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CAPÍTULO

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Cuidados preoperatorios
Lourdes Chocarro González

Introducción

Intraoperatoria

La Enfermería Médico-Qurirúrgica
abarca tres grandes áreas: el área de enfermería, el área médica y el área quirúrgica. Abarca el fomento de la salud,
la prevención de la enfermedad y el cuidado de personas adultas con problemas de salud.
La cirugía es la rama que se ocupa de
las técnicas quirúrgicas. Cada intervención quirúrgica origina en el paciente
una importante alteración fisiológica y
emocional.
Antiguamente las cirugías se dividían en «mayores y menores», pero
para el paciente no hay cirugía menor.
El desarrollo de nuevas tecnologías
-como, por ejemplo, las técnicas endoscópicas- y el desarrollo de cuidados
de enfermería especializados están posibilitando disminuir los tiempos de estancias medias de los pacientes. Actualmente, la tendencia es practicar lo
que se denomina «cirugía mayor ambulatoria», con la que se practican cirugías en las que es posible dar de alta al
paciente en el mismo día de la intervención, como en el caso de una operación de cataratas, extirpación de la
vesícula biliar, etc.

Comienza cuando el paciente entra en el
quirófano y termina cuando ingresa en
el área postanestésica, es decir, en la unidad
de recuperación postanestésica (URPA)
o en la unidad de reanimación. La principal función de la enfermera se centra
en preservar la seguridad del paciente.

Fases del período perioperatorio
Preoperatoria
Comienza cuando se toma la decisión
de intervenir y termina cuando el paciente entra en quirófano.

Postoperatoria
Comienza cuando el paciente ingresa
en la URPA y termina cuando se ha recuperado completamente de la cirugía.
En este capítulo desarrollaremos los
cuidados de enfermería en la fase preoperatoria, para continuar en los dos capítulos siguientes desarrollando las fases
intraoperatoria y postoperatoria.
Tras identificar los objetivos que se persiguen con el desarrollo de los cuidados
de enfermería en la fase preoperatoria,
enumeraremos algunas clasificaciones de
las diferentes intervenciones y, a continuación, describiremos las actividades de
enfermería en esta fase preoperatoria.

Objetivos
En el momento del preoperatorio, el
profesional de enfermería debe estar capacitado para conseguir los siguientes
objetivos:
• Detectar las necesidades básicas que
se alteran en el paciente que va a ser
sometido a cirugía.
• Prepararlo para la intervención.
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4 • SECCIÓN I • CUIDADOS EN SITUACIONES ESPECIALES

• Instruir al paciente antes de la intervención para favorecer una pronta recuperación y la reinserción a su vida habitual.

Clasificación de la cirugía
Según los objetivos de
la intervención
Diagnóstica o exploradora
Por ejemplo con biopsia laparoscópica
diagnóstica. Se realiza para determinar
el origen de los síntomas o la extensión
de una lesión o enfermedad.
Curativa
Por ejemplo una extirpación del apéndice o de una vesícula biliar. Se lleva a
cabo para reparar, sustituir o eliminar
tejidos enfermos.
Reparadora
Por ejemplo la estabilización de una
fractura o colocación de una prótesis mitral. Se hace para devolver la función perdida o corregir deformidades.
Paliativa
No cura al enfermo, pero le alivia los síntomas. Por ejemplo, la extirpación parcial de un tumor.
Según el grado de urgencia
Programada
No existe una necesidad especial de rapidez. Su retraso no es peligroso para el
paciente.
De urgencia
Un retraso puede resultar peligroso para
el paciente. Debe llevarse a cabo lo antes
posible.
De emergencia
Debe realizarse de inmediato para salvar la vida del paciente.

Actividades de enfermería en
el preoperatorio
El período preoperatorio comienza
cuando se ha tomado la decisión de intervenir y termina cuando el paciente
entra en quirófano.
La realización de «cirugía mayor ambulatoria», tan actual en estos momentos, no cambia las obligaciones de las
enfermeras respecto a las actuaciones
descritas en este tema, lo único que
cambian son los tiempos, que en este
tipo de cirugías se ven reducidos.
Muchas de las actividades que vamos a
describir a continuación las realiza la enfermera de planta o de la unidad de hospitalización, pero son compartidas con
la enfermera circulante del quirófano,
como veremos en el capítulo siguiente.
Funciones principales del personal
de enfermería
Recoger información
En muchos hospitales está en funcionamiento la «consulta de anestesia», llevada
por un anestesista. Asimismo, en muchos
centros, la enfermera del quirófano visita
el día anterior de la intervención al paciente, y se ha visto que esta medida facilita mucho la recuperación del mismo.
En cualquier caso, la enfermera de
planta debe elaborar una historia de enfermería centrada en el paciente que va
a ser sometido a intervención quirúrgica, para poder anticiparse a los problemas que pudiera presentar éste. La
historia de enfermería permite a la enfermera elaborar un plan de cuidados
adaptado al paciente, y complementa la
recogida de datos con la historia médica, garantizando así una atención de calidad. Por tanto, la realización de la historia médica no exime a la enfermera de
realizar la historia de enfermería. En cada
centro hospitalario existen registros específicos donde la enfermera va anotando
los hallazgos derivados de la entrevista y
la exploración que realiza al paciente.
En este sentido, podemos identificar
los siguientes bloques de información,
que finalmente posibilitarán a la enfer-

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CAPÍTULO 1 • CUIDADOS PREOPERATORIOS • 5

mera identificar los diagnósticos de enfermería y la elaboración de un plan de
cuidados:
Primer bloque
• Nombre y apellidos, edad, actitud
ante la cirugía, así como el nivel de
información recibido sobre su intervención, la dudas al respecto y si conoce el nombre del cirujano.
• Identificar al cuidador principal tras
la cirugía.
• Experiencias en cirugías previas y qué
resultado espera obtener.
• Medicaciones que toma en la actualidad.
• Historia de tabaquismo.
• Si es consumidor de alcohol y en qué
medida.
• Capacidad que tiene el paciente para
afrontar una situación estresante.
• Afectación de la intervención a sus
necesidades básicas, y más en concreto a su nivel de autoestima, a su imagen corporal, a su trabajo y a sus relaciones sociales.
• Comprobar si tiene firmado el consentimiento informado para la cirugía,
y comprobar órdenes preoperatorias.
• Comprobar si están realizadas todas
las pruebas complementarias.
Estas pruebas, o estudios complementarios diagnósticos, indicadas por el
médico, por norma general son:
• Electrocardiograma (ECG).
• Placa de tórax.
• Analítica de sangre, que según la intervención podría ser:
• Hemoglobina, hematocrito.
• Recuento de leucocitos.
• Tiempo de protrombina.
• Plaquetas.
• Glucemia en ayunas.
• Bioquímica.
• Pruebas cruzadas.
• Análisis de orina: sistemático y sedimento.
Segundo bloque El segundo gran
bloque de recogida de información del
paciente se lleva a cabo para determinar

la presencia de cualquier problema de
salud que pudiera suponer un riesgo
quirúrgico. En este sentido se indaga si
el paciente tiene o ha tenido:








Alteraciones cardíacas.
Alteraciones de la coagulación.
Alteraciones del aparato respiratorio.
Enfermedad renal.
Diabetes mellitus.
Enfermedad hepática.
Enfermedades neurológicas no controladas.

Preparar al paciente para
la intervención
Una vez recogidos y comprobados todos los datos, debemos llevar a cabo
una serie de actividades encaminadas
tanto a reducir los temores e informar
al paciente, como a prepararle físicamente.
• Reducir temores: la enfermera deberá averiguar a qué tiene miedo el paciente (al pronóstico de la enfermedad, a cuestiones relacionadas con el
desarrollo de la intervención, etc.). El
paciente va a ser separado de su núcleo familiar y va a poner su vida en
manos de un equipo de profesionales
a los que acaba de conocer. Sin duda,
se trata de una situación estresante
para el paciente.
• Informar al paciente: con frecuencia
después de que el cirujano ha obtenido el consentimiento informado
del paciente, éste vuelve a preguntar
a la enfermera respecto del mismo.
La enfermera debe notificar al médico
aquellas dudas que le presente el paciente cuya resolución no sea de su
competencia. Debe conocer aspectos
relacionados con el período operatorio:
quién le operará, qué tipo de cirugía,
riesgos, pronóstico, y aclarar dudas o
malos entendidos. Escuchar con atención, identificar dudas y temores ayuda al paciente a afrontar con mayor
tranquilidad el proceso y sin duda
abrevia la recuperación en el postoperatorio.

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6 • SECCIÓN I • CUIDADOS EN SITUACIONES ESPECIALES

La enfermera indicará al paciente que
entregue a sus familiares los objetos de
valor: reloj, anillos, cadenas, pendientes, prótesis dentales, etc.
Asimismo, establecerá contacto con
la familia y facilitará apoyo y orientación. La enfermera favorecerá un ambiente de reposo y tranquilidad.
Preparación general del paciente
Pasamos a describir estos dos últimos
aspectos. El cirujano indica el tipo de
intervención en la historia del paciente
y la enfermera determina el tipo y extensión de preparación de la piel requerida (si no se especifica en las órdenes).
Los centros suelen tener protocolos al
respecto. La zona cutánea que preparemos tiene que ser mayor que la extensión de la incisión quirúrgica.
El objetivo que se persigue con la
preparación de la piel del paciente es reducir el riesgo de infección de la herida
en el postoperatorio. Asimismo, dejándolo en ayunas, reduciremos el riesgo
de broncoaspiraciones en el momento de
la anestesia.
La tarde anterior a la intervención el
paciente realizará su higiene personal
según sus posibilidades o le ayudaremos
para que la realice. La higiene incluye
lavado de cabeza y retirada de esmalte
en las uñas. Valoraremos la presencia de
lesiones o heridas en la zona de piel a
preparar, así como alergias a soluciones.
Se procede al rasurado de la zona si
se precisa (véase más adelante zonas a rasurar).
Se pondrá enema de limpieza si precisa. La cena será ligera. Lavado de boca
después de la cena y dieta absoluta a
partir de las 24 horas.
Si la intervención afecta al aparato
intestinal, la enfermera proporcionará
al paciente las sustancias evacuadoras
según pauta y protocolo, vigilando de
forma estrecha la posible aparición de alteraciones hidroelectrolíticas.
La mañana antes de la intervención
se le indica que orine (anotando hora y
cantidad), se le facilitará un pijama del
hospital, se le pondrá gorro y se procederá al preparado de la piel de la zona a
intervenir (véase apartado siguiente).

A continuación se administra la medicación pautada, se toman las constantes y se registran. En caso de aparición de fiebre, aumento del estado de
ansiedad, aparición de signos de alteración respiratoria o cualquier otro signo
de complicación, la enfermera deberá
avisar al médico.
Se comprueba que la historia clínica
está completa y que corresponde al paciente. Se procede al traslado del paciente al quirófano una vez que seamos avisados por ellos. Irá al quirófano con
toda su historia.
Preparación del campo operatorio
según tipo de intervención Es necesario realizar una correcta preparación
de la piel del paciente para disminuir
el riesgo de contaminación. Esto hace
necesario rasurar la zona a intervenir.
Existe diversidad de criterios sobre si es
mejor rasurar o depilar para mantener
la piel libre de pequeñas lesiones. Si se
opta por el rasurado, se evitará provocar lesiones en la piel, y se rasurará en
la dirección del crecimiento del pelo.
Debemos confirmar que la zona a rasurar corresponde con la zona que se va a
intervenir. Si se interviene una articulación, se rasura 15 cm a cada lado. Si la
intervención es diafisaria, se prepara el
campo incluyendo la articulación superior y la inferior.
Después del rasurado se procederá
al lavado de la zona con equipo estéril, iniciando la limpieza desde el centro, y en movimientos circulares hacia
fuera de la zona a intervenir, cambiando de gasas o compresas de una
pasada a la siguiente. Para el lavado se
utilizan antisépticos jabonosos (betadine o clohexidina), secando posteriormente con gasas secas estériles y cubriéndolo con un paño.
Zonas a rasurar En caso de optar por
el rasurado, éste se realiza con maquinilla desechable y con antiséptico jabonoso líquido. El vello largo debe cortarse
antes un poco con tijeras. Se rasura en
la dirección del vello, con pasadas breves sobre la piel estirada. Una vez rasurada la zona se debe lavar y secar.

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CAPÍTULO 1 • CUIDADOS PREOPERATORIOS • 7

A continuación se indican las zonas a
rasurar, indicando entre paréntesis algunos ejemplos de intervención quirúrgica:


















Cuello (tiroidectomía).
Hemotórax (mastectomía).
Tórax anterior (drenaje pericárdico).
Abdomen lateral (nefrectomía: resección quirúrgica del riñón).
Abdominal (gastrectomía; herniorrafia umbilical, prostatectomía).
Tórax posterior (laminectomía).
Tórax-abdomen y pierna hasta la rodilla: by-pass aortofemoral.
Abdomen-perineal (apendicetomía,
neo de próstata).
Perineo-rectal (hemorroidectomía).
Recto (quiste sacrocoxígeo).
Abdomen inferior y pierna (flebectomía).
Abdomen inferior y pierna, incluyendo pelvis: by-pass femoropoplíteo.
Brazo y hombro (marcapasos).
Antebrazo y codo (fístula arteriovenosa).
Abdomen inferior y pierna (implantación de prótesis de cadera).
Rodilla y pierna (artroscopia: endoscopia de la rodilla).
Rodilla y pie (hallus valgus).

Educar al paciente
Antes de realizar una determinada cirugía, en la que hay una incisión abdominal o toracotomía, la enfermera debe
enseñar al paciente, antes de la intervención, una serie de ejercicios con el
fin de:
• Mantener y estimular la circulación
sanguínea.
• Evitar la formación de trombos y
tromboflebitis.
• Estimular la función respiratoria,
evitando así las atelectasias y la embolia pulmonar.
• Desprender secreciones respiratorias.
• Disminuir el acúmulo de gas en el intestino.
Movimientos en la cama Para girarse en la cama debe sujetarse la herida con la mano contraria al lado que

desee girarse. Puede colocarse una almohada.
Debe flexionar las rodillas, empujar
con el pie contrario al lado del giro y
agarrar la barandilla de la cama del lado
a donde quiere girar.
Si se trata de una cirugía ortopédica
(cadera), utilizar ayuda especial, como
un trapecio.
Ejercicios de piernas
• Flexión dorsal y plantar de los pies:
este ejercicio contrae y relaja alternativamente los músculos de la pantorrilla y gemelos.
• Flexión y extensión de las rodillas con
la parte posterior de las rodillas contra
la cama mientras hace flexión dorsal
de los pies (sin levantar las piernas).
• Elevar y descender la pierna con la
rodilla extendida. Primero una y luego otra. Este ejercicio contrae y relaja el cuádriceps femoral.
Ejercicios de respiración
diafragmática
• Colocar las palmas de las manos debajo del borde de la caja torácica.
• Inhalar lentamente a través de la nariz, con la boca cerrada, sin arquear
la espalda, hasta conseguir la mayor
expansión torácica. Aguantar el aliento 2-3 segundos y exhalarlo lentamente por la boca hasta conseguir la
máxima contracción del tórax.
• Para comprobar la profundidad de
la respiración (la expansión basal
de los pulmones) se hace igual colocando nosotros las manos en la
parrilla costal del paciente, (a lo largo de la línea axilar media), así vemos cuánto de profundas son sus
respiraciones.
• Si queremos ayudar a ventilar las zonas apicales de los lóbulos superiores
de los pulmones, debemos colocar
nuestros dedos por debajo de las clavículas del paciente ejerciendo una
presión suave. El paciente debe mantener unos segundos la inspiración y
espira lentamente por nariz o boca en
silencio y pasivamente mientras nos

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8 • SECCIÓN I • CUIDADOS EN SITUACIONES ESPECIALES

concentramos en mover la parte superior del tórax hacia dentro y hacia
abajo. Este ejercicio ayuda a expandir
el tejido pulmonar.
Toser voluntariamente Al toser se
utilizan los músculos abdominales y
otros músculos accesorios de la respiración. Por tanto, si se sospecha que le
dolerá la zona de la incisión al toser, el
paciente se sujetará la herida, encima o
sujetando los bordes con las manos o con
una almohada.
El paciente adoptará posición semifowler, o decúbito supino con las rodillas flexionadas, para ayudar a relajar los
músculos abdominales. Colocará ambas manos por debajo de las costillas.
Tras unas cuantas respiraciones diafragmáticas, profundas, pedir al paciente
que aguante la respiración unos pocos
segundos y que tosa una o dos veces.
Los pacientes con cirugías abdominales o torácicas deben realizar estos
ejercicios de respiración profunda al
menos 3-4 veces al día. Cada vez deben realizar cinco respiraciones en
cada sesión.
Las personas susceptibles de desarrollar problemas pulmonares realizarán
ejercicios de respiración profunda cada
hora y ejercicios especiales como el siguiente:
• Debe concentrase en sentir el abdomen que se eleva lo máximo posible.
Con la inspiración el diafragma se
contrae (baja), los pulmones se llenan
de aire y el abdomen se eleva o abomba. Si el paciente tiene dificultad para
elevar el abdomen, decirle que haga
una respiración rápida y enérgica con
la nariz, así notará cómo se eleva el abdomen. Si el paciente padece enfermedad obstructiva crónica (EPOC), decirle que al expulsar el aire lo haga con
los labios fruncidos en una espiración lenta y suave produciendo un
ruido como de silbar. El fruncir los
labios incrementa la resistencia a la salida del aire de los pulmones, con lo que
aumenta la presión en los bronquios y
así se disminuye el colapso de los bronquíolos menores.

• Tos doble: inspirar por la nariz hasta
el punto de inspiración media (no
profunda). Mientras se espira toser
abrupta y agudamente dos o más veces cada vez. Una tos muy fuerte puede provocar colapso de pequeñas vías
aéreas, mientras que con dos toses
abruptas, la primera desprende las secreciones y las siguientes movilizan las
secreciones hacia las vías aéreas superiores. Estos ejercicios debe realizarlos
siempre que note que le falta el aire.
Debe hacerlo mínimo 3-4 veces al día,
aumentando el tiempo de duración
hasta 5-10 minutos cada vez.
• Algunos pacientes pueden precisar el
uso de espirómetros de incentivo o dispositivos de inspiración máxima: pueden ser de flujo de aire inspirado o de
volumen. Los de flujo tienen una o
dos cámaras de plástico claras que contienen unas bolas o discos de colores,
que se elevan cuando el paciente inspira. Se pide al paciente que mantenga el
mayor tiempo posible las bolitas arriba
(inspiración mantenida). Los de volumen contienen un cilindro a modo de
acordeón o un pistón que sube hasta el
nivel prefijado, en la medida que el paciente inspira. Los de volumen son utilizados por varios pacientes, con lo cual
se ha de guardar la boquilla.

Diagnósticos de enfermería en
el preoperatorio
Los diagnósticos de enfermería en el
preoperatorio pueden ser los siguientes:
• Ansiedad relacionada con miedo a no
despertar de la anestesia y entorno
desconocido.
• Déficit de conocimientos relacionado
con falta de instrucción en realización
de ejercicios respiratorios, importancia de la movilización precoz.
• Riesgo de aspiración relacionado con
disminución del nivel de conciencia
(inducción anestésica).
• Riesgo de infección relacionado con
procedimientos invasivos.
• Riesgo de lesión relacionado con disminución del nivel de conciencia (inducción anestésica).

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CAPÍTULO 1 • CUIDADOS PREOPERATORIOS • 9

Problemas interdependientes
Los específicos del diagnóstico médico
o procedimiento médico que indicó su
ingreso para intervención.

Educación del paciente
La educación preoperatoria facilitará la recuperación del paciente en el postoperatorio, evitando o disminuyendo las posibles
complicaciones a nivel respiratorio y circulatorio principalmente. Todos los ejercicios han quedado descritos en los apartados anteriores de este mismo capítulo.

Bibliografía
◗ Arias J, Aller MA, Arias JI, Lorente L.
Generalidades médico-quirúrgicas. 1.a ed.
Albacete: Tebar, 2001.

◗ Atkinson L, Fortunato N. Técnicas de quirófano. 8.a ed. Madrid: Harcourt-Brace,
1998.
◗ Barrachina Bellés L. Máster de enfermería. Enfermería médico-quirúrgica. Generalidades. 1.a ed. Barcelona: Masson,
2000.
◗ Esteve J, Mitjans J. Técnicas clínicas
de enfermería. Madrid: McGraw-Hill,
1999.
◗ González Trompeta A. Actualización en
atención especializada, Madrid, FUDEN.
Madrid: Olalla, 1996.
◗ Guillamet Lloveras A, Jerez Hernández
JM. Enfermería quirúrgica. Planes de cuidados. Barcelona: Springer, 1999.
◗ López Corral JC. Tratado de enfermería
médico-quirúrgica. Generalidades. Madrid: Luzán 5, 1992.
◗ NANDA. Diagnósticos enfermeros: definiciones y clasificación. 2003-2004.
Madrid: Elsevier, 2003.

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CAPÍTULO

2
Cuidados
intraoperatorios
Lourdes Chocarro González

Introducción
La experiencia quirúrgica es estresante
para todos los pacientes. Llegan a la antesala del quirófano con la preocupación generada por la alteración en su
nivel de salud y quedan en manos desconocidas para ellos, lejos de su entorno familiar habitual.
Como vimos en el capítulo anterior, es
recomendable que la enfermera del quirófano visite con anterioridad al paciente para irle familiarizando con el proceso
y disminuir en la medida de lo posible la
sensación de indefensión cuando este llegue a la antesala del quirófano.
La fase intraoperatoria comienza
cuando el paciente entra en el quirófano y termina cuando ingresa en el área
postanestésica o de recuperación, una
vez finalizado el acto quirúrgico.
En todo este proceso, enfermería
tiene una enorme responsabilidad, ya
que en todo momento debe velar por
el mantenimiento de la seguridad y
bienestar del paciente. La diversidad
de actividades que desarrolla la enfermera del quirófano comienza con la
recepción del paciente en el área quirúrgica, la posterior colocación del
mismo en la mesa de operaciones, la
preparación y puesta a punto del instrumental y la coordinación con el resto del equipo.
El bloque quirúrgico (BQ) es un
servicio especial que debe cumplir

una serie de requisitos. Se trata de un
servicio central que, para mantener las
mejores condiciones de asepsia, debe
estar ubicado en una zona retirada del
hospital, y al mismo tiempo debe estar
accesible a otros servicios centrales,
como son Radiología, Anatomía Patológica, Esterilización y, sobre todo,
con el servicio de Reanimación y Cuidados Intensivos.
El aparataje y el tipo de actividad
desarrollado convierten al quirófano en
un lugar en el que, de manera especial,
hay que mantener un ambiente seguro,
tanto para el paciente como para el personal sanitario.
En este capítulo abordaremos los siguientes puntos: ambiente y áreas del
bloque quirúrgico, especificando las
normas de circulación y tránsito por los pacientes tanto en zonas sépticas como no
asépticas, describiremos las características de un quirófano estándar y enfatizaremos en las reglas de la técnica aséptica. A continuación describiremos la
indumentaria quirúrgica e identificaremos los componentes del equipo
quirúrgico y las funciones de cada
miembro del equipo de enfermería. Terminaremos el tema haciendo mención a
las posturas más habituales de colocación del paciente, señalando la importancia que tiene una correcta colocación
y sujeción del paciente en relación con
las posibles complicaciones derivadas de
cada una de ellas.
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12 • SECCIÓN I • CUIDADOS EN SITUACIONES ESPECIALES

Objetivos
Enfermería desempaña una labor de
enorme responsabilidad en el momento
intraoperatorio y todas sus actividades
están encaminadas a conseguir un objetivo general: el de mantener un ambiente seguro tanto para el paciente como para
los componentes del equipo quirúrgico.
Los objetivos específicos quedan
señalados en el desarrollo del capítulo.

Ambiente y áreas
del bloque quirúrgico
En toda intervención se produce una
solución de continuidad en la piel del
paciente de mayor o menor extensión y
profundidad. El paciente es vulnerable
a la exposición de microorganismos, ya
que incluso dentro del campo estéril
existen zonas contaminadas. Por ello la
zona de quirófanos debe estar diseñada
de manera que se puedan prevenir la
transmisión de microorganismos y las
infecciones en las heridas quirúrgicas.
Esta es la razón por la que se establecen una serie de criterios entre los que
destacamos de manera prioritaria los siguientes:
• Normas de circulación o tránsito de
personal y pacientes.
• Diferenciación de zonas limpias o
asépticas y zonas contaminadas o sépticas.

cas. etc. No todos los hospitales cuentan
con una sala de estas características, pero
sería lo deseable, ya que la experiencia
está demostrando que es una unidad beneficiosa tanto para el paciente como
para el personal de las plantas de cirugía.
En esta zona se permite la entrada
con ropa de calle.
Área limpia
Es una zona semirrestringida, en la que
se incluyen los pasillos limpios, las salas
de preanestesia, los almacenes de material limpio y estéril y una zona limpia
en donde se almacena parte del material estéril. El personal que acceda a esta
zona deberá vestir con la indumentaria
quirúrgica completa (mascarilla y calzas). El paciente que transite por esta
zona lo hará en una camilla «interna»
limpia y con el cabello cubierto.
Área estéril
Es la zona restringida de acceso y para
acceder a ella se requiere, además del pijama y gorro, el uso de mascarilla y calzas. Es la zona más limpia del quirófano. Está formada por los quirófanos y
zonas de lavado quirúrgico. En la parte central del quirófano, en donde está
situada la mesa de intervenciones, se
crean los campos estériles y se considera área restringida. Deben cumplirse al
máximo las medidas de asepsia y antisepsia.

Área sin restricción
Es un área de intercambio, que incluye
los vestuarios, la sala de espera de pacientes o unidad preoperatoria, salas de
estar, algunos almacenes, despachos y
pasillos de acceso. Esta área suele tener
dos puertas, una comunica el área quirúrgica con el exterior y otra con el pasillo limpio. El tránsito en esta zona no
está limitado, pero sí controlado.
La unidad preoperatoria es una sala en
donde esperan los pacientes que van a
ser intervenidos, y reciben los últimos
preparativos que se prevean sean de utilidad: rasurado, canalización de vías venosas, catéteres urinarios, sondas gástri-

Área sucia
En esta zona se encuentran las zonas de
descontaminación y depósito de materiales usados o de desecho que se consideran contaminados.

Diseño del quirófano estándar
El diseño del quirófano se realiza en
función del tipo de intervenciones que
se realizarán, duración de las mismas,
tránsito de pacientes y tránsito de personal.
Suele estar cerca de la unidad de reanimación, cuidados intensivos y esteri-

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CAPÍTULO 2 • CUIDADOS INTRAOPERATORIOS • 13

lización, y debe tener acceso fácil para
el servicio de radiología y laboratorios
de urgencia.
El tamaño del hospital y su tipo de
actividad es un factor determinante a la
hora de planificar la estructura del bloque quirúrgico.
Todos los quirófanos son áreas restringidas, porque en ellos se llevan a
cabo procedimientos estériles.
El tamaño estándar de un quirófano
oscila entre los 37 m2 y los 60 m2.





Características
Todo quirófano debe cumplir una serie
de características con el fin de prevenir
la infección, entre las que citamos:
• Las puertas deben ser correderas para
evitar que el balanceo de las mismas
genere corrientes de aire. Tendrán
anchura suficiente como para poder
introducir la cama del paciente, y deben mantenerse siempre cerradas.
• Preferiblemente, no habrá ventanas
al exterior.
• Los aparatos y equipos que se cuelguen en el techo no deben situarse en
rieles, ya que estos acumulan polvo.
• El sistema de ventilación ha de ser exclusivo para el quirófano y contar
con un suministro de aire filtrado, de
tal manera que facilite la eliminación
de gases derivados de la anestesia. Se
recomienda que el intercambio de
aire se realice entre 20-30 veces por
hora. Los sistemas de aire deben
mantener una humedad relativa del
50%-60%, y nunca será inferior
al 45%. De esta manera se disminuye la electricidad estática, así como el
riesgo de formación de chispas. Esto
se debe a que la humedad proporciona un medio relativamente conductor, permitiendo que la electricidad
estática escape a tierra en cuanto se
genera. Los filtros y conducciones de
aire deben ser cambiados con frecuencia.
• La temperatura del quirófano oscilará entre 20 ºC y 24 ºC. Una temperatura ambiental relativamente fresca
dificulta el crecimiento microbiano.











Si el quirófano se mantiene frío y húmedo, evita también la deshidratación de los tejidos expuestos en el
acto quirúrgico.
Los suelos deben ser conductores para
disipar la electricidad estática del
equipo y del personal si los anestésicos que se utiliza son inflamables.
Las paredes, techos y suelos no serán
porosos, el material podrá limpiarse
fácilmente y se evitará la presencia de
esquinas o hendiduras, que estarán
redondeadas, para evitar así que puedan ser foco de acumulación de suciedad.
En el techo suele haber focos empotrados de iluminación general y lámparas de operaciones. Al estar suspendidos en el techo se evitan elementos
por el suelo y, por tanto, se reduce la
posibilidad de acumulo de suciedad.
Esta iluminación deberá ser potente en
el área de intervención, no produciendo sombras ni oscilaciones, y será lo
más parecido posible a la luz natural.
El resto de quirófano, sobre todo durante la inducción anestésica, será suave, no incidirá directamente sobre el
paciente, procurando de esta manera
un ambiente tranquilo. Recordemos
que una luz intensa produce fatiga en
el personal que trabaja en quirófano.
Los sistemas de vacío para aspiración,
aire comprimido, oxígeno y/o el óxido nitroso deben llegar al quirófano
a través de tuberías.
Habrá enchufes suficientes para todos
los equipos, incluso con distinto voltaje, y todos ellos con toma a tierra.
Dotación de agua estéril.
Sistemas de comunicación del tipo
«interfonos», teléfonos, luces, etc.,
son imprescindibles para mantener la
conexión con el medio externo.

Mobiliario necesario







Mesa de operaciones.
Mesas de instrumental.
Mesas auxiliares.
Aparato y carro de anestesia.
Monitor cardíaco.
Dos aspiradores, uno para el anestesista y otro para el campo quirúrgico.

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Bisturí eléctrico.
Taburetes giratorios.
Banquillos de uno o dos pisos.
Pies de goteo.
Tres cubos con ruedas para el material de desecho de la intervención.
Negatoscopios.
Reloj con segundero y alarma para
marcar tiempos de isquemias.
Vitrinas para guardar el material necesario.
Equipo de televisión y vídeo, así
como ordenador.

Reglas de la técnica aséptica
Toda intervención rompe la integridad
de la piel del paciente destruyendo esta
primera línea de defensa que supone la
piel para el paciente. Por tanto, durante la intervención el paciente corre el
riesgo de contraer infecciones que se
evitarán extremando las medidas de
asepsia.
Existen una serie de reglas que el personal de quirófano deberá mantener en
todo momento. Estas son:
• Los miembros del equipo quirúrgico
que llevan ropas estériles no podrán
alejarse del campo estéril, ni situarse
de espaldas a él.
• Las personas no estériles deberán
mantenerse alejadas del campo estéril.
• En un campo estéril sólo podrán utilizarse material y elementos estériles
o personas con ropas estériles.
• Se conversará lo menos posible durante la intervención.
• Se restringirá al mínimo los movimientos en el área estéril.
• Si se duda de la esterilidad de un elemento se considerará no estéril y no
se utilizará en la intervención.
• Las mesas cubiertas con paños estériles sólo se consideran estériles en su
superficie, no así los objetos situados
por debajo de la misma.
• Los campos estériles se preparan lo
más cercanamente posible en el
tiempo a la intervención.
• En caso de perforarse un guante estéril, se cambiará en seguida por otro
nuevo.

• Las manos siempre deberán situarse
por encima de la cintura.
• El equipo estéril no se apoyará sobre
la mesa de intervención ni sobre el
paciente.
• Nunca se dará la espalda al equipo estéril, debiendo pasar de frente a ellos.
• Se evitará la acumulación de material
sucio sobre el campo estéril.

Indumentaria quirúrgica
El objetivo que se persigue al utilizar
ropa específica para quirófanos es instaurar una barrera eficaz que evite la diseminación de los microorganismos.
Toda persona que entre en quirófano
debe cambiarse de ropa y vestirse de forma apropiada, según las normas de
tránsito del personal marcadas por el
centro para el bloque quirúrgico.
La ropa quirúrgica ha evolucionado
en la medida en que se han ido desarrollando las técnicas de asepsia. Se ha demostrado que la ropa quirúrgica disminuye la dispersión de partículas desde el
cuerpo de unas 10.000 a unas 3000 por
minuto, o de 150.000 microorganismos
por metro cúbico a 1500.
Podemos citar las siguientes piezas:
• Uniforme: pijamas que se recomienda sean ajustados a los tobillos. La camisa del pijama debe ser ajustable a
la cintura o en su defecto se debe remeter por dentro del pantalón para
evitar contaminaciones con el campo
quirúrgico.
• Gorros: el cabello es una vía de contaminación importante. El pelo debe
estar cubierto por completo bajo el
gorro. Deben ser desechables.
• Calzado: de uso exclusivo para el área
quirúrgica y cubierto con calzas.
• Mascarillas: deben utilizarse en el
área restringida se forme parte del
equipo estéril que está practicando la
intervención o no. Han de ser de alta
filtración, al menos del 95%. Deben
cubrir la boca y la nariz. Están obsoletas las de tela. Las cintas superiores
deben ajustarse sobre la parte posterior de la cabeza y las inferiores sobre
el cuello, y no deben cruzarse nunca

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CAPÍTULO 2 • CUIDADOS INTRAOPERATORIOS • 15

sobre la cabeza porque esto altera el
ajuste sobre las mejillas.
• Gafas: se deben utilizar cuando exista riesgo de que la sangre u otros líquidos salpiquen los ojos.
• Guantes: los guantes estériles los utilizará sólo el equipo estéril, mientras
que los no estériles de látex o vinilo
los utilizará el resto del equipo para
manipular cualquier material o instrumento contaminado.
• Batas: las batas estériles se utilizan
sobre el pijama cuando un miembro
del equipo estéril va a entrar en contacto con el campo estéril. Es una
barrera protectora que evita la penetración de sangre o líquidos corporales. Sólo se considera estéril la
parte delantera desde unos centímetros por debajo del cuello hasta la
altura del campo estéril, y las mangas desde el cuello hasta los puños.
Las manos estériles deben situarse
siempre delante de la bata en estas
zonas.

Equipo quirúrgico
El equipo de personas que atiende directamente al paciente en el quirófano
está compuesto por los siguientes
miembros:






Cirujano.
Ayudantes del cirujano.
Médico anestesista.
Enfermera instrumentista.
Enfermera circulante.

Equipo quirúrgico aséptico
o estéril
• Cirujano.
• Ayudantes del cirujano.
• Enfermera instrumentista.
Equipo quirúrgico no aséptico
o no estéril
• Médico anestesista.
• Enfermera circulante.
Otros miembros de asistencia no directa, y fundamentales para el correcto

funcionamiento del área quirúrgica, lo
constituyen: auxiliares de enfermería,
personal administrativo, celadores, técnicos de mantenimiento, personal de
limpieza, de lavandería, etc.
Equipo de enfermería en
el área quirúrgica
El equipo de enfermería en el área quirúrgica está formado por:





Supervisora.
Enfermera instrumentista.
Enfermera circulante.
Si bien la enfermera de reanimación
posquirúrgica se incluye dentro de
este equipo, suele formar parte de la
plantilla de personal de la unidad de
reanimación.

Funciones de la supervisora
• Es la responsable de la gestión de los
cuidados de enfermería del área.
• Es responsable de la coordinación y
programación de las intervenciones.
• Es la responsable de la gestión de los
recursos humanos y materiales del
bloque quirúrgico.
Funciones de la enfermera
circulante
• Es la que se responsabiliza de que
todas las actividades sean llevadas
a cabo en las mejores condiciones
posibles, puesto que es el nexo de
unión entre el equipo aséptico y el
no aséptico.
• No debe llevar ropas estériles.
• Debe ayudar al resto del equipo y
cuidar del paciente durante toda la
intervención, anticipándose a sus necesidades.
• Es la responsable del paciente desde
que este entra en quirófano hasta su
traslado a la unidad de reanimación:
le recibe a su llegada al quirófano en
el período preoperatorio inmediato,
se presenta y comprueba la identidad
del paciente, revisa la historia y abre
la hoja de circulante. La comunicación debe ser empática y ha de res-

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16 • SECCIÓN I • CUIDADOS EN SITUACIONES ESPECIALES










ponder a las dudas y preguntas del
paciente. Le acompaña y ayuda a colocarle sobre la mesa de quirófano,
preservando en todo momento su intimidad.
Hará los procedimientos necesarios
para prepararle para la intervención,
entre los que se encuentran: comprobar que se han retirado joyas y prótesis móviles, canalizar vía, toman de
tensión arterial, monitorizar al paciente, ponerle sonda vesical si procede, colocar correctamente la placa
de bisturí al paciente. De especial
importancia es comprobar el campo
quirúrgico, haciendo una primera
desinfección de la zona, que posteriormente realizará de forma definitiva la enfermera instrumentista. También tiene que ayudar en la inducción
a la anestesia, oxigenando al paciente
con mascarilla, preparar el tubo endotraqueal y el laringoscopio, y ayudar en la intubación fijando el tubo y
conectándolo al respirador.
Debe mantener unas condiciones seguras para el paciente durante toda la
intervención, para lo cual debe preparar y revisar todos los aparatos,
equipos y materiales que se necesiten
para realizar la intervención de manera que estén a punto y en condiciones óptimas de utilización.
Ayudar a vestirse al resto del equipo.
Durante la intervención debe reponer
y administrar todo lo que se vaya necesitando (textil, suturas, abrir caja de
instrumental, gomas y terminal de aspiración). Asimismo, debe señalar
toda maniobra que vulnere el mantenimiento de la asepsia. Respecto al paciente, durante el acto quirúrgico irá
controlando el balance de líquidos, y
debe recoger y etiquetar detalladamente las piezas que deban enviarse al
servicio de anatomía patológica o
cualquier otro tipo de muestra.
Debe hacer el seguimiento y el recuento de gasas, compresas y de todo
el material que pueda haber estado
de forma momentánea en el campo
quirúrgico. El recuento nunca lo
debe realizar con las manos desnudas.

• Una vez finalizada la intervención
debe colaborar con la instrumentista para poner el apósito, conectar
drenajes, sondas, bolsas colectoras, y
realizar la limpieza y aseo del paciente, cubriéndole con una sábana
limpia.
• Ayuda al equipo estéril a quitarse las
batas y a la enfermera instrumentista
a recoger el material.
• Comprueba que todos los registros
estén cumplimentados y que la historia clínica acompañará al paciente
a la unidad de reanimación o a la
unidad de recuperación postanestésica (URPA).
Funciones de la enfermera
instrumentista
• Comparte su responsabilidad con la
enfermera circulante.
• Ayuda a preparar el quirófano.
• Se viste con ropa estéril, bata, gorro
y mascarilla.
• Realiza el lavado quirúrgico de manos.
• Organiza y revisa la mesa de instrumental siguiendo la técnica estéril.
El centro de la mesa es la zona más
limpia. El instrumental se coloca de
mayor a menor y por orden. Este orden varía en función del criterio de
la enfermera instrumentista, pero
uno de los criterios es el siguiente en
función de los planos que se van a
abordar: se colocan juntos los de corte, los de disección, las pinzas de hemostasia, el instrumental indicado
para la cirugía concreta, el material
de síntesis y los separadores. Los instrumentos que tengan anillas se colocan con los ángulos y anillas en la
misma dirección. Las puntas de todo
el material deben colocarse hacia
dentro de la mesa.
• Ayuda al cirujano a secarse y ponerse la bata y los guantes estériles.
• Pinta la zona a intervenir con un
agente antiséptico que previamente
ha echado en una batea estéril, y lo
aplica con movimientos circulares y
hacia fuera. A continuación cubre el
campo quirúrgico con paños estériles.

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CAPÍTULO 2 • CUIDADOS INTRAOPERATORIOS • 17

• Debe entregar el material al cirujano
de forma segura y conservar en todo
momento la técnica aséptica.
• Debe evitar la humedad y la acumulación de material sucio en el campo
estéril y en la mesa del instrumental.
• Si es necesario, puede ayudar al cirujano durante la intervención.
• Antes de que se cierre el campo debe
realizar el recuento de gasas, instrumental, agujas de sutura y hojas de
bisturí.
• Una vez finalizada la intervención
realiza los cuidados de la herida quirúrgica (apósitos y vendajes) y de los
drenajes. Limpia los restos de suciedad o sangre del paciente y lo cubre
con una sábana limpia.
• Recoge los materiales y aparatos utilizados.

Posiciones en las
intervenciones
La colocación del paciente en la mesa
de intervenciones es una parte importante de los cuidados de enfermería que
requiere conocimientos de anatomía,
de fisiología, así como los efectos derivados de la anestesia y el material necesario para facilitar la postura más
adecuada a cada tipo de intervención.
Algunas intervenciones duran varias
horas, durante las cuales el paciente está
anestesiado, lo que le impide manifestar el dolor o la molestia derivada de
una mala posición.
La enfermera debe conocer los problemas potenciales derivados de la postura quirúrgica en que se coloque al paciente y actuar en consecuencia para
evitar su aparición. Este es un factor
muy importante a tener en cuenta para
evitar riesgos al paciente. Recordemos
que algunas intervenciones pueden durar varias horas, lo que aumenta los riesgos derivados de una mala colocación.
Consideraciones
La posición del paciente en la mesa de
intervenciones debe ser segura, y para
ello se deben tener en cuenta una serie
de aspectos esenciales:

• Conseguir una exposición óptima
de la zona operatoria o campo quirúrgico.
• Asegurar correcta expansión torácica.
Es decir, prevenir compromisos respiratorio y circulatorio.
• Proporcionar buen acceso a la vía
aérea, a las canalizaciones venosas y
arteriales y a los aparatos de monitorización.
• Mantener la alineación corporal, evitando así la compresión de nervios y
músculos.
• Proteger todos los sistemas corporales.
• Las correas o soportes corporales no
deben estar muy apretados.
• Facilitar el retorno venoso y prevenir
la formación de trombos y alteraciones circulatorias.
• Proporcionar confort y calor al paciente.
La vía periférica que se canaliza al paciente antes de la intervención para la administración de líquidos por vía venosa
deberá efectuarse en el brazo contrario a
la zona que se va a intervenir, y el brazo
reposará sobre un soporte adecuado.
Accesorios de la mesa quirúrgica
Los accesorios de la mesa quirúrgica deben prepararse de antemano y estar en
perfecto estado para su uso. Los más
utilizados son:
• Arco de anestesia: separa la zona estéril de la no estéril. Se suele utilizar después de la inducción y de la correcta
colocación del paciente, y se cubre
con sábanas del campo quirúrgico.
• Soporte para brazos.
• Soportes laterales: en la posición de
decúbito lateral impiden el movimiento lateral del cuerpo.
• Pillé: es necesario siempre que se
quiere conseguir una hiperextensión
abdominal o lumbar para facilitar el
abordaje quirúrgico. Suele colocarse
a nivel de la horquilla esternal para
cirugía abdominal alta, y a nivel lumbar para cirugía abdominal baja o
lumbotomía.

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18 • SECCIÓN I • CUIDADOS EN SITUACIONES ESPECIALES

• Perneras: imprescindibles para posición de litotomía. Se debe vigilar
muy bien la altura, almohadillado y
sujeción de las mismas.
• Almohadillas: deben ser de distintos
tamaños, formas y dureza. Sirven
para apoyar, inmovilizar y proteger
nervios, vasos y tendones. Aíslan
eléctricamente del metal.
• Otros: estribos, correas, cabeceros especiales, etc.
Posición en decúbito supino
Es la posición más natural para el cuerpo en reposo. Esta postura se utiliza en
la inducción y para tener acceso a las cavidades principales del cuerpo. Se utiliza en cirugías abdominales, abdominotorácicas o de extremidades inferiores.
La enfermera debe comprobar que las
extremidades inferiores están extendidas
y alineadas con la cabeza y el resto del
cuerpo, y no deben permanecer cruzadas para evitar las lesiones en nervio peroneo. El cinturón de seguridad se pone
sobre los muslos a 5 cm de las rodillas.
Se coloca una pequeña almohada debajo de la cabeza y de la región lumbar.
Los brazos en posición anatómica.
Posición de Trendelenburg
Partiendo de la posición de decúbito
supino, se inclina 30°-45º la mesa, de
manera que queden más altos los pies
que la cabeza. Las rodillas se sitúan sobre la parte inferior de la mesa, se flexionan para que el paciente no se resbale en la mesa y se sujetan con unas
correas. Se colocan abrazaderas sobre
los hombros del paciente para evitar
que se deslice. Esta posición se utiliza
cuando se desea que las vísceras abdominales queden fuera del área pélvica,
lo que mejora la accesibilidad quirúrgica, pero hay que tener en cuenta que
disminuye el volumen pulmonar y el
corazón queda mecánicamente comprimido por la presión de los órganos contra el diafragma. Cuando se desee volver a la posición normal, primero se
debe elevar lentamente la sección de las
piernas, dando tiempo a que las venas

de las piernas recuperen su estado habitual. A continuación se nivela el resto
de la mesa. Se utiliza esta posición para
cirugía de la parte inferior de la pelvis o
abdomen.
Posición de Trendelenburg inverso,
o anti-Trendelenburg
Partiendo de la posición de decúbito
supino, se inclina 45º la mesa de manera que quede más alta la cabeza que
los pies. Se coloca un soporte para los
pies para evitar que el paciente se deslice. Facilita el acceso al abdomen superior, cuello y cara. Se utiliza para tiroidectomía, ya que favorece la respiración
y disminuye el aporte sanguíneo al lugar de la intervención, ya que la sangre
se acumula en sentido caudal. También se
utiliza en operaciones de vesícula o del
aparato biliar, ya que se consigue apartar las vísceras abdominales del epigastrio, permitiendo el acceso al abdomen
superior.
Posición de Fowler
Se coloca al paciente en decúbito supino con las nalgas apoyadas en la primera articulación de la mesa y las rodillas
en la articulación inferior. Se baja ligeramente la sección inferior, flexionando
las rodillas, y se eleva la sección superior unos 45º para que el paciente quede semisentado. Una vez en esta posición se inclina toda la mesa, de manera
que quede la cabeza más baja, evitando
así el deslizamiento del paciente. El cinturón de seguridad se abrocha 5 cm por
encima de las rodillas. Se protegen las
zonas de presión. En procedimientos
craneales la cabeza reposa sobre un reposacabezas. Puede utilizarse para intervenciones de hombro, nasofaríngeas,
faciales y de reconstrucción de mama.
Posición de Fowler modificada
Se coloca al paciente en la posición de
Fowler y se eleva el respaldo en posición
vertical. Se colocan los brazos sobre una
almohada en el regazo del paciente y se
fijan los hombros y el torso con bandas

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CAPÍTULO 2 • CUIDADOS INTRAOPERATORIOS • 19

de seguridad. Se protegen las zonas de
presión. Se utiliza en operaciones
de otorrino y neurocirugía. En neurocirugía, la cabeza queda inclinada hacia
delante apoyada en el reposacabezas.
Posición de litotomía
o ginecológica
Se usa en intervenciones que requieren
acceso perineal, sobre todo cirugía urológica y ginecológica. Se coloca al paciente en decúbito supino, con las nalgas a la altura de la articulación inferior
de la mesa. El ángulo que debe mantener la cadera con las piernas es de 90º,
y el ángulo que deben mantener las rodillas es de una flexión de otros 90º.
Almohadillar rodillas y tobillos evitando la presión en el hueco poplíteo. Las
piernas deben de protegerse con botas
de algodón. En intervenciones prolongadas esta posición puede provocar, sobre todo si los miembros inferiores están comprimidos, éxtasis venosas, con
lo cual si la situación dura más de 15 minutos hay que colocar medias o vendajes compresivos, para disminuir el riesgo de embolismos y tromboflebitis.
Hay que controlar los pulsos distales, el
color de la piel y la aparición de edema
en las piernas. Forzar las piernas para
que lleguen a los estribos puede provocar luxación de caderas. En esta postura puede producirse estiramiento del
nervio ciático. Al finalizar deben bajarse las dos piernas al tiempo y lentamente para evitar hipotensión. Se retira la parte inferior de la mesa, y se colocan
y fijan los brazos extendidos o sobre el
abdomen. Hay que evitar la abducción
y rotación externa indebida. Las manos
deben reposar sobre el abdomen y no
sobre el pecho, porque dificulta la expansión pulmonar, ni deben colocarse a
lo largo de la mesa, porque al mover las
diferentes piezas de la mesa pueden lesionarse.
Posición en decúbito prono
El paciente es intubado y anestesiado
en posición supina y, cuando el anestesista lo permite, un equipo de al menos

cuatro personas gira al paciente lentamente sobre su abdomen y se deja en
posición boca abajo, con la cabeza lateralizada. Proteger los codos, las rodillas
y los pies con almohadillas y una almohada debajo del tórax a la altura de las
axilas para evitar presiones en el diafragma y en la aorta abdominal. Los
brazos extendidos y los codos semiflexionados para evitar hiperextensión y
las palmas hacia abajo. Esta posición se
utiliza en todas las intervenciones con
vía de acceso dorsal o posterior.
Posición en decúbito lateral
Con el paciente anestesiado en posición
decúbito supino, se procede a girarlo
sobre el lado contrario a la zona de la
intervención. La pierna de abajo se
flexiona y la de arriba se estira y se coloca una almohada suave entre ambas
piernas. El cinturón de seguridad se coloca sobre las caderas del paciente para
estabilizarlo. Esta posición ocasiona alteración en la respiración. La circulación también se ve comprometida por
la presión sobre los vasos abdominales.
Posición de Kraske o en navaja
El paciente es anestesiado en posición
supina. Luego se le gira sobre el abdomen hasta la posición de prono. Las caderas en la articulación central de la
mesa están más elevadas que la cabeza y
las piernas. Se protegen las zonas de
presión. Se coloca una almohada debajo de los hombros para elevar el tórax,
el dorso y los dedos de los pies descansan sobre una almohada. El cinturón de
seguridad se coloca por debajo de las
rodillas. Las caderas se elevan sobre el
resto del cuerpo. Se utiliza en las intervenciones de sinus pilonidal o la hemorroidectomía. Esta posición provoca estancamiento venoso cefálico y caudal,
por lo que se devolverá al paciente a la
posición normal de forma lenta.

Diagnósticos de enfermería
• Riesgo de lesión perioperatoria relacionado con inmovilización, altera-

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20 • SECCIÓN I • CUIDADOS EN SITUACIONES ESPECIALES

ción sensitivo-perceptual y entorno
perioperatorio.
• Riesgo de infección relacionado con
procedimientos invasivos.
• Riesgo de lesión relacionado con disminución del nivel de conciencia (inducción anestésica).

Problemas interdependientes
Los problemas interdependientes son
muchos y muy variados, y aparecerán
en función del tipo de patología que
determinó el acto quirúrgico. No obstante, podemos enumerar algunas
complicaciones derivadas de las posiciones anatómicas, mencionadas en
este capítulo por la importancia que
tiene que la enfermera conozca los
efectos fisiológicos de cada una de ellas
y obre en consecuencia para minimizar
su aparición:
• Hipotensión ortostática.
• Alteraciones respiratorias. La posición supina desplaza las vísceras hacia el diafragma.
• Isquemias y lesiones cutáneas: la hipotermia y la vasoconstricción favorecen su aparición.
• Lesiones articulares: dolores de rodillas por hiperextensión, dolor en la
parte baja de la espalda, etc.
• Lesiones del nervio braquial: esto
puede suceder si el apoyabrazos está
situado muy cerca de las raíces del
plexo braquial, en lugar de situarlo
en la articulación acromioclavicular.
• Lesiones del nervio radial y cubital o
del ciático.

• Compresiones oculares y/o auriculares (sobre todo en decúbito prono).
• Lesiones mamarias (decúbito prono).

Educación del paciente
El paciente debe llegar a la antesala del
quirófano habiendo recibido la instrucción necesaria para llevar a cabo el
postoperatorio, y con todas las dudas resueltas sobre el proceso quirúrgico. No
obstante, la enfermera circulante deberá
aclarar las dudas y tranquilizar al paciente manteniendo un entorno tranquilo y
una actitud empática con el paciente.

Bibliografía
◗ Atkinson L, Fortunato N. Técnicas de quirófano. 8.a ed. Madrid: Harcourt-Brace, 1998.
◗ Barrachina Bellés L. Máster de enfermería.
Enfermería médico-quirúrgica. Generalidades. 1.a ed. Barcelona: Masson, 2000.
◗ Borja de la Quintana Gordon F, López López, E. Compendio de anestesiología para
enfermería. 1.a ed. Madrid: Harcourt, 2001.
◗ González Trompeta A. Actualización en
atención especializada. Madrid, FUDEN.
Madrid: Olalla, 1996.
◗ Gullamet Lloveras A, Jerez Hernández JM.
Enfermería quirúrgica. Planes de cuidados.
1.a ed. Barcelona: Springer, 1999.
◗ Marín-Espejo, MD, Armero Barranco, D.
Procedimientos clínicos en enfermería del
adulto. 1.a ed. Murcia: Diego Martín Librero Editor, 2004.
◗ NANDA. Diagnósticos enfermeros: definiciones y clasificación. 2003-2004.
Madrid: Elsevier, 2003.
◗ Phillips N. Técnicas de quirófano. 10.a ed.
Madrid: Elsevier, 2004.

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CAPÍTULO

3
Cuidados en
el postoperatorio
inmediato
Lourdes Chocarro González

Introducción
El postoperatorio es la tercera fase del
período perioperatorio. Comienza
cuando finaliza la intervención quirúrgica y el paciente es trasladado a la unidad de reanimación postanestésica
(URPA), y finaliza una vez que este es
dado de alta de la URPA y llega a la
planta de hospitalización.
Entre los años 1940 y 1960 se llevan
a cabo una serie de estudios sobre morbilidad y mortalidad en pacientes quirúrgicos que ponen de manifiesto el beneficio que supone la puesta en marcha
de cuidados postoperatorios inmediatos,
ya que evita complicaciones y muertes
en pacientes recién intervenidos.
Para poder entender de qué manera
se pueden ver afectadas las necesidades
básicas del paciente posquirúrgico y poder hacer una buena planificación de
cuidados, debemos conocer algunos aspectos básicos sobre anestesia, ya que
en esta fase del período perioperatorio
la mayoría de complicaciones sobrevienen derivadas de la misma.

Objetivos
La palabra anestesia significa «privación
total o parcial de la sensibilidad». Su
aplicación persigue conseguir ausencia

del dolor, acompañada o no de pérdida
de consciencia.
El postoperatorio inmediato es una
fase muy crítica y el paciente necesita
de una vigilancia constante por parte de
la enfermera.
La actuación de enfermería en el postoperatorio inmediato se encamina hacia la vigilancia y la prevención de complicaciones derivadas de la anestesia o
del acto quirúrgico.

Tipos de anestesia. Conceptos
básicos
Anestesia locorregional
Este tipo de anestesia es útil en intervenciones menores (zona pequeña u
operaciones poco duraderas), con fines
diagnósticos, y que son dolorosas, en casos de urgencia quirúrgica y que el
paciente haya ingerido alimentos recientemente. También se utiliza para intervenciones de alto riesgo con anestesia general para determinados pacientes.
Se trata de obtener la interrupción de
la transmisión nerviosa, en un territorio
más o menos amplio, inervado por un
nervio o un tronco nervioso, mediante
la aplicación de un anestésico local.
Según la zona y el método de administración del anestésico, podemos
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22 • SECCIÓN I • CUIDADOS EN SITUACIONES ESPECIALES

Anestesia tópica o de superficie






Cremas, nebulizadores, gotas, supositorios, aplicadas directamente en la zona
donde se va a intervenir.

Está indicada en todo tipo de cirugía
mayor, siempre y cuando no exista contraindicación médica.

Infiltraciones

Vías de administración de
la anestesia general

identificar los siguientes tipos de anestesia locorregional.

Se inyecta el fármaco directamente
en la zona, vía intradérmica o subcutánea.
Bloqueo de nervios periféricos
o regionales
• Del plexo braquial: en intervenciones
del brazo.
• De dedos: para interferir los nervios
de los dedos.
• De nervios intercostales, siguiendo el
reborde inferior de sus respectivas
costillas.
Bloqueo neutral central
Se usan dos técnicas.
Anestesia raquídea, intradural, espinal o raquianestesia El anestésico se
introduce en el espacio subdural, mezclándose con el líquido cefalorraquídeo
(LCR), impregnando las raíces posteriores o sensitivas y las raíces anteriores
o motoras. Produce relajación e inhibición motora.
Anestesia caudal y epidural El
bloqueo epidural puede realizarse en
cualquier nivel de la columna vertebral. La anestesia caudal se realiza en
el canal sacro. El anestésico se deposita en el espacio epidural, entre la duramadre y el ligamento amarillo, no
mezclándose, por tanto, con el LCR.
No bloquea la función motora.
Anestesia general
La anestesia general abole los estímulos
a nivel del sistema nervioso central
(SNC). Con ella se produce:

Pérdida de dolor.
Ausencia de consciencia.
Ausencia de memoria.
Relajación muscular.

Intramuscular Se utilizan los fármacos destinados a la preanestesia. Su finalidad es disminuir la ansiedad del paciente y el miedo, anular el recuerdo
desagradable (produce amnesia) y facilitar posteriormente la inducción anestésica. Se usan analgésicos y neurolépticos,
o analgésicos e hipnóticos, o hipnóticos o
ansiolíticos potentes. Esta vía es poco
utilizada, porque se prefiere la vía intravenosa, ya que el paciente suele tener
una vía venosa canalizada en estos momentos y se le evitan sufrimientos innecesarios.
Inhalada Se utilizan gases anestésicos
que suelen venir en forma líquida y que
mediante un vaporizador específico se
volatilizan y se unen al oxígeno que inhala el paciente. Estos vaporizadores
permiten dosificar las concentraciones
que hay que administrar. Se aplican a
través de mascarilla facial o a través del
tubo endotraqueal. Este tipo de fármacos se elimina fácilmente por esta misma vía. Algunos de los más utilizados
durante la inducción son el óxido nitroso (N2O) y el fluotano.
Intravenosa Estos fármacos penetran
directamente en el torrente circulatorio,
se utilizan en la inducción a la anestesia
y producen una sensación placentera en
los pacientes. Su duración depende del
metabolismo de cada fármaco, pero
la recuperación de la misma depende de
cada uno de ellos. Entre los más usados
se encuentra el pentotal y el propofol.
La anestesia balanceada es uno de
los métodos anestésicos más frecuentes. Se usa cuando se prevé una intervención prolongada. Es una asociación

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