferio, se refuerza la transferencia de información preferentemente a ese hemisferio en el futuro.
Así pequeñas diferencias iniciales entre los hemisferios podrían aumentar durante el desarrollo, y en última
instancia producir una amplia gama de asimetrías funcionales, mediante un mecanismo de "Bola de nieve". De este
modo los hemisferios están involucrados en la diferenciación entre ellos mismos.
Igualmente esta falta de absolutismo afecta a la manera en que entendemos los datos. Un hallazgo puede ser
perfectamente válido, e incluso de la mayor significación general, y sin embargo incluir conclusiones opuestas.
Las temperaturas medias en Islandia e Indonesia son claramente muy diferentes, lo que explica en gran medida las
características totalmente diferentes de la vegetación, vida animal, paisaje, cultura y economía de estas dos
regiones, así como sin duda mucho más, se diferencia su "sentimiento" y las formas de vida allí.
Pero sigue siendo cierto que la temperatura media anual más baja en Indonesia es inferior a la temperatura media
anual más alta en Islandia - y, por supuesto, la temperatura promedio varía considerablemente de un mes a otro y,
de manera menos predecible, de un día para otro y, de hecho, de un lugar a otro dentro de un mismo lugar.
La naturaleza de estas generalizaciones es que son aproximadas, pero son no obstante de importancia crítica para
comprender lo que está sucediendo. Una necesidad equivocada de certeza puede detener el proceso por completo.
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Esto también implica que las generalizaciones nunca pueden ser reglas. En cuanto a los hemisferios es casi seguro
que se limitan uno o el otro. Quiero enfatizar esto, porque no deseo fomentar la dicotomización simplista.
Las diferencias que espero establecer son demasiado sutiles para ser etiquetadas en unas pocas palabras o
conceptos simples, pero en mi opinión, son de importancia por esto mismo. Descartes fue un gran dualista. Él creía,
que no sólo había dos tipos de sustancia, mente y materia, sino que también había dos tipos de pensamiento, dos
tipos de movimiento corporal, incluso dos tipos de amor; y, por supuesto, él creía que había dos tipos de personas:
'El mundo está en gran parte compuesto de dos tipos de mentes..."
Se ha dicho que el mundo se divide en dos tipos de personas, aquellos que dividen el mundo en dos tipos de
personas y aquellos que no lo hacen. Estoy con el segundo grupo. Los otros son demasiado cartesianos en sus
clasificaciones, y por lo tanto están demasiado de parte del hemisferio izquierdo.
La naturaleza nos dio la dicotomía cuando dividió el cerebro. Trabajar con lo que esto significa no es en sí
mismo dicotomizar: eso solamente se convierte así en manos de aquellos que interpretan los resultados
con rigidez cartesiana.
LA ORGANIZACIÓN CEREBRAL VARÍA DE INDIVIDUO EN INDIVIDUO
Además está la cuestión de la diferencia individual en la dominancia del hemisferio y en la lateralidad. Voy a hablar
de "hemisferio derecho' y 'hemisferio izquierdo ' como si estos conceptos fueran de aplicación universal. Claramente
ese no es el caso. Estos términos representan generalizaciones sobre la condición humana.
La preferencia en el uso de las manos se relaciona con dicha organización, pero no de una manera directa: por
esta razón, tengo poco que decir acerca de dicha preferencia, fascinante como es, - excepto cuando parezca reflejar
legítimamente la evidencia de la preferencia hemisférica.
Al hablar de cualquier variable biológica, uno está siempre haciendo algún tipo de generalización. Los hombres son
más altos que las mujeres, pero el hecho de que algunas mujeres sean más altas que algunos hombres no invalida
este punto. El uso de las manos es una de esas variables. La situación se complica por el hecho de que la preferencia
en el uso de las manos no es un fenómeno único; hay diferentes grados de uso en diferentes individuos para
diferentes actividades (igual para la preferencia con los 'pies', 'orejas ' y 'ojos ', para el caso).
Sin embargo, en Occidente en la actualidad, alrededor del 89 % de las personas son diestras, y la gran mayoría de
ellos tienen el habla y el centro del lenguaje semántico en el hemisferio izquierdo - vamos a llamarlo por eso el
patrón estándar.
En el otro 11%, que son zurdos, hay conformaciones variables, que siguen uno de estos tres patrones: el patrón
estándar, una inversión simple del patrón estándar, o alguna reorganización particular. La mayoría (alrededor del
75%) de este 11%, tiene también su centro del habla en el hemisferio izquierdo, y parecen seguir en general el
patrón estándar. Es, por tanto, solo alrededor del 5% de la población en general que se sabe que no está
lateralizada el habla en el hemisferio izquierdo. De estos algunos podrían tener una inversión simple de los
hemisferios, así todo lo que sucede normalmente en el hemisferio derecho sucedería en el hemisferio izquierdo,
y viceversa; Tiene poca importancia esto, desde el punto de vista de este libro, excepto que uno tendría que
leer 'derecho' para el 'izquierdo', e 'izquierdo' para el 'derecho'.

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Es solamente en el tercer grupo, en los que puede haber verdaderas diferencias en su organización cerebral : un
subconjunto de zurdos, así como algunas personas con otras condiciones, independientemente de la preferencia
del uso de las manos, tales como, esquizofrenia, dislexia, y condiciones tales como la esquizotipia , algunas formas
de autismo, síndrome de Asperger y algunas condiciones del síndrome "savant" que pueden tener una inversión
parcial del patrón estándar, dando lugar a que las funciones cerebrales se lateralicen en combinaciones poco
convencionales.
Para ellos la partición normal de las funciones no sirve, algo que puede conferir beneficios especiales o producir
desventajas, en la realización de diferentes actividades.
Tratar estas situaciones anómalas, por intrigantes e importantes que sean, está más allá del alcance de esta libro.
Pero un punto vale la pena de decir en relación a este último grupo, aquellos con alineaciones no convencionales de
las funciones dentro de cualquiera de los dos hemisferios.
Si lo que resulta del desarrollo semántico y del centro del lenguaje sintáctico en el hemisferio izquierdo es un
determinante clave de la forma de ver el mundo asociado a ese hemisferio en su conjunto, su translocación al otro
hemisferio, o alternativamente, el desplazamiento al hemisferio izquierdo de las funciones que normalmente son del
hemisferio derecho, podría tener efectos muy diferentes, e incluso opuestos, en los diferentes casos.
El punto es este: la coexistencia en el mismo hemisferio, ya sea el derecho o el izquierdo, del lenguaje y lo que son
normalmente las funciones del hemisferio derecho, lleva a la "reinterpretación" de la lengua según el modo de
característico del hemisferio derecho normal, o le lleva al efecto opuesto - a que las demás funciones que van en ese
hemisferio sean transformadas por (lo que normalmente sería) una forma de ver las cosas desde el hemisferio
izquierdo. Para decirlo simplemente, ¿colocar a un profesor de matemáticas en una compañía de circo resultaría en
un matemático volador, o que el grupo de trapecistas no pueda realizar una acrobacia a menos que hayan calculado
primero la trayectoria precisa de sus saltos? Probablemente ambos escenarios ocurren en diferentes individuos,
dando lugar a talentos inusuales y a déficit inusuales. Esta puede ser el vinculo entre la lateralización cerebral y la
creatividad, y puede aclarar lo que de otra manera es difícil de explicar, el hecho de la conservación relativamente
constante, en todo el mundo, de genes que, al menos en parte, debido a sus efectos sobre la lateralización, dan
lugar a enfermedades mentales graves, como la esquizofrenia y la psicosis maníaco-depresiva (ahora
conocida como trastorno bipolar), y trastornos del desarrollo, como el autismo y el síndrome de Asperger.
Puede también estar asociado con la homosexualidad, la cual se cree que involucra una mayor incidencia de lo
habitual de una lateralización anormal. Tales genes pueden, particularmente en el caso de una enfermedad mental,
ser altamente perjudiciales para los individuos, y tener un impacto en la fertilidad en la población general- y por
tanto haberse quedado fuera hace mucho tiempo sino fuera por algún beneficio sumamente importante que
puedan transmitir. Si ellos también mediante sus efectos sobre la lateralización, en algunos casos condujeran a
extraordinario talentos, y si lo hicieron particularmente en parientes, que tienen algunos, pero no todos los genes
responsables, a continuación, estos genes serían, preservados, en el más puro principio darwiniano.
Si ese es el caso o no, necesitaremos todavía entender mejor la naturaleza de los hemisferios izquierdo y derecho
normales.

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En este libro, por lo tanto, propongo tratar solo con la organización cerebral típica, la que tiene más del 95 % de la
proporción y que por el mismo argumento de que 'el ganador se lo lleva todo', tiene aplicabilidad universal al
mundo en el que vivimos por ahora.
ASIMETRÍA ESENCIAL
"El universo está construido con un plan, cuya simetría profunda está presente de alguna manera en la estructura
interna de nuestro intelecto". Este comentario del poeta francés Paul Valéry puede ser al mismo tiempo una visión
brillante de la naturaleza de la realidad, y estar tan equivocado cómo es posible.
De hecho, el universo no tiene 'simetría profunda ' - más bien, tiene una profunda asimetría. Hace más de un siglo
Louis Pasteur escribió: 'La vida como manifestación es una función de la asimetría del universo...puedo imaginar que
todas las especies vivientes son primordialmente, en su estructura, en sus formas externas, funciones de una
asimetría cósmica". Desde entonces los físicos han deducido que la asimetría debe haber sido una condición del
origen del universo: Fue la diferencia entre las cantidades de materia y antimateria lo que permitió que el universo
material llegara a existir y que haya algo en lugar de nada. Tales procesos unidireccionales como los del tiempo y la
entropía son quizá ejemplos de que la asimetría es fundamental en el mundo en que vivimos.
Y, sea lo que sea lo que Valéry haya pensado, la estructura interna de nuestro intelecto es, sin duda asimétrica en un
sentido que tiene, una enorme importancia para nosotros.
Como ya he dicho, creo que hay dos realidades fundamentalmente opuestas arraigadas en la estructura
bihemisférica del cerebro. Pero la relación entre ellas no es más simétrica que la de las de los compartimentos del
corazón; de hecho, no tanto: creo que es más parecido a la del artista con la crítica, o a la de un rey con sus
consejeros.
Hay una historia de Nietzsche que dice algo parecido: "Había una vez un sabio maestro espiritual, que gobernaba un
pequeño y próspero dominio, y que era conocido por su entrega desinteresada a su pueblo .A medida que este pueblo
florecía y crecía en número, los límites de este pequeño territorio se extendían y con ello la necesidad de confiar
implícitamente en los emisarios que enviaba para garantizar la seguridad de sus dominios cada vez más distantes. No
era solo que fuera imposible para el personalmente gestionar todo lo que necesitaba ser tratado: como
sabiamente él vio, era necesario mantener una distancia, y permanecer ajeno a tales preocupaciones.
Y así educó y entrenó cuidadosamente a sus emisarios, para que pudieran confiar en ellos. Con el tiempo, sin
embargo, su más inteligente y ambicioso visir, en él que más confiaba para hacer su trabajo, comenzó a verse a sí
mismo como un sabio, y usó su posición para lograr su propia riqueza e influencia. Él consideraba como una
debilidad, y no como sabiduría, la templanza y paciencia de su maestro y en sus misiones adoptó el manto del
maestro, como suyo propio - el emisario se volvió despectivo con su maestro. Y así ocurrió que el Maestro fue
despojado, la gente fue engañada, y el territorio se convirtió en una tiranía; que finalmente se derrumbó en ruinas".
El significado de esta historia es tan antiguo como la humanidad y resuena lejos de la esfera de la historia política.
De hecho creo que nos ayuda a entender algo de lo que está ocurriendo en nosotros mismos, en nuestros cerebros
y que tiene un papel predominante en la Historia cultural de Occidente, particularmente en los últimos 500 años.
Y que ha dado forma al tema de este libro. Sostengo que como el Maestro y su emisario en la historia, aunque los
hemisferios cerebrales deberían co-operar, llevan un tiempo en conflicto.
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Las sucesivas batallas entre ellos están registradas en la historia de la filosofía, y han provocado cambios sísmicos
que caracterizan a la historia de la cultura Occidental. En la actualidad, el reino, nuestra civilización, se encuentra en
manos del visir, quien, sin embargo, es un burócrata ambicioso con sus propios intereses .Mientras tanto el
Maestro, cuya sabiduría dio al pueblo la paz y la seguridad, está prisionero lejos con cadenas. El maestro fue
traicionado por su emisario.

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PARTE I. EL CEREBRO DIVIDIDO
CAPITULO 1
ASIMETRÍA Y CEREBRO

EL tema de la diferencia entre los hemisferios, su asimetría fundamental, ha fascinado a las personas desde hace
mucho tiempo. De hecho, la especulación sobre el tema se remonta a más de dos milenios: los médicos griegos en el
siglo III A.C. sostenían que el hemisferio derecho estaba especializado en la percepción, y el hemisferio izquierdo en
la comprensión lo que ya muestra una interesante línea de pensamiento.
En tiempos más modernos, el médico Arthur Wigan publicó un reflexivo estudio, La Dualidad de la Mente, en 1844,
impulsado por su fascinación por un puñado de casos con los que tropezó, como el de un individuo que había llevado
una vida sin complicaciones aparentemente y al que se le encontró post mortem que tenía un hemisferio cerebral
destruido por una enfermedad. Durante un período de 20 años, Wigan recogió otros casos, concluyendo que cada
hemisferio por sí mismo podría sostener la conciencia humana, "y que por lo tanto, debíamos tener dos mentes con
dos cerebros, que cuando están en conflicto acaban en una enfermedad mental". Pero no hizo ninguna sugerencia en
cuanto a cómo diferían, y parece haber asumido que eran en gran parte intercambiables, una especie de ' cinturón y
tirantes ' desarrollados por la evolución ante la posibilidad de que algún hemisferio fuese irremediablemente
dañado.
¿PORQUÉ DOS HEMISFERIOS?
Esto nos lleva a una primera pregunta ¿Porque hay dos hemisferios cerebrales? Después de todo, no existe la
necesidad de un órgano cuya función completa, como comúnmente se entiende, sea hacer conexiones, para que
luego este casi completamente dividido en su estructura. En el transcurso de la evolución, el Homo sapiens podría
haber desarrollado un cerebro unificado que ofreciese enormes ventajas. Es cierto que el origen embriológico del
cerebro se encuentra en dos mitades distintas. Pero esto solo no puede ser la respuesta, porque aun antes, los
hemisferios primitivos surgen de una estructura única en la línea media, el prosencefalo, alrededor de las cinco
semanas de gestación, sino porque las estructuras de la línea media y las conexiones entre estas dos mitades del
cerebro se desarrollan más tarde en algunos niveles del desarrollo fetal, a pesar de que los hemisferios estén ya
profundamente divididos.
Y el cráneo que recubre al cerebro, comienza embriológicamente hablando, en varias partes distintas a ambos lados
del cerebro, pero termina como un todo fundido, ¿así que por qué no también, el cerebro?, en cambio, lo que
vemos es una tendencia a aumentar la separación anatómica.
Durante mucho tiempo la función del cuerpo calloso, la principal franja de tejido nervioso que conecta los dos
hemisferios en su base fue desconocida. En un momento dado, se creía que no era más que una especie de refuerzo,
un apoyo que evitaba que los dos hemisferios se desplomasen. Ahora sabemos que permite que los hemisferios se
comuniquen. Pero ¿en que sentido? ¿Cómo es la comunicación?
El cuerpo calloso contiene unas 300 millones de fibras, conectando áreas topológicamente similares en ambos
hemisferios. Pero solo el 2% de las neuronas corticales están conectadas a través de esta banda.
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Es más, el propósito principal de un gran número de estas conexiones es inhibir,- en otras palabras conseguir que el
otro hemisferio no interfiera.
Fig.1-1.Orígenes embrionarios de los hemisferios cerebrales

Las neuronas pueden tener una acción excitatoria o inhibitoria. Las neuronas excitatorias provocan una actividad
neuronal mayor en sentido descendente, mientras que las neuronas inhibitorias lo suprimen. Aunque la mayoría de
las células que se conectan a través del cuerpo calloso, utilizan como neurotransmisor y facilitador, el glutamato que
es excitatorio, hay importantes poblaciones de neuronas (que utilizan el neurotransmisor Gamma amino-butírico,
GABA), cuya función es inhibidora. Incluso las fibras excitatorias a menudo terminan en neuronas intermediarias o
'interneuronas' cuya función es inhibidora. Inhibición, por supuesto, no es un concepto sencillo. Inhibición a nivel
neurofisiológico no es comparable con una inhibición en un nivel funcional, así que no es tanto dejar de pisar el
pedal de freno como hacer que el coche se detenga: la inhibición neural puede poner en marcha una secuencia de
actividad, para que el resultado neto sea funcionalmente permisivo.
Pero la evidencia es que el efecto primario de la transmisión por el cuerpo calloso produce una inhibición funcional.
Tanto es así que una serie de neurocientíficos han propuesto que la función central del cuerpo calloso es permitir
que un hemisferio inhiba al otro. La estimulación de las neuronas en un hemisferio generalmente da como resultado
una breve respuesta excitadora inicial, seguida de una activación inhibitoria prolongada en el hemisferio
contralateral. Dicha inhibición puede ser generalizada, y puede verse en las proyecciones de imágenes.
Claramente el cuerpo calloso también tiene funciones excitatorias - transferencia de información, y no sólo la
prevención de confusión, que es importante, ya que este papel inhibitorio es necesario para el funcionamiento
humano normal. Pero obliga a una reflexión sobre las virtudes de dicha división y el grado en que cada hemisferio
puede lidiar con la realidad por sí solo.
El corte total del cuerpo calloso produce un efecto sorprendentemente pequeño. Los cirujanos que realizaron los
primeros procedimientos llamados de "cerebro dividido" para el tratamiento de la epilepsia, en el que se seccionaba
el cuerpo calloso, se sorprendieron al descubrir cómo continuaban funcionando normalmente sus pacientes,

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recuperando su vida cotidiana, casi (con algunas excepciones interesantes que voy a explorar más adelante) como si
nada hubiera pasado.
Se podría pensar que a medida que los cerebros evolucionan para hacerse más grandes, las conexiones interhemisféricas aumentarían en conjunto.
Pero en absoluto, en realidad disminuyen en relación con el tamaño del cerebro. Cuanto más grande es el cerebro,
menos interconectado está, en lugar de aprovechar la oportunidad para aumentar la conexión, la evolución parece
moverse en la dirección opuesta. Y así hay una estrecha relación entre la división de los hemisferios por un lado y el
desarrollo de algo que sigue apareciendo en la historia del desarrollo: la asimetría de los hemisferios. Porque cuanto
mayor es la asimetría cerebral, también es más pequeño el cuerpo calloso, lo que sugiere que la evolución tanto del
tamaño cerebral como de la asimetría del hemisferio va de la mano con una reducción en la conectividad
interhemisférica. Y, en el caso del cerebro humano moderno, sus hemisferios gemelos se han caracterizado por ser
dos sistemas autónomos.
Entonces, ¿existe realmente algún propósito en la división de los procesos neuronales y, por lo tanto, mentales? Si es
así, ¿Cuál podría ser? He mencionado la opinión de Kinsbourne de que, siguiendo el principio fisiológico de los
procesadores en oposición, la dualidad refina el control. Creo que eso es correcto, por lo que indica. Pero la historia
va mucho más allá de eso, porque el cerebro no es solo una herramienta para tratar con el mundo, es el que hace
que el mundo sea realidad.
La cuestión de la relación entre la mente y el cerebro no es el tema de este libro, y no es un tema que tenga la
preparación y el espacio para tratar con detenimiento. El argumento de este libro no depende de tener un punto de
vista u otro. Pero no obstante, es legítimo preguntarse dónde se encuentra el autor de un libro como este. De ahí
esta breve desviación.
Uno podría conceptualizar la mente como la experiencia del cerebro de sí mismo. Tal formulación es
inmediatamente problemática, ya que el cerebro está involucrado como constituyente del mundo en el cual, solo
puede existir como un objeto de la experiencia – ayuda a fundamentar la experiencia, para lo cual la mente ya es
necesaria .Pero aceptemos esa frase en su valor representativo. El cerebro entonces necesariamente proporciona la
estructura a la mente. Esto no sería, sin embargo, equiparar mente y cerebro. A veces se asume que es así, debido a
la tendencia a usar la frase, 'la experiencia del cerebro en sí misma' para centrarnos en la palabra 'cerebro', que
creemos que entendemos, en lugar de en la palabra problemática 'experiencia", que no entendemos.
Todos los intentos de explicación dependen, ya sea explícita o implícitamente, de establecer paralelos entre la cosa a
explicar y alguna otra cosa que creemos que ya entendemos mejor. Pero el problema fundamental para explicar la
experiencia de la consciencia es que no hay nada remotamente parecido con el que compararlo, ella es en sí misma
el fundamento de toda experiencia. No hay nada más que tenga la "interioridad" que tiene la conciencia.
Fenomenológicamente, y ontológicamente, es única. Como trataré de mostrar, el proceso analítico no puede tratar
con tal singularidad, existe la tentación irresistible de deslizarse de la singularidad de algo a su supuesta no
existencia, ya que la realidad, tendría que ser captada por modismos que no se aplican a nada más.
¿Es la conciencia un producto del cerebro? La única certeza aquí es que cualquiera que piense que puede responder
con certeza a esta pregunta debe estar equivocado.
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Solo tenemos nuestras conceptualizaciones de la conciencia y del cerebro para continuar; y lo único que sabemos
con certeza es que todo lo que sabemos del cerebro es un producto de la conciencia. Es decir, científicamente
hablando, es mucho más seguro que la conciencia en sí misma es un producto del cerebro.
Puede ser o puede no serlo; pero lo que es un hecho innegable es la idea de que hay un universo de cosas, en el que
hay una cosa llamada cerebro, y otra cosa llamada mente, junto con los principios científicos que permitirían que una
emerja de la otra: esto son todo ideas, productos de la conciencia y, por lo tanto, tan buenos como los modelos
particulares utilizados por esa conciencia para comprender el mundo. No sabemos si la mente depende de la
materia, porque todo lo que sabemos sobre la materia es en sí mismo una creación mental. En ese sentido,
Descartes tenía razón: el único hecho innegable es nuestra conciencia. Pero estaba equivocado, sin embargo, en
pensar que la mente y el cuerpo son dos sustancias separadas (dos "qué").Esto fue creo, un producto típico de una
cierta forma de pensar que es característica del hemisferio izquierdo del cerebro, una preocupación por el "qué" de
las cosas. Donde obviamente es una cuestión de dos ("cómos") modos de conocer, la misma cosa, de dos modos
diferentes de ser (así lo vería el hemisferio derecho), y que se podría formular esto como dos cosas diferentes.
Igualmente, es una preocupación fuera de lugar la que conduce a la idea materialista, aparentemente anticartesiana, de que la mente y el cuerpo son lo mismo. No estamos seguros, y nunca podríamos estar seguros, si la
mente, o incluso el cuerpo, es una cosa en absoluto. La mente tiene las características de un proceso más que de una
cosa; es un devenir, una forma de ser, más que una entidad. Cada mente individual es un proceso de interacción con
lo que sea que existe aparte de nosotros mismos, de acuerdo con su propia historia privada.
El tipo de monismo representado por el materialismo científico muy a menudo defendido por los neurocientíficos no
es radicalmente distinto del dualismo cartesiano al que a menudo se piensa que se opone. Su solución al problema
para "explicar" una parte de la dualidad, ha sido afirmar que se reduce una a la otra. En lugar de dos cosas, solo hay
una: la materia. Pero Descartes fue lo suficientemente honesto como para reconocer que hay un problema real aquí,
uno con el que luchó, como queda claro en el pasaje "Meditación VI " donde escribe:
...No estoy simplemente presente en mi cuerpo como un marinero está presente en un barco, pero......estoy
muy unido y, por así decirlo, entremezclado con él, como si formase con él una sola entidad.
Fenomenológicamente hablando, hay tanto una unidad, una "entidad única" como la más profunda disparidad y no
puede tomarse en serio, cualquier enumeración que no haga plena justicia a esa unidad y a esa disparidad. Puede
haber solo una queidad (esencia) aquí, pero tiene que haber más de un cómo-es y eso importa. Aunque (según el
hemisferio izquierdo) una cosa, o una cantidad, puede reducirse a la otra, es decir, representarse en términos de sus
constituyentes: una forma de ser, una calidad, un cómo-sé, no se puede reducir a otra cosa.

LA EXPANSIÓN FRONTAL
Dejemos la naturaleza dividida del cerebro por un momento y echemos un vistazo más de cerca al cerebro en su
totalidad. Lo siguiente que se ve, después de la división interhemisférica, es la extraordinaria expansión de los
lóbulos frontales, la parte más recientemente evolucionada del cerebro.
Mientras que los lóbulos frontales representan alrededor del 17% del cerebro en simios menores, representa hasta
el 35% en el cerebro humano.
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De hecho, es muy parecido a los grandes simios, pero la diferencia entre nuestros lóbulos frontales y los de los
grandes simios radica en la proporción de materia blanca. La materia blanca se ve blanca debido a la vaina de
mielina, una capa de fosfolípidos que rodea a los axones, los largos terminales de la célula nerviosa por los cuales se
transmiten los mensajes salientes.
Esta vaina de mielina acelera en gran medida la transmisión de información, y la consecuencia de una mayor
cantidad, de esta materia blanca, en los lóbulos frontales es que las regiones están más profundamente
interconectadas. Por cierto, también hay más materia blanca en el hemisferio derecho humano que en el izquierdo,
un punto al que volveré.
Las características definitorias de la condición humana se pueden atribuir a nuestra capacidad de distanciarnos del
mundo, de nosotros mismos y de la inmediatez de la experiencia. Esto nos permite planificar, pensar con flexibilidad
y creativamente y, en resumen, tener el control del mundo que nos rodea, en lugar de simplemente responder de
forma pasiva. Esta distancia, esta capacidad de elevarse por encima del mundo en que vivimos, ha sido posible
gracias a la evolución de los lóbulos frontales.
Claramente, habitamos el mundo de la experiencia corporal inmediata, es el terreno real en el que vivimos y donde
nuestro compromiso con el mundo tiene lugar junto con nuestros semejantes, y lo habitamos por completo. Sin
embargo, al mismo tiempo tenemos que elevarnos por encima del paisaje en el que nos movemos, para poder ver lo
que podríamos llamar el territorio. Para comprender el paisaje, necesitamos en la medida de lo posible tanto salir de
lo que se siente, como del mundo de la experiencia vivida, a lo largo de lo que uno podría imaginar como un eje
horizontal, pero también elevarse sobre él, en el eje vertical. Vivir sin cabeza, a nivel del suelo, sin el poder de hacer
una pausa (salirse fuera del impulso inmediato del tiempo) y no elevarse (en el espacio) es ser como un animal. Sin
embargo, flotar en el aire no es vivir en absoluto, es solo ser un ojo observador distante. Uno necesita traer lo que
aprendió de su ascenso del mundo donde la vida está sucediendo, e incorporarlo de tal manera que enriquezca la
experiencia y permita más, de lo que sea que "se revele en sí mismo" en nosotros (en la frase de Heidegger) haciendo
justamente eso. Pero solo en el terreno se hará, no en el aire.
Si queremos entender, lo que hay entre el ojo del lector y la página, existe un grado óptimo de separación entre
nosotros mismos y el mundo que percibimos. Si hay demasiada separación no podemos distinguir lo que está escrito,
pero, igualmente, si hay muy poca, no podemos leer las letras en absoluto .Esta 'distancia necesaria', como
podríamos llamarla, (resulta crucial para la historia que se desarrolla en este libro), y no es lo mismo que desapego.
La distancia puede generar desafección, como cuando calculamos fríamente cómo burlar a nuestro oponente,
imaginando lo que cree que será nuestro próximo movimiento. Esto nos permite utilizarlo. Pero lo que se observa
con menos frecuencia, en total contraste, es que también tiene el efecto opuesto.
Al alejarnos de la inmediatez de nuestra experiencia, podemos ser más empáticos con los demás, a quienes llegamos
a ver, por primera vez, como un ser como nosotros.
Los lóbulos frontales no solo nos enseñan a traicionar, sino también a confiar. A través de ellos aprendemos a
reconocer la perspectiva del otro y a controlar nuestras necesidades y deseos inmediatos. Si esta distancia necesaria
es el origen del mundo de Maquiavelo, también ofrece el mundo de Erasmus.

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La evolución de los lóbulos frontales nos prepara, al mismo tiempo, para ser explotadores del mundo, de unos con
los otros, y para ser ciudadanos unos con otros y guardianes del mundo.
Si nos ha convertido en el animal más poderoso y destructivo, también nos ha convertido, en el famoso "animal
social" y en un animal con una dimensión espiritual.
Inmediatamente podemos ver el problema aquí. Para poder mantenernos en contacto con la complejidad y la
inmediatez de la experiencia, especialmente si queremos empatizar con los demás y crear vínculos con ellos,
debemos mantener una experiencia lo más amplia del mundo en lo que respecta a nosotros. Necesitamos salir del
mundo experiencial a lo largo del eje horizontal.
Por el contrario, para controlarlo o manipularlo, necesitamos tener que sustraernos de ciertos aspectos de la
experiencia para hacer un mapa del mundo desde el eje vertical - como en el mapa de estrategia en la sede de un
general, con el objetivo de planificar nuestras campañas. ¿Podría esto, en sí mismo, darnos una pista a la pregunta
de por qué el cerebro está dividido?
Si y no. Por un lado, la explicación no puede tener que ver simplemente solo con el cerebro humano, por la razón
obvia de que los cerebros de los animales y las aves también están divididos. Pero podría muy bien dar una pista
sobre la forma en que el cerebro ya dividido podría ser útil para su poseedor humano. Antes de continuar analizando
eso, avancemos un paso más en nuestra visión de la estructura general del cerebro.

ASIMETRÍA ESTRUCTURAL
Cuando alguien piensa en diferencias en la estructura de los hemisferios, lo primero que viene a la mente es el hecho
de que el cerebro es asimétricamente más grande en el lado izquierdo. De hecho, esta diferencia no es tan obvia
como parece, aunque la diferencia es clara. Se sabía desde mediados del siglo XIX que la facultad del lenguaje,
estaba asociada con el área frontal izquierda, una región que lleva el nombre, probablemente injusto, de Paul Broca,
un médico francés cuyas observaciones fueron anticipadas un cuarto de siglo antes por su compatriota, Marc Dax.
Ambos habían observado que aquellos que sufrían un derrame u otro daño en esta parte del cerebro tendían a
perder su capacidad del habla. Más tarde, el neurólogo prusiano Carl Wernicke descubrió, a través de observaciones
similares, que la comprensión del lenguaje era distinta de la del habla, y que estaba ubicada más atrás en el
hemisferio izquierdo, en el giro temporal postero- superior , una región que lleva su nombre. Y fue su asociación con
el lenguaje lo que llevó a que el hemisferio izquierdo se le denominase hemisferio "dominante"; ya que era el origen
del lenguaje.
No mucho después, dos anatomistas austriacos, Richard Heschl y Oscar Eberstaller, observaron de forma
independiente que había asimetrías visibles en esta región, Heschl, le dio su nombre al giro transverso en el lóbulo
temporal superior izquierdo en donde se procesa la información entrante auditiva.
Después las cosas se quedaron paradas, por un tiempo hasta que, en la década de 1930, Richard Pfeifer descubrió
que el planum temporale, una región justo detrás del giro de Heschl, dentro de la fisura de Silvio, estaba involucrado
en el lenguaje y en la función auditiva, y era más grande en el lado izquierdo. Este hallazgo fue confirmado y
ampliado por Geschwind y Levitsky en la década de 1960, quienes informaron que en el 65% de los casos el planum
temporale es en promedio un 30% mayor en el lado izquierdo que en el derecho.
22

Posteriormente, el análisis de cráneos y escáneres cerebrales reveló que hay un agrandamiento generalizado de la
parte posterior del hemisferio izquierdo en la región del lóbulo parietal, conocida como petalia izquierda (el término
petalia se aplicó originalmente a la impresión dejada en el superficie interna del cráneo por las protuberancias de un
hemisferio en relación con el otro, pero ahora se aplica a la protrusión en sí misma).
Pero eso no es todo. No solo el hemisferio izquierdo tiene su área de expansión. El cerebro normal parece doblarse
alrededor de su eje central, la fisura entre los hemisferios cerebrales. El cerebro no solo es más ancho en el lado
izquierdo hacia atrás, sino también en el lado derecho hacia el frente; además de extenderse más hacia atrás y a la
izquierda, incluso un poco debajo del hemisferio derecho, se extiende también más hacia adelante hacia la derecha,
incluso un poco superpuesto con el izquierdo.
Es como si alguien hubiera agarrado el cerebro desde abajo y le hubiera hecho un arreglo bastante refinado en el
sentido de las agujas del reloj. El efecto es sutil, pero altamente consistente, y los neurocientíficos lo denominan la
torsión de Yakovlevian.
¿Qué diablos es esto? ¿Por qué el cerebro es asimétrico de esta manera? Si las funciones cerebrales superiores se
distribuyeran en el cerebro de acuerdo solo con los dictados del espacio, no habría ninguna razón para deformidades
locales de este tipo, y habría una expansión difusa y simétrica de la capacidad cerebral, especialmente si el cráneo
que las contiene comienza como simétrico.
Desde los días del gran anatomista John Hunter se ha aceptado que la estructura es, una consecuencia de la función,
una idea reforzada a principios del siglo XX por la obra de D'Arcy Thompson. La relación de las asimetrías anatómicas
con las funcionales, es de gran interés teórico. Aunque un tamaño más grande no siempre equivale a una mayor
capacidad funcional, es lo que más comúnmente lo produce. La función se refleja en el volumen del sistema nervioso
central, en el cerebro, el cerebelo y en la médula espinal .Un buen ejemplo, que no solo ilustra este punto sino que
sugiere que las áreas cerebrales, pueden crecer en respuesta al uso, es el hecho de que el hipocampo derecho
posterior, el área del cerebro que almacena los complejos mapas tridimensionales del espacio, es más grande en los
taxistas de Londres, taxistas con amplia experiencia de navegación. Otra demostración vívida de este principio
proviene del hemisferio izquierdo de los pájaros cantores, que se expande durante la temporada de apareamiento, y
luego se contrae una vez que termina dicha temporada. Así que hay evidencias específicas de que estas particulares
expansiones asimétricas de la corteza cerebral en las que estamos interesados probablemente estén relacionadas
con la función.
La explicación convencional más conocida de la asimetría anatómica del cerebro ha sido la famosa frase de
Aristóteles, el hombre es un animal social que necesita el lenguaje y el lenguaje es un sistema complicado, que
requiere mucho espacio cerebral.
Dado que tiene sentido que el lenguaje se aloje en algún lugar, uno u otro hemisferio tendría que haberse
especializado en el lenguaje, desplazando a otras funciones, y esto es lo que ha ocurrido en el hemisferio izquierdo,
que se ha expandido en dicha 'región del lenguaje' del hemisferio posterior izquierdo para acomodar esta función. El
lenguaje es lo que nos separa de los otros animales, es lo que nos da el poder para comunicarnos y pensar. ¿Es
seguramente obvio que debe haber sido el impulso al lenguaje el que causó esta expansión del hemisferio izquierdo?

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Como espero mostrar a su debido tiempo, creo que en parte esta proposición es errónea, ya que la razón por las
que, hacemos dicha suposición, revela la naturaleza del cerebro mismo. Y, obviamente, no hay forma de explicar una
expansión del lóbulo frontal derecho.
LA ASIMETRÍA DE LA FUNCIÓN
Las diferencias funcionales entre hemisferios van más allá del árbol de la filogenia, y más allá del lenguaje o la
preferencia del uso de las manos. El hecho de que el cerebro es bihemisférico, está estructuralmente dividido, no es
un invento nuevo, la estructura bihemisférica ha ofrecido posibilidades que son adaptativas. La lateralización de la
funciones está muy extendida en vertebrados. Simplemente hemos llevado todo este proceso mucho más lejos.
Entonces, ¿cuál es la ventaja para las aves y los animales? Los animales y las aves puede que no tengan los
problemas que plantean nuestros lóbulos frontales, pero experimentan necesidades que compiten entre sí.
Esto puede verse a un nivel en términos de los tipos de atención que deben prestar al mundo.
Existe la necesidad de enfocar la atención de una manera focalizada y con precisión, como la de un ave, por ejemplo,
que necesita enfocarse en un grano de maíz que debe comer, para poder distinguirlo, de las granos de arenilla sobre
los que se encuentra. Y al mismo tiempo, necesita una atención abierta, lo más amplia posible, para protegerse
contra un posible depredador. Esto requiere de ambas funciones. Es como el caso particularmente dificultoso de
tratar al mismo tiempo, de frotarse la barriga y darse palmaditas en la cabeza, solo que peor, porque es una
imposibilidad. No solo son dos ejercicios diferentes que deben llevarse a cabo simultáneamente, sino que son dos
tipos muy diferentes de ejercicios que requieren no solo que la atención deba dividirse, sino que debe ser de dos
maneras distintas a la vez.
Si nos alejamos un poco de esta distinción entre atención enfocada y atención abierta, podríamos verlo como parte
de un conflicto más amplio, expresado como una diferencia del contexto, en el mundo qué habitamos. Por un lado,
está el contexto, del mundo del "yo", solo yo y mis necesidades, como el de un individuo que compite con otros
individuos, mi capacidad para picotear esa semilla, perseguir ese conejo o agarrar esa fruta. Necesito usar, o
manipular, el mundo para mis fines, y para eso necesito una atención concentrada. Por otro lado, necesito verme a
mí mismo en general, en un contexto más amplio del mundo en relación con los demás, ya sean amigos o enemigos:
tengo la necesidad de ser tenido en cuenta, como miembro de un grupo social, ver aliados potenciales, y más allá de
eso, percibir compañeros o enemigos potenciales. Así puedo sentirme parte de algo mucho más grande que yo, e
incluso existir en y a través de ese "algo" que es más grande que yo, el vuelo o el rebaño con el que busco, crío y
correteo, la manada con la que cazo, el compañero y la descendencia que también alimento y, en última instancia,
todo lo que sucede en mi ámbito. Esto requiere menos de una atención dirigida intencionada, y estrechamente
enfocada, y más un estado de alerta abierto, receptivo, ampliamente expandido hacia lo que existe, con alianzas
fuera de uno mismo.
Estas incompatibilidades básicas sugieren la necesidad de mantener distintas funciones del cerebro, en caso de que
interfieran entre sí. Así aquí hay indicios de por qué el cerebro puede necesitar segregar su funcionamiento en dos
hemisferios. Si eres un ave, de hecho, resuelves el enigma de cómo comer y mantenerte vivo empleando diferentes
estrategias con cada ojo: el ojo derecho (hemisferio izquierdo) para obtener alimento, el ojo izquierdo (hemisferio
derecho) para la atención vigilante del medio ambiente.
24

En general, los pollitos priorizan la información local con el ojo derecho (hemisferio izquierdo) y la información global
con el ojo izquierdo (hemisferio derecho). Y resulta que, como es lógico, los pollitos que están lateralizados
correctamente de esta manera pueden utilizar estos dos tipos de atención con mayor eficacia que aquellos en los
que, experimentalmente, no se ha permitido el desarrollo de la lateralización.
Muchos tipos de aves muestran más, un comportamiento más alarmante cuando ven un depredador con el ojo
izquierdo (hemisferio derecho), son mejores para detectar depredadores con el ojo izquierdo y elegirán examinar a
los depredadores con su ojo izquierdo, hasta el punto que si han detectado un depredador con su ojo derecho; en
realidad girarán la cabeza para examinarlo más a fondo con el izquierdo. Los cuervos criados a mano incluso seguirán
la dirección de la mirada de un experimentador humano que mira hacia arriba, utilizando su ojo izquierdo.
En muchos animales, hay sesgos a nivel de la población, donde la vigilancia de los depredadores se hace con el ojo
izquierdo (hemisferio derecho). En los titíes, animales con cerebros fuertemente lateralizados son más capaces,
debido a la especialización de sus hemisferios, de buscar alimento y mantenerse alerta de los depredadores.
Hay tiempos de reacción más cortos en gatos que tienen una preferencia de extremidad lateralizada .Los chimpancés
lateralizados son más eficientes en la pesca de termitas que los chimpancés sin lateralización. Incluso los cerebros
humanos que están, por una razón u otra, menos "lateralizados" de los que la norma, parecen mostrar más déficits
globales. En una palabra, la lateralización trae ventajas evolutivas, particularmente para llevar a cabo tareas de
atención dual. Como lo dijo un investigador sucintamente: la asimetría se cotiza.
En aves rapaces y animales depredadores, es el hemisferio izquierdo el que se fija, a través de su ojo derecho, y su
extremidad derecha, a la presa. Es cierto que en el caso de presas familiares en sapos, una elección de una presa
novedosa o inusual puede activar el hemisferio derecho, hasta que se vuelve conocida como objeto de presa, y una
vez más se activa el izquierdo. En general, los sapos reconocen a sus presas con el hemisferio izquierdo, pero
interactúan con sus compañeros con el hemisferio derecho.
Las ventajas no solo se acumulan en el individuo. En las poblaciones el ser una especie más lateralizada, conlleva
ventajas en la cohesión social.
Esto puede deberse a que el hemisferio derecho parece estar profundamente involucrado en el funcionamiento
social, no solo en los primates, donde también está especializada en la expresión de sentimientos sociales, sino que
también en animales y aves inferiores. Por ejemplo, los pollitos usan preferentemente el ojo izquierdo (hemisferio
derecho) para diferenciar a los miembros familiares de la especie de aquellos que no están familiarizados, y en
general para recopilar información social. Los pollos se acercan a sus padres o a un objeto sobre el cual hay un
"imprinting" utilizando su ojo izquierdo (hemisferio derecho), al igual que las urracas australianas. Aunque las
cigüeñuelas de ala negra picotean más, y con más éxito, en presas cuando usan el ojo derecho (hemisferio
izquierdo), es más probable que los machos dirijan sus exhibiciones de cortejo para que las vean las hembras con su
ojo izquierdo (hemisferio derecho).
El hemisferio derecho es el lugar principal de la experiencia social temprana en ratas. En la mayoría de las especies
animales, las respuestas emocionales más intensas están relacionadas con el hemisferio derecho y están inhibidas
por el izquierdo. Tal vez sea solo una agradable coincidencia que el chorlito de pico torcido, nativo de Nueva Zelanda,
que usa su pico para buscar alimento entre las piedras, tiene un pico que está curvado hacia la derecha, por ser más
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útil para su manipulación desde su hemisferio izquierdo. Sin duda puede haber contraejemplos. Pero parece que hay
un hilo consistente que se extiende sin final. El habla está en el hemisferio izquierdo en los humanos, ¿pero qué hay
de las vocalizaciones instrumentales de otras especies? Surgen también en el hemisferio izquierdo, en criaturas tan
diversas como ranas, aves paseriformes, ratones, ratas, jerbos y titíes. Del mismo modo, existe una fuerte inclinación
del ojo derecho (hemisferio izquierdo) para la fabricación de herramientas en los cuervos, incluso cuando al uso del
ojo derecho se le dificulta la tarea.
Esto tiene, como veremos cuando consideremos la situación humana, algunas resonancias importantes para la
naturaleza de nuestro propio mundo. Ya que cuando se trata de interesarse sobre nuevas experiencias e
información, es el hemisferio derecho, tanto en animales como en humanos, no el izquierdo, y eso es de crucial
importancia.
Las constantes diferencias van más allá de esto, diferencias que, una vez más, prefiguran diferencias en los humanos.
Observe las funciones discriminatorias más sutiles. El hemisferio derecho en las aves, como en los humanos, se
asocia con la discriminación detallada y con la topografía, mientras que el hemisferio izquierdo de muchos animales
vertebrados, de nuevo como en los humanos, está especializado en la categorización de estímulos y el control
preciso de la respuesta motora. Las palomas pueden, sorprendentemente, clasificar imágenes de escenas cotidianas
dependiendo del contenido. Sin embargo, aún más notable es el hecho de que cada hemisferio adopta
aparentemente su propia estrategia, ya que el hemisferio izquierdo de la paloma usa una estrategia local, agrupando
las imágenes de acuerdo con características particulares que deben estar siempre presentes, mientras que su
hemisferio derecho se basa más en una estrategia global, teniendo en cuenta la situación en su conjunto y
comparándola con un ejemplar ideal. El significado completo de ese hallazgo se hará evidente cuando observemos
el cerebro humano.
En términos generales, el hemisferio izquierdo presenta una atención estrecha y enfocada, principalmente con el
propósito de conseguir alimento.
En cambio el hemisferio derecho presta una atención amplia vigilante, cuyo propósito parece ser la conciencia de las
señales del entorno, especialmente de otras criaturas, ya sean posibles depredadores o compañeros potenciales,
enemigos o amigos; y por tanto está involucrado en la vinculación en los animales sociales. Puede ser que la división
del cerebro humano sea también el resultado de la necesidad de llevar al mismo tiempo dos tipos de atención
opuestas en el mundo, una estrecha, centrada y dirigida por nuestras necesidades, y la otra más amplia, abierta, y
dirigida hacia cualquier otra cosa que esté sucediendo en el mundo aparte de nosotros mismos.
En los seres humanos, al igual que en los animales y las aves, resulta que cada hemisferio atiende al mundo de una
manera diferente, y de una manera consistente. El hemisferio derecho garantiza la amplitud y la flexibilidad de la
atención, así donde el hemisferio derecho ve cosas completas, y en su contexto, el hemisferio izquierdo, ve objetos
abstraídos del contexto, y divididos en partes, a partir de los cuales luego reconstruye un "todo", es decir, algo muy
diferente. Y así también resulta que las capacidades que nos ayudan, como seres humanos, a formar vínculos con los
demás (empatía, comprensión emocional, etc.) que implican un tipo de atención muy diferente al mundo, son
funciones en gran medida del hemisferio derecho.

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LA NATURALEZA DE LA ATENCIÓN
La atención no es solo otra "función" junto con otras funciones cognitivas, su estado ontológico es el de algo previo a
las funciones e incluso a las cosas. El tipo de atención que brindamos al mundo cambia la naturaleza del mundo al
que atendemos, a la naturaleza misma del mundo en el que se llevarán a cabo esas "funciones" y en la que existirían
esas "cosas". La atención cambia qué tipo de cosas surgen en nosotros, de ese modo cambia el mundo.
Si eres mi amigo, la forma en que te atiendo será diferente de la forma en que te atendería si fueras mi empleado,
mi paciente, el sospechoso de un crimen que estoy investigando, mi amante, mi tía o un cuerpo a la espera de ser
diseccionado.
En todas estas circunstancias, excepto la última, también el otro tendrá una experiencia bastante diferente no solo
de mí, sino también de sí mismo, se sentiría cambiado si cambia el tipo de mi atención. Y sin embargo, nada ha
cambiado objetivamente.
Esto es así, no solo en el mundo humano, sino con todo con lo que entramos en contacto. Una montaña es un
objetivo para un explorador, una fuente de riqueza para un buscador, una forma con múltiples texturas para un
pintor, o para otro la morada de los dioses, cambia según la atención que se le da. No hay una "montaña real" que
pueda distinguirse de esta, ninguna forma de pensar revela la verdadera montaña.
La ciencia, sin embargo, pretende estar descubriendo tal realidad. Se asume que sus descripciones aparentemente
libres de valor confieren la verdad sobre un objeto, en el que nuestros sentimientos y deseos lo colorean más tarde.
Sin embargo, esta postura altamente objetiva, esta "visión desde ninguna parte", para usar la frase de Nagel, está
cargada de valores. Es solo una forma particular de ver las cosas, una forma que privilegia el desapego, la falta de
compromiso del espectador con el objeto visto. Para algunos propósitos, esto puede ser innegablemente útil. Pero
su uso en tales hechos no lo hace más verdadero o real, o más cercano a la naturaleza de las cosas.
La atención también cambia quienes somos nosotros según a lo que atendemos. Nuestro conocimiento de la
neurobiología (por ejemplo, de las neuronas espejo y su función, que veremos más adelante) y de la neuropsicología
(por ejemplo, experimentos de "priming"-asociación, que de nuevo tendremos tiempo para considerar a su debido
tiempo) demuestran que apoyando a otra persona que realiza una acción, e incluso pensando en lo que haga,
incluso, de hecho, al pensar en ciertos tipos de personas, nos volvemos objetivamente, mensurablemente, más
como ellos, por cómo nos comportamos, pensamos y que sensaciones tenemos. A través de la dirección y la
naturaleza de nuestra atención, demostramos ser partícipes en la creación, tanto del mundo como de nosotros
mismos. Al mantenerlo esto, la atención está inevitablemente vinculada con un valor, a diferencia de lo que
concebimos como "funciones cognitivas", que son neutrales a este respecto. Los valores entran a formar parte a
través de la manera en que se ejercen esas funciones, y se pueden utilizar de diferentes maneras para diferentes
propósitos y diferentes fines. Sin embargo, la atención intrínsecamente es una forma, no una cosa, es
intrínsecamente una relación, no un hecho bruto. Es un "como es", un algo entre, un aspecto de la conciencia
misma, no un "lo que es", una cosa en sí misma, un objeto de la conciencia. Crea un mundo y, con él, en función de
su naturaleza, un conjunto de valores.

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ENTENDIENDO EL CEREBRO
Esto nos lleva a un punto fundamental sobre cualquier intento de entender el cerebro. Esto es un caso
particularmente agudo de los problemas encontrados en la comprensión de algo. La naturaleza de la atención que
uno da a cualquier cosa altera lo que encuentra. Lo que pretendemos entender cambia su naturaleza en el contexto
en el que se encuentra; y así solo podemos entender algo como algo.
No hay manera de evitar estos problemas, si ellos son problemas. Intentar desligarnos por completo es simplemente
poner atención a un tipo especial de atención que tendrá importantes consecuencias para lo que encontremos.
Del mismo modo, que no podemos ver algo sin que haya un contexto, incluso si el contexto parece ser el de nocontexto, una cosa arrancada de sus amarres con el mundo vivo. Eso es solo un contexto especial altamente cargado
de valor en sí mismo, y ciertamente también altera lo que encontramos. Tampoco podemos decir que no vemos las
cosas como algo en absoluto, que simplemente las vemos, y punto.
Siempre hay un modelo desde el cual estamos entendiendo, un ejemplo con el que estamos comparando lo que
vemos y donde no se identifica, generalmente significa que hemos adoptado tácitamente el modelo de la máquina.
¿Significa eso que todos los intentos de acercarse a la verdad, aparte de decir que todo tiene su verdad a su manera,
están condenados, a que cada versión de la realidad tenga el mismo valor? Ciertamente no. Exploraré estos temas
más adelante, ya que son fundamentales para este libro, pero debemos esperar hasta que hayamos echado un
vistazo a lo que realmente "hacen" los hemisferios.
Tales consideraciones se aplican al intento de entender algo en absoluto. Pero cuando vemos lo que llamamos
funciones cerebrales, hay un problema de un orden completamente diferente. No estamos "solo" mirando cosas en
el mundo (un trozo de roca, o incluso una persona), sino los procesos por los cuales vemos el mundo mismo, y que
junto con la roca o la persona, pueden ser creados por nosotros, o sea los cimientos del hecho de nuestra
experiencia, incluida cualquier idea que podamos tener sobre la naturaleza del mundo y del cerebro, e incluso la idea
de que esto es así. Si es cierto que la atención cambia la naturaleza de lo que encontramos, ¿cómo decidimos "la
atención más apropiada para algo?" ¿Es una opción intentar ignorar la experiencia de la interioridad? ¿Qué contexto
posible hay para colocar las bases de la experiencia de todos los contextos? ¿Y qué clase de cosa somos para verla
"como"?
La respuesta está lejos de ser obvia, pero en ausencia de un intento de abordar la pregunta eso no nos da ninguna
respuesta. Respondemos con el modelo que entendemos, el único tipo de cosa que podemos entender
completamente, por la sencilla razón de que la hemos hecho: es la máquina.
No podemos ver el mundo que nace dentro del cerebro, sin que eso califique al mundo en el que el cerebro existe;
Nuestra comprensión de las formas de comprensión del cerebro altera nuestra comprensión del propio cerebro.
El proceso no es unidireccional sino recíproco. Si resulta que los hemisferios tienen diferentes maneras de construir
el mundo, esto no es solo un hecho interesante de un sistema eficiente de procesamiento de información, nos dice
algo sobre la naturaleza de la realidad, sobre la naturaleza de nuestra experiencia del mundo, y debe permitirse
conceptualizar también nuestra comprensión del cerebro.
Para los médicos como yo, esto se manifiesta en las experiencias asombrosas y conmovedoras de nuestros
pacientes, tanto en aquellos con lesiones neurológicas discretas como aquellos en los que se suponen condiciones
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psiquiátricas más comunes, para ellos no es una cuestión de "pérdida de datos" sino nada menos, que el mundo
mismo habiendo cambiado. Esta es la razón por la que intentar persuadirlos de una realidad alternativa tiene un
valor limitado, a menos que ya hayan logrado recuperar el mundo en el que vivimos.

CONCLUSIÓN
En este capítulo he planteado una serie de preguntas que surgen de la estructura del cerebro humano, y he hecho
muy poco por responderlas. ¿Por qué están separados los hemisferios? La separación de los hemisferios no parece
accidental, sino que está conservado positivamente, y el grado de separación cuidadosamente controlado por la
banda de tejido que los conecta. Esto sugiere que la mente, y el mundo de la experiencia que crea, tienen una
necesidad equivalente de mantener las cosas separadas. ¿Por qué?
Aves y animales, como nosotros, tienen hemisferios divididos. En ellos, la diferencia parece tener que ver con la
necesidad de contemplar al mundo de dos maneras distintas a la vez. ¿Lo hacen igual los humanos? Los lóbulos
frontales están en particular altamente desarrollados en los humanos. Su función es proporcionar distancia –
necesaria para las cualidades más característicamente humanas, ya sea la perspectiva o la empatía.
Como resultado, debemos poder estar abiertos a lo que sea que haya y, al mismo tiempo, tener un ‘mapa". Una
versión del mundo más simple, clara y, por lo tanto, más útil. Por supuesto, esto no explica en sí mismo la existencia
de dos hemisferios, pero ¿podría dar una pista de cómo la separación de los hemisferios podría ser particularmente
útil?
El cerebro es estructuralmente asimétrico, lo que probablemente indica una asimetría de función. Siempre se ha
pensado que esto se debe al lenguaje que es una especie de "mapa" o versión del mundo. ¿No es, seguramente, esa
la razón por la que hay una expansión en la parte posterior del hemisferio izquierdo?
Esta explicación no puede ser correcta por varias razones que consideraré en el Capítulo 3, aparte del hecho de que
no hace nada por explicar la expansión en la parte anterior del hemisferio derecho. La respuesta a las preguntas que
he planteado tendrá que esperar hasta que lleguemos a ese capítulo. Pero hay algo que debemos considerar, al
acercarnos al siguiente capítulo, en el que analizaremos con mayor detalle lo que realmente sucede en los dos
hemisferios del cerebro humano.
La experiencia está siempre en movimiento, ramificada e impredecible. Para que sepamos de algo, esa cosa debe
tener propiedades duraderas. Si todas las cosas fluyen, uno nunca puede entrar en el mismo río dos veces. La frase
de Heráclito es, creo, una brillante evocación de la realidad central del mundo del hemisferio derecho: la experiencia
siempre nos sorprenderá, ya que nada se repite, nunca se puede saber nada. Así que tenemos que encontrar una
manera de solucionarlo mientras se despliega o fluye, alejándonos de la inmediatez de la experiencia, saliendo del
flujo. Por lo tanto, el cerebro tiene que atender al mundo de dos maneras completamente diferentes, y al hacerlo,
crea dos mundos diferentes. En el primero, experienciamos el mundo vivo, complejo, encarnado, de seres
individuales, seres siempre únicos, siempre en movimiento, una red de interdependencias, formándose y
reformándose completamente, un mundo en el que estamos profundamente conectados.
En el otro, "experienciamos" nuestra experiencia de una manera especial: una versión simbolizada, que contiene
invariables estáticas, separables, limitadas, esencialmente "entidades fragmentadas", agrupadas en clases, en las
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cuales las predicciones son la base. Este tipo de atención aísla, corrige y hace que cada cosa sea explícita al ponerla
bajo el foco de atención. Al hacerlo, hace las cosas inertes, mecánicas, sin vida. Pero también nos permite, por
primera vez, saber y, por consiguiente, aprender y hacer cosas. Esto nos da poder.
Estos dos aspectos del mundo no son simétricamente opuestos. No son equivalentes, por ejemplo, a los puntos de
vista 'subjetivo' y 'objetivo', conceptos que son en sí mismos un producto de, y reflejan, una forma particular de
estar en el mundo - de hecho y de manera importante, ya reflejan una 'visión' del mundo. La distinción que estoy
tratando de hacer es entre, por un lado, la forma en que experimentamos el mundo antes de la reflexión, antes de
que tengamos la oportunidad de "verlo" o dividirlo en partes, un mundo en el que lo que más tarde se considera
subjetivo y objetivo, se mantiene en una suspensión que abarca cada polo potencial y su unión, juntos; y, por otro
lado, el mundo en el que estamos más acostumbrados a pensar, en el que lo subjetivo y lo objetivo aparecen como
polos separados. En su forma más simple, un mundo donde hay "intermediación", y uno donde no la hay. Estas no
son dos formas diferentes de pensar sobre el mundo: son formas diferentes de estar en el mundo. Y su diferencia no
es simétrica, sino fundamentalmente asimétrica.
Con eso en mente, pasemos a los hemisferios para ver más de cerca lo que hacen.

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CAPITULO 2
¿QUÉ HACEN LOS DOS HEMISFERIOS?
¿Cuánta evidencia neurológica y neuropsicológica hay de que los hemisferios realmente son tan diferentes? O, si hay
diferencias, ¿hay patrones consistentes y significativos para las diferencias, en lugar de un reparto aleatorio de
funciones de acuerdo con los dictados del espacio? (El modelo de "armario de juguetes", que está representado por
la visión tradicional de que las funciones cerebrales se acomodan de acuerdo con el lugar donde pueden encontrar o
crear el espacio, es el que se invoca para explicar el asiento de las funciones del lenguaje en el hemisferio izquierdo).
¿Sin duda, se puede decir, que las diferencias realmente importantes son las que existen entre las muchas otras
áreas subdivididas funcional y anatómicamente, descritas por la neurociencia para cada hemisferio?
Tales diferencias son ciertamente de gran importancia. Sin embargo, para de-escribir (o escribir acerca de) cualquier
cosa, hay que seleccionar entre una infinidad de características posibles: y es inevitable circunscribir (trazar una línea
circular) entre lo que es relevante para este propósito. Al comparar dos autos, por ejemplo, es obviamente cierto,
pero irrelevante, que existen similitudes mucho mayores entre los dos autos en su conjunto, que diferencias entre,
digamos, sus motores. Pero el punto de compararlos es enfocarse en sus diferencias. Mi interés aquí, entonces, no
está en las innumerables similitudes, que son obvias, sino precisamente en las diferencias entre los hemisferios.
Sin embargo, hay una diferencia local intra-hemisférica muy importante en lugar de interhemisférica, a la que tendré
que referirme, ya que, por la naturaleza de las cosas, no se puede desenredar de la cuestión más amplia; Me ocuparé
de esto al final del capítulo, donde espero que tenga más sentido.
También advierto contra la tendencia natural del enfoque analítico, que es irreprochable para distinguir las partes, y
para verlas, en el lugar del conjunto sistémico al que pertenecen, con su importancia primaria. La ciencia implica
tanto el análisis como la síntesis del conocimiento. Y cada vez más, nos damos cuenta de que ningún "fragmento" del
cerebro puede ser responsable de nada de lo que experimentamos: el cerebro es un sistema dinámico, y lo es en
totalidades sistémicas," compuestas" de muchas partes identificables post factum, a las que tenemos que atender.
Cuando dividimos, sería mejor dividir donde la naturaleza ha hecho claramente una división: entre los hemisferios.
A continuación cuando me refiero, como a menudo hago, a regiones dentro del hemisferio, debe darse por sentado
que la actividad importante no se limita solo a esa región, sino que actúa en concordancia principalmente con
muchas otras, aunque no exclusivamente, regiones dentro del mismo hemisferio.
Hay, como sucede, diferencias omnipresentes y consistentes entre los hemisferios, que existen en muchos niveles.
Comenzando una vez más con la estructura, la mayoría de los estudios han encontrado que el hemisferio derecho es
más largo, y ancho y, en general, más grande que el izquierdo. Curiosamente esto es cierto en los mamíferos sociales
en general. De hecho, el hemisferio derecho es más ancho que el izquierdo en la mayor parte de su longitud, y tan
solo la región parieto-occipital posterior es más ancho el hemisferio izquierdo. Los hemisferios cerebrales muestran
una consistente asimetría derecha mayor que izquierda, desde la infancia hasta la edad adulta, con los ventrículos
(espacios dentro del hemisferio que están llenos de líquido cefalorraquídeo y que dan una medida inversa del
volumen cerebral) siendo más grandes en el izquierdo.
31

Sin embargo, la expansión de las áreas del lenguaje en el hemisferio izquierdo también tienen un origen muy
temprano y son detectables a partir de la 31semanas de gestación, estando claramente presentes durante el resto
del último trimestre.
Además de diferir en el tamaño y en la forma de varias áreas del cerebro definidas, los hemisferios difieren de
manera asimétrica, en el número de neuronas, en el tamaño neuronal (el tamaño de las células nerviosas
individuales) y en la extensión de la ramificación dendrítica (el número de procesos conectivos emitidos por cada
célula nerviosa) dentro de las áreas. Hay una mayor superposición dendrítica en las columnas corticales del
hemisferio derecho, que se ha postulado como un mecanismo para una mayor interconectividad, en comparación
con el izquierdo. La relación entre la materia gris y la blanca también difiere. El hallazgo de que hay más materia
blanca en el hemisferio derecho, facilitando la transferencia de información entre regiones, también refleja su
atención al panorama global, donde el hemisferio izquierdo prioriza la comunicación local y la transferencia de
información dentro de sus zonas.
Neuroquímicamente, los hemisferios difieren en su sensibilidad a las hormonas (por ejemplo, el hemisferio derecho
es más sensible a la testosterona) y a agentes farmacológicos; y dependen de neurotransmisores
predominantemente diferentes (el hemisferio izquierdo es más dependiente de la dopamina y el hemisferio derecho
de la noradrenalina).Tales diferencias estructurales y funcionales a nivel cerebral sugieren que puede haber
diferencias básicas en lo que hacen los dos hemisferios. Entonces, ¿qué nos dice la literatura neuropsicológica sobre
esto?
Si bien es cierto que sabemos mucho acerca de lo que "hacen" las diferentes áreas dentro de cada hemisferio, en
algunos casos discriminando bastante minuciosamente, en el sentido de que podemos responder a la pregunta de
"qué" es lo que parecen ayudar a intermediar, hemos tendido a prestar menos atención al "cómo", a la forma en que
lo hacen, no en el sentido del mecanismo por el que lo hacen, del cual tenemos una comprensión cada vez mayor,
sino en el sentido de qué aspecto de una cierta "función" se está abordando. Tan pronto como uno comienza a mirar
de esta manera la pregunta, por ejemplo, no dónde está el lenguaje, sino donde están ciertos aspectos del lenguaje,
entonces surgen diferencias notables entre hemisferios.

LOS CAMINOS DEL CONOCIMIENTO
La estructura del cerebro es fácil de medir, pero su función es más problemática. Permítanme comenzar diciendo
algunas de las formas por las que llegamos a tener conocimiento del funcionamiento del cerebro y algunos de los
problemas asociados a esto. Esto es importante porque hay una tendencia, particularmente entre los no
especialistas, a creer que, gracias a la tecnología moderna, podemos "ver" fácilmente qué partes del cerebro están
involucradas en casi cualquier actividad humana.
Lo primero que hay que dejar claro es que, aunque el cerebro se describe a menudo como si estuviera compuesto de
bits, "módulos", de un tipo u otro que luego tienden a unirse, en realidad el cerebro, es un sistema altamente
dinámico, único e integrado. Los acontecimientos en cualquier parte del cerebro están relacionados con otras
regiones que pueden responder, propagarse, mejorar o desarrollar ese evento inicial, o alternativamente corregirlo,
inhibirlo o esforzarse por restablecer un equilibrio. No hay bits, solo redes, una matriz casi infinita de vías.
32

Por lo tanto, especialmente cuando se trata de sucesos complejos cognitivos y emocionales, todas las referencias a la
localización, especialmente dentro de un hemisferio, y en última instancia, incluso a través de hemisferios, deben
entenderse desde este contexto.
Habiendo dicho esto, ¿cómo se puede empezar? Un método es estudiar sujetos con lesiones cerebrales. Esto tiene
ciertas ventajas.
Cuando un poco del cerebro es destruido por un derrame cerebral, un tumor u otra lesión, podemos ver lo que
desaparece, aunque la interpretación de los resultados no siempre es tan sencilla como parece. Otra es usar
inactivadores experimentales y temporales del hemisferio. Una de las formas en que se logra esto es mediante el
Test de Wada, que se realiza con frecuencia antes de la neurocirugía para discriminar qué hemisferio es el principal
responsable del habla. Esto implica inyectar amital sódico o un medicamento anestésico similar en la arteria
carótida, anestesiando a la vez, así la mitad del cerebro, mientras que el otro permanece activo. Otra forma es a
través de técnicas de estimulación magnética transcraneal, que utilizan un electroimán para deprimir
temporalmente (o aumentar según su frecuencia,) la actividad de un hemisferio, o la de una ubicación específica
dentro del hemisferio. En el pasado, una circunstancia similar provenía de la administración unilateral de terapia
electroconvulsiva (ECT); y luego se le pedía al sujeto que realizara alguna tarea específica, sabiendo que un
hemisferio estaba desactivado, durante 15-20 minutos después de este tratamiento.
Otras técnicas que pueden ser útiles incluyen el envío de un estímulo perceptivo a un solo hemisferio.
El taquioscopio, es una forma de enviar un estímulo visual durante unos pocos milisegundos, demasiado fugaz para
ser redireccionado; La cuidadosa colocación del estímulo permite que llegue solo a la mitad del campo visual.
Las técnicas de escucha dicótica ofrecen diferentes estímulos a cada oído, generalmente a través de audífonos, y
esta fue una de las formas en que se estableció por primera vez que, tiene una ventaja el oído derecho (hemisferio
izquierdo) para tratar con material verbal. Pero en el cerebro intacto podemos suponer que la información se
difunde muy rápidamente al hemisferio contralateral, por lo que al usar estas técnicas se observan pequeñas
diferencias en los tiempos de reacción o diferencias marginales en la relevancia.
Por esta razón, un recurso particularmente rico ha sido los individuos con el llamado cerebros dividido, pacientes
que, para controlar una epilepsia intratable, se sometieron a un procedimiento llamado comisurotomía, sección del
cuerpo calloso. Esta operación es rara en la actualidad, ya que la mayoría de las convulsiones son controlables con
agentes farmacológicos modernos, pero cuando se llevaron a cabo por primera vez, por Sperry y Bogen y sus colegas
en California en los años 1958 y 1960, fue revolucionaria, tanto para los pacientes que comenzaron a llevar una vida
normal, como para neurólogos, psicólogos y filósofos, que vieron una ventana abierta al funcionamiento del cerebro.
En el caso de sujetos con el cerebro dividido, los estímulos presentados en un oído o en un campo visual no se
pueden transferir a través del cuerpo calloso al otro hemisferio, lo que da una imagen relativamente pura de cómo
responde un hemisferio por sí mismo, por lo que son tan valiosos para los investigadores. Algunas circunstancias
particulares hacen que los sujetos con el cerebro dividido sean especialmente interesantes.
Si se muestra una imagen a un sujeto con cerebro dividido en el campo visual izquierdo, él o ella no podrán nombrar
lo que ve, ya que la imagen del campo visual izquierdo se envía solo al lado derecho del cerebro, y el hemisferio
derecho en la mayoría de los sujetos no puede hablar.
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Como la comunicación interhemisférica está ausente en gran medida, el hemisferio izquierdo que es el que habla no
puede nombrar lo que el hemisferio derecho acaba de ver. Sin embargo, la persona puede indicar un objeto
correspondiente con su mano izquierda, ya que esa mano está controlada por el lado derecho del cerebro.
Otras informaciones provienen de registros del EEG y, de la neuroimagen funcional, permiten ver qué áreas del
cerebro se activan de manera preferencial al realizar una tarea, y esta área es prometedora. La información del EEG
es instantánea, y por lo tanto bastante precisa en el tiempo, pero más difícil de localizar con precisión en el cerebro.
Por el contrario, las imágenes de resonancia magnética funcional (IRMF), en la actualidad el método preferido de
disponibilidad de imágenes, proporciona una localización más precisa, pero con un margen de tiempo de tres a cinco
segundos. Estas técnicas se pueden combinar. La neuroimagen, incluida la tomografía computarizada por emisión de
fotones (SPECT) y la tomografía por emisión de positrones (PET), así como la IRMF, utilizan una variedad de técnicas
para detectar dónde hay cambios en la perfusión (suministro de sangre) del cerebro, el principio común es que las
áreas activas metabolizan a un ritmo mayor y, por lo tanto, requieren un suministro de sangre temporalmente
mayor. Sin embargo, vale la pena decir algo acerca de los problemas asociados con los estudios de neuroimagen
como una fuente de información por sí mismos.
Las imágenes solo muestran unos pocos picos, donde hay mucho interés por algunos lugares. No se puede suponer
que las áreas que se iluminan son las responsables fundamentales de la "función" que se está creando, o que las
áreas que no se iluminan no están involucradas. Y, lo que es más, ni siquiera se puede suponer que cualquiera de los
"picos" es de importancia primordial, ya que solo las tareas con esfuerzo tienden a registrarse: es decir, cuanto más
experto somos en algo, veremos menos actividad cerebral. Por ejemplo, las personas con un coeficiente intelectual
más alto tienen tasas metabólicas cerebrales más bajas durante condiciones mentalmente activas; al igual que
aquellos con mayor tamaño del cerebro, que también se correlaciona con el coeficiente intelectual. También
debemos recordar que las activaciones que visualizamos en el cerebro en realidad pueden ser de naturaleza
inhibitoria, la inhibición puede ser indistinguible de la activación con los métodos actuales de IRM.
Esto no termina en absoluto los problemas que hay que superar. Pequeñas diferencias en la forma en que se
presenta la tarea pueden producir una gran diferencia en los resultados. Cambios en el suceso o la complejidad
pueden enmascarar estructuras relevantes o identificar falsamente las irrelevantes. Cuanto más compleja sea la
tarea, mayor será la distribución de las redes involucradas, y más difícil será saber qué es lo que uno está midiendo;
los paradigmas de sustracción, donde se comparan dos conjuntos de condiciones para aislar el elemento de interés,
están asociados con sus propios problemas.
Como si esto no fuera suficiente, hay muchas variables involucradas en cualquier experimento que implique a seres
humanos. Los sujetos masculinos y femeninos responden de manera diferente; no solo ser zurdo o diestro puede
introducir diferencias, y lo que es más importante, una mano fuertemente lateralizada (derecha o izquierda) puede
dar una imagen muy diferente del uso de las manos por alguien ambidextro; La raza y la edad también marcan
diferencias. Casos individuales pueden ser diferentes porque la manera en que experimentamos el mundo
individualmente es diferente; incluso el mismo cerebro varía en su respuesta a la misma tarea según el contexto, por
ejemplo, según lo que sucedió inicialmente.

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En palabras de un destacado especialista en neuroimágenes: “Algunas personas creen que la psicología está siendo
reemplazada por imágenes cerebrales, pero no creo que ese sea el caso...Es la confrontación de todos estos métodos
diferentes lo que crea conocimiento".
Por todas estas razones, he intentado no basarme solo en la neuroimagen, y lo menos posible en una sola línea de
evidencias.
La importancia, siempre que sea posible, de vincular la neuroimagen con la evidencia de estudios de lesiones
cerebrales se ha enfatizado modernamente en relación con el concepto de "la teoría de la mente". Pero, como
comencé señalando, incluso los estudios de lesiones cerebrales tienen sus limitaciones.
En general, debe quedar claro que no se puede esperar una coincidencia completa de hallazgos; es probable que
haya muchas discrepancias, y en general esta no es una ciencia tan precisa como puede parecer.
No obstante, en conjunto, tenemos una gran cantidad de información que sugiere diferencias consistentes, y es esto
lo que debemos observar más de cerca. Al hacerlo, a veces me referiré a las regiones del cerebro ilustradas en las
Figuras 2.1 y 2.2, específicamente a partes de la corteza prefrontal, el diencéfalo, los ganglios basales y el sistema
límbico y, aunque la argumentación puede seguirse sin un conocimiento de la anatomía detallada, las imágenes
pueden ayudar a los lectores que no están familiarizados con los temas.

También debería decir que este es necesariamente un capítulo muy largo. Reconozco que eso puede ser un poco
desalentador para el lector, y podría haberlo dividido en varias partes.
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Pero mi esperanza es poder mantener la distancia para observar por separado las "áreas de cognición", por mucho
que haya tenido que dividir el continuum del mundo que cada hemisferio proporciona, en pedazos reconocibles para
los propósitos de esta descripción. En el proceso de hacerlo, he sido consciente de la artificialidad de tales divisiones,
ya que cada una inevitablemente se superpone con muchas otras, y en última instancia, creo que forman un todo
único y coherente. Haberlo recortado en capítulos separados habría reforzado la tendencia que deseo evitar. Pero
los diversos subtítulos de este capítulo son un compromiso que, espero, dará al proceso cierto sentido de dirección.

AMPLITUD Y FLEXIBILIDAD FRENTE A ENFOQUE Y ENTENDIMIENTO
Me gustaría comenzar con algo que ya hemos introducido, la importancia fundamental de la atención. Si lo que
existe, llega a ser para cada uno de nosotros a través de la interacción con nuestros cerebros y mentes, la idea de
tener un conocimiento de algo, que no sea también una expresión de nosotros mismos, y que no dependiera de lo
que pongamos en la relación, es insostenible.
Sin embargo, parece obvio que la tarea del cerebro, para los que tenemos un cerebro, es ponernos en contacto con
cualquier cosa que exista aparte de nosotros mismos.
Pero esta conclusión no es tan obviamente correcta como parece. Diferentes aspectos del mundo surgen a través de
la interacción de nuestros cerebros con lo que sea que exista, aparte de nosotros mismos, y precisamente qué
aspectos surgen depende de la naturaleza de nuestra atención. Podría ser que para algunos propósitos, como los
que implican hacer uso del mundo y manipularlo en nuestro beneficio, necesitásemos ser selectivos con lo que
vemos. En otras palabras, es posible que necesitemos conocer lo qué es de utilidad para nosotros, pero esto es muy
diferente de comprender en un sentido amplio y, por supuesto, requiere el filtrado de determinados aspectos de la
experiencia. Sin experimentar lo que sea que es, no tendríamos nada en que basar nuestro conocimiento, por lo que
tenemos que experimentarlo en algún momento; pero para conocerlo, tenemos que "procesar" la experiencia.
Tenemos que ser capaces de reconocer ('re-conocer') lo que ya hemos experimentado: decir que esto es tal o cual
cosa, es decir, que tiene ciertas cualidades que me permiten ubicarlo en una categoría de cosas que tengo antes
experimentadas y sobre las cuales tengo ciertas creencias y sentimientos. Este procesamiento eventualmente se
vuelve tan automático que no experimentamos tanto el mundo directamente, como una representación del mundo.
El mundo ya no está "presente" para nosotros, sino que es re-presentado, un mundo virtual, una copia que existe en
forma conceptual en la mente.
Gran parte de nuestra capacidad para "utilizar" el mundo depende, no tanto del intento de abrirnos tanto como sea
posible, de captar lo que existe fuera de nosotros mismos, sino de aprehender lo que he creado desde mí mismo, mi
representación de ello. Esta es la capacidad del hemisferio izquierdo, que parece requerir una atención selectiva
altamente enfocada.
El hemisferio derecho, tal como lo ilustran aves y animales, está "al acecho, con la mira hacia fuera".
Tiene que estar abierto a lo que exista fuera de nosotros, tanto como sea posible, sin ideas preconcebidas, no solo
centrándose en lo que ya sabe o está interesado. Esto requiere un modo de atención más amplio y más flexible que
el del hemisferio izquierdo. ¿Pero qué sucede realmente en detalle?

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La literatura neuropsicológica convencional distingue cinco tipos de atención: atención vigilante, atención sostenida,
estado de alerta, atención enfocada y atención dividida. Si bien no son idénticos, la atención vigilante y la atención
sostenida son similares, y a menudo se los trata como un mismo concepto. Junto con el estado de alerta, forman la
base de lo que se ha llamado, el eje de intensidad de la atención. El otro eje es el grado de selectividad, compuesto
por los dos tipos restantes, atención focalizada y atención dividida. Los experimentos confirman que los diferentes
tipos de atención son distintos e independientes entre sí, y están soportados por una serie de estructuras cerebrales
diferentes, distribuidas extensamente a lo largo del lóbulo prefrontal, cingulado anterior y las áreas parietales
posteriores de ambas cortezas hemisféricas.
Claramente dentro de cada hemisferio, y posiblemente entre hemisferios, el sistema de control del procesamiento
es complejo. Sin embargo, algunas diferencias amplias y consistentes en la especialización de los hemisferios son
sorprendentes cuando se revisan las pruebas disponibles. El estado de alerta y la atención sostenida se
corresponden con el anillo de "funciones" técnicas, el tipo de cosas por las que es difícil emocionarse fuera del
laboratorio de psicología.
Pero, igual que la alerta vigilante, son el fundamento de nuestro ser en el mundo, no solo en el nivel más bajo,
vegetativo, sino también en el más alto, en los niveles espirituales ("Hermanos, estén sobrios, estén atentos")
Sin el estado de alerta, estamos como dormidos, sin capacidad para responder al mundo que nos rodea; y sin
atención sostenida, el mundo se fragmenta; sin atención vigilante, no podemos darnos cuenta de nada que no
sepamos ya. Al observar la evidencia de la investigación del cerebro, queda claro que la alerta y la atención sostenida
están gravemente dañadas en sujetos con lesiones del hemisferio derecho, especialmente lesiones del lóbulo frontal
derecho; por el contrario, en pacientes con lesiones del hemisferio izquierdo (por lo tanto, confiando que su
hemisferio derecho esté intacto) se conserva dicha alerta. Los pacientes con lesiones en el hemisferio derecho
también presentan lo que se denomina, ralentización perceptivo-motora, un signo de alerta disminuido, asociado
con lapsos de atención. Los estudios tanto en sujetos sanos como en pacientes con cerebro dividido corroboran el
papel del hemisferio derecho en los aspectos de "intensidad" de la atención; y los estudios de barrido proporcionan
evidencia confirmatoria adicional del dominio del hemisferio derecho en el estado de alerta y la atención sostenida.
En general, parece claro que, de los dos ejes principales de la intensidad de la atención, (estado de alerta, vigilancia y
atención sostenida) depende del hemisferio derecho.
El otro eje principal de atención es la selectividad (atención enfocada y dividida).Empezando primero por la atención
enfocada, la historia aquí es muy diferente. Las deficiencias en la atención focalizada son más graves con lesión del
hemisferio izquierdo. Aunque la atención selectiva pueda ser bilateral, se asocia más típicamente con la actividad en
el núcleo caudado izquierdo o la corteza cingulada anterior izquierdo. Los sujetos sanos muestran una preferencia
del hemisferio izquierdo para reacciones de elección. Y los estudios de exploración sugieren que la atención
enfocada está asociada con la actividad en la corteza orbitofrontal izquierda y los ganglios basales.
En cuanto a la atención separada, la evidencia está dividida. Si bien algunos estudios sugieren que están involucrados
los hemisferios izquierdo y derecho, parece haber un claro papel primario del hemisferio derecho, especialmente de
la corteza prefrontal dorsolateral derecha.

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En resumen, el hemisferio derecho está presente en todo tipo de atención, excepto en la atención enfocada. Incluso
cuando hay atención dividida, parece que ambos hemisferios están involucrados, es probable que el hemisferio
derecho desempeñe el papel principal (posiblemente el de unificar las entrada fraccionadas). Debido a que es el
hemisferio derecho el responsable de la atención global, y debido a que existe una tendencia natural a que cada
hemisferio procese de manera preferente los estímulos del campo de atención contralateral, a la mayoría de las
personas, si se les pide que dividan una línea, lo harán ligeramente hacia la izquierda del punto medio real, ya que al
hacerlo se iguala la amplitud aparente de las líneas medias vista desde el punto de vista del hemisferio derecho.
Son las lesiones en el lóbulo parietal inferior derecho las que causan el deterioro más grave de la atención global.
Se ha sugerido que la base para el predominio en el hemisferio derecho de la atención puede estar en el
procesamiento viso-espacial más sofisticado del hemisferio derecho, pero me inclino a verlo como una consecuencia
de la diferencia atencional en lugar de una causa.
Más específicamente, hay evidencia de la dominancia del hemisferio izquierdo para la atención local, estrechamente
concentrada y predominio del hemisferio derecho para una atención amplia, global y flexible. El alcance del mundo
del hemisferio derecho es amplio.
Los pacientes con una lesión del hemisferio derecho (por lo tanto, confiando en su hemisferio izquierdo intacto)
comienzan con segmentos y los juntan para obtener la imagen general, mientras que aquellos con una lesión del
hemisferio izquierdo (y que dependen de su hemisferio derecho) prefieren un enfoque global. Los pacientes con
daño en el hemisferio derecho no parecen ser capaces de ajustar la amplitud del "foco" de su atención: sufren de un
"estrechamiento excesivo, más o menos permanente de su ventana de atención". Esto es lo que sucede cuando
tenemos que confiar en la atención del hemisferio izquierdo por sí solo.

LO NUEVO FRENTE A LO CONOCIDO
De esto se deduce que, en casi todos los casos, lo que es nuevo primero debe estar presente en el hemisferio
derecho, antes de que pueda enfocarse por el izquierdo. Por un lado, solo el hemisferio derecho contempla el campo
de visión periférico del cual tienden a surgir las nuevas experiencias; solo el hemisferio derecho puede dirigir la
atención a lo que nos llega desde los bordes de nuestra conciencia, sin importar de qué lado. Todo lo que entra de
nuevo en nuestro mundo experiencial desencadena instantáneamente una liberación de noradrenalina,
principalmente en el hemisferio derecho. La experiencia novedosa promueve cambios en el hipocampo derecho,
pero no en el izquierdo. Por lo tanto, no es sorprendente que fenomenológicamente sea el hemisferio derecho el
que esté en sintonía con la aprehensión de cualquier cosa nueva.
Esta diferencia está omnipresente en todos los dominios. No solo el de la experiencia nueva, sino que el aprendizaje
de nueva información o nuevas habilidades también atrae la atención del hemisferio derecho más que del izquierdo,
incluso si la información es de naturaleza verbal.
Sin embargo, una vez que las habilidades se han familiarizado con la práctica, pasan a ser del control del hemisferio
izquierdo, incluso para habilidades como tocar un instrumento musical.
Si es el hemisferio derecho el que está atento a cualquier cosa que exista "allá afuera", solo él puede traer algo
diferente de lo que ya sabemos.
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El hemisferio izquierdo se ocupa de lo que ya sabe y, por lo tanto, prioriza lo esperado: su proceso es predictivo.
Prefiere positivamente lo que conoce. Esto lo hace más eficiente en situaciones de rutina donde las cosas son
predecibles, pero menos eficientes para aquellas en las que se deban revisar las suposiciones iniciales, o cuando sea
necesario distinguir información antigua, de material nuevo que pueda ser compatible. Debido a que el hemisferio
izquierdo está fijado por sus expectativas, cuando la predicción es difícil, el hemisferio derecho supera al izquierdo.
El vínculo entre el hemisferio derecho y lo que es nuevo o emocionalmente atractivo no solo existe en los humanos,
sino también en mamíferos superiores: por ejemplo, los caballos perciben estímulos nuevos y posiblemente
emocionales más con el ojo izquierdo.
POSIBILIDAD FRENTE A PREDICTIBILIDAD
El hemisferio derecho es, en otras palabras, más capaz de un cambio de marco; y no es sorprendente que el lóbulo
frontal derecho sea especialmente importante para la flexibilidad del pensamiento, ya que el daño en esa área
conduce al pensamiento perseverante, una incapacidad patológica para responder con flexibilidad a situaciones
cambiantes. Por ejemplo, al encontrar un planteamiento que funciona para un problema, los sujetos se atascan, y lo
aplicarán de manera inapropiada a un segundo problema que requiere un planteamiento diferente, o incluso, al
haber respondido correctamente a una pregunta, darán la misma respuesta al problema siguiente y siguiente. Es la
corteza frontal derecha la que se encarga de inhibir las respuestas inmediatas y, por lo tanto, se ocupa de la
flexibilidad y del cambio de sistema, así como de inhibir la respuesta inmediata a estímulos ambientales.
Esto es similar a la resolución de problemas. Aquí, el hemisferio derecho presenta una serie de posibles soluciones,
que permanecen activas mientras se exploran las alternativas. El hemisferio izquierdo, por el contrario, toma la única
solución que parece ser la que mejor se ajusta a lo que ya sabe y se aferra a ella. Los trabajos de V.S. Ramachandran
sobre la anosognosia revelan una tendencia del hemisferio izquierdo a negar las discrepancias que no se ajustan a un
esquema de cosas ya generado previamente. El hemisferio derecho, por el contrario, observa activamente las
discrepancias, haciendo de abogado del diablo. Estos dos enfoques son necesarios, pero apuntan en direcciones
opuestas.
Esta diferencia no se basa en ninguna de las distinciones anteriores, como la verbal frente a la visoespacial. Funciona
igualmente en el ámbito de la atención que en la información verbal. De acuerdo con lo que sabemos de sus
prioridades, el hemisferio izquierdo reduce activamente su enfoque de atención a palabras altamente relacionadas,
mientras que el hemisferio derecho activa una gama más amplia de palabras. El hemisferio izquierdo opera de
manera focal, suprimiendo significados que no son en ese momento relevantes. Por el contrario, el hemisferio
derecho "procesa la información de manera no focal con una activación generalizada de significados relacionados".
Mientras que las relaciones léxico-semánticas, más cercanas se asientan en el hemisferio izquierdo, las asociaciones
semánticas más flexibles dependen del derecho.
Debido a que el hemisferio derecho pone a disposición los significados de palabras poco frecuentes o muy
remotamente relacionadas, hay una mayor participación del hemisferio derecho cuando se generan palabras
inusuales que estén relacionadas de forma remota o con usos novedosos para objetos. Este puede ser uno de los
muchos aspectos por los que se tiende a asociar al hemisferio derecho con un estilo más libre y más "creativo". La
región temporo-anterior derecha se asocia con conexiones a través de información relacionada de forma distante
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durante la comprensión, y el surco temporal postero-superior derecho participa selectivamente en la creatividad
verbal. En situaciones de "cierre", por el contrario, el hemisferio izquierdo suprime activamente al derecho, para
excluir asociaciones que solo de forma remota estén relacionadas semánticamente.
El estilo más flexible del hemisferio derecho se evidencia no solo en sus propias preferencias, sino también en el
nivel "meta", en el hecho de que también puede usar el estilo preferido del hemisferio izquierdo, mientras que el
hemisferio izquierdo no puede usar el del hemisferio derecho. Por ejemplo, aunque el hemisferio izquierdo obtiene
más beneficios de una única asociación fuerte que de varias asociaciones más débiles, solo el hemisferio derecho
puede usar cualquiera de las dos por igual.
Una de las pruebas psicológicas estándar que se supone que miden la creatividad es el Test de Asociación Remota,
expresión de la creencia de que la creatividad requiere la capacidad de establecer asociaciones entre ideas o
conceptos muy diferentes. Dado que los esfuerzos para enfocar la atención deliberadamente reducirán su alcance,
puede ser que el cese de esfuerzos por " producir algo "(relajación, en otras palabras) favorezca la creatividad,
porque permite ampliar la atención y, con la expansión del campo de la atención, el compromiso del hemisferio
derecho.(De lo que se ha dicho se puede ver que asociaciones de pensamiento más remotas o tenues se hacen más
fácilmente, al permitir el alcance más amplio de la atención del hemisferio derecho, lo que también puede explicar ,
el fenómeno de "tenerlo en la punta de la lengua": cuanto más difícil es la prueba, cuanto más reclutamos la
atención limitada del hemisferio izquierdo, menos podemos recordar la palabra, una vez que dejamos de intentarlo,
la palabra nos llega de forma espontánea.)
Dado que el hemisferio izquierdo en realidad inhibe la amplitud de atención que el hemisferio derecho ejerce, la
creatividad puede aumentar después de un golpe en el hemisferio izquierdo, y no solo las cualidades sensoriales,
como dice Alajouanine, de un pintor al que describe, con "numerosos componentes intelectuales y afectivos".
Ciertamente, hay muchas evidencias de que el hemisferio derecho es importante para la creatividad, lo cual, no es
de extrañar, dada su capacidad para establecer más conexiones de mayor alcance entre las cosas y pensar de
manera más flexible. Pero esto es solo una parte de la historia. Lo significativo es que ambos hemisferios tienen una
importante implicación. La creatividad depende tanto de unir cosas como de que se mantengan por separado:
La función precisa del cuerpo calloso, es tanto para separar como para conectar, y curiosamente la división del
cuerpo calloso perjudica la creatividad.
INTEGRACIÓN FRENTE A DIVISIÓN
En general, el hemisferio izquierdo está más estrechamente interconectado internamente, y dentro de sus regiones,
que el hemisferio derecho. Todo esto es parte del estilo del enfoque cerrado, pero también es un reflejo en el nivel
neuronal de la naturaleza esencialmente autorreferencial del mundo del hemisferio izquierdo: trata de lo que ya
sabe, el mundo que ha creado para sí mismo. Por el contrario, como he mencionado, el hemisferio derecho tiene un
mayor grado de mielinización, lo que facilita la transferencia rápida de información entre la corteza y los centros
subcorticales y una mayor conectividad en general. Funcionalmente, su integración superior se evidencia en medidas
del EEG y en sus proyecciones somatosensoriales superpuestas y más difusas (que le dan información del tacto, el
dolor y la posición del cuerpo) y por las entradas auditivas del lado derecho del cerebro.

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En el nivel experiencial, también es más capaz de integrar procesos perceptivos, en particular reuniendo diferentes
tipos de información de diferentes sentidos. Existe evidencia en veteranos de guerra con daño cerebral que confirma
la diferencia entre la organización focal del hemisferio izquierdo y la estructura más profusa y difusamente
organizada del hemisferio derecho, e indica que esta puede ser la razón por la cual el hemisferio derecho tiene la
ventaja de construir tridimensionalmente en el espacio. En primer lugar, esperaríamos que en el hemisferio derecho
el hecho de tener diferentes tipos de agrupamiento de funciones más ampliamente organizadas, conduzca a una
calidad de integración diferente de la específica del hemisferio izquierdo más focalizada: habría una mayor
convergencia de tipos dispares de información, y "se podría predecir una integración heteromodal en una medida
que supere a la del hemisferio focalizado".
En un lenguaje sencillo, esto significa reunir en la conciencia diferentes elementos, incluida la información de oídos,
ojos, y otros órganos sensoriales, y de la memoria, para generar el mundo ricamente complejo y coherente, que
experimentamos. Por el contrario, el hemisferio izquierdo sería "inadecuado para las síntesis complejas más rápidas
logradas por el hemisferio [derecho]".
Mencioné que los nuevos estímulos conducen a una liberación de noradrenalina en el hemisferio derecho.
La mayoría de las neuronas se "fatigan", es decir, dejan de responder cuando se estimulan continuamente.
Sin embargo, estas neuronas noradrenérgicas no se fatigan, sino que mantienen su condición de excitación, por lo
que la atención exploratoria se mantiene abierta con una mayor extensión tanto del espacio como del tiempo.
El efecto del hemisferio derecho aumenta aún más por el hecho de que tiene una memoria de trabajo más larga, por
lo que puede acceder a más información y mantenerla ensamblada durante más tiempo. Es capaz de contener más
información en la mente, haciéndolo durante periodos más largos, y con mayor especificidad (lo que también
significa menos susceptibilidad a la degradación a lo largo del tiempo por parte de la memoria).
Este campo más amplio de atención, abierto a lo que pueda ser, junto con una mayor integración del tiempo y el
espacio, es lo que hace posible el reconocimiento de patrones amplios o complejos, la percepción de las "cosas en su
conjunto", viendo el bosque en los árboles. En resumen, el hemisferio izquierdo tiene una visión local a corto plazo,
mientras que el hemisferio derecho ve un panorama más amplio.

LA JERARQUÍA DE LA ATENCIÓN
Hay, entonces, dos formas muy diferentes de mirar al mundo. ¿Cómo se relacionan entre sí?
Si lo que es nuevo de experimentar es más probable que esté presente en el hemisferio derecho, esto sugiere una
jerarquía temporal de la atención, que comienza en el hemisferio derecho, con la conciencia de cualquier objeto de
experiencia, y que se fundamenta como experiencia, antes de ser procesada en el hemisferio izquierdo.
Esto coexiste y es confirmado por una jerarquía de la atención en cualquier momento en el tiempo, que también
establece al hemisferio derecho, no el izquierdo, como predominante para la atención. La atención global, cortesía
del hemisferio derecho, es lo primero, no solo en el tiempo, sino que tiene prioridad en nuestro sentido de lo que
estamos atendiendo; y por lo tanto, guía a la atención focal del hemisferio izquierdo, en lugar de al revés.
Como ilustración, normalmente veríamos las imágenes de abajo como una H (compuesta de varias E) y un 4
(compuesto de Ochos).
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La excepción a esto es en la esquizofrenia, donde se pierde la capacidad dependiente del hemisferio derecho de ver
el todo a la vez; entonces la figura se convierte en solo una masa de Ees y de ochos. Una de las diferencias cruciales
en la esquizofrenia, y en la esquizotipia, reside en el modo de atención, por el cual el conjunto se construye a partir
de las partes. Sin embargo, la jerarquía de atención también puede invertirse en ciertas circunstancias en individuos
normales. Cuando existe una alta probabilidad de que lo que buscamos se encuentre a nivel local, nuestra ventana
de atención se reduce, con el fin de optimizar el rendimiento a este nivel, "invirtiendo así la tendencia natural a
favorecer el aspecto global".
Esencialmente, el hemisferio izquierdo ajusta el haz de atención focalizado, que se "gira" hacia lo que sea, aunque en
realidad ya se ha capturado. Por lo tanto, es el hemisferio derecho el que domina los movimientos de atención
exploratoria, mientras que el hemisferio izquierdo le ayuda, con un ajuste enfocado en lo que ya se ha priorizado.
Pero es el hemisferio derecho el que controla dónde debe orientarse esa atención.
Podemos pensar que construimos una imagen de algo mediante un proceso de escaneo en serie (uniendo sus partes)
porque esta es la forma en que nuestro hemisferio izquierdo consciente, verbal, nos lo cuenta, cuando se le pide que
examine cómo se hace después de haberlo hecho, pero en realidad vemos las cosas primero en su totalidad: el
procesamiento de atención en serie no es necesario. En otras palabras, no tenemos que orientar nuestra atención a
cada característica de un objeto cada vez para comprender el objeto general; todas las características están
presentes sin la necesidad de combinar los productos de la atención focal.
Más allá de la diferencia en la naturaleza y en el alcance de la atención que los dos hemisferios dan al mundo, existe
una diferencia fascinante y fundamental en su orientación. Uno podría pensar que ambos hemisferios tomarían el
mundo como un asunto de su interés o, si es imposible que ambos lo hagan, que habría una distribución de la
atención simétrica y complementaria en todo el campo. Pero este no es el caso. Como el campo visual izquierdo y las
percepciones del oído izquierdo están más disponibles para el hemisferio derecho, y por la misma razón, el campo
visual derecho y las percepciones del oído derecho para el hemisferio izquierdo, uno esperaría, y de hecho uno lo
encuentra, un gradiente de atención de izquierda a derecha, o de derecha a izquierda, a través del mundo
experiencial para cualquier hemisferio. Pero estos gradientes no son simétricos: existe una asimetría fundamental en
el interés por la imagen completa.
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El hemisferio derecho está interesado por la totalidad del mundo que está disponible para los sentidos, ya sea que lo
que reciba provenga de la izquierda o de la derecha; nos transmite un único mundo completo de experiencia. El
hemisferio izquierdo parece estar relacionado estrechamente con la mitad derecha del espacio y del cuerpo- solo
con una parte, la parte que usa.
Por ejemplo, en los pacientes con el cerebro-dividido, el hemisferio derecho atiende a todo el campo visual, pero el
hemisferio izquierdo solo al de la derecha. Esta negativa del hemisferio izquierdo a reconocer la mitad izquierda del
mundo explica el fenómeno fascinante de la "hemi-negligencia", después de un accidente cerebral en el hemisferio
derecho, tras lo cual el individuo depende completamente del hemisferio izquierdo para guiar su cuerpo y su mundo,
ya que la preocupación del hemisferio izquierdo es solo a la mitad derecha del mundo, la mitad izquierda del cuerpo
y todo lo que se encuentra en la parte izquierda del campo visual, no se materializa.
Tan extremo puede ser este fenómeno, que la víctima no reconozca la existencia de alguien que esté a su izquierda,
o la mitad izquierda de un reloj o la página izquierda de un periódico o de un libro, e incluso se niegue a lavarse,
afeitarse o vestir, la mitad izquierda de su cuerpo, y a veces llega hasta negar que exista en absoluto.
Esto a pesar del hecho de que no hay nada dañado en el sistema visual primario: el problema no se debe a la ceguera
como se entiende normalmente. Si uno desactiva temporalmente el hemisferio izquierdo de un individuo a través de
estimulación magnética transcraneal, la negligencia mejora, lo que sugiere que el problema que sigue al accidente en
un hemisferio derecho se debe a la acción sin oposición del hemisferio izquierdo. Pero no se obtiene una imagen en
espejo del fenómeno de la negligencia después de un derrame cerebral en el hemisferio izquierdo, porque en este
caso el hemisferio derecho que todavía funciona sigue facilitando una imagen del cuerpo completo, y del mundo
entero, a la víctima. Y, debido a que el hemisferio derecho facilita los límites del campo de atencional (ya sea el
izquierdo o el derecho), cuando la hemi-negligencia resulta de la pérdida del campo izquierdo, también existe, de
manera extraordinaria, la pérdida del campo del límite derecho.
Existe un fenómeno curioso que exhibe el hemisferio izquierdo de "adherencia" de la atención, que se relaciona con
la relativa inflexibilidad mencionada anteriormente.
Después de un daño en el hemisferio derecho, el hemicampo derecho parece ejercer una atracción magnética.
Los pacientes, a pesar de sí mismos, perciben su mirada atraída, hacia la derecha, e incluso se ha sugerido que el
fenómeno de la atención "hemi-negligente" no es tanto una cuestión de que haga caso omiso al lado izquierdo del
espacio, sino que es apresado por el lado derecho del espacio, y no puede dejarlo ir. El hemisferio izquierdo tiene
dificultades para desengancharse; y esto parece ser precisamente porque, en lugar de que la familiaridad lo libere,
hace que se enganche aún más.
Los pacientes comienzan por sentirse atraídos hacia los elementos de la derecha, pero luego se quedan pegados a
ellos, porque en lugar de producirse una inhibición(retroalimentación negativa), como suele ser el caso, los estímulos
repetidos o familiares en el lado derecho causan facilitación(retroalimentación positiva) .Un paciente mío que había
sufrido un derrame cerebral en el hemisferio derecho tras la rotura de una malformación arteriovenosa en la región
temporoparietal se quedaba fijado en objetos inanimados de su hemicampo derecho: si había una puerta a su
derecha, por ejemplo, se encontraba dejándose llevar por ella mientras intentaba pasar por dicha puerta y se

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"atascaba" al inspeccionarla durante períodos prolongados, a menos que uno de sus cuidadores le desenganchara
activamente.
Probablemente sea relevante que el hemisferio derecho sea el que controla los movimientos conjuntos oculares, es
decir, que hace que los dos ojos se muevan juntos, lo que lleva al interesante pensamiento de que puede ser el
hemisferio derecho el que también mantiene los hemisferios juntos, en interés de todo un mundo de experiencia, en
lugar de permitir que el hemisferio izquierdo, voluntariamente, siga su propio camino.
En resumen, la jerarquía de atención, por una serie de razones, implica un rol de toma de tierra y en última instancia
de integración final del hemisferio derecho, a partir de lo que el hemisferio izquierdo hace en un nivel de detalle, en
él que es necesario basarse y luego reintegrar a la imagen generada por el derecho. Esto es una instancia de
progresión derecha – >>>>izquierda – >>>>> derecha que es el tema de este libro. Y que se encuentra en la base
misma de la experiencia: la atención, donde el mundo realmente nace.
Pero eso no completa el cuadro. Hay un punto muy significativo que debe observarse aquí sobre la relación entre los
hemisferios. Se recordará que los pollitos usan ambos ojos para diferentes propósitos y diferentes visiones del
mundo. Los polluelos que usan ambos ojos, sin embargo, no hacen divisiones: se aproximan más a una mirada del
hemisferio derecho. Esto está en consonancia con lo que esperaríamos de lo que hemos visto acerca de la jerarquía
de atención. Pero también puede tener que ver con el hecho de que en esta etapa los hemisferios son relativamente
independientes. Porque sabemos que, en las aves adultas, las comisuras que se forman – las bandas de tejido
nervioso, como el cuerpo calloso, que conectan los dos hemisferios, – son las que permiten que el hemisferio
izquierdo tenga un efecto inhibitorio en el hemisferio derecho en mayor medida que el hemisferio derecho tiene
sobre el izquierdo. Al hacerlo, realmente logra revertir la asimetría natural: impone la visión del mundo del
hemisferio izquierdo. Solo cuando la comunicación interhemisférica se vuelve imposible al cortarse las comisuras, se
ve, una vez más, la asimetría natural a favor de la visión del mundo por parte del hemisferio derecho.

EL TODO FRENTE A LA PARTE
He mencionado que el vínculo entre el hemisferio derecho y la percepción holística o Gestalt es una de las
generalizaciones más confiables y duraderas de las diferencias entre los hemisferios, y que se desprende de las
diferencias en la naturaleza de la atención.
El hemisferio derecho ve el todo, antes de que lo que sea se rompa en partes en nuestro intento de "conocerlo".
Su procesamiento holístico de forma visual no se basa en la suma de las partes. Por otro lado, el hemisferio izquierdo
ve objetos parciales. El ejemplo más conocido de este proceso de percepción gestáltica es la forma en que el perro
dálmata, olfateando el suelo a la sombra de un árbol, emerge repentinamente de una masa de puntos y
salpicaduras. El proceso no es una recopilación gradual de información, sino un fenómeno de "¡ajá!": Todo se
produce al mismo tiempo.
El hemisferio derecho, con su mayor poder integrador, está constantemente buscando patrones en las cosas.
De hecho, su comprensión se basa en el reconocimiento de patrones complejos.
Los sujetos con el cerebro dividido tienen una total incapacidad para relacionar la forma o estructura de algo que
están viendo con algo que sienten con la mano, - si el objeto se siente con la mano derecha.
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Con la mano izquierda (hemisferio derecho), sin embargo, funcionan perfectamente. Gazzaniga y LeDoux pensaron
que esto debía depender de algún tipo de ventaja táctil o "manipuladora" del hemisferio "menor", porque pudieron
demostrar en un segundo experimento de integración visual – en el que se trataba de encajar una figura rota, que el
hemisferio izquierdo no era tan malo (aunque no tan bueno como el hemisferio derecho).
Pero esta segunda prueba no es mucho más que un test de la capacidad para generar un sentido del conjunto. Un
test de la capacidad para generar una sensación del conjunto sería, precisamente, tener una idea de cómo sería en
otras modalidades distintas a las que se encuentran delante de uno, ser capaz de decir cómo sería la sensación de
algo, que nunca hubieran visto; o ser capaces de seleccionar por el tacto un objeto que hayan visto– Capacidad de la
que carece el hemisferio izquierdo.
Los sujetos con daño cerebral unilateral muestran deficiencias complementarias en las habilidades de dibujo,
dependiendo de si está comprometida la función del hemisferio derecho o el izquierdo.
Las producciones de aquellos con daños en el hemisferio derecho, y que dependen de su hemisferio izquierdo,
pierden coherencia e integridad en general, y se distorsionan tanto que apenas son reconocibles: no hay una
comprensión de la gestalt, del todo. Por ejemplo, si se les pide que dibujen a una persona, los sujetos con lesiones
parieto-occipitales derechas "exhiben considerables dificultades para ensamblar los diversos elementos
correctamente, y en sus repetidos intentos colocan las extremidades en posiciones extraordinarias (brazos unidos al
cuello o a la parte inferior del tronco)". Un paciente, consultado sobre como dibujar un elefante, decía " dibujo solo
una cola, un tronco y una oreja". No es fácil armar un modelo de un elefante: “se hace lentamente y termina en un
completo fiasco. Aunque, reconozca los elementos esenciales, es incapaz de ubicarlos aproximadamente en el lugar
o la relación entre ellos". Las figuras se simplifican y distorsionan de manera casi increíble: un hombre, dibujaba una
mancha con tres palos para las extremidades; una bicicleta, eran dos ruedas pequeñas colocadas sobre los pedales
(más grandes); una casa reducida a unas pocas líneas caóticas, con un techo simbolizado por una V invertida.
En contraste, los dibujos de aquellos que tienen un daño en el hemisferio izquierdo, y que dependen de su
hemisferio derecho, aunque a veces muestren una relativa pobreza de detalles, el acento está puesto en la forma
del conjunto.
Lo mismo que ocurre con la percepción, ocurre con la ejecución. Por ejemplo, un paciente con daño en el hemisferio
derecho descrito por Hécaen y Ajuriaguerra no pudo reconocer un dibujo de una casa, hasta que vio que, había una
chimenea. El todo era inescrutable, pero la parte lo dio la pista.
Pero, una vez más, las fallas del procesamiento integrador cuando hay daño en el hemisferio derecho no se limitan a
un dominio u otro, y no son parte de la antigua dicotomía visual / verbal: las dificultades experimentadas por
pacientes con lesiones del hemisferio derecho para captar información visoespacial en su conjunto están
relacionados con las dificultades que tienen en la comprensión verbal-semántica.
Debido a la forma en que el hemisferio izquierdo se inclina hacia la identificación por partes y el hemisferio derecho
hacia la imagen completa, también difieren en la forma en que entienden lo que experimentan.

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CONTEXTO frente a ABSTRACCIÓN
Por la misma razón que el hemisferio derecho ve las cosas como un todo, antes de haber sido digeridas en partes,
también ve cada cosa en su contexto, como una relación valorada en relación a lo que lo rodea, en lugar de tomarlo
como una entidad aislada. Su conciencia del mundo es cualquier cosa menos abstracta.
Cualquier cosa que requiera una interpretación indirecta, que no sea explícita o literal, que en otras palabras
requiera una comprensión contextual, depende del lóbulo frontal derecho para que su significado sea transmitido o
recibido. El hemisferio derecho comprende las claves contextuales indirectas, no solo una declaración explícita,
mientras que el hemisferio izquierdo las identifica mediante etiquetas en lugar de por el contexto (por ejemplo,
identifica que debe ser invierno porque es Enero, no mirando los árboles).
Esta diferencia es particularmente importante cuando se trata de lo que los dos hemisferios aportan al lenguaje.
El hemisferio derecho toma lo que se dice dentro de todo su contexto. Está especializado en la pragmática, el arte de
la comprensión contextual del significado y del uso de la metáfora. Es el hemisferio derecho el que procesa los
aspectos no literales del lenguaje.
Esta es la razón por la que el hemisferio izquierdo no es bueno para entender el significado en un nivel más agudo de
expresiones, tales como "hace un poco de calor hoy aquí " (mientras que el hemisferio derecho entiende "por favor,
abra una ventana", el hemisferio izquierdo asume que este comentario es sólo un ofrecimiento útil de datos
meteorológicos).También es la razón por la que el hemisferio derecho, es capaz, de la apreciación del humor, ya que
el humor depende vitalmente de poder entender el contexto de lo que se dice y se hace, y cómo lo cambia el
contexto. Los sujetos con daño cerebral derecho, como los sujetos con esquizofrenia, que en muchos aspectos se
parecen a ellos, no pueden entender el significado implícito y tienden a tomar literalmente comentarios
conversacionales.
El hemisferio izquierdo, debido a que su pensamiento está descontextualizado, tiende a un seguimiento sumiso de la
lógica interna de una situación, incluso si esto está en contradicción con lo que la experiencia nos dice.
Esto puede ser una fortaleza, por ejemplo en filosofía, cuando nos lleva más allá de la intuición, aunque también
podría considerarse como una enfermedad para la cual la filosofía misma debe ser la cura; pero es una debilidad
cuando se convierte en una sumisión demasiado acomodada a la teoría. El hemisferio izquierdo es el hemisferio de la
abstracción, que, como la propia palabra nos dice, es el proceso de extraer las cosas de su contexto. Esto, y su
capacidad relacionada para categorizar las cosas una vez que se han abstraído, son los cimientos de su poder
intelectual. Un paciente con daño en el hemisferio izquierdo descrito por Hécaen y Ajuriaguerra, confiando solo en
su hemisferio derecho, al pedirle que copiara un modelo usando piezas de madera comenta: "se sintió compelido,
como si una fuerza extraña lo obligara a colocar las piezas de madera en la parte superior del modelo que pretendía
copiar, en lugar de a un lado". Se pensó que esto significaba que tenía un problema con la capacidad de producir una
representación abstracta a partir de un modelo concreto.
El hemisferio izquierdo solo puede re-presentar; pero el hemisferio derecho, por su parte, solo puede poner de
nuevo, lo que “presencia”. Esto está cerca del núcleo de lo que diferencia a los hemisferios. Hughlings Jackson, en
muchos aspectos, el padre de la neuropsiquiatría moderna, cuyas agudas observaciones de pacientes con lesión
cerebral y epilepsia lo convierten en una fuente rica de información sobre las diferencias en el hemisferio, intuyó
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dichas diferencias desde la Primera Guerra Mundial. Un paciente suyo que había perdido el poder de expresión del
habla, pero conservaba cierta comprensión automática de los nombres de los objetos, y que Jackson sospechaba que
estaba mediado por su hemisferio derecho. Aunque al instante podía amontonar un ladrillo con orden, según
Jackson, no podía tener "memoria" de la palabra ladrillo:
No creo que se pueda decir que un hombre que no puede decir (ni escribir) la palabra ladrillo tenga una
"memoria " de ello. (Aunque sea consciente de la palabra en sí).Él no tiene conciencia de ello, sino de la cosa
como un símbolo de– una cosa muy diferente.
La abstracción es necesaria para que el hemisferio izquierdo re-presente al mundo. El hemisferio izquierdo opera con
un sistema de formas visuales abstractas, que almacenan información permaneciendo relativamente invariante en
instancias específicas, produciendo tipos abstractos o clases de cosas; mientras que el hemisferio derecho es
consciente y recuerda qué es lo que distingue instancias específicas de un tipo, unas de otras.
El hemisferio derecho se ocupa de manera preferencial de las cosas realmente existentes, tal como se encuentran en
el mundo real. Debido a que su lenguaje se arraiga en las cosas en el contexto del mundo, se ocupa de las relaciones
entre las cosas.
Así, el hemisferio derecho tiene un vocabulario: y evidentemente tiene un léxico de sustantivos concretos y palabras
imaginables que comparte con el hemisferio izquierdo; pero, más que eso, los vínculos perceptivos entre palabras
están establecidos principalmente en el hemisferio derecho.
En general, los conceptos y las palabras abstractas, junto con la sintaxis compleja, dependen del hemisferio
izquierdo. Pero, una vez más, la desventaja del lenguaje del hemisferio derecho depende en gran medida de la
inhibición activa del hemisferio izquierdo. Si el hemisferio izquierdo está lo suficientemente distraído o incapacitado,
el hemisferio derecho tiene un vocabulario más extenso, que incluye palabras largas, inusuales e imposibles de
imaginar.
La distinción contextual frente a la abstracta se ilustra mediante el uso diferente de los símbolos por cada
hemisferio. En uno de los sentidos, un símbolo como la palabra rosa, es el foco o centro de una red interminable de
connotaciones que se ramifican a través de nuestra experiencia física, mental, personal y cultural, en la vida, la
literatura y el arte: la fuerza del símbolo está en proporción directa al poder que tiene para transmitir una serie de
significados implícitos, y que permanecen implícitos para ser poderosos. Esto es como una broma que tiene varias
capas de significado: explicarlas destruye su influencia. El otro tipo de símbolo podría ser ejemplificado por un
semáforo en rojo: aquí, su poder reside en su uso, y su uso depende 1: 1 del esquema del comando "detener" con el
color rojo, que excluye ambigüedad y tiene que ser explícito. Este tipo de función simbólica está en el reino del
hemisferio izquierdo, mientras que el primer tipo pertenece al reino del derecho.
De hecho, una diferencia particularmente importante radica en la capacidad del hemisferio derecho para
comprender la metáfora, que analizaré en el próximo capítulo. La región temporal derecha parece ser esencial para
la integración de dos conceptos aparentemente no relacionados en una expresión metafórica significativa.
Fascinantemente, sin embargo, expresiones metafóricas estereotipadas o no literales se abordan por el hemisferio
izquierdo: en tales expresiones, se ve el significado literal de la frase estereotipada que ha sido actualizada, lo que

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requiere perspicacia (un poco como ver una broma), y por lo tanto, en este caso, el significado no-formal (o no
familiar, al no ser un cliché) se procesa en el hemisferio derecho.

INDIVIDUO frente a CATEGORÍA
Al mismo tiempo, es el hemisferio derecho el que tiene la capacidad de distinguir ejemplos específicos dentro de una
categoría, en lugar de solo categorías: almacena detalles para distinguir procesos específicos. El hemisferio derecho
presenta casos individuales, únicos de cosas y objetos individuales, familiares, donde el hemisferio izquierdo representa categorías de cosas, y objetos genéricos, no específicos. En consonancia con esto, el hemisferio derecho
utiliza referentes únicos, mientras que el hemisferio izquierdo utiliza referentes no únicos. Es con el hemisferio
derecho que distinguimos individuos de todo tipo, lugares y caras. De hecho, es precisamente su capacidad de
procesamiento holístico lo que permite que el hemisferio derecho reconozca a las personas. Después de todo, los
individuos son totalidades gestálticas: esa cara, esa voz, ese modo de andar, esa "esencia " pura de la persona o
cosa, desafiando el análisis en partes.
Donde el hemisferio izquierdo está más interesado por categorías y tipos abstractos, el hemisferio derecho está más
interesado por la singularidad e individualidad de cada cosa o ser existente.
El papel del hemisferio derecho, Ramachandran lo describe como "detector de anomalías" podría ser visto más bien
como un aspecto de su preferencia por las cosas tal como existen en la realidad (que nunca son completamente
estáticas o congruentes, siempre cambian, nunca son las mismas) no como una representación abstracta, en las que
las cosas son fijas y semejantes, categorías en lugar de individuos.
El hemisferio derecho se ocupa de discriminaciones más finas entre las cosas, sean vivientes o no vivientes.
De hecho, los principios cerebrales de la categorización tienen esto en cuenta de una manera notable. Lo que es
general y lo que es específico es, después de todo, relativo.
Así, caracterizar un objeto como un automóvil, o una fruta, es general; pero en cuanto a qué variedad de fruta
(pera), o en particular qué tipo de pera (Comice), o qué marca de automóvil (Citroën), particularmente qué modelo
de Citroën (2CV), la cuestión es más específica.
A medida que las categorías "subordinadas" se vuelven más individualizadas, son reconocidas por el hemisferio
derecho, mientras que el hemisferio izquierdo se ocupa de las categorías más generales, "superordenadas".
De acuerdo con esto, a pesar de la conocida ventaja del hemisferio derecho en el tratamiento de lo visoespacial, el
hemisferio izquierdo es superior en la identificación de figuras simples, que se clasifican fácilmente, mientras que
figuras complejas menos típicas y más individuales, son mejor procesadas por el hemisferio derecho.
En general, la tendencia del hemisferio izquierdo es clasificar, donde el hemisferio derecho identifica individuos.
Pero, por supuesto, ambos hemisferios están involucrados en el reconocimiento según la agrupación de
experiencias. ¿Cómo no podría ser de otra manera? Cada hemisferio es capaz de dar sentido a la realidad revelando
una forma en lo que de otra manera sería una masa amorfa de impresiones.
Pero cómo lo hacen en la práctica difiere en aspectos vitales que tienen un impacto directo en la naturaleza del
mundo que cada uno crea.

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La versión del hemisferio derecho es más global y holística, basada en el reconocimiento de la similitud con un
ejemplar ideal, en donde se ubica en el contexto de otros ejemplos, mientras que el hemisferio izquierdo identifica
características únicas que ubicarían el objeto en una determinada categoría en lo abstracto.
Como resultado, cuando el hemisferio izquierdo utiliza categorías abstractas, el hemisferio derecho opera de manera
más efectiva utilizando ejemplos específicos. Las imágenes funcionales del cerebro muestran que el hemisferio
izquierdo asume el "ojo de Dios", o visión invariante, en su representación de objetos, donde el hemisferio derecho
usa una mirada almacenada del "mundo real "para agrupar la experiencia.
El proceso sistemático de categorización del hemisferio izquierdo a veces puede comenzar a tener vida propia.
He mencionado que las redes de neuronas dopaminergicas están más extensamente distribuidas en el hemisferio
izquierdo que en el derecho. El exceso de transmisión dopaminérgica, que se produce, por ejemplo, en el abuso de
anfetaminas y en el tratamiento con altas dosis de medicamentos antiparkinsonianos, puede imitar aspectos de la
esquizofrenia porque tiende a favorecer al hemisferio izquierdo sobre el derecho. En tales circunstancias, se ve una
especie de necesidad descontrolada de recopilar y categorizar, junto con la preocupación predominante del
hemisferio izquierdo por conseguir y hacer, lo que se conoce como 'punding'(mente colgada): el ensamblaje y
desmontaje mecánico y repetitivo de máquinas, la recolección y categorización de objetos inanimados, como
antorchas, televisores, piedras, cajas, etc. Una vez tuve un paciente con esquizofrenia que arregló y reordenó
estructuras simétricas de envases comerciales cuidadosamente recolectados: las 'esculturas' resultantes llenaron su
sala de estar. En una ocasión, después de pasar el fin de semana en su apartamento, le pregunté cómo le había ido.
El respondió secamente: " Yo moví algunas cosas hacia la derecha" – una respuesta que tiene interés considerable en
vista del fuerte sesgo del hemisferio izquierdo, para atender el lado derecho del espacio y desatender al izquierdo,
(hay una asimetría de la función hemisférica en la esquizofrenia, con una anormal e hiperactiva función del
hemisferio izquierdo en comparación con el derecho).La pasión por coleccionar y organizar se ve en otros estados,
por supuesto, incluido el síndrome de Asperger, que también muestra déficits en el hemisferio derecho.
Sin embargo, no se piense que este impulso de categorización tiene vida propia solo en personas que consideramos
enfermas. Está presente en el trabajo todo el tiempo en todos nosotros. Como lo dijo Henry Maudsley:
Una propensión suficientemente fuerte no solo para hacer divisiones en el conocimiento donde no las hay en la
naturaleza, sino luego para imponer dichas divisiones en la naturaleza, haciendo que la realidad sea,
compatible con la idea, para luego ir más lejos, y convertir las generalizaciones hechas desde la observación en
entidades categóricas, que permiten en el futuro que estas creaciones artificiales tiranicen nuestra
comprensión.
LAS DIFERENCIAS EN LA SIMILITUD
El contraste entre las diferentes visiones del mundo de los dos hemisferios se observa de manera notable en el tema
de la igualdad y la diferencia. Una vez más, si se ve el manejo de estos temas, como diferentes "funciones de
comparación, en el procesamiento de la información" se pierde el punto de vista. No son "funciones” dentro de un
mundo en él que ya sabemos que hay una cierta estructura (mecánica): eso mismo es parte de los cimientos del
mundo que tratamos de entender.

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