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Los pozos, las maguas y las ceras .pdf



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Los pozos, las maguas y las ceras.
Eulogio Jesús Díaz Rodríguez
Fisioterapeuta/Investigador
Resumen
Los cultos católicos introducidos tras la conquista de Canarias pudieron sincretizar los
rituales de purificación, fertilidad, culto a la luz y el agua de las mujeres guanches.

Palabras clave: pozo, agua, cera, luz, magua.

Preámbulo
Comencé a investigar sobre este tema hace unos meses, con la única intención de
recuperar la denominación de
un pequeño lugar de la costa de
Tenerife al que se le había cambiado el nombre en el año 1987.
El lugar, que hasta entonces era
conocido como playa de Las
Ceras, pasó a llamarse erróneamente, y hasta el día de hoy, playa de Las Eras.
El contenido que encontré
en aquel proceso de investigación me fascinó, y considerando
que éste puede ser de mucho
interés para la sociedad canaria,
lo expongo, no sin antes pedir
disculpas por la intromisión a los
verdaderos profesionales, (historiadores y arqueólogos), que deberán validar, y en su caso, continuar esta línea de investigación.
El trabajo pivota sobre los
pozos de agua salobre situados
en Tenerife, Fuerteventura y Lanzarote. A través ellos se exponen
nuevos datos sobre la cera marina, el culto aborigen a la luz y el
agua, y sobre la figura de las antiguas maguas canarias.

Los pozos
Existieron en la antigüedad
en las Islas Canarias algunos pozos de agua salobre que fueron

planificados y construidos con
esmero, utilizando únicamente
piedras o callaos de la orilla del
mar. Sus inusuales formas elípticas, difieren a los construidos con
posterioridad a la conquista de las
islas. Las crónicas históricas más
antiguas los sitúan en lugares de
importancia espiritual. Además,
en la mayoría de los casos, sus
aguas no eran potables, debido
a su gran salobridad. ¿Qué usos
y funciones tuvieron estas construcciones en la antigüedad?
Playa de Chimisay
o de El Socorro.
Güímar, Tenerife
El pozo de esta playa está
situado junto a la Cruz de Tea,
que señala el lugar en el que la
imagen de la Candelaria fue hallada sobre una piedra en el año
1390, 106 años antes de la conquista de Tenerife. Al parecer, y
según cuenta la tradición oral, la
imagen sorprendió a unos pastores guanches que estaban cerca
del pozo.1
El pozo de Chimisay tiene
unos tres metros de profundidad,
y al igual que sus paredes, su escalera está hecha con cantos de
la playa. Su corona es elíptica y
de aproximadamente cuatro metros de diámetro.
Cuando la marea sube, el
agua del mar se destila, y el pozo

presenta en su fondo unos veinte
centímetros de agua salobre. Actualmente está declarado Bien de
Interés Cultural (BIC), por estar
asociado al denominado Campo
de Ceremonia, lugar de la aparición ‘milagrosa’ de la imagen de
la Candelaria.
Playa de Los Guanches
o playa de San Blas.
Candelaria, Tenerife
Junto a la cueva de Achbinico, a la que los frailes cambiaron
su nombre por el de San Blas, encontramos dos referencias sobre la
existencia en la antigüedad de otro
pozo salobre.
La primera data del 4 de diciembre de 1534 y corresponde al
momento en el que el Cabildo de
Tenerife cede los terrenos a la iglesia católica:
“...la dicha casa y ermita
e imagen de Nuestra Señora de
Candelaria, con todo el sitio a ella
perteneciente y cueva en que primero estuvo y con todo el dicho
sitio, desde el Pozo viejo hasta la
dicha cueva que ahora se llama de
San Blas.”2
Otra pequeña descripción
de ese mismo pozo es recogida
siglos después por el ingeniero Antonio Riviere, en el año 1740. Por
aquel tiempo, en el lugar existían
otro tipo de construcciones y ele-

59

mentos, posiblemente destinados
a repeler ataques piratas y proteger al lugar santo.

una escalerita así, de tres o cuatro
escalones [señala la altura con la
mano]”.

“Hay ynmediato al combento y iglesia de Nuestra Señora de
Candelaria un castillo cuadrado,
con tres piesas de artillería de
bronze. El castillo es nombrado
San Pedro, tiene agua en su sercanía que es dulze en bajamar y salobre en la cresiente del mar”.3

“Cuando la marea subía…
llenaba, y cuando vaciaba… se
quedaba casi como un poquito del
suelo pal’ aire, como unos veinte
centímetros así, poniendo más o

“Y si se caía una piedrita, a
suponer, nosotros mismos la poníamos para que no se esconchara… era redondo… yo me imagino
que eso estaba desde el tiempo
los guanches, eso es una cosa
antigua… ¡cualquiera sabe desde
qué estaba eso!”.

Actualmente este pozo no
puede visitarse, porque está bajo
los escombros y las baldosas de
la plaza de la basílica de la Candelaria.
Playa de Las Ceras.4
Arico y Fasnia. Tenerife
En la comarca de Abona, un
tercer, un cuarto y un quinto pozo
de agua salobre estaban situados
junto al mar, en la playa de Las Ceras (Arico, Fasnia). Uno en la desembocadura del barranco o callao
de Las Ceras, otro en la playa de
El Pozo, y un tercero en la playa de
Las Carretas.
Entrevista a Agustín Rodríguez Díaz, apodado “El Negro”, de 83 años de edad. Playa
Honda, Las Ceras. 3 noviembre
2018

“El pozo a día de hoy se
conserva, lo que claro… pegaron
a fabricar ahí, a echar escombros
y lo entullaron un poco. Pero escarbando, escarbando se encuentra”.

Ilustr. 1:
Pozo de Chimisay.
Foto: Eulogio J. Díaz Rodríguez.
Ilustr. 2:
Libro de Fortificaciones de Canarias

“Desde que era pequeñito
lo vi, los barcos los varábamos
allí y todo… entonces lo veíamos
siempre”.
“La gente que venía de arriba de La Zarza, en el verano, cuando venían de vacaciones, se bañaba también ahí, y nosotros, los
que estábamos aquí, mis primos y
nosotros nos bañábamos siempre
allí, como muchachos chicos hasta desnudos nos bañábamos, con
jabón de lagarto de ese que venía
antes…”.
“Pues el pozo, tenía aproximadamente… [lo piensa un segundo] tres metros de profundidad”.

60

“De la misma piedra, de los
mismos callaos de la playa, tenía

“Cuando la marea sube, tiene menos y cuando baja… se llena más el pozo. Que es a lo que yo
me refiero, ¿cómo es posible que
con la marea llena tenga menos
agua, y con la vacía coja más? Yo
digo que, si será que se queda encharcada de allí pa’ arriba, y luego
al bajar pa’ abajo, la que está pa’
detrás… sube más altura”.

menos, y de ancho como un metro, un poquito más ancho que
esto [refiriéndose a una mesa de
hostelería]”.
“Mi forma de pensar es que,
al menearse el agua, al subir para
arriba era más de trasminaba, y al
bajar… quedaría la dulce, pierde el
salitre. El salitre se queda en la tierra, y entonces sale más salobre,
se filtra por debajo de la tierra…”

“Donde mismo está el túnel, el boquete ese que baja para
abajo [refiriéndose al desagüe del
barranquillo del Gato que pasa por
debajo de una edificación] y empieza el muro, debajo del muro
aquel está, que hay un risco así
pa’ arriba… debajo del muro aquel
estaba”… “Pero claro… han echado escombros y han echado basura sin sentir”.
“¿Y sabe usted dónde había
otro pozo?, donde mismo está allí
en el barranco la Ceras, donde
mismo está la bomba de la depuradora que está ahí, allí había otro,
donde está la callita aquella que
sube para arriba. Pero aquel era
cuando subía el agua para arriba,
y como había arena se quedaba
encharcada allí adentro, como si
fuera una mareta”.
Después de esta entrevista
visité nuevamente a Agustín, el día
11 de noviembre 2018. Le mostré
la imagen del pozo situado en la
playa de Chimisay, y su respuesta
al ver la foto fue la siguiente:
“Sí, sí sí. Sí, sí, sí. Sí, sí,
sí… los escalones. Los escalones
empezaban, a suponer, si esta es

la boca, ¿no?, la boca del pozo,
empezaban de aquí de mayor a
menor, va disminuyendo el ancho,
y entonces el pozo aquí arriba es
más ancho, y en el fondo, es más
estrecho”.
Entonces, ¿se parece a
este, Agustín?
“Sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, y el
que estaba en el Barranco de la
Ceras, era igual que ese también”.

Un cuarto pozo estaba presente en la zona, a unos 200 metros del anterior, en la desembocadura del barranco o callao de Las
Ceras. También y por desconocimiento, insensibilidad con el patrimonio arquitectónico o dejadez,
actualmente también se encuentra
sepultado bajo escombros debajo
de una jardinera.

“La del pozo, era como
agua Carabaña esa que venía
embotellada para purgar. Yo me
llegué a purgar más de cuatro veces con esa agua, y la gente que
venía aquí de La Zarza y más sitios. Desde luego, para beber, esa
agua no servía, no, no no…”.
“Los pozos eran iguales los
dos, las mismas formas de las piedras y todo. Más bien la forma era
para eso, para bañarse. Incluso la
gente salía de la playa y luego iba
allí a lavarse… un poco de jabón
corriente de ese que había antes… Se lavaban, se secaban y se
quitaban un poco el salitre”.
“La diferencia entre los dos
es que el del barranco de la Ceras
se llenaba y se inundaba de agua,
mientras que el otro tenía el agua
siempre”.
En los años ochenta, la
Congregación de Salesianas de
Tenerife compró parcelas urbanas
en el lugar de la playa de El Pozo,
edificando años más tarde una
residencia de descanso. De este
modo, el pozo quedó sepultado
bajo los escombros.
Los responsables del terreno y los que organizaron los
planes urbanísticos ignoraban el
valor histórico y los vínculos tan
fuertes que tenían los vecinos del
lugar con el pozo, sobre todo para
aquellos que se criaron en su entorno.
El pozo salobre era un elemento importante y antiguo. No
por casualidad, la playa de El Pozo
tomó su nombre de este.

“Y por arriba de esa cueva,
había una calzada, y por debajo
de la calzada había otro pozo,
pero aquél era mayor que este de
aquí, [refiriéndose al de la playa
de El Pozo]”.
“La boca era casi de tres
metros, la recuerdo. Agua no le vi
nunca, la verdad es esa, pero sé
que era mucho mayor por la altura que tenía desde la calzada que
hicieron para subir hasta la cueva…tenía bastante altura”.
En el barranco de Las Carretas, donde Faustino tenía la
cueva, dándole la espalda al mar,
subiendo a mano derecha. ¿es
así Agustín?
“Exactamente. Debajo del
carril que va para el sur… Desde
la playa, está como 100 metros
para arriba aproximadamente”.

Ilustr. 3:
Agustín Rodríguez Díaz
sobre el pozo del Barranco
Callo de Las Ceras.
Foto: Eulogio J. Díaz Rodríguez.

Entrevista a Agustín Rodríguez Díaz, apodado “El Negro”, de 83 años de edad. Playa
Honda. Las Ceras, 2 de febrero
2019.
Tiempo después de las
primeras entrevistas, Agustín recuerda la existencia de otro pozo
que veía de pequeño en el lugar
y me envía recado. Como los anteriores, éste también quedó bajo
escombros, tras las obras de la
autopista del sur en la década de
los años sesenta.
“Me quedé pensando estos
días para atrás, y estaba la cueva de tío Miguel, la cueva la última
arriba, después estaba la cueva
grande, que dentro tenía un… le
hizo Pancho Benito un horno, y
hacían el pan allí, mi padre y él.
Y después por la parte de arriba
estaba la cueva del chinchorro,
donde ponían todas esas cosas,
las redes viejas y eso…”.

“Yo trabajé con la compañía Dume, cuando hicieron la autopista. Y cuando escarbábamos
allí para sacar arena y cernirla,
salía agua, y era agua dulce. Así
que, yo me imagino que el agua
de aquel pozo era igual. Me imagino que era dulce”.
“Nosotros como teníamos
agua de estanques y eso, no
la bebíamos, pero yo la probé y
creo que se podía beber, era dulce. Al probarla se notaba un poquito más gruesa, salía clarita…
era dulce”.
“Yo creo que esta agua se
comunicaba con la punta que le
decimos “Aguadulce”. [La punta de la playa de Las Carretas
manaba agua dulce en un punto concreto. Hoy la cantidad que
fluye es muy poca, seguramente
debido a que las obras de la autopista del sur modificaron el cauce
subterráneo del acuífero]”
¿Cuántos escalones podía
tener el pozo?, ¿cómo era?
“Pues yo calculo que por
el ancho que tenía desde arriba,
tenía lo menos 4 ó 5 escalones.
Claro, no se veía bien porque el

61

barranco estaba lleno de arena
y de balos por alrededor, pero se
veía el pozo perfectamente. Hasta mi tío nos decía ‘Tengan cuidado, no se caigan allí en el pozo”.
“El empedrado era con piedra del risco, como las que se
habían desprendido o del risco o
algo de eso, y entonces lo forraron con eso”.
“Aquel no se estrechaba,
era lo mismo de arriba que de
abajo, recto y un poco más de la
altura de la puerta, poco más de
dos metros. Era alargado y tenía
los escalones de piedra de aquella, de desprendimiento, o que
las rompieron, o cualquiera sabe
cómo sería aquello”

lizadores’ de la Iglesia en las demás islas Canarias, exceptuando
Lanzarote.
En Betancuria existe también un pozo viejo de agua salobre, denominado Pozo de San
Diego, el primero del que se tienen
referencias en la isla.
Según sus propias hagiografías, el pozo fue construido por
el fraile dominico Diego de Alcalá,
aunque no explicó las técnicas ni
las herramientas que utilizó para
su excavación y construcción.
Solo se limitó a contar que lo construyó con sus propias manos, y
destacar su labor benefactora, su
humanidad y su laboriosidad.

Agustín, le voy a enseñar
una foto. Lo que yo le digo siempre, usted diga la verdad: si el
pozo que había en la playa de Las
Carretas se parece a éste lo dice,
y si no se parece, lo dice también.
[Le muestro una foto del brocal
del pozo de San Diego, Betancuria, Fuerteventura].
“Pues sí, sí se parece bastante. Sí, sí, sí, sí, sí, o quizás un
poquito más largo que este, pero
aquel tenía unos escalones, y la
pared subía más o menos como
la altura que tiene eso [señala la
altura de los azulejos de la cocina,
lugar en el que hablamos], como
dos metros aproximadamente…”
2,40 - 2,50 porque la puerta tiene 2 metros y 20 centímetros
de alto, Agustín. ¿Le parece?
“Sí, sí…”
Betancuria,
Fuerteventura

62

Como otros órganos administrativos o de gobierno, Betancuria fue el lugar elegido para la
construcción de la primera iglesia
de Fuerteventura, un convento
franciscano e incluso por unos
años fue sede del Obispado de
Fuerteventura, que debía dirigir
los futuros ‘movimientos evange-

aquella época, las islas estaban
en pleno proceso de colonización,
e incluso La Gomera, La Palma,
Gran Canaria y Tenerife, todavía
estaban bajo control de la población aborigen.
Fueron precisamente estos
dos religiosos (Fray Juan de San
Torcaz y Fray Diego de Alcalá), los
que encontraron ‘milagrosamente’
sobre una peña y en una gruta,
una pequeña imagen católica de
unos 23 centímetros, a la que se
llamó Virgen de La Peña.
Inicialmente a la imagen se
le rindió culto en Betancuria, junto
al pozo salobre y en una pequeña cueva. Con posterioridad, y por
salvaguardar la imagen tras ataques de piratas, fue trasladada,
en el año 1567, al Valle de la Vega
de Río Palmas, lugar en el que actualmente se la venera.
La virgen de la Peña está
tallada en piedra de alabastro de
color blanco, y porta un niño en el
lado derecho de su cuerpo. Su pedestal está enmarcado por un Sol
dorado y una media Luna color
plata.

Ilustr. 4:
Virgen de La Peña.
Imagen: rtvc.es

El pozo, al igual que los anteriores de Candelaria, Chimisay y
Las Ceras es salobre, y debido a
las propiedades medicinales de su
agua, se usó como remedio para
muchas enfermedades. Diego de
Alcalá murió en el año 1463, y debido al gran beneficio de su pozo
en la salud de la sociedad majorera, fue declarado Santo en 1588
por el Papa Sixto V.5
No olvidemos que Fray
Diego de Alcalá llegó y habitó en
Fuerteventura junto con Fray Juan
de San Torcaz y otros religiosos
entorno al año 1441 y hasta 1449,
siendo el motivo de su estancia
evangelizar a los nativos. Por

Del pozo salobre de San
Diego en Betancuria, el historiador Martín y Cubas dice: “con sus
manos excavó la tosca blanca y
arenosa, (…) y con algunas pajas
por encima, hizo San Diego un
pozo, y a otros ha faltado agua y
a este nunca; es gruesa y salobre
su agua”.6
En el siglo XVIII, Viera y Clavijo dice sobre ese mismo pozo:
“Tres cosas se respetan sobremanera: una palma, una cueva y un
pozo que mandó abrir el santo, del
cual se refieren muchos prodigios
y curaciones en los enfermos que
beben de sus aguas”.7
Además, según cuenta el
propio Diego de Alcalá en sus hagiografías, estando en oración en
la pequeña cueva o gruta y junto
al pozo, se encontró con el diablo, atándolo con una cuerda. La
citada cuerda está expuesta en el
museo-convento en Betancuria.

Análisis y
reflexión de datos
Si nos basamos en las referencias cronológicas, puede pensarse que el pozo de Chimisay fue
testigo silencioso de la introducción
del ídolo católico de la imagen de la
Candelaria por la playa de Chimisay (más de cien años antes de la
conquista de Tenerife). Si se toma
por cierto este dato, cabe la posibilidad de pensar que las funciones y
usos del pozo estaban dentro de la
sociedad guanche.
El pozo situado junto a la
cueva de Achbinico, es citado en el
primer texto histórico de Tenerife,
y tan solo 40 años después de la
conquista de Tenerife, ya los frailes
se referían a él como “Pozo Viejo”.
Según las referencias y plano del
ingeniero Antonio Reviere, este
pozo también era de agua salobre
y, al igual que el de Chimisay, estaba situado a escasos metros de la
orilla del mar.
Dos de los pozos situados
en el lugar de Las Ceras eran
exactamente iguales en sus características de construcción al de
Chimisay: paredes y escalones de
callaos de la playa, profundidad, situación a escasos metros del mar,
agua salobre, etc. Por tanto, puede
pensarse que estos fueron construidos con las mismas técnicas,
en el mismo “momento histórico”, y
pudieron tener la misma funcionalidad y usos que los anteriores.
Según las referencias del informante, el situado en la playa de
El Pozo filtraba el agua, y aunque
en menor grado respecto al mar,
esta mantenía un alto grado de salobridad. Su uso estaba asociado a
lavados corporales y purgados intestinales, pero nunca para beber
por sed.
Situado a unos 200 metros
del anterior estaba el presente en
el Callao de Las Ceras, y sobre él
cabrían dos hipótesis: la primera
es que, de la misma manera que el
anterior, el agua de este pozo también se filtrara, y que, debido a la
acumulación de arena en su fondo,

esta no fuera visible. La segunda
opción es que el pozo se inundara
de agua con la marea alta, como
un charco o una mareta. Así lo refiere el informante.
Sobre el tercer pozo situado
en la playa de Las Carretas, cabe
destacar que en su entono también
existieron cuevas y que fue bastante parecido al pozo de San Diego,
en Betancuria, Fuerteventura; la
estructura algo ovalada o elíptica,
materiales empleados y aunque
con cierto grado de salobridad de
sus aguas, la posibilidad de que éstas, sí fueran potables. Con la única
diferencia; el presente en la playa
de Las Carretas tenía escalones,
mientras que el de San Diego, no.

primer ídolo católico de la isla de
Fuerteventura. Imagen de unos 23
centímetros de altura que “fue encontrada milagrosamente” en una
gruta y sobre una peña en 1443 por
el propio fray Diego de Alcalá y fray
Juan de San Torcaz.
Se desconoce el lugar concreto de “la aparición milagrosa”
de la imagen. Cierto es que, junto
al pozo de San Diego, existe una
pequeña cueva o gruta, situada
actualmente dentro de la iglesia de
San Diego, detrás del altar y a la
cabecera de la nave.
Con diferencia respecto a la
presencia de escalones en el pozo
situado en la playa de Las Carre-

Ilustr. 5:
Ermita de San Diego. Betancuria, Fuerteventura.
Foto: “Fuerteventura, la cultura del agua”. Cabildo de Fuerteventura.

Sobre el pozo de San Diego
(Betancuria, Fuerteventura), es interesante destacar varios aspectos:
Se trata del primer pozo del
que se tiene referencia en la isla,
situándolo cronológicamente en
pleno proceso de colonización.
La descripción en los textos históricos sobre la “gruesa salobridad
de aguas”, sus usos medicinales
y la presencia de una pequeña
cueva o gruta en su entorno, que
fue usada como eremitorio por el
propio fray Diego de Alcalá.
Es interesante destacar, que
asociado a este pozo y pequeña cueva está la introducción del

tas (Las Ceras, Tenerife), ambos
se parecen bastante respecto a
los materiales, forma, altura, profundidad, agua salobre e incluso
la forma elíptica u ovalada de sus
coronas. Además, como detalle importante, el pozo de San Diego es
el único de toda Fuerteventura con
estas formas, el resto de los pozos
que se abrieron en los primeros
años después de la conquista de la
isla, no eran elípticos, sino “de forma cilíndrica”.8
¿Conocía Fray Diego la capacidad medicinal de las aguas
subterráneas de Fuerteventura?
¿Y la necesidad de este tipo de

63

agua por parte la población antes
de construirlo? ¿Por qué no explicó cómo lo construyó?
En mi opinión, el hecho
de no dar ningún tipo de explicación sobre cuánto tiempo tardó
en excavarlo, qué herramientas
ni técnicas usó, de dónde obtuvo
la piedra necesaria, quiénes le
ayudaron, por qué eligió ese lugar
concreto en la isla…es bastante
sospechoso. Por lo tanto, no es
descabellado pensar, que posiblemente el pozo estaba construido y
era usado por la población nativa
de Fuerteventura antes de la conquista de la isla, y que Fray Diego,
pudo haber mentido atribuyéndose su construcción.
Otro aspecto a tener en
cuenta, es la construcción de la
iglesia junto al pozo, y el hecho
que la pequeña cueva situada junto a éste, quedara dentro del recinto y a la cabecera de la nave.
Asunto éste, que resulta sospechoso y despierta la posibilidad de
otras ideas e intenciones por parte
de los frailes.
Curioso es también la repetición de los elementos y de
los acontecimientos ocurridos en
lugares espirituales y religiosos
tan distantes como en Chimisay,
Candelaria y Betancuaria, donde
existieron pozos de agua salobre,
cuevas anexas y donde se establecieron eremitorios antes de la
conquista de las islas, y con posterioridad tan pronto como las islas fueron conquistadas, iglesias
y conventos de predicadores franciscanos.

64

En Chimisay también se
construyó en tiempos inmediatos
a la conquista de Tenerife una pequeña ermita o eremitorio sobre la
arena de la playa, junto al pozo y
la cruz que señala el lugar de ‘aparición milagrosa’ de la Candelaria.
Fray Alonso de Espinosa lo relata
en la primera crónica de Tenerife:
“...a la orilla de la mar, junto a una
playa de arena que tendrá media
legua de largo, a la boca de un barranco, sobre una piedra: donde,
por memoria deste aparecimiento,

pusieron después los cristianos
una cruz que hoy está en pie, y
un poco adelante fundaron una
pequeña ermita que llamaron del
Socorro.”9
Hasta el momento, las referencias históricas explican que
las aguas de los pozos salobres
situados junto al mar en las costas
de Canarias servían como agua
potable para barcos, para la población o el ganado. No comparto
esa idea, y entiendo que el agua
salobre no es potable, ni para humanos ni para el ganado con fines
de hidratación, y el hecho de que
fuera usada por los marineros o la
población del lugar era solo posible para tareas de aseo corporal,
para posibles purgados intestinales, o para cocinar, pero nunca
para hidratarse.

1. Evidentemente, adorar a
una figura de madera con forma
humana, tuvo que resultar extraño
y disparatado para una sociedad y
una cultura que veneraba elementos de la naturaleza como el sol, la
Luna y las estrellas. Elementos a
través de los cuales organizaban
las siembras, cruce de ganado y
demás procesos vitales.
2. Porque la imagen no fue
llevada al lugar que inicialmente
pretendían los frailes, en el entorno
de alguno de los pozos salobres,
sino que fue llevada a la cueva de
Chinguaro, donde vivía el mencey.
A pesar de esta circunstancia, los
frailes realizaron procesiones nocturnas con luminarias y veneraron
la imagen en aquel lugar durante
décadas, sin conseguir el objetivo
deseado:

Entiendo que la potabilidad
del agua de cada pozo dependía
del mayor o menor grado de salobridad de estos. Por esa lógica,
se puede deducir que no todos los
pozos contenían agua apta para
la hidratación: los que tuvieran ingreso de agua de acuífero podían
contener agua potable, pero los
situados inmediatamente junto al
mar o que su fuente principal fuera
agua marina, no.

“Más de treinta o cuarenta
años estuvo la santa reliquia en
poder de infieles y en casa del
rey de Güímar, o cerca, en una
cuevecita sobre un altar, que della no tuvieron otro conocimiento
más de creer que era alguna cosa
sobrenatural; y desto estaban ya
certificados porque oían muchas
músicas angelicales, sentían suavísimos olores, y vían muchas luminarias de noche.”10

Por su lejanía con los lugares de costa, al menos el pozo
de San Diego podría descartarse
como lugar para aguada de barcos, y, por tanto, podría pensarse
que sus funciones fueron las de
proveer de agua salobre a la población con fines medicinales u
otras que desconocemos.

Las Maguas

Fue mucho tiempo después
que el esfuerzo evangelizador de
los frailes predicadores comenzó
a tener éxito, precisamente cuando lograron introducir la imagen
católica en la cueva Achbinico,
junto al mar y en un lugar en el
que con bastante probabilidad
existía un pozo de agua salobre.
Las referencias históricas muestran el interés de los frailes en que
la imagen estuviera en ese lugar:

El primer ídolo
católico en Tenerife.
Playa de Chimisay, Güímar

“…pues había aparecido a
la orilla de la mar, la lleven a una
cueva que está junto a ella.”11

El entorno del pozo de Chimisay fue elegido por los frailes
predicadores para introducir el primer ídolo católico en la isla en el
año 1390. Sin embargo, el primer
intento no tuvo éxito, y en mi opinión esto sucedió por dos motivos:

Dos personas parecen ser
los actores principales en este
proceso: Antón Guanche, y fray
Alfonso de Bolaños.
Este acontecimiento no parece ocurrir “más de treinta o cua-

renta años” después de la aparición ‘milagrosa’ de la imagen en la
playa de Chimisay, como escribe
Espinosa, sino al menos 72 años
después, ya que fray Alfonso de
Bolaños, apodado el Apóstol de
Tenerife, y también calificado
como el atleta de la fe, fue puesto
al frente de la misión evangelizadora para toda la costa africana
por el papa Pio II en 12 de diciembre de 1462, y tras la muerte de
éste, declarado Nuncio y Comisario para finalizar la evangelización de los pueblos de Guinea y
Canarias el 29 de junio de 1472,
mediante una bula del papa Sixto
IV12, con especial interés en la isla
de Tenerife, por ser la última y restante en ser evangelizada.
¿Cómo acabó la imagen
siendo trasladada otra vez junto al
mar y en el entono en el que posiblemente existía un pozo salobre?
Al parecer, un guanche que
había sido capturado siendo un
niño en Güímar (Tenerife), hecho
esclavo y llevado a Lanzarote y
Fuerteventura retorna años después, con el nombre de Antón,
tras haber sido bautizado y puesto
en libertad por parte de su amo.
“…en breve tiempo aprovechó mucho en la fe y ganó la voluntad de su amo, para que, dándole libertad, le dejase volver a su
tierra, para convertir a sus parientes…”13
Es precisamente Antón
quién visita la cueva de Chinguaro, persuadiendo y haciendo creer
al mencey de Güímar, que la imagen o talla de la Candelaria era la
madre del dios guanche, y que por
ese motivo debía ser trasladada a
la cueva de Achbinico para su veneración y culto.
“No hizo poco efecto la persuasión de Antón en los naturales…”14
“…la mujer que en el reino
de Güímar había aparecido, era la
madre del sustentador del mundo,
a quien ellos confesaban y tenían
por Dios…”15

¿Por qué el lugar adecuado
para la imagen era junto al mar y
en la cueva de Achbinico? ¿por
qué la cueva en la que estaba en
el lugar llamado Chinguaro, cerca
de la casa del mencey no era apropiada? ¿acaso la cueva de Achbinico era un lugar importante en la
espiritualidad del pueblo guanche?
Desde el momento en que la
imagen católica es trasladada a la
cueva, y junto con Antón Guanche,
al menos tres frailes franciscanos
establecieron en ese lugar un eremitorio: fray Masedo, fray Diego de
Belmanúa y el propio fray Alfonso
de Bolaños.
Junto con las funciones del
cuidado de la imagen, Antón hizo
de traductor entre los guanches
tinerfeños y los frailes eremitas.
Fray Alfonso de Bolaños, traslada su actividad desde las islas de
Lanzarote y Fuerteventura a Tenerife, no por casualidad, sino con la
intención de realizar el trabajo que
le había sido encomendado; finalizar el proceso de evangelización
de las islas en Tenerife, y comienza esa misión con suma pericia;
valiéndose de la fe católica, de la
mediación, del conocimiento de
la zona y del lenguaje de Antón
Guanche.
Es lógico pensar que los pozos de agua salobre y las cuevas
que existieron en sus entornos pudieron haber sido espiritualmente
importantes en la cultura guanche,
como también es lógico pensar
que la intención de los frailes predicadores no era otra que sincretizar cultos aborígenes, y qué mejor
manera de hacerlo que introduciéndose en los lugares donde los
antiguos canarios realizaban sus
cultos y rituales.
Introducción
del segundo ídolo
católico en Tenerife.
Las Ceras, Abona
Tenerife fue conquistada en
el año 1496, librándose la última
batalla por el control de la isla en
los altos de Abona.16 Incluso con

posterioridad a este acontecimiento, en esta zona se establecieron
los alzados, que eran grupos rebeldes que se negaron a mezclarse y decidieron continuar su forma
de vida tradicional.
Prueba de la dificultad en
expandir la fe católica en el sur
de Tenerife, es que en la comarca
tuvo que ser introducida otra imagen católica en tiempos cercanos
o posteriores a la conquista de la
isla. En palabras de Espinosa:
“Otra imagen dicen haber
aparecido en la playa de Abona,
de alto de poco más de un palmo,
que la llaman Nuestra Señora de
Tajo”.17
Sabemos que durante más
de doscientos años solo existió
una pequeña imagen católica en
Abona, que antes de denominarse
Virgen del Tajo, recibió el nombre
de Virgen de la Cera.
Este último dato se conoce
por el testamento de un portugués
asentado en Tenerife, llamado
Gonzalo Pérez y fechado en 1551,
quien construyó la primera ermita
de la imagen. Así queda reflejado
en los registros notariales de El
Realejo:
“Mando para la obra de ermita de Ntra. Sra. de la Cera que
yo hice en Abona una imagen de
Ntra. Señora que cueste una dobla
y dos varas de ruán digo tres varas
para un cielo en el altar”.18
Además, sabemos que en
esa zona de costa existió un puerto denominado como Puerto de la
Cera, quedando esto reflejado en
varios documentos comerciales de
la época, entre ellos:
“En La Laguna en 1552, en
el cual Juan de Valverde y Nuño
Hernández Rebolledo vendieron
a Arias Cardoso mil doscientos
quintales de pez, los doscientos
puestos en el puerto del lugar de
La Orotava a la lengua del agua y
los otros mil quintales puestos en
los puertos de Abona y de la Cera
a la lengua del agua”.19

65

“La Orotava, 27 septiembre
1620. Luis Pérez Valladares, vecino de la Villa, se obliga a entregar
a Juan Tejera, almojarife, cuarenta
quintales de brea buena y limpia
de dar recibir puesta y pesada en
el puerto de Abona en el puerto
que dicen de la Cera término de
Agache”.20
Por lo tanto, es interesante
y al menos resulta curioso e intrigante que tanto la imagen católica
introducida como el nombre del
puerto coinciden en el nombre que
se les da en ese momento histórico: Virgen de la Cera y Puerto de
la Cera.
Considero que el Puerto de
la Cera corresponde al denominado hoy en día como Embarcadero Viejo, en Playa Honda (Las
Ceras), frente a la cueva de Las
Ricas. Además del dato toponímico, me baso en otro dato bastante
evidente:
Los pescadores de la zona,
entre ellos los más experimentados, D. Faustino Rodríguez Díaz y
D. Agustín Rodríguez Díaz, comentan ese lugar es el único posible
para fondear un barco en toda esa
zona de costa, desde Los Roques
de Fasnia hasta el Porís de Abona.
Además, sabiendo que la
imagen de La Candelaria ‘apareció milagrosamente’ junto al pozo
de Chimisay, y muchos años después, llevada a la cueva de Achbinico, en el entorno en el que se
supone que existía otro pozo salobre. Que la aparición de la imagen
de la Peña en Betancuria ocurrió
también en una cueva y en el entorno donde también pudo haber
un pozo salobre. Lo lógico, es
pensar que el lugar idóneo para introducir el ídolo católico en Abona,
debió ser donde existían cuevas
y pozos de agua salobre con las
mismas características y funciones que los anteriores.

66

Efectivamente, en el lugar de
Las Ceras (Arico y Fasnia), y como
se ha descrito anteriormente, existieron tres pozos de agua salobre
y en sus entornos algunas cuevas.

Eremitorio en la
Playa de Las Ceras,
Arico y Fasnia. Tenerife

¿Existieron cuevas
con cazoletas o piletas en
la playa de Las Ceras?

“…se produjo la aparición
de una pequeña imagen de la
Virgen de Candelaria antes de la
conquista, eligiéndose una cueva
artificial excavada en toba volcánica o un abrigo natural como lugar de culto de la imagen...” 21

Entrevista a Agustín Rodríguez Díaz. Playa Honda, Las
Ceras. 25 diciembre 2018

Datos objetivos son que,
durante un corto periodo de tiempo, los frailes predicadores introdujeron, rindieron culto y veneraron una pequeña imagen católica
en una pequeña gruta o cueva en
la playa. También es cierto que,
durante ese corto periodo de
tiempo, a la imagen se la denominó como virgen de la Cera, y
que también, en esa misma zona,
existió un pequeño puerto que
se denominó como Puerto de la
Cera.
Tiempo después de que
los frailes introdujeran y rindieran
culto a la figura católica en el lugar, se le construyó una pequeña
ermita en el barranco del Tajo, a
la que fue trasladada y donde se
le comenzó a llamar virgen del
Tajo. Con posterioridad a estos
acontecimientos y en una tercera ocasión, la talla fue trasladada
a la playa de la Punta de Abona,
donde se le construyó de nuevo
otra ermita y donde estaba colocada en el año 152022. A partir de
ese momento, la imagen no solo
es denominada como virgen de
la Cera o del Tajo, sino que también lo es como la Candelaria de
Abona.
En mi opinión, la necesidad
de introducir otra imagen o ídolo
católico en el sur de Tenerife es
bastante significativo, y refleja
de la necesidad de los frailes en
evangelizar esta comarca. El hecho del traslado de la imagen de
unos lugares a otros, solo puede
explicarse desde la intención de
los frailes en sincretizar los cultos
aborígenes; introduciendo, colocando y venerando la imagen allí
donde los antiguos canarios realizaban sus rituales.

- Agustín, vamos a hablar
de las cuevas. Recuerda que yo
le pregunté en su momento por si
había visto o recordaba ver en las
cuevas de aquí algunos agujeros
en el suelo, como una especie de
cazoletas, y que usted no me supo
decir. Días después vino por aquí
María José y le enseñó una foto
que yo le envié y tampoco recordó nada. ¿verdad? Pero después
de eso nos mandó recado que sí
es verdad que estaban, y por eso
estoy hoy aquí, ¡cuente!
“Sí…a suponer, la cueva
está aquí. Y el risco ese, es el techo de la cueva…y entonces, se
veían huequitos así (señala con
el ancho de su mano). Pero…
claro, en ese tiempo lo ignoraba
uno. Eran tres cuevas las que lo
tenían, me queda pena no poder
enseñárselas. Yo las recuerdo
una cosita así [señala el ancho de
las cazoletas], unas un poco más
ovaladas… y de hondas…más o
menos una cuarta de profundidad…”
- Agustín, yo le voy a enseñar una foto, y usted me dice. [Le
muestro una foto de una cazoleta
o pileta conservada y presente en
la costa de Arico, con las características y tamaño que él refiere, es
decir, 25 cm diámetro y 15 cm de
profundidad]
“Pues sí…pues sí. Suponiendo una profundidad así más
o menos, y una cosita así más o
menos” (señala con sus manos el
ancho y la profundidad) … Aproximadamente eran así”.
Agustín, ¿cuántas había en
cada cueva?
“Hasta cuatro sé que me
acuerdo que había”.
¿Más pequeñitas, había?

“Ya de eso no me acuerdo,
o sea... como muchacho chico
me ponía a jugar allí dentro con
los conejos y a echarle de comer
a los conejos y entonces, por eso
las veía. [El padre de Agustín criaba conejos dentro de una de las
cuevas]. Estaban separadas unas
de otras, suponiendo como 30 ó
40 centímetros. Suponiendo una
aquí, otra aquí y otra un poquito
más abajo [Quizás como un triángulo]”.
- ¿Tres o cuatro Agustín?
“Hasta cuatro recuerdo yo
de verlas. Que habría más me
callo, pero yo no lo recuerdo. Las
cuevas tenían como unos tres metros de ancho, quizás un poquito
más…dos de fondo y de alto como
un metro, porque yo me metía
dentro como un muchacho chico hasta de cuatro patas hasta el
fondo para echarle de comer a los
conejos… Se podía estar sentado,
de pie no”.
- ¿Más que cuevas, unas
covachas?
“Sí, unas covachitas”
- ¿Y usted recuerda ver algo
en las paredes? Algún dibujo, grabado…
“Que yo recuerde no. Claro,
no lo mira uno con ese sentido…si
es ahora, ya va uno con otra idea.
Mi hermana se ponía allí a jugar
con unas casitas, yo me ponía a
jugar con los conejos… te digo de
esto yo tendría… no llegaba yo a
los diez años, siete u ocho años
tendría. Eso sería en el año cuarentaidós, cuarentaitrés…”
Sobre las características
de las imágenes o ídolos
católicos en Canarias
En el caso de Tenerife, todo
debió estar perfectamente estudiado y planificado por los frailes
predicadores, que tenían experiencia en la evangelización de
las restantes Islas Canarias. Eran
buenos conocedores de la cultu-

ra aborigen y estaban presentes
en Tenerife desde mucho tiempo
atrás. Por esos motivos, conocían
los lugares concretos donde debían introducir los ídolos católicos
y establecer eremitorios, así como
las características simbólicas que
debían contener las imágenes.
Poco o nada pudo dejarse al azar
para una tarea de persuasión especialmente delicada, porque las
creencias aborígenes estaban ligadas a sus procesos vitales; lluvias, siembras, fertilidad, etc.
Si examinamos con detalle
las primeras imágenes introducidas en el sureste de Tenerife
(Candelaria y de la Cera-Tajo) y
en Fuerteventura (de la Peña),
observamos que las tres poseen
elementos comunes que hacen
referencia a mujeres relativamente
jóvenes que portan un recién nacido, así como alusiones al color
blanco, al sol, la Luna y las estrellas.
¿De qué manera los frailes pudieron facilitar, armonizar y
adaptar los ritos y cultos aborígenes al catolicismo? ¿Qué personas realizaban los rituales y las
funciones espirituales en la sociedad aborigen canaria?
Si consultamos los textos
históricos, vemos que en las islas
todos los ritos y cultos a la vida, en
el amplio sentido de la palabra, los
realizaban las mujeres, pero no
todas, sino una parte de ellas: las
maguas y/o maguadas.
En Gran Canaria, existen
referencias históricas sobre ellas:
sus características físicas, sus
vestimentas blancas, sus funciones dentro de la sociedad, la
aproximación sobre los rituales
y cultos que llevaron a cabo. Sin
embargo, en Tenerife, solo existen
dos referencias: la primera es el
topónimo de la montaña de Magua, junto a la playa de Las Ceras,
y la segunda, procedente de una
entrevista de Diego Cuscoy a un
pastor del Escobonal, que cita y
sitúa mediante la tradición oral de
sus antepasados a las maguadas,
concretamente en una cueva del

barranco de Herques denominada
la Troja, donde al parecer cuidaban y repartían el grano sobrante
para las cosechas en los tiempos
de escasez.
Del primer texto histórico
de Tenerife: ‘Historia de Nuestra
Señora de Candelaria’, escrito por
fray Alonso de Espinosa y publicado en 1594, pueden extraerse las
siguientes conclusiones:
El Sol era muy importante,
siendo especialmente venerado
por las mujeres. La imagen de la
Candelaria pasa a ocupar el lugar
del sol.
Las funciones de algunas
mujeres “sacerdotisas”, también
fueron sincretizadas. Principalmente a través de la imagen de la
Candelaria.
Referencias:
“Una mujer extranjera había
aparecido en su reino a la orilla de
la mar, que resplandecía más que
el sol”. 23
“Y dijo que aquella noche
pasada le había aparecido una
mujer muy hermosa y alta, vestida
toda de blanco, la cual le mandó
que se bautizase luego y se llamase Juan y muriese en la fe verdadera de Cristo, porque de ahí a
dos horas después de bautizado
había de morir. Y así pasó como
él lo dijo; porque, llamado el cura y
bautizado con mucho contento de
todos, murió dentro de dos horas
y se fue a gozar de Dios. Sus hermanos y los demás entendieron
haber sido la Candelaria la que
le mandó fuese cristiano, así por
haber sido madrina del uno, como
devota del otro, que, aunque moro,
tenía devoción con ella”.24
“Y de aquí quedó en costumbre que todos los años después acá, se dan como por reliquia
unas pequeñas candelas a los que
vienen a esta santa casa, con las
cuales ha obrado Dios Nuestro
Señor, por los merecimientos de
su madre, hazañas admirables,
así apagando fuegos encendidos

67

como aplacando tormentas furiosas de mar, echando las candelillas en ella, como en partos de
mujeres…” 25
“Acostumbraban
cuando
alguna criatura nacía, llamar una
mujer que lo tenía por oficio, y
ésta echaba agua sobre la cabeza de la criatura: y aquella tal mujer contraía parentesco con los
padres de la criatura, de suerte
que no era Bautismo lícito casarse con ella, ni tratar deshonestamente”. “De dónde les hubiese
quedado esta costumbre, o ceremonia, no saben dar razón más
de que así se hacía. No que fuese sacramento, pues ni lo hacían
por tal, ni les era ley evangélica
predicada, más era una ceremonia de un lavatorio, que también
otras naciones usaron”. 26

Canaria y Tenerife, y que estaban
presentes en todas las islas Canarias:

Entiendo, que entre las funciones más importantes debía estar la de solicitar lluvia para pastos y cultivos, porque sin agua, la
vida y la continuidad de los antiguos canarios no podía haberse
mantenido. Parece que la imagen
de la Candelaria suple estas funciones, porque según los textos
históricos fue sacada por los frailes predicadores hasta en cinco
ocasiones en procesiones con
esta intención.

“Presidian las procesiones
rogativas junto con el faycán, […]
vestían largos trajes de pieles
blancas, […] participaban en las
ceremonias religiosas, especialmente las relacionadas con la
solicitud de lluvias, que se practicaban en lugares especiales,
siempre situados en las partes
más altas”. 28

Por lo tanto, y de los propios textos de Espinosa, se
extraen conclusiones sobre la
existencia de mujeres con algún
tipo de función social especial
en Tenerife, a las que podríamos
referirnos, sino como maguas o
maguadas, como sacerdotisas.
Resulta interesante las coincidencias sobre las características
y funciones de estas “sacerdotisas” tinerfeñas con las maguas
o maguadas de Gran Canaria,
aspecto que refuerza la hipótesis
de algunos historiadores sobre la
presencia y similitud de ellas.

Ilustr. 6:
Imagen de la Cera-Tajo. Iglesia de La
Luz, Arico Nuevo, Tenerife.
Foto: Eulogio J. Díaz Rodríguez.

Entre las características y
funciones de estas mujeres en
la sociedad aborigen tinerfeña,
y según se extrae de los propios
textos de Espinosa presentados
con anterioridad, se extraen las
siguientes conclusiones:

Textualmente, y según
aparece en los textos de Espinosa, para solicitar “lluvia y
temporales para los cultivos de
la isla.” 27 Estos favores del cielo fueron solicitados en los años
1562,1566,1671,1576 y 1577.

Ser mujeres hermosas, altas y vestidas de blanco, con las
que no era lícito casarse ni tratar
deshonestamente.

También Abreu Galindo en
1632 escribe dejando referencias
sobre las maguas muy importantes a día de hoy, especialmente
para demostración de este trabajo porque establece relaciones directas entre ellas y las imágenes
católicas, y lo hace dejándonos
una descripción física, y apuntando, que sus características y
funciones de estas “sacerdotisas”
o maguas, eran similares en Gran

Realizar bautismos a modo
de lavatorios a los recién nacidos.

68

Posiblemente echar candelillas en el mar tras los partos de
mujeres.

Hacer procesiones y ruegos para solicitar lluvias y temporales para los cultivos.

Es importante en este punto, exponer que los pozos de agua
salobre están situados en todos
los casos junto a montañas, resultando al menos curioso que la
montaña de la playa de las Ceras,
se denomina Montaña de Magua.
Otro aspecto interesante es
que las primeras imágenes o ídolos católicos que se introducen en
Canarias: de la Candelaria, de la
Cera-Tajo y de la Peña expuestas anteriormente, pudieron haber
sido creadas bajo la inspiración
de la figura social de las “sacerdotisas”, maguas o maguadas; las
imágenes a través de las cuales
los predicadores pretendían que
la población aborigen, especialmente las mujeres se sintieran
identificadas. Incluso el nombre
de las imágenes en Tenerife (de
la Candelaria y de la Cera), hacen
alusiones a la cera marina y al uso
que de este material hacían mediante la confección de candelas.

Las Ceras
Ámbar gris; la cera
marina venerada y usada
por los antiguos canarios
Un elemento muy importante queda por ser expuesto: la
cera y el culto a la luz guanche.
En Tenerife, en los textos históricos existen muchas referencias a
la aparición de cera marina (ámbar gris), y a restos de ésta procedentes de candelas después de
rituales por parte de los antiguos
canarios. Así lo describía Martín
de Cubas:

“Por el tiempo de la fiesta de
Nuestra Señora daban los naturales de la sera que tenian escondida, sin darla a nadie, la ponian en
la plaia i se hacian desentendidos,
traianla de Tagaos en panes i labrada su forma a modo de codales cortos i gruezos, el pavilo de
algodón i cañamo mui fino, el color
de la sera no es blanco ni amarillo, alguna hubo teñida de verde:
hasta el año que murio Alonso de
Lugo [1525] la traian de noche por
la plaias de el Sur Adexe i la de
Icod”.29
También Espinosa explica
las características de las candelas
aborígenes, y lo hace describiendo los restos de ellas que aparecen en la playa de la Punta de
Abona, Arico, sureste de Tenerife:
“Las candelas o velas que
en estas playas se hallan, no son
muy blancas, más el pabilo no se
deja entender de qué sea, porque
ni es estopa ni algodón, antes en
alguna manera parece de seda
blanca torcida”.30
Por el color, y según Espinosa y Martín de Cubas, las candelas “no eran blancas, ni amarillas. Más alguna hubo de color
verde”. Todo parece indicar que la
cera que usaban los guanches, no
era cera de abeja, sino ámbar gris.
El ámbar gris es una secreción producida por el cachalote,
que se vuelve sólida y que aparece en zonas de costa llevadas
ahí por las corrientes, bien en forma de placas, si se solidifican en
superficie con el mar tranquilo, o
bien en forma esférica, en bolas,
si son batidas por el mar. Es ceroso e inflamable, de color gris
mate, negruzco o verde. Tiene un
olor peculiar dulce y terroso parecido al del alcohol. Se asemeja y
fue confundido con panes de cera
de abeja.
Prueba de la aparición frecuente por el mar de esta sustancia es tradición de recogerlas y
usarlas para confeccionar velas
y candelas hasta los años 70 del
siglo pasado, y la pervivencia en

la toponimia de algunos enclaves
costeros como playa de El Ámbar
en Mogán, playa de El Ámbar en
La Graciosa, playa de El Ámbar
en La Aldea de San Nicolás de Tolentino o el Morro de El Ámbar en
Artenara.
Además, existen dos lugares en Canarias que “pueden indicar” la presencia de restos de cera
después de rituales aborígenes en
la costa: la playa de La Cera en
Yaiza y en la playa de Las Ceras
en Arico-Fasnia, Tenerife. Asunto
que expondré en adelante.
Diferentes historiadores han
escrito sobre la aparición de este
material en las costas canarias.
Con la intención de no hacer demasiado extenso el trabajo, sirva
como único ejemplo:
“En tiempos pasados solía
aparecer en las riberas de estas
islas el ámbar gris, cálculo biliario del cachalote ‘phiseter macrocephalus’, llamado el tigre del
Océano por sus feroces instintos.
Llegó á recogerse en tal abundancia esta droga que por ella se pagaba diezmo”.31
Entrevista a Agustín Rodríguez Díaz. Playa Honda, Las
Ceras. 11 de noviembre de 2018
“Las bolas esas de cera sí
venían, sí, sí, sí… me acuerdo, y
unas planchas de espelme también… Mi padre las cogía y un
latonero que había en la Cruz del
Roque, Ismael lo llamaban a él, le
hizo como una especie de plancha, con la forma de unas velas.
Mi padre derretía el espelme y
hacía con aquello las velas. Era
una plancha y tenía cinco caños
así, entonces mi padre derretía
el espelme y los iba poniendo por
los tubos aquellos para adentro,
y luego le ponían el pabilo que le
decían ellos, le ponía en pabilo, lo
dejaba que se enfriara, tiraba, sacaba la vela, la ponía en agua…”
“Mi padre hacía velas de bolas de cera y de planchas de esas,
sí, sí, sí… era igual que la otra
cera de las velas, igual”.

“A veces la cera era un
poco más negra, bueno, como yo
(se ríe), otras más blanca… Y con
eso nos alumbrábamos nosotros,
con eso, mucho, pero mucho… y
con mechones de petróleo también. Y mi tío, el padre de Faustino, también las hacían de esas”.
“Y si no había molde, a suponer, cuando no había molde…
se podía derretir un poco, se hacía
como una pelotita y se ponía encima de un platito, una bandejita o
cualquier otra cosa…y se le ponía
la mecha así pa’ un lado (indicando que la mecha está en posición
horizontal), para que según se va
derritiendo no queme todo, al irse
derritiendo va tapando siempre
esto, y lo que está quemando es
la cera... para que aguante. Eso
se va derritiendo, pero también se
va evaporando…”.
“Esas bolas de cera antes
había muchas, ya no hay… a lo
mejor encontraba hoy dos o tres.
Cuando más salían era en verano, por la brisa, por la brisa del
norte… a lo mejor encontrabas
hoy dos o tres, mañana ninguna.
Los viejos nos tenían todo el día
buscando en la playa cera de esa
y espelme, nosotros muchachos
chicos”.
“Mi padre y mis hermanos
los mayores… si estaba el viejo
en la casa, el viejo era el capitán,
ese era el que mandaba. Él nos
mandaba a mí y a mis hermanos
a juntar el espelme y a juntar la
cera, y a juntar todo eso… Todos
los días no, mayormente en el verano, porque la brisa es más fuerte, entonces, no es como ahora,
que afloja y se quita, ahora en invierno, en el verano la mar quiere
brisa siempre…”.
“Hasta el Porís íbamos,
abajo en la playa grande y todo
eso… podíamos encontrar diez o
doce… y las traíamos en un saco,
y entonces se las dábamos a mi
padre y él las ponía al sol para que
se secaran bien, y él luego las derretía en un caldero. Y volvíamos
al día siguiente, o al tercer día.
Cuando el viejo nos mandara”.

69

“Y eso lo hacía todo el mundo por aquí, mi tío Miguel y abajo la
gente del Porís, casi todo el mundo se alumbraba con eso en aquel
tiempo, y en el Escobonal, aquellos pescadores que vivían allí en
el Tablado también lo hacían”.

(se ríe), de regreso, la que está
allá viene pá acá”.

“Donde más aparecía era
en el Porís, allí en la Punta de
Abona Allí donde está el muelle
chico, en las piedras aquellas salían montones, como aquello es
una frontera, aquello va a parar
todo allí, donde va casi toda la basura ahí, exactamente”.

La contaminación del mar
canario con plásticos y la presencia de fast ferries que chocan
y golpean a los cachalotes, han
mermado muchísimo las poblaciones de esta especie en las aguas
canarias.

“Los viejos decían que si era
del espelme de no sé qué. que, si
era el espelme que refinaban, le oía
yo el comentario a los viejos, pero
mi padre y mi tío Miguel decían que
si el espelme era refinado…”

¿Ámbar gris
o cera de abeja?

En ese momento le explico a
Agustín que la cera es ámbar gris
y que realmente es la secreción de
un cachalote…
“¡Ves!, ¡pues ya hoy sé más
de otra manera! Los cachalotes
pasaban por aquí a cada momento, ¡ya no!, ¡hasta eso se ha terminado!, y yo creo que es por las
depuradoras, sobre todo por eso.
Se bota al mar todo lo que son los
pozos negros, toda esa química
que va al mar…”.
“Y la corriente, ahora mismo como está la marea… ahora
por aquí por la orilla está corriendo hacia el sur, pero por fuera, allí
como una milla para Las Palmas,
una milla o dos millas, está corriendo para el norte. ¿No sabías
eso? (se ríe). Después tiene una
hora que está parada, cuando la
luna está “en peso”, que le decimos nosotros”.
“O sea, que toda esa agua,
a suponer toda esa agua de los pozos negros, está corriendo y dando vueltas ahí delante, nunca se
va pa’ fuera, esa se está quedando
aquí”.

70

“Eso llega hasta Teno. Cualquiera sabe porque eso está tres
y cuatro horas corriendo, y luego

“La basura la tenemos dando vueltas ahí delante como si
fuera “una rueda”, solamente tiene
una hora que está parada”.

Por las referencias históricas, parece que la cera que usaban los guanches era ámbar gris y
no de cera de abeja, como se ha
pensado hasta ahora. Este aspecto merece más aclaración:
Los estudios genéticos sobre las poblaciones de abeja negra canaria más antiguas concluyen: “El actual acervo genético de
la abeja de Canarias fue originado
muy probablemente por introducciones humanas desde Portugal
producidas a partir de la conquista
de las islas“.32
Espinosa, en Historia de
Nuestra. Sra. de Candelaria,
también dejaba claro este dato.
Para ellos debía ser algo obvio y
natural:
“Por cuanto en esta isla no
hay colmenas para sacar cera, si
no la traen de la Gran Canaria, por
ser esta dicha isla nuevamente ganada de mano de infieles, y puesta
debajo del yugo de nuestro salvador Jesucristo”.33
Además, de los textos se
extrae la conclusión que esta
cera, no solo era usada, sino que
también era venerada y muy importante en el mundo guanche,
detalle que no pasó desapercibido
a los frailes y curas, que aprovechándose las introdujeron en las
iglesias para facilitar la adherencia
a los cultos católicos:

“Para aumentación de la devoción de los fieles cristianos, donde fuese mostrada alguna parte de
la dicha cera, o dello fuese hecha
mención. Y recibí doce libras de la
dicha cera, y así otras tantas hice
haber al mayordomo de la iglesia, para celebrar el culto divino,
de lo cual yo di cierta cantidad al
muy reverendo en Cristo, padre y
señor, don Diego de Muros, obispo destas dichas islas y obispado
de Canaria, que aquí vino a visitar
esta dicha isla e iglesia della. El
cual envió de la dicha cera a santa María de Guadalupe, y a otras
iglesias del dicho su obispado para
que tuviesen en reliquia”.34
En Abona, sur de Tenerife
y según se desprende e interpreta de los textos de Fray Alonso de
Espinosa en su obra Historia de
Ntra. Sra. de Candelaria, posiblemente finalizada en el año 1591
y publicada en 1596, los cultos
aborígenes se mantenían dejando
candelas encendidas a 2 de febrero en la playa de la Punta de Abona, coincidiendo con el inicio del
calendario lunar guanche. Como
expuse con anterioridad, Espinosa
vio, tuvo en sus manos y examinó
esas candelas sin poder distinguir
los materiales de los que estaban
hechas, asunto este que, a mi entender, prueba que las candelas
fueron hechas por los guanches
del sureste de Tenerife con sus
materiales tradicionales. Disculpen mi pesadez, por la importancia que le considero a esta cita, la
vuelvo a exponer:
“Las candelas o velas que
en estas playas se hallan, no son
muy blancas, más el pabilo no se
deja entender de qué sea, porque
ni es estopa ni algodón, antes en
alguna manera parece de seda
blanca torcida.”35
Si se validan y dan por ciertos estos datos, sería la prueba de
la continuidad de los cultos aborígenes en el sur de Tenerife 206
años después de que los frailes
predicadores introdujeran la primera talla o ídolo católico por la playa
de Chimisay, y 100 años después
de la conquista de la isla.

Los datos anteriores, y el
conocimiento sobre la introducción de una segunda imagen católica en el sur de Tenerife en tiempos posteriores a la conquista,
contradecirían la hipótesis de una
fácil cristianización de los aborígenes del sur de la isla. Esta publicación se realizó en un periódico
digital con el título:

“Por estos paraxes assi al
naziente se encuentran en la orilla del mar dos o tres pozos de
agua salobre y la de uno, que
está un poco más retirado, es potable, y cerca de aquel se hallan
vestigios de la antigua Cathedral
de San Marcial de Rubicón y del
Real o pueblo que allí formó Juan
de Betancurt, el grande…” 37

“La mayor parte de los
guanches del Sur, ya eran católicos antes de la conquista, tras
aparecer la Candelaria.”36

Evidentemente, San Marcial de Rubicón comparte elementos comunes importantes
respecto a la playa las Ceras en
Tenerife. El mismo topónimo de
los “Ajaches” se asemeja al de
“Agache”,38 los nombres de las
playas de La/s Cera/s y playa de
El Pozo donde se encuentran los
pozos salobres junto al mar, con
la diferencia que, debido al viento
y la arena en la zona de los Ajaches, estos pozos tienen que tener techo.

Los Ajaches,
Yaiza, Lanzarote
En este lugar, hoy considerado Paraje Natural, se encuentra
el primer asentamiento europeo
de toda Canarias, el cual se denominó San Marcial del Rubicón,
y desde el cual se inició la conquista espiritual del antiguo pueblo canario.
Este pequeño enclave fue
fundado por los franceses Jean de
Bethencourt y Gadifer de la Salle
en el año 1402, eligiendo para ello
al patrón normando, San Marcial
de Limoges. El nombre de Rubicón le venía por el color rojizo del
volcán junto a la que se situó, llamado ahora Montaña roja.

Ilustr. 7:
Pozo de San Marcial.
Ilustr. 8:
Escalones y acceso
al Pozo de la Cruz.
Fotos: Proyecto Tarha
(proyectotarha.org).
Ilustr. 9
Cazoletas aborígenes en
la playa de La Cera.
Foto: Andreas Weilbel
(imedia Photography Lanzarote).

Formas circulares y
elípticas en la cultura
aborigen canaria

No solo los primeros conquistadores de las islas se instalaron allí, sino que, con ellos, también lo hicieron los primeros frailes
evangelizadores, construyendo en
el lugar una ermita-catedral y conformando el primer obispado con
plena jurisdicción eclesiástica de
toda Canarias (obispado Rubiscence).
Quizás por su cercanía al
mar y el riesgo de ataques piratas,
este enclave dejó de ser seguro y
habitable, tiempo después su patrón fue trasladado a Femés, lugar
en el que se había construido una
nueva ermita. San Marcial del Rubicón fue abandonada y desapareció bajo la arena durante siglos,
siendo descubierta pasado el año
1960. A día de hoy, el lugar es un

Tampoco faltan en el yacimiento arqueológico grabados
rupestres de los antiguos canarios, e incluso destaca en las
paredes y techo del Pozo de la
Cruz una alusión a la diosa fenicia Tanit39, diosa de la fertilidad y
comúnmente representado en la
cultura amazigh con la figura de
un triángulo.

El uso de estas formas
se repite y es una constante en
las islas Canarias, no solo en
los pozos de agua salobre, sino
también en cazoletas o pilas de
rituales, que en algunos casos
están interconectadas mediante
canalillos. Un ejemplo evidente
y representativo es el yacimiento
de las Pilas de los Canarios, en
San Bartolomé de Tirajana, Gran
Canaria.
área arqueológica de altísimo interés, en el que coexisten elementos
de las culturas europeas y aborígenes; una torre-fortaleza, una
ermita y algunos pozos de agua
salobre junto al mar:

En este lugar y al borde de
una atalaya, se encuentran cinco pilas o cazoletas, siendo tres
de ellas circulares y dos elípticas
sobre las que cae o gotea agua
destilada procedente de las pare-

71

des del risco. En palabras del descubridor del yacimiento, el médico,
historiador y antropólogo Víctor
Grau Bassas y Mas (1847-1918):

¿Construyeron los pozos
salobres al borde del mar con la
intención de que el agua del mar
se filtrara con las mareas altas?

“Por lo demás no se encuentra en toda la Isla un sitio más
grandioso e imponente. Desde él
se domina completamente todo
el sur de la Isla y solo con quitar
dos o tres piedras queda completamente inaccesible.

¿Qué grado de armonía y
comunión tuvieron los aborígenes
canarios con los astros y con la
naturaleza?

He examinado detenidamente el sitio y las pilas, y tengo
la seguridad de que fueron destinadas a prácticas religiosas y
quizás de las más solemnes, pero
creo también que en ellas no se ha
quemado jamás nada, ni el humo
ha servido para agüerar.

Cabe suponer que la gran
presencia de restos de cera acumulados en lugares concretos de
la costa, a la vera de montañas
o atalayas y junto a los pozos
salobres, dieron lugar en tiempos inmediatos a la conquista de
cada isla, al nombre de playa o
puerto de la Cera, tanto Tenerife
(Arico-Fasnia) como en Lanzarote (Yaiza).

Estas pilas no han contenido más que agua y no han sido
construidas para otra cosa que
para recogerla. ¿Será este sitio el
complemento de un almogarén?
¿Existirá inmediato algún otro sitio
en el cual se hicieran determinadas prácticas? Yo así lo creo.”40

Los ídolos católicos de
la Virgen de la Cera-Tajo, de la
Peña o la Candelaria, parecen
surgir de la mezcla y la sincretización de los rituales y cultos
de las sacerdotisas y/o maguas
canarias con los cultos católicos
introducidos.

Además, el propio Grau
Bassas, en entrevistas sobre la
tradición oral a pastores, recogió
que en ese lugar: “tuvieron los canarios una iglesia.”41

Reflexiones y
preguntas abiertas
En el tramo final del trabajo, y después de tomar conciencia sobre todo el contenido expuesto, solo caben más dudas y
preguntas:
¿Conocían los aborígenes
canarios las órbitas elípticas del
planeta tierra y la luna?
¿Existe relación entre estas
órbitas elípticas y las formas de
los pozos salobres, cazoletas o
piletas?

72

dían culto al Sol encendiendo
pequeñas candelas hechas de
cera de ámbar gris, pudiéndolas
echar al mar tras los partos de
mujeres, y depositándolas también en la orilla del mar en procesiones, coincidiendo con el inicio
del calendario lunar guanche a 2
de febrero.

¿Conocían los aborígenes
canarios que el cambio periódico
de las mareas era debido a las
fuerzas de atracción de la luna y
del sol?

Ilustr. 8:
Piletas de Los Canarios.
Foto: Jonay García Melián.

Conclusiones
En Tenerife, Fuerteventura y
Lanzarote, a la vera de alguna montaña o atalaya, existieron pozos de
agua salobre que pudieran situarse cronológicamente en tiempos
prehispánicos. En sus entornos se
introdujeron ídolos católicos y establecieron eremitorios al inicio de la
conquista religiosa de las islas.
A excepción de la primera
imagen introducida por los conquistadores franceses, (San Marcial de
Limoges), las características de las
restantes tallas introducidas, representan a mujeres portando bebés
y contienen alusiones al Sol, a la
Luna y las estrellas.
Todos los elementos y circunstancias hacen pensar que, en
los pozos y cuevas cercanas, las
mujeres aborígenes, quizás sacerdotisas, maguas o maguadas,
pudieron llevar a cabo rituales de
bautismo o fertilidad, y posiblemente también peticiones de agua para
cultivos y pastos
De los textos históricos de
Tenerife, se extrae la conclusión
que los aborígenes tinerfeños ren-

El agua salobre de los pozos, también pudo haber sido
usada con fines medicinales o de
purificación por la sociedad aborigen mediante lavados corporales o purgados intestinales. Este
último aspecto resultaría ser un
recurso sencillo y muy ingenioso
para mantener el tubo digestivo
en buena funcionalidad, pues
como es lógico y conociendo la
dieta pobre en fibra alimentaria
fermentable (verduras y frutas)
de la sociedad aborigen, ésta les
tuvo que predisponer al padecimiento de patologías digestivas.
Así viene recogido en la primera
crónica a de Tenerife:
“... cámaras y dolor de costado era la enfermedad más ordinaria que padecían”.42
Nuevos estudios sobre el
uso de la cera, el culto aborigen
a la luz y el agua son necesarios,
así como también sobre los pozos salobres, tan presentes en
las costas de nuestras queridas
Islas Canarias.

Notas
1 http://www.gobiernodecanarias.org/cultura/patrimoniocultural/bics. Llano de la
Virgen.
2 Capítulo dieciséis. De la donación que
el cabildo hizo de la ermita de Nuestra
Señora de Candelaria a los frailes predicadores. Historia de Nuestra Señora de
Candelaria.
3 Datos para la historia del desaparecido castillo de San Pedro en la Marina de
Candelaria. Por Octavio Rodríguez Delgado.
4 En el año 1987, con la ampliación de la
autopista del sur a dos carriles por sentido, algunos núcleos poblacionales de
la costa sureste de Tenerife perdieron
su nombre original. Desde ese acontecimiento, Las Ceras pasó a denominarse de manera errónea como Las Eras.
Actualmente, algunos vecinos estamos
intentando la recuperación del topónimo
original.
5 Fuerteventura, la cultura del agua. Cabildo de Fuerteventura, 2015. Pág. 262.
6 Fuerteventura, la cultura del agua. Cabildo de Fuerteventura, 2015. Pág. 262.
7 Fuerteventura, la cultura del agua. Cabildo de Fuerteventura, 2015. Pág. 262.
8 Fuerteventura, la cultura del agua. Cabildo de Fuerteventura, 2015. Pág. 262.
9 Historia de Ntra. Sra. de Candelaria,
Capítulo segundo. Del tiempo en que
apareció la santa reliquia.
10 Historia de Ntra. Sra. de Candelaria.
Capítulo séptimo. De cómo los naturales
vinieron en conocimiento de quién la santa imagen era.
11 Historia de Ntra. Sra. de Candelaria.
Capítulo octavo. De cómo pasaron la santa imagen a la cueva de San Blas.
12 La Iglesia en Canarias. VI Centenario
de la Diócesis Canariense-Rubiscense.
Julio Sánchez Rodríguez, pág. 42.
13 Historia de Ntra. Sra. de Candelaria.
Capítulo séptimo. De cómo los naturales
vinieron en conocimiento de quién la santa imagen era.
14 Historia de Ntra. Sra. de Candelaria.
Capítulo octavo. De cómo pasaron la santa imagen a la cueva de San Blas.
15 Historia de Ntra. Sra. de Candelaria.
Capítulo octavo. De cómo pasaron la santa imagen a la cueva de San Blas.
16 Mederos Martín, A.; Escribano Cobo,
G. (2016). Prospecciones arqueológicas
alrededor del puerto de Abona y atalayas
de las montañas de Magua, del puerto y
de la Centinela (Arico, Tenerife, Islas Canarias). Anuario de Estudios Atlánticos,
nº 62: 062-16.
17 Historia de Ntra. Sra. de Candelaria.
Capítulo catorce. De algunas otras imágenes que se dice haber aparecido en
esta isla.
18 SANTANA, L. (2003) La Virgen de
Abona, documentos inéditos para su análisis. Revista del Sureste, 5: 17-25.
19 SANTANA, L. (2003) La Virgen de
Abona, documentos inéditos para su análisis. Revista del Sureste, 5: 17-25.
20 SANTANA, L. (2003) La Virgen de
Abona, documentos inéditos para su análisis. Revista del Sureste, 5: 17-25.
21 Mederos Martín, A.; Escribano Cobo,

G. (2016). Prospecciones arqueológicas
alrededor del puerto de Abona y atalayas
de las montañas de Magua, del puerto y
de la centinela (Arico, Tenerife, Islas Canarias). Anuario de Estudios Atlánticos,
nº 62: 062-16.
22 SANTANA, L. (2003) La Virgen de
Abona, documentos inéditos para su análisis. Revista del Sureste, 5: 17-25.
23 HISTORIA de Ntra. Sra. de CANDELARIA.CAPÍTULO SEXTO. De cómo el
rey de Güímar dio aviso a los reyes cercanos de lo que en su reino había aparecido.
24 Historia de Ntra. Sra. de Candelaria.
Milagro ventisiete. De lo mismo en otro,
hermano del sobredicho, notable caso.
25 Historia de Ntra. Sra. de Candelaria.
Capítulo décimo. De la cera que aparecía
y se hallaba en panes en esta isla.
26 Historia de Ntra. Sra. de Candelaria.
Capítulo quinto. De algunas costumbres
otras de los naturales.
27 Milagro veinticuatro. De cómo en tiempo de esterilidad y falta de agua acude
Nuestra Señora de Candelaria, invocada.
Historia de Ntra. Señora de Candelaria.
Fray Alonso de Espinosa. 1594.
28 Cinco años de estancia en las Islas
Canarias. R. VERNEAU. Pág.83,84,85.
29 MEDEROS, A. y ESCRIBANO, G.
(2016) Prospección arqueológica de la
caleta de Adeje (Tenerife, Islas Canarias). Revista de Historia Canaria, 198:
177-229.
30 Historia de Nuestra Señora de Candelaria. CAPÍTULO NOVENO. De las procesiones que en aquellos tiempos hacían
los ángeles por la playa de Candelaria.
31 MANRIQUE, A. M. (1873) Elementos
de geografía é historia natural de las Islas
Canarias.
32 Irati Miguel, Lionel Garnery, Mikel
Iriondo, Michel Baylac, Carmen Manzano, W Steve Sheppard & Andone Estonba (2015) Origin, evolution and conservation of the honey bees from La Palma
Island (Canary Islands): molecular and
morphological data, Journal of Apicultural Research, 54:5, 427-440, DOI:
10.1080/00218839.2016.1180017.
33 Historia de Ntra. Sra. de Candelaria.
Capítulo décimo. De la cera que aparecía
y se hallaba en panes en esta.
34 Historia de Ntra. Sra. de Candelaria.
Capítulo décimo. De la cera que aparecía
y se hallaba en panes en esta isla.
35 Historia de Ntra. Sra. de Candelaria.
Capítulo noveno. De la cera que aparecía
y se hallaba en panes en esta isla.
36 Entrevista a Octavio Rodríguez Delgado, www.planetacanario.com
37 Las ermitas de San Marcial del Rubicón. Marcial Medina Medina, Julián Rodríguez Rodríguez, Fose Farray Barreto,
Antonio J Montelongo Fránquiz.
38 Hermenegildo Rodríguez Pérez, nacido el 23 junio de 1873 en El Escobonal,
en una entrevista a Diego Cuscoy, definió
el término Agache como un guanchismo
asociado a una zona determinada del sureste de Tenerife con la singularidad de
ser “ventosa”.
39 www.proyectotarha.es: “Algunos de
los grabados indígenas presentes en el
Pozo de la Cruz, entre los que destaca un

presunto signo de Tanit, arriba a la derecha —fuente: TEJERA (1989), p. 45.”
40 www.toponimograncanaria.blogspot.
com. Pilas de los Canarios (San Bartolomé de Tirajana).
41 www.toponimograncanaria.blogspot.
com. Pilas de los Canarios (San Bartolomé de Tirajana).
42 Capítulo sexto. Del traje que usaban y
los manjares que comían.
Agradecimientos

Agradecimientos
María José Frías Bermúdez.
Mónica Frías Bermúdez.
Gustavo Peña Tejera.
Carlos Gustavo González Díaz.
Noelia González Cruz.
José Perera López.
Tomás Rodríguez Rodríguez.
Lorenzo Santana Rodríguez
Yésica Galdón Rodríguez.
Faustino Rodríguez Díaz.
Beatriz de Vera Suárez.
Agustín Rodríguez Díaz.
Clementina Herrera y de León (Tina).
Jonay García Melián.

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