Caja PDF

Comparta fácilmente sus documentos PDF con sus contactos, la web y las redes sociales.

Compartir un archivo PDF Gestor de archivos Caja de instrumento Buscar PDF Ayuda Contáctenos



atlantis contra mu ebook de prueba gratis .pdf



Nombre del archivo original: atlantis-contra-mu-ebook-de-prueba-gratis.pdf

Este documento en formato PDF 1.4 fue enviado en caja-pdf.es el 31/07/2016 a las 01:31, desde la dirección IP 84.122.x.x. La página de descarga de documentos ha sido vista 1034 veces.
Tamaño del archivo: 797 KB (46 páginas).
Privacidad: archivo público




Descargar el documento PDF









Vista previa del documento


) = 5 <<A "

( ! % 5 6 7 8 9
: % ;
<<===" : ! ; " (<= ><,?@4,@?20043/

" "+"&",- ./01021.23,4.1010

' ( ) ( * ( ) %



! " "
# $ % &

Por Jesé

ATLANTIS CONTRA MU

B : B 9 B ( "
! C A ; B "

Glosario pág.155

Epílogo pág.151

12. Paz tras la guerra pág.143

11. En plena guerra pág.125

10. Ataque al Palacio Imperial pág.115

9. El final de los dos pergaminos pág.105

8. Francisco se declara pág.89

7. Sabriduac y Sefinaíle pág.79

6. Inmaculada y Paulilien pág.67

5. Zoargaz con Zoargaz pág.55

4. Otro sueño sobre Atlantia pág.41

3. En una aldea de Atlantis pág.25

2. Las colonias Atlantes pág.23

1. Un pergamino heleno pág.7

Prólogo pág.3

ÍNDICE

1

Jesé

2

3

Uno de los protagonistas de esta historia es un sabio
habitante del sur de Atlantis: Josobreog. Su vida, que no
por sencilla y entrañable dejó de ser grande en todas sus
etapas, supuso un reguero de salud para quienes lo
conocieron.
Dicho personaje está basado en el bisabuelo de un
amigo del autor de esta saga: José Obrero Pantaleón.
Gastó su vida en su humilde explotación agraria, pero
sobre todo en librar de enfermedades y dolencias a los
demás, velando también por la salud de las bestias de su
granja y de las vecinas. Lo más curioso de su trabajo
como curandero fue la manera de curar, aliviar dolores y
enfermedades, según la sabiduría popular de la época que
le tocó vivir, tan rica en remedios caseros para todo tipo
de problemas. Sanaba a muchas personas haciendo que
ellas mismas se curaran: averiguando sus traumas y
poniéndoles de manifiesto que eran la causa de su
enfermedad, con la eficacia de un psicólogo y el cariño de
un buen vecino. También aliviaba las consecuencias de la
enfermedad y diversas dolencias con remedios caseros.
José Obrero luchó a finales del siglo XIX en la guerra
de Cuba, donde se contagió de Paludismo, con veinte
años. Desahuciado por los médicos, le esperaba la muerte
en un hospital, pues en aquellos entonces esa enfermedad
no tenía cura. No se conformó, sino que entregó dinero a
un conocido para que encontrara un curandero que lo

Prólogo

4

curase, pues la Medicina convencional no le daba
esperanzas. Esa persona le presentó a una española que
residía en Cuba y tenía amplios conocimientos de
Medicina natural. Esta señora le traía cada mañana medio
kilo de uvas, que él debía comerse, semillas incluidas.
Sólo comió eso durante un mes, pasado el cual se curó de
su Paludismo. Esta señora le enseñó toda su ciencia como
curandera, gratis, sólo le cobraba sus gastos.
Regresó a España y vivió en el campo, entre los
términos municipales de Adamúz, que fue su pueblo, y
Villanueva de Córdoba. Con el poco dinero que trajo de
Cuba compró terrenos en esa zona, también obtuvo más
tierras trabajándolas para recibir parte de ellas en cobro…
por fin se hizo con treinta hectáreas.
Una anécdota al respecto es que en aquella etapa de su
vida trabajó durante mucho tiempo desbrozando una
montaña, de día y muchas noches cuando brillaba la luna.
En la parte de la gran colina que le entregó el propietario
en pago a su trabajo, plantó un extenso olivar, árboles
frutales y diversas plantas, de ahí el nombre que los
lugareños dieron a esa montaña o gran colina: "El Olivar
de la Luna".
Era de los pocos que sabían leer, también escribió
cosas. Y cuando podía estudiaba siempre más métodos
curativos naturales. Con su cultura y cariño, ayudó a
mucha gente escuchando sus cuitas, problemas de toda
índole. También aprendió Radiestesia: como zahorí
ayudó a algunos a encontrar agua bajo tierra y así poder
cavar un pozo. Incluso mediaba en litigios, pues de todos
era conocida su honradez y sabiduría, dando a veces la

5

Cuando tomaba vacaciones, iba al Balneario de
Fuencaliente, para "darse de aguas" —baños en aguas
termales— y "hacer ensimismamiento" —meditar—.
También recetaba baños, de nueve días, de veintiuno o de
cuarenta, a modo de retiro para desconectar de la causa
emocional causante de la enfermedad.
Hasta aquí la información que he podido recopilar
acerca de José Obrero Pantaleón. Más adelante enumero
algunos —los pocos de los que tengo noticia— de los
muchos remedios naturales que empleaba, insertos en la
trama de esta novela.

razón a desconocidos en contra de los intereses de sus
amigos.

6

F

7

rancisco Marín despejó la mesa de su
escritorio,
una
pequeña
habitación
perteneciente al Departamento de Historia
de su Universidad. Le habían ofrecido una
mejor, pero él, catedrático de Historia
Antigua —aunque más conocido fuera de España por su
dominio de los dialectos griegos antiguos—, dijo que no
necesitaba un despacho más grande. Con sumo cuidado,
desenrolló un pergamino que encontraron en unas
excavaciones recientes en las afueras de Atenas y se lo
habían hecho llegar. Eso le produjo un intenso placer,
pues no estaba hurgando libros en una biblioteca sino
tocando un hallazgo arqueológico. Los descubridores del
pergamino deseaban conocer el mensaje escrito en lengua
griega antigua, pero le exigían su pronta devolución y por
supuesto una buena traducción a la actual lengua helena.
La mesa era de amplitud suficiente para su propósito:
extendió el pergamino sobre ella, pisando su perímetro
con libros, y tomó asiento.
Conocía bien los escritos helenos antiguos, pero le
costaba trabajo entender ese texto de hacía tres milenios,
pues el desconocido autor lo había escrito con poco
esmero, parecía tener prisa:
—¡Qué poco cuidado!, qué forma de garabatear un
pergamino, algo que siempre ha sido caro, a no ser que a
ese individuo le sobrara el dinero; ¿o es que tenía

1 Un pergamino heleno

8

Suspiró; reconsideró el interés que suscitaba el
conocimiento del mensaje escrito en el manuscrito y
recomenzó su labor con nuevo brío:
"Hace veinticinco milenios, Lámar fue colonizada por
seres de aspecto humano procedentes de las estrellas.
Mientras los tripulantes de la dorada esfera transparente
veían agrandarse nuestro planeta azul, comenzaron a
distinguir una isla en medio del océano. En ese momento
uno de ellos le dio el nombre de Gran Isla ("Lámar", en
su hermosa lengua). Todos estuvieron de acuerdo. Eran
Elves, y por tanto inmortales y de notable belleza, que
provenían de Ambar ("Mundo"), un asteroide habitado,

prisa?… —Por fortuna el texto estaba escrito en un
dialecto heleno parecido a otro que él conocía muy bien.
Cada vez más excitado, tecleaba en un documento Word,
recién creado para la transcripción al castellano del
antiguo escrito.
"Hace veintidós milenios…" —en su documento
Word, borró veintidós y escribió veinticinco, pues había
que consignar las fechas sumando tres milenios más, la
antigüedad del pergamino. No pudo dejar de asombrarse
de que estaba accediendo a una información prehistórica
acerca de los seres humanos, concretamente a finales del
período Paleolítico.
Pensó en el mucho trabajo que le quedaba hasta
completar la transcripción al castellano. Después sería
más sencillo traducirlo al griego moderno en otro
documento Word creado al efecto. Lo hacía así para
quedarse con una copia en castellano, además de
conservar también una copia en griego moderno, para su
uso particular, académico y docente.

9

un pequeño mundo que orbita la gigante azul Elduin
("Estrella Azul")…" —Francisco levantó sus ojos del
pergamino, pensativo. ¿Continuará habitado Ambar en
nuestros días?… Abrió el navegador y buscó por internet
"Elduin"…
Encontró que es una estrella gigante azul perteneciente
al cúmulo globular que los astrónomos de hoy llaman
M80, uno de los más de doscientos cincuenta universosisla esféricos que orbitan nuestra galaxia, y que el
Asteroide Ambar pertenece al sistema estelar de esa
estrella. En cuanto a los Elves, hablaban en lengua
quenya, una de las inventadas por Tolkien, ¡un terrícola
del siglo XX!… Aunque Francisco conocía la lengua
quenya y reconocía que esos nombres significan lo que
afirmaba el antiguo manuscrito, aquello era de todo punto
increíble, si no imposible. No obstante siguió buscando
en internet. Encontró fotos de la NASA mostrando el
cúmulo globular M80, era real… pero el nombre de la
estrella y el resto de esa información la encontró en un
libro electrónico, ¡uno de los tomos de una novela!:
"Pentiana"… se prometió a sí mismo que leería con
atención esa trilogía… pero ahora debía continuar con la
transcripción:
"En la gran isla donde aterrizaron, concluyendo así su
largo viaje a través de las estrellas, encontraron tribus
dispersas que guerreaban unas contra otras. Todas ellas
llamaban Mu a la tierra de sus padres. Las treinta más los
treinta Elves Lamarianos que vinieron de tan lejos se
hicieron con el poder mostrando su sabiduría y deseos de
paz, también su perenne juventud y belleza, cuestión que
siempre admiraron los Muanos y que influyó mucho en

10

"Los Elves varones y las hembras no emparentaron
entre ellos mismos, pero sí con los humanos de las tribus
dispersas que habitaban la gran isla, se lo propusieron
desde el principio y lo cumplieron, pues conocieron que
eso estaba en los designios de Heruel. En muchos casos
esto supuso un sacrificio, que soportaron para lograr
emparentar, y así confraternizar, con los habitantes de
nuestro planeta. Se dieron un nombre equivalente a lo que
sería Lamarianos en nuestra lengua, guardando en secreto

que los tuvieran por dioses, no menos que considerar su
bajada de los cielos, aunque sólo un pastor vio aterrizar el
extraño objeto luminoso y atestiguó el suceso durante los
años que le quedaban de vida." —Francisco se pellizcó,
para ver si estaba soñando. Después, todavía excitado,
continuó leyendo la transcripción—: "La nave donde
navegaron estos singulares inmigrantes, a través de la
inmensa oscuridad salpicada de estrellas, fue una rústica
plataforma de madera hecha de leños unidos con cuerdas
y compactada con arcilla, envuelta en una esfera dorada
que, afirmaban, conformó el Señor de la Galaxia: Heruel
(que significa en su lengua “El que ama las estrellas” o
“El amigo de las estrellas”). Guiado por ese poderoso
espíritu, ese extraño y silencioso objeto, ese rectángulo de
madera y arcilla flotando de modo misterioso en el centro
de la prodigiosa esfera lumínica, vino desde un confín de
la galaxia para aterrizar en la isla-continente." —Sí
(pensó Francisco), se refiere al camino lechoso que todos
conocemos, creo que esa palabra la he puesto bien:
galaxia. En cuanto a la isla de enorme tamaño, lo dejaré
como isla-continente… aunque podría escribir Gran Isla,
lo cual según este escrito es Lámar ¡en lengua quenya!…

11

"Trabajando junto con los Muanos como sabios
arquitectos, los también denominados Señores Inmortales
fundaron diecinueve ciudades, siete de ellas consagradas

el verdadero nombre de su civilización (Elves) y su
origen (el asteroide Ambar), si bien dejaron ese dato por
escrito. De palabra sólo explicaron a los Muanos que
ellos venían de los cielos y tenían el encargo de unirse
con los hombres. Los lugareños nunca aprendieron la
lengua de sus señores, menos aún su escritura, en cambio
esos seres inmortales dominaron con gran facilidad los
distintos dialectos de las tribus de Mu."
"En el continente-isla Mu, que ocupaba por entonces
el centro de las grandes aguas llamadas Océano Pacífico,
nacieron los ancestros del perro, el armadillo y el puerco,
según la natural evolución biológica de las especies…
pero también otras muchas variedades de seres vivos
útiles para ellos, generadas por manipulación genética."
—Era complicado transcribir esta y otras partes del
manuscrito, poniendo los nombres según la mentalidad de
hoy.
Le asaltó la duda de si era falso y le estaban gastando
una broma, empleando una simulación de pergamino
antiguo… pero no se utiliza un caro pergamino tan largo
como ese para una broma, y se lo confiaron personas
serias al frente de unas excavaciones serias: sí, aunque
pareciera mentira, lo que leía era auténtico, un texto de
hace unos tres mil años que hablaba de sucesos de hace
unos veintidós… no, veinticinco mil años, ¡nada menos!
Y lo que revelaba era rompedor. Claro que podría tratarse
de una leyenda que el autor daba por cierta.
Continuó:

12

"La arquitectura lamariana era tan peculiar como
hermosa, siempre intentando emular la belleza de ciertos
animales y árboles."
"Pasados tres siglos de su llegada, los Señores
Lamarianos, sus hijos, a quienes denominaron
Semidioses, y sus Cortesanos adquirieron consciencia de
imperio y se plantearon la expansión a otros territorios,
empresa que no acometieron por orden de los Inmortales,
hasta llegar a ser un pueblo numeroso, milenios más
tarde."
"Cultivaron la literatura, la música y la tecnología
biológica" —Francisco traducía como podía, tanto esto
como todo lo demás— "logrando especies vegetales
modificadas hasta el punto de servirles de casa, de
mobiliario, de utensilios y de armas, las más poderosas de
las cuales fueron animales de pesadilla, unos voladores y
otros no: seres enormes que amaestraban y guardaban
para ganar sus futuras batallas contra ejércitos superiores
en número. Ello fue admitido y después promovido por
los Señores Lamarianos, que cedieron a las ambiciones de

a Heruel y las otras doce consagradas a Minë —en
quenya "el Uno"—, Padre de todos, el Dios principal de
los Señores Lamarianos. En la capital, Savanasa,
construyeron un edificio que triplicaba el tamaño de, por
ejemplo, la Gran Pirámide de Giza, edificada por los
egipcios milenios después. El mencionado edificio en la
ciudad principal fue un templo dedicado a Minë, a Heruel
y a Fëaduin Elmanduin, con una estancia para cada uno."
—Francisco sabía que Fëaduin Elmanduin, en quenya,
significa "Espíritu Azul cuidador de la Estrella Azul"—.
"Fëaduin es el ente rector del sistema estelar de Elduin."

13

conquista de sus Cortesanos cuando estos les pidieron
que les enseñasen a construir un arma definitiva a utilizar
en las batallas. Sí, fueron los Inmortales quienes
inventaron la tecnología biológica que permitía descubrir
genomas y modificarlos. Algunos de ellos vieron inmoral
tal intromisión en la Naturaleza con fines bélicos y
protestaron desde el principio, pero la opinión
mayoritaria fue que esa técnica empleada en las batallas
no contravenía los designios de Minë, o eso fue lo que
quisieron creer, sin estar seguros."
"Pero en una noche de triste recuerdo para muchos, los
Señores Inmortales fueron todos asesinados a filo de
espada, pues los Elves pueden morir por fuertes heridas o
a causa de la pena. Con ellos murió buena parte de la
sabiduría, la ciencia y el arte en Mu, o lo que es lo
mismo, en toda la Tierra, lo cual fue gravemente en
contra de los designios de Heruel para el bien y la
felicidad de los habitantes de nuestro planeta. Sus
asesinos fueron los señores de los Muanos, los hasta ese
momento sumisos miembros de la Corte de los
Inmortales. Lo hicieron para mandar ellos, simples
mortales, sobre el pueblo e incluso sobre los muy
longevos Hijos de los Inmortales, los Semidioses, que
eran mortales por haberse mezclado con sangre humana."
"Uno de los Hijos de los Lamarianos se atrevió
afearles su conducta, con elocuencia, mostrando su
preclara inteligencia mientras admiraban su fuerte físico
bien proporcionado. Esto dio una idea al muano que
mandaba en la Corte: modificarían la raza de los Hijos de
los Inmortales para hacerla todavía más poderosa. Fue
fácil convencer al resto de los Cortesanos, pero fue difícil

14

"Los humanos resultantes de esa nefanda
manipulación genética no eran tan longevos como los
Semidioses, pero vivían aproximadamente el doble que

"No pasó mucho más tiempo y por fin, hace unos
diecisiete milenios, nacieron los primeros Nuevos
Muanos, así los denominaron, por manipulación genética
de los Hijos de los Lamarianos." —El catedrático cerró
los ojos para asimilar las revelaciones que leía. A los
catorce mil había que sumar otros tres mil… sí, diecisiete
mil años, que se dice muy pronto.
Continuó:

Pasadas varias generaciones de Muanos y de los Hijos
de los Inmortales (los híbridos de Lamarianos con
Muanos, quienes vivían el triple que los nativos, y menos
tiempo los vástagos de la unión de estos híbridos con
Muanos), los expertos Muanos descifraron por fin el
complejo código genético de los Semidioses." —Esa fue
la traducción que a Francisco pareció más probable para
esta parte del pergamino, especialmente difícil de
transcribir.

capturar a todos los Semidioses. Cuando lo consiguieron
los sometieron a las dolorosas pruebas necesarias para
obtener información acerca de su genoma. Su técnica
genética era por entonces rudimentaria y sus
experimentos dañinos, mas por el momento sus
descubrimientos y técnicas genéticas les habían bastado
para modificar el genoma de algunos animales al objeto
de transformarlos en monstruos, aunque de escasa
efectividad en posibles batallas. El reto era complejo,
pero se aplicaron a ello con empeño, a pesar de los
frecuentes fracasos durante muchos años.

15

"Pero los Nuevos Muanos planearon y pusieron en
marcha su plan de evasión, en el que denominaron Día de

Y prosiguió:
"Pronto murieron los Hijos de los Inmortales, debido a
los sufrimientos físicos y a la pena de la prisión perpetua,
pero sobre todo porque no pensaban en casarse, ni
podían, debido a su estado de postración. La sangre de los
Inmortales pervivió solamente en los Nuevos Muanos y
en los vástagos de sus uniones con Muanos."
"Daban a los Nuevos Muanos amplia libertad y
privilegios pero les prohibían viajar fuera de la islacontinente, pues no ignoraban su descontento y temían su
huida."
"Los Muanos progresaban en su conocimiento y
experiencia transformando animales, unos voladores y
otros de tierra firme. Encomendaron su cuidado a los
miembros de la nueva raza humana, pensando que harían
bien ese trabajo y estarían más contentos, lo cual
reduciría la probabilidad de posibles revueltas."

un muano. La masa encefálica de la nueva raza era
prominente y su estatura alcanzaba a veces los tres
metros." —Pudo traducir esto, pues conocía el sistema de
medidas que utilizaba el autor del escrito, el propio de su
tierra en esa época, tan posterior a los hechos narrados—.
"Pero los Nuevos Muanos no se encontraban cómodos,
porque eran mirados como monstruos, razón de más para
considerar ellos estúpidos a los Muanos." —Francisco
cerró de nuevo los ojos y trató de imaginar la situación: el
roce entre los Muanos y la nueva raza por las diferencias
físicas, de inteligencia y quizá también de memoria.

16

la Libertad. A la hora prevista y en el lugar elegido
volaron juntos fuera de Mu, a lomos de los monstruos con
amplias alas, pues se habían encargado de alimentar a
generaciones de ellos, consiguiendo domesticarlos sin
perder su fiereza contra todo animal que no fuese su amo
u otro de su raza. Sobrevolaron la costa y vieron alejarse
su tierra natal, al grito de "¡¡¡Lámar, Lámar!!!", después
las aguas del océano más pobladas de islas para encontrar
a menudo suelo firme donde pudieran aterrizar sus
bestias. El trayecto a seguir estaba bien calculado, pues
uno de los Nuevos Muanos era cartógrafo. Hicieron
escalas más largas en algunas islas de la futura Polinesia,
después en la que sería llamada Isla de Java. Siguió un
largo viaje atravesando lo que hoy llamamos África con
varios aterrizajes en riberas de ríos, para que los fugados
y sus "cabalgaduras" bebieran y comieran. Más tarde se
detuvieron unos días en una de las futuras Islas Canarias,
junto a un arroyo." —Esto lo tradujo con arreglo a la
descripción de los territorios por donde pasaban, aunque
figuraban con extraños nombres. Admiraba los
conocimientos geográficos del autor del pergamino, a
pesar de su antigüedad. Efectivamente, en las Islas
Canarias no existen en la actualidad ríos pero sí algunos
cursos de agua permanentes y arroyos. Se ve que hace
diecisiete mil años esto también era así.
Cerró los ojos de nuevo, intentando asimilar esa larga
historia expuesta en resumen; su curiosidad le impelió a
seguir transcribiendo del griego antiguo al castellano,
negándose a descansar un rato:
"Las bestias quedaron exhaustas por no poder
descansar atravesando parte del gran mar que

17

"Estaban en el centro del Océano Atlántico.
Denominaron "Atlantis" a la isla-continente y "Mar de
Atlantis" al océano que la rodeaba. Fue por entonces
cuando comenzaron a llamarse a sí mismos Atlantes." —
Naturalmente, en su lengua los nombres no eran esos, ni
"Atlántico", ni "Atlantis" ni tampoco "Atlantes", aunque
sí parecidos…
"Como ocurrió tanto tiempo atrás en Mu, los nativos
de esas tierras se dedicaban a sobrevivir, lo que pasaba
por ganar las frecuentes guerras de unas tribus contra
otras. Los Atlantes sometieron rápidamente a esas tribus
que habitaban su nueva patria, valiéndose de su
envergadura, astucia y sobre todo sus monstruos alados,
que sembraban el terror en las batallas. Algunas tribus se

denominamos Océano Atlántico… sólo las animaron a
seguir volando unas costas que por fin divisaban en el
inmenso piélago. Las cabalgaduras posaron sus patas en
otra isla-continente de tamaño poco menor que Mu. Lo
supieron porque, después de un merecido descanso de
varios días, tardaron otros tres en sobrevolar sus orillas,
mientras hacían acopio de agua y plantas comestibles.
Pensaron que no encontrarían una tierra más distante ni
de mayor tamaño, pues ya por entonces sabían que
nuestro planeta es redondo y tal vez habían llegado a las
antípodas de Mu, logrando la máxima separación posible,
objetivo de su viaje. Otro motivo por el cual eligieron ese
territorio fue su belleza sin par." —Francisco consideró
que también ere notable el hecho de que supieran que la
Tierra es redonda, pero era lógico que lo aprendieran de
la sabiduría de los Señores Lamarianos, parte de la cual
pervivía en Muanos y Nuevos Muanos.

18

"Pasaron siglos y los Atlantes alcanzaron su cenit
como
civilización,
todos
ellos
modificados
genéticamente, pues a los que no lo estaban se les había
prohibido tener hijos. Su estatura media se mantuvo en
los cuatro metros y medio."
"Hace pocos siglos menos de quince milenios, los
Atlantes entraron en guerra contra los Muanos. Fue una
lucha encarnizada de dos continentes antípodas para
detentar la supremacía sobre nuestro planeta. Estuvo
igualada, porque los Muanos emplearon todos sus
monstruos. Los atacantes hizo lo propio. Aunque la

les sometieron sin presentar batalla, impresionados por su
poderío militar, inteligencia, físico y longevidad, el doble
que la de ellos. Pronto todos los nativos los denominaron
Hijos de los Dioses."
"Restablecida la paz, los maestros en Genética de los
Atlantes se centraron en la transformación de animales y
vegetales. Lograron sofisticadas casas, muebles,
máquinas y armas a base de transformar diversas plantas
y árboles."
"Se vieron poderosos, con una vasta y fértil tierra,
Atlantis… y cayeron en la tentación de modificar su
propia raza. Llegaron a nacer Atlantes modificados que
cuando alcanzaban la madurez medían cuatro metros y
medio de estatura media, con notoria masa encefálica que
creció proporcionalmente menos que su estatura, de
modo que su cabeza pasó a ser poco mayor que antes
pero esta vez resultó bien proporcionada al resto del
cuerpo. Necesitaban abundantes proteínas en su
alimentación, por lo cual se hicieron más carnívoros que
antes y comenzaron a despreciar los alimentos vegetales."

19

"Los Atlantes acabaron con los monstruos y mataron a
todos los soldados de Mu, después regresaron a Atlantis."
"El continente perdedor degeneró en una tierra de
tribus dispersas que guerreaban unas contra otras. Esa
antigua civilización cayó en la barbarie, en su ignorancia
primigenia, con pocas excepciones, es decir, los vástagos
de uniones entre Semidioses y Muanos a su vez
mezclados con Muanos… hasta la casi desaparición de la
sangre de los Inmortales."
"Hace catorce milenios y medio, en un tremendo
terremoto, durante el cual se elevaron las montañas al
oeste de" —transcribió— "la actual América. La islacontinente Mu, la antigua Lámar, se hundió bajo las
aguas del Océano Pacífico y sus habitantes perecieron."
"Pero Atlantis seguía sobre las aguas, en las antípodas,
en el Océano Atlántico. Tras un periodo de paz de unos
quinientos años, es decir, hace catorce milenios" —
Francisco continuaba sumando tres milenios para obtener
esas cifras— "los Atlantes acometieron la fundación de

infantería muana los superaba ampliamente en número, la
raza atlántica era muy superior en poderío físico, gozaban
de más inteligencia y disponían de muchos monstruos
voladores, que habían mejorado genéticamente y
multiplicado, formando un auténtico ejército de dragones,
domésticos para ellos pero fieros contra sus enemigos.
Esto dio origen a las más ancestrales leyendas acerca de
dragones…" —Francisco se levantó y exclamó: "¡¿Pero
qué broma es ésta?!". Volvió a sentarse: no, no era una
broma, pero quien escribió ese texto podía ser un loco.
Continuó:

20

Francisco Marín repasó la transcripción al castellano
del antiguo pergamino heleno, con las notas oportunas, y
grabó la versión final del documento Word en su disco
duro, guardando una copia. Habían transcurrido muchas

colonias. Comenzaron su expansión hacia el oeste:
conquistaron Centroamérica y grandes territorios de
Sudamérica."
"Después se expandieron hacia el este, conquistando
lo que ahora es Nueva Guinea, la Polinesia y todo el
sudeste de Asia. En esos tiempos despreciaron el resto de
Asia y toda Europa." —No sin esfuerzo, Francisco logró
identificar y transcribir esos nombres.
"Unos quinientos años después del inicio de su
expansión por el mundo, se dieron por satisfechos,
considerando que habían conquistado las por entonces
tierras más prósperas del planeta." —Los antiguos
caracteres helenos del manuscrito seguían siendo
pequeños, pero además ahora eran menos claros, sin duda
escritos con premura y empleando las menos palabras
posibles:
"Vienen por mí, no tiempo avisar de…" —Una gran
mancha oscura sellaba el escrito, emborronando las
posibles últimas palabras que quizá escribió el autor.
Quizá la mancha era su propia sangre. Francisco levantó
los ojos hacia la única ventana de la habitación, dejando
que la luz del Sol refractada en las calles y edificios
iluminase mejor su cara y ojos; permaneció pensativo
unos minutos: ¿de qué peligro quería avisar el autor del
manuscrito? ¿Quiénes lo mataron?

21

A la mañana siguiente tradujo el manuscrito del
castellano al griego moderno. Envió a los responsables de
las excavaciones cercanas a Atenas un paquete certificado
con el pergamino y su transcripción al griego moderno,
las notas también en ese idioma, impreso en papel, junto
con una memoria USB conteniendo el fichero impreso.
Por supuesto, en la carta que acompañó al manuscrito y
su transcripción, no mencionó la traducción al castellano
que guardaba en su poder, pero les animó a continuar sus
excavaciones, pues se trataba de una información
histórica relevante y sería útil completarla lo más posible.

horas de intenso trabajo: era de noche. Dio un breve
paseo, cenó y se acostó.

22

N

Prosiguió:

23

"Años después fundaron dos colonias en sus costas,
probablemente al sur de la actual España y en la franja de
Gaza." —Ponía eso, si es que interpretaba bien los datos.
Estas explicaciones sobre lugares y tiempos las
consignaba también en la transcripción como lo hizo
antes: investigando en internet y consultando sus notas y
libros de Historia y Arqueología.

ueve días después, hicieron llegar a
Francisco Marín otro pergamino, con el
mismo encargo que antes: transcribirlo al
griego moderno y devolvérselo junto con
dicha transcripción.
Leyendo este segundo manuscrito, averiguó, por las
referencias temporales de aquella época, que unos mil
quinientos años más tarde de lo narrado en el anterior
pergamino, es decir, hace once milenios, exploradores
Atlantes informaron a sus jefes acerca de algunas
civilizaciones que florecían alrededor de un mar que éstas
denominaban Mediterráneo. El autor de este pergamino
desconocía el primero, o al menos no hacía referencia a
él.
Continuó la transcripción al castellano, impaciente por
terminarla:

2 Las colonias Atlantes

24

Esa noche se quedó profundamente dormido, por el
cansancio. Tuvo un sueño muy largo y lleno de detalles…

"Desaparecido el imperio de Mu, la raza de gigantes
medró sobremanera, alcanzando un poderío científico,
militar y económico que no tenía parangón. Por entonces
hacía siglos que manejaban monedas, pero su mayor
capital siempre fueron las tierras fértiles, los diamantes y
los metales nobles. Sus armas destructivas crecían en
eficacia y poder, pero ahora empleaban una tecnología
basada en los metales más que en la biología." —Esto
último le costó bastante transcribirlo, pero estaba seguro
que ese era el significado del original. Continuó con el
escaso texto reconocible que le quedaba por transcribir:
"Un día, el Emperador de Atlantis…" —Francisco
envió el pergamino y su incompleta transcripción al
griego moderno, junto con las oportunas aclaraciones, a
los responsables de las excavaciones en las afueras de
Atenas, todo impreso y guardado en otra memoria USB.
No mencionó la copia en castellano que él se guardaba,
tal como hizo con el primer pergamino.

"Por entonces los conquistadores fueron maestros de
los pueblos helenos y del antiguo Egipto. El alfabeto
griego es el mismo que el de Mu, el cual fue inventado
por los Señores Lamarianos y milenios después utilizado
por los Atlantes. Nosotros lo empleamos ahora, con
algunos cambios." —El autor del pergamino se estaba
refiriendo a su propia escritura.

25

rancisco Marín divisó a muchísima altura
los territorios al sur de la isla-continente
Atlantis. Aunque era consciente de que
estaba soñando, de alguna manera sabía que
estaba allí —suspendido en el aire, inmaterial, sin sufrir
inclemencias ni vértigo, once milenios atrás—.
Descendió luego y contempló a vista de pájaro ciudades
de hermosa factura, que imitaban grandes setos y árboles
frutales de tronco muy grueso. También sobrevoló
algunas poblaciones pequeñas. Esas ciudades y poblados
estaban rodeados de aldeas y granjas dispersas.
De improviso se encontró en las afueras de una aldea,
en una casa, más bien granja. Asistía, como espectador
mudo e invisible, a la conversación de unas Atlantes que
comentaban el buen tiempo que hacía, mirando por la
ventana de la cocina.
Recapacitó Francisco en que sucedían dos notables
cuestiones: comprendía a aquellas Atlantes, sí, entendía
su extraña lengua, por cierto con algunos parecidos al
quenya, pocos, pues su latín élfico había evolucionado a
lo largo de milenios, sin duda incorporando palabras de
idiomas de las tierras conquistadas, amén de la evolución
interna propia de toda lengua hablada.
Ahora asistía a la conversación de otros dos lugareños.
Ambos Atlantes se encontraban solos en lo que parecía
ser una sencilla y bonita sala de estar de techo alto. Al

F

3 En una aldea de Atlantis

26

fondo, se escuchaba el ajetreo de la señora de la casa y tal
vez de sus criadas o su prole, ayudándola en la cocina.
Uno de ellos dijo al otro:
—Te tengo por amigo, Josobreog —ésa podía ser la
transcripción del nombre, el cual no sabía por qué le
sonaba a José Obrero.
—Lo sé, Pocayamo, también yo.
—Confieso que hasta ahora nunca había creído que tú
curases a animales ni Atlantes, quizá a alguno, pero por
casualidad. Pero me ha convencido de lo contrario un
joven primo lejano mío, cortesano de Atlantia. Se llama
Pocáyam.
—Lo conozco; le ayudé a superar un cáncer de
pulmón.
—Fue eso lo que me convenció, también reconsiderar
lo que se habla de ti en el pueblo. Él me explicó cómo lo
curaste.
—Yo no curo, ayudo a que la gente se cure a sí misma.
—Pocayamo asintió, sonriente:
—Entiendo… entonces, ¿me ayudarás a curarme a mí
mismo?
—Por supuesto, lo haría aunque no te conociera… y lo
haré a pesar de lo mal que hablas de mí.
—Te pido perdón, no lo haré más.
—Disculpas aceptadas.
—Gracias.
—Cuéntame…
—Primero debo expresarte mi sorpresa y admiración,
también porque me he enterado de que siempre
rechazaste ir a gozar de una amplia morada en Atlantia,
siendo cortesano de la Familia Imperial, como los demás
Curanderos.

27

—Creo que aquí soy más feliz de lo que sería allí. Los
que no tienen muchos bienes ni monedas vienen a mí,
pero eso no sería así en la Corte. —Pocayamo asintió,
impresionado, y sin más preámbulos pasó a contar al
sabio en qué consistía su enfermedad. Se expresaba
lúcidamente, si bien su habla era ruda, pueblerina:
—Verás, aquí abajo, creo que debajo del hígado o en
su parte baja… tengo un bulto que me duele mucho. —Se
levantó lo que podía llamarse tosca camisa y Josobreog
tocó la piel sobre el hígado del "paciente" con la palma de
su mano izquierda extendida. Pocayamo ya había sentido
calor en la piel que cubría su hígado al comenzar a hablar
con el curandero, pero ahora ese calor lo sentía más
intenso.
—No creas que te has curado ya, es sólo que mi mano
está caliente y sobre todo que tu sangre acude a ese lugar.
—Sentí calor aquí antes de que me tocaras, ahora más;
mira, se ha puesto rojo.
—Sí, la zona donde está el daño se enrojece cuando yo
estoy presente y la persona me habla de su enfermedad o
dolor, casi siempre ocurre.
—Eso es asombroso, ¿cómo lo haces?
—No lo sé, supongo que es un don. A los demás
Curanderos no les sucede eso, me lo han dicho uno a uno
cuando se lo he preguntado aprovechando mis escasos
viajes a Atlantia.
—Ya está desapareciendo la rojez.
—Es lo habitual, pero no te hagas ilusiones: esto no
cura, sólo alivia —El lugareño asintió, con la boca
abierta; todo eran sorpresas con ese sencillo atlante—.
Dime, qué problemas has tenido coincidiendo con ese

28

bulto, o mejor, qué emociones negativas has sufrido antes
de que te dieras cuenta de que lo tenías.
—Pues, nada fuera de lo normal… bueno, sí: hace
tiempo padecimos mucha escasez en mi casa, ya sabes, la
cosecha de hace años dejó mucho que desear.
—¿Qué tal os va ahora?
—¡Oh, bien, de verdad!, muy bien, gracias a Poseidón
ya no tenemos estrecheces. —Francisco sintió un nombre
parecido a ese dios del mar en la mitología helena: lo
asimiló a Poseidón y así lo recordó en adelante.
—Y cuando desaparecieron las estrecheces…
¿apareció el bulto?
—Sí, ¿cómo lo sabes?
—Lo he supuesto, según mi experiencia. Verás: la
enfermedad a menudo no se nota, pero da la cara cuando
desaparece su causa, la emoción negativa que la generó.
No siempre es así, pero pasa muchas veces. En tu caso no
te preocupes: te estás curando de un cáncer de hígado —
Francisco sintió que se trataba de eso… de todas maneras
el sabía que las palabras no las entendía, de hecho
escuchaba hablar en un extraño idioma parecido al inca o
al azteca, o sería más exacto decir que ese idioma era el
padre de esas lenguas… sin embargo "sentía" el
significado escuchando hablar a los Atlantes—.
Considera a menudo tu bienestar, no te fijes en las
dificultades, en la carencia de bienes, sino en lo positivo,
y puede que no te vuelva a pasar esto… o eso espero,
porque la emoción es tan ingobernable e imprevisible
como tu dios Poseidón, tan desconocido como el Dios
Minë.
—Oh… te creo, pero, ¿y el bulto?

29

—Bueno, te puedo ayudar a que desaparezca antes de
que tu cuerpo logre hacerlo por sus propios medios. Lo
mismo que te enfermó, tu cuerpo te está curando ahora:
estás en fase de curación. La Naturaleza nos provee para
estos casos: come todos los días semillas de manzana. Por
ejemplo, en el postre cómete la pulpa de la manzana con
sus pipas. La pulpa te servirá de alimento, las semillas
harán que tu quiste desaparezca en poco tiempo, porque
confío en que ya no es más que un quiste. —El lugareño
se levantó con torpeza, hizo una leve y rápida reverencia
a su interlocutor y volvió a enfundarse su ruda camisa.
—¿Cuánto te debo, sabio curandero?
—Sé que te va bien ahora, como tú mismo has
reconocido. Te cobro la alimentación de mi escasa
servidumbre. La mantengo porque mi mujer no da abasto
en los trabajos de la casa.
—No has de disculparte por tener servidumbre, tú te
mereces mucho más. Di a tus dos criadas que vengan a
comer a mi casa todos los días, pues como sabes está
cerca. —Pocayamo se marchó contento, también lo
estaba Josobreog.
Francisco podía leer los sentimientos y emociones de
los Atlantes, quizá por ello sentía el significado de lo que
hablaban, en ése y en los demás sueños que tuvo después.
Francisco también se dio cuenta de que la sombra de la
duda martirizaba al curandero, ahora como tantas otras
veces después de ver a sus "pacientes", pues no podía
estar seguro de lo que había dicho a esa persona, aunque
lo daba por hecho porque casi siempre acertaba y porque
de ese modo el paciente comenzaba a confiar en el
terapeuta, a quien acudía para que lo tratara, ayudándole
de esa manera a superar la causa de su enfermedad.

30

En el sueño de Francisco se fueron sucediendo muchos
diálogos semejantes, con la rapidez propia de algunos
sueños, pero sin perder la claridad, la esencia de las
conversaciones. Algunas veces eran Atlantes en fase de
curación, pero muchas otras la enfermedad estaba en fase
activa. A estos pacientes les hacía ver, o más bien sentir,
el problema emocional causante de su enfermedad. Les
animaba a solucionarlo, advirtiéndoles de que en caso
contrario su problema de salud no remitiría y podría
agravarse. No obstante les recetaba remedios naturales,
para aliviarles e incluso curarles, al menos
temporalmente.

Josobreog tenía claro que no era tan sabio como decían; o
eso creía, en su humildad.
Él gastaba su vida trabajando en su humilde
explotación agraria, pero sobre todo librando a sus
semejantes de enfermedades y dolencias, velando
también por la salud de las bestias de su granja y de las
vecinas. Lo más curioso de su trabajo como curandero
fue la manera de curar, aliviar dolores y enfermedades,
según la sabiduría popular de la época que le tocó vivir,
tan rica en remedios caseros para todo tipo de problemas.
Sanaba a muchas personas haciendo que ellas mismas se
curaran: averiguando sus traumas y poniéndoles de
manifiesto que eran la causa de su enfermedad, con la
eficacia de un psicólogo y el cariño de un buen vecino.
También aliviaba las consecuencias de la enfermedad con
remedios caseros. Josobreog cobraba en especie, pero no
aceptaba bienes de personas con escasos recursos, y
siempre rechazaba monedas y piedras preciosas como
pago a sus servicios.

31

Un joven amigo suyo quiso ser su discípulo y
Josobreog aceptó ser su maestro. Comenzó explicándole
estas cosas sobre el origen de las enfermedades, cómo se
curan y cómo se procura alivio al paciente utilizando
recursos naturales. Antes de enseñarle métodos prácticos
le explicó un mínimo de teoría: que los sentidos están
relacionados con la mente consciente, pero sólo el "sexto
sentido" (la intuición y el presentimiento) está vinculado
con "la parte que no se entiende de la persona". —Aquí
Francisco entendió que Josobreog se refería al
inconsciente—. Continuó enseñando a su discípulo: el
sentido que más engaña a la mente es la vista, el siguiente
que más la engaña es el oído, el tercero el gusto, el cuarto

A una adinerada atlante, que vino de una ciudad
cercana a la aldea, le cobró costear la ropa y demás gastos
de sus dos criadas, dos hermanas que ayudaban a su
mujer en las faenas del hogar. Accedió de buen grado,
pues Josobreog la ayudó a encontrar la causa de lo que
hoy en día llamaríamos Fibromialgia y días después,
constatada su curación, regresaba a su granja para darle
las gracias y pagarle. Era un problema de separación,
desde muy niña… tardó en recordar, pero una vez
identificado el recuerdo que la estaba dañando puso los
medios para superarlo y se curó.
Atlantes curados de toda clase de enfermedades,
físicas y psíquicas, regresaban con gallinas, conejos,
hortalizas, frutas, incluso ganado, en pago a su salud
recobrada y equilibrio emocional mejorado, pues
liberarse de un trauma emocional aumenta la armonía en
la persona. Solía aceptar como pago los bienes que le
traían, salvo a los pobres.

32

el olfato, y el que casi nunca engaña a la mente es el
tacto. El corazón siempre acierta; está relacionado con la
emoción, el presentimiento y la intuición, es decir con la
parte de la persona donde no rige la razón. En cambio la
razón no puede ser objetiva, porque los sentimientos la
engañan. Y explicó a su discípulo la diferencia entre la
inconsciente emoción y el consciente sentimiento.
A continuación comenzó a enumerar a su discípulo
una interminable lista de métodos curativos, de los que él
fue testigo viendo en su sueño —de forma velada, como
en escenas paralelas— el proceso de curación físico de un
atlante con cada uno de esos remedios naturales:
—Para cortar una hemorragia lo primero es lavarla (si
no hay agua cerca y no da tiempo, limpiarla con saliva),
después secarla. De existir una tela de araña, cogerla y
colocarla sobre la herida, con los bichos que tenga
atrapados, tapando todo con un trapo. Curará pronto.
—Entendido, Josobreog. Me hubiese venido bien
saber eso cuando me herí con un apero en un surco de mi
tierra. No lejos de mi terreno hay algunos niños que
padecen desnutrición por falta de teta. ¿Conoces algo
para curarlos?
—A esos niños no se les puede dar leche animal, pues
a ellos les causa infecciones, sólo la toleran si se hierve
bien. A partir de seis meses de vida pueden beber leche
de burra o de oveja sin hervir. Si el niño tiene de cuatro a
seis meses, que le den huevo pasado por agua con unas
migajas de pan. En todo caso, el niño con carencia de teta
se cura con la siguiente cataplasma: se le pone en la
barriga una gruesa loncha de jamón y se le lía barriga y
espalda con un trapo. Se le da para comer agua de ortigas
cocidas, y para beber agua de azahar —Francisco Marín

33

se extrañó de que conocieran el concepto de jamón que
nosotros tenemos.
—Gracias, Josobreog. ¿Y para quitar un bulto?
—Comer semillas de manzana durante el tiempo que
haga falta, pues son muy eficaces contra el cáncer y los
quistes. —Su discípulo le escuchaba, cerraba los ojos
para ayudarse a asimilar la enseñanza, los abría después y
volvía a preguntar:
—Un chaval amigo mío tiene piojos…
—Que se desnude y se bañe en una tinaja lo
suficientemente honda para poder sumergir todo su
cuerpo agachándose, llena de agua caliente a la cual se le
ha echado medio litro de vinagre y una cocción con hojas
de adelfa e hinojo. Debe sumergir también su cabeza en
esa agua, aguantando la respiración el tiempo que pueda,
después sacarla para respirar unos instantes y volver a
sumergirla… así durante al menos quince minutos. —
Francisco entendió que se refería a un cuarto de hora,
aunque por supuesto los Atlantes no conocían el minuto
como medida del tiempo—. Por último lo lavas con jabón
natural, sobre todo su cabeza, ese que se obtiene a base de
aceite de oliva y sosa cáustica.
—Gracias, maestro. En cuanto a mí…
—Dime.
—Yo me encuentro mal desde hace tiempo, pero no sé
qué tengo…
—Ven, acércate a esta ventana, que entra el sol. Mira
hacia el cielo, a la derecha del sol, que no te dañe,
después deja quietos tus ojos. —Josobreog se colocó a la
derecha de su discípulo para ver su ojo del mismo lado—.
Ahora observaré el iris de uno de tus ojos, en este caso
me viene bien el derecho, con un cristal de aumento, de

34

En su sueño, Francisco voló por las calles de la
afortunada aldea. Comprobó que cuando alguien deseaba
la salud a otro lugareño, le solía decir:
—¡Ve con Josobreog! —Todos los campesinos
Atlantes del lugar admiraban mucho su vida, que no por

este modo se pueden diagnosticar enfermedades del
corazón, del hígado, bazo, vejiga urinaria, intestinos,
pulmones, mamas, columna vertebral… de todos los
órganos del cuerpo, inclusive el cerebro —Francisco
recordó lo que había leído acerca de la Iridología. Hasta
ese momento había creído que esa ciencia tiene unos tres
mil años de antigüedad, ahora veía que sus orígenes se
remontan a once milenios o más.
—¿Qué tengo, maestro?
—No estoy seguro, pero por si acaso te irás a un lugar
apartado donde brota un manantial de agua termal.
Estarás allí solo, disfrutando de la naturaleza. Beberás el
agua de un arroyo y yo te llevaré la comida cada día, o mi
esposa si no puedo. Allí harás frecuentes
"ensimismamientos" y "te darás de aguas". —Francisco
encontró esas rudas palabras como las adecuadas al tono
de la conversación de dos Atlantes de campo, y de nuevo
consideró en su sueño lo extraordinario que era enterarse
de lo que hablaban seres tan lejanos en el espacio, el
tiempo y su lengua materna.
—¿Cuántos días?
—Los baños son de nueve días, veintiuno o
cuarenta… contigo probaremos con nueve.
—Sí, maestro.
—Si es lo que yo creo, bastará con eso. —A Francisco
la escena se le fue diluyendo como en agua…

35

En su prolongado sueño, Francisco se volvió a elevar a
enorme altura; llegó tan alto que vio pasar las montañas,
ríos y valles, volando siempre hacia el nordeste, siempre
más alto y más veloz, hasta apreciar el contorno de la
costa oriental. Atlantia era una mancha multicolor en el
cabo central de la costa este del continente-isla…
Llegó a sobrevolar las aguas del mar cercano a ese
cabo… pero deseó virar en redondo hacia su izquierda
para descender a la gran ciudad, y eso hizo. Vio sus
tejados, que semejaban delicadas hojas, y se encontró en
el Palacio Imperial, en el Salón del Trono. De alguna
manera, Francisco Marín sabía todo esto, en su sueño.
Entró al cilíndrico salón una atlante ataviada con un
bonito traje, tan sencillo como elegante. Permaneció
quieta y erguida con dignidad, quedando a su espalda las
dos hojas ya cerradas del portón que daba paso o
despedía a los que visitaban el Salón del Trono.
—Acércate, Marcariméc, pues la humilde Gran Dama
del Sur no debe permanecer lejos de mi presencia.
—Gracias, Pérniog, Emperador de Atlantis, amo del
mundo.
—Eso luchamos por lograr los Emperadores de
nuestro gran pueblo, Marcariméc, pero todavía existen
regiones que no nos están sometidas. —Ella estaba ya
muy cerca. Dirigió una sincera sonrisa y una rápida
reverencia a la Emperatriz Sefináyac, tomó la mano
derecha del Emperador y besó su anillo, que tenía
colocado en el dedo corazón. Sonriente, acarició después

sencilla y entrañable dejó de ser grande en todas sus
etapas, un reguero de luz y salud para quienes lo
conocieron.

36

el rostro de la Princesa Sefinaíle, que estaba sentada junto
a su madre, mientras continuaba la conversación.
—Lo estarán, Majestad, y espero que eso ocurra
durante tu reinado. —Quedó claro a Francisco que los
Atlantes hablaban siempre de tú, aunque lo hicieran con
el máximo respeto a una persona muy importante.
—¿A qué debemos el regalo de tu visita?, ¿por qué
motivo has abandonado unos días la calidez de tu hogar?
—Para presentaros al más sabio de los Curanderos,
que…
—¿No es exagerada tu afirmación? ¿No residen todos
en mi palacio?
—No lo es. Te recuerdo que uno habita en mis
dominios.
—¡Es cierto!, lo había olvidado. —La recién llegada
se dirigió ahora a la niña, a quien miró a los ojos; después
estrechó su esbelto cuello con las dos manos:
—¿Sufres mucho por tu enfermedad, Princesa? —
Sefinaíle ahogó un llanto momentáneo, cerró los ojos
como para contener sus incipientes lágrimas y no
respondió.
—He traído a Josobreog para que cure a vuestra hija,
pues ambos me habéis comentado que los Curanderos de
la Corte no lo han conseguido. —La niña abrió los ojos y
la madre dijo:
—Así es, por desgracia. Todos coinciden en que el
trauma emocional que provocó su Fibromialgia —
naturalmente, la denominaban con otra palabra, pero
Francisco Marín comprendió que se referían a esa
enfermedad— debió ocurrir cuando era muy niña, por eso
no lo recuerda. Y claro, si la causa no se identifica con
exactitud…

37

—… Entonces no sabe contra qué luchar; lo
comprendo. Puede que Josobreog se encuentre con el
mismo escollo, puede que lo supere. Me tomo la libertad
de ordenar en vuestro nombre que él entre, sin más
dilación. —El Emperador asintió; la Gran Dama del Sur
se giró y exclamó—: ¡Ayuda de cámara, que pase el
atlante que espera tras el portón! —Las dos grandes hojas
de la gran puerta giraron sobre sus goznes hasta abrirse
de par en par y el curandero entró en el Salón del Trono.
Permaneció junto a ellas mientras volvían a cerrarse a sus
espaldas.
La Emperatriz le dijo:
—Acércate, humilde y sabio curandero. Nos
alegramos de verte otra vez; hace mucho que no vienes;
te tenía olvidado.
—Nuestra mente olvida, nuestro corazón guarda para
siempre todo lo vivido y sentido.
—Sí. Por cierto, ahora recuerdo que siempre
rechazaste ser cortesano, a pesar de nuestra insistencia y
de que lo son todos los demás Curanderos —Josobreog
sonrió a Sefináyac, mientras ella le decía esto, y avanzó
hacia los tres tronos que estaban en el centro de la sala
cilíndrica de notable perímetro, adornada de tapices y
delicados bordados.
El curandero admiró sobre todo los tres sitiales-trono,
pues cada uno estaba labrado en una pieza de oricalco
macizo de distintos tamaños, con dos generosos cojines
bordados en oro y perímetro rematado en una ristra de
pequeñas esmeraldas cosidas también con oro. Francisco
supo en su sueño, como por ciencia infusa, que el
oricalco es un metal que forjaron los Atlantes, muy
parecido al cobre recién cortado (de hecho ellos lo

38

llamaban "cobre de montaña"), nunca se oxida, por eso
está siempre igual de hermoso y refleja su alrededor con
alguna refracción, para ello basta con limpiarle el polvo.
—Como te dije en el pasado te respondo también
ahora, Alteza: caso de vivir en la Corte no podría ayudar
a curarse a la gente que nunca viene a Atlantia, también
me necesitan los animales de mi granja y de las granjas
vecinas en mi aldea, además amo mi trabajo en el campo.
—Pérniog intervino:
—Te comprendo, sabio curandero. Eres libre de
marchar o de quedarte. —Por si no hubiera quedado claro
el motivo de su visita, Sefináyac, sin más preámbulos, se
apresuró a pedirle con renovada esperanza:
—Josobreog: nuestra hija, la Princesa Sefinaíle,
padece Fibromialgia, enfermedad que nuestros
Curanderos no han podido curar en su caso, a otras
personas sí, pero por desgracia a nuestra hija… ¿querrás
intentarlo?
—Por supuesto, Alteza, para eso me ha traído aquí la
Gran Dama del Sur. —Marcariméc tomó la iniciativa y lo
animó:
—Si a la Princesa le parece bien, puedes empezar
ahora mismo. —Todos miraron a Sefinaíle; ella asintió y
miró fijamente los ojos del curandero.
—Callad todos ahora, sólo hablaremos ella y yo. —
Francisco no comprendió de qué hablaban, porque ahora
su sueño se difuminaba y él sentía que se iba…
Avanzado el íntimo diálogo con Josobreog, el llanto
de la Princesa inundó el Salón del Trono. Francisco lo
escuchó lejano… y se despertó.

39

40

41

En una mansión de la hermosa Atlantia, cuyos labrados
muros de piedra imitaban muchos y enormes árboles
frutales y setos, Pocáyam hablaba con un maestro en lo
que hoy denominaríamos Botánica Genética, o Genética
Vegetal, y biodiversidad, también y sobre todo era
maestro en ingeniería genética aplicada a los vegetales.

L

a noche siguiente, Francisco Marín tuvo otro
sueño, continuación del anterior y también
pleno de detalles:

(Citado por el Papa Francisco: de la Conferencia de los
Obispos Católicos de Japón, Reverence for Life. A Message
for the Twenty-First Century (1 enero 2001), n. 89)

Percibir a cada criatura cantando el himno de su
existencia es vivir gozosamente en el amor de Dios y en la
esperanza.

(Papa Francisco)

Los mejores mecanismos terminan sucumbiendo cuando
faltan los grandes fines, los valores, una comprensión
humanística y rica de sentido que otorguen a cada sociedad
una orientación noble y generosa.

4 Otro sueño sobre Atlantia


Documentos relacionados


Documento PDF atlantis contra mu ebook de prueba gratis rotated
Documento PDF kefa alef
Documento PDF iyov
Documento PDF poner anuncios gratis
Documento PDF la guerra entre los atlantes blancos y morenos
Documento PDF islandia


Palabras claves relacionadas