Caja PDF

Comparta fácilmente sus documentos PDF con sus contactos, la web y las redes sociales.

Compartir un archivo PDF Gestor de archivos Caja de instrumento Buscar PDF Ayuda Contáctenos



Los pozos, las maguas y las ceras.pdf


Vista previa del archivo PDF los-pozos-las-maguas-y-las-ceras.pdf

Página 1 2 3 45615

Vista previa de texto


barranco estaba lleno de arena
y de balos por alrededor, pero se
veía el pozo perfectamente. Hasta mi tío nos decía ‘Tengan cuidado, no se caigan allí en el pozo”.
“El empedrado era con piedra del risco, como las que se
habían desprendido o del risco o
algo de eso, y entonces lo forraron con eso”.
“Aquel no se estrechaba,
era lo mismo de arriba que de
abajo, recto y un poco más de la
altura de la puerta, poco más de
dos metros. Era alargado y tenía
los escalones de piedra de aquella, de desprendimiento, o que
las rompieron, o cualquiera sabe
cómo sería aquello”

lizadores’ de la Iglesia en las demás islas Canarias, exceptuando
Lanzarote.
En Betancuria existe también un pozo viejo de agua salobre, denominado Pozo de San
Diego, el primero del que se tienen
referencias en la isla.
Según sus propias hagiografías, el pozo fue construido por
el fraile dominico Diego de Alcalá,
aunque no explicó las técnicas ni
las herramientas que utilizó para
su excavación y construcción.
Solo se limitó a contar que lo construyó con sus propias manos, y
destacar su labor benefactora, su
humanidad y su laboriosidad.

Agustín, le voy a enseñar
una foto. Lo que yo le digo siempre, usted diga la verdad: si el
pozo que había en la playa de Las
Carretas se parece a éste lo dice,
y si no se parece, lo dice también.
[Le muestro una foto del brocal
del pozo de San Diego, Betancuria, Fuerteventura].
“Pues sí, sí se parece bastante. Sí, sí, sí, sí, sí, o quizás un
poquito más largo que este, pero
aquel tenía unos escalones, y la
pared subía más o menos como
la altura que tiene eso [señala la
altura de los azulejos de la cocina,
lugar en el que hablamos], como
dos metros aproximadamente…”
2,40 - 2,50 porque la puerta tiene 2 metros y 20 centímetros
de alto, Agustín. ¿Le parece?
“Sí, sí…”
Betancuria,
Fuerteventura

62

Como otros órganos administrativos o de gobierno, Betancuria fue el lugar elegido para la
construcción de la primera iglesia
de Fuerteventura, un convento
franciscano e incluso por unos
años fue sede del Obispado de
Fuerteventura, que debía dirigir
los futuros ‘movimientos evange-

aquella época, las islas estaban
en pleno proceso de colonización,
e incluso La Gomera, La Palma,
Gran Canaria y Tenerife, todavía
estaban bajo control de la población aborigen.
Fueron precisamente estos
dos religiosos (Fray Juan de San
Torcaz y Fray Diego de Alcalá), los
que encontraron ‘milagrosamente’
sobre una peña y en una gruta,
una pequeña imagen católica de
unos 23 centímetros, a la que se
llamó Virgen de La Peña.
Inicialmente a la imagen se
le rindió culto en Betancuria, junto
al pozo salobre y en una pequeña cueva. Con posterioridad, y por
salvaguardar la imagen tras ataques de piratas, fue trasladada,
en el año 1567, al Valle de la Vega
de Río Palmas, lugar en el que actualmente se la venera.
La virgen de la Peña está
tallada en piedra de alabastro de
color blanco, y porta un niño en el
lado derecho de su cuerpo. Su pedestal está enmarcado por un Sol
dorado y una media Luna color
plata.

Ilustr. 4:
Virgen de La Peña.
Imagen: rtvc.es

El pozo, al igual que los anteriores de Candelaria, Chimisay y
Las Ceras es salobre, y debido a
las propiedades medicinales de su
agua, se usó como remedio para
muchas enfermedades. Diego de
Alcalá murió en el año 1463, y debido al gran beneficio de su pozo
en la salud de la sociedad majorera, fue declarado Santo en 1588
por el Papa Sixto V.5
No olvidemos que Fray
Diego de Alcalá llegó y habitó en
Fuerteventura junto con Fray Juan
de San Torcaz y otros religiosos
entorno al año 1441 y hasta 1449,
siendo el motivo de su estancia
evangelizar a los nativos. Por

Del pozo salobre de San
Diego en Betancuria, el historiador Martín y Cubas dice: “con sus
manos excavó la tosca blanca y
arenosa, (…) y con algunas pajas
por encima, hizo San Diego un
pozo, y a otros ha faltado agua y
a este nunca; es gruesa y salobre
su agua”.6
En el siglo XVIII, Viera y Clavijo dice sobre ese mismo pozo:
“Tres cosas se respetan sobremanera: una palma, una cueva y un
pozo que mandó abrir el santo, del
cual se refieren muchos prodigios
y curaciones en los enfermos que
beben de sus aguas”.7
Además, según cuenta el
propio Diego de Alcalá en sus hagiografías, estando en oración en
la pequeña cueva o gruta y junto
al pozo, se encontró con el diablo, atándolo con una cuerda. La
citada cuerda está expuesta en el
museo-convento en Betancuria.