Caja PDF

Comparta fácilmente sus documentos PDF con sus contactos, la web y las redes sociales.

Compartir un archivo PDF Gestor de archivos Caja de instrumento Buscar Ayuda Contáctenos



Como Leer los Registros Akasicos Linda Howe .pdf



Nombre del archivo original: Como Leer los Registros Akasicos - Linda Howe.pdf
Título: CÓMO LEER LOS REGISTROS AKÁSICOS
Autor: LINDA HOWE

Este documento en formato PDF 1.5 fue generado por Microsoft® Word 2010, y fue enviado en caja-pdf.es el 30/08/2018 a las 00:09, desde la dirección IP 181.72.x.x. La página de descarga de documentos ha sido vista 538 veces.
Tamaño del archivo: 1.2 MB (119 páginas).
Privacidad: archivo público




Descargar el documento PDF









Vista previa del documento


1

LINDA HOWE

CÓMO LEER LOS REGISTROS AKÁSICOS

DESCUBRE LA MEMORIA DE TU ALMA

EDICIONES OBELISCO
2

Contenido
Prefacio .............................................................................................................................. 5
CÓMO ENCONTRÉ LOS REGISTROS AKÁSICOS .................................................. 5
La religión convencional .................................................................................. 6
Explorando nuevas vías ................................................................................... 7
Los Registros Akásicos ................................................................................... 11
La autorización para la enseñanza ................................................................. 12
La Oración del Sendero .................................................................................. 14
COMO UTILIZAR ESTE LIBRO19
Meditación de apertura: El Pilar de Luz ......................................................... 20
Primera parte ........................................................................................................................... 22
Capítulo 1 ............................................................................................................................ 23
UNA INTRODUCCIÓN A LOS REGISTROS AKÁSICOS.......................................... 23
¿Qué son los Registros Akásicos? ................................................................... 23
¿Cómo accederemos a los Registros Akásicos en este libro? .......................... 30
DIRECTRICES Y REGLAS BÁSICAS PARA LA LECTURA DE LOS REGISTROS
AKÁSICOS...................................................................................................................... 32
¿Cómo debería prepararme para leer los Registros Akásicos? ....................... 32
Directrices para la lectura de los Registros Akásicos ...................................... 32
Directrices para leer los Registros Akásicos de otras personas ....................... 34
Recomendaciones para los primeros treinta días ........................................... 35
Para los treinta días posteriores al aprendízaje de la lectura de los Registros
Akásicos ......................................................................................................... 35
¿Qué tipos de preguntas funcionan mejor en los Registros Akásicos? ........... 36
¿Qué debo esperar cuando abra mis Registros Akásicos por primera vez? .... 38
¿Qué tipo de información obtendré y cómo la obtendré? ............................... 39
Capítulo 3 ............................................................................................................................ 41
EL PROCESO DE LA ORACIÓN DEL SENDERO ................................................... 41
Explicación del Proceso de la Oración del Sendero: la lectura para uno mismo
....................................................................................................................... 42
El Proceso de la Oración del Sendero para Acceder al Corazón de los Registros
Akásicos ......................................................................................................... 42
Oración de Apertura: ..................................................................................... 42
Capítulo 4 ............................................................................................................................ 61
LA LECTURA DE LOS REGISTROS AKÁSICOS PARA OTRAS PERSONAS ........ 61
Durante... ....................................................................................................... 66
Segunda parte .......................................................................................................................... 70
3

Capítulo 5 ............................................................................................................................... 71
LA SANACIÓN ENERGÉTICA EN LOS REGISTROS AKÁSICOS .......................... 71
Capítulo 6 ............................................................................................................................... 88
CÓMO SANAR PATRONES ANCESTRALES EN LOS REGISTROS AKÁSICOS
.......................................................................................................................................... 88
Capítulo 7 ♦ ............................................................................................................................. 95
CÓMO SANAR VIDAS PASADAS EN LOS REGISTROS AKÁSICOS ................ 95
Capítulo 8 ............................................................................................................................. 104
LA VIDA CON LOS REGISTROS AKÁSICOS........................................................ 104
Otros recursos .............................................................................................. 113
Apéndice: El Proceso de la Oración del Sendero para acceder al corazón de los
Registros Akásicos ....................................................................................... 114
Guía para grupos de lecturas ....................................................................... 115

4

Prefacio

CÓMO ENCONTRÉ LOS REGISTROS AKÁSICOS
Yo no tuve una experiencia cercana a la muerte. Más bien fue como si hubiera
estado rondando espiritualmente a la muerte durante varios años. La situación era
ciertamente dura, y no podía comprender por qué. Lo había hecho todo bien: había
sido una buena chica, había ido a la universidad, me había esforzado con los
estudios y había sacado buenas notas. Tenía un buen empleo y un bonito
apartamento. Disfrutaba de lo que parecía una buena vida; pensaba que tenía todo
lo que quería... pero me sentía desdichada. Con esfuerzo había logrado todo cuanto
me había planteado hacer, pero todas mis consecuciones no habían conseguido
acallar el grito que reverberaba desde uno de los cañones de mi alma.
Hiciera lo que hiciera, nunca podría ser «lo suficientemente buena»; mis
esfuerzos no servían de nada. En ocasiones, simplemente me rendía y me permitía
ser tan «mala» como podía tolerar, cualquier cosa para conseguir una sensación de
que todo estaba bien, una sensación de seguridad o de relajación. Pero tampoco
funcionaba.
Por último, ya desesperada, recé: «Dios, si estás ahí, tienes que ayudarme. No lo
aguanto más. Ayúdame, por favor».
Al cabo de seis semanas de aquella oración urgente, ocurrió algo. Yo estaba
echada en la cama, apiadándome de mí misma y contemplando las hojas de un
árbol que había crecido hasta alcanzar la ventana de mi habitación, en un tercer
piso. Una vez más, le pedí ayuda a Dios: «Dime, ¿cómo puede ser que mi vida
parezc a tan buena y, sin embargo, sea tan desdichada?».
Y, entonces, todo se detuvo. Todo el ruido que había en mi interior se silenció, y
una sensación de alivio y de calma ocupó su lugar. Cuando miré al árbol, tuve la
certeza de que estábamos conectados; podía sentir al árbol. Con veiiiiiirés años y
habiendo crecido en una ciudad, no había pasado casi tiempo en la naturaleza, y
me quedé atónita con la experiencia. Durante unos instantes, sentí con toda
claridad que era una con el árbol y con todo cuanto pudiera ver o no. La idea era
inmensa y, sin embargo, confortadora al mismo tiempo. Tuve la certeza de que mi
vida no había sido el resultado de un golpe de suerte, y se me hizo plenamente
evidente que había un Dios. Pero lo más importante fue tomar conciencia de que yo
le gustaba a ese Dios. Lo de «Dios es amor» no había sido nunca un problema para
mí; siempre había sabido que Dios me amaba. Pero nunca había estado segura de
que yo pudiera gustarle. En aquel milagroso momento, todos mis miedos se
calmaron, y todas mis preguntas quedaron respondidas. La sensación de que Dios
me conocía plenamente y de que me amaba absolutamente (¡y de que yo le
gustaba!) era inequívoca. La experiencia fue tan potente y tan profunda, y la
realidad de lo que viví tan abrumadora, que aún no me he acostumbrado a ella...
casi treinta años después.
Habiendo sido educada en el catolicismo y habiendo crecido en el Medio Oeste, la
idea de Dios que se me había transmitido era la de ese «anciano con barba en el
cielo», y la mera sensación de estar conectada con el árbol apartó de mí esa idea
5

para siempre. El Dios que yo había encontrado en aquel momento iba bastante más
allá de mi antigua idea.
Mi nueva y expandida versión de Dios era más la de un campo de fuerza que la
de una persona. Este campo de fuerza parecía contener numerosas cualidades
diferentes que convergieron en un solo punto en aquel momento: un poder pleno
de energía y positividad combinado con una exquisita sensibilidad y con una
bondad y una compasión cargadas de ternura. Había una sensación paradójica de
orden sin constricción alguna: un encuentro ordenado de una alegría exuberante,
una profunda serenidad, una conciencia precisa y una sensación de reverencia por
el momento; y una inclusión abierta y expansiva de todo cuanto existe, todo cuanto
haya existido y todo cuanto vaya a existir... todo ello simultáneamente.
¡.Aquél era un Dios que valía la pena conocer! Durante algún tiempo pensé que
debería de haber una palabra mejor y más moderna para describir aquel poder y
aquella presencia. Pero al final decidí que la palabra
Dios era la mejor para mí, porque tiene en cuenta la naturaleza misteriosa e
incognoscible de este campo de fuer/,a.
Desde aquel episodio con el árbol, he tenido la suerte de vivir muchos
momentos de conciencia acrecentada. Pero aquella primera experiencia consciente
de la presencia de Dios fue la más fascinante y transformadora. En un abrir y cerrar
de ojos, todo cambió (yo cambié), y sin embargo todo seguía siendo lo mismo.
Simplemente sabía que, fuera cual fuera la experiencia que había tenido, yo quería
más de eso. Quería vivir toda mi vida desde aquel lugar del ser así conocido, así
visto, así amado y así gustado. Allí comenzó mi búsqueda.
La religión convencional
Despegué en mi sendero espiritual con pasión y entusiasmo. Intentaba capturar
aquella experiencia inicial para hacer que durara, que se prolongara, que se
duplicara. El deseo que tenía de volver a experimentar aquella sensación de Luz,
poder y presencia me llevó a bastantes sitios. En primer lugar, fui a iglesias y
templos: todo un surtido de ellos, desde iglesias católicas carismáticas, donde rezar
en lenguas es la norma, hasta templos budistas, donde la gente practica la
meditación y el desapego. En un breve período de tiempo, me di cuenta de que
todas las religiones eran y son fundamentalmente buenas; y, hasta el día de hoy,
sigo participando en actividades religiosas cuando me siento inclinada a ello. Pero
la experiencia de revelación que yo había tenido no estaba allí, ni se buscaba
tampoco. En lugar de ello, me encontré con montones de reglas y normativas, y con
una buena dosis de presión para que las siguiera. Los hombres eran los que
llevaban la voz cantante, y las mujeres servían refrescos: aquello no era para mí, la
política me estorbaba. En aquella época, yo estaba forcejeando por aceptar mi
propia identidad sexual, y tenía miedo de que las autoridades religiosas
sospecharan algo y me apartaran. Se me hizo muy claro: la religión tradicional no
era el sendero que me iba a permitir experimentar de la manera más profunda la
presencia de Dios, tal como yo la había experimentado.
Después de mi despertar espiritual, me sentía tan llena de la gracia de Dios que
no me costó nada desprenderme de los hábitos, pensamientos y comportamientos
que habían estado impidiéndome el desarrollo espiritual. Al mismo tiempo, se me
había dado la energía que necesitaba para desarrollar nuevos patrones de vida. Mi
6

gusto por las fiestas se desvaneció con un esfuerzo relativamente pequeño por mi
parte. Lo había intentado con anterioridad, pero siempre había estado más allá de
mis capacidades. Sin embargo, habiendo sido alcanzada de esta manera, pude
moverme sin esfuerzo en una dirección diferente. Cualquiera que haya
experimentado este tipo de sanación sabe cuán misteriosa y milagrosa es. No existe
esfuerzo humano que se le pueda comparar.
Durante un tiempo, quizás unos seis meses después de que la Luz se abriera en
mi interior, mi conciencia se mantuvo muy abierta. Era como si hubiera entrado en
una nueva dimensión de vida; y, de hecho, eso era lo que había ocurrido. Allá
adonde iba algo me «impactaba» con la certeza interior de que todo cuanto veía era
Dios, una expresión de Dios, y que yo era una con eso. Si estaba en la cola de la
tienda de comestibles, me estremecía al darme cuenta de que todas las personas
que había allí eran uno. Bajando con mi automóvil por la hermosa avenida de Lake
Shore Drive, en Chicago, me resultaba fácil aceptar que todo cuanto me encontraba
era Dios, y que yo era parte de ello. Incluso al pasar por el barrio de Cabrini Green
sentía aquel impulso de conciencia que me decía que también aquello era el rostro
de Dios, y que yo estaba asimismo vinculada también a aquello.1 Me sentía un poco
tonta, pero aquello era mucho mejor que la sensación de atasco y de desdicha con la
que había estado viviendo anteriormente.
Mi madre fue una bendición del cielo en aquella época. Mi madre tiene una
fuerte conciencia mística, y no le tiene miedo a la realidad espiritual. Católica
progresista, es una mujer que siempre ha ido muy por delante de su tiempo, y me
apoyó desde su punto de vista, ofreciéndome directrices y conocimientos acerca de
la misa, del misterio de la Trinidad y de las Escrituras. Nunca flaqueó en su apoyo,
y por ello le estaré eternamente agradecida. Pero, aun con todo, su enfoque radical
de un sendero tradicional no era para mí.
Explorando nuevas vías
Después de explorar la religión, me moví en la dirección de los seminarios de
autoayuda. Asistí a montones de ellos, ¡y me encantaban! Cada uno me aportaba
algo que yo necesitaba: a veces comprensión, a veces personas, a veces estructura y
organización. Fuera donde fuera, siempre salía con algo que apoyaba mi
crecimiento. Algunos de los talleres fueron positivos, validaban y me hacían
sentirme bien. Otros fueron más duros, perturbadores y horriblemente incómodos.
Todos ellos contribuyeron de un modo u otro a expandir mi conciencia. Pero lo que
le faltaba a este sendero era, no obstante, el reconocimiento de la dimensión
espiritual de la vida.
De modo que proseguí con mi búsqueda, acompañada por innumerables
amigos y camaradas. Pasé por todo tipo de terapia y de trabajo corporal, y solicité
todo tipo de lecturas; mi generación ha hecho celebridades de los videntes
espirituales, de modo que estuve cara a cara con numerosos adivinos. Y, como en la
mayoría de las vías que exploraba, mis experiencias fueron en general
maravillosas.

1 Cabrini Green es un barrio de viviendas protegidas de Chicago que se ha hecho famoso por la violencia de bandas y por las
difíciles condiciones de vida de sus residentes. (N. del T.)

7

Cuando tenía veintiocho años, fui con una amiga a una feria de Re-naissance,
donde una echadora de cartas de tarot me hizo una lectura que terminaría
convirtiéndose en un acontecimiento muy importante para mí, no por los detalles
de lo que la mujer me dijo, sino por cómo me sentía cuando ella terminó. Hubo un
momento en que dejé que la verdad de sus palabras se sumergiera en mi interior, y
entonces sentí una asombrosa sensación de liberación personal. ¡Cuánto me
hubiera gustado poder ofrecer aquella misma sensación a todo el mundo!
Me fui de la feria con la idea de ganarme la vida como echadora de cartas de
tarot; pero con el paso de los días empecé a pensar que aquello era ridículo. Los
echadores de cartas de tarot, y en general todas las personas relacionadas con la
adivinación espiritual, parecen personas muy extrañas, dan la impresión de estar
demasiado separadas de la vida convencional, casi como inadaptadas; y me dio
miedo pensar que, si me dedicaba a esas «lecturas», yo también pudiera pasar a
pertenecer a esa subcultura. Aún no me había reconciliado en mi interior con la
idea de que se podía ser una persona normal, dentro del mundo, y, al mismo
tiempo, dedicarse a echar cartas de tarot. No, en aquella época, era una situación de
«o esto o lo otro», o vivía en el mundo real o me quedaba en los suburbios de éste.
Pero más o menos un año más tarde, otra amiga me sugirió solicitar una lectura
a una mujer de Texas que trabajaba con los Registros Akásicos... fuera lo que fuera
aquello. Se trataba de una mujer muy popular, de modo que pedí cita por teléfono
previamente. Ella me comentó que podría decirme el propósito de mi alma, y yo
sin duda quería saber qué era aquello. En aquella época, mi situación económica y
mi vida laboral eran tan problemáticas que no podía encontrar ni siquiera un sitio
donde aterrizar. Todos los empleos que había tenido durante aquel período me
habían ofrecido algo que yo necesitaba, pero en general había resultado
insatisfactorios. Estaba ciertamente desconcertada.
Llamé a la hora previamente acordada, y la mujer se lanzó a la lectura. Sus
modales eran acogedores pero, entre su marcado acento y las nuevas ideas que me
iba presentando, yo no estaba muy segura de lo que me i suba diciendo. Lo que sí
sabía era que volvía a tener aquella sensación clara y diferenciada de ser conocida y
amada. El resto de la lectura carecía de importancia, y me pasó por la cabeza el
pensamiento de que me encantaría hacer lo que ella estaba haciendo.
La vida siguió avanzando. Para cuando cumplí los treinta años, yo había
resuelto muchos de mis problemas personales. Gracias al amor infinito y a la fuerza
de Dios, me había liberado de un terrible trastorno de la alimentación y había
conocido a una persona maravillosa, con la que sigo compartiendo mi viaje
actualmente. Cuando Lisa y yo nos conocimos, ella me enseñó a leer las cartas de
tarot. Nos pasábamos horas y horas echándonos las cartas. Un amigo suyo, Steven,
le había enseñado el modo de descifrar el tarot, y ella simplemente me lo enseñó a
mí. Nos lanzamos a la marea y, durante un par de años, no perdía ocasión de leer
las cartas siempre que podía. Mientras estaba lejos de casa, en la escuela de
graduados de la Universidad de Illinois, me pasaba el tiempo desarrollando mis
habilidades, haciendo lecturas para los enloquecidos estudiantes graduados.
Luego, volví a Chicago y me puse a trabajar en una compañía aseguradora
durante el día, para luego hacer lecturas de cartas a otras personas siempre que se
me presentaba la ocasión. Detestaba mi trabajo. Intenté que me gustara. Intenté que
8

funcionara. Lo intenté una y otra vez... pero fue en vano. Tuve que dejar aquel
empleo. Me dije a mí misma que, si lo dejaba, podría obtener las titulaciones de
lengua rusa que se me exigían para mi graduación en Historia de Rusia. Estaba
demasiado aterrorizada como para reconocer que dejaba aquel empleo con la
intención de convertirme en echadora de cartas de tarot, de modo que me llené de
valor con esta justificación socialmente aceptable de por qué dejaba un empleo
magnífico, y di la noticia a las personas más cercanas. Pero intentar aprender ruso,
ya por enésima vez en mi vida, era sin duda algo doloroso, tan intolerable como mi
empleo en la compañía aseguradora. Después de buscar en mi alma una y otra vez,
después de algunos lamentos y rechinar de dientes, me bajé de mi personal cruz
casera y dejé lo del ruso. Durante tres segundos sentí un bendito alivio, pasados los
cuales llegó el terror. Había llegado el momento de la verdad: me admití a mí
misma que quería hacer lecturas de tarot... para ganarme la vida. Quería ser una
echadora de cartas de tarot profesional.
Para llevar a cabo mi sueño, limpiaba casas durante el día y leía las cartas de
tarot en los cafés por las noches. ¡Era tan divertido! Al cabo de un tiempo me monté
una consulta en mi casa, y el negocio comenzó a i recer. Más tarde, comencé a
darme cuenta de que un extraño patrón se repetía en mis consultas. Las personas
que venían a verme eran, por regla general, personas brillantes y perspicaces. Estas
personas venían a que yo les hiciera una lectura, mirábamos juntas las cartas y
«veíamos» todo tipo de cosas que podrían ayudarles a obtener una mayor claridad
y a resolver distintos asuntos en su vida. Luego, nos felicitábamos mutuamente
mientras yo las acompañaba a la puerta y, más tarde, entre seis y ocho meses
después, regresaban quejándose exactamente de los mismos problemas.
Perdón, debo hacer una corrección: algunas personas regresaban con los mismos
problemas. Había dos grupos claramente diferenciados. Las personas de uno de los
grupos sólo necesitaban comprender un poco las cosas para resolver sus
dificultades o para superar sus limitaciones. Para estas personas, el problema era
cierta falta de conocimiento, de modo que el conocimiento resolvía siempre sus
problemas. Pero para las personas del otro grupo había algo más en la raíz del
problema. Para ellas, el conocimiento no necesariamente se traducía en poder; y,
sin el poder que parecía necesitar, las personas de este grupo parecían seguir
atascadas. Resultaba doloroso que estas lecturas no parecieran «prender», y
aquello me hacía sentir muy mal.
Mis oraciones se llegaron a hacer desesperadas: «Dios, tiene que haber una
forma en que las personas puedan acceder al poder que necesitan para resolver sus
problemas. Evidentemente, el conocimiento no es suficiente. Es algo magnífico
hasta donde alcanza, pero hay veces en que no llega hasta el fondo. ¡Socorro! ... y P.
D. ... la solución no puede hallarse en ningún tipo de dogma ni institución porque,
como grupo, las personas que vienen a mí no les gusta todo eso».
Para entonces, ya me había acostumbrado a recibir respuestas de Dios ante las
oraciones realizadas desde el corazón, y sabía que la respuesta llegaría en el
momento oportuno. No tenía ni idea de cuál sería la respuesta, pero estaba abierta a
cualquier solución de verdad.

9

Un viaje chamánico
No mucho después de aquella oración, una amiga me invitó a un círculo chamánico
de tambores. A mí no me apetecía ir; la idea de sentarme descalza en un círculo con
un puñado de personas ataviadas con esas camisetas que llevan pintados animales
de poder se me antojaba espantosa, para nada una experiencia de poder. Sin
embargo, mi amiga estaba entusiasmada con aquello, de modo que finalmente cedí.
Imagine: ahí estaba yo, leyendo cartas de tarot para ganarme la vida y, al mismo
tiempo, temiendo que el círculo chamánico de tambores me pareciera demasiado
raro. ¡No tuve más remedio que reírme de mí misma!
La mujer que dirigía la reunión se llamaba Pat Butti. Ella tenía el grupo más
estable y con más largo recorrido de toda la zona, de modo que me pareció lo
suficientemente seguro. Era una mujer grande, lo último que esperaba, con el
cabello a mechas, un perro de peluche y una alfombra en el suelo. El ambiente
rebosaba de bienvenidas. Pat explicó brevemente el viaje en el que nos íbamos a
embarcar. Todo aquello me sonó un poco melodramático, y supuse que a mí no me
iba a ocurrir nada de lo que decía, pero decidí dar un voto de confianza y participar
honestamente con lo mejor de mí misma.
Con los primeros golpes de tambor me fui... me fui a otra dimensión, una
dimensión tan real para mí como la ropa que llevaba puesta. Lo sentí, sentí el poder
para efectuar el cambio; sin dogmas, sin instituciones; fuerza vital pura. «De
acuerdo, Dios —pensé cuando emergí del trance—, ¿y ahora qué?»
Pocas semanas después, estaba yendo a clases de chamanismo clásico en la
Foundation for Shamanic Studies (Fundación de Estudios Chamánicos), donde
tuve la inmensa fortuna de tener como profesora a Sandra Ingerman, la autora de
Soul Retrieval (Recuperación anímica). Mis consultas de tarot cedieron terreno, y
comencé a ofrecer sanación chamánica. Era una forma maravillosa de entregar
energía y poder a las personas que lo necesitaban, de permitirles recuperar por sí
mismas la fuerza vital perdida. Durante cinco años trabajé como terapeuta
chamánica en sesiones individuales y en grupo. Fue maravilloso.
Quizás haya adivinado usted lo que viene después, que un sendero que me
había resultado plenamente satisfactorio estaba a punto de cerrarse para abrirse
otro nuevo.
Un día, mientras dirigía un círculo de viaje e invocaba las direcciones, como
suele hacer quien oficia (pidiendo, esencialmente, que todas las personas presentes
puedan obtener lo que necesitan), me escuché a mí misma invocando a Dios y
pidiéndole protección y apoyo. No estaba invocando a los espíritus del este, del
sur, del oeste y del norte, como era habitual, sino a Dios. Es cierto que las
direcciones y los animales (así como todas las cosas naturales) son expresiones de
Dios; pero, por algún motivo, sin pretenderlo, había dejado a un lado la estructura
chamánica. Después de aquello, cada vez que hacía una sanación chamánica con
alguien, me escuchaba a mí misma diciéndole a Dios que aquella persona era su
hijo o hija, y que necesitábamos que él mismo se ocupara de la situación.
Finalmente, estando de pie en otro círculo de tambores, hubo un momento en que,
al mirar hacia abajo, me miré las manos y vi las señales físicas de algo que no
acababa de encajar: ¡que yo era una de las chicas más blancas de la ciudad! Y pensé
que haría bien en dejar el chamanismo a otras personas.
10

Los Registros Akásicos
Había llegado el momento de pronunciar una vez más mi oración de la
desesperación. Esta vez fue algo así como: «Dios, tiene que haber una forma de
acceder tanto al conocimiento como al poder, una forma que sea fácil y sencilla. Sin
trastos que llevar de aquí para allá; quizás sólo una oración. Por favor, ayúdame».
Y no me quedó la menor duda de que la ayuda estaba en camino.
Pocas semanas después, yo estaba en un panel de expertos ofreciendo alguna
información sobre chamanismo, y había otra mujer que estaba allí para hablar de
los Registros Akásicos. No estaba muy segura de lo que esa mujer estaba diciendo,
era todo muy esotérico, pero había algo atrayente en ello, de modo que decidí
participar en un curso de Iniciación a los Registros Akásicos de dos días de
duración que ella misma impartía. En aquel curso, nos enseñó cómo abrir los
Registros pronunciando una oración específica. Y cuando seguí sus indicaciones...
¡bam!, sentí un cambio claro y diferenciado. Y allí estaba otra vez aquella sensación,
la sensación de ser conocida y amada. No fue tan abrumadora como la experiencia
original, pero la reconocí... y sentí que, por fin, estaba en casa de nuevo.
Pero lo que me resultó más convincente de aquella nueva experiencia fue que no
había sido nada sensacional. No había sido un fenómeno espectacular: nada de
chácharas con voces divertidas, ni tampoco ojos que se entornaban ni todo eso. Fue
sólo un sutil, sencillo y discernible cambio dentro de mí que me permitía acceder a
la dimensión de conciencia que había estado buscando. Con el transcurso de los
años, esta sensación de amor ha demostrado ser ciertamente fidedigna para mí. En
cualquier momento en que desee entrar en este maravilloso estado, lo único que
tengo que hacer es pronunciar esta oración.
Comencé a hacer lecturas akásicas para mis clientes chamánicos y, durante dos
años, trabajé con ambos sistemas. Hacía lecturas para mí misma casi a diario, y
practicaba las lecturas akásicas con cualquier persona que me lo permitiera. Tenía
la sensación de que la Luz me había «atrapado» para llevarme en una dirección
diferente. Fuera en las lecturas que me hacía para mí misma o en las lecturas que
hacía para otras personas, lo cierto es que conseguía entrar en aquel estado de
conciencia que tanto había estado buscando. Pero había más: todos mis años de
estudio se estaban relacionando en mi interior. Yo había explorado los escritos de
Joel S. Goldsmith y de Alice Bailey, entre otros; y, como consecuencia de ello,
estaba mentalmente preparada para la siguiente etapa de mi viaje. Las Iglesias del
Nuevo Pensamiento, la Ciencia Religiosa y Unidad, todas las puertas que yo había
abierto con anterioridad, me ayudaron en gran medida también. Todo lo que había
experimentado y aprendido a lo largo de la vida acudía en mi ayuda paca
adentrarme en esta nueva esfera. ¡Y todo lo aprendido sigue prestándome su
ayuda!
En 1995, Lisa y yo nos trasladamos a la península de Olympic con nuestro hijo
pequeño, Michael, con la creencia de que aquél sería nuestro hogar para el resto de
nuestras vidas. Nos encantaba; estábamos rodeados de una belleza espectacular, en
la pintoresca ciudad portuaria victoriana de Port Townsend. Allí, casi fuera del
mapa, en una ciudad de siete mil habitantes, mi consulta creció rápidamente. Era
un lugar donde la gente iba a sanarse, de modo que mi trabajo fue muy bien
recibido. Pero los trastornos de la mudanza y la educación de un niño pequeño
11

fueron demasiado estresantes para mí. Me sentía agradecida por el hecho de que se
valorara mi trabajo, pero la lista de clientes estaba creciendo hasta un punto que me
resultaba difícil de manejar. Tenía que ver en consulta a tantas personas cada
semana que terminé sintiéndome muy estresada. Finalmente, y aunque me
encantaba mi trabajo, el exceso de clientes me pasó factura, y al cabo de un tiempo
empecé a tener la sensación de que me desmoronaba en mil pedazos. Había que
renunciar a algo, y volví a la oración una vez más: «Dios, por favor, ayúdame.
Dime qué debo hacer en esta situación».
Y entonces me llegó una revelación. Súbitamente, comprendí que muchas de las
personas que venían a mí en busca de lecturas de los Registros Akásicos podían
hacer aquel mismo trabajo por sí solas; no había ninguna razón obvia por la cual
esas personas no pudieran aprender a leer los Registros. La solución a mi problema
pasaba por enseñar a la gente a hacer aquel trabajo para sí mismos y para los
demás. Si mis clientes podían aprender a acceder a sus propios Registros, podrían
también ayudarse a sí mismos en el desarrollo de su propia autoridad espiritual.
Podrían pasar de depender de mí a seguir sus propias directrices espirituales, con
lo cual conseguirían desarrollarse y madurar. Luego, podrían buscar mi ayuda sólo
en el caso de que se quedaran bloqueados o de necesitar de un apoyo externo para
seguir avanzando en su viaje. Mi objetivo era, y siempre ha sido, ayudar a los
demás en su búsqueda, ayudarles a encontrar su propio camino, en lugar de
encontrarlo yo para ellos (cosa que, por otra parte, no podría hacer de ningún
modo). Nunca había pretendido alimentar una dependencia innecesaria hacia mi
persona, y me sentí aliviada cuando me llegó esta solución.
Creo que en la búsqueda espiritual hay distancias que tenemos que transitar
solos, y nuestro reto consiste en aprender el modo de hacerlo. Después, hay otros
momentos en que lo mejor es buscar el consejo de otras personas. A lo largo del
camino, mediante ensayo y error, aprendemos cuándo hay que ir solos y cuándo
buscar ayuda. Y aprendemos que, en última instancia, estamos aquí para
ayudarnos unos a otros.
Así pues, mi oración había recibido respuesta, y disponía de una solución.
Enseñar a mis clientes a leer sus propios Registros Akásicos era una manera de
darles poder para que se ayudaran a sí mismos. Entonces, podría disponer de
tiempo para concentrarme en aquellas personas que necesitaban de la ayuda de
alguien externo y, al mismo tiempo, podría disfrutar viendo cómo mis alumnos
akásicos crecían y descubrían su propia autoridad espiritual. Era perfecto, pero...
habría que esperar.
La autorización para la enseñanza
Aunque mis directrices internas me estaban animando a meterme en el mundo de
la enseñanza, tanto las potencias humanas como las que están más allá de lo
humano aconsejaban que sería mejor esperar. ¡Y yo no soy una persona a la que le
resulte fácil esperar pacientemente! Pero esperé, porque necesitaba a un maestro o
maestra que me ayudara a pasar al siguiente nivel, que me ayudara a arraigar en la
práctica con la suficiente solidez como para transmitirla de una forma efectiva.
Durante todo un año, seguí haciendo consultas para los demás y haciendo juegos
12

malabares con el resto de mi vida. Y fue durante aquel año cuando conocí a la
maestra que necesitaba.
Yo tenía una lista de cualificaciones a las cuales debería ajustarse el maestro o
maestra correcto, una lista muy específica y detallada. Quería apoyo, guía e
instrucciones de alguien a quien yo admirara, respetara y de quien disfrutara.
También quería a alguien con quien sentirme libre para ser sincera, y con quien
sentirme lo suficientemente segura para ser vulnerable, y que, sin embargo,
reconociera también mis puntos fuertes. Idealmente, esta persona tendría todo lo
que yo necesitaba, y sería capaz de instruirme. Y, un día, llegó Mary Parker, y ella
se convirtió en esa maestra que yo buscaba.
En cuanto conocí a Mary se me abrió un camino, y todo comenzó a encajar en su
sitio con rapidez. M.uy había recibido una «oración sagrada». Una de las formas en
las cuales las personas conectan con los Registros Akásicos es mediante el uso de
«oraciones sagradas». Estas oraciones se les dan a las personas como «códigos de
acceso» que les permiten entrar, experimentar y salir de los Registros sin
contratiempos. Esta tradición de la oración sagrada se basa en los patrones
vibratorios de determinadas palabras y frases, que juntas establecen una
cuadrícula vibratoria de luz, un puente energético hacia una región particular de
los Registros Akásicos. Cada oración emite una señal en el nivel del alma que
contacta y ejerce su atracción sobre las personas que resuenan con la vibración de la
oración. Dado que esas personas están energéticamente relacionadas con los
determinados tonos, luces y sonidos de esa oración, pueden utilizarla, si así lo
desean, para conectar con los Registros. Actualmente, hay muchas personas en
relación activa con los Registros Akásicos, y utilizan diversas oraciones sagradas
con magníficos resultados.
Cuando Mary y yo entramos en contacto por teléfono nos reconocimos de
inmediato la una a la otra. Yo lo organicé todo para que ella viniera a Port
Townsend a dar una Clase de Iniciación. Al menos, suponía yo, ella dará la
enseñanza; pero no fue así. Llegó el fin de semana, se reunieron más de treinta y
cinco personas en el centro comunitario... y ella me puso a mí al frente de la clase.
Con las bendiciones de Mary Parker, recibí la autorización para enseñar los
Registros Akásicos haciendo uso de su oración sagrada. La gente vino, comenzaron
las clases y, a través de mis propios Registros Akásicos, se me reveló un trabajo
avanzado. Esta época de mi vida no pudo ser más excitante, exigente ni fabulosa.
Me encontraba con una forma de transmitir a los demás aquello que les permitiría
acceder a su propia autoridad espiritual, un método fiable, sencillo y nada
dramático de dar apoyo a aquellas personas que habían sido llamadas a esta Luz
como sendero de desarrollo de la conciencia.
Para mí ha sido particularmente significativo el hecho de enseñarle a la gente el
modo de independizarse espiritualmente y depender de Dios al mismo tiempo. Sé
que hay veces en que debemos buscar consejo en otras personas. En el sendero
espiritual, trabajamos con la dualidad de hacer las cosas por nosotros mismos y de
dejar que otros nos ayuden. Saber qué hacer y cuándo hacerlo es una habilidad de
madurez espiritual. Por otra parte, la vida se hace bastante incómoda cuando una
se ve inmersa en las dudas acerca de una misma. Yo he vivido eso. Durante aquella
época en que estaba confusa e intranquila, es decir, cuando me dirigía hacia un
13

compromiso espiritual más auténtico, pero haciendo cosas para eludirlo al mismo
tiempo, salía de mí misma en busca de toda la gente que pudiera encontrar que
fuera capaz de orientarme. Buscaba, me esforzaba, anhelaba que alguien me dijera
cuál era mi propósito, qué era lo que Dios quería de mí, qué esperaba el Universo
de mí. Era terrible. En esencia, lo que deseaba era que otra persona, inspirada por la
divinidad o no, me dijera quién tenía que ser y cómo tenía que ser en esta vida. Se me
hacía de noche ante la mera idea de descubrir estas cosas por mí misma. ¿Qué pasaría
si me equivocaba de sendero? Ciertamente, era una cuestión de responsabilidad: si yo
seguía el consejo de otras personas y no funcionaba... sería culpa de ellas, no mía.
La Oración del Sendero
A medida que pasaba el tiempo en Port Townsend, se nos fue haciendo evidente
que nuestra familia estaba hecha para un entorno más urbano. No obstante, nos
resultó muy triste empacarlo todo y volver al Medio Oeste. Mi trabajo entró en
expansión cuando volví a la zona de Chicago. Realizaba consultas individuales y
daba clases. La lectura de mis propios Registros Akásicos me había proporcionado
acceso a unos recursos inapreciables: clases, ideas y sugerencias acerca de su
aplicación.
Una de las preguntas que siempre me había hecho era la de cómo ser
espiritualmente consciente y, al mismo tiempo, participar activa y responsablemente en la vida cotidiana, y esa pregunta seguía exigiendo una respuesta.
Había visto a muchas, muchas personas que o bien se inclinaban a un lado o bien al
otro. Pero yo sabía intuitivamente que la fuerza espiritual que había descubierto no
pretendía en modo alguno sacarme de la vida, sino más bien potenciar mi vida
ordinaria. Dedicando tiempo a mis Registros, busqué directrices sobre este tema,
así como sobre otros muchos temas.
Después de varios años ofreciendo mis enseñanzas en el Medio Oeste, me llegó
una inesperada llamada de Mary Parker. Me dijo que estaba reestructurando su
relación con las personas que utilizaban su oración sagrada para enseñar los
Registros Akásicos. Para entonces, yo ya disponía de una amplia experiencia con
los Registros, y los cambios que ella había decidido implementar no tenían
demasiado sentido para mí. Me di cuenta de que no podía incorporar sus ideas en
mi trabajo, porque las directrices que yo estaba recibiendo eran diferentes de las
suyas; de modo que, por respeto a Mary y a su linaje, y por respeto a mí misma,
supe que tenía que apartarme de aquel sendero. Dejé de dar clases sobre los
Registros Akásicos, y sólo continué utilizándolos en mi trabajo con las personas, a
título individual. Fue una transición difícil, porque una parte de mí quería seguir
perteneciendo a una comunidad a la que había llegado a conocer y querer. Sin
embargo, el coste de mantener ese sentido de pertenencia habría supuesto
deshonrar mi propia verdad espiritual y, en modo alguno, iba a hacer caso omiso a
mis propias guías y directrices.
Durante los siguientes dieciocho meses, recé, lloré, me hice innumerables
preguntas, y atravesé un gran torbellino interior. En el centro de la tormenta, yo
forcejeaba con mis relaciones con el Dios de mi comprensión. En aquella lucha se
sentaron los cimientos de lo que yo llamaría «las clases de Dios». Aunque,
inicialmente, lo que yo había creado ofrecía una vía sistemática mediante la cual
14

podía resolver algunas de las ideas caducas que yo tenía acerca de Dios, me di
cuenta de que este enfoque podía resultar beneficioso también para los demás; y
ello por muy buenos motivos. En mis enseñanzas sobre los Registros Akásicos, yo
había observado que las personas que se sentían cómodas con su Dios hacían un
trabajo rico y profundo en los Registros. Y, por otra parte, había visto que a las
personas que no se sentían cómodas con su Dios les resultaba más difícil trabajar
con los Registros. Así pues, las clases de Dios nos fueron de gran ayuda a todos.
Durante el verano de 2001, mientras rezaba frenéticamente pidiendo ayuda,
comencé a recibir un mensaje recurrente: ¡que tenía que enseñar los Registros
Akásicos! Aquello era fascinante. Yo seguía diciéndole a Dios, en términos
inequívocos, que aquello estaba fuera de toda cuestión, pero aquella idea
persistente no me abandonaba. Durante el primer fin de semana de septiembre, en
mitad de un berrinche espiritual, me llegó una oración. Aquella oración atravesó de
un lado a otro mis quejas y despotriques, y mi mente se serenó mientras las
palabras y el ritmo dominaban silenciosamente el espacio. Por decirlo de algún
modo, aquella oración me abrió a una poderosa región de los Registros, un lugar
donde mi corazón se aplacó y mi mente se puso en sintonía para dar apoyo a mi
corazón. Había entrado en un nuevo nivel con la Oración del Sendero. Fue algo
sobrecogedor.
Después de recibir mi propia oración sagrada desde los Registros, quedé con mi
ayudante, Christina, para hablar por teléfono en la mañana del 11 de septiembre de
2001. Tenía planeado compartir mi oración con ella para ver cuál era su reacción.
Aquella mañana, mientras hablábamos, las torres gemelas del World Trade Center
de Nueva York sufrieron el ya histórico ataque terrorista, tras el que se abriría una
nueva dimensión de la conciencia para millones de personas. Más adelante
comentaré algo más acerca de esta sorprendente coincidencia, pero me gustaría
pensar que la Oración del Sendero que yo había recibido, que me permitió acceder
al Corazón de los Registros Akásicos, era una expresión de las vibraciones
superiores que se liberaron aquel día.
¡Tenía tanto que aprender! La Oración del Sendero involucra intensamente al
corazón, y eso exige que aquellas personas que la practican sean muy activas en su
propio trabajo interior. Cuanto más limpio y más abierto tengan el corazón, más
fuerte será su conexión con la Luz. Cuando el corazón está abierto, esta oración
ofrece una puerta de acceso a los Registros Akásicos. Yo estaba ansiosa por seguir
las directrices que obtenía de los Registros, de modo que no tardé mucho en
montar el Centro de Estudios Akásicos y en dar clases allí... muchas clases. Nuevas
ideas e interpretaciones me seguían llegando de los Registros, y yo actuaba en
función de lo que me llegaba con lo mejor de mí misma.
Lo que más me ha impactado de este particular sendero en los Registros es que,
aquí, la compasión y la aceptación tienen una importancia determinante. Con cada
lectura que hago (sea para mí misma o para otra persona), me llega una dosis fresca
de Luz y de amor. Puede parecer un tanto sensiblero, pero es verdad. Esas energías
me han ayudado a crecer, a ir más allá del rechazo de mí misma y del abandono de
mí misma, hasta llegar a un mayor amor por mí misma. Y, siendo más consciente
del amor que hay dentro de mí, me resulta más natural querer compartir el amor
con los demás.
15

A lo largo de los años he acudido a muchos profesionales de diversas
disciplinas en busca de consejo. Astrólogos, lectores de auras, intuitivos y
canalizadores me han ofrecido multitud de ideas positivas y valiosas. Sin embargo,
con mucha frecuencia me lie encontrado con el mismo problema en estas lecturas.
Con independencia de quién fuera la persona que hiciera la lectura y del método
que utilizara, siempre se me decía, y se me decía del modo más enfático, que sólo
con que «me amara a mí misma» todo iría bien. Pero el hecho de que se me instara
a ello no me hacía más fácil conseguirlo. Aunque yo sabía que habían acertado, y
era consciente de su deseo sincero de ayudarme, no sabía cómo traducir sus
palabras en una experiencia de aceptación y de respeto por mí misma, tal como yo
era en aquel momento.
Actualmente, a través de la gracia de un Dios infinitamente amoroso y
generoso, he conseguido amarme a mí misma más de lo que nunca me había
amado. A través de este sendero hacia el Corazón de los Registros Akásicos, he
disfrutado de la sensación clara y diferenciada de mi propia bondad fundamental,
y de la bondad de los demás, así como de la experiencia de ser vista, conocida y
amada... y, lo más importante, de gustar. Mi sincero deseo es que este libro le lleve
a usted a la fuente de la Luz, de la cual emanan estas maravillosas cualidades: los
Registros Akásicos.

16

Agradecimientos
Siempre he sido bendecida con unos maravillosos compañeros de ruta en mi viaje.
A todas y cada una de las personas que han compartido algún momento de sus
vidas conmigo, gracias, desde el fondo de mi corazón, por lo que me han aportado
a mí y a mi obra.
Me gustaría enviar la Luz a un grupo muy especial de personas.
Mi mayor agradecimiento debe ser para Juliette Looye por el regalo de su oficio
literario, y por apoyarme mientras descubría el modo de transmitir el amor y la
sabiduría de los Registros a través de la escritura. Su talento literario, sus
habilidades organizativas, su sentido del ritmo y su atención a los detalles son
sorprendentes. A estos dones hay que añadir su capacidad para disfrutar de la
vida, ¡y vaya combinación surge de todo esto! Nuestro trabajo juntas ha sido para
mí una bendición y algo parecido a una sacudida.
Gracias a Christina Cross, mi ayudante y amiga, por su pureza de corazón, por
su mentalidad abierta, por su infinita paciencia y por su visión veraz, así como por
su apoyo infinito y por su estímulo. Valoro profundamente el privilegio y el placer
que supone para mí trabajar juntas.
Gracias a Jean Lachowicz, que siempre ha estado ahí, intrépida y dispuesta a
ayudar de cualquier forma posible. Es una mujer persistente, decidida y firme,
tanto a la hora de abordar una crisis como a la de elaborar una estrategia a largo
plazo; y siempre aporta su fabuloso sentido del humor. Le daré las gracias
eternamente.
Gracias a Mary Brown, por aparecer en el momento oportuno y por aportarme
sentido común.
Gracias a Laura Staisiunas, por seguir su Luz y trasladarse a Colorado.
Gracias a Carol Schneidman, por ser sincera conmigo.
Muchísimas gracias a Mary y a Michelle, por su perfecta ayuda en la undécima
hora.
Quiero dar las gracias muy especialmente a mi querida amiga Sheila Leidy, una
profeta en mi vida, por estar ahí en las intersecciones importantes, haciendo brillar
la Luz, y dándome el empujón que necesitaba para continuar.
Gracias a mis maravillosos alumnos y amigos, especialmente a Anne y Amy, a
Rhonda, Homa, Tim S., Kim, Paula, Joan y Jennifer. Gracias al grupo de Port
Townsend y Seattle, con Maggie, Sylvan, Johanna y el resto. A todos los demás que
se adentraron en el sendero y que permanecieron en él durante todo el tiempo que
les fue bien. Os quiero a todos.
Por toda una vida de amistad y de apoyo, gracias a Charlotte, JoAnne, María,
K.D., Gie, George H., Donna, Julee, Mike, Steven, Timothy y Harriet.
Gracias a mis hermanos, a todos y cada uno de ellos.
A mis brillantes y generosos colegas Robert Dubiel, David Pond y Dawn Silver,
un millón de gracias.
Miles de gracias a la amable y fabulosa gente de Sounds True.
Por último, a mi amiga del alma y compañera en la tierra, Lisa. Mi más
profunda gratitud por compartir el camino conmigo, por aferrarse a él, por
mantener la fe y el enfoque, y por saber que éste es mi trabajo profesional. Te amo.
17

Y a Michael, el hijo más maravilloso del Universo: tú eres el gran regalo de mi vida.
Te quiero.
Gracias a todos.

18

COMO UTILIZAR ESTE LIBRO
Estoy contentísima por el hecho de que usted haya dado con este libro, un libro que
pretende enseñarle a leer los Registros Akásicos. Puedo asegurarle que, si sus
experiencias con los Registros se parecen un poco a mis experiencias y a las de mis
alumnos, este trabajo le va a hacer saltar por los aires, literalmente: va a hacer saltar
por los aires las ideas preconcebidas que tenía usted del mundo hasta este momento
de su vida. Va a hacer saltar por los aires los miedos y las excusas que le han
impedido avanzar. Y le va .1 hacer saltar a usted a un nuevo lugar de
entendimiento, de percepción, de amor y de paz, un lugar que le permitirá
abrazarse a su vida y a todo lo que la rodea.
Así pues, ¡enhorabuena! En algún momento, usted ha tomado la decisión de
profundizar su conexión espiritual y de expandir su experiencia en este planeta.
Ahora es el momento idóneo para empezar, y este libro es la herramienta perfecta
para usted. En él se incluye el programa de mi Clase de Iniciación, de dos días de
duración, que le va a llevar a usted a través de todo el proceso de aprendizaje
necesario para leer los Registros Akásicos.
El libro está dividido en dos partes: en la primera parte, aprenderá a leer los
Registros Akásicos; en la segunda, se le ofrecerán técnicas y ejercicios mediante los
cuales utilizar los Registros con el fin de sanarse a sí mismo o a sí misma y de sanar
a otras personas.
A medida que avance en las páginas de este libro, es probable que lea algunas
secciones una sola vez, pero habrá otras secciones que se convertirán en puntos de
referencia que consultará en múltiples ocasiones. Sea como sea que utilice usted
este libro, la información que se le da aquí es acumulativa (se construye sobre sí
misma), de modo que, por favor, léalo todo hasta el final al menos una vez.
Espero de todo corazón que haga usted un amplio uso de este libro, que intente
de verdad aprovechar la oportunidad espiritual que tiene ante usted. Con este libro
como guía, podrá seguir la Luz de formas que nunca antes hubiera sido capaz de
imaginar.
Y, ahora, comencemos nuestro viaje...
Una meditación de apertura
Me gustaría aprovechar esta oportunidad para darle la bienvenida a una nueva y
excitante dimensión del conocimiento espiritual. Se trata de una dimensión tan
sutil, con tanta luz y con una vibración tan rápida, que va a provocar un cambio
energético en su conciencia. Cuando este cambio tenga lugar, podrá usted
desprenderse de sus formas habituales de percepción, de tal modo que podrá
acceder a una extraordinaria conexión con la Divinidad.
Para facilitar este cambio en la conciencia, comienzo mis Clases de Iniciación
con una meditación. Esta meditación nos ayuda a arraigarnos en un pilar
energético de Luz que nos sostiene amorosamente y de forma ininterrumpida a
medida que avanzamos en nuestro trabajo. Así pues, búsquese una silla cómoda en
una habitación tranquila y silenciosa. Siéntese con la espalda recta y los pies en el
suelo; y, luego, lea desde el principio hasta el final la siguiente meditación, a un
ritmo en el que se sienta cómodo o cómoda.
19

Meditación de apertura: El Pilar de Luz
Siéntese con las plantas de los pies en contacto con el suelo, y deje que la silla
mantenga su espalda erguida y le sustente. Tome conciencia de dónde está y dónde
está su cuerpo... Después, frótese las manos y comience a atraer energía desde el
núcleo de la Tierra. Extráigala desde el mismo centro del planeta, a través de las
plantas de los pies, y deje que recorra su cuerpo... que suba por sus piernas...
ascendiendo por el tronco... hasta llegar al cuello... y, aún más arriba, hasta la
cavidad del cráneo. Sienta cómo la energía ejerce presión en las paredes internas de
su cráneo.
Mientras sigue frotándose las manos, quizás perciba que la energía ha ido
bajando por sus brazos hasta llegarle a las manos. Para entonces, deberá tener las
manos calientes. Haga uso de ellas para limpiarse el aura, el campo de energía que
rodea su cuerpo. Cepíllese físicamente el cuerpo, desprendiéndose de toda
vibración que haya en usted o alrededor de usted que no sea suya. Envíe todas esas
vibraciones a la tierra, para que las absorba y las transmute. Después, cuando haya
terminado, pose las manos con las palmas hacia arriba sobre su regazo, o bien sobre
los reposabrazos de la silla.
Ahora, tome conciencia de la infinitamente poderosa y amorosa fuente de Luz
que está siempre ahí, flotando a unos 45 centímetros por encima de su cabeza... A
medida que toma conciencia de ella, la Luz se activa más y más, y desprende algo
parecido a una lluvia que cubre su cuerpo, por delante, por detrás y a ambos lados.
La Luz limpia en usted o su alrededor todo cuanto pueda interferir con su
capacidad para experimentar su propia bondad fundamental.
A medida que la Luz desciende desde la cabeza hasta los dedos de los pies,
sentirá que se va acumulando en sus pies y que comienza a rebosar, creando una
plataforma de Luz que le sustenta en este lugar, en este instante del tiempo. La Luz
no le sujeta los pies, sino que les proporciona apoyo y sustento.
Después, la Luz comienza a llenar su campo de energía. Se trata de un espacio
con forma de huevo que se extiende a su alrededor, alrededor de 45 centímetros en
todas direcciones, hacia delante, hacia atrás y a ambos lados. La Luz comienza a
llenar ese espacio... sube por sus tobillos... por las rodillas... por las caderas...
recorriendo su cuerpo hasta los hombros y, más arriba, hasta la cabeza, de tal modo
que se halla ahora sentado dentro de un pilar de Luz.
Tómese unos instantes para dejar que la Luz haga su trabajo en usted. En primer
lugar, y gracias a sus propiedades magnéticas naturales, la Luz extraerá de usted
todo aquello que no le sea de ayuda: cualquier dolor físico, cualquier tensión o
angustia que se halle presente; cualquier turbulencia emocional, preocupación o
caos; y de su mente, cualquier pensamiento que pueda estar intimidándole o
haciéndole sentir mal. La Luz puede extraer todo eso de usted. Puede extraer
cualquier cosa que esté interfiriendo desde dentro con su experiencia de la siempre
presente paz interior. No necesita decirle a la Luz que haga eso. La Luz es una
inteligencia infinita que sabe exactamente lo que usted necesita en este momento.
Simplemente, deje que haga su trabajo...
Y mientras la Luz extrae de usted todo eso merced a su naturaleza magnética,
sienta que, al mismo tiempo, y gracias a su naturaleza radiante, la Luz se irradia en
su interior. Sienta cómo se irradia dentro de usted desde todos los ángulos posibles
20

(por delante, por encima, por debajo...), cómo atraviesa las fronteras de su piel, y
sienta cómo la Luz se convierte exactamente en todo aquello que necesita; de tal
modo que, si lo que necesita es coraje, la Luz se convierte en coraje. Quizás necesite
usted consuelo; y la Luz se convertirá en consuelo. Ábrase y observe la Luz
mientras se convierte en lo que usted necesita, mientras satisface cualquier
necesidad que pueda tener en este momento. Tómese unos instantes para dejar que
esto ocurra...
Llegado este momento, debería de estar en un estado de equilibrio razonable,
listo o lista para seguir avanzando. Vuelva a situar su atención en este mismo
instante, y luego continúe leyendo.

21

Primera parte
CÓMO LEER LOS REGISTROS AKÁSICOS

22

Capítulo 1
UNA INTRODUCCIÓN A LOS REGISTROS AKÁSICOS
¿Qué son los Registros Akásicos?
Los Registros Akásicos son una dimensión de la conciencia que contiene un
registro vibratorio de cada alma a lo largo de su viaje. Este cuerpo vibratorio de
conciencia se halla íntegramente en todas partes, y se puede acceder a él en todo
momento y en todo lugar. Como tal, los Registros constituyen un cuerpo
experiencial de conocimiento que contiene todo cuanto haya pensado, dicho y
hecho cada alma a lo largo de su existencia, así como todas sus posibilidades
futuras.
Vamos a descomponer la definición de arriba en partes más pequeñas,
comenzando con el significado de dimensión de la conciencia. Una dimensión de
conciencia es una esfera del mundo invisible que los seres humanos podemos
identificar y experimentar a través de sus cualidades, características o rasgos. Por
ejemplo, el estado de sueño es una dimensión de la conciencia que contiene
diferentes niveles de actividad que los seres humanos podemos identificar y
experimentar. Otras dimensiones de la conciencia se pueden identificar como
diferentes «regiones» de la mente (el consciente y el subconsciente, la zona de la
memoria, las áreas de las capacidades musicales o de las matemáticas) y áreas del
cerebro que gobiernan nuestras capacidades físicas. Aun hay otras dimensiones de
la conciencia que son diferentes estados de relajación, que se miden mediante la
actividad cerebral. Lo que todas estas dimensiones de la conciencia tienen en
común es que, aunque son invisibles, sabemos que existen.
Durante el proceso de acceso a, o «apertura» de, los Registros Akásicos,
pasamos desde un estado de conciencia humana ordinaria hasta un estado de
conciencia universal divina en el cual reconocemos nuestra Unidad con lo Divino
en todos los niveles. Este estado de conciencia nos permite percibir las impresiones
y las vibraciones de los Registros. De este modo, los Registros han venido
prestando un servicio a la humanidad a lo largo de su desarrollo, gracias al hecho
de que constituyen un estado extraordinario mediante el cual podemos recibir la
iluminación divina a un ritmo manejable, un ritmo que nos permite integrarla en
nuestra experiencia humana. Gracias a esta integración, se podría decir sin caer en
la exageración que acceder al Akasha es como tener vislumbres del Cielo en la
Tierra.
Entremos ahora en el significado del Akasha. En la introducción de El evangelio de
Acuario de Jesús el Cristo, de Levi H. Dowling, 2 se encuentra quizás la mejor
descripción de esta palabra:
Akasha es una palabra sánscrita que significa sustancia primaria, de la cual todas
las cosas han sido formadas [...] Es el primer estado de la cristalización del
espíritu [...] Esta sustancia akásica o primaria es de una finura exquisita, y es tan
sensible que la más ligera vibración de un éter en cualquier lugar del universo
hace que quede registrada una impresión indeleble sobre ella.

2 Publicado en castellano por Visión Libros, Barcelona, 1978. (N. del T.)

23

Cuando hablamos del Akasha, la sustancia primaria, nos estamos refiriendo a la
energía en su primer y más primitivo estado, antes de que haya sido dirigida por
nuestros pensamientos individuales, y afectada por nuestras emociones en esta
vida. Esta energía es una cualidad de la Luz, tanto en un sentido físico como
espiritual. Es una cualidad de la vitalidad, individualizada exclusivamente como
almas específicas.
Aunque Akasha es una palabra sánscrita, de los Registros Akásicos se habla en
muchos textos sagrados. A continuación encontrará varias referencias:
De mi vida errante llevas tú l.i cuenta; recoge mis lágrimas en tu odre, en tu
registro.
—Biblia judía, Tanaj. Salmo 56:8-9
... dije entonces: «Heme aquí, que vengo; se ha escrito de mí en el rollo del libro;
me deleita hacer tu voluntad, oh Dios mío; sí. Tu ley está dentro de mi corazón».
—Biblia ampliada, Salmo 40:7-8
... entonces dije: «He aquí que vengo a hacer Tu voluntad, oh Dios... [para
cumplir] lo que está escrito de mí en el rollo de El Libro».
—Biblia ampliada, Hebreos 10:7
Tú habías escudriñado cada una de mis acciones, en tu libro estaban todas
registradas, mis días listados y determinados, aun antes de que el primero de ellos
tuviera lugar.
—Nueva Biblia de Jerusalén, Salmo 139:16
... el libro en el cual las acciones de los hombres, buenas y malas, se registran, El
Libro de la Vida.
—Nueva Biblia de Jerusalén, Apocalipsis 20:12
Que nosotros y toda la Casa de Israel seamos recordados y registrados en el
Libro de la Vida, bendición, sustento y paz.
—Majzor para Rosh Hashana y Yom Kippur: Un libro de oraciones para los días austeros,
Rabí Jules Harlow, editor
Y Jesús abrió a [los discípulos] el significado del camino oculto, y del Santo
Aliento, y de la luz que no puede apagarse. Les habló de todo lo referente al Libro
de la Vida, a los Pergaminos de Grafael, al Libro del Recuerdo de Dios, donde todos
los pensamientos y las palabras de los hombres están escritos.
—El evangelio de Acuario de Jesús el Cristo 158:3-4
Los Registros Akásicos son el Cuerpo de Luz de la autoconciencia universal. Como
tales, contienen la conciencia universal, con sus tres principales componentes de
mente, corazón y voluntad. Los Registros contienen también las vibraciones
radiantes de Luz que generan todas las cosas. Cada vez que accedemos a los
Registros, nuestra conciencia se ve afectada por esta cualidad de Luz, y nos
«iluminamos» con ella. Cuando esto ocurre, los efectos de la Luz se hacen
evidentes en nuestros pensamientos y emociones (y en los de nuestros clientes), y
comenzamos a experimentar una sensación creciente de paz y bienestar.
Los Registros Akásicos están gobernados y protegidos por un grupo de Seres de
Luz no físicos llamados los Señores de los Registros. Estos seres aseguran la
integridad y la seguridad de los Registros. Ellos determinan no sólo quién puede
24

acceder a ellos, sino también qué información puede recibir quien accede. Los
Señores de los Registros trabajan con los Maestros, Profesores y Amados (que
sirven para conectar el reino akásico con el reino terrestre) a quienes les
«descargan» la información que éstos retransmitirán durante cada lectura akásica.
Aunque los Señores de los Registros y los Maestros Akásicos son seres no
físicos, algunos de los Profesores y todos los Amados han tenido una existencia
humana en la Tierra. Cuando usted trabaje en los Registros Akásicos, no verá
nunca a los Señores de los Registros, ni verá a los Profesores ni a los Amados con la
forma humana con la que existieron, pero podrá sentir su presencia energética si un
Profesor o un Amado considera adecuado y necesario adelantarse y transmitir
cierta información. Sin embargo, normalmente, los Maestros, los Profesores y los
Amados prefieren mantener el anonimato, a fin de que aprendamos a confiar en la
energía de los Registros, en lugar de depender de identidades específicas que
trabajan en los Registros.
«La terapia tradicional suele ser necesaria para aprendizajes y problemas
básicos; pero cuando una persona está preparada para ir más allá de lo básico
y alcanzar lo extraordinario, los Registros Akásicos superan el poder de la
terapia tradicional. Me siento muy agradecida por poder disponer de esta
poderosa y excitante herramienta para poder conocerme mejor a mí misma y
para poder convertirme en la persona que, desde que nací, se pretendía que
tendría que ser.»
—Kathryn
En el capítulo 3, hablaremos con más detalle de los papeles que juegan los
Señores de los Registros y los Maestros, Profesores y Amados. Sin embargo, como
ya habrá supuesto por la explicación anterior, para trabajar en los Registros
Akásicos se necesita comprender y aceptar el concepto ile reencarnación. Desde la
perspectiva de los Registros, todas las almas son eternas. En este nivel de
comprensión, los Registros conservan el archivo de cada alma en sus sucesivas
vidas como seres humanos diferentes en el plano terrestre, mientras evolucionan en
el tiempo y el espacio. Una encarnación humana tiene lugar como una
manifestación específica del diseño perfecto del alma. Lo que se pretende con la
experiencia humana es convertir en físico el yo perfecto que ya existe en el Akasha
a nivel del alma. Pero hace falta tiempo, de hecho muchas vidas, para evolucionar
en la conciencia de la propia naturaleza espiritual y para ser capaz de anclar esa
conciencia en lo físico, así como para convertirse en ese yo óptimo en el plano
terrestre. En los Registros, podemos ver y rastrear nuestras distintas encarnaciones.
Así, en esencia, los Registros Akásicos son, al mismo tiempo, un diseño perfecto a
nivel del alma y el catálogo de experiencias de un alma individual a medida que
crece en conciencia de sí misma como ser espiritual, divina en naturaleza y
manifestándose en el campo físico de la Tierra.
Es fácil comprender por qué al Akasha se le llama con frecuencia «los Registros». El Akasha está organizado de tal forma que nos permite a los seres
humanos interactuar con este recurso espiritual y obtener vislumbres, orientación y
comprensión dentro del tiempo y el espacio terrestres. Para que nos resulten
25

accesibles, los Registros están organizados mediante los nombres legales actuales
de las personas. De esta forma, sea cual sea la vida en la que nos encontremos,
podemos conseguir entrar y encontrar el diseño, o el «Registro», de nuestra alma
individual, y examinar el sendero de su realización.
Aunque es cierto que los Registros Akásicos de cada alma se encuentran en
todas partes a la vez y son completamente accesibles, no sería demasiado útil tener
un acceso total a los Registros de un alma durante una lectura akásica. La
información sería tan vasta y abrumadora que sería casi imposible descifrarla, y
podría resultar más perjudicial que positiva.
Cada nombre tiene una cualidad vibratoria diferente, de modo que, cuando
abrimos unos Registros anímicos concretos, utilizamos el nombre que el alma está
utilizando actualmente en esta vida. La vibración de ese nombre nos permite
acceder a la «serie de Registros» que contienen la información que será más
relevante durante la lectura. No es de sorprender que los Registros Akásicos hayan
sido comparados con un «Internet cósmico», que nos permite «googlear»
información muy concreta cuando abrimos los Registros de una persona.
La energía de los Registros se mueve sobre la palabra formulada o pronunciada.
Mientras una lectora o un lector akásico describe lo que está recibiendo de los
Registros, el proceso fluye. Las palabras pronunciadas facilitan el movimiento de la
energía, la relación con la historia que se tiene entre manos y los pensamientos,
sentimientos y posteriores acciones del cliente. Si trabajas en tus propios Registros
y asignas palabras a lo que está sucediendo (sea a través del pensamiento, de la
escritura o de la palabra hablada), facilitas el mismo flujo de energía e información.
Los Registros Akásicos cambian y se expanden constantemente. A medida que
nuestra alma evoluciona a lo largo del tiempo, nuestros Registros se ajustan a fin de
reflejar nuestro crecimiento, y se hallan en un estado continuo de refinado, en la
medida en que nos alineamos con nuestra perfección y manifestamos esa
perfección en nuestra vida terrestre. Por tanto, podríamos ver los Registros como
un cuerpo intermediario de toda posibilidad, probabilidad y eventualidad pasada,
presente y futura. A través de ellos podemos entender y obtener directrices, a
medida que nos abrimos en nuestro interior al viaje que nos llevará a convertirnos
en nuestro yo óptimo en el mundo físico.
Los Registros Akásicos no admiten intrusión ni invasión alguna. No se ponen
de parte de ninguna personalidad o entidad concreta, ni están gobernados ni
poseídos por ninguna organización ni institución humana. De ahí que no sean de
dominio exclusivo de religión ni escuela de sabiduría metafísica alguna; más bien,
están a disposición de todos.
Debido a que el Akasha es la sustancia primaria a partir de la cual se forman
todos los pensamientos, los Registros se interpretan de diferentes modos según las
diferentes culturas, religiones y sistemas de creencias organizados. Pero aquello en
lo que coinciden normalmente todos es en la energía akásica en sí, que se manifiesta
y se reconoce en general como amor, luz, paz, poder, belleza, armonía, alegría,
fuerza, orden y equilibrio.

26

¿Quiénes utilizan los Registros Akásicos y para qué?
Durante siglos, los Registros Akásicos fueron dominio exclusivo de los místicos, los
santos y los eruditos; y era razonable que fuera así. El poder y la sabiduría infinitos
disponibles en los Registros no se pueden dejar en manos de cualquiera, de ahí que
fueran confiados a aquellas personas que estaban bien preparadas para tal
responsabilidad. Tanto en las tradiciones orientales como en las occidentales, ha
habido escuelas de misterios que preparaban a los buscadores para el conocimiento
esotérico. Se sabe que la formación era rigurosa y estricta, con el fin de asegurar la
santidad del trabajo, protegiendo de este modo tanto al iniciado como a esta
dimensión de conciencia.
Pero los tiempos han cambiado. La conciencia colectiva de la especie humana ha
estado creciendo, evolucionando y madurando; y, durante el proceso, la
humanidad ha pasado de la era de la dependencia de un «progenitor» espiritual a
la era de la independencia y la responsabilidad espiritual. Esta independencia
espiritual está marcada por personas que saben que disponen de acceso directo a su
fuente espiritual, y por la utilización de su independencia para cultivar esa
relación. A medida que sigamos forjando nuevos senderos dentro y hacia los
Registros Akásicos, cada vez serán más las personas que se sientan atraídas hacia
su Luz. En la actualidad, cualquier persona que asuma el compromiso consciente
de buscar y difundir la Luz Divina y la sanación puede acceder a este cuerpo de
sabiduría, conocimiento y dirección.
A mediados del siglo xx, Edgar Cayce (1877-1945) era la única persona que leía
los Registros Akásicos públicamente. Se le conocía como «el profeta durmiente»,
porque su método para acceder a los Registros consistía en entrar en un estado de
sueño, que le permitía cambiar su conciencia y acceder al Akasha. Mientras se
hallaba en este estado, Cayce transmitía información, en tanto que otra persona
tomaba notas. Al despertar, él volvía a su estado de conciencia ordinario y no
recordaba nada de lo que había dicho.
Durante cuarenta y tres años, Cayce estuvo dando lecturas a diario de los
Registros Akásicos. En la actualidad, estas lecturas (más de catorce mil de ellas)
están a disposición del público y proporcionan muchísima información acerca de
los Registros Akásicos en sí, así como respuestas a miles de preguntas relacionadas
con la salud y la espiritualidad. Lo que resulta especialmente significativo hoy en
día acerca del trabajo de Cayce es que él popularizó los Registros Akásicos. Aunque
la teósofa Helena P. Blavatsky (1831-1891) y el antropósofo Rudolf Steiner
(1861-1925) se refirieron a los Registros Akásicos en sus escritos, no fue hasta Edgar
Cayce, a mediados de siglo, que las lecturas de Registros Akásicos se convirtieron
en una práctica familiar dentro del movimiento de desarrollo de la conciencia.
«Leí algo de Edgar Cayce cuando era niña, pero no fue hasta que pasé por
una experiencia cercana a la muerte cuando alguien me recomendó que fuera
a que me hicieran una lectura de Registros Akásicos. Yo había tenido
experiencias extracorporales y estaba buscando algo que me anclara al suelo,
un espacio seguro. Después de la lectura, aprendí a leer los Registros por mí
misma. Los Registros se han convertido en mi pequeña ancla.»
—Rhonda
27

En la actualidad, miles de personas mantienen una poderosa relación con los
Registros Akásicos. Aunque hay personas que trabajan con sus Registros
estrictamente para su crecimiento y desarrollo personal, otras utilizan sus Registros
como apoyo en sus empresas artísticas, como en fotografía, cerámica, pintura,
literatura y composición musical. Hay hombres y mujeres de negocios que utilizan
los Registros para potenciar sus empresas o sus carreras, y padres y madres que los
emplean como guía y apoyo en sus labores educativas con los hijos.
¿Cómo accede la gente a los Registros Akásicos?
La diversidad de métodos que la gente utiliza actualmente para acceder a los
Registros Akásicos guarda una estrecha correspondencia con la diversidad de
formas con las que entran en contacto con sus recursos espirituales. El Proceso de la
Oración del Sendero que presento en este libro forma parte de la tradición de la
«oración sagrada» para el acceso a los Registros. En esta tradición, las personas
encuentran su camino a los Registros a través de la luz y de las vibraciones sonoras
de las palabras pronunciadas. Las diferentes oraciones que la gente ha desarrollado
son como «rampas de acceso» que llevan a diferentes áreas de los Registros.
En tanto que unas personas utilizan las oraciones para acceder a los Registros,
otras consiguen acceder a través de la hipnosis. Otras más son capaces de entrar en
contacto con los Registros utilizando los símbolos de la técnica de sanación
conocida como Reiki. Y sí, los hay también que son capaces de acceder como
consecuencia de sus prácticas meditativas y de otras formas de desarrollo de la
conciencia.
Todos los caminos que llevan a una relación consciente con los Registros
Akásicos son buenos y válidos. Lo más importante en cuanto al método que usted
elija es que éste le ponga en sintonía con lo que usted es como persona y le permita
experimentar cómodamente las lecturas más efectivas posibles. Al elegir este libro,
se le ha llevado al Proceso de la Oración del Sendero para el Acceso al Corazón de
los Registros Akásicos, porque este método en particular puede serle útil. A usted
no se le habría dirigido a este método si no fuera un recurso efectivo; de modo que
relájese, se encuentra usted en el sendero correcto. Cuando esté preparada o
preparado para dar sus primeros pasos en la apertura de sus Registros Akásicos
recibirá la guía y el apoyo de la Divinidad. ¡Después de todo, el Universo está de su
parte, y conspira para que tenga éxito en este empeño!
«Fue una amiga la que me animó a que me hicieran una lectura de
Registros Akásicos, pero me daba miedo, aunque finalmente concerté una
cita porque tenía una importante pregunta acerca de mi trabajo... de mi
trabajo creativo. ¡Aquella lectura cambió mi vida! Ahora tengo mi propio
estudio, y estoy en contacto con mi creatividad.»
—Homa
A través de mi trabajo como profesora y como lectora de los Registros me he
dado cuenta de que la mayoría de las personas que se han sentido atraídas por el
Proceso de la Oración del Sendero habían tenido experiencias previas con la
energía de los Registros Akásicos. Sin embargo, quizás aquellas experiencias
tuvieron lugar de forma «accidental», y posteriormente no les resultó fácil
28

repetirlas, de ahí que los Registros no fueran para ellas un recurso espiritual fiable.
Sin embargo, utilizando de forma consciente y deliberada el Proceso de la Oración
del Sendero (que es, en efecto, un código espiritual) usted podrá dominar el
proceso de tal modo que podrá acceder a los Registros siempre que lo desee. En
esencia, el uso de la Oración del Sendero le va a proporcionar una vía de acceso a
los Registros para usted mismo y para los demás de un modo consciente,
responsable, directo y a voluntad, y de esto no existen precedentes en la historia de
la humanidad.
Aunque los Registros Akásicos siempre están disponibles, no siempre lo están
para todo el mundo. Los Registros han sido durante mucho tiempo del dominio de
un grupo muy selecto de personas, que interactuaban con el Akasha en nombre
propio o en nombre de su comunidad. Cuando hablamos de la Nueva Era en lo
relativo a los Registros Akásicos estamos hablando del hecho de que ha llegado el
momento en que las personas seculares elijan sus propios recursos, incluidos los
Registros, y recorran sus propios senderos espirituales. Los días de la inmadurez
espiritual, de la «alimentación a cucharadas», de la opresión espiritual y de la
victimización han terminado. Nos encontramos en un nuevo tiempo, un tiempo en
el que tenemos que aprender a mantener una relación consciente con nuestra
propia autoridad espiritual. Hace cien años, esto no era posible. Ciertamente, se
habría considerado escandaloso.
Resulta curioso que, incluso hoy en día, no hayan demasiados libros en
circulación acerca de los Registros Akásicos; e incluso es más destacable el hecho de
que este libro sea el primero de su clase, en el sentido en que enseña realmente un
método explícito para la lectura de los Registros Akásicos.
En la segunda mitad del siglo XX aparecieron pocos libros que identificaran y
describieran los Registros Akásicos. Su aparición coincidió con la primera fase de
educación de la conciencia de las masas acerca de la existencia de los Registros y de
su potencial como recurso espiritual. De aquella primera fase de libros, hay dos que
recomiendo especialmente. El primero es de Robert Chaney, el fundador de la
Astara Foundation, una escuela de sabiduría metafísica de California. En su libro,
Akashic Records: Past Lives & New Directions (Los Registros Akásicos: vidas pasadas y nuevas
direcciones), Chaney compara los Registros Akásicos con un sistema informático, y
utiliza los términos informáticos para discutir distintos elementos de los Registros.
El segundo libro es de Kevin Todeschi, de la Association for Research and
Enlightenment (A.R.E.) (Asociación para la Investigación y la Iluminación), una
organización que estudia y promueve la obra de Edgar ( .iyie. I I libro de lodeschi,
Edgar Cayce on the Akashic Records: The liotik of life,' proporciona una perspectiva sumamente esclarecedora sobre cómo trabajaba Edgar Cayce en los Registros, el tipo de
información que recibía durante sus lecturas y cómo se utilizaba esa información.
Entre los libros publicados más recientemente, recomiendo un interesantísimo
libro titulado La ciencia y el campo akásico: una teoría integral del todo,3 del físico Ervin
Laszlo. Este libro adopta un enfoque científico para identificar y validar la
existencia de los Registros Akásicos, o «Campo-A».

3 Publicado en castellano por Nowtilus, Madrid, 2004. (N. del T.)

29

«Cuando abrí por primera vez mis propios Registros, me sentí
completamente envuelta en Luz, y supe que estaba en casa. Fue una
experiencia muy potente; ¡mi corazón palpitaba en todas partes! Me llevó un
minuto o dos tranquilizarme.»
—Nancy
El motivo por el cual estoy escribiendo este libro sobre cómo leer los Registros
Akásicos es el de ofrecerle una herramienta para su uso personal, algo que pueda
usted utilizar para avanzar en su sendero espiritual. Ha llegado el momento. Es
nuestro momento en la historia, y somos nosotros las personas, la vanguardia de la
Nueva Era, personas que asumen la responsabilidad de su propia conciencia
espiritual y de su relación consciente con el Dios de su propia comprensión. No se
trata de una canalización a la antigua usanza. Como lectores Akásicos, nosotros
«canalizamos» al permitir que la energía de los Registros recorra nuestro cuerpo,
nuestro corazón y nuestra mente. Canalizamos energía e información directamente
desde el Akasha, no de entidades ni personalidades de otras dimensiones.
Como ya he mencionado anteriormente, la mayoría de las personas que vienen
a mí en busca de lecturas o de clases sobre los Registros Akásicos aparecen porque,
en un nivel profundo, tienen ya cierta familiaridad con los Registros. Están
respondiendo al impulso interior que les dice que ha llegado el momento de llevar
su desarrollo espiritual de un modo activo y consciente. Los Registros encuentran
siempre a las personas allí donde se encuentran, por lo que usted sólo se verá
atraído a este libro si es que ha llegado su momento para aprender a leer los
Registros. Quizás descubra, cuando comience a leerlos, que siente cierta
familiaridad con ellos. Vuelva directamente a casa.
¿Cómo accederemos a los Registros Akásicos en este libro?
En este libro utilizaremos el Proceso de la Oración del Sendero para Acceder al
Corazón de los Registros Akásicos. Como ya he dicho en el prefacio, fueron mis
Maestros, Profesores y Amados los que me dieron la Oración del Sendero en
septiembre de 2001, y lo compartí por vez primera con mi ayudante, Christina,
justo cuando las torres gemelas del World Trade Center se estaban derrumbando,
el 11 de septiembre. En aquel momento hubo una apertura en el corazón colectivo
de la humanidad, porque aquél fue el más terrible ataque de la historia sobre suelo
norteamericano, y nuestra antigua sensación de invencibilidad saltó en pedazos,
para ser reemplazada por una nueva sensación de vulnerabilidad. Actualmente,
como líderes globales en el movimiento para el despertar espiritual interior, la
psique norteamericana se encuentra en la vanguardia de la humanidad en esta
materia. Una herida al líder siempre tiene un fuerte impacto en el grupo. La herida
en el corazón de América se corresponde con la herida y la posterior apertura del
corazón de toda la humanidad, y esta oración en particular es un punto focal para
la atención humana. Esta oración ancla y estabiliza esa apertura en el espacio del
corazón, y nos permite acceder a él de una forma más profunda. Fueron muchos los
corazones de las personas que se abrieron aquel día, al entrar en contacto unos con
otros en todo el mundo, y creo que esta oración abrió también un sendero hasta el
núcleo, hasta el Corazón, de los Registros, que es la sede del amor incondicional
dentro del cuerpo de sabiduría akásico.
30

¿Para qué utilizar una oración para acceder a los Registros Akásicos? Los
Registros se consideran una entidad «espiritual», por cuanto se hallan dentro del
reino del espíritu, y a este particular dominio de la conciencia se accede mejor y se
alcanza a través de la acción espiritual de la oración. Como enfoque espiritual, la
oración implica a todo nuestro ser: implica los procesos mentales de dirección y
enfoque de nuestros pensamientos, implica el acto físico de pronunciar la oración e
implica la respuesta emocional que sentimos con respecto a nuestro mensaje o
petición. Todo esto se combina para crear una experiencia espiritual mediante la
cual atravesamos el tiempo y el espacio y establecemos contacto consciente con el
Espíritu Divino. Así, aun cuando no nos sintamos muy espirituales mientras
rezamos, el acto en sí es un reconocimiento de la verdad espiritual, así como del
deseo de vivir y actuar desde ese lugar en ese momento.
Enseñando el Proceso de la Oración del Sendero a cientos de alumnos durante
los últimos años, he podido ver cómo éstos se adentraban en una nueva dimensión
de la conciencia, una dimensión superior; y esto no sólo para sí mismos, sino para
aquellas personas cuyos Registros leían. Ha sido un proceso excitante y milagroso,
cuyos efectos se están sintiendo en todo el planeta. Y ahora me siento ciertamente
entusiasmada por poder ofrecerle a usted el Proceso de la Oración del Sendero

31

Capítulo 2
DIRECTRICES Y REGLAS BÁSICAS PARA LA LECTURA DE LOS REGISTROS AKÁSICOS
En este capítulo estableceré algunas directrices que le facilitarán el trabajo con los
Registros, y que le ayudarán a prepararse para que las experiencias sean lo más
iluminadoras posibles. Estas directrices estimulan la amabilidad y el respeto en la
comunicación, así como el uso responsable del tiempo, y ofrecen vías apropiadas
para combinar los Registros con otros sistemas espirituales. También proporcionan
sugerencias para la formulación de preguntas antes de la lectura, y describen los
tipos de información que podría usted recibir, así como el modo en que podría
recibirla.
He recopilado estas directrices de entre unas cuantas fuentes diferentes, entre las
cuales están las de Mary Parker, las de mis propios Maestros, Profesores y Amados
akásicos, y las de mis propias experiencias en la enseñanza de la lectura de los
Registros. A lo largo de los años, me he dado cuenta de que existen formas de
trabajar con los Registros que dan lugar .1 lecturas más precisas y efectivas, y le
transmito esta información con el f i n de que obtenga el mayor éxito en su práctica.
¿Cómo debería prepararme para leer los Registros Akásicos?
La forma en la que usted elija vivir su vida no guarda relación con su capacidad
para acceder a los Registros Akásicos. Sin embargo, la decisión de cuál
es la mejor manera de acercarse a la lectura de los Registros Akásicos es una
cuestión consciente y deliberada que precisa de elecciones conscientes y deliberadas. Las siguientes directrices le ayudarán a tomar decisiones a la hora de
trabajar responsablemente con los Registros. Le facilitarán el cambio hacia el campo
de conciencia akásico y le ayudarán a recibir información de la manera más clara y
nítida posible. Aunque yo sigo estrictamente estas directrices cuando me preparo
para las lecturas, no entienda en modo alguno que le estoy pidiendo que cambie su
estilo de vida personal y que siga estas directrices a diario. Si a usted le gusta beber
alcohol, por ejemplo, eso es una decisión totalmente suya. Yo sólo le doy
instrucciones para abstenerse de tomar alcohol veinticuatro horas antes de dar una
lectura. La primera directriz que encontrará más abajo le explicará por qué esto es
tan importante.
Directrices para la lectura de los Registros Akásicos
1.

No consuma alcohol ni drogas de placer durante las veinticuatro horas
previas a la apertura de los Registros.
La idea general en lo relativo a las drogas es ésta: si está usted tomando una
droga o un fármaco que le haya prescrito el médico para recuperar la salud y el
equilibrio del cuerpo, esa droga no va a interferir con su capacidad para leer los
Registros. Sin embargo, las drogas que se consumen por placer o el alcohol le
van a perjudicar en la lectura debido al hecho de que estas sustancias afectan a
su campo de energía, generando unos bordes inestables y «fláccidos», y eso
distorsionará su percepción. (Piense en lo que ocurre cuando usted se ve a sí
32

misma en una de esas atracciones llenas de espejos: usted no ve una imagen
precisa de sí misma porque los espejos distorsionan su percepción.) Aunque
una percepción distorsionada de la realidad puede ser aceptable en
determinados entornos, no resulta apropiada ni responsable durante una
lectura de Registros Akásicos, donde el objetivo de la lectura es revelar la
verdad.
2. Utilice su nombre legal actual cuando abra sus Registros.
Cada nombre tiene una vibración energética única, y la vibración de su nombre
legal actual es lo que le permite acceder a sus Registros.
Conseguirá una lectura mas rica y profunda si utiliza su nombre completo; Suzette
Joann Bailey, en lugar de Suzy Bailey, Suzy Jo Bailey o Suzy J. Bailey. Cuando
usted cambia su nombre legal (como en el caso de matrimonio o de divorcio, por
ejemplo),4 usted cambia su vibración en los Registros Akásicos, así como la
dirección que su vida pueda tomar. Así pues, utilice el nombre que aparece en
sus documentos legales, aunque no sea el nombre que emplea a diario. Si existe
alguna confusión a este respecto, hágase la siguiente pregunta: «¿Con qué
nombre se me conoce en Hacienda, en el organismo de recaudación de
impuestos?». Esta directriz se aplica también cuando usted lee los Registros
Akásicos para otras personas.
3. Responsabilícese del tiempo que dedica a los Registros.
Conviene que dedique el tiempo suficiente durante una lectura como para
permitir que su conciencia cambie por completo, especialmente cuando todavía
no está acostumbrado a estar en los Registros. Este cambio le permitirá
«arraigar» firmemente en el campo akásico y recibir información de la forma
más clara posible. Una cantidad de tiempo adecuada para estar en los Registros
puede variar entre quince minutos y una hora. Todo lo que sea estar menos de
quince minutos no va a parecer tanto una lectura akásica como un oráculo «de
apaños» en el reino de las preguntas de sí-o-no. (Véase la página 57 acerca de los
tipos de preguntas que mejor funcionan durante las lecturas akásicas, y también
si desea una explicación de por qué las preguntas de sí-o-no no resultan tan
efectivas como las preguntas de cómo-y- por qué.)
4. Tome contacto con la tierra después de cada lectura.
Cuando usted sale, o «cierra», los Registros Akásicos, su conciencia realiza una
transición en su regreso a la perspectiva humana. Con el fin de que no se sienta
desorientada después de esta transición, haga algo que le permita conectar con
la tierra: bébase un vaso de agua, lávese la cara, coma un poco, salga a la calle y
abrácese a un árbol, camine descalza... cualquier cosa que le funcione bien .1
usted y que encaje con sus circunstancias inmediatas. Lo que se busca al
contactar con la tierra es llevar la conciencia de vuelta al instante presente y hacerse plenamente consciente del entorno. Dos técnicas para arraigar en la tierra
que me funcionan muy bien son la de sacar a pasear a mi perro y la de sacar la
basura. Estos dos métodos me exigen que salga de la lectura y que esté presente
en lo que estoy haciendo.

4 Recuérdese que en los países anglosajones, las mujeres adoptan legalmente el
apellido del marido. (N. del T.)

33

5. Cuando combine los Registros Akásicos con cualquier otro sistema, honre
siempre ambos métodos.
Y, al revés, si las directrices y procedimientos de un sistema en particular entran en
conflicto con las directrices para la lectura de los Registros Akásicos, no utilice
nunca juntos estos dos sistemas. He aquí un ejemplo: usted está considerando la
posibilidad de abrir los Registros mientras participa en el Ritual Z, que requiere
ingerir hongos aluci- nógenos. Pero usted sabe que debe abstenerse de consumir
alcohol y drogas durante las veinticuatro horas previas a la apertura de sus Registros. Dado que los procedimientos del Ritual Z entran en conflicto con estas
directrices, practique estos sistemas por separado. De este modo, honrará a ambos
sistemas y los mantendrá en un estado puro y efectivo.
Directrices para leer los Registros Akásicos de otras personas
1. Antes de abrir los Registros de otra persona, debe obtener su permiso.
Abra los Registros de otra persona únicamente cuando esa persona le pida que lo
haga. No olvide nunca que las lecturas akásicas se dan «sólo mediante
invitación», de modo que no le diga nunca a una persona que necesita una
lectura ni ejerza ningún tipo de coerción sobre ella para que dé su
consentimiento, cuando esa persona no se sienta cómoda con la idea. Sepa que
la decisión de hacer o no una lectura de Registros depende exclusivamente de la
persona en cuestión. Aunque tenga la impresión de que el alma o Yo Superior
de la persona está anhelando una lectura de Registros, si ese ser humano no
puede o no quiere pedir la lectura, entonces es que no es el momento oportuno
para ello, por lo que no sería correcto hacer la lectura.
2. Mantenga la más estricta confidencialidad.
Si tiene usted interés en hacer lecturas akásicas para otras personas es muy
probable que ya posea cierta sensibilidad natural a las necesidades de los
demás, especialmente a la necesidad de privacidad. Así pues, cómo no, honrará
usted la naturaleza confidencial de este trabajo, y no hablará de las lecturas con
otras personas. Como en todo en la vida, se ha de aplicar aquí la Regla de Oro:
No hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti. Si se encuentra
usted alguna vez en el otro extremo de la lectura, valorará muy especialmente
esta directriz.
3. Ofrezca toda la información que obtenga de la forma más amable, positiva y
respetuosa posible.
El objetivo de toda lectura estriba en dignificar y elevar a la persona de la que se
hace la lectura, revelar el potencial y el verdadero yo de esa persona. De forma
amable y respetuosa, comparta con ella todo lo que los Maestros, Profesores y
Amados le revelen, aun en el caso de que le resulte un tanto violento, le parezca
insignificante o no tenga sentido para usted. A veces, aquello que se calla es
precisamente lo que esa persona más necesita escuchar.
4. No abra los Registros de personas menores de dieciocho años.
Cada
cultura tiene su propia definición de cuándo un niño pasa a ser un adulto, y en
Estados Unidos, la mayoría de edad se establece en los dieciocho años. El
34

Proceso de la Oración del Sendero respeta las normas culturales de Estados
Unidos, porque es el lugar de origen de este sistema. En tanto un adolescente no
alcance esa edad, la responsabilidad legal recaerá sobre los padres o tutores del
joven, y no se le permitirá tomar decisiones por sí solo. Y dado que, para una
lectura de Registros, se necesita que la persona asuma la plena responsabilidad
de sus propias acciones (y de su karma), los adolescentes tendrán que esperar
hasta los dieciocho años para poder recibir una lectura. Sin embargo, esto no
quiere decir que los padres no puedan abrir sus propios Registros y formular
preguntas acerca de la educación de sus hijos. Se puede obtener una
información muy valiosa en lo referente a por qué están nuestros hijos en
nuestra vida, cómo podemos apoyar mejor su crecimiento y qué lecciones
pueden aprender de nuestra relación con ellos. (En alguna ocasión me han
preguntado si estaría bien abrir los Registros de un joven «maduro» de
diecisiete años y medio. Mi respuesta es siempre la misma; si los chicos son lo
suficientemente maduros, comprenderán por qué es tan importante que esperen
hasta cumplir los dieciocho.)
Recomendaciones para los primeros treinta días
Su período de iniciación comenzará en el instante en que asuma el compromiso
consciente de aprender el Proceso de la Oración del Sendero, momento en el cual
entrará en un «período de gracia de transición de treinta días». Así pues, si usted
abre simplemente este libro, lee la oración y comienza a utilizarla, quizás no
obtenga los resultados inmediatos que desea. Sin embargo, si se toma el tiempo
necesario para leerse íntegramente este libro y decide trabajar de acuerdo con sus
directrices y reglas básicas, seguramente entrará en la zona de gracia, en la que
recibirá apoyo energético para su empeño.
Una vez haya leído las directrices y las reglas básicas, quizás decida que no está
preparado o preparada todavía para abrir sus Registros Aká- sicos. No hay
problema en ello. La transición de treinta días comenzará cuando usted decida
poner a prueba los Registros por vez primera. Usted sabe lo que significa «poner a
prueba», y se trata de una decisión suya, de modo que será usted quien diga lo que
es adecuado. Si ocurre algo en su vida que requiera de toda su atención, y no puede
trabajar con los Registros durante un tiempo, no se preocupe. Simplemente,
olvídese de los Registros hasta que esté en disposición de comenzar nuevamente.
Su período de gracia de treinta días comenzará de nuevo entonces. Durante ese
tiempo, los Señores de los Registros le guiarán con cariño, mientras se abre paso en
este nuevo y excitante reino del espíritu.
Durante esos primeros días, cuando comience a leer Registros para los demás,
las siguientes directrices le serán de gran ayuda para rebajar su ansiedad.
Para los treinta días posteriores al aprendizaje de la lectura de los Registros Akásicos
1.

Ofrezca lecturas akásicas a los demás.
Una vez aprenda a acceder a los Registros Akásicos, la forma más rápida de
sentirse cómodo ofreciendo lecturas consiste en practicar tanto como pueda. Por
tanto, es permisible, durante este período de treinta días exclusivamente, ofrecer a la gente
35

2.

3.

lecturas, en lugar de esperar a que nos las pidan. Dígales a los demás que acaba
usted de aprender a leer los Registros, y pregúnteles si puede practicar con ellos.
Si acceden, ¡estupendo! Si vacilan o dicen que no, haga lo que tiene que hacer: no
insistir. Déjelos y pregunte a otra persona.
No pida dinero por sus lecturas akásicas.
Ofrecer lecturas gratuitas durante los treinta primeros días le permitirá tener en
cuenta el hecho de que todavía está aprendiendo, y que sus lecturas quizás no
sean perfectas aún. De esta forma, dispondrá de la suficiente libertad para
crecer, liberándose así de toda «presión de rendimiento». Cuando comience a
cobrar por sus lecturas, asegúrese de preguntar a sus Maestros, Profesores y
Amados qué honorarios son los más adecuados en su caso.
No mezcle sus lecturas con otros sistemas o disciplinas.
Antes de comenzar a mezclar su trabajo akásico con cualquier otro sistema,
conviene que sepa qué son los Registros, así como qué hacen. De otro modo,
quizás no sea capaz de determinar qué sistema está dándole qué resultados.
(Como suelo decir: «Antes de mezclar una bebida, tienes que saber qué hay en
cada botella».)

¿Qué tipos de preguntas funcionan mejor en los Registros Akásicos?
Una de las principales claves para llevar a cabo una lectura precisa y potente es la
de saber qué tipos de preguntas puede formular. Hay preguntas que permiten
recibir muchísima información de los Registros, en tanto que otras no generan
demasiada información, o bien no nos ofrecen el tipo de información que estamos
buscando. Así pues, cuando comience .1 formular sus preguntas, siga estas tres
directrices.
1. Evite preguntas que comiencen con cuándo.
El tiempo carece de importancia en los Registros, porque los Registros son
eternos. Se encuentran en todas partes, íntegramente, y siempre en el aquí y el
ahora. Por tanto, sus Maestros, Profesores y Amados akásicos no están limitados
por los parámetros del espacio y el tiempo terrestres. De modo que formular
una pregunta predictiva acerca de cuándo ocurrirá algo no le va a dar a usted la
respuesta que quiere; y quizás incluso termine un tanto frustrado, como en la
siguiente pregunta, que podría plantear una tal «Mary Margaret» ficticia:
Mary Margaret: Maestros, Profesores y Amados, ¿cuándo encontraré al amor de mi vida?
Evidentemente, la respuesta que podría esperar Mary Margaret sería algo
medible y definitivo, como: «Encontrarás el amor de tu vida en el plazo de los
tres próximos meses».
Sin embargo, dado que los Maestros, Profesores y Amados no tratan con el
tiempo terrestre, éstos no le darían una respuesta mensurable y definitiva. En
vez de ello, podrían responderle con algo parecido a esto:
MPA: Mary Margaret, encontrarás al amor de tu vida cuando perdones a tu exmarido y lo liberes
para siempre. Sobre el papel, lleváis tres años ya divorciados, y tu exmarido ha seguido avanzando
y ha encontrado a otra persona. Sin embargo, en tu mente y en tu corazón, tú no has avanzado.
Sigues aferrándote a aquella relación a través de la cólera y el resentimiento, y eso es lo que te tiene
36

bloqueada. Por favor, perdona a todos los implicados en tu dolor y sigue adelante. Cuanto antes lo
hagas, antes te liberarás y antes podrás encontrar un nuevo amor y una relación que te nutra y te
llene.
¡Pero Mary Margaret no se queda nada contenta con la respuesta!
Mary Margaret: ¿Qué? ¡¡¡No!!!¡Eso no responde a mi pregunta! ¡Eso no es lo que quiero
escuchar! No pregunté acerca de mí. Pregunté acerca del amor de mi vida, y de cuándo lo voy a
encontrar.
Capte la idea: las preguntas predictivas y relacionadas con el tiempo no
funcionan bien con los Registros Akásicos, ¡especialmente cuando el tema en
cuestión puede llevar más de una vida para resolverse!
2. Evite preguntas con respuestas de sí-o-no.
Las preguntas que requieren una respuesta de sí-o-no no funcionan bien en los
Registros, normalmente porque el resultado depende en última instancia de
usted, porque ese resultado viene determinado por sus decisiones y sus
circunstancias vitales. He aquí otro ejemplo, esta vez con otra persona ficticia:
«Thomas».
Thomas: Esta semana me han ofrecido un empleo. ¿Debería aceptarlo?
Thomas espera ahora una sencilla respuesta con una sola palabra: sí o no. Sin
embargo, los Maestros, los Profesores y los Amados tienen en mente una
respuesta diferente. Ésta se basa en el hecho de que ellos saben que, con el fin de
que Thomas se sienta verdaderamente satisfecho, la decisión debe de ser suya, y
no de ellos. Thomas debe mirar en su interior y determinar quién es él, así como
qué tipo de trabajo le gustaría realizar o qué tipo de trabajo desempeña mejor.
Después, deberá considerar las ventajas y los inconvenientes inherentes tanto en
su actual empleo como en el nuevo empleo que le ofrecen. Posteriormente,
tendrá que decidir qué trabajo se adapta mejor a sus metas y a sus necesidades.
Después de reflexionar cuidadosamente en todos estos factores, Thomas tendrá
finalmente su respuesta; y, en ese punto, ya no va a necesitar ayuda exterior
alguna, puesto que sabrá qué hacer. Así, en lugar de escuchar sí o no de boca de
los Maestros, Profesores y Amados, puede que Thomas escuche algo parecido a
esto:
MPA: Bien, en primer lugar... ¿por qué estás tomando en consideración este empleo, y qué podría
ocurrir si lo aceptas? Vamos a explorar por unos instantes las posibilidades del nuevo empleo, y
luego vamos a sopesarlas con las realidades de tu actual empleo. En primer lugar, en relación con
el empleo que se te ha ofrecido, ¿qué ventajas tendría aceptarlo? ¿Qué inconvenientes
tendría?¿Cómo encajan los requisitos de ese trabajo con tus actuales capacidades e
intereses?¿Están en sintonía con tus actuales necesidades?¿Apoyarán tus objetivos futuros?
Después, echaremos un vistazo a tu actual trabajo...
Hay muchas más palabras que un sí o un no. Capte la idea también aquí: las
preguntas de sí-o-no no funcionan bien en los Registros. Reducen el poder de las
personas, al situar el proceso de toma de decisiones (y, en última instancia, el
resultado) en manos de otro, cuando lo que hacen los Registros Akásicos es dar
37

poder a las personas, al ayudarlas a examinar una situación, ver lo que es cierto y,
luego, decidir por sí mismas qué es lo que les parece más correcto. En otras
palabras, no existen deberías en los Registros. Sus Maestros, Profesores y Amados
ampliarán su perspectiva y le ayudarán a sopesar sus opciones, pero no tomarán la
decisión por usted ni le dirán lo que debe hacer. Como siempre, dejan la
responsabilidad a quien le pertenece: a usted.
Nuestro desafío como seres humano en el planeta Tierra consiste en vivir en el
instante presente en la medida de nuestras posibilidades. Cuando nos centramos
en algún punto del futuro, o bien cuando dejamos que sea otro el que nos diga
cómo deben ir las cosas, ni estamos en el presente, en un instante en concreto, ni
somos responsables de nosotros mismos. Pero, cuando buscamos la perspectiva de
los Maestros, los Profesores y los Amados, ellos nos ayudan a adquirir un mayor
poder para que seamos lo que necesitamos ser en un momento dado.
El papel de los Registros Akásicos consiste en proporcionarnos verdad,
información y apoyo. Así pues, si usted realmente necesita una respuesta
relacionada con el tiempo, existen oráculos como los de los clarividentes, los
echadores de cartas y los astrólogos que pueden serle de ayuda. Y si usted necesita
una respuesta de sí o no, el péndulo funciona aquí especialmente bien.
3. Intente formular preguntas con las palabras qué, por qué o cómo.
Las preguntas que funcionan mejor con los Registros comienzan normalmente
con qué, por qué y cómo. Por ejemplo, en lugar de preguntar, «¿Cuándo aparecerá
mi compañera o compañero del alma?» o «¿Debería seguir con mi pareja?»,
inténtelo con una o más de las siguientes preguntas:
• ¿Por qué estamos juntos mi pareja y yo?
• ¿Qué es lo que se supone que tenemos que aprender?
• ¿Qué ventajas y/o inconvenientes tiene el que estemos juntos en este
momento?
• Nuestra relación es muy tensa / se ha roto / es irreparable. ¿Qué hemos hecho
para llegar a este punto?
• ¿Qué es lo que no estoy viendo, y por qué no lo veo?
• ¿Cómo puedo cambiar mi perspectiva y darme cuenta de lo que necesito
darme cuenta?
• ¿Qué puedo hacer ahora para encontrar la paz, el perdón y la sanación?
¿Qué debo esperar cuando abra mis Registros Akásicos por primera vez?
No existen dos personas que tengan la misma experiencia cuando abren sus
Registros por vez primera, por lo que lo más aconsejable es que entre en su
experiencia con las menores expectativas posibles. Ahora bien, una vez dicho esto,
permítame que le diga unas cuantas cosas que sí puede esperar.
Lo primero que ocurrirá cuando acceda a sus Registros es que, mientras
pronuncia la Oración de Apertura, usted va a salir de su habitual conciencia
humana y va a entrar en la conciencia universal divina. Cuando abra sus Registros
por vez primera puede que sienta este cambio de algún modo, o puede que no.
Pero no se intranquilice porque, para cuando haya terminado la oración, el cambio
habrá tenido lugar. Como ya comenté en el prefacio de este libro, este cambio no va
38

a ser algo dramático, y no va a traer consigo ningún fenómeno extraño ni
sensacional: no va a ponerse a hablar con otra voz, no se le van a volver los ojos del
revés, ninguna entidad va a entrar en su interior y se va a hacer cargo de todo, ni se
va a ir usted a ninguna parte durante el proceso. Usted seguirá siendo usted, como
lo es siempre, y hablará de la manera que suele hacerlo. La única diferencia se
hallará en lo que dirá, porque va a recibir información desde el campo akásico, que
es una dimensión energética diferente.
En este punto, quizás se pregunte si alguna energía «negativa» o alguna entidad
«oscura» pueden entrar en su conciencia o atacarle mientras está en los Registros
Akásicos. Mi respuesta es que no, inequívocamente no. Como entenderá cuando le
hable de la oración, está invocando exclusivamente a las fuerzas de la Luz, y está
invitando únicamente al Espíritu Santo de Dios. Así pues, es el poder de la Luz
Divina y del Espíritu Santo el que le sostendrá y le protegerá de todo lo que no sea
estrictamente de la Luz. ¿Sentirá usted la Luz? Puede que sí, puede que no. Pero,
una vez más, puede tener la certeza de que le están aguantando firmemente en esa
acelerada y extraña frecuencia, y de que no tiene absolutamente nada que temer.
¿Qué tipo de información obtendré y cómo la obtendré?
Cuando alguien accede a los Registros Akásicos obtiene todo tipo de información,
si bien, en cierto aspecto, un aspecto importante, siempre ocurre lo mismo: que la
persona a la que se le hace la lectura se eleva siempre. En la sección sobre preguntas
que comienza en la página 57, ya he explicado los tipos de respuestas que no va a
obtener usted de los Registros. Pero a eso me gustaría añadirle aquí que la
información que le llegue en modo alguno va a hacer mofa de usted, ni le va a
menospreciar, ni tampoco le va a juzgar. Si siente de pronto que se le enjuicia de
algún modo mientras está en los Registros, sepa que eso procede de usted mismo.
Pida ayuda a los Maestros, Profesores y Amados para que le muestren la verdadera
esencia de su alma como ser espiritual divino.
En cuanto a cómo podría obtener la información, quizás descubra que, al
principio, cuando empieza a abrir sus Registros, recibe la información solamente de
una manera. Quizás sólo vea colores o escuche palabras, por ejemplo. Pero, al cabo
de un tiempo, después de introducirse en los Registros una y otra vez, se
incrementará su capacidad para mantenerse firme en la Luz, y podrá recibir
información de cualquiera de las siguientes maneras:


Quizás «escuche» la información en su cabeza. Pueden ser palabras, frases o
una larga disertación (que uno de mis alumnos denomina «streaming audio»).5 A
veces, la gente me pregunta «a qué suenan» los Maestros, Profesores y Amados.
Como sería de esperar, «suenan» de un modo muy diferente de una lectura a
otra, de un modo único y singular, de hecho, tan único y singular como la
persona a la que se le hace la lectura. Así, hay veces en que su tono es formal, en
tanto que otras suenan de un modo más informal. En ocasiones su tono es serio,

5 El streaming es un término informático que hace referencia a archivos de au- dio o vídeo que se pueden ver u oír en una
página web sin necesidad de descargarlos antes en el ordenador. Stream significa «arroyo», «corriente», «raudal», de modo que
puede entenderse como la transmisión de información en una corriente continua hasta que se finaliza el proceso. (TV. del T.)

39





y en otras contiene un tinte de humor. A veces hablan con metáforas, y a veces
lo hacen de forma literal. En ocasiones utilizan el método socrático,
respondiendo a tus preguntas con más preguntas, hasta que llegas a la
respuesta por ti mismo. Sin embargo, siempre se muestran compasivos. Su
discurso es objetivo, sin enjuiciar, al tiempo que facilitan el crecimiento y la
sanación de tu alma.
Quizás «vea» usted cosas con el ojo de la mente. Quizás vea colores, auras o
campos de energía; imágenes, símbolos o formas; o un «streaming video» de un
suceso en concreto.
Quizás experimente diversas sensaciones emocionales o físicas en su cuerpo.
Entre esas sensaciones puede haber hormigueos, agitación, calor, o frío, por
ejemplo. Si recibe usted una sensación desagradable, simplemente reconózcala
como tal. Sepa que no puede hacerle daño ni afectarle, y que no se va a quedar
ahí durante mucho rato. Dé las gracias a los Maestros, Profesores y Amados por
darle la información de este modo; hágales saber que ha recibido el mensaje; y
pídales que detengan esas sensaciones.

De momento, tiene usted una visión general bastante aceptable de las directrices
y las reglas básicas para la apertura de los Registros Akásicos, así como alguna
información referente a los modos en los cuales podría recibir la información desde
ellos. Ahora pasaremos al capítulo 3, en donde le ofreceré una exhaustiva
información acerca de lo que puede esperar cuando abra sus Registros por vez
primera. Pero, antes de que empiece a leer ese capítulo, dedique por favor unos
instantes a reflexionar sobre lo que ha leído hasta este punto, y decida si este trabajo
es para usted o no.
Si decide que trabajar en los Registros no va con usted, pásele por favor este
libro a alguna otra persona a la que quizás podría apetecerle explorar los Registros.
Si piensa que quizás podría trabajar con ellos algún día, pero siente que aún no ha
llegado el momento, guarde este libro hasta que se sienta preparado o preparada
para comenzar de nuevo. Si cree que está en disposición de trabajar con los
Registros ya, le invito a seguir leyendo con el corazón y la mente bien abiertos.
Como ya he dicho, trabajar con los Registros es una decisión completamente
personal. Sólo usted sabe qué tipo de prácticas le irán mejor para su crecimiento y
su autoridad espiritual, y cuándo estará en disposición de aplicarlas. Los Señores
de los Registros comprenden esto perfectamente, y respetan en todo momento sus
decisiones.

40

Capítulo 3
EL PROCESO DE LA ORACIÓN DEL SENDERO
El Proceso de la Oración del Sendero para Acceder al Corazón de los Registros
Akásicos es un procedimiento que le permite estar en relación consciente con los
Registros Akásicos a fin de desarrollar su conciencia espiritual. Como su nombre
indica, es un «sendero» vibratorio que se construye con las palabras y los sonidos
de la oración. La Oración del Sendero tiende un puente energético, una ruta directa
de acceso, hasta el Corazón de los Registros Akásicos.
Mientras usted pronuncia la Oración de Apertura, las vibraciones energéticas de
los sonidos de sus palabras y frases construyen un puente de Luz que le permite
cambiar sin contratiempos desde su conciencia humana ordinaria hasta la
conciencia universal divina. Después, cuando pronuncie la Oración de Clausura, su
conciencia regresará hasta que vuelva usted a ser «su viejo yo».
Desde el día en que recibí la Oración del Sendero desde mis Registros Akásicos
no he vuelto a tener miedo. No he tenido miedo de explorar o de poner a prueba la
oración o el Proceso de la Oración del Sendero en mí misma o con mis alumnos
akásicos. Siempre he mantenido, y sigo manteniendo, un compromiso profundo
por compartir con los demás cualquier recurso espiritual que me haya resultado
beneficioso a mí, o bien a mis alumnos y mis clientes. Creo que la Oración del
Sendero me llegó porque estaba dispuesta a llevarla lo más lejos posible para ver
cuánto bien podía derivarse de ella. Sé que mi personal combinación de curiosidad
y disposición, así como mi deseo de ser útil, me convirtieron en una potencial
candidata. También sé, no obstante, que si yo hubiera declinado esa oportunidad,
la oración se le habría dado a otra persona porque, en el desarrollo de la
humanidad, ha llegado el momento en que el Corazón Universal se abra y el Alma
Universal dirija hacia la unificación y la elevación de todos, a través del corazón
abierto de todas y cada una de las personas de nuestro planeta.
Cuando lea la Oración del Sendero, notará que su lenguaje es tradi- cionalmente
cristiano. Dado que este detalle podría generar susceptibilidades en el caso de
algunas personas, me gustaría dedicar unos momentos a explicar las palabras de la
oración y su contexto. La oración me llegó en el Medio Oeste de Estados Unidos, en
el hemisferio occidental del planeta. Sus palabras reflejan el lenguaje y las ideas
más familiares en esta región, debido a que lo que se pretende es que la oración sea
lo más accesible posible a la población general. Dios es una palabra común que
identifica a la Presencia Divina en esta parte del mundo. Y cuando uso las palabras
Espíritu Santo, me estoy refiriendo al Espíritu de Dios, en contraposición a cualquier
personalidad individualizada o personificación de la Fuerza Divina.
Más abajo encontrará una versión con anotaciones de la Oración del Sendero,
que podrá utilizar para acceder a sus propios Registros y leerlos. Estas anotaciones
no sólo explican el significado de la oración, sino también lo que sucede mientras
usted lee cada línea de la oración. En la página 74, encontrará una versión de esta
oración reimpresa sin notas. Ésta es la versión que puede usted señalar y utilizar
para abrir sus propios Registros en el futuro. De momento, no obstante, le resultará
más útil leer en primer lugar la versión con anotaciones, para que pueda aprender
41

el proceso de lectura de sus propios Registros. (En el siguiente capítulo, veremos la
oración que utilizará usted para las lecturas akásicas de otras personas, que varía
ligeramente con respecto a la oración que figura más adelante.)
Una vez haya leído y comprendido la oración, estará en disposición de abrir sus
propios Registros por vez primera. En esta ocasión no tendrá que hacer ninguna
pregunta; simplemente, sienta la energía durante varios minutos; aclimátese a las
sensaciones que le llegan y observe. Posteriormente, cuando cierre sus Registros, le
guiaré a lo largo de un ejercicio durante el cual abrirá sus Registros de nuevo y
podrá formular una pregunta.
Explicación del Proceso de la Oración del Sendero: la lectura para uno mismo
El Proceso de la Oración del Sendero para Acceder al Corazón de los Registros Akásicos
ORACIÓN DE APERTURA:
Cuando haga la lectura para sí mismo o sí misma, diga esta parte en voz alta:
1.
2.
3.
4.

Y así reconocemos a las Fuerzas de la Luz,
pidiendo guía, dirección, y coraje para conocer la Verdad,
en tanto ésta se revele por nuestro mayor bien y el mayor bien de
todos los que están conectados con nosotros.

En la primera línea de la oración, tanto su ser finito (la persona que es usted en
esta vida) como su ser infinito (su alma eterna) están invocando a los reinos
superiores de la Luz y poniéndose en sintonía con ellos. De este modo, usted
establece una conexión con los Registros Akásicos a través de un pilar vertical de
Luz. Esta conexión se inicia en un punto que se encuentra alrededor de 45
centímetros por encima de su cabeza, en el octavo chakra. Este chakra, que se
conoce también como chakra del alma, es el punto de interconexión entre el plano
del alma y el plano físico. Cuando la Luz pasa a través de su octavo chakra y
desciende al séptimo chakra, se hace más densa, y adquiere forma. En el momento
que la Luz llega al séptimo chakra, su vibración es lo suficientemente densa como
para que usted pueda discernirla como el Registro vibratorio exclusivo de su alma
individual. Entre la línea 2 y la 4, usted pide tres cosas: guía, dirección y el coraje
necesario para recibir de forma voluntaria y sin miedo la Verdad (nada de
predicciones), haciendo para ello acopio de sus mejores capacidades y por el mayor
bien de todo el mundo.
5.
6.
7.

Oh, Espíritu Santo de Dios,
protégeme de toda forma de egocentrismo,
y dirige mi atención al trabajo que tengo entre manos.

El miedo, el darse demasiada importancia y el egoísmo (buscar la validación y la
aprobación para reforzar a un yo agitado) son sus peores enemigos en los
Registros. Ellos magnetizan las distracciones y reducen su capacidad para
mantenerse firme en la Luz y recibir información. Cuando usted pronuncia las
frases de las líneas 5 a 7, el Espíritu Santo le ayuda a sacar el foco de atención de sí
42

mismo y de su actuación, y le permite enfocarse en la lectura de los Registros. Al no
dejarle que se distraiga con preocupaciones personales, se convierte en la
protección de la que se habla en la línea 6; porque, si su enfoque es el adecuado
mientras está en los Registros, no hay posibilidad alguna de caer presa de
influencias externas. Usted será inmune a todo lo que no provenga de la Luz,
siempre y cuando permanezca en un modo de servicio ante la persona cuyos
Registros está leyendo. (En ese momento, usted está haciendo una lectura para sí
mismo, pero más adelante podrá hacer lecturas para otras personas.)
Al mantener la atención enfocada en la lectura, usted permanece también
arraigado en el presente, con lo cual se mantiene firme en el pilar de la Luz y
permite que la información y la lectura fluyan.
Ayúdame a conocerme a mí mismo (mí misma) a la Luz de los Registros
Akásicos,
9. para poder verme a través de los ojos de los Señores de los Registros,
10. y para que comparta la sabiduría y la compasión que mis Maestros, mis
Profesores
11. y mis Amados sienten por mí.
8.

Cuando pronuncia las frases de las líneas 8 a 11 en voz alta, le está pidiendo al
Espíritu Santo que le ayude a verse a sí mismo como es visto, conocido y amado en
los Registros Akásicos. Utiliza las palabras mí mismo y mi porque se está refiriendo a
sí mismo tal como es a diario en la dimensión física.
Conviene tener una idea clara de con quién está tratando cuando navega en los
Registros. Éste es un buen momento en nuestro proceso para examinar quiénes son
los Señores de los Registros, los Maestros, los Profesores y los Amados, así como
para conocer sus papeles y sus responsabilidades dentro del Akasha.
Los Señores de los Registros
Los Señores de los Registros son un grupo de Seres de Luz que trabajan en el nivel
universal, en lugar de hacerlo con almas individuales. Los Seres de Luz son seres
no físicos que están implicados en todos los niveles de la conciencia, y que
revigorizan y generan una cualidad superior de Luz en todos los rincones del
Universo. Con el tiempo, esta cualidad superior de Luz se traduce en una mejora en
la calidad de vida de todos los seres humanos, al tiempo que incrementa el
potencial de comprensión de las verdades superiores acerca de uno mismo y de los
demás.
Los Señores de los Registros son los responsables de mantener la integridad y la
incorruptibilidad de los Registros Akásicos; y, como tal, son ellos los que deciden
quién puede y quién no puede acceder a los Registros. También deciden qué
información se revelará durante una lectura en concreto. Una vez toman esa
decisión, les dan la información a los Maestros, Profesores y Amados del alma que
está buscando guía, o bien, en ocasiones, retienen la información, si sienten que no
va a ser beneficioso revelarla o no es el momento adecuado para ello. Ése es el
motivo por el cual hay veces en que no obtenemos respuestas cuando hacemos
determinadas preguntas. (Si usted ha llegado hasta este punto del libro es porque
43

los Señores de los Registros han decidido que ha llegado el momento de que acceda
a los Registros Akásicos.)
Los Maestros
Los Maestros son también un grupo de Seres de Luz. Al igual que los Señores de
los Registros, nunca han estado en un cuerpo físico. Pero, a diferencia de los
Señores, que trabajan a nivel universal, éstos trabajan con almas individuales. Sus
Maestros particulares han estado con usted desde la concepción de su alma, y son
los responsables del crecimiento y el desarrollo de ésta. Dicho de otra manera, son
los responsables de llevarle a usted al sendero y de mantenerle allí. En el momento
de la concepción de su alma, usted eligió, junto con sus Maestros, el plan de
aprendizaje de su alma a lo largo del tiempo: «Mi alma aprenderá estas lecciones en
concreto, a medida que toma conciencia de sí misma como Dios». Basándose en las
lecciones que su alma decide que va a experimentar, sus Maestros convocarán a
determinados Profesores y Amados para que le ayuden a usted a dominar esas
lecciones en diversas situaciones y vidas. Así, en función de la lección con la que
esté trabajando en un momento dado, cuando abre sus Registros para hablar de
ello, sus Maestros convocan a los Profesores y Amados que mejor pueden ayudarle.
Y, del mismo modo que usted puede tener más de un Maestro, cada Maestro puede
tener también más de un alma a su cargo.
Los Profesores
Los Profesores pueden haber tenido previamente un cuerpo físico, aunque no
necesariamente. A diferencia de sus Maestros, sus Profesores no están con usted a
lo largo de toda la existencia de su alma, puesto que acuden en su ayuda en función
de la lección que tiene que aprender: cada uno de ellos le acompaña sólo durante el
tiempo que precise para aprender una lección en concreto e integrar la conciencia
de ese Profesor, sea durante determinado período en una única vida o a lo largo de
varias encarnaciones. Una vez ha aprendido la lección y ha integrado la conciencia
de ese Profesor o de esos Profesores, éstos pasan a trabajar con otras almas.
Si sus Profesores tuvieron forma física alguna vez, bien pudieron ser «personas
normales» durante su existencia en la Tierra; también pudieron ser personas
«importantes», como Jesús, Buda o la Madre Teresa. Sea como sea, sus Profesores
akásicos prefieren mantener el anonimato a fin de no alimentar su dependencia de
ellos, o de su identidad terrestre. Como verá más adelante, esto ocurre también con
los Amados. Dado que los Registros Akásicos pretenden ser un sendero hacia la
madurez emocional y espiritual, el trabajo de sus Maestros, Profesores y Amados
consistirá en ayudarle a desarrollar la confianza en la esencia y la energía divinas de
los Registros, en lugar de en un ser o identidad en concreto.
Los Amados
Los Amados son personas que usted conoció en esta vida, pero que fallecieron.
Aunque están comprometidos con el crecimiento y la evolución de su alma, sus
Amados no están necesariamente conectados con usted a nivel emocional. Pueden
haber sido familiares lejanos o conocidos que le observaron desde la distancia
mientras estaban con vida, pero que, tras la muerte, optaron por apoyarle
44

activamente y servirle. Al igual que sus Profesores, sus Amados prefieren que no se
les identifique, para que no se haga usted dependiente de ellos como las
personalidades que conoció en esta vida. Sin embargo, sí que se le revelarán
durante una lectura si sienten que el hecho de que usted les reconozca puede ser de
ayuda en ese momento. Pero debe tener en cuenta que, aun cuando den un paso
adelante, no son ellos los que dirigen la lectura. Lo que hacen es algo así como dar
un paso adelante para decir «hola» e, inmediatamente, volver a su sitio de nuevo.

45

Todas las personas tienen Amados akásicos, incluso las almas cuyos cuerpos
terrestres murieron al nacer o sólo vivieron durante un breve período de tiempo. En
tales casos, los miembros previamente fallecidos del linaje ancestral de esa alma (un
abuelo, por ejemplo) cumplirán el papel de Amados de esa persona.
Ahora que ya sabemos con quiénes nos vamos a encontrar en los Registros,
volvamos a la oración.
Lea esta parte en silencio, para sí mismo:
12. Ayúdame

a conocer a (su nombre legal actual) a la Luz de los Registros Akásicos,
13. para ver a (su nombre legal actual) a través de los ojos de los Señores de los
Registros,
14. y para que pueda compartir la sabiduría y la compasión que los Maestros, los
Profesores
15. y los Amados de (su nombre legal actual) tienen para (él o ella).
16. Ayúdame a conocer a (su nombre legal actual) a la Luz de los Registros Akásicos,
17. para ver a (su nombre legal actual) a través de los ojos de los Señores de los
Registros,
18. y para que pueda compartir la sabiduría y la compasión que los Maestros, los
Profesores
19. y los Amados de (su nombre legal actual) tienen para (él o ella).
Mientras lee en silencio, para sí, las frases de las líneas 12 a la 19, está entrando
en un estado de conciencia expandida. Este estado está anclado en la dimensión
física, pero puede registrar las impresiones y las vibraciones, más sutiles, de la
dimensión de los Registros Akásicos. Simultáneamente, también ocurre esto:




La vibración de su nombre legal actual invoca los Registros de su alma, que
son puestos ante los Señores de los Registros, quienes a su vez se los pasan a
sus Maestros, Profesores y Amados. Y éstos, a su vez, «descargan» la
información específica que va a necesitar para esta lectura en concreto.
La energía del Corazon de los Registros Akásicos baja a través de su
coronilla y registra SU VIBRACION en lo más profundo de sil centro del
corazón. El centro de SU corazón es su «lugar receptor» de la información
que usted recibirá de los Registros. Cuando este anclaje energético queda
fijado, también se completa el cambio de su conciencia.

En las líneas 15 y 19 usted utiliza la palabra él o ella en lugar de mi porque está
pidiendo información acerca de la persona que es en esta vida, así como de todas las
identidades que su alma ha tenido a lo largo de su existencia. Así, mientras dure la
lectura, habrá una ligera distinción entre su ser finito, como lector/observador, y el
alma infinita cuyos Registros se leen.
Anuncie la apertura de los Registros diciendo en voz alta:
20. Los Registros están ahora abiertos.
Su cambio de conciencia se ha completado. Ahora tiene acceso a sus Registros
Akásicos y a sus Maestros, Profesores y Amados.
46

ORACIÓN DE CLAUSURA:
Cuando esté en disposición de terminar su sesión en los Registros, diga esto en voz
alta:
Me gustaría darles las gracias a los Maestros, los Profesores y los Amados
por su amor y su compasión.
23.
Me gustaría darles las gracias a los Señores de los Registros Akásicos por su
punto de vista.
24.
Y me gustaría darle las gracias al Espíritu Santo de Luz por todo el
conocimiento y la sanación.
25.
Los Registros están ahora cerrados. Amén.
26.
Los Registros están ahora cerrados. Amén.
27.
Los Registros están ahora cerrados. Amén.
21.
22.

El hecho de que se nos conceda el acceso a los Registros Akásicos es tanto un
honor como un privilegio, y no debería tomarse a la ligera. Como
no podría ser de otra manera, usted querrá expresar su gratitud a todos los Seres de
Luz que han hecho posible su experiencia.
Del mismo modo que hace falta un poco de tiempo para que lleve a cabo el
cambio desde su estado ordinario de conciencia, también se precisa de un tiempo
para volver a él. Este cambio, o transición, es como una especie de viaje; y cada
viaje tiene un principio, una parte media y un final. Lo que se dice en la línea 25
señala el principio del cambio; lo que se dice en la línea 26 señala la parte media; y
lo que se dice en la línea 27 señala el final.
Una vez haya cerrado los Registros, no olvide conectar con la tierra, arraigar, del
modo que mejor se le acomode. (Véase la página 53 si desea algunos ejemplos.)
Como ya he mencionado anteriormente, esta oración se le ofrece de nuevo a
continuación en esta misma página, de modo que puede utilizarla para abrir y
cerrar sus Registros.
El Proceso de la Oración del Sendero para Acceder al Corazón de los Registros Akásicos
cuando hace una lectura para sí mismo o sí misma
ORACIÓN DE APERTURA:
Cuando haga la lectura para sí mismo o sí misma, diga esta parte en voz alta:
Y así reconocemos a las Fuerzas de la Luz, pidiendo guía, dirección, y coraje para
conocer la Verdad, en tanto ésta se revele por nuestro mayor bien y el mayor bien
de todos los que están conectados con nosotros.
Oh, Espíritu Santo de Dios,
protégeme de toda forma de egocentrismo,
y dirige mi atención al trabajo que tengo entre manos.
Ayúdame a conocerme a mí mismo (mí misma) a la Luz de los Registros Akásicos,
para poder verme a través de los ojos de los Señores de los Registros, y para que
comparta la sabiduría y la compasión que mis Maestros, mis Profesores y mis
Amados sienten por mí.
47

Lea esta parte en silencio, para sí mismo.
Ayúdame a conocer a (su nombre legal, actual) a la Luz de los Registros Akásicos,
para ver a (su nombre legal actual) a través de los ojos de los Señores de los Registros,
y para que pueda compartir la sabiduría y la compasión que los Maestros, los
Profesores y los Amados de (su nombre legal actual) tienen para (el o ella).
Ayúdame a conocer a (su nombre legal actual) a la Luz de los Registros Akásicos,
para ver a (su nombre legal actual) a través de los ojos de los Señores de los Registros,
y para que pueda compartir la sabiduría y la compasión que los Maestros, los
Profesores y los Amados de (su nombre legal actual) tienen para (él o ella).
Anuncie la apertura de los Registros diciendo esto en voz alta:
Los Registros están ahora abiertos.
ORACIÓN DE CLAUSURA:
Diga esto en voz alta:
Me gustaría darles las gracias a los Maestros, los Profesores y los Amados
por su amor y su compasión.
Me gustaría darles las gracias a los Señores de los Registros Akásicos por su punto
de vista.
Y me gustaría darle las gracias al Espíritu Santo de Luz por todo el conocimiento y
la sanación.
Los Registros están ahora cerrados. Amén.
Los Registros están ahora cerrados. Amén.
Los Registros están ahora cerrados. Amén.

Para una versión condensada del Proceso de la Oración del Sendero, véase el
Apéndice, en página 175.
Llegado a este punto, quizás se pregunte usted qué relación guardan con los
Registros Akásicos los ángeles, los santos, los guías espirituales y otros Seres de
Luz de los que haya podido oír hablar. Dado que el Akasha es el Todo Cuanto
Existe, la sustancia primaria de la cual se origina todo, los Seres de Luz como
ángeles y santos tienen su existencia dentro del Akasha. Sin embargo, viven en, y
están sustentados por, un reino diferente de los Registros Akásicos. Aunque su
energía tiene su existencia en el Akasha, estos particulares Seres de Luz no son
directamente accesibles a través de los Registros Akásicos; esto se debe a que su
trabajo es diferente del trabajo de los Maestros, Profesores y Amados.
Como dije antes, el papel de los Maestros, Profesores y Amados consiste en
darnos apoyo para que asumamos la responsabilidad personal de nuestras vidas.
Cuando trabajamos en los Registros Akásicos, el poder y )a energía de los
Registros se mueve a través nuestro; después, tomamos la información y la claridad
que recibimos y la utilizamos para cuidar de nosotros mismos. Así, en cierto modo,
nosotros trabajamos en los Registros con el fin de aprender a «educarnos» a
nosotros mismos. Y, a la inversa, cuando invocamos a los ángeles, a los santos y a
otros Seres de Luz para pedirles su ayuda y su protección, les entregamos a ellos el
poder y la responsabilidad, y son ellos los que cuidan de nosotros y nos educan.
48

Elija usted la opción que elija, se trata de una situación de ganar-ganar, porque
•qué cree usted que sustenta al reino de los ángeles y al de todos los demás Seres
de Luz? Exacto: ¡el Akasha, el Todo Cuanto Existe!
Los ángeles y los santos
En qué se diferencian los ángeles y los santos de los Maestros, Profesores y
Amados akásicos? Echemos una ojeada más de cerca.
Los ángeles
Los ángeles son similares a los Maestros akásicos en el sentido en que ambos
grupos trabajan directamente con las personas a título individual. La diferencia
entre ambos grupos es, no obstante, que, en tanto que los Maestros akásicos no
tienen identidades individuales, los ángeles tienen identidades, personalidades y
poderes muy específicos. Así, una persona puedede invocar a un ángel en
concreto, como Miguel, Rafael o Ariel, y pedirle a ese ángel que utilice sus
exclusivos poderes para que le ayude en una necesidad específica. En tanto que
cualquier persona puede pedir ayuda a los ángeles en cualquier momento, hay
personas que tienen una elevada clarividencia y pueden acceder al reino angélico y
mantener lo que podríamos llamar «conversaciones en dos sentidos» con los
ángeles.
Los santos
Los santos funcionan de un modo muy parecido al de los Profesores akásicos.
Mientras que los Profesores pueden haber tenido o no un cuerpo físico y suelen ser
inidentificables en los Registros, todos los santos vivieron alguna vez en la Tierra y
tienen identidades y papeles específicos. Del mismo modo que las personas buscan
ayuda de ángeles específicos, hay gente que también busca la ayuda de santos
específicos.
La lectura de sus Registros Akásicos por primera vez
Ahora que ya comprende el Proceso de la Oración del Sendero es cuando está en
disposición de abrir sus Registros. En primer lugar, busque un lugar tranquilo
donde tenga la certeza de que no le va a interrumpir nadie. Después, céntrese y
conecte con la tierra. La mejor manera de centrarse y de arraigar cuando uno se
prepara para trabajar con los Registros consiste en utilizar la meditación del Pilar
de Luz {véase la página 31). Esta meditación en concreto introducirá un estado de
equilibrio razonable en su interior, y un sólido estado de equilibrio en su entorno.
Cuando termine la meditación, respire profundamente unas cuantas veces y
comience a enfocar su atención en el trabajo que le ha traído ahí. Lea la Oración de
Apertura de la página 74, tal como se indica. No haga preguntas de inmediato
después de decir, «Los Registros están ahora abiertos». En vez de eso, permanezca
en su sitio durante un rato y observe lo que ocurre. Dado que su primera
experiencia en los Registros será completamente nueva y única, intente no juzgarla.
Puede estar seguro de que vivirá una experiencia perfecta, teniendo en cuenta
quién es usted y qué necesita en este momento. Recuerde que los Señores de los
Registros le conocen y le aman desde que nació su alma. Por tanto, alimente la
49


Documentos relacionados


Documento PDF como leer los registros akasicos    linda howe
Documento PDF gu a para los rezos del adviento 4 semanas
Documento PDF novena inmaculada concepcion
Documento PDF canalizacion grupal bogota 2012 malena carrion 2
Documento PDF walsch neale donald conversaciones con dios
Documento PDF export


Palabras claves relacionadas