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COMPLOT CONTRA LA IGLESIA .pdf



Nombre del archivo original: COMPLOT CONTRA LA IGLESIA.pdf
Título: MAURICE PINAY
Autor: tito

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COMPLOT CONTRA LA IGLESIA
TOMOS I, II y III
Por
MAURICE PINAY

Primera, segunda y tercera parte.
EL MOTOR SECRETO DEL COMUNISMO.
EL PODER OCULTO TRAS LA MASONERÍA.
LA SINAGOGA DE SATANÁS.
Estos tres tomos han sido formateados en pdf por Tito Martínez, y unidos en un solo volumen.
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ÍNDICE DE LA
OBRA

TOMO I
Prólogo a la edición
venezolana.
Prólogo a la edición
italiana.
Prólogo a la edición
austríaca.

PRIMERA PARTE
EL MOTOR SECRETO
DEL COMUNISMO

Capítulo I El comunismo
destructor y asesino.
Capítulo II Los creadores del
sistema.
Capítulo III La cabeza del
comunismo.
Capítulo IV Los financieros
del comunismo.
Capítulo V Testimonios
judíos.

SEGUNDA PARTE
EL PODER OCULTO
TRAS LA MASONERÍA
Capítulo I La masonería:
enemiga de la Iglesia.
Capítulo II Los judíos:
fundadores de la masonería.
Capítulo III Los judíos:
dirigentes de la masonería.

Capítulo IV Crímenes de la
masonería.
Capítulo V La masonería,
propagadora de las
revoluciones jacobinas.

TERCERA PARTE
LA SINAGOGA DE
SATANÁS
Capítulo I Imperialismo judío
y religión imperialista
Capítulo II Algo más sobre las
creencias religiosas de los
judíos.
Capítulo III Maldiciones de
Dios a los judíos.
Capítulo IV Matanzas de
judíos ordenadas por Dios
como castigo.
Capítulo V Antisemitismo y
cristianismo.
1

clérigos que apoyen a los
judíos.
Capítulo XIII Condenación de
reyes y sacerdotes católicos
negligentes en su lucha
contra el criptojudaísmo.
Capítulo XIV La Iglesia
combate el criptojudaísmo.
Excomunión de obispos
negligentes.
Capítulo XV El Concilio XVI de
Toledo considera necesaria la
destrucción de los judíos
quintacolumnistas.
Capítulo XVI El Concilio XVII
Toledano castiga con la
esclavitud las conspiraciones
de los judíos.
Capítulo XVII Reconciliación
cristiano-judía: preludio de
ruina.
CUARTA PARTE Capítulo XVIII Los judíos
traicionan a sus más fieles
LA QUINTA COLUMNA amigos.
Capítulo XIX Los concilios de
JUDÍA EN EL CLERO la Iglesia luchan contra el
judaísmo.
Capítulo I El pulpo estrangula Capítulo XX Intento de
a la cristiandad.
judaización del Sacro Imperio
Capítulo II Orígenes de la
Romano Germánico.
quinta columna.
Capítulo XXI El Concilio de
Capítulo III La quinta columna Meaux lucha contra los judíos
en acción.
públicos y secretos.
Capítulo IV El judaísmo, padre Capítulo XXII Terror judío en
de los gnósticos.
Castilla en el siglo XIV.
Capítulo V El judío Arrio y su Capítulo XXIII Los judíos
herejía.
traicionan a su más generoso
Capítulo VI Los judíos,
protector.
aliados de Juliano el apóstata.
Capítulo VII San Juan
Crisóstomo y San Ambrosio
condenan a los judíos.
Capítulo VIII San Cirilo de
Alejandría vence a Nestorio y Capítulo XXIV La infiltración
judía en el clero.
expulsa a los judíos.
Capítulo XXV Un cardenal
Capítulo IX Invasión de los
bárbaros: triunfo arriano-judío criptojudío usurpa el papado.
Capítulo XXVI San Bernardo y
Capítulo X Victoria católica.
San Norberto libertan a la
Capítulo XI El Concilio III
Toledano elimina a los judíos Iglesia de las garras del
judaísmo.
de los puestos públicos.
Capítulo XXVII Una revolución
Capítulo XII El Concilio IV
Toledano declara sacrílegos y judeo-republicana en el siglo
XII.
excomulgados a obispos y
Capítulo VI Cristo Nuestro
Señor, símbolo del
antisemitismo según los
judíos.
Capítulo VII El pueblo deicida.
Capítulo VIII Los Apóstoles
condenan a los judíos por el
asesinato de Cristo.
Capítulo IX Moral combativa y
no derrotismo mortal.
Capítulo X Los judíos matan
cristianos y persiguen a los
Apóstoles.
Capítulo XI Las
persecuciones romanas
provocadas por los judíos.

TOMO II

TOMO III

Capítulo XXVIII La
quintaesencia de las
revoluciones judaicas.
Ataques seculares a la
tradición de la Iglesia.
Capítulo XXIX El
criptojudaísmo y las herejías
medievales. Los albigenses.
Capítulo XXX El judío, el más
peligroso enemigo de la
Iglesia. Los valdenses
Capítulo XXXI El gran Papa
Gregorio VII (Hildebrando)
destruye una teocracia
judaica en el norte de Italia
Capítulo XXXII Quinta
columna judía en al Iglesia
ortodoxa rusa.
Capítulo XXXIII Los judíos,
propagadores del culto a
Satanás.
Capítulo XXXIV La Iglesia y
los Estados Cristianos
organizan su defensa contra
la gran revolución judaica
medieval.
Capítulo XXXV Un arzobispo y
siete obispos procesados por
adorar a Lucifer.
Capítulo XXXVI El Concilio III
de Letrán excomulga y
destituye a obispos y clérigos
que ayuden o se opongan
fuertemente a los herejes.
Capítulo XXXVII El gran Papa
Inocencio III y el famoso
Concilio de Letrán imponen
como bueno y obligatorio lo
que los judíos llaman racismo
y antisemitismo.
Capítulo XXXVIII Frailes,
monjas y prelados
criptojudíos.
Capítulo XXXIX Infiltración
judeo-masónica en la
Sociedad de los Jesuitas.
Capítulo XL Las conjuras de
la Historia y de los ritos.
Capítulo XLI Papas, Padres de
la Iglesia y Santos luchan
contra los judíos y los
condenan. La verdadera
doctrina de la Iglesia sobre
los judíos
2

“Complot contra la Iglesia”. A
raíz de la primera edición
italiana, repartida en el otoño de
1962 entre los padres del
Concilio Vaticano II, la prensa
de diversos países del mundo
empezó a hacer comentarios
Bibliografía.
sobre esta obra cuya lectura es
de capital importancia, no sólo
INTRODUCCIÓN DEL
para los católicos, sino también
EDITOR PARA
para todos los hombres libres.
INTERNET.
Puede asegurarse, sin temor a
exageración, que ningún libro
Aunque este libro contiene
en el presente siglo ha sido
algunas opiniones políticas e
objeto de tantos comentarios en
históricas sobre cuestiones del
la prensa mundial;
siglo XX con las que no
virulentamente desfavorables,
estamos del todo de acuerdo,
los de los periódicos comunistas
resulta una obra insustituible
y todos aquéllos controlados por
para creyentes y no creyentes,
masonería y judaísmo; y
pues dota de un arsenal de
favorables en extremo, los de
conocimientos históricos tan
algunos periódicos católicos,
extenso e iluminador que no
independientes de esas fuerzas
tiene parangón en ninguna otra
oscuras y que además han
obra. Completadas con lecturas
tenido el valor y la posibilidad de
de autores como Walsh,
expresar con libertad sus puntos
Bochaca, Borrego, Romanescu,
de vista. Todavía un año
etc., proporcionan una imagen
después de repartida en el
cabal del mundo antiguo y
santo Concilio la primera edición
moderno. Corresponde al lector
italiana, la prensa de diversos
volver una y otra vez a su
países sigue ocupándose del
lectura, y reflexionar para
extraordinario libro, cosa
apartar los velos tendidos por
verdaderamente inusitada en
los enemigos de Dios y de los
cuestiones editoriales.
hombres, que nos ocultan la
Para que los lectores puedan
Verdad, aún cuando pensemos
darse cuenta de la importancia
que vemos ya. El uso por el
de esta obra, transcribiremos
autor (o autores) de fuentes
interesantes párrafos de lo que
judías de primera magnitud nos
el corresponsal de Roma del
proporciona una visión clara de
periódico portugués “Agora” de
cómo ven los judíos la Historia
Lisboa, del 1º de marzo de
sin la censura y desinformación
1963, página 7, dice a sus
que esparcen en el mundo
lectores:
cristiano, musulmán, etc.
“Roma. Febrero de 1963.
Vamos a referirnos a una
PRÓLOGO A LA EDICIÓN publicación que salió hace
VENEZOLANA
tiempo en Roma. Además de la
UN LIBRO SENSACIONAL información, pudimos conseguir
“COMPLOT CONTRA LA un ejemplar de este libro que se
convirtió en un par de meses en
IGLESIA”
una rareza bibliográfica...El libro
Los hechos confirman que no es fue impreso en una tipografía
romana, pero cuando las
exagerado el término de
actuales autoridades
sensacional aplicado al libro
demócrata-cristianas de Italia,
Capítulo XLII Fraternidades
judeo-cristianas, ¿logias
masónicas de nuevo cuño?
Capítulo XLIII El acercamiento
amistoso cristiano-judío.

favorables al marxismo, se
dieron cuenta de su publicación,
los ejemplares del grueso
volumen de 617 páginas ya
habían sido repartidos –entre
los padres del Concilio
Ecuménico-, provocando alarma
en el gobierno del Vaticano,
alarma en el mundo diplomático
y en los partidos de izquierda.
Durante varios días la imprenta
recibió la visita de altísimas
autoridades policíacas, que sólo
obtuvieron la declaración de que
se les había encargado imprimir
la obra y que el precio de la
edición había sido totalmente
pagado. La prensa de las
izquierdas le lanzó ataques
furibundos...
La excepcional importancia del
libro reside principalmente en un
elemento fundamental y es que,
ya sea uno o ya sean muchos
sus autores (es más fundada la
segunda hipótesis), se deja
adivinar por cualquier persona
de elemental cultura que la
compilación fue hecha por
clérigos. Naturalmente que con
respecto a este asunto
aparecen las más variadas
versiones. Hay quienes afirman
que fueron prelados italianos en
colaboración con elementos del
catolicismo inglés; otros hablan
de un grupo de sacerdotes
incluyendo algunos obispos, de
un país de América meridional
no bien identificado...Esta obra,
por la enorme seriedad de su
minuciosa, escrupulosa y
erudita documentación, no es
uno más de esos productos del
antisemitismo basados en los
“Protocolos de los Sabios de
Sión”*
[* Nota del Editor: En el
transcurso de la obra, no se
hace mención o referencia
alguna al mencionado libro de
“Los Protocolos de los Sabios
de Sión”.] Finalmente, en las
páginas, en los argumentos, y
en el propio estilo del libro, se
3

advierte inconfundible, la
presencia de clérigos católicos,
en militancia contra la eterna
herejía, que ha tendido siempre
a subvertir las bases religiosas,
éticas e históricas del
cristianismo, sirviéndose
sucesivamente de Simón el
Mago, de Arrio, de Nestorio, de
los albigenses y actualmente de
los izquierdistas del Concilio
Ecuménico”.
Hasta aquí las citas del
interesante comentario hecho
sobre “Complot contra la Iglesia”
por el periódico portugués
“Agora”.
Sin embargo, la versión que
más se ha impuesto, tanto en
Roma como en la prensa
mundial, es que el sensacional
libro fue elaborado, ni más ni
menos que por elementos
destacados de la Curia romana
que, como es sabido, es el
gobierno supremo de la Iglesia,
auxiliar de S.S. el Papa en sus
máximas funciones. Se ha
venido repitiendo que la obra
“Complot contra la Iglesia” es
uno de los mayores esfuerzos
hechos por la Curia romana
para hacer fracasar las reformas
que intenta realizar el ala
izquierda del clero católico;
reformas, que de verificarse,
subvertirán por completo las
bases sobre las que descansa
la Santa Iglesia. Hay periódicos
que a este respecto han sido
todavía más explícitos, y que
afirman que fue el llamado
“sindicato de cardenales” quien
elaboró el libro. Es preciso
explicar que los masones, los
comunistas y sus cómplices han
dado en llamar “sindicato de
cardenales” al grupo heroico de
cardenales de la Curia romana
que están luchando en el
Concilio Vaticano II por impedir
que un grupo de clérigos, que
en forma extraña se encuentra
al servicio de la masonería y del
comunismo, impongan en el

Sínodo universal toda una serie
de tesis subversivas y algunas
hasta heréticas, destinadas a
causar la ruina de la Iglesia,
cosa que no llegará a
consumarse, porque escrito
está “que las fuerzas del infierno
no prevalecerán contra Ella”,
aunque también profetizado
está, en el Apocalipsis de San
Juan, que tales fuerzas
infernales lograrán vistosos
triunfos temporales después de
los cuales serán vencidas y
aniquiladas.
Para no alargar demasiado este
prólogo, sólo transcribiremos a
continuación lo que dice al
respecto un importante
periódico de la América Latina
de tendencias masónicas y
comunistas. Nos referimos al
semanario “Tiempo”, publicado
en la ciudad de México por el
señor Martín Luis Guzmán,
distinguido jerarca de la
masonería, y que en el número
1.119, volumen XLIII, página 60,
del 14 de octubre de 1963, dice
refiriéndose a los obispos
llamados progresistas:
“La rebelión de los obispos fue
considerada por Ottaviani y
demás cardenales del
“sindicato” como un principio de
herejía. Hasta se habló en
“L´Osservatore Romano” de la
posibilidad de que el Concilio
depusiera al Papa si lo
consideraba hereje. El
“sindicato” editó por entonces,
octubre de 1962, un libelo
titulado “Complotto Contro la
Chiesa” y con el seudónimo de
Maurice Pinay”. Hasta aquí el
comentario del periódico antes
mencionado.
Lo que le da a este libro un
definitivo valor probatorio es que
se trata de una magnífica e
importante compilación de
documentos y fuentes de
indiscutible importancia y
autenticidad que demuestran,
sin lugar a dudas la existencia

de una gran conspiración que
contra la Santa Iglesia Católica
y contra el mundo libre han
tramado sus tradicionales
enemigos, quienes pretenden
convertir el catolicismo en un
instrumento ciego al servicio del
comunismo, de la masonería y
del judaísmo, para así debilitar a
la humanidad libre y facilitar su
hundimiento, y, con ello, la
victoria definitiva del comunismo
ateo. Los instrumentos más
útiles en tal conspiración son los
clérigos católicos que traicionan
a la Santa Iglesia e intentan
destruir a sus más leales
defensores, al mismo tiempo
que ayudan en todo lo que
pueden a comunistas, masones
y judíos en sus actividades
subversivas.
Con la presente edición
pretendemos dar la voz de
alerta no solamente a los
católicos, sino a todos los
anticomunistas de Venezuela y
de la América Latina, para que
se den cuenta de los graves
peligros que amenazan
actualmente no sólo a la Iglesia
Católica, sino a la Cristiandad y
al mundo libre en general, y
para que se apresten a brindar
todo su apoyo al grupo
benemérito de cardenales,
arzobispos, obispos y
sacerdotes que están luchando
en el Concilio y en sus
respectivos países contra los
enemigos externos e internos,
tanto de la Santa Iglesia como
del mundo libre, que con
perseverancia satánica intentan
destruir las más sagradas
tradiciones del catolicismo y
hundirnos a nosotros y a
nuestros hijos en la espantosa
esclavitud comunista.
Caracas, Venezuela, 15 de
diciembre de 1963.
EL EDITOR

4

masonería y el comunismo o el
poder oculto que los dirige. En
esta forma, los masones o
Concilio,
tratarán
de
llevar
a
CONSPIRACIÓN CONTRA LA
comunistas vestidos de hábito
cabo las perversas reformas,
IGLESIA
sacerdotal que usurpan los
sorprendiendo
la
buena
fe
y
URGENTE AL LECTOR
puestos directivos en tales
afán de progreso de muchos
Iglesias, podrán colaborar sutil,
piadosos
padres.
Roma, 31 de agosto de 1962.
Aseguran que el llamado bloque disfrazada, pero efectivamente,
con sus cómplices introducidos
progresista, que se formará al
Se está consumando la más
en el clero católico.
iniciarse
el
Sínodo,
contará
con
perversa conspiración contra la
Por su parte, el Kremlin ha
el apoyo del Vaticano, al que
Santa Iglesia. Sus enemigos
aprobado ya negar pasaporte a
esas
fuerzas
anticristianas
dicen
traman destruir sus más
los prelados firmemente
influenciar. Esto nos parece
sagradas tradiciones y realizar
anticomunistas, permitiendo
increíble
y
fruto
más
bien
de
reformas tan audaces y
solamente la salida de los
malévolas como las de Calvino, alardes jactanciosos de los
Estados Satélites a sus agentes
enemigos
de
la
Iglesia
que
de
Zwinglio y otros grandes
incondicionales o a quienes sin
heresiarcas, con el fingido celo una realidad objetiva. Sin
serlo, se hayan doblegado ante
embargo,
hacemos
mención
de
de modernizar a la iglesia y
el temor de las represalias rojas.
esto
para
que
se
pueda
ver
ponerla a la altura de la época,
hasta dónde quisieran llegar los De esta manera, la Iglesia del
pero en realidad con el oculto
propósito de abrir las puertas al enemigos de la catolicidad y del Silencio carecerá en el Concilio
Vaticano II, de quienes mejor
mundo libre.
comunismo, acelerar el
podrían defenderla informando
Además
de
reformas
peligrosas
derrumbe del mundo libre y
en la Doctrina de la Iglesia y en al santo Sínodo la verdad de lo
preparar la futura destrucción
que ocurre en el mundo
su política tradicional, que
del cristianismo.
Todo esto, que parece increíble, contradicen manifiestamente lo comunista.
aprobado por Papas y concilios Sin duda, a quienes lean esto
se pretende realizar en el
les va a parecer increíble, pero
ecuménicos anteriores, tratan
Concilio Vaticano II. Tenemos
lo que ocurra en el santo
los
enemigos
de
la
catolicidad
datos de que todo se ha
Concilio ecuménico les abrirá
de
nulificar
la
Bula
de
tramado en secreto contubernio
los ojos y los convencerá de
excomunión lanzada por S.S.
con lo altos poderes del
que estamos diciendo la verdad,
Pío
XII
contra
los
comunistas
y
comunismo, de la masonería
porque es allí en donde el
los que con ellos colaboran,
mundial y de la fuerza oculta
enemigo piensa jugarse una
para
tratar
de
establecer
una
que los controla.
carta decisiva, contando, según
convivencia pacífica con el
Planean iniciar un sondeo
asegura, con cómplices
comunismo,
que
por
otra
parte,
previo y comenzar por las
incondicionales en las más altas
reformas que menos resistencia desprestigie a la Santa Iglesia
jerarquías eclesiásticas.
ante
todos
los
cristianos
que
provoquen en los defensores de
Otro de los planes siniestros
luchan
contra
el
comunismo
la Santa Iglesia, para ir
que fraguan es el de lograr que
materialista y ateo, y por otra
llevando, poco a poco, la
la Santa Iglesia se contradiga a
parte,
quebrante
la
moral
de
transformación de ésta hasta
sí misma, perdiendo con ello
donde la resistencia de aquellos estos luchadores, facilite su
autoridad sobre los fieles,
derrota
y
provoque
la
lo permita.
porque luego proclamarán que
desbandada en sus filas
Afirman, algo todavía más
una institución que se
asegurando
el
triunfo
mundial
increíble para quienes ignoran
contradice, no puede ser divina.
que esas fuerzas anticristianas del totalitarismo rojo.
Con este argumento piensan
Estos
enemigos
procuran,
que
cuentan dentro de las jerarquías
dejar las iglesias desiertas y
de la Iglesia con una verdadera por ningún motivo sean
lograr que los fieles pierdan
invitados
como
observadores
quinta columna de agentes
toda su fe en el clero para que
aquellos
protestantes
y
incondicionales a la masonería,
lo abandonen.
al comunismo y al poder oculto ortodoxos que heroicamente
Proyectan que la Iglesia declare
están
luchando
contra
el
que los gobierna, pues indican
que lo que durante siglos afirmó
comunismo, sino únicamente
que esos cardenales,
era malo, ahora afirme que es
las
Iglesias
o
consejos
de
arzobispos y obispos serán
bueno. Entre otras maniobras
Iglesias controlados por la

PRÓLOGO A LA EDICIÓN quienes formando una especie
de ala progresista dentro del
ITALIANA

5

que preparan con dicho fin
destaca por su importancia el
cambio de actitud de la Santa
Iglesia con respecto a los judíos
réprobos, como llamó San
Agustín tanto a los que
crucificaron a Cristo como a sus
descendientes, enemigos
capitales del cristianismo.
La unánime doctrina de los
grandes Padres de la Iglesia,
ese “unanimis consensus
Patrum” que la Iglesia considera
como fuente de fe, condenó a
los judíos infieles y declaró
buena y necesaria la lucha
contra ellos; lucha en la que
poniendo el ejemplo participaron
destacadamente, como lo
demostraremos con pruebas
irrefutables, San Ambrosio
Obispo de MIlán, San Jerónimo,
San Agustín Obispo de Hipona,
San Juan Crisóstomo, San
Atanasio, San Gregorio de
Nazianzo, San Basilio, San
Cirilo de Alejandría, San Isidoro
de Sevilla, San Bernardo y
hasta Tertuliano y Orígenes;
estos dos últimos en su época
de indiscutible ortodoxia.
Además, durante diecinueve
siglos la Iglesia luchó
enérgicamente contra los judíos,
como lo demostraremos
también con documentos
fidedignos como las bulas de los
Papas, actas de concilios
ecuménicos y provinciales como
el famosísimo IV de Letrán y
muchos otros, doctrinas de
Santo Tomás de Aquino, de
Duns Scott y de los más
importantes doctores de la
Iglesia, y también con fuentes
judías de incontrovertible
autenticidad, como las
enciclopedias oficiales del
judaísmo, las obras de ilustres
rabinos y las de los más
famosos historiadores judíos.
Pues bien, los conspiradores
judíos, masones y comunistas
pretenden en el próximo
Concilio, aprovechando, según

dicen ellos, el desconocimiento
de la mayoría del clero sobre la
verdadera historia de la Iglesia,
dar un golpe de sorpresa
pugnando porque el santo
Concilio ecuménico que está
por reunirse condene el
antisemitismo y condene toda
lucha contra los judíos, que,
como lo demostraremos
también en esta obra con
pruebas incontrovertibles, son
los dirigentes de la masonería y
del comunismo internacional.
Pretenden que se declare que
los judíos réprobos,
considerados como malos por la
Iglesia durante diecinueve
siglos, sean declarados buenos
y queridísimos de Dios,
contradiciendo con ello el
“unanimis consensus Patrum”
que estableció precisamente lo
contrario, así como lo afirmado
por diversas bulas papales y
cánones de concilios
ecuménicos y provinciales.
Como los judíos y sus
cómplices dentro del clero
católico consideran toda la
lucha contra las maldades de
los judíos y sus conspiraciones
contra Cristo Nuestro Señor y la
Cristiandad, han declarado,
según lo demostraremos
también en este libro, que las
fuentes del antisemitismo han
sido: el mismo Cristo, los
Evangelios y la Iglesia Católica,
que durante casi dos mil años
lucharon en forma perseverante
en contra de los judíos que
repudiaron a su Mesías.
Lo que tratan pues, con la
condenación del antisemitismo
–que a veces llaman racismo
antisemita- es que S.S. el Papa
y el sacro Concilio que está por
reunirse, al condenar el
antisemitismo se siente el
precedente catastrófico de que
la Iglesia se contradiga a sí
misma y condene además, sin
darse cuenta y en forma tácita,
al mismo Cristo Nuestro Señor,

a los Santos Evangelios, a los
Padres de la Iglesia y a la
mayoría de los Papas, entre
ellos a Gregorio VII
(Hildebrando), a Inocencio II, a
Inocencio III, a San Pío V y a
León XIII, que como lo
demostraremos en esta obra
lucharon encarnizadamente
contra los judíos y la Sinagoga
de Satanás.
Al mismo tiempo, con tales
condenaciones lograrían sentar
en el banquillo de los acusados
a muchísimos concilios de la
Santa Iglesia, entre ellos, los
ecuménicos de Nicea y II, III y
IV de Letrán, cuyos cánones
estudiaremos en este libro y que
tanto lucharon contra los
hebreos. En una palabra, los
siniestros conspiradores traman
que la Santa Iglesia, al
condenar el antisemitismo se
condene a sí misma, con los
resultados desastrosos que es
fácil comprender.
Ya en el Concilio Vaticano
anterior intentaron iniciar,
aunque en forma encubierta,
este viraje en la Doctrina
tradicional de la Iglesia, cuando
por medio de un golpe de
sorpresa y de insistentes
presiones lograron que
muchísimos padres firmaran “un
postulado a favor de los judíos”,
en el que, explotando el celo
apostólico de los piadosos
prelados, se hablaba
inicialmente de un llamado a la
conversión de los israelitas,
proposición impecable desde un
punto de vista teológico, para
deslizar a continuación,
encubiertamente el veneno,
haciendo afirmaciones que,
como lo demostraremos en el
curso de este trabajo, significan
una contradicción abierta con la
Doctrina establecida al respecto
por la Santa Iglesia.
Pero en esa ocasión, cuando la
Sinagoga de Satanás creía
tener asegurada la aprobación
6

del postulado por el Concilio
Vaticano, la asistencia de Dios a
su Santa Iglesia impidió que el
Cuerpo Místico de Cristo se
contradijera a Sí Mismo y
fructificaran las conspiraciones
de sus milenarios enemigos.
Estalló súbitamente la guerra
franco-prusiana; Napoleón III
tuvo que retirar
precipitadamente las tropas que
defendían a los Estados
Pontificios y los ejércitos de
Víctor Manuel se aprestaron a
avanzar arrolladoramente sobre
Roma, por lo que se tuvo que
disolver con rapidez el santo
Concilio Vaticano I y tuvieron
que regresar a sus diócesis los
prelados, antes de que pudiera
ponerse siquiera a discusión el
famoso postulado en favor de
los judíos.
Por cierto, no fue esta la
primera vez que la Divina
Providencia impidió por medios
extraordinarios un desastre de
tal género; la historia nos
muestra que lo ha hecho en
infinidad de casos, utilizando
como instrumento, en la mayor
parte de ellos, a los Papas, a
piadosos prelados como San
Atanasio, San Cirilo de
Alejandría, San Leandro, el
Cardenal Aimerico y hasta
humildes frailes como San
Bernardo o San Juan
Capistrano. En casos como el
citado anteriormente, incluso se
ha valido de monarcas
ambiciosos como Víctor Manuel
y el Rey de Prusia.
Sabedores nosotros a mediados
del año pasado que el enemigo
volvía a la carga con una
conspiración que tiene por
objeto abrir las puertas al
comunismo, preparar el
hundimiento del mundo libre y
asegurar la entrega de la Santa
Iglesia en las garras de la
Sinagoga de Satanás, nos
lanzamos sin pérdida de tiempo
a recopilar documentos y

escribir la presente obra que,
más que un libro sostenedor de
cierta tesis es un conjunto
ordenado de actas de los
concilios, bulas de los Papas y
toda clase de documentos y
fuentes de las que desechamos
todas aquéllas de autenticidad o
veracidad dudosa,
seleccionando las de valor
probatorio incontrovertible.
En este libro no sólo se
denuncia la conspiración que el
comunismo y la Sinagoga de
Satanás han tramado en contra
del Concilio Vaticano II, sino
que se hace un estudio
concienzudo de las anteriores
conjuras que en más de
diecinueve siglos le sirvieron de
precedente, pues lo que ocurrirá
en el santo Sínodo que está por
reunirse ha ocurrido ya
repetidas veces en los siglos
anteriores. por ello, para poder
entender en toda su magnitud lo
que va a suceder es
indispensable conocer los
antecedentes y también la
naturaleza de esa quinta
columna enemiga introducida en
el seno del clero, haciendo para
ello un estudio detenido en la
Cuarta Parte, basado en
documentación impecable.
Como además lo que se
pretende de la Santa Sede y del
Concilio Vaticano II es que
destruyan ciertas tradiciones de
la Iglesia con el fin de facilitar
los triunfos del comunismo y la
masonería, en las dos primeras
partes de esta obra hacemos un
estudio minucioso recurriendo a
las fuentes más serias sobre lo
que podría llamarse la
quintaesencia de la masonería y
del comunismo ateo y
estudiando la naturaleza del
poder oculto que los dirige.
De esta manera, siendo la
Cuarta parte de la obra la más
importante, las tres primeras, y
sobre todo la tercera, hacen
verdaderamente comprensible

en toda su magnitud la
conspiración que amenaza a la
Santa Iglesia; conspiración que
no se reduce a las actividades
del próximo Sínodo universal,
sino que abarca todo el futuro
de la Iglesia, ya que el enemigo
tiene calculado que si por
cualquier motivo surgen en el
santo Sínodo fuertes reacciones
contra sus proyectadas
reformas que hagan fracasar el
intento en el Concilio Vaticano
II, seguirá con posterioridad
aprovechando cualquier
oportunidad para volver a la
carga, utilizando las fuertes
influencias que dice tener en la
Santa Sede.
Pero estamos seguros a pesar
de las asechanzas del enemigo,
la asistencia de Dios a su Santa
Iglesia hará fracasar esta vez,
como en otras anteriores, sus
pérfidas maquinaciones. Escrito
está: “Las fuerzas del Infierno
no prevalecerán sobre Ella”.
Desgraciadamente hemos
durado en la elaboración de
este muy documentado libro
como catorce meses y faltan
dos escasos para iniciarse el
santo Concilio Vaticano II. Dios
nos ayude a vencer todos los
obstáculos para poder terminar
su impresión, siquiera sea al
iniciarse el Sínodo o cuando
menos antes de que el enemigo
pueda causar los primeros
daños, pues aunque sabemos
que Dios Nuestro Señor no
permitirá una catástrofe como la
que planean, debemos recordar
como dijo un ilustre santo que
aunque sepamos que todo
depende de Dios, debemos
obrar como si todo dependiera
de nosotros. Y como afirmó San
Bernardo en una crisis tan grave
como la actual: “A Dios rogando
y con el mazo dando”.
En el Segundo Tomo de esta
obra se incluirán las partes
quinta y sexta de la misma, pero
su publicación se hará con
7

esgrimieron como pretexto el
ideal sublime de la unidad
cristiana que todos deseamos,
mientras que los herejes de
antaño aducían, en apoyo de
esa misma tesis, otros tan
diversos como sofísticos
argumentos.
PRÓLOGO A LA
Intentar que la Iglesia niegue a
EDICIÓN AUSTRÍACA la Tradición su carácter de
Viena, 20 de enero de 1963. fuente doctrinal reservando sólo
a la Sagrada Biblia tal atributo,
Debido a las innumerables
es intentar, ni más ni menos,
peticiones que hemos recibido
que la Santa Iglesia se
de parte de miembros ilustres
contradiga a sí misma
del respetable clero austriaco y asegurando que es negro lo que
alemán, hemos resuelto
durante casi veinte siglos ha
imprimir la edición austriaca de afirmado que es blanco, con el
la obra “Complot contra la
desastroso resultado de que al
Iglesia”.
contradecirse el Cuerpo Místico
Los padres del Concilio
de Cristo pierda su autoridad
Vaticano II a quienes fue
ante los fieles, puesto que una
dedicada, tuvieron oportunidad institución que se contradice en
de comprobar en el transcurso
los substancial no puede ser
del santo Sínodo que nuestra
divina.
voz de alarma sobre la
Dar un paso semejante, sería
existencia de un verdadero
colocar a la Santa Iglesia en
complot contra las sagradas
situación tan falsa, que no se
tradiciones de la Iglesia y sus
justificaría ni con el señuelo de
defensas contra el comunismo
una pretendida unidad cristiana,
ateo, tuvieron plena
cuya realización es por ahora
confirmación en los hechos
muy problemática y cuyo logro
ocurridos en la primera parte del sobre tan absurdas bases,
santo Concilio. Esto demuestra significaría que la Santa Iglesia,
que nuestras aseveraciones
reconociendo que estaba en el
correspondían a una trágica
error, se convertía en masa al
verdad.
protestantismo, cuyo postulado
Los sucesos que irán ocurriendo esencial ha sido siempre
en los meses venideros irán
reconocer únicamente la Biblia
confirmando a los lectores que
como fuente de la Verdad
nuestra denuncia está fundada Revelada, negándole tal
en una increíble pero triste
carácter a la Tradición de la
realidad. Los enemigos de la
Iglesia Católica.
Iglesia, por medio de sus
Es increíble que los enemigos
cómplices en el alto clero,
del catolicismo y sus cómplices
renovaron en la primera sesión en el alto clero hayan tenido la
del Sínodo universal el intento
audacia de ir tan lejos. Eso
ya realizado por los valdenses, demuestra también que lo
los husitas y otros herejes
predicho en nuestra obra,
medievales y posteriormente
escrita antes del santo Concilio,
por Calvino, Zwinglio y otros
fue confirmado por los hechos y
heresiarcas, consistente en
que el enemigo tenía infiltrados
negar o restar a la Tradición de cómplices en el alto clero en
la Iglesia el carácter de fuente
muy elevadas posiciones; pero
de revelación. Sólo que ahora
según sabemos de muy buena

posterioridad, esperando las
réplicas y acostumbradas
calumnias que lance contra ella
el enemigo para contestárselas
en forma aplastante y
contundente.

fuente, al aparecer este libro y
ser distribuido entre los padres,
los enemigos renunciaron,
aunque sólo por el momento, a
lanzar las proposiciones todavía
más audaces que tenían
preparadas como golpe de
sorpresa fuera de las agendas
para los últimos días del
Concilio. Entre estas
proposiciones estaba la
tendiente a pedir la derogación
de la Bula de excomunión de
S.S. Pío XII contra los
comunistas y sus cómplices, el
establecimiento de la
convivencia pacífica entre la
Iglesia y el comunismo y la
condenación del antisemitismo.
Sin embrago, ese retroceso
obligado por la denuncia hecha
en este libro sería sólo temporal
en espera de que una
cuidadosa propaganda
elaborada de acuerdo con el
Kremlin, doblegara la
resistencia de los defensores de
la Santa Iglesia en favor del
establecimiento de una
convivencia pacífica con el
comunismo ateo, que debilite
frente a éste las defensas de la
Iglesia y del mundo libre, labor
que sería realizada con el apoyo
del dictador rojo el cual: liberaría
de sus prisiones a prelados
sumidos en ellas durante largos
años, enviaría felicitaciones a
Su Santidad el Papa y realizaría
otros actos de aparente amistad
hacia la Iglesia para vigorizar
los argumentos esgrimidos por
los cómplices del Kremlin en el
alto clero en favor de la
derogación de la Bula de
excomunión, haciendo posible
un pacto de la Santa Sede con
el comunismo.
Se planea en Moscú, en
contubernio con ciertos
cómplices incrustados en las
altas esferas del Vaticano, que
incluso se establezcan
relaciones diplomáticas entre la
Santa Iglesia y el Estado
8

soviético –ateo y materialistacon el pretexto de que serían
establecidas con el estado
Vaticano, que lograría en esa
forma suavizar la persecución
religiosa en Rusia.
En realidad, lo que tratan el
Kremlin y sus agentes de la
jerarquía eclesiástica es
desmoralizar a los católicos y al
heroico clero que lucha en
Europa y en el resto del mundo
contra el comunismo, dando la
impresión de que éste ya no es
tan malo desde el momento en
que la Santa Sede acordó
establecer relaciones
diplomáticas con la Unión
Soviética y con otros Estados
comunistas.
Se trata también de quebrantar
el espíritu de combate de los
anticomunistas
norteamericanos, ya que con
este nuevo paso se verían muy
debilitados en su lucha contra
las fuerzas oscuras que tratan
de sumir a los propios Estados
Unidos en el caos comunista.
En una palabra, se pretende,
como ya lo indicamos en la
Introducción a la edición
italiana, quebrantar las defensas
del mundo libre y facilitar el
triunfo final del marxismo ateo.
Pero la audacia del comunismo,
de la masonería y de los judíos
llega a tal extremo que ya
hablan de controlar la próxima
elección del Papa, pretendiendo
colocar en el trono de San
Pedro a uno de sus cómplices
en el respetable cuerpo
cardenalicio. Para ello, planean
con las influencias que dicen
tener en el Vaticano, ejercer
presión sobre Su Santidad el
Papa, cuya salud es muy
delicada, induciéndole a hacer
un nombramiento masivo de
nuevos cardenales aunque se
rompan los límites establecidos,
llegando al número necesario
para asegurar la designación de
un Pontífice que convierta a la

Santa iglesia en un satélite al
servicio del comunismo, de la
masonería y de la Sinagoga de
Satanás.
Con lo que no cuentan las
fuerzas del Anticristo es con la
asistencia que Dios Nuestro
Señor dará a su Iglesia
impidiendo que prevalezca
semejante maniobra.
Baste con recordar que no es la
primera vez en la historia que lo
intentan y que como lo
demostramos en esta obra, con
documentos de indiscutible
autenticidad, los poderes del
dragón infernal llegaron a
colocar en el Pontificado a un
cardenal manejado por las
fuerzas de Satanás, hasta dar la
sensación por un momento de
que eran dueños de la Santa
Iglesia. Pero Cristo Nuestro
Señor, que nunca la ha
desamparado, inspiró la acción
y armó el brazo de hombres
piadosos y combativos como
San Bernardo, San Norberto, el
Cardenal Aimerico, los Padres
de los Concilios de Etampes, de
Reims, de Pisa y del II
Ecuménico de Letrán, que
desconocieron su carácter de
Papa al Cardenal Pierleoni, ese
lobo con piel de oveja que llegó
por muchos años a usurpar el
trono de San Pedro,
excomulgándolo y relegándolo
al papel de antipapa que le
correspondía.
Los planes del Kremlin, de la
masonería y de la Sinagoga de
Satanás, por más adelantados
que se supongan, serán
frustrados evidentemente por la
mano de Dios, pues como
siempre surgirán nuevos San
Atanasios, San Juanes
Crisóstomos, San Bernardos y
San Juanes Capistranos,
auxiliados con la inspiración y
fortaleza que Cristo Nuestro
Señor les otorgue, para hacer
fracasar en una forma o en otra
la siniestra conspiración que

contra su Santa Iglesia y contra
el mundo libre traman una vez
más las oscuras fuerzas del
Anticristo para facilitar el triunfo
universal del imperialismo
totalitario de Moscú.
En la primera edición italiana
nos vimos obligados a suprimir
once capítulos de la Cuarta
Parte de este libro por la
urgencia que teníamos de
repartirla entre los padres del
Concilio Vaticano II, antes de
que la bestia lanzara sus
primeros zarpazos; pero ahora
que tenemos más tiempo para
imprimir esta edición, incluimos
en ella los once capítulos
mencionados que son de vital
importancia para la mejor
comprensión de la diabólica
conjura que amenaza en
nuestros días a la Santa Iglesia.
EL AUTOR

PRIMERA
PARTE
EL MOTOR
SECRETO DEL
COMUNISMO
Capítulo Primero
EL COMUNISMO
DESTRUCTOR Y
ASESINO
De todos los sistemas
revolucionarios ideados en el
devenir histórico con el fin de
destruir nuestros valores
civilizados, sistemas que han
ido siendo aplicados a través
del tiempo en la forma más
efectiva y en el momento
siempre más oportuno, el más
perfecto, el más eficiente y el
más inmisericorde es, sin duda,
el comunismo, porque
representa la etapa más
9

avanzada de la revolución
mundial en cuyos postulados ya
no solamente se trata de
destruir determinada institución
política, social, económica o
moral, sino de anular a la vez a
la Santa Iglesia y, más aún, a
todas y cada una de las
manifestaciones culturales
cristianas que son parte de
nuestra civilización. Si todas las
tendencias revolucionarias de
origen judío han atacado con
curiosa unanimidad al
cristianismo en diversos
aspectos, el comunismo lucha
por hacerlo desaparecer de la
faz de la Tierra sin dejar de él ni
el menor rastro.
La saña destructiva de esta
tendencia satánica, exhibiendo
ante los ojos del mundo los más
espantosos cuadros de horror y
destrucción que se hayan
imaginado, no puede estar
fundamentada sino en la misma
esencia de la negación y en el
repudio más virulento y lleno de
odio hacia todo lo existente
hasta la fecha, porque de otra
manera no sería concebible la
vesania inaudita de sus tácticas
criminales y el espíritu de
destrucción, aniquilamiento,
vulneración, contradicción y
oposición de sus dirigentes
hacia todo aquello que
representa criterios axiológicos,
no solamente católicos, sino
religiosos en general.
La finalidad del comunismo,
como es patente en Rusia y en
los demás países en donde se
ha implantado, no es otra que la
nulificación del pueblo en lo
económico, en lo político, en lo
social, en lo humano y en lo
trascendente para posibilitar a
una minoría el dominio por la
fuerza. En términos
internacionales la meta no
puede ser más clara: lograr por
la fuerza el dominio mundial de
una minoría insignificante
aniquilando a todos los demás
humanos por medio del
materialismo, del terror y si es
necesario de la muerte, aunque
para ello haya que asesinar a
grandes núcleos de la
población.
Bastante conocido es en el
mundo entero el impulso

homicida que ha caracterizado a
los dirigentes soviéticos; pocos
hay que no hayan sentido
escalofríos de terror al conocer
las sangrientas depredaciones
llevadas a cabo en Rusia por los
marxistas. Basta recordar
algunos datos que llenan de
pavor e indignación a las
mentes civilizadas:
“En sus comienzos, el terror rojo
se dedicaba, sobre todo, a
exterminar la intelectualidad
rusa” (1) y en prueba de esta
afirmación, S.P. Melgunov
constata lo siguiente,
refiriéndose a las comisiones
extraordinarias que surgieron en
Rusia en los primeros tiempos
de la revolución soviética:
“Las comisiones extraordinarias
no son órganos de justicia, sino
de exterminio sin piedad, según
la expresión del Comité Central
Comunista” que también declaró
lo siguiente:
“La comisión extraordinaria “no
es una comisión de encuesta”,
ni un juzgado, ni un tribunal,
sino que ella misma determina
sus atribuciones. “Es un órgano
de combate que obra sobre el
frente interior de la guerra civil.
No juzga al enemigo, sino que
lo extermina; ni perdona al que
está al otro lado de la barricada,
sino que lo aplasta”. No es difícil
representarse cómo debe
obrarse en realidad ese
exterminio sin piedad, cuando
en lugar del “código muerto de
las leyes”, reina solamente la
experiencia revolucionaria y la
conciencia. La conciencia es
subjetiva, y la experiencia deja
sitio forzosamente a la voluntad,
que toma formas irritantes
según la calidad de los
jueces...” (2).
“No hagamos la guerra contra
las personas en particular
(escribió el dirigente comunista
Latsis), exterminemos la
burguesía como clase. No
busquéis en la encuesta de los
documentos y de las pruebas lo
que ha hecho el acusado en
obras o en palabras contra la
autoridad soviética. la primera
pregunta que debéis hacerle es:
a qué clase pertenece, cuál es

su origen, su educación, su
instrucción, su profesión” (3).
Durante la dictadura sangrienta
de Lenin, la comisión de
encuesta de Rohrberg, que
entró en Kiev después de la
toma de esta ciudad por los
voluntarios en agosto de 1919,
señala lo siguiente:
“Todo el suelo de cemento del
gran garaje (se trata de la sala
de ejecución de la Checa
provincial de Kiev) estaba
inundado de sangre; y ésta no
corría, sino que formaba una
capa de algunas pulgadas; era
una horrible mezcla de sangre,
de sesos, de pedazos de
cráneos, de mechones de
cabellos y demás restos
humanos. Todas las paredes,
agujereadas con millares de
balas, estaban salpicadas de
sangre, y pedazos de sesos y
de cuero cabelludo estaban
pegados en ellas”.
“Una zanja de 25 centímetros
de ancho por 25 de hondo y de
unos 10 metros de largo, iba del
centro del garaje a un local
próximo, donde había un tubo
subterráneo de salida. esa zanja
estaba completamente llena de
sangre”.
“De ordinario, inmediatamente
después de la matanza,
transportaban fuera de la ciudad
los cuerpos en camiones,
automóviles o en furgones y los
enterraban en una fosa común.
En un rincón del jardín topamos
con otra fosa más antigua que
contenía unos ochenta cuerpos;
y allí descubrimos en los
cuerpos señales de crueldades
y mutilaciones, las más diversas
e inimaginables. Allí yacían
cadáveres destripados; otros
tenían varios miembros
amputados; algunos estaban
descuartizados; y otros los ojos
sacados, y la cabeza, la cara, el
cuello y el tronco cubiertos de
profundas heridas. Más lejos
encontramos un cadáver con
una cuña clavada en el pecho; y
otros no tenían lengua. En un
rincón de la fosa descubrimos
muchos brazos y piernas
separados del tronco” (4).
La enorme cantidad de
cadáveres que ha amontonado
en su haber y sigue
10

amontonando en términos
espantosos el socialismo
comunista de Marx, quizá no se
llegará a conocer nunca, pero
rebasa todo lo imaginable.
“No es posible saber con
exactitud el número de víctimas.
Todos los cálculos son
inferiores a la realidad”.
“En el diario de Edimburgo, `The
Scotsman´ del 7 de noviembre
de 1923, da el profesor sarolea
las cifras siguientes:
“28 obispos; 1.219 sacerdotes;
6.000 profesores y maestros;
9.000 doctores; 54.000 oficiales;
260.000 soldados; 70.000
policías; 12.950 propietarios;
355.250 intelectuales y
profesionales liberales; 193.290
obreros y 815.000 campesinos”.
“La comisión de información de
Denikin sobre las intrigas
bolcheviques durante el período
1918-1919, en un ensayo sobre
el terror rojo, contó en sólo
estos dos años, un millón
setecientas mil víctimas” (5).
Ev. Kommin, en el “Roul” del 3
de agosto de 1923, hace la
siguiente consideración:
“Durante el invierno de 1920 la
URSS comprendía 52
gobiernos, con 52 comisiones
extraordinarias (Tchecas), 52
secciones especiales y 52
tribunales revolucionarios.
Además de innumerables `ErteTchecas´, redes de transporte,
tribunales de ferrocarriles,
tribunales de tropas de
seguridad interior. A esta lista
de cámaras de tortura hay que
añadir las secciones especiales,
o sea, 16 tribunales de ejército y
división. Entre todo, hay que
contar mil cámaras de tortura, y
si se toma en consideración que
en ese tiempo existían
comisiones cantonales, hay que
contar más. Luego, los muchos
gobiernos de la URSS
aumentaron; la Siberia; la
Crimea, y el Extremo Oriente
fueron conquistados. El número
de Tchecas (comisiones)
aumentó en proporción
geométrica”.
“Según los datos soviéticos (en
1920, cuando no había
disminuido el terror y no se
habían reducido las

informaciones), se podía
establecer una cifra media al día
para cada tribunal; la curva de
las ejecuciones se eleva de uno
a cincuenta (en los grandes
centros), y hasta ciento en las
regiones recientemente
conquistadas por el ejército rojo.
Las crisis del terror eran
periódicas, y luego cesaban; de
manera que puede fijarse el
número (modesto) de cinco
víctimas diarias...que,
multiplicado por los mil
tribunales, dan cinco mil cada
día. Y al año, alrededor de
millón y medio” (6).
Recordamos estas matanzas
inauditas no porque sean las
más cuantiosas en conjunto ni
las más inmisericordes, sino
porque al encontrarnos a
cuarenta y cinco años de estas
masacres pueden haberse
borrado del cuadro actual
comunista, incluso para las
personas que todavía
alcanzaron a ser
contemporáneas de los
acontecimientos, y, que viviendo
aún, se han olvidado de esas
tragedias con esa facilidad con
que los humanos olvidan no
solamente los hechos
desagradables que no les
afectan directamente, sino aun
aquellos de los que fueron
víctimas.
Desgraciadamente el tiempo ha
venido a mostrarnos una
superación verdaderamente
demoníaca del comunismo en
sus actividades asesinas, de las
cuales no damos los detalles ni
presentamos las monstruosas
estadísticas por ser de todos
conocidas, máxime que algunas
de estas feroces matanzas han
sido tan recientes que parecen
escucharse todavía los gritos de
terror de los torturados, los
lamentos de los acosados, los
estertores de los moribundos y
la muda, pavorosa y constante
acusación de los cadáveres.
Basta recordar las gigantescas
y recientes matanzas de
Hungría, de Katyn, de Polonia,
de Alemania Oriental y de Cuba;
las anteriores purgas masivas
de Stalin y el aniquilamiento de
millones de chinos por el

gobierno comunista de Mao
Tse-tung. Una estadística
valiosa de las víctimas del
comunismo obra en la
publicación titulada “Rivelazione
d’interesse mondiale”, Vermijon,
Roma, 1957, reproduciendo a
su vez información tomada del
“Russkaja Mysl”, periódico ruso
publicado en Francia el 30 de
noviembre de 1947.
Pero aun los ensayos
comunistas que no pudieron
tener permanencia definitiva,
como el del comunista Bela
Kun, que de manera rapsódica
ocupó Hungría a mediados del
año 1919; el de España de 1936
en que los bolcheviques se
apoderaron de Madrid y parte
de las provincias hispanas,
asesinando “más de 16000
sacerdotes, religiosas, religiosos
y doce obispos” (7); y el ensayo,
felizmente fracasado, de
Alemania de 1918 dirigido por
Hugo Haase y que tuvo su
mejor realización en la
República roja de Baviera en
1919, fueron verdaderas orgías
de sangre y de bestialidad
desenfrenada.
Y no hay que olvidar que esta
apocalíptica tormenta que va
formando un henchido cauce de
cadáveres, sangre y lágrimas,
se desploma sobre el mundo
con un solo fin: destruir no sólo
a la Iglesia Católica y a toda la
civilización cristiana, sino
también al Islam, al budismo y a
toda religión, menos a una de la
que hablaremos después.
Ante este cuadro estremecedor
el mundo se pregunta con el
corazón oprimido: ¿Quién
puede odiar de tal forma
criterios cristianos para tratar de
destruirlos con saña tan
malvada? ¿Quién ha sido capaz
de urdir esta sangrienta
maquinaria de aniquilación?
¿Quién puede con tanta
insensibilidad dirigir y ordenar
este criminal proceso
gigantesco? Y la realidad nos
contesta, sin lugar a dudas, que
son los judíos los responsables,
como se demostrará más
adelante.

11

Capítulo Segundo
LOS CREADORES
DEL SISTEMA
No cabe la menor duda de que
los inventores del comunismo
son los judíos. Ellos han sido los
forjadores de la doctrina sobre
la cual se fundamenta todo ese
monstruoso sistema que
actualmente domina con poder
absoluto en la mayor parte de
Europa y Asia, que convulsiona
a los países de América y que
invade progresivamente a todos
los pueblos del mundo como un
cáncer letal, como un tumor que
va comiendo las entrañas de las
naciones libres, sin que parezca
encontrarse un remedio eficaz
contra él.
También son los inventores y
directores de la práctica
comunista, de las eficientes
tácticas de lucha, de la
insensible y precisa política
inhumana de gobierno y de la
agresiva estrategia
internacional.
Que los teóricos comunistas
fueron todos judíos, es cosa que
está plenamente comprobada,
pese al sistema que
constantemente usaron los
judíos –tanto los teóricos como
los revolucionarios prácticos- de
adquirir a modo de
sobrenombre un apellido y un
nombre que velara su origen a
los ojos del pueblo en donde
vivieron.
1.- El fundador del sistema fue,
como es sabido, Karl Heinrich
Marx; judío alemán, cuyo
verdadero nombre era el de
Kissel Mordecay, nacido en
Treves, Prusia Renana, hijo de
un abogado judío. A sus
doctrina comunista le dio el
nombre de socialismo científico,
nombre injustificado ya que los
hechos han demostrado que
ninguna base científica tiene
muchos de sus postulados
básicos.
Antes de su famosa obra “El
Capital” –concepción

fundamental del comunismo
teórico y cuyas ideas se dedicó
a propagar por el mundo con
inagotable actividad hasta su
muerte en 1887- había escrito y
publicado en Londres el
“Manifiesto Comunista” en
compañía del judío Engels el
año de 1848. Anteriormente,
entre 1843 y 1847, había
formulado en Inglaterra –cuyos
gobiernos en forma extraña lo
protegieron- la primera
concepción moderna del
nacionalismo hebreo a través de
sus artículos, como el publicado
en 1844 en la revista “DeustchFranzösische Jahrbücher”
titulado “Zur Judenfrage” (Sobre
la cuestión judía) y que tiene
una tendencia ultranacionalista
judía.
2.- Frederik Engels, creador
junto con Marx de la Primera
Internacional y colaborador
íntimo de Marx. Judío, nació en
Barmen, Alemania, siendo su
padre un comerciante judío de
algodón de la localidad. Murió
en 1894.
3.- Karl Kautski, cuyo verdadero
apellido fue Kaus; autor del
libro. “Los orígenes del
cristianismo” en donde
principalmente combate los
fundamentos del cristianismo.
Fue el más importante intérprete
de Marx. Publicó en 1887 “Las
enseñanzas económicas de Karl
Marx para el entendimiento de
todos”; “La matanza de
Chisinaw” y “La cuestión judía”
en 1903; “La lucha de clases”,
que fue para Mao Tse-tung, en
China, el libro fundamental para
la instrucción comunista; y la
obra intitulada “La vanguardia
del socialismo”, en el año 1921.
Fue también el autor del
“Programa socialista” de Ehrfurt,
Alemania. Este judío nació en
Praga en 1854 y murió en 1938
en La Haya, Holanda. Debido a
esos pleitos de familia que
surgen con frecuencia entre los
dirigentes judíos, se vio
envuelto con posterioridad en
una enconada lucha con Lenin.
4.- Ferdinand Lassalle, judío
nacido en Breslau en 1825;
después de haberse mezclado
en la revolución democrática de
1848, publica en el año de 1863

su obra titulada “Contestaciones
abiertas”, en la que traza un
plan revolucionario para los
obreros alemanes. Desde
entonces trabajó
incansablemente en una intensa
campaña “socialista” tendiente a
la rebelión de los obreros, para
lo cual publica otra obra con el
título de “Kapital und Arbeit”. Su
socialismo, aunque en algunos
aspectos difería del de Marx,
coincidía con éste en sus
resultados finales, o sea,
suprimir la propiedad privada
para ponerla en manos del
Estado, controlado por el
judaísmo, naturalmente.
5.- Eduard Bernstein, judío
nacido en Berlín en 1850. Sus
principales obras son:
“Suposiciones sobre el
socialismo”, “Adelante
socialismo”, “Documentos del
socialismo”, “Historia y teoría
del socialismo”,
“Socialdemocracia de hoy en
teoría y práctica”, “Los deberes
de la socialdemocracia” y
“Revolución Alemana”, todas
ellas estructurando la doctrina
comunista y fundamentadas en
las concepciones de Marx. En
1918 fue nombrado ministro de
Hacienda del Estado alemán
socialista, que felizmente no
llegó a sostenerse sino unos
meses.
6.- Jacob Lastrow, Max Hirsch,
Edgar Löening, Wirschauer,
Babel, Schatz, David Ricardo y
otros muchos escritores del
comunismo teórico, fueron
judíos. En todos los países se
encuentran casi exclusivamente
escritores judíos predicando el
comunismo a las masas,
aunque tratando en muchas
ocasiones de proceder con
cautela en sus escritos,
dándoles siempre un sentido de
humanidad y hermandad que ya
hemos visto en la práctica lo
que significan (8).
Todos los judíos anotados –por
muy teóricos que hayan sido- no
se han contentado solamente
con sentar las bases
doctrinarias del socialismo
marxista o comunismo, sino que
cada uno de ellos ha sido un
revolucionario práctico que se
ha dedicado en el país donde se
12

encontraba a preparar, dirigir o
ayudar la subversión de hecho,
y, como jefes o miembros
connotados de asociaciones
revolucionarias, han tomado
siempre parte activa en el
desarrollo del marxismo.
Pero aparte de los judíos
considerados como
principalmente teóricos,
encontramos que casi todos los
dirigentes materiales que
desarrollan las tácticas
comunistas son también de esta
misma raza y llevan a cabo su
cometido con la máxima
eficiencia.
Por lo pronto, en los países en
donde abortó la conjuración
judía comunista ya a punto de
estallar o en donde el marxismo
se apoderó del gobierno
inicialmente, aunque después
haya sido expulsado, los datos
verídicos con que se cuenta hoy
en día demuestran la plena y
total responsabilidad judía.
Como ejemplos
incontrovertibles pueden
señalarse dos movimientos de
este tipo:
A.) Alemania en 1918 es teatro
de una revolución comunista
dirigida por los judíos. La
República de los Consejos de
Munich era judía, como, lo
prueban sus jefes Liebknecht,
Rosa Luxemburgo, Kurt Eisner y
otros muchos. A la caída del
imperio, los judíos se
apoderaron del país y el
gobierno alemán queda
dominado por los judíos: Haase
(ministro de estado) y
Landsberg, apareciendo con
ellos Kautski, Kohn y Herzfeld.
El ministro de Hacienda,
también judío, tiene como
ayudante al judío Bernstein y el
del Interior, Preuss, también
judío, busca la colaboración de
su hermano de raza el doctor
Freund quien lo auxilia en sus
labores.
Kurt Eisner, presidente de la
República Bávara de los
Consejos, fue el jefe de la
revolución bolchevique de
Munich.
“Once hombrecillos hicieron la
revolución –decía Kurt Eisner en
la embriaguez del triunfo a su
colega el ministro Auer-. Es muy

justo conservar el recuerdo
imperecedero de estos
hombrecillos, que son los
judíos: Max Löwenberg, el
doctor Kurt Rosenfeld, Gaspar
Wollheim, Max Rotschild, Carlos
Arnold, Kranold, Rosenhek,
Birnbaum, Reis y Kaisser. Los
diez, con Kurt Eisner van
Israelovitch, estaban al frente
del `tribunal revolucionario de
Alemania´. Los once son
francmasones y pertenecían a
la logia secreta número 11, que
tenía su asiento en Munich,
Briennerstrasse 51” (9).
“El primer gabinete de Alemania
en 1918 estaba compuesto por
los judíos:
1.- Preuss, ministro de
Gobernación.
2.- Freund, ministro de
Gobernación.
3.- Landsberg, Hacienda.
4.- Karl Kautski, Hacienda.
5.- Schiffer, Hacienda.
6.- Eduard Bernstein, secretario
del Tesoro del Estado
7.- Fritz Max Cohen, jefe del
servicio oficial de informaciones.
(Este judío era antes
corresponsal del diario judío
“Frankfurter Zeitung”).
“El segundo gobierno
`socialista´ alemán de 1918
estaba integrado por los judíos:
1.- Hirsch, ministro de
Gobernación.
2.- Rosenfeld, ministro de
Gracia y Justicia.
3.- Futran, Enseñanza.
4.- Arndt, Enseñanza.
5.- Simón, secretario de
Hacienda.
6.- Kastenberg, director del
negociado de las Colonias.
7.- Stathgen, ministro de
Fomento.
8.- Meyer-Gerhardt, director del
Negociado de las Colonias.
9.- Wurm, secretario de
Alimentación.
10.- Merz, Weil, Katzenstein,
Löwenberg, Fränkel,
Schlesinger, Israelowitz,
Selingsohn, Laubenheim, etc.,
ocupaban altos cargos en los
ministerios.
“Entre los otros judíos que
controlaban los sectores vitales
del estado alemán, derrotado
por la intervención americana

en la guerra, se encontraban en
1918 y más tarde:
1.- Kohen, presidente del
Comité de los Soldados y los
Obreros Alemanes (similar al
soviético de los Soldados y
Obreros de Moscú, el mismo
año).
2.- Ernst, presidente de la
Policía de Berlín.
3.- Sinzheimer, presidente de la
Policía de Frankfurt.
4.- Lewy, presidente de la
Policía de Hessen.
5.- Kurt Eisner, presidente del
Estado de Baviera.
6.- Jaffe, ministro de Hacienda
del Estado de Baviera.
7.- Brentano, ministro de
Industria, Comercio y Tráfico.
8.- Talheimer, ministro de
Würtenberg.
9.- Heimann, otro ministro de
estado de Würtenberg.
10.- Fulda, Gobierno de
Hessen.
11.- Theodor Wolf, redactor jefe
del periódico `Berliner
Tangenblatt´.
12.- Gwinwer, director del
`Deutsche Bank´ “. (10)
El pueblo de Estados Unidos
fue engañado por su presidente
francmasón Wilson y jamás
pensó que su intervención en la
Primera Guerra Mundial iba a
tener por resultado entregar a
Alemania al dominio de los
judíos.
B).- Hungría en 1919: el 20 de
marzo de 1919, el judío Bela
Kun (Cohn), se apodera de
Hungría y proclama la
República Soviética Húngara a
la que sumerge a partir de ese
momento en un horripilante mar
de sangre.
“Con él (Bela Kun), 26
comisarios componían el nuevo
gobierno y de éstos, 18 eran
israelitas. Proporción inaudita, si
se tiene en cuenta que en
Hungría había un millón y medio
de israelitas sobre 22 millones
de habitantes. Los 18
comisarios tenían en sus manos
la dirección efectiva del poder, y
los ocho comisarios cristianos
no podían hacer nada” (11).
“Más del 90% de los miembros
del gobierno y de los hombres
de confianza de Bela Kun
fueron también judíos. He aquí
13

la lista de los miembros del
gobierno de Bela Kun:
1.- Bela Kun, secretario general
del Gobierno, judío.
2.- Sandor Gabai, presidente
`oficial´ del Gobierno, usado por
los judíos como pantalla;
húngaro.
3.- Peter Agoston, lugarteniente
del secretario general; judío.
4.- Dr. E. Landler, comisario del
pueblo para Asuntos Interiores;
judío.
5.- Bela Vago, lugarteniente de
Landler; judío apellidado Weiss.
6.- E. Hamburger, comisario
para la Agricultura; judío.
7.- Vantus, lugarteniente de
Hamburger; judío.
8.- Czismadia, lugarteniente de
Hamburger; judío.
9.- Nyisztor, lugarteniente de
Hamburger; húngaro.
10.- Varga, comisario para los
Asuntos Financieros; judío
llamado Weichselbaum.
11.- Szkely, lugarteniente de
Varga; judío llamado
Schlesinger.
12.- Kunfi, comisario para la
Educación; judío llamado
Kunstater.
13.- Lukacs, lugarteniente de
Kunfi; judío llamado en realidad
Löwinger, hijo del director
general de una casa bancaria
de Budapest.
14.- D. Bokanyi, comisario para
el Trabajo; húngaro.
15.- Fiedler, lugarteniente de
Bokanyi; judío.
16.- Jozsef Pogany, comisario
para la Guerra; judío llamado en
realidad Schwartz.
17.- Szanto, lugarteniente de
Pogany; judío llamado
Schreiber.
18.- Tibor Szamuelly,
lugarteniente de Pogany; judío
llamado Samuel.
19.- Matyas Rakosi, comisario
para el Comercio; judío llamado
en realidad Matthew Roth
Rosenkranz. Dictador comunista
en la actualidad.
20.- Ronai, comisario para la
`Justicia´.
21.- Ladai, lugarteniente de
Ronai; judío.
22.- Erdelyi, comisario para el
Abastecimiento; judío llamado
Eisenstein.

23.- Vilmos Boehm, comisario
para la Socialización; judío.
24.- Hevesi, lugarteniente de
Boehm; judío llamado Honig.
25.- Dovsak, segundo
lugarteniente de Boehm; judío.
26.- Oszkar Jaszai, comisario
para las Nacionalidades; judío
de nombre Jakubovits.
27.- Otto Korvin, comisario para
la Investigación Política; judío
llamado Klein.
28.- Kerekes, fiscal del Estado;
judío llamado Krauss.
29.- Biro, jefe de la Policía
Política; judío llamado Blau.
30.- Seider, ayudante de Biro;
judío.
31.- Oszkar Faber, comisario
para la Liquidación de los
Bienes de la Iglesia; judío.
32.- J. Czerni, comandante de la
banda terrorista conocida con el
nombre de “Los jóvenes de
Lenin”; húngaro.
33.- Illés, comisario superior de
Policía; judío.
34.- Szabados, comisario
superior de Policía; judío
llamado Singer.
35.- Kalmar, comisario superior
de Policía; judío alemán.
36.- Szabó, comisario superior
de Policía; judío ruteno llamado
en realidad Schwarz.
37.- Vince, comisario popular de
la ciudad de Budapest; judío
llamado en realidad Weinstein.
38.- M. Krauss, comisario
popular de Budapest; judío.
39.- A. Dienes, comisario
popular de Budapest; judío.
40.- Lengyel, presidente del
Banco Austro-Húngaro; judío
llamado Levkovits.
41.- Laszlo, presidente del
Tribunal Revolucionario
Comunista; judío llamado en
realidad Löwy” (12)
En este gobierno que ocupó
temporalmente Hungría,
sobresalen por sus
innumerables crímenes y
depredaciones, además del
mismo Bela Kun, que recorría el
país en un lujoso coche –con su
eficiente secretaria judía R. S.
Salkind, alias Semliachkay-, y
una gran horca instalada en el
vehículo a manera de distintivo;
y el jefe de la checa húngara, el
judío Szamuelly, que viajaba por

Hungría en su tren particular
sembrando el terror y la muerte,
según lo describe un testigo de
la época:
“Aquel tren de la muerte
atravesaba rugiendo la negrura
de las noches húngaras; donde
se detenía había hombres
colgados de los árboles y
sangre que corría por el suelo.
A lo largo de la vía, se veían
cadáveres desnudos u
mutilados. Szamuelly, dicta sus
sentencias en aquel tren, y
nadie que se vea obligado a
subir a él podrá contar nunca lo
que vio”.
“Szamuelly vive en él
constantemente. Una treintena
de terroristas escogidos velan
por su seguridad. Verdugos
seleccionados le acompañan. El
tren está compuesto de dos
coches-salón, de dos coches de
primera clase, que ocupan los
terroristas, y de dos coches de
tercera para las víctimas. Allí se
perpetran las ejecuciones. La
tarima de estos coches está
manchada de sangre. Los
cadáveres son arrojados por las
ventanillas, mientras Szamuelly,
cómodamente sentado en el
despacho coquetón de su
departamento tapizado de
damasco rosa y adornado con
lunas biseladas, con un gesto
de la mano decide la vida o la
muerte” (13).
El periódico italiano “La Divina
parola” (La Divina Palabra) del
25 de abril de 1920, resalta
cómo en Hungría:
“...durante la reacción
antibolchevique contra el
israelita Bela Kun, fueron
encontrados cadáveres de
frailes amontonados
confusamente en unos
subterráneos. Los diplomáticos
extranjeros llamados por el
pueblo para constatarlo con sus
propios ojos, han atestiguado
que vieron muchos cadáveres
de religiosos y religiosas que
tenían clavado en el corazón el
crucifijo que solían llevar sobre
el pecho”.

Capítulo Tercero

14

LA CABEZA DEL
COMUNISMO
No cabe la menor duda de que
la teoría marxista (comunista)
es obra judía, como lo es
también toda acción
encaminada a poner en práctica
esta doctrina y los millones de
asesinatos cometidos.
Los directores y organizadores
de cualquier movimiento
comunista anterior al
establecimiento definitivo del
bolchevismo en Rusia fueron
judíos en su casi totalidad,
como también la gran mayoría
de los dirigentes materiales de
las revoluciones a que dieron
origen.
Pero en Rusia, primer país en
donde triunfó definitivamente el
bolchevismo y que ha sido y es
en estos momentos el centro
motor de la comunización
mundial, la paternidad judía del
sistema, de la organización y de
la práctica soviética no deja
tampoco lugar a error.
De acuerdo con los datos
incontrastables, plenamente
demostrados y aceptados por
todos los escritores imparciales
que han tratado este tema, la
obra comunista de los hebreos
en la nación de los zares, queda
tan patente, que sería vano
empeño negarles este ominosos
triunfo en exclusiva.
Basta con recordar los nombres
de los que formaron los
gobiernos y los principales
organismos directivos en la
Unión Soviética para saber a
qué atenerse, ante la clara y
rotunda demostración de los
hechos.

madre se llamaba Blank, judía
de origen alemán.
2.- Lew Davidovich Bronstein
(León Trotsky), comisario del
Ejército Rojo y de la Marina;
judío.
3.- Iosiph David Vissarionovich
Djugashvili-Kochba (José
Vissarionovich Stalin), comisario
de las Nacionalidades;
descendiente de judíos
georgianos.
4.- Chicherin, comisario para los
Asuntos Exteriores; ruso.
5.- Apfelbaum (Grigore
Zinoviev), comisario para los
Asuntos Interiores; judío.
6.- Kohen (Volodarsky),
comisario de la Prensa y
Propaganda; judío.
7.- Samuel Kaufman, comisario
para los Terrenos del Rstado;
judío.
8.- Steinberg, comisario de
Justicia; judío.
9.- Schmidt, comisario de la
Prensa y Propaganda; judío.
10.- Ethel Knigkisen (Lilianan),
comisaria del Abastecimiento;
judía.
11.- Pfenistein, comisario para
el Acomodo de los refugiados;
judío.
12.- Schlichter (Vostanolenin),
comisario para los
Encuartelamientos (traspasos
de casas particulares a los
rojos); judío.
13.- Lurie (Larin), presidente del
Soviet Económico Superior;
judío.
14.- Kukor (Kukorsky),
comisario de la Economía;
judío.
15.- Spitzberg, comisario de la
Economía; judío.
16.- Urisky (Radomilsky),
comisario para las `Elecciones´;
judío.
17.- Lunacharsky, comisario de
Enseñanza Pública; ruso.
18.- Simasko, comisario para la
Higiene; judío.
19.- Protzian, comisario para la
Agricultura; armenio (14).

I. MIEMBROS DEL
PRIMER GOBIERNO
COMUNISTA DE MOSCÚ
(1918)
(Consejo de “Comisarios
En el apéndice existente al final
del Pueblo”)
1.- Ilich Ulin (Vladimir Ilich
Ulianov o Nicolás Lenin),
presidente del Soviet Supremo;
judío en la línea materna. Su

de este volumen se insertan las
interesantes e ilustrativas listas
de los funcionarios judíos de
todos los cuerpos gubernativos
de la Unión Soviética, del
Partido Comunista, del Ejército

Rojo, de la Policía Secreta,
sindicatos, etc.
“De un total de 502 cargos de
primer rango en la organización
y dirección de la Revolución
comunista de Rusia y en la
dirección del Estado soviético
durante sus primeros años de
existencia, nada menos que 459
puestos han sido ocupados por
judíos, mientras que solamente
43 de estos cargos, por
cristianos de diversos orígenes.
¿Quiénes son los que han
hecho realmente esta horrorosa
revolución? ¿Los cristianos?”.
“Otra estadística, publicada al
parecer por el periódico
contrarrevolucionario ruso “Le
Ruse Nationaliste”, después del
triunfo de los judeo-comunistas
en Rusia, indica que de un
número de 554 dirigentes
comunistas de primer orden, en
diversos cargos, han sido:
Judíos 447
Lituanos 43
Rusos 30
Armenios 13
Alemanes 12
Finlandeses 3
Polacos 2
Georgianos 2
Checos 1
Húngaros 1” (15)
Durante la Segunda Guerra
Mundial y posteriormente hasta
nuestros día, la pandilla judaica
que gobierna la Unión de
Repúblicas Socialistas
Soviéticas sigue siendo muy
numerosa, pues sus nombres
están encabezados por el
mismo Stalin, que durante algún
tiempo se ha considerado como
georgiano de pura cepa y se ha
venido a descubrir que es de
raza judía, porque Djugashvili,
que es un apellido, significa “hijo
de Djou” y Djou es una pequeña
isla de Persia hacia donde
emigraron muchos judíos
“marranos” portugueses
exiliados, que posteriormente
pasaron a Georgia.
Actualmente está totalmente
comprobado que Stalin tenía
sangre judía, aunque él jamás
haya confirmado o desmentido
los rumores que comenzaban a
correr al respecto (16).

15

Veamos una lista de los
funcionarios soviéticos judíos en
el gobierno de Stalin.
1.- Zdanov (Yadanov); judío,
llamado en realidad Liphshitz,
ex-comandante de la defensa
de Leningrado durante la
guerra; miembro del Politburó
hasta 1948 y uno de los autores
de la resolución que excluía a
Tito del Cominform en 1948;
muerto poco más tarde.
2.- Lavrenty Beria; judío, jefe de
la M.V.D. (policía secreta) y de
la Industria Pesada soviética,
miembro de la Industria Atómica
soviética; ejecutado por orden
de Malenkov por el mismo
motivo que Stalin liquidó a
Yagoda.
3.- Lazar Kaganovich; judío, jefe
de la Industria Pesada soviética;
miembro del Politburó desde
1944 hasta 1952; luego
miembro del Presidium y
actualmente presidente del
Presidium Supremo de la
URSS.
4.- Malenkov (Georgi
Maximilianovich Malenk),
miembro del Politburó y Orgburó
hasta 1952; después miembro
del Presidium Supremo;
presidente del Consejo de
Ministros tras la muerte de
Stalin; ministro del gobierno de
Bulganin desde 1955. Es judío
de Ornenburg, no cosaco como
se afirma. El nombre de su
padre, Maximilian Malenk, es
típicamente judío ruso. Hay
después un detalle muy
importante que descubre el
verdadero origen de Malenkov y
también el de Khruschev. La
actual esposa de Melenkov es
la judía Pearl-Mutter, conocida
como la `camarada
Schemschuschne´ , que ha sido
ministra (comisaria) de la
Industria del Pescado en el
gobierno soviético en 1938...No
existe una biografía oficial de
Malenkov y esto se debe
seguramente a que no quiere
que se descubra su origen
judío.
5.- Nicolás Salomón Khruschev,
actual jefe del Partido
Comunista soviético; miembro
del Politburó desde 1939, es
decir, el año en que Malenkov
fue elegido miembro del

Orgburó. Es hermano de la
esposa de Malenkov, o sea, de
la judía Pearl-Mutter. Khruschev
es judío y se apellida en
realidad Pearl-Mutter.
6.- Mariscal Nicolai Bulganin,
actual primer ministro soviético;
ex-funcionario de un banco, fue
uno de los diez judíos miembros
del comisariado para la
Liquidación de los Bancos
particulares de 1919.
7.- Anastasio Iosifovich
Mikoyan, miembro del Politburó
desde 1935; miembro del
Presidium Supremo desde
1952; ministro de Comercio y
vice-presidente en el gobierno
de Malenkov. Es judío de
Armenia y no armenio auténtico
como se cree.
8.- Kruglov; judío, jefe de la M.
V. D. (policía secreta) después
de Beria. Por orden de Kruglov
fueron puestos en libertad los
médicos judíos arrestados en
1953 por Riumin; sub-jefe de la
policía durante el mandato de
Beria.
Al morir Stalin surgieron esos
pleitos de familia entre judíos
que estallan a veces por
ambiciones de mando. El judío
Beria fue asesinado por sus
hermanos israelitas del gobierno
de Moscú, como años antes los
judíos Stalin, Vishinsky,
Kaganovich y socios habían
mandado matar a los judíos
Trotsky, Zinoviev, Kamenev,
Radek, Bujarin y a miles de sus
partidarios israelitas en la lucha
intestina, verdadera guerra civil
ocurrida en el seno del
judaísmo. Guerra que ambas
facciones hebreas sostuvieron
entre sí por el control de la
infeliz Rusia y del comunismo
internacional.
9.- Alejandro Kosygin; judío; fue
miembro del Politburó hasta
1952, después suplente en el
Presidium Supremo y ministro
de la Industria Ligera y de
Alimentación en el gobierno de
Malenkov. (Cuando se imprime
esta edición mexicana es ya
primer ministro del Gobierno
Soviético, después de haber
participado en el derrocamiento
del israelita Nikita Salomón
Khruschev, en otro pleito entre

judíos comunistas por
ambiciones de mando).*
*(Nota del editor: Esta
aclaración corresponde a la 1ª
ed. mexicana de Complot contra
la Iglesia, México, D. F.: Ed.
Mundo Libre, 1968).
10.- Nicolás Schvernik, miembro
del Politburó hasta 1952; luego
miembro del Partido Supremo y
miembro del Presidium del
Comité Central del Partido
Comunista; judío.
11.- André Andreievich
Andreiev, que era conocido
como el `Politburócrato´ de las 3
A; miembro de Politburó entre
1931 y 1952; judío de Galitzia,
Polonia; utiliza seudónimo ruso.
12.- P. K. Ponomarenko; judío;
miembro del Orgburó en 1952;
después miembro del presidium
Supremo y ministro de Cultura
en el gobierno de Malenkov,
1953; judío.
13.- P. F. Yudin (Iuden),
miembro suplente del Presidium
Supremo y titular del ministerio
de Materiales de Construcción
en el gobierno de Malenkov,
1953; judío.
14.- Mihail Pervukin; judío,
miembro del Presidium del
Comité Central del Partido
Comunista desde 1953.
15.- N. Schalatin, potentado en
el sub-secretariado del Comité
Central del Partido Comunista;
judío.
16.- K. P. Gorschenin; judío,
ministro de Justicia en el
gobierno de Malenkov.
17.- D. Ustinov (Zambinovich);
judío, embajador soviético en
Atenas, Grecia, hasta la
Segunda Guerra Mundial.
Ministro de Defensa en el
gobierno de Malenkov.
18.- V. Merkulov, ministro del
Control del Estado en el tiempo
de Malenkov; judío.
19.- A. Zasyadko, ministro de la
Industria del Carbón con
Malenkov; judío.
20.- Cherburg, jefe de
Propaganda soviética; judío.
21.- Milstein, uno de los jefes
del Espionaje soviético en
Europa; judío.
22.- Ferentz Kiss, jefe del
Servicio de espionaje soviético
en Europa; judío.

16

23.- Potschrebitscher
(Poscrevichev), ex-secretario
particular de Stalin; actualmente
jefe de los Archivos secretos del
Kremlin; judío.
24.- Ilya Ehremburg, diputado
de Moscú en el Soviet Supremo;
escritor comunista; judío.
25.- Mark Spivak, diputado de
Stalino (Ucrania) en el Soviet
Supremo de Moscú; judío.
26.- Rosalía Goldenberg,
diputada de Birobidjan en el
Soviet Supremo de Moscú;
judío.
27.- Ana E. Kaluger, diputada
de Besarabia en el Soviet
Supremo; judía. Su hermano,
llamado ahora no Kaluger sino
Calugaru en rumano, es un
potentado comunista en la
administración de Rumania.
También Kalinin, presidente
títere durante el gobierno de
Stalin, muerto hace tiempo, era
judío (17).
Ya es bien sabido que fue una
gran falsedad el antisemitismo
de Stalin y que la matanza de
los judíos trotskistas,
zinovietistas y bujarinistas que
llevó a cabo para asegurarse en
el poder, se realizó por otros
judíos. En última instancia, la
lucha entre el judío Trotsky y el
judío Stalin, fue una contienda
entre bandos judíos por el
control del gobierno comunista
que ellos crearon; simplemente
un pleito de familia. Sirva de
prueba la siguiente lista de
comisarios de Asuntos
Exteriores, cuando Stalin se
deshacía de cuantos judíos eran
peligrosos para su poder
personal.
1.- Maxim Maximovich Litvinoff,
ministro soviético de Asuntos
Exteriores hasta 1939 cuando
fue reemplazado por Molotov;
ocupando después altos cargos
en el mismo ministerio hasta su
muerte en febrero de 1952.
Nació en Polonia, hijo del
`bankleark´ (agente de banca)
judío Meer Genokh Moiseevich
Vallakh. Para ocultar su
verdadero nombre Maxim
Moiseevich Vallakh (Litvinoff)
utilizó durante su carrera varios
seudónimos entre ellos
Finkelstein, Ludwig Nietz,
Maxim Harryson, David

Mordecay, Félix y por fin cuando
llegó a potentado en el régimen
comunista de Rusia adoptó el
de Litvinoff o Litvinov. Cuando
este judío fue reemplazado por
Molotov en 1939, la judería del
mundo occidental y toda la
prensa judeo-masónica
comenzaron a gritar que había
sido alejado por Stalin `porque
era judío´ ; pero no dijeron
después que Litvinov quedó en
el ministerio hasta su muerte.
¿Para qué decirlo si esto no
interesaba a la conspiración?.
En las memorias de Litvinov
publicadas después de su
muerte, está escrito que en su
opinión nada cambiará en Rusia
soviética después de la muerte
de Stalin. En efecto, Stalin
murió un año después que
Litvinov y nada cambió en la
política interior y exterior
soviética.
Lo que en Occidente llaman
cambios en la política de la
URSS no son más que sencillos
engaños de propaganda,
adecuados a las necesidades
del plan de dominación mundial
de los judíos. Nada ha
cambiado tras la muerte de
Stalin. Hay un poco de agitación
debido a la falta de un nuevo
jefe único del calibre de Stalin o
Lenin; eso es todo. Por esto, los
conspiradores judeo-masones
de Occidente quieren pintar al
tenebroso cuervo soviéticocomunista con colores brillantes
de `pacifismo´,
`coexistencialismo´,
`humanización´, etc., para
presentarlo al mundo como algo
inofensivo...
Cuando Litvinov afirmó que
nada cambiaría con la muerte
de Stalin sabía muy bien que
esto ocurriría, porque Stalin no
era más que uno de los
trabajadores de la banda
judaica que dirige a la URSS, y
que después de éste se
quedarían otros judíos para
seguir el plan de
dominación mundial en el que
colaboran Bulganin, Baruch,
Reading, Thorez, Mendes
France, David Ben Gurión y
otros muchos.

Continuando la lista de los
judíos en el ministerio de
Asuntos Exteriores de la URSS
tenemos a:
2.- Andrés Ianuarevich
Vishinsky, muerto ya; fue
ministro del Exterior de la URSS
antes de la muerte de la muerte
de Stalin; después, delegado
permanente de la Unión
Soviética en la ONU, donde no
perdía oportunidad para lanzar
palabrotas contra los países no
comunistas tal como lo hacía
cuando era `juez popular´. Su
nombre judío era Abraham
Ianuarevin (Este judío fue fiscal
en los procesos que
condenaron a muerte a sus
hermanos de raza judía que
constituían la vieja guardia
revolucionaria de Lenin y que
fueron asesinados por Stalin y
su pandilla también judía en la
lucha por el poder en Rusia).
3.- Jacob Malik, representante
soviético ante la ONU y gran
personaje en la jerarquía
diplomática soviética; judío.
4.- Valerian Zorin, un tiempo
embajador en Londres y
también gran figura de la
diplomacia soviética que cambia
de cargo según las
necesidades.
5.- Andrei Gromyko, diplomático
judío de Galitzia; hoy, ministro
de Asuntos Exteriores de la
URSS.
6.- Alejandro Panyushkin, exembajador soviético en
Washington; embajador en
Pekín en 1955, considerado
como el verdadero dictador de
la China Roja hasta que Mao
Tse-tung, fiel al stalinismo, se
rebeló contra Khruschev cuando
éste traicionó al dicho
stalinismo.
7.- Zambinovich (Ustinov),
embajador en Atenas hasta
1940; judío.
8.- Almirante Radionovich,
embajador en Atenas entre
1945 y 1946, o sea hasta
cuando se preparó el `golpe de
Estado´ comunista en Grecia;
judío.
9.- Constantin Umansky,
enviado a Washington durante
la Segunda Guerra Mundial y
después potentado en el

17

ministerio de Asuntos Exteriores
de Moscú; judío.
10.- Dimitri Manuilsky, exrepresentante en Ucrania y en
la ONU; ex-presidente de
Ucrania; judío.
11.- Ivan Maisky, embajador en
Londres durante la guerra;
luego alto funcionario del
ministerio de Asuntos Exteriores
en Moscú; judío.
12.- Madame Kolontay; judía;
embajadora en Estocolmo hasta
su muerte en marzo de 1952.
(Antes estuvo en México. Su
familia hebrea se había
mezclado con la aristocracia
rusa a la que traicionó, como lo
han hecho todos esos judíos
infiltrados en la nobleza por
medio de matrimonios mixtos o
por títulos de nobleza obtenidos
por servicios prestados a los
reyes, los cuales sin darse
cuenta minaron en esa forma la
fuerza de la nobleza de sangre,
facilitando al judaísmo su
control; como ocurrió en
Inglaterra o el derrocamiento de
las monarquías como sucedió
en otros países).
13.- Daniel Solod, embajador en
El Cairo en 1955. Este, ayudado
por un grupo de judíos afiliados
al cuerpo diplomático en El
Cairo, dirige la conspiración
israelita dentro del mundo árabe
bajo la protección diplomática
soviética, sin que el gobierno
egipcio se dé cuenta. Este
gobierno no debería olvidar que
David Ben Gurión, primer
ministro de Israel y también
Golda Meyerson, ministra de
Israel en Moscú, son judíos
rusos como D. Solod (18).
No debe olvidarse que fue el
judío Yagoda, jefe en esos días
de la policía secreta de Stalin, el
que dirigió con su equipo de
verdugos israelitas la matanza
de los judíos enemigos de Stalin
en la URSS.
Actualmente, según los datos
comprobados entre el 80% y el
90% de los puestos clave en
todos los ministerios de Moscú y
de las demás repúblicas
soviéticas están ocupados por
judíos. El Duque de la Victoria
después de minucioso estudio
concluye:

“No creo que pueda haber duda
del origen de todos los que
dirigieron y ocuparon los
primeros puestos en Moscú
desde los primeros momentos
de la revolución; lo lamentable
para los rusos es que después
del tiempo transcurrido están
muchísimo peor, porque ha
aumentado de una manera
alarmante la cantidad de judíos
que existen en Rusia y todos los
principales puestos directivos
están en sus manos...” (19).
Al igual que Rusia, los países
de Europa en donde el
bolchevismo se ha
enseñoreado, han sido
totalmente dominados por la
minoría judía que aparece
siempre dirigiendo el gobierno
comunista con mano férrea,
criminal e inmisericorde, para
lograr la total esclavitud de los
ciudadanos autóctonos por un
grupo insignificante de judíos.
Pero más convincente que
cualquier argumento, es pasar
revista a los principales
dirigentes de las dictaduras
socialistas europeas que se
encuentran siempre en manos
de los israelitas. haremos
mención de los principales.

Ausspitz, antiguo sastre de
Sátoraljaujhely, Hungría.
7.- Varga, secretario de Estado
para la Economía Planificada;
judío, llamado en realidad
Weischselbaum; ex-ministro del
gobierno de Bela-Kun. También
presidente del Consejo Superior
Económico.
8.- Beregi, ministro de Asuntos
Exteriores.
9.- Julius Egry, ministro de
Agricultura de la R.P.H.; judío.
10.- Zoltan Vas, presidente del
Consejo Superior Económico;
judío llamado en realidad
Weinberger.
11.- Josef Revai, dictador de la
prensa húngara y director del
periódico rojo `Szabad Nep´ (El
pueblo libre); judío, llamado en
realidad Moisés Kahána.
12.- Révai (otro), ministro de
Educación Nacional; judío,
llamado Rabinovits.
13.- Jozsef Gerö, ministro de
Comunicaciones; judío, llamado
Singer.
14.- Mihály Farkas, ministro de
Defensa Nacional; judío,
llamado Freedmann.
15.- Veres, ministro de Estado;
judío.
16.- Vajda, ministro de Estado;
judío.
A.- HUNGRÍA:
17.- Szántó, comisario para la
Depuración, encviado desde
1.- El jefe comunista más
Moscú en 1951; judío, llamado
importante desde que el país
Schreiber; ex-ministro del
fue ocupado por las tropas
gobierno de Bela Kun.
soviéticas es Mathias Rakosi;
18.- Gyula Déssi, ministro de
israelita cuyo verdadero nombre `Justicia´hasta 1953; hoy, jefe
es Mathew Roth Rosenkranz,
de la Policía Secreta; judío.
nacido en el año 1892 en
19.- Emil Weil, embajador de
Szabadka.
Hungría en Washington. Es el
2.- Frenk Muennich; judío,
doctor judío que torturó al
primer ministro de Hungría en
Cardenal Mindszenty.
1959, después de Janos Kadar. Entre otros potentados judíos de
3.- Ernö Gerö, ministro del
marca, hay que mencionar a:
Interior hasta 1954; judío.
1.- Imre Szirmay, el director de
4.- Szebeni, ministro del Interior la sociedad magyar de
antes del judío Gerö, israelita.
radiodifusión.
5.- General Laszlo Kiros,
2.- Gyula Garay, juez
ministro del Interior desde julio
`popular´del tribunal comunista
de 1954; al mismo tiempo jefe
de Budapest.
de la A.V.O. (policía secreta)
3.- Coronel Caspo, sub-jefe de
correspondiente húngara de la
la Policía Secreta.
M.V.D. soviética; judío.
4.- Profesor Laszlo Benedek;
6.- General Peter Gabor, jefe de judío, dictador en cuestiones de
la Policía Política comunista de enseñanza. El único comunista
Hungría hasta 1953; judío,
importante de origen cristiano
llamado en realidad Benjamin
fue el masón Laszlo Rajk, exministro de Asuntos Exteriores,
18

juzgado y condenado bajo culpa
de `traición´ por sus `hermanos´
judíos (20), como les ha pasado
en las dictaduras comunistas a
todos los masones de origen
cristiano o gentil, engañados por
el poder oculto judaico que
controla tras bambalinas la
fraternidad masónica, que los
ha empujado en algunos países
a trabajar por el triunfo de la
revolución socialista, para
después al instaurarse la
llamada `dictadura del
proletariado´ irlos matando en
las famosas purgas.

3.- Iulius Kazuky (Katz), ministro
de Asuntos Exteriores de
Polonia, bien conocido por sus
discursos violentos en la ONU;
judío.
4.- Karl Swierezewsky, exviceministro de la Defensa
Nacional de Polonia, muerto por
los campesinos anticomunistas
ucranianos en el sur de Polonia;
judío. (No siempre es amorfa la
masa del pueblo).
5.- Iosif Cyrankiewicz, primer
ministro de Polonia desde 1954,
después de Beirut; judío.
6.- Hillary Mink, vice-primer
ministro desde 1954; judío.
B.- CHECOSLOVAQUIA:
7.- Zenon Nowek, segundo
primer ministro de Polonia
1.- Clement Gottwald, uno de
desde 1954; judío.
los fundadores del Partido
8.- Zenon Kliszko, ministro de
Comunista en Checoslovaquia y Justicia; judío.
presidente de este país entre
9.- Tadeo Kochcanowiecz,
1948 y 1953; judío, muerto poco ministro de Trabajo; judío.
después de Stalin.
El único comunista polaco de
2.- Wladimir Clementis, exorigen cristiano, importantes, es
ministro comunista de Asuntos
Wladislaw Gomulka, que fue
Exteriores de Checoslovaquia,
alejado de la dirección política
`juzgado y condenado´ en 1952; desde 1949 cuando perdió el
judío, víctima de esas pugnas
cargo de primer ministro, y más
internas surgidas entre los
tarde o más temprano, pasará
hebreos comunistas.
con él lo que ha pasado con
3.- Vaclav David, el actual
Rajk en Hungría (22).
ministro de Asuntos Exteriores
Últimamente fue repuesto en la
de Checoslovaquia (1955);
dirección del Partido y del
judío.
Estado.
4.- Rudolf Slaski, ex-secretario
general del PCCH, `condenado´ D.- RUMANÍA:
en 1952; judío, llamado Rudolf
Salzmann.
1.- Ana Pauker; judía, ex5.- Firi Hendrich, el actual
ministra de Asuntos Exteriores
secretario general del P.C.;
de la `República Popular
judío.
Rumana´ y agente No. 1 del
6.- General Bendric Reicin,
Kremlin en Rumanía hasta el
`condenado´ en 1952; judío.
mes de junio de 1952 cuando
7.- Andrés Simón, `condenado´ pasó a la sombra, pero libre en
en 1952; judío, llamado Otto
Bucarest hasta hoy día. Esta
Katz.
hiena judía llamada
8.- Gustav Bares, secretario
originalmente Anna Rabinsohn,
general adjunto del P.C.; judío. es hija de un rabino judío venido
9.- Iosef Frank, ex-secretario
a Rumanía desde Polonia.
general adjunto del P.C.,
Nació en Moldavia en 1892...
`condenado´ en 1952; judío.
2.- Ilka Wassermann; ex10.- Karel Schab, ex-ministro de secretaria particular de Anna
Seguridad, `condenado´ en
Pauker; actualmente la
1952; judío (21).
verdadera dirigente del
ministerio de Asuntos
C.- POLONIA:
Exteriores; judía.
3.- Iosif Kisinevsky, el actual
1.- Boleislaw Beirut, presidente agente No. 1 del Kremlin en
de Polonia hasta 1954; judío.
Rumanía; miembro del Comité
2.- Iacob Berman, secretario
Central del Partido Comunista y
general del P.C.P.; judío.
vice-presidente del Consejo de

Ministros. Es judío de
Bessarabia; su nombre real es
Ioska Broitman. Es el verdadero
jefe del Partido Comunista en
Rusia, aunque `oficialmente´ el
secretario general de este
partido es el cerrajero rumano
Gheorghe Gheorghiu Dez, que
juega un simple papel de
pantalla política. Kisinevski tomó
su actual seudónimo del nombre
de la ciudad de Kisinau,
Bessarabia, donde antes de la
llegada del Ejército Rojo tenía
una sastrería; judío.
4.- Teohari Georgescu, ministro
de Asuntos Interiores en el
gobierno comunista de Bucarest
entre 1945 y 1952; en la
actualidad está relegado a un
cargo secundario, aunque
`oficialmente´ fue `expulsado´
del Partido Comunista. Está en
la misma situación que Anna
Pauker. Su nombre verdadero
es Burach Tescovich, y es un
judío originario de Galatz,
puerto rumano del Danubio...
5.- Avram Bunaciu, es el actual
(1955) secretario general del
Presidium de la Gran Asamblea
Nacional de la `República
Popular Rumana´, o sea el
verdadero jefe de esta
asamblea, ya que Petru Groza,
el presidente `oficial´, es
solamente un viejo maniquí,
masón, casado con una judía,
cuyo papel es puramente
decorativo. Avram Bunaciu se
llama en realidad Abraham
Guttman (Gutman traducido es
el nombre correspondiente en
rumano a `Bunaciu´, o sea el
seudónimo adoptado por este
judío).
6.- Lotar Radaceanu, otro
ministro del gobierno comunista
de Bucarest `depuesto´ en 1952
y reaparecido en la tribuna de
honor en 1955. Es judío de
Transilvania. Se llama Lothar
Würtzel. Como la palabra
`würtzel´ traducida al rumano
significa `radacina´, o sea `raíz´
en castellano, este judío ha
transferido sencillamente su
nombre hebreo al rumano y se
llama ahora `Radaceanu´.
7.- Mirón Constantinescu,
miembro del Comité central del
Partido Comunista y ministro de
las Minas y el Petróleo, cambia
19

de vez en cuando sus cargos
ministeriales. Es un judío de
Galatzi, Rumanía, llamado en
realidad Mehr Kohn, y usa,
como es costumbre en ellos,
seudónimo rumano.
8.- General Locotenent Moisés
Haupt, comandante de la
Región Militar de Bucarest;
judío.
9.- Coronel General Zamfir, jefe
de la `Seguridad General´
comunista de Rumanía y el
responsable de millares de
asesinatos ejecutados por esta
policía secreta. Es judío
originario del puerto de Braila,
sobre el Danubio. Se llama
Laurian Rechler.
10.- Heim Gutman, jefe del
Servicio Secreto Civil de la
`República Popular Rumana´;
judío.
11.- Mayor General William
Suder, jefe del Servicio de
Información y Contraespionaje
del Ejército comunista rumano.
Es judío llamado Wilman Süder.
Ex-oficial del Ejército soviético.
12.- Coronel Roman, ex-director
del Servicio E.C.P. (Educación,
Cultura y Propaganda) del
Ejército rumano hasta 1949, y
actualmente ministro en el
gobierno comunista. Su nombre
judío es Walter.
13.- Alejandro Moghiorosh,
ministro de la Nacionalidad en el
gobierno rojo; judío de Hungría.
14.- Alejandro Badau, jefe del
Servicio de Control de los
Extranjeros en Rumanía. Es
judío originario de la ciudad de
Targoviste cuyo nombre
auténtico es Braunstein. Antes
de 1940 su familia tenía un gran
almacén comercial en
Targoviste.
15.- Mayor Lewin, jefe de la
censura de la Prensa; judío, exoficial del Ejército Rojo.
16.- Coronel Holban, jefe de la
`Seguridad´ comunista de
Bucarest; judío, llamdo
Moscovich. Ex-jefe sindical.
17.- George Silviu, secretario
general administrativo del
ministerio de Asuntos Interiores;
judío, llamado Gersh Golinger.
18.- Erwin Voigulescu, jefe de la
división de pasaportes en el
ministerio de Asuntos

exteriores; judío, llamado Erwin
Weinberg.
19.- Gheorghe Apostol, jefe de
la Confederación General del
Trabajo de Rumanía; judío,
llamado Gerschwin.
20.- Stupineanu, jefe del
Servicio de espionaje
Económico; judío, llamado
Stappnau.
21.- Emmerick Stoffel, ministro
de la `República Popular
Rumana´ en Suiza; judío de
Hungría, especialista en
cuestiones bancarias.
22.- Harry Fainaru, `exconsejero´ (jefe) de la Legación
comunista rumana en
Washington hasta 1954; y
actualmente potentado en el
ministerio de Asuntios exteriores
de Bucarest; judío, llamado
Hersch Feiner. Antes de 1940
su familia tenía un comercio de
cereales en Galatzi.
23.- Ida Szillagy, la verdadera
jefa de la Legación rumana de
Londres; judía, amiga de Anna
Pauker.
24.- Lazarescu, el `chargé
d´affaires´, del gobierno rumano
en París; judío, llamado en
realidad Burach Lazarovich, hijo
de un comerciante judío de
Bucarest.
25.- Simón Oieru, sub-secretario
de estado rumano; judío,
llamado Schaffer.
26.- Aurel Baranga, inspector
general de la Artes; judío,
llamado Ariel Leibovich.
27.- Liuba Kisinevski, presidenta
de la U.F.A.R. (UNión de
mujeres antifascistas `rumanos´
); judía, originaria de Cernautzi,
Bucovina, llamada en realidad
Liuba Broitman, esposa de Iosif
Kisinevski, del Comité Central
del partido.
28.- Lew Zeiger, director del
Ministerio de Economía
Nacional; judío.
29.- Doctor Zeider, jurisconsulto
del Ministerio de Asuntos
Exteriores; judío.
30.- Marcel Breslasu, director
general de Artes; judío, llamado
Mark Breslau.
31.- Silviu Brucan, redactor jefe
del diario `Scanteia´, órgano
oficial del partido; judío, de
nombre Brücker. Éste dirige
toda la campaña de mentiras

con la cual se quiere engañar al
pueblo rumano sobre la
verdadera situación creada por
el comunismo. Al mismo tiempo
el judío Brücker dirige la falsa
campaña `antisemita´ de la
prensa comunista de Rumanía.
32.- Samoila, director
administrativo del periódico
`Scanteia´; judío, llamado
Samuel Rubinstein.
33.- Horia Liman, el segundo
redactor del periódico comunista
34.- Ingeniero Schnapp, director
administrativo del periódico
comunista `Romania
Libera´(Rumania Libre), el
segundo diario comunista en
tiraje; judío.
35.- Jean Mihai, jefe de la
Cinematografía rumana
(propaganda comunista a través
de las películas); judío, cuyo
nombre es Iacob Michael.
36.- Alejandro Graur, director
general de la sociedad rumana
de radiodifusión, totalmente al
servicio del partido Comunista.
Es un profesor judío llamado en
realidad Alter Brauer, originario
de Bucarest.
37.- Mihail Roller, actual
presidente de la Academia
Rumana, es un oscuro profesor
judío totalmente desconocido
antes de la llegada de los
soviéticos a Rumanía. Hoy es
`presidente´ de nuestra
Academia y más aún, ha escrito
una `nueva historia´ del pueblo
rumano falsificando las
realidades históricas.
38.- Profesor Weigel, uno de los
tiranos judíos de la Universidad
de Bucarest que dirige la
`depuración´ permanente de los
estudiantes rumanos
abiertamente hostiles al régimen
comunista judío.
39.- Profesor Levin Bercovich,
otro tirano de la Universidad de
Bucarest que controla con sus
agentes la actividad de los
profesores rumanos y sus
relaciones sociales; judío,
llegado de Rusia.
40.- Silviu Iosifescu, el `crítico
literario´ oficial que ha
`censurado´ y cambiado la
forma y el fondo de las poesías
de nuestros mejores poetas
como Eminescu Alecsandri,
Vlahutza, Carlova, etc., - todos
20

muertos hace decenas de años
o más de medio siglo- porque
estas poesías `no estaban en
concordancia con las ideas
marxisto-comunistas´. Este
asesino literario es judío,
llamado en realidad Samoson
Iosifovich.
41.- Ioan Vinter, el segundo
`crítico literario´ marxista del
régimen, autor de un libro
titulado `El problema de la
herencia literaria´; judío, de
nombre Iacob Winter.
Los tres ex-secretarios de la
Confederación General del
Trabajo hasta 1950, o sea
Alejandro Sencovich, Mischa
Levin y Sam Asriel (Serban),
eran todos judíos (23).
E.- YUGOSLAVIA:
1.- El mariscal Tito, cuyo
verdadero nombre judío es el de
Iosif Walter Weiss, originario de
Polonia.
2.- Moisés Pijade, secretario
general del Partido Comunista y
en realidad la `eminencia gris´
del régimen; judío sefardita.
3.- Kardelj, miembro del Comité
Central del P.C. yugoslavo y
ministro de Asuntos Exteriores;
judío de origen húngaro,
llamado en realidad Kardayl.
4.- Rankovic, miembro del
Comité Central del P.C.
yugoslavo y ministro de Asuntos
Interiores; judío austríaco,
llamado antes Rankau.
5.- Alejandro Bebler, miembro
del Comité Central del P.C. y
delegado permanente de
Yugoslavia en la ONU; judío
austríaco.
6.- Ioza Vilfan (Joseph Wilfan),
consejero económico de Tito, en
realidad el dictador económico
de Yugoslavia; judío de
Sarajevo (24).
Como en Yugoslavia no había
tantos judíos como en otros
países, encontramos mayor
número de nacionales en el
gobierno comunista de su país,
pero siempre en puestos
secundarios, porque los
principales dirigentes antes
señalados son los que en
realidad dominan totalmente el
gobierno yugoslavo.

Numerosos autores católicos
han realizado estudios
estadísticos que también
demuestran que el comunismo
es obra judía. En el libro “La
guerra oculta” de Malinski y de
Poncins, edición italiana, Milán,
1961, recientemente publicado,
se incluye un apéndice de
Monseñor Jouin con datos
estadísticos muy reveladores al
respecto. Es importante también
el estudio sobre la materia
aparecido en Roma con el título:
“La rivoluzione mondiale e gli
hebrei” (La revolución mundial y
los hebreos), publicado por la
revista de los jesuitas en esta
ciudad, titulada “Civiltà cattòlica”
en el opúsculo 17361 del año de
1922.

industrial como el enemigo
natural más acérrimo del
comunismo; pero si los
industriales, comerciantes o
financieros son judíos, no habrá
la menor duda de que serán
también comunistas, ya que el
socialismo comunista de Marx
ha sido creado y realizado por
ellos no para perder los bienes
que poseen, sino para
adueñarse de todos los demás
que aún no les pertenecen y
acaparar en sus manos toda la
riqueza mundial, que según su
sentir detentan indebidamente
todos los que no son de la raza
israelita.
El conocido escritor Werner
Sombart, dice:
“El principal carácter de la
religión judía consiste en que es
una religión que no tiene que
Capítulo Cuarto
ver con el más allá, una religión,
por decirlo así, única y
LOS FINANCIEROS esencialmente terrestre”.
“El hombre no puede
DEL COMUNISMO
experimentar el bien o el mal
mas que en este mundo; si Dios
La judería internacional tiende
quiere castigar o recompensar,
en conjunto al socialismo
no puede hacerlo mas que en
comunista de Marx realizado
vida del hombre. Por eso aquí
por ellos actualmente en la
abajo debe prosperar el justo y
Unión de Repúblicas Socialistas sufrir el impío”.
Soviéticas y en todos sus
“Es inútil insistir sobre las
satélites, porque el comunismo diferencias que se deducen de
es la meta inmediata de sus
esta oposición entre las dos
aspiraciones de dominación
maneras de ver tocante a las
mundial y de poder omnímodo
actitudes respectivas del judío
sobre todos los pueblos de la
piadoso y del cristiano piadoso
Tierra. Siempre han
con respecto a la adquisición de
manifestado tal criterio y desde las riquezas. Mientras el
el principio han tendido
cristiano piadoso que se había
conjuntamente a este fin.
hecho culpable de usura, está
Este resultado final comunista
atormentado en su lecho de
es concebido por todos los
muerte por las torturas del
judíos como su propia meta con arrepentimiento y estaba
una absoluta unanimidad,
dispuesto a renunciar a cuanto
aunque muchas personas no
poseía porque el bien
judías, defectuosamente
injustamente adquirido le
informadas o intencionalmente
abrasaba; el judío piadoso,
engañadas, piensen que el gran llegado al término de la vida,
número de judíos
miraba con complacencia las
multimillonarios que hay en el
arcas y cofres llenos hasta
mundo y que incluso dominan
crujir, en donde estaban
las finanzas mundiales, tienen
acumulados los cequíes
que estar situados frente a esa (moneda) descontados durante
tendencia que trata de
su larga vida sobre los pobres
arrebatarles sus riquezas.
cristianos y también sobre los
A simple vista, nada más lógico pobres musulmanes;
que pensar en un acaudalado
espectáculo en el que su
financiero, en un rico
corazón piadoso podía
comerciante o en un importante regocijarse, porque cada perrilla
21

de interés que estaba allí
encerrada era como un
sacrificio ofrecido a su Dios”
(25).
Al mismo tiempo el dinero judío
es el instrumento poderosísimo
que ha permitido al socialismo
marxista financiar ampliamente
los movimientos revolucionarios,
sin cuyo apoyo no hubiera
podido triunfar jamás; y la forma
de corromper en todos los
aspectos la civilización cristiana,
ya sea materializando al
individuo al hacerle preferir la
riqueza a los valores
trascendentes, o bien por los
medios directos que tan
efectivamente saben usar como
el cohecho, el peculado, la
concusión y en general la
compra de las conciencias.
La idea judía de acaparar todo
el dinero del mundo por medio
del comunismo aparece con
toda diafanidad en muchos
famosos escritores judíos
como Edmond Fleg, Barbusse,
André Spire y otros, pero
principalmente en la conocida
carta enviada por el célebre
judío neomesianista Baruch
Levy a Karl Marx, descubierta
en 1888 y publicada por primera
vez en ese mismo año. Su texto
es el siguiente:
“El pueblo judío tomado
colectivamente será él mismo
su Mesías. Su reino sobre el
universo se obtendrá por la
unificación de las otras razas
humanas, la supresión de las
fronteras y de las monarquías
que son los baluartes del
particularismo, y el
establecimiento de una
república universal que
reconocerá por doquier los
derechos de la ciudadanía a los
judíos. En esta nueva
organización de la humanidad,
los hijos de Israel diseminados
actualmente sobre toda la
superficie del globo, todos de la
misma raza y de igual formación
tradicional, sin formar no
obstante una nacionalidad
distinta, llegarán a ser sin
oposición el elemento dirigente
en todas partes, sobre todo si
llegan a imponer a las masas
obreras la dirección estable de
algunos de entre ellos. Los

gobiernos de las naciones al
formar la república universal
pasarán todos sin esfuerzo a
manos de los israelitas a favor
de la victoria del proletariado. La
propiedad individual podrá
entonces ser suprimida por los
gobiernos de raza judía que
administrarán en todas partes la
fortuna pública. Así se realizará
la promesa del Talmud que
cuando los tiempos del Mesías
hayan llegado los judíos tendrán
bajo sus llaves los bienes de
todos los pueblos del mundo”
(26).
Siguiendo esta táctica de
acaparamiento económico, es
perfectamente natural que
veamos a los más ricos
financieros y a los banqueros
más importantes del mundo
financiar las revoluciones
comunistas; y no es difícil,
teniendo en cuenta los datos
citados, aclarar una situación
que superficialmente parecería
paradójica y absurda al
contemplar siempre unidos a los
más acaudalados judíos del
mundo con los dirigentes
israelitas de los movimientos
comunistas.
Si las explicaciones de los más
connotados judíos son
suficientes para mostrarnos esta
estrecha relación con claridad
meridiana, más ilustrativos son
los hechos tan notorios que nos
permiten borrar hasta el más
leve resquicio de incertidumbre.
Después de la derrota francesa
de 1870 y la caída del Imperio
de Napoleón III, los marxistas,
dirigidos desde Londres por Karl
Marx, se adueñaron de París el
18 de marzo de 1871 por más
de dos meses, con apoyo de la
guardia nacional que se había
constituido en un organismo
armado totalmente dependiente
de la Internacional marxista.
Cuando la Comuna no pudo
resistir el ataque de las tropas
del gobierno que tenían su sede
en Versalles, y al considerar los
comunistas segura su derrota,
se dedicaron al robo, al
asesinato y al incendio para
destruir la capital de acuerdo
con la consigna dada
anteriormente por Clauserets en
1869: “¡Nosotros o nada! Yo os

afirmo: París será nuestro o no
existirá más”.
En esta ocasión quedó
claramente manifiesta la
complicidad de los banqueros
judíos franceses con los
comunistas, al constatar –como
lo señala Salluste en su libro
“Les origines secrètes du
bolchevisme”- que Rothschild,
por una parte, hacía presión en
Versalles ante Thiers,
presidente de la República, para
evitar una acción decidida del
ejército en contra de los
comunistas marxistas, hablando
de posibles entendimientos y
acomodos con el Comité central
de los Federados (marxistas); y
por otra parte, gozaba de una
total impunidad tanto en su
persona como en sus bienes en
la ciudad de París, sumida en
un espantoso y sangriento caos.
A este respecto nos dice
Salluste en su obra citada, pág.
137:
“M. de Rothschild es cierto que
tenía buenas razones para creer
posible la conciliación: su chalet
de la calle Saint-Florentin
estaba protegido día y noche
por un piquete de federados
(marxistas) encargados de
evitarle cualquier depredación,
piquete que estuvo
renovándose durante dos
meses hasta el momento en
que la gran barricada que se
levantaba a dos pasos de ahí
fue tomada por las tropas de
Versalles”.
“Cuando los rehenes eran
fusilados, cuando los más bellos
palacios de París ardían y
millares de franceses morían
víctimas de la guerra civil, es
curioso constatar que la
protección acordada por los
comunistas al gran banquero
judío no cesó por un momento”.
Otro ejemplo acaecido ya en
nuestro siglo, mencionado por
Esteban J. Malanni en su obra
“Comunismo y Judaísmo” es el
siguiente:
“En 1916 el teniente general del
ejército imperial ruso A.
Nechvolodof transcribe una
información secreta de uno de
los agentes del Estado Mayor,
con fecha 15 de febrero de ese
año, recibida en el Estado
22

Mayor del generalísimo ruso en
los siguientes términos: El
Partido revolucionario ruso en
Norteamérica ha determinado
llegar a los hechos. En
consecuencia, de un momento a
otro, se pueden esperar
revueltas”.
“La primera reunión secreta que
señala el principio en la era de
los actos de violencia se verificó
el lunes por la tarde del 14 de
febrero, en el East End de
Nueva York. Debían reunirse
sesenta y dos delegados, de los
cuales cincuenta eran
`veteranos´ de la revolución de
1905, y los demás, miembros
nuevos. La mayor parte de los
asistentes eran judíos, y entre
ellos, muchos eran gente
instruida, como doctores,
publicistas, etcétera...También
se encontraban entre ellos
algunos revolucionarios de
profesión...”.
“Los comienzos de esta primera
reunión fueron casi totalmente
dedicados a examinar los
medios y posibilidades de hacer
en Rusia una gran revolución. El
momento era de los más
favorables.
“Se dijo que el partido acababa
de recibir de Rusia informes
secretos, según los cuales la
situación era del todo propicia,
porque ya estaban concluidos
todos los acuerdos preliminares
para una sublevación inmediata.
El único obstáculo serio era la
cuestión del dinero; pero
apenas se hizo esta
observación, contestaron
inmediatamente algunos
miembros que eso no debía
suscitar ninguna duda, porque
en el momento que se
necesitare, darían sumas
considerables personas que
simpatizaban con el movimiento
para libertar al pueblo ruso. Y a
este propósito se pronunció
repetidas veces el nombre de
Jacobo Schiff (acaudalado
banquero judío) ” (27).
A principios de 1919, el servicio
secreto de Estados Unidos de
Norteamérica, entregó al alto
delegado de la República
Francesa en ese país un
memorial en el que
categóricamente señala la

participación de los principales
banqueros en la preparación de
la revolución comunista rusa:
“ 7-618-6
No. 912-S. R. 2 Transmitido por
el Estado Mayor
II del ejército 2º. despacho
En febrero de 1916, se supo por
primera vez que en Rusia se
estaba fomentando una
revolución. Se descubrió que las
personas y firmas bancarias que
se mencionan estaban
complicadas en esta obra de
destrucción:
1.- Jacob Schiff; judío.
2.- Kuhn, Loeb and Co., firma
judía.
Dirección:
Jacobo Schiff, judío;
Félix Warburg, judío;
Otto Kahn, judío;
Mortimer Schiff, judío;
Jerónimo H. Hanauer, judío;
3.- Guggenheim, judío;
4.- Max Breitung, judío “. (28)
“A principios de 1917 el
poderoso banquero Jacobo
Schiff comenzó a proteger a
Trotsky, judío y francmasón,
cuyo verdadero nombre es
Bronstein; la misión que se le
encomendaba era dirigir en
Rusia la revolución social. El
periódico de Nueva York
“Forward”, cotidiano judío y
bolchevista, también le protegió
con el mismo objeto. También le
ayudaban financieramente los
grandes bancos: Casa judía
Max Warburg, de Estocolmo; el
Sindicato “WestphalienRhenan”, por el judío Olef
Aschberg de la Nye-Banken de
Estocolmo y por Jivotovsky,
judío, cuya hija se casó con
Trotsky y de este modo se
establecieron las relaciones
entre los multimillonarios judíos
y los judíos proletarios...”
“La firma judía Kuhn, Loeb and
Co., está en relación con la
Sindical “Westphalien-Rhenan”,
firma judía de Alemania; lo
mismo que los hermanos
Lazare, casa judía de París, lo
está con la Gunzbourg, casa
judía de Petrogrado, Tokio y
París; si observamos además
que todos los asuntos se
resuelven también con las
casas judías Speyer and Co., de
Londres, Nueva York y

Francfort-sur-le-Mein, y lo
mismo con las casas Nye
Banken, que es la encargada de
los negocios judíos-bolchevistas
de Estocolmo, podremos
deducir que la relación que tiene
la Banca con todos los
movimientos bolchevistas, debe
pensarse que en la práctica
representa la expresión
verdadera de un movimiento
general judío, y que ciertas
Casas de banca judías están
interesadas en la organización
de esos movimientos” (29)
“En el folleto de S. de
Baamonde vuelvo a encontrar
más sobre la banca Kuhn and
Co. Jacob Schiff era un israelita
de origen alemán. Su padre,
que vivió en Francfort, fue en
esa ciudad un modesto corredor
de la casa Rothschild. El hijo
emigró a los Estados Unidos y
allí hizo una rápida carrera que
le convirtió pronto en jefe de la
gran firma Kuhn, Loeb and Co.,
principal banco israelita de
(Estados Unidos) América”.
“En el mundo bancario judío
Jacobo Schiff no se significó
solamente por su ciencia en los
negocios y por el atrevimiento
de sus concepciones. Aportó
también proyectos e intenciones
muy decididas, aunque no
nuevas ni propias, sobre la
acción política dirigente que esa
banca debe ejercer sobre los
destinos del mundo: `The
spiritual direction of human
affairs´.”
“Otra de las constantes
preocupaciones del plutócrata,
era la intervención a toda costa
en los asuntos políticos de
Rusia para provocar en ese país
un cambio de régimen. La
conquista política de Rusia que
hasta entonces había escapado
a la influencia masónica, gracias
a un régimen nacional, debía
ser el mejor medio de asegurar
en el Universo entero el poder
de Israel” (30).
“En la primavera de 1917,
Jacobo Schiff comenzó a
comanditar a Trotsky (judío)
para que hiciera la revolución
social en Rusia. El diario judío
bolchevique de Nueva York,
“Forward”, se cotizó también
con el mismo objeto”.
23

“Desde Estocolmo, el judío Max
Warburg habilitaba igualmente a
Trotsky y Cía; y lo mismo
hacían el Sindicato WestfalianoRenano, importante consorcio
judío; el judío Olef Aschberg, del
Nye Banken de Estocolmo; y
Yivotovsky, un judío con cuya
hija está casado Trotsky”.
“Al mismo tiempo, un judío, Paul
Warburg, demostraba tener
relaciones tan estrechas con los
personajes bolcheviques que no
fue reelegido en la `Federal
Reserve Board´. “ (31)
El “Times” de Londres del 9 de
febrero de 1918 y el “New York
Times”, en dos artículos de
Samuel Gompers publicados en
los números de 1º. de mayo de
1922 y 31 de diciembre de
1923, decía lo siguiente:
“Si tenemos en cuenta el hecho
de que la firma judía Kuhn-Loeb
and Co. está en relaciones con
el Sindicato WestfalianoRenano, firma judía de
Alemania; con Lazare Frères,
casa judía de París; y también
con la casa bancaria Gunzburg,
firma judía de Petrogrado, Tokio
y París; y si advertimos además
que los precedentes negocios
judíos mantienen estrechas
relaciones con la casa judía
Speyer and Co., de Londres,
NuevaYork y Francfort del
Meno; lo mismo que con el Nye
Banken, casa judía bolchevique
de Estocolmo; comprobaremos
que el movimiento bolchevique
en sí, es, hasta cierto punto, la
expresión de un movimiento
general judío y que
determinadas casas bancarias
judías están interesadas en la
organización de este
movimiento” (32).
El general Nechvolodof apunta
en su obra el fuerte
financiamiento judío a la
revolución comunista de Rusia:
“Durante los años que
precedieron a la revolución,
doce millones de dólares habían
sido entregados por Jacobo
Schiff a los revolucionarios
rusos. Por otra parte, según M.
Bakmetieff, embajador del
gobierno imperial ruso en
Estados Unidos, fallecido en
París, hace algún tiempo, los
bolcheviques triunfantes habían

remitido, entre 1918 y 1922, 600
millones de rublos de oro a la
firma Kuhn, Loeb and Co.” (33).
Después de estas pruebas tan
concluyentes, no creo que a
ninguno se le ocurra llegar a la
optimista conclusión de que hay
judíos malos (los comunistas) y
judíos buenos (los capitalistas);
y que mientras unos tienden a
acabar con las riquezas de los
particulares y a hacer
desaparecer la propiedad
privada, otros tienden a
defender ambas cosas para no
perder sus enormes fortunas.
Desgraciadamente para nuestra
civilización el complot judío
presenta caracteres de absoluta
unidad y el judaísmo constituye
una fuerza monolítica tendiente
a acaparar, por medio del
socialismo comunista de Marx,
todas las riquezas del mundo
sin excepción.
El hecho de que –como en
todas las instituciones
humanas- en el judaísmo surjan
a veces rivalidades y luchas
internas no altera esta situación.
Estos pleitos de familia surgen
generalmente por ambiciones
de mando, aunque sean
disfrazados por razones
religiosas o de estrategia a
seguir, pero los bandos en
pugna siempre coinciden en
desear el dominio del mundo
(en los órdenes político,
económico y religioso) y en que
el mejor medio de lograr ese
dominio total es por medio de la
dictadura socialista o comunista,
que permitirá a los judíos
adueñarse de la riqueza de
todos los pueblos de la Tierra.
Hoy en día, en nuestro mundo
civilizado se considera el
racismo como el mayor pecado
en que pueden incurrir los
humanos, falta que deja
perenne y escandaloso estigma
de salvajismo y brutalidad,
siempre que no sea el pueblo
judío el que lo practique.
Gracias a la propaganda (casi
totalmente acaparada en el
mundo por los israelitas: cine,
radio, prensa, televisión,
editoriales, etc.), el
antisemitismo es la
manifestación racista más
abominable de todas. Los judíos

han hecho del antisemitismo un
arma verdaderamente
demoledora, que sirve para
nulificar el esfuerzo de las
innumerables personas u
organizaciones que habiendo
comprendido claramente cuál es
la verdadera cabeza del
comunismo –pese a los
disfraces y estratagemas
usados por esta raza para
ocultar sus verdaderas
actividades-, han querido dar la
voz de alerta horrorizados ante
el ominoso fin que cada vez
está más próximo.
Su labor mendaz ha sido tan
efectiva, que la mayoría de los
anticomunistas queriendo
acabar con el monstruo
marxista lanzan sus valerosos y
decididos ataques a los
tentáculos del pulpo, ignorando
la existencia de la terrible
cabeza, que regenera los
miembros destruidos, dirige los
movimientos y armoniza las
actividades de todas las partes
de su sistema. La única
posibilidad de destruir el
socialismo comunista de Marx,
es atacar a la cabeza del
mismo, que actualmente es el
judaísmo, según nos lo indican
los hechos más
incontrovertibles y los
testimonios más irrecusables de
los mismos judíos.
Mientras los países cristianos
son anti-racistas porque
fundamentan su idea en el
concepto del prójimo, los judíos
has sido siempre y son en la
actualidad los racistas más
furibundos. Basan su racismo
en las ideas del Talmud,
partiendo del principio de que el
no judío ni siquiera es un ser
humano.
Pero este anti-racismo cristiano
es explotado muy hábilmente
por los judíos y, a la sombra del
mismo, tejen sus infernales
maquinaciones en contra de la
Iglesia Católica y de todo orden
cristiano, estructurando el
sistema comunista en donde no
hay Dios, no hay Iglesia, ni hay
principios trascendentales de
ninguna clase. En cuanto son
atacados, se quejan con
clamorosas lamentaciones
presentándose como víctimas
24

del racismo inhumano, con el fin
de paralizar cualquier labor de
defensa que se oponga a sus
ataques destructores.
Sin embargo, la verdadera
defensa contra el comunismo,
que forzosamente tiene que
dirigirse contra los judíos (contra
la cabeza), no puede
considerarse de ningún modo
como una pecaminosa
manifestación de un sentimiento
de aversión a una raza
determinada, ya que el criterio
de discriminación racial es
totalmente ajeno a nuestra
cultura y a nuestros principios
cristianos; pero no se puede
soslayar un problema de tanta
gravedad y trascendencia por el
sólo hecho de temer el
calificativo de “antisemita” que
sin duda caerá sobre cualquiera
que comprenda la situación
actual del mundo.
No se trata, pues, de luchar
contra una raza por
consideraciones de orden racial.
Si el problema se nos plantea
actualmente en estos términos,
la culpa es exclusivamente de
los judíos que no nos dejan
lugar a escoger con su racismo
a ultranza, su absoluto
desprecio por todos los que no
son de su raza y sus ansias de
dominación mundial.
Para los católicos en particular y
para el mundo civilizado en
general, que todavía cree en los
principios axiológicos y en los
valores trascendentes, la
planeación no puede ser más
sencilla puesto que se trata de
un problema de legítima
defensa, perfectamente
aceptado en el orden moral y
jurídico, ya que el nítido dilema
que nos presenta el judaísmo
es: dominación judía comunista
o exterminio.

que han logrado permanecer
generalmente en la oscuridad
para no revelar su plan
comunista de conquista
mundial- han sufrido algunos
momentos de debilidad,
llevados por el optimismo o el
excesivo júbilo ante la
contemplación de sus éxitos,
que han provocado en
determinadas ocasiones
algunas declaraciones
indiscretas, sumamente
ilustrativas.
Kadmi-Cohen, prestigiado
escritor judío, señalaba:
“En lo concerniente a los judíos,
su papel en el socialismo
mundial es tan importante que
no puede pasar en silencio. ¿No
basta recordar los nombres de
los grandes revolucionarios
judíos de los siglos XIX y XX,
como los Carlos Marx, Lasalle,
Kurt Eisner, Bala Kun, Trotsky y
León Blum, para que aparezcan
así los nombres de los teóricos
del socialismo moderno?”.
“¡Qué confirmación brillante no
encuentran las tendencias de
los judíos en el comunismo
fuera de la colaboración
material en organizaciones de
partidos, en la aversión
profunda que un gran judío y
gran poeta, Enrique Heine,
sentía por el derecho romano! y
las causas subjetivas, las
causas pasionales de la
rebelión de Rabbi Aquiba y BarKochba del año 70 y 132
después de Jesucristo contra la
paz romana y el derecho
romano, comprendidas y
sentidas subjetiva y
pasionalmente por un judío del
siglo XIX que aparentemente no
había conservado ningún lazo
con su raza”.
“Y los revolucionarios judíos y
los comunistas que atacan el
principio de la propiedad
privada, cuyo monumento más
Capítulo Quinto
sólido en el Código de derecho
Civil de Justiniano, de Ulpiano,
etc...., no hacen sino lo que sus
TESTIMONIOS
antepasados, que resistían a
JUDÍOS
Vespasiano y a Tito. En
realidad, son los `muertos que
Los mismos judíos –no obstante hablan´ ” (34).
su hermetismo acostumbrado e El blasfemo escritor judío,
incluso a pesar de sus tácticas
Alfredo Nossig, nos dice:
de engaño y ocultamiento con

“El socialismo y el mosaísmo de
ninguna manera se oponen;
sino, por el contrario, entre las
ideas fundamentales de ambas
doctrinas hay una conformidad
sorprendente. No debe
desviarse más el nacionalismo
judío del socialismo, como de
un peligro que amenaza su
ideal, que el socialismo judío,
del mosaísmo, pues ambos
ideales paralelos se han de
realizar en el mismo camino”
(35).
“Del examen de los hechos
resulta de modo irrefutable que
no sólo los judíos modernos han
cooperado de una manera
decisiva a la creación del
socialismo; sus propios padres
ya eran los fundadores del
mosaísmo...La semilla del
mosaísmo obró a través de los
siglos en cuanto a doctrina y a
ley de un modo consciente para
unos e inconsciente para otros”.
“El movimiento socialista
moderno es para la mayoría
obra de judíos; los judíos fueron
los que imprimieron en él la
marca de su cerebro;
igualmente fueron judíos los que
tuvieron parte preponderante en
la dirección de las primeras
repúblicas socialistas...”.
“El socialismo mundial actual,
forma el primer estado del
cumplimiento del mosaísmo, el
principio de la realización del
estado futuro del mundo
anunciado por los profetas” (36).
En su libro, “Integrales
Judentum”, ratifica esta idea del
socialismo como doctrina judía,
cuando escribe lo siguiente:
“Si los pueblos quieren
progresar de veras deben
despojarse del temor medieval
de los judíos y de los prejuicios
reaccionarios que tienen contra
ellos; deben reconocer lo que
son en realidad: los precursores
más sinceros del desarrollo de
la humanidad. Hoy exige la
salvación del judaísmo que
reconozcamos el programa del
socialismo abiertamente a la faz
del mundo. Y la salvación de la
humanidad en los siglos
venideros depende de la victoria
de ese programa” (37).

25

La razón de esta postura
revolucionaria judía está
claramente explicada por el
conocido escritor judío E.
Eberlin, en la siguiente cita:
“Cuanto más radical es la
revolución, tanta más libertad e
igualdad para los judíos resulta
de ella. Toda corriente de
progreso no deja de consolidar
la posición de los judíos. Del
mismo modo, todo retroceso y
toda reacción los alcanza en
primer lugar. A menudo basta
una simple orientación en las
derechas para exponer a los
judíos al boicoteo...Bajo este
aspecto, el judío es el
manómetro de la caldera
social”.
“Como entidad, la nación judía
no puede colocarse al lado de la
reacción, porque la reacción, es
decir, la vuelta al pasado,
significa para los judíos la
continuación de las condiciones
anormales de su existencia”
(38).
El connotado judío Jacob de
Haas en “The Maccabean”, nos
dice claramente que:
“La revolución rusa es una
revolución del judaísmo. Ella
significa un cambio en la historia
del pueblo judío. Digamos
francamente que era una
revolución judaica, porque los
judíos eran los revolucionarios
más activos de Rusia”.
En el periódico judeo-francés,
titulado: “Le Peuple Juif”, del 16
de febrero de 1919, se lee lo
siguiente:
“La revolución rusa que
estamos viendo, será obra
exclusivamente de nuestras
manos”.
Por su parte Ricardo Jorge, que
prologa un libro del famoso
escritor judío Samuel Schwarz,
dice lo siguiente:
“Si de las cumbres de la ciencia
pura descendemos a la arena
en que se entrechocan las
pasiones y los intereses de los
hombres, surge ante nosotros el
oráculo de la nueva religión
socio-política, el judío Karl Marx,
el caudillo doctrinario de la
guerra sin cuartel del
proletariado, que encuentra en
la cabeza y en el brazo de
Lenin, la realización de sus

credos, inspiradores del estado
soviético, que amenaza
subvertir los fundamentos de las
instituciones tradicionales de la
sociedad ” (39).
Asimismo, otro judío, Hans
Gohen, en “Die Politische Idee”,
afirma que: “El socialismo de
Marx es el fin de nuestras
aspiraciones”.
En el Nº. 12 del periódico “El
Comunista”, publicado en
Karkoff con fecha 12 de abril de
1919, el judío M. Cohen,
escribía:
“Sin exageración puede
asegurarse que la gran
revolución social de Rusia se
llevó a cabo por medio de los
judíos...Cierto es que en las filas
del ejército rojo hay soldados
que no son judíos, en cuanto
toca a los soldados rasos, pero
en los comités y en la
organización soviet, como los
comisarios, los judíos llevan con
valor a las masas de
proletariados rusos ante la
victoria”. (40)
“Al frente de los revolucionarios
rusos iban los alumnos de la
Escuela Rabínica de
Lidia...Triunfó el judaísmo sobre
la espada y el
fuego...mandando con nuestros
hermano Marx, que es el
encargado de cumplir con lo
que han mandado nuestros
profetas, elaborando el plan
conveniente por medio de las
reivindicaciones del
proletariado. Todas estas frases
aparecen en el periódico judío
“Haijnt” de Varsovia del 3 de
agosto de 1928” (41).
El “Mundo Judío” del 10 de
enero de 1929, expresaba esta
blasfema opinión:
“El hecho del bolchevismo
mismo, y que tantos judíos son
bolcheviques, y que el ideal del
bolchevismo está sobre muchos
puntos de acuerdo con el más
sublime ideal del judaísmo, del
que una parte formó la base de
las mejores enseñanzas del
Cristianismo, todo eso tiene
gran significación, que
examinará cuidadosamente el
judío reflexivo” (42).
Para no extendernos
demasiado, citaremos por último
las referencias que hace

orgullosamente el israelita Paul
Sokolowski, en su obra titulada
“Die Versandung Europeas”, en
las que se vanagloria del papel
preponderante que jugaban los
judíos en la revolución rusa,
dando detalles de las claves
que usaban para comunicarse
entre ellos, incluso por medio de
la prensa, sin llamar la atención
de las autoridades y de cómo
repartían la propaganda
comunista que elaboraban por
medio de los niños judíos, a los
que entrenaban
cuidadosamente en sus
colonias para estos menesteres
(43).
Este odio infernal judeocomunista, principalmente
manifestado hacia la civilización
cristiana, no es meramente
gratuito, sino que tiene sus
causas muy hondas, que
pueden apreciarse con claridad
en este párrafo del “Sepher-haZohar”, libro sagrado del
judaísmo moderno, que se
transcribe y que representa el
sentir de todos los judíos:
“Jeshu (Jesús) Nazareno, que
ha apartado al mundo de la fe
del Santo, que bendito sea, será
juzgado eternamente en
esperma hirviente; su cuerpo es
reconstituido todos los viernes
por la tarde, y al amanecer del
sábado es arrojado en la
esperma hirviente. El infierno se
consumirá, pero su castigo y
sus tormentos no acabarán
nunca. Jeshu y Mahoma son
esos huesos impuros de la
carroña de que dice la Escritura:
`Los arrojaréis a los perros´.
Son la suciedad de perro que
mancha, y por haber seducido a
los hombres, los han arrojado al
infierno, de donde no saldrán
jamás” ( 44 ).
NOTAS:
[1] León de Poncins, Las fuerzas secretas
de la revolución: Francmasonería –
Judaísmo. Madrid: Ediciones Fax, 1932, p.
161.
[2] S. P. Melgunov, La terreur rouge en
Russie: de 1918 a 1923 (El terror rojo en
Rusia). Payot, 1927.
[3] Latsis, “El terror rojo” del 19 de
noviembre de 1918.
[4] S. P. Melgunov, obra citada, p. 161.

26

[5] León de Poncins, obra citada, pp. 164165.
[6] S. P. Melgunov, obra citada, p. 104.
[7] Traian Romanescu, La gran
conspiración judía. 3ª ed. México, D.F.
1961. p. 272.
[8] Datos tomados de Traian Romanescu,
obra citada, pp. 19-23.
[9] Monseñor Jouin, Le péril judéomaçonnique (El peligro judeo-masónico).
(5 vols. 1919-1927). Vol. I, p. 161.
[10] Traian Romanescu, obra citada, pp.
259-260.
[11] J. J. Tharaud, Causerie sur Israël.
Marcelle Lesage, 1926. p. 27.
[12] Traian Romanescu, obra citada, pp.
203-205.
[13] Cécile de Tormay, Le livre proscrit
(El libro proscrito). Plon Nourrit, 1919. p.
204.
[14] Traian Romanescu, obra citada, p.
143.
[15] Traian Romanescu, obra citada, p.
161.
[16] Bernard Hutton, revista francesa
“Constellation”, marzo de 1962, no. 167.
p. 202.
[17] Traian Romanescu, obra citada, pp.
174-176.
[18] Traian Romanescu, obra citada, pp.
176-178.
[19] Duque de la Victoria, Israel manda.
México: Editora Latino Americana, S.A.,
1955. pp. 287-288.
[20] Traian Romanescu, obra citada, pp.
206-207.
[21] Traian Romanescu, obra citada, pp.
210.
[22] Traian Romanescu, obra citada, p.
213.
[23] Traian Romanescu, obra citada, pp.
187-193.
[24] Traian Romanescu, obra citada, pp.
200-201.
[25] Werner Sombart, Les juifs et la vie
économique (Los judíos y la vida
económica). Payot, 1923. pp. 277, 286,
291.
[26] Salluste, Les origines secrètes du
bolchevisme: Henri Heine el Karl Marx
(Los orígenes secretos del bolchevismo:
Enrique Heine y Carlos Marx). París: Jules
Tallandier, 1929, p. 23.
[27] Esteban J. Malanni, Comunismo y
judaísmo. Buenos Aires: Editorial La
Mazorca, 1944. pp. 54-55.
[28] Esteban J. Malanni, obra citada, pp.
56-57.
[29] Duque de la Victoria, obra citada, pp.
312-313.
[30] Duque de la Victoria, obra citada, pp.
318-319.

[31] Esteban J. Malanni, obra citada, pp.
58-60.
[32] Esteban J. Malanni, obra citada, pp.
62-63.
[33] Esteban J. Malanni, obra citada, p. 63.
[34] Kadmi-Cohen, Nomades; essai sur
l´âme juive (Nómadas; ensayo sobre el
alma judía). F. Alcan, 1929, p. 86.
[35] “Westfällschen Merkur”, diario de
Münster, no. 405 de 6 de octubre de 1926.
[36] Alfred Nossig, Integrales Judentum
(El judaísmo integral). París: L. Chailley.
pp. 68, 71, 74.
[37] Alfred Nossig, obra citada, p. 79.
[38] Elie Eberlin, Les juifs d´aujourd´hui
(Los judíos de hoy). París, 1928, p. 201.
[39] Ricardo Jorge, Pró Israel, prólogo a la
obra de Samuel Schwarz Os cristiãosnovos em Portugal no século XX. Lisboa,
1925, p. XI.
[40] Citado por Nesta H. Webster en
World Revolution; The Plot Against
Civilization (La revolución mundial;
Complot contra la civilización), 2ª ed.
Constable & Co., 1922.
[41] Alfonso Castro, El problema judío.
México, D. F.: Editorial Actualidad, 1939.
pp. 152-153.
[42] “The Ideals of Bolshevism”, “Jewish
World” del 10 de enero de 1929, no. 2912.
[43] Alfonso Castro, obra citada, p. 153.
[44] Sepher-Ha-Zohar, II, tr. Jean de
Pauly. París: Ernest Leroux, 1907, p. 88.

José María Caro R., Arzobispo
de Santiago de Chile, por Mons.
León Meurin, S.J., Arzobispo
Obispo de Port-Louis y otros
varios eruditos escritores
eclesiásticos y seglares, nos
limitaremos a transcribir
literalmente tan autorizadas
opiniones para no desvirtuar en
lo más mínimo su gran
autoridad.

Su Santidad León XIII, en su
Encíclica “Humanum Genus”,
dice literalmente:
“Los Romanos Pontífices,
Nuestros Antecesores, velando
solícitos por la salvación del
pueblo cristiano, conocieron
bien pronto quién era y qué
quería este capital enemigo
apenas asomaba entre las
tinieblas de su oculta
conjuración, y cómo, declarando
su santo y seña, amonestaron
con previsión a Príncipes y
pueblos que no se dejaran
coger en las malas artes y
asechanzas preparadas para
engañarlos. Dióse el primer
aviso del peligro el año 1738 por
el Papa Clemente XII (Const. In
eminenti, die 24 Aprilis 1738),
cuya Constitución confirmó y
renovó Benedicto XIV (Const.
Providas, die 18 Maii 1751), Pío
VII (Const. Ecclesiam a Iesu
Christo, die 13 Septembris
1821) siguió las huellas de
ambos, y Leon XII, incluyendo
en la Constitución Apostólica
Quo graviora (Cont. Apost. data
die 13 martii 1825) lo decretado
EL PODER OCULTO en esta materia por los
anteriores, lo ratificó y confirmó
DE LA MASONERÍA para siempre. Pío VIII (Encicl.
Traditi, die 21 Maii 1829),
XVI (Encicl. Mirari vos,
Capítulo Primero Gregorio
die 15 Augusti 1832) y Pío IX
(Encicl. Qui pluribus, die 9
Novemb. 1846; Aloc. consist.
LA MASONERÍA:
Multiplices inter, die 25
ENEMIGA DE LA
Septemb. 1865, etc.) por cierto
(...) repetidas veces, hablaron
IGLESIA
en el mismo sentido...”
“Ahora a ejemplo de Nuestros
En vista de que el tema de este Predecesores, hemos resuelto
Segundo Libro ha sido tratado
declararnos de frente contra la
con tal maestría y profundidad
misma sociedad masónica,
por personalidades eminentes y contra el sistema de su doctrina,
copiosamente documentadas,
sus intentos y manera de sentir
como Su Santidad el Papa León y obrar, para más y más poner
XIII, el Eminentísimo Cardenal
en claro su fuerza maléfica e

SEGUNDA
PARTE

27

impedir así el contagio de tan
funesta peste (...). No puede el
árbol bueno dar malos frutos, ni
el árbol malo dar buenos frutos
(Matth. cap. VII, v. 18), y los
frutos de la secta masónica son,
además de dañosos,
acerbísimos. Porque de los
certísimos indicios que hemos
mencionado antes resulta el
último y principal de sus
intentos, a saber: el destruir
hasta los fundamentos todo el
orden religioso y civil
establecido por el Cristianismo,
levantando a su manera otro
nuevo con fundamentos y leyes
sacadas de las entrañas del
Naturalismo...”
“Sin esto, los turbulentos errores
que ya llevamos enumerados
han de bastar por sí mismos
para infundir a los Estados
miedo y espanto. Porque
quitado el temor de Dios y el
respeto a las leyes divinas,
menospreciada la autoridad de
los Príncipes, consentida y
legitimada la manía de las
revoluciones, sueltas con la
mayor licencia las pasiones
populares, sin otro freno que la
pena, ha de seguirse por fuerza
universal mudanza y trastorno.
Y aún precisamente esta
mudanza y trastorno es lo que
muy de pensado maquinan y
ostentan de consuno muchas
sociedades de comunistas y
socialistas, a cuyos designios
no podrá decirse ajena la secta
de los masones, como que
favorecen en gran manera sus
intentos y conviene con ellas en
los principales dogmas...”
“Sea como quiera, ante un mal
tan grave y ya tan extendido, lo
que a Nos toca, Venerables
Hermanos, es aplicarnos con
toda el alma en busca de
remedios. Y porque sabemos
que la mejor y más firme
esperanza de remedio está
puesta en la virtud de la religión
divina, tanto más odiada de los
masones cuanto más temida,
juzgamos ser lo principal el
servirnos contra el común
enemigo de esta virtud tan
saludable. Así que todo lo que
decretaron todos los Romanos
Pontífices, Nuestros
Antecesores, para impedir las

tentativas y los esfuerzos de la
secta masónica, cuanto
sancionaron para alejar a los
hombres de semejantes
sociedades o sacarlos de ellas,
todas y cada una de estas
cosas damos por ratificadas y
las confirmamos con Nuestra
autoridad apostólica” (1).
Como se ve, tanto Su Santidad
el Papa León XIII como varios
Sumos Pontífices anteriores son
muy claros al condenar la
masonería, reconociendo
asimismo sus intentos de
destruir a la Cristiandad, aliada
con socialistas y comunistas. ¿Y
quiénes dirigen la masonería?
Como lo demostraremos en los
capítulos siguientes, son los
mismos que dirigen al
socialismo, es decir: los judíos.

Capítulo Segundo
LOS JUDÍOS:
FUNDADORES DE LA
MASONERÍA
“Desenmascarar a la masonería
es vencerla”, dijo León XIII. Si la
desnudamos de sus velos, todo
espíritu recto, todo corazón
honrado se apartará de ella con
horror; y por este solo hecho
caerá anonadada y execrada
por los mismos que la
obedecen.
El Ilustre sabio jesuita Monseñor
León Meurin, S.J., Arzobispo
Obispo de Port-Louis, en su
laboriosísima obra “Simbolismo
de la Masonería”, nos
demuestra con documentación
aplastante que los judíos son
los fundadores, organizadores y
dirigentes de la masonería, la
cual utilizan para lograr el
dominio mundial, destruir a la
Santa Iglesia Católica y demás
religiones existentes. Entre la
autorizada bibliografía que
presenta al respecto figuran
algunas citas que
mencionaremos a continuación:
“El Primer Consejo Supremo,
como ya hemos dicho, fue
constituido el 31 de mayo de
1801, en Charleston, grado 33

de latitud norte, bajo la
presidencia del judío Isaac
Long, hecho Inspector General
por el judío Moisés Cohen, que
había recibido su grado en
Spitzer, de Hyes, de Franken y
del judío Morin” (2).
“Eran pues judíos los
fundadores del primer Gran
Consejo que había de
convertirse en el centro de la
masonería cosmopolita. Y lo
situaron en América, en una
ciudad elegida precisamente en
el grado 33 de latitud norte. El
Jefe Supremo vive desde 1801
en Charleston. Este jefe era en
1889 Albert Pike, a quien ya
hemos nombrado en su Carta
Encíclica, fechada el 14 de julio
de 1889, aniversario y
centenario célebres, él toma los
títulos de cada uno de los 33
grados y añade los siguientes:
`Muy Poderoso Soberano
Comendador, Gran Maestre del
Supremo Consejo de
Charleston, Primer Consejo
Supremo del Globo, Gran
Maestre Conservador del
Palladium Sagrado, Soberano
Pontífice de la Masonería
Universal´. Con estos títulos
pomposos, publicó su carta
Encíclica, en el año trigésimo
primero de su pontificado,
asistido por diez Ilustrísimos,
Muy Iluminados y Muy Sublimes
hermanos, Soberanos Grandes
Inspectores Generales, Magos
Elegidos, que componen el
Serenísimo Gran Colegio de los
masones eméritos, Consejo de
la Falange de Selección y del
Batallón Sagrado de la Orden”
(3).
“La Encíclica enumera a los 23
Consejeros Supremos
`engendrados´ hasta el
presente, ya directamente, ya
indirectamente, por el de
Charleston, esparcidos por el
mundo entero. Luego enumera
cien Grandes Orientes y
Grandes Logias de todos los
Ritos en comunicación con el
Supremo Consejo de
Charleston como soberana
Potencia masónica; por
ejemplo, el Gran Oriente de
Francia, el Consejo General del
Rito de Misrain, el Gran Consejo
de los masones Oddfellows, etc.
28

De lo que antecede hemos de
concluir que la Masonería es
una sobre todo el globo, con
formas innumerables, pero bajo
la dirección suprema del
Soberano Pontífice de
Charleston...” (4).

más cuidadosamente
guardados; pero puede
asegurarse que el trabajo
masónico en el mundo entero
se desarrolla de acuerdo con un
mismo y único plan, que sus
medios son siempre y en todas
partes idénticos, y que los fines
perseguidos son
ORIGEN JUDÍO
constantemente los mismos.
Esto nos induce a creer que
Los ritos y símbolos de la
existe un centro único que dirige
masonería y de otras
todos los movimientos de la
sociedades secretas recuerdan secta.
constantemente la cábala y el
Más adelante abordaremos esta
judaísmo: la reconstrucción del cuestión, pero recordemos que
Templo de Salomón, la estrella la “Carta de Colonia” fechada el
de David, el sello de Salomón,
24 de junio de 1535 hablaba de
los nombres de los diferentes
un director de la masonería: el
grados, como por ejemplo:
Gran Maestre Patriarca que
Caballero Kadosh (“Kadosh” en aunque conocido por muy pocos
hebreo significa santo), Príncipe hermanos existe en realidad; y
de Jerusalén, Príncipe de
Gougenot des Mousseaux
Líbano, Caballero de la
indica que “esta selección de la
serpiente de Airain, etc. Y la
Orden, estos jefes efectivos que
plegaria de los masones
muy pocos iniciados conocen,
ingleses, adoptada en una
funcionan en la provechosa y
reunión celebrada en 1663, ¿no secreta dependencia de los
recuerda de una manera
cabalistas israelitas”, y que los
evidente el judaísmo? (5).
verdaderos jefes de la
“Finalmente la masonería
masonería son “los amigos, los
escocesa se servía de la Era
auxiliares, los vasallos del judío
judía; por ejemplo, un libro del
a quien acatan como soberano
masón americano Pike (6),
señor” (9).
escrito en 1881, está fechado
De la misma opinión participan
en el `anno mundi 5641´.
Eckert, Drumont, Deschamps,
Actualmente no se conserva
Monseñor Jouin, Lambelin y
esta cronología sino en los altos otros conocedores de las
grados, mientras que los
cuestiones masónicas y judías.
masones añaden generalmente Dejemos a un lado las
cuatro mil años en la Era
enseñanzas dogmáticas de la
cristiana y no 3760 como los
masonería y del hebraísmo y
judíos” (7).
examinemos las alianzas entre
El sabio rabino Benamozegh
el judaísmo y la masonería
escribe lo que sigue:
desde el punto de vista
“Los que quieran tomarse el
meramente práctico y real.
trabajo de examinar
Discurriendo con lógica no
cuidadosamente las cuestiones puede menos que aceptarse la
de las relaciones entre el
conclusión siguiente formulada
judaísmo y la francmasonería
por L. de Poncins en “Las
filosófica, la teosofía y los
fuerzas secretas de la
misterios en general, perderán
revolución”:
un poco de su soberbio desdén “La universalidad de la
por la Cábala. Cesarán de
Francmasonería, su duración, la
sonreir despectivamente ante la invariabilidad de sus fines, que
idea de que la teología
se explican perfectamente si se
cabalística puede tener una
trata de una creación judía para
misión que cumplir en la
servir a intereses judíos, serían
transformación religiosa del
absolutamente incomprensibles
porvenir” (8).
si su origen fuera cristiano. La
¿Quiénes son los verdaderos
misma finalidad de la
dirigentes de la masonería?
Francmasonería, la destrucción
Este es uno de los misterios de de la civilización cristiana, nos
la secta, uno de los secretos

descubre al judío, porque sólo el
judío puede resultar beneficiado
y únicamente el judío está
animado de un odio
suficientemente violento contra
el Cristianismo, para crear una
organización semejante”.
Prosigue Poncins:
“La Francmasonería es una
sociedad secreta. Está dirigida
por una minoría internacional.
Ha jurado un odio implacable al
Cristianismo. Estos tres rasgos
característicos son
precisamente los mismos que
definen al judaísmo y constituye
la demostración de que los
judíos son el elemento director
de las logias” (10).
La “Revue Internationale des
Sociétés Secretès” informaba
en 1926 que:
“Ya en 1867 se organiza la “Liga
Internacional permanente de la
Paz” y su secretario el judío
Passy esboza la idea de un
tribunal para zanjar sin
apelación todos los conflictos
entre las naciones” (11).

LA SOCIEDAD DE LAS
NACIONES: OBRA
JUDÍA.
El periódico “Los Archivos
Israelitas” soñaba con un
tribunal análogo en 1864.
“¿No es natural y aún necesario
–escribía un tal Levy Bing- que
veamos pronto establecido otro
tribunal, un tribunal supremo al
que se sometan los grandes
conflictos públicos, las querellas
entre nación y nación, que
juzgue en última instancia y
cuya última palabra haga fe?
Esta palabra será la palabra de
Dios, pronunciada por sus hijos
primogénitos (los hebreos), y
ante la cual se inclinará con
respeto la universalidad de los
hombres, nuestros hermanos,
nuestros amigos, nuestros
discípulos” (12).
Tales son los sueños de Israel.
Como siempre, coinciden con
los de la masonería. El
“Almanaque de los
Francmasones”, escribe:
“Cuando se haya establecido la
república en toda la vieja
29

Europa...será cuando reine
Israel en autócrata sobre esta
vieja Europa” (13).
En el Congreso Universal de la
Juventud Judía celebrado el 4
de agosto de 1926, proclamaba
el masón H. Justin Godard que
los judíos son “el más firme
sostén de la Sociedad de las
Naciones, que les debe su
existencia” (14).
Aún precisa más el judío
Cassin:
“El renacimiento del Sionismo
es obra de la Sociedad de las
Naciones (15). Por eso las
organizaciones judías se
presentan como defensoras de
la Sociedad de las Naciones y
por eso los representantes del
pueblo elegido pululan en
Ginebra” (16).
El Eminentísimo Cardenal José
María Caro, Arzobispo de
Santiago y Primado de Chile,
también en su documentada
obra “El misterio de la
masonería”, demuestra que son
los judíos quienes dirigen a
dicha secta con el objeto de
dominar al mundo y aniquilar a
la Santa Iglesia. En relación a
su origen afirma:
“El Ritual masónico denuncia
con evidencia su origen judío:
los símbolos, comenzando por
la misma Biblia, el escudo de
armas, en que se trata de
desplegar heráldicamente las
varias formas de los querubines
descritos en la segunda visión
de Ezequiel, un buey, un
hombre, un león y un águila, las
dos columnas del templo
masónico, recuerdo este último
del templo de Salomón; la
reconstrucción del templo, que
es la obra masónica, etc. Las
leyendas y catecismos, tomados
de gran parte de la Biblia,
tergiversándola casi siempre al
saber masónico, especialmente
la leyenda de Hiram, que tan
importante papel desempeña en
el ritual masónico. Las palabras
o términos usuales, como los
nombres de las columnas, Boaz
y Jakin, las palabras de
reconocimiento y de pase, v.gr.,
Tubalcaín, Schiboleth, Macbenac, Giblim o Moabon,
Nekum o Nekam, Abibalc, etc.
La importancia que se da a los

dos columnas Boaz y Jakin (III,
Reyes, VII, 21), de multitud de
contraseñas y palabras
sagradas hebreas y de la Era
judía, añadiendo 4000 años a la
nuestra, para no honrar el
nacimiento del divino Salvador”
“Tras haber establecido
firmemente a la masonería en
los diversos países cristianos,
los judíos se aseguraron el
predominio de los Grandes
Orientes en número e influencia.
Por otra parte establecieron
gran número de logias formadas
exclusivamente por judíos. Ya
antes de la revolución de 1789,
los hermanos von Ecker y
Eckhoffen habían fundado en
Hamburgo la `Logia de
Melquisedec´, reservada a
judíos. Los hebreos von
Hirschfeld y Cotter crearon en
Berlín a finales del siglo XVIII la
`Logia de la Tolerancia´, con el
fin de aproximar por medio de la
masonería a los cristianos y a
los judíos....” (18).
Ya desde entonces usaban los
judíos el truco de aproximar a
LOS JUDÍOS:
judíos y cristianos con el fin de
DIRIGENTES DE LA controlar ideológica y
políticamente a estos últimos, o
MASONERÍA
desorientarlos; pero, en esa
época tenían que recurrir a las
El ilustre sabio jesuita Monseñor “Sociedades Secretas”, ya que
León Meurin, Arzobispo Obispo las leyes y las costumbres de
de Port-Louis, en su
los estados cristianos de Europa
documentada obra “Filosofía de estaban saturadas de medidas
la masonería”, afirma lo
tendientes a proteger a los
siguiente:
cristianos en contra de los
“Los primeros once grados de la engaños de los judíos. El citado
masonería (del rito escocés)
arzobispo sigue diciendo que:
como veremos más adelante,
“El periódico secreto masónico
están destinados a transformar de Leipzig en su número
al `profano´ en `Hombre
correspondiente a octubre de
verdadero´, en el sentido
1864 decía que `el centro de las
masónico; la segunda serie que logias judías funcionaba en
va del grado 12 al 22 debe
París, bajo la dirección de
consagrar al Hombre `Pontífice Crémieux y el Gran Rabino´ ”
judío´ y la serie tercera del
(19).
grado 23 al 33 ha de consagrar
al Pontífice `Rey judío´ o
LAS DOCTRINAS,
`Emperador cabalístico´...”
“Lo primero que sorprende al
SÍMBOLOS Y
nuevo adepto a una logia es el
carácter judío de todo cuanto en GRADOS MASÓNICOS
ella encuentra. Desde el grado
PROVIENEN DEL
uno hasta el 30 no oye hablar
JUDAÍSMO.
sino de la `Gran obra´, de
reconstruir el templo de
Salomón, del asesinato del
El ilustre Arzobispo Obispo de
arquitecto Hiram-Abiff; de las
Port-Louis, hablando sobre el
números, cosa muy propia de la
Cábala, es también otro
testimonio de la influencia
cabalística en la masonería”.
“Finalmente, los hechos, el
reinado de terror, la explosión
de odio satánico contra la
Iglesia, contra N.S. Jesucristo,
las horribles blasfemias en que
prorrumpían los revolucionarios
masones de Francia, no son
más que la expresión y el
cumplimiento de las
aspiraciones de las sectas
cabalísticas y secretas que
durante tantos siglos venían
trabajando secretamente en
contra del Cristianismo. Lo que
los bolchevistas, judíos en su
mayor parte, hacen ahora en
Rusia contra el Cristianismo, no
es más que otra edición de lo
que hicieron los masones en la
Revolución Francesa. Los
ejecutores son distintos; la
doctrina que mueve y autoriza y
la dirección es la misma” (17).
Capítulo Tercero

30

origen judío de las doctrinas
masónicas, dice lo siguiente:
“Los dogmas de la masonería
son los de la Cábala judía y en
particular los de su libro `Zohar’
“. (Luz).
“Ello no consta en ningún
documento masónico pues es
uno de los grandes secretos
que los judíos guardan para
sólo conocerlos ellos mismos.
Sin embargo, hemos podido
descubrirlo siguiendo los rastros
del número once...”
“Es aquí donde hemos
descubierto los dogmas
fundamentales de la Cábala
judía incorporados a la
masonería” (20).
Y en su obra “Simbolismo de la
masonería” el citado arzobispo
dice:
“En los capítulos precedentes
quedaba siempre cierto número
de símbolos masónicos más o
menos inaplicables. En éste
todo cuanto representa un papel
en la masonería y en su leyenda
se aplica al pueblo judío con
una facilidad asombrosa. En
realidad cuanto existe en la
masonería es profunda,
exclusiva, apasionadamente
judío desde el principio hasta el
fin”.
“¿Qué interés tienen las demás
naciones en reconstruir el
templo de Salomón? ¿Lo hacen
por ellas mismas o por los
judíos? ¿Son estas naciones o
son los judíos quienes
obtendrán de ello algún
beneficio? ¿Qué ventajas
representa para ellas devorarse
unas a otras a fin de que
triunfen en todo el mundo los
`Príncipes de Jerusalén’ (grado
16), `Jefes del Tabernáculo´
(grado 23) o `Príncipes del
Tabernáculo´(grado 24)? ¿Se
han puesto de acuerdo las
naciones para servir de escabel
a los pies de los judíos? (Salmo
109) ¿Por qué, pues, se
apresuran a colocar la corona
(kether) en su cabeza y el reino
(malkuth) bajo sus pies?”.
“Es tan evidente que la
masonería no es sino una
herramienta en manos de los
judíos, que son los que la
manejan, que uno se siente
tentado a creer que los

masones no judíos pierden la
inteligencia y la facultad de
raciocinio el mismo día en que
por primera vez les vendan los
ojos” (21).
El Eminentísimo Cardenal Caro
en su obra “El misterio de la
masonería” dice:
CONSIDERACIÓN MASÓNICA
POR LOS JUDÍOS
“En la masonería se ha visto
siempre una grande y
especialísima consideración por
los judíos: cuando se habla de
superticiones jamás se
menciona la religión judía.
Cuando estalló la Revolución
Francesa, se pidió con instancia
la ciudadanía francesa para los
judíos; rechazada una vez, se
insistió en pedirla, y fue
concedida. El lector recordará
que en esos días se perseguía
a muerte a los católicos.
Cuando la Comuna de París,
fue menester defender del
saqueo la Caja de fondos del
Banco de Francia; nadie
amenazó los Bancos judíos.
(`La Franc-Mau. Secte Juive¨,
60)”.
“La masonería ha mirado con
horror el antisemitismo, a tal
punto, que un Hermano
antisemita, que creía de buena
fe en la tolerancia de las
opiniones políticas de la
masonería se presentó en
Francia como candidato a
diputado una vez y salió elegido
y cuando de trató de la
reelección, se dieron órdenes
expresas a las logias para que
se le hiciera la guerra, órdenes
que no se ven casi nunca en las
logias y tuvieron que ser
cumplidas”.

PREPONDERANCIA
JUDAICA EN LAS
LOGIAS
“En 1862, un masón de Berlín,
dándose cuenta de la
preponderancia judía en las
logias, escribía en una hoja de
Munich: `Hay en Alemania una
sociedad secreta de formas
masónicas que está sujeta a
jefes desconocidos. Los

miembros de esta asociación
son en su mayor parte
israelitas...´En Londres, donde
se encuentra, como se sabe, el
foco de la revolución, bajo el
Gran Maestre Palmerston, hay
dos logias judías que no vieron
jamás a cristiano pasar sus
umbrales; allí es donde se
juntan todos los hilos de los
elementos revolucionarios que
anidan en las Logias
Cristianas”.
“En Roma, otra Logia
enteramente compuesta de
judíos, donde se reúnen todos
los hilos de las tramas urdidas
en las Logias Cristianas, es el
Supremo Tribunal de la
Revolución”.
“Desde allí son dirigidas las
otras logias, por jefes secretos,
de modo que la mayor parte de
los revolucionarios cristianos no
son más que muñecos puestos
en movimiento por judíos,
mediante el misterio”.
“En Leipzig, con ocasión de la
feria que hace acudir a esa
ciudad una parte de los altos
negociantes judíos y cristianos
de la Europa entera, la Logia
Judía secreta es cada vez más
permanente, y jamás masón
cristiano ha sido recibido en
ella. He ahí lo que hace abrir los
ojos a más de uno de
nosotros...No hay sino
emisarios que tienen acceso a
las logias judías de Hamburgo y
de Francfort”.
Gougenot des Mousseaux
refiere este hecho que confirma
lo anterior:
“Desde la recrudescencia
revolucionaria de 1848 me
encontraba en relación con un
judío que, por vanidad,
traicionaba el secreto de las
sociedades secretas en las
cuales estaba asociado y que
me advertía con ocho o diez
días de anticipación todas las
revoluciones que iban a estallar
en un punto cualquiera de
Europa. Le debo la
inquebrantable convicción de
que todos esos grandes
movimientos de los pueblos
oprimidos, etc., son combinados
por una media docena de
individuos que dan sus órdenes
a las sociedades secretas de
31

toda Europa. El suelo está
enteramente minado bajo
nuestros pies y los judíos
suministran un gran contingente
a esos minadores”.
“En 1870, De Camille escribía a
`Le Monde´ que una gira por
Italia había encontrado a uno de
sus antiguos conocidos, masón,
y habiéndole preguntado cómo
estaba la Orden, le respondió:
`He dejado mi Logia de la Orden
definitivamente, porque he
adquirido la convicción profunda
de que no éramos sino los
instrumentos de los judíos que
nos empujaban a la destrucción
total del Cristianismo’ . (`La F.
M. Secte Juive´, 43-46).
“Como confirmación de lo
anterior voy a transcribir una
información que se encuentra
en la `Revue des Sociétés
Secrètes´(págs. 118-119, 1924).
“1ª. La Internacional dorada
(plutocracia y alta finanza
internacional), a cuya cabeza se
encuentra: a) En América: P.
Morgan, Rockefeller, Wanderbilt
y Wanderlippe (Varios de estos
nombres no parecen ser de lo
mejor escogidos); b) En Europa:
la casa Rothschild y otras de
orden secundario.
2ª. La Internacional roja o Unión
Internacional de la democracia
social obrera. Esta comprende:
a) la segunda Internacional (la
de Bélgica, judío Vandervelde);
b) la Internacional No. 2 ½ (la
de Viena, judío Adler); y c) la
Internacional No. 3 o
Internacional comunista (la de
Moscú, judíos Apfelbaum y
Radek).
A esta hidra de tres cabezas
que para más comodidad obran
separadamente, se agrega el
Profintern (Oficina Internacional
de las asociaciones
profesionales) que tiene su sede
en Amsterdam y dicta la palabra
judaica a los sindicatos no
afiliados aún al bolchevismo.
3ª. La Internacional negra o
Unión del Judaísmo de
combate. El principal papel es
desempeñado en ella por la
organización universal de los
Sionistas (Londres); por la
Alianza Israelita Universal
fundada en parís por el judío
Crémieux; por la Orden judía de

los B´naï - Moiche (hijos de
Moisés) y las sociedades judías
`Henoloustz`, `Hitakhdoute´,
`Tarbout´, `Keren- Haessode´, y
otras ciento, más o menos
enmascaradas, diseminadas en
todos los países del viejo y del
nuevo mundo.
4ª. La Internacional azul o
Masonería Internacional que
reúne por medio de `la Logia
Reunida de la Gran Bretaña´,
por medio de `la Gran Logia de
Francia´ y por medio de los
Grandes Orientes de Francia,
Bélgica, Italia, Turquía y de los
demás países, a todos los
masones del universo. (El
centro activo de esta
agrupación, como lo saben los
lectores, es la Gran Logia
`Alpina´).
La Orden judeo-masónica de los
`B´naï-B´rith´, que, contra los
estatutos de las logias
masónicas, no acepta sino
judíos, y que cuenta en el
mundo más de 426 logias
puramente judías, sirve de lazo
entre todas las Internacionales
enumeradas más arriba.
Los dirigentes de la `B´naïB´rith´ son los judíos:
Morgentau, antiguo Embajador
de los Estados Unidos en
Constantinopla; Brandeis, juez
supremo en los Estados Unidos;
Mack, sionista, Warburg (Félix),
banquero; Elkuss; Krauss
(Alfred), su primer presidente;
Schiff, muerto ya, que ha
subvencionado el movimiento
de emancipación de los Judíos
en Rusia; Marchall (Luis),
sionista.
Sabemos de cierto, dice
Webster, que los cinco poderes
a que nos hemos referido –la
Masonería del Gran Oriente, la
Teosofía, el Pan-Germanismo,
la Finanza Internacional y la
Revolución Social- tienen una
existencia muy real y ejercen
una influencia muy definida en
los negocios del mundo. En esto
no tratamos de hipótesis sino de
hechos basados sobre
evidencia documentada...” (22)
“Los judíos han sido los más
conspicuos en conexión con la
Francmasonería en Francia
desde la Revolución” (23).
Capítulo Cuarto

CRÍMENES DE LA
MASONERÍA
Sobre los monstruosos
crímenes de esa obra maestra
del judaísmo moderno que es la
masonería, dice textualmente el
Emmo. Cardenal Caro:
“La lectura del Ritual masónico
deja ver, al menos en varios
grados, que prepara a sus
adeptos para la venganza, la
revolución y, por lo tanto, el
crimen. `En todos sus ritos´ dice
Benoit, `los masones son
sometidos a una educación que
les enseña, en la teoría y en la
práctica, la violencia. Se les dice
que la Orden masónica tiene
por fin vengar la muerte de
Adonhirán, de sus tres
compañeros traidores, o la de
Jacobo Molay, de sus asesinos,
el Papa, el Rey y Noffodai. En
un grado, el que va a iniciarse
ensaya su valor sobre el cuello
y cabezas guarnecidas de tripas
llenas de sangre; en otro grado,
el que va a ser recibido debe
derribar cabezas colocadas
sobre una serpiente, o aun
degollar un cordero (grado 30
del Rito Escocés A.A.),
creyendo matar a un hombre.
Aquí debe trabar sangrientos
combates con enemigos que le
disputan la vuelta a la patria; allí
hay cabezas humanas
expuestas sobre estacas, hay
un cadáver encerrado en un
ataúd y, alrededor, los
hermanos, de duelo, conciertan
la venganza´”.
“Estas ceremonias
diversas...tienen como fin
enseñar a los adeptos que es
por medio de la violencia como
la masonería ha de destruir a
sus enemigos, los sacerdotes y
los reyes...” (24).
Pero suspendamos por un
momento la cita que
transcribimos del Cardenal Caro
R., para preguntar: ¿Por qué la
masonería considera sus
enemigos a los sacerdotes y a
los reyes y ha luchado por
destruirlos?
La contestación la encontrará el
lector a partir de la Cuarta Parte
de esta obra, en que con vasta
32

documentación demostramos
que fueron durante casi
dieciocho siglos, precisamente
los sacerdotes y los reyes,
quienes, una vez tras otra,
hicieron fracasar las actividades
judías tendientes a dominar al
mundo.
Pero sigamos con lo que afirma
el Cardenal Caro R. en su
documentada obra:
“Todos conocen el asesinato de
Rossi, Ministro de Pío IX, por
sus antiguos hermanos de la
Carbonaria. Todos saben que
Orsini fue encargado por las
logias, en 1858, para atentar
contra la vida de Napoleón III...”
(el intento de asesinato
fracasó).
“En el último siglo, el caballero
Lescure, que quiso renunciar a
la Logia Ermenonville, fue
envenenado: `Muerto víctima de
esta infame horda de los
iluminados...´”.
“El 22 de octubre de 1916 fue
asesinado el conde Stürgkh,
canciller de Austria. Fritz Adler,
el asesino, era masón o hijo de
masón, miembro de una logia
de altos dignatarios masónicos
en Suiza. En su declaración
defendió el derecho de hacer
justicia por sí mismo...”.
“En Francia, con ocasión del
asunto Dreyfus, fueron
asesinados el Cap. d´Attel, que
declaró contra él; el diputado
Chaulin Serviniere, que había
recibido de d´Attel los detalles
de la confesión de Dreyfus; el
prefecto Laurenceau, que
denunció sumas de dinero
enviadas al extranjero a los
amigos de Dreyfus, a su parecer
para soborno; el empleado del
presidio, Rocher, que sostenía
haber oído a Dreyfus confesar
parcialmente su delito. El Cap.
Valerio, uno de los testigos
contra Dreyfus, y el presidente
Faure, que se había declarado
contrario a la revisión del
proceso, desaparecieron
también en breve. Todos los
defensores de Dreyfus eran
masones, especialmente
judíos”.
“En Suecia, el Hermano
Gustavo III fue asesinado por el
H. Ankeström, Emisario de la
Gr. Log. que presidía

Condorcet, según acuerdo de
los masones reunidos en 1786,
en Francfort sur Maine...”.
“En Rusia, fue asesinado Pablo
I, masón, que, conociendo el
peligro de la Hermandad, la
prohibió estrictamente. Igual
suerte y por igual motivo tuvo su
hijo Alejandro I, asesinado en
Taganrog, 1825. (`Los grandes
crímenes de la masonería’ .
Trad.)”

ASESINATOS DE
PROFANOS
“En Francia, se les atribuye la
muerte de Luis XVI. El Card.
Mathieu, Arzob. de Besançon, y
Mons. Bessan, Ob. de Nimes,
han referido en cartas
conocidas de todo el mundo, las
revelaciones que les han sido
hechas sobre la resolución
tomada en 1787, por el
convento de Wilhelmsbad, de
asesinar a Luis XVI y al rey de
Suecia. Estas revelaciones les
habían sido hechas por dos
antiguos miembros de este
convento...El asesinato del
duque de Berry...el del gran
patriota y ardiente católico de
Lucerna, Suiza, Leu..., han sido
resueltos y ejecutados por
sectarios...”
“En Austria, el famoso crimen
de Sarajevo, ocasión de la Gran
Guerra, fue decretado,
anunciado con anticipación y
ejecutado a su tiempo por la
masonería. `Un suizo, alto
dignatario masónico, se expresó
en el año 1912, sobre este
hecho, de la siguiente manera:
El heredero es un personaje de
mucho talento, LASTIMA QUE
ESTE CONDENADO; MORIRÁ
EN EL CAMINO AL TRONO.
Madame de Tebes anunció su
muerte los dos años que la
precedieron. Los principales
culpables eran en su totalidad
masones´. Todo esto, dice
Wicht, no es suposición, sino
hechos judicialmente
comprobados que se silencian
intencionalmente...”
“En Alemania fueron asesinados
el mariscal Echhorn y su
ayudante, el capitán von

Dressler, el 30 de julio de 1918.
El día antes el diario masónico
de París. `Le Matin´, escribía
que una `sociedad secreta
patriótica´ había ofrecido un
subido premio por la cabeza de
Echhorn. ya se puede suponer
qué clase de sociedad
suministraría a `Le Matin´ la
noticia”.
“En Italia fue asesinado
Umberto I por el anarquista
Pressi, masón de una logia de
Paterson, en Nueva Jersey,
Estados Unidos, aún cuando él
mismo no había estado en
América...Así se ponía en
práctica la explicación que en
ciertos grados daban los
carbonarios a la inscripción de
la cruz: I.N.R.I. `iustum necare
reges Italiae´: es justo asesinar
a los reyes de Italia”.
“El 26 de marzo de 1855 cayó
asesinado en Parma el duque
Carlos III; el asesino Antonio
Carra, había sido escogido y
estimulado por Lemni el día
antes en reunión secreta
presidida por Lemni, que fue
más tarde Soberano Gran
Maestre de la Masonería
Italiana y mundial, según
parece. Un tal Lippo había
confeccionado un maniquí para
enseñar a dar golpes de puñal
más terribles y el ejecutor fue
sorteado”.
“El 22 de mayo murió Fernando
II de Nápoles; se le dio en una
rebanada de melón un veneno
que le ocasionó una muerte
horriblemente dolorosa. El autor
de este regicidio fue un
francmasón afiliado a una de las
ramas más criminales de la
secta, la llamada de los
`Sublimes Maestros Perfectos´.
Era discípulo de Mazzini y una
de las personas más
respetables de la corte.
Margiotta no se atreve a dar su
nombre (Marg., A.L. 21-34). En
este autor se pueden leer
innumerables crímenes más
cometidos por la masonería en
Italia”.
“En Portugal fue asesinado el
rey Carlos y su hijo Luis. Los
masones prepararon la caída de
la monarquía. El Ven. H.
Magalhaes da Lima fue a París,
en diciembre de 1907, donde el
33

H. Moses, miembro del Consejo
de la Gr. Lo. lo recibió
solemnemente. Magalhaes dio
conferencias en las que
anunciaba `el hundimiento de la
monarquía en Portugal, la
próxima constitución de la
República´. El conocido
adversario de la masonería,
Abbé Tourmentin, escribía
entonces que los masones
estaban preparando
manifiestamente un golpe
contra la casa real portuguesa,
expresando el temor de que
dentro de poco se arrojaría o se
asesinaría al rey Carlos. Diez
semanas después se cumplían
sus temores y Tourmentin
inculpaba pública y francamente
a los masones de ese
asesinato. Estos han preferido
el silencio”.
“En América. Se puede leer en
Eckert algunos detalles de la
persecución y del asesinato de
que fue víctima Morgan, en
Estados Unidos, por querer
publicar un libro para revelar los
secretos de la Masonería, y la
destrucción de la imprenta y
persecución del impresor, y de
otros odiosos crímenes que
sucedieron a ese asesinato, y la
indignación pública que hubo al
saberse todo el favor que las
autoridades, masones por lo
general, prestaron a los
asesinos y el favor con que las
logias los miraron. (Eckert, II,
201 y sigs.)”.
“Es sabido también el asesinato
del presidente del Ecuador,
García Moreno...”.

sola provincia del Oeste. En
1796 el general Hoche escribía
al ministro del Interior: `No hay
sino un hombre por veinte de la
población de 1789´. Ha habido
hasta 400.000 detenidos a la
vez en las prisiones, Más de un
millón doscientos mil
particulares han sufrido en sus
personas; varios millones, todos
los que poseían algo, han
sufrido en sus bienes. (Taine,
cit. por Benoit, F.M. II, 268,
nota)” (25).
El que desee más datos debe
leer la obra del Eminentísimo
Cardenal Caro “El misterio de la
masonería”.

Capítulo Quinto
LA MASONERÍA
PROPAGADORA DE
LAS REVOLUCIONES
JACOBINAS

El Arzobispo Obispo de PortLouis, Monseñor León Meurin,
en su obra “Filosofía de la
Masonería”, dice:
“En 1844, Disraeli ponía en
boca del judío Sidonia las
siguientes palabras (Coningsby,
VI, XV): `Desde que la sociedad
inglesa ha comenzado a
agitarse y sus instituciones se
ven amenazadas por
asociaciones poderosas, ven
ustedes a los judíos, antes tan
leales, en las filas de los
revolucionarios...Esa misteriosa
diplomacia rusa que tanto
alarma a los occidentales, está
MATANZAS,
organizada, y en su mayor parte
EJECUCIONES
realizada por judíos...: la
formidable revolución que se
SUMARIAS Y
está preparando en Alemania,
cuyos efectos serán aún más
SAQUEOS
grandes que los de la Reforma,
se lleva a cabo totalmente bajo
“Sería necesario leer la
los auspicios de los judíos. En el
descripción de Taine,
conde Cancrín, ministro de
librepensador, para tener idea
finanzas ruso, reconozco a un
de lo que pasó en Francia
cuando dominaron los masones judío lituano; en el ministro
en 1789 y tres años siguientes: español señor Mendizábal, veo
un judío aragonés; en el
Cuenta más de 150.000
presidente del Consejo francés
fugitivos y desterrados; 10.000
mariscal Soult, reconozco al hijo
personas muertas sin ser
juzgadas en la sola provincia de de un judío francés; en el
ministro prusiano, conde de
Anjou; 50.000 muertos en la

Arnim veo un judío...Ya ve,
querido Coningsby, que el
mundo está gobernado por
personajes muy distintos de los
que creen los que no están
entre bastidores´”.
“Durante la revolución de 1848,
dirigida por el Gran Oriente de
Francia, su Gran Maestre, el
judío Crémieux, llegó a ser
ministro de Justicia. Este
hombre fundó en 1860 la
Alianza Israelita Universal y
proclamó, con inconcebible
descaro en los Archivos
Israelitas de 1861 (pág. 651)
que `en lugar de los Papas y los
Césares, va a surgir un nuevo
reino, una nueva Jerusalén´. ¡Y
nuestros buenos masones, con
los ojos vendados, ayudan a los
judíos en la `Gran Obra´ de
construir ese nuevo Templo de
Salomón, ese nuevo Reino
césaro-papista de los
cabalistas!”.
“En 1862, un masón berlinés
hizo editar un folleto de ocho
páginas, quejándose de la
preponderancia que los judíos
tenían en las logias. Bajo el
título `Signo de los tiempos´,
señalaba el peligroso carácter
de las elecciones berlinesas del
28 de abril y 6 de mayo del
mencionado año. `Un elemento
–decía- ha aflorado a la
superficie y ha ejercido una
peligrosa influencia disolvente
en todos los sentidos: el judío.
Los judíos están a la cabeza
con sus escritos, palabras y
acciones; son jefes y agentes
principales en todas las
empresas revolucionarias, hasta
la construcción de barricadas.
Bien claro se ha visto esto en
Berlín, en 1848. ¿Cómo es
posible que en Berlín hayan
sido elegidos 217 electores
especiales judíos y que, en dos
distritos, hayan sido elegidos
sólo judíos con exclusión de
cualquier otro candidato
cristiano?”.
“Este estado de cosas iba a
empeorar desde entonces. Los
judíos formaban la mayoría de
la Corporación municipal, de
modo que Berlín podía ser
llamado, con justicia, la capital
de los judíos”.

34

“En la Prensa, los judíos hablan
del `pueblo´ y de la `nación´,
como si sólo hubiese judíos y
los cristianos no existiesen. La
explicación de tal hecho pueden
darla los masones agitadores
que, según el Hermano
Lamartine, originaron las
revoluciones de 1789, 1830,
1848, etc, etc., declaración
confirmada por el Hermano
Garnier Pagés, ministro de la
República, que declaró
públicamente, en 1848, que `la
revolución francesa de 1848
constituía el triunfo de los
principios de la liga masónica;
que Francia había recibido la
iniciación masónica, y que
40.000 masones habían
prometido su ayuda para
concluir la obra gloriosa del
establecimiento de la República,
destinada a extenderse por toda
Europa, y, al fin, sobre toda la
faz de la tierra´”.
“El colmo de todo esto es el
poder político y revolucionario
de los judíos, según las
palabras de J. Weil, jefe de los
masones judíos, que decía en
un informe secreto: `Ejercemos
una poderosa influencia sobre
los movimientos de nuestro
tiempo y del progreso de la
civilización hacia la
republicanización de los
pueblos´. Otro jefe masónico, el
judío Louis Boerne, decía,
también en un escrito secreto:
`Hemos sacudido con mano
poderosa los pilares sobre los
que se asienta el viejo edificio,
hasta hacerles gemir´.
“Mendizábal, también judío,
alma de la revolución española
de 1820, llevó a cabo la toma de
Oporto y Lisboa y, en 1838,
realizando, mediante su
influencia masónica, la
revolución en España, llegando
a primer ministro”.
Y sigue diciendo el Excmo. Sr.
Arzobispo:
“El judío Mendizábal, había
prometido como ministro,
restaurar las precarias finanzas
de España, pero, en corto
espacio de tiempo, el resultado
de sus manipulaciones fue un
terrible aumento de la deuda
nacional, y una gran
disminución de la renta, en tanto

que él y sus amigos amasaban
inmensas fortunas. La venta de
más de 900 instituciones
cristianas, religiosas y de
caridad, que las cortes habían
declarado propiedad nacional a
instigación de los judíos, les
proporcionó magnífica ocasión
para el fabuloso aumento de
sus fortunas personales. Del
mismo modo, fueron tratados
los bienes eclesiásticos. La
burla impudente de los
sentimientos religiosos y
nacionales, llegó hasta el punto
de que la querida de
Mendizábal se atrevió a lucir en
público un magnífico collar que,
hasta poco tiempo antes, había
servido de adorno a una imagen
de la Santa Virgen María, en
una de las iglesias de Madrid.”
“El masón berlinés de que
hacíamos mención al principio
continuaba diciendo: “El peligro
para el trono y el altar,
amenazados por el poder de los
judíos, según acaban de hacer
los jefes de la Masonería
Alemana´, al decir: `Los judíos
han comprendido que el `arte
real´ (el arte masónico) era un
medio capital para establecer
sólidamente su propio reino
esotérico...El peligro amenaza,
no solamente a la masonería,
nuestra Orden, sino a los
estados en general...Los judíos
encuentran en las logias
múltiples ocasiones para
practicar su archiconocido
sistema de corrupción,
sembrando la confusión en
muchos asuntos...Si se tiene
presente el papel que jugaron
los judíos en los crímenes de la
Revolución francesa y en la
usurpación corsa; si se tiene en
cuenta la obstinada creencia de
los judíos en un futuro Reinado
israelita sobre todo el universo y
su influencia sobre el gran
número de ministros de Estado,
se advertirá cuán peligrosa
puede ser su actividad en los
asuntos masónicos. El pueblo
judío forma una casta en
oposición hostil a toda la raza
humana, y el Dios de Israel no
ha elegido más que a un
pueblo, al que todos los demás
han de servir de `escabel´”.

“Considerad que entre los 17
millones de habitantes de la
Prusia, no hay más de 600.000
judíos; considerad con qué
ardor convulsivo trabaja esta
nación, de vivacidad oriental e
irreprimible, para lograr por
todos los medios subvertir el
estado; por ocupar, incluso
mediante dinero, los
establecimientos de enseñanza
superior y monopolizar en su
favor los puestos del
Gobierno...”
Y continúa diciendo el ilustre
Arzobispo:
“Carlyle, una de las mayores
autoridades masónicas, dice,
(pág. 86): `La Masonería de la
Gran Logia es, en la actualidad,
enteramente judía’.”
“La `Gaceta de la Cruz´, órgano
principal de los conservadores
prusianos, dedicó, del 29 de
junio al 3 de julio de 1875, una
serie de artículos en los que se
demostraba que los principales
ministros de los gobiernos
alemán y prusiano, sin
exceptuar al príncipe de
Bismarck, estaban en manos de
los reyes judíos de la Bolsa, y
que los banqueros judíos eran
quienes, de manera práctica,
gobernaban Prusia y Alemania.
Esto hizo decir al judío
Gutzkow: `Los verdaderos
fundadores del nuevo Imperio
alemán son los judíos; judíos
son los adelantados en todas
las ciencias, la prensa, la
escena y la política´ “.
“M. Stamm escribió en 1860 un
libro sobre este tema, en el que
se prueba que `el reino de la
libertad universal sobre la tierra
será fundado por los judíos´. En
el mismo año, Sammter publicó
en el Volsblait una larga carta
para demostrar que `los judíos
ocuparán muy pronto el lugar de
la nobleza cristiana; la
aristocracia caduca debe perder
su puesto en esta época de luz
y de libertad universales, a la
que tan próximos estamos. ¿No
comprendéis –escribe- el
verdadero sentido de la
promesa hecha por el Señor
Dios Sabaoth a nuestro padre
Abraham?, promesa que se ha
de cumplir con seguridad, la de
que un día todas las naciones
35

de la tierra serán sometidas a
Israel. ¿Creéis que Dios se
refería a una monarquía
universal, con Israel como rey?
¡Oh, no! Dios dispersó a los
judíos sobre toda la superficie
del globo, a fin de que
constituyesen una especie de
fermento, entre todas las razas,
y al cabo, como elegidos que
son, extendiesen su dominación
sobre ellas´ “.
“No es probable que la terrible
opresión sufrida por las
naciones cristinas de Europa,
que se ven empobrecidas por la
usura y la avaricia de los judíos,
y que se quejan de ver las
riquezas nacionales
acumuladas en manos de los
grandes banqueros, se calme
con esporádicos levantamientos
antisemitas. Las monarquías
cuyos cimientos no están aún
pulverizados por el martillo
masónico, y cuyas dinastías no
están aún reducidas al nivel de
los masones descamisados,
descalzos y con los ojos
vendados, se coaligarán contra
la secta monstruosa, y harán
pedazos las filas de los
anarquistas. El propio Carlyle,
masón furioso dice, aterrado de
la suerte de la humanidad entre
las manos de los judíos:
`Cuando los legisladores
vuelvan a ocuparse de las
sociedades secretas, harán bien
en no hacer una excepción en
favor de la Masonería´ ”.
“El privilegio del secreto está
legalmente acordado a los
masones en Inglaterra, Francia,
Alemania, y, creemos que en
todos los países. El hecho de
que todas las revoluciones
salgan del fondo de las logias,
sería inexplicable si no
supiéramos, que, con la
momentánea excepción de
Bélgica, los ministerios de todos
los países se hallan en manos
de masones dirigidos, en el
fondo, por los judíos” (26).
Uno de los testimonios más
interesantes es seguramente el
del masón Haugwitz, inspector
de las logias de Prusia y de
Polonia. En 1777 –escribe en
sus memorias- “me hice cargo
de la dirección de las logias de
Prusia, Polonia y Rusia. Allí he

adquirido la firme convicción de
que todo lo que ha sucedido en
Francia desde 1789, la
Revolución, es una palabra,
incluso el asesinato del rey con
todos sus horrores, no sólo se
había decretado en aquel
tiempo,, sino que todo fue
preparado por medio de
reuniones, instrucciones,
juramentos y señales que no
dejan lugar a duda ninguna
acerca de la inteligencia que
todo lo meditó y dirigió” (27).
En lo que concierne al asesinato
de Luis XVI, tenemos
igualmente el testimonio del
jesuita padre Abel. “En 1784 –
declara- tuvo lugar en Francfort
una reunión extraordinaria de la
Gran Logia Ecléctica...Uno de
los miembros puso a discusión
la condenación a muerte de Luis
XVI, rey de Francia, y de
Gustavo III, rey de Suecia. ese
hombre se llamaba Abel. Era mi
abuelo” (28).
Barruel, en su obra “Memorias
para la historia del
Jacobinismo”, dice:
“Después de esta reunión uno
de sus miembros, el marqués
de Visieu, declaraba lo
siguiente: `Lo que puedo
deciros es que se trama una
conspiración tan bien urdida y
tan profunda, que será muy
difícil que no sucumban la
religión y los gobiernos´ “ (28).
Maurice Fara, en su libro “La
masonería en descubierto”, dice
que:
“La existencia de esta
conspiración y su propósito de
asesinar al rey de Francia y al
rey de Suecia aparecen
igualmente confirmados por la
mayor parte de los autores que
han hecho investigaciones
serias sobre la cuestión
masónica (30) y los
acontecimientos trágicos las
confirman igualmente. El 21 de
enero de 1793 el rey Luis XVI
muere guillotinado después de
un simulacro de juicio en el que
la mayoría de los jueces son
masones. Un año después, el
rey Gustavo III es asesinado por
Aukastrem, discípulo de
Condorcet. El mismo año
desaparece misteriosamente el
emperador Leopoldo”.

“En un discurso pronunciado el
4 de marzo de 1882 en la logia
`Libre Pensamiento´, de
Aurillac, decía el masón Paul
Roques: `Después de haber
trabajado en la revolución
política, la Franc-Masonería
debe trabajar en la revolución
social...´ “ (31).
Y en la Memoria del Gran
Oriente de Francia se afirma:
“Que Francia, para vivir, no
sacrifique la razón misma de su
existencia: el ideal filosófico,
político y social de sus
antepasados de 1789; que no
apague la antorcha del genio
revolucionario con la que ha
iluminado al mundo”. Y añade el
mismo orador: “La peor
humillación para Francia
consistiría en renegar de la obra
de la revolución...que perezca al
menos sin haber abdicado su
ideal”. (32).
Otros documentos masónicos
de indiscutible valor nos
informan que:
“Nunca se podrá olvidar que fue
la revolución francesa la que dió
realidad a los principios
masónicos preparados en
nuestros templos”, decía un
orador en el Congreso
Masónico de Bruselas (33) y en
una reunión de la logia de
Angers celebrada en 1922
exclamaba uno de los
hermanos: “La FrancMasonería, que ha
desempeñado el papel más
importante en 1789, debe estar
dispuesta a suministrar sus
cuadros de combate a una
revolución siempre posible”
(34).
“Pasemos al estudio de la
participación de los judíos en las
revoluciones en general. Ya en
1648 el gran jefe revolucionario
Cromwell estaba sostenido por
los judíos; una delegación
venida `del fondo de Asia y
dirigida por el rabino Jacob ben
Azabel´ se presentó ante el
dictador inglés. No se hicieron
esperar los resultados de las
conversaciones que se
entablaron y Cromwell usó de
todo su poder para derogar las
leyes de restricción impuestas a
los judíos en Inglaterra (35).
Uno de los más íntimos
36

colaboradores de Cromwell fue
el rabino de Amsterdam,
Manassé ben Israel”. (36)
El famoso investigador de la
masonería Maurice Fara, nos
cita que:
“Ernesto Renán, que no puede
ser sospechoso de
antisemitismo, escribía lo que
sigue: `En el movimiento
revolucionario francés el
elemento judío desempeñaba
un papel capital´ y es muy difícil
no estar de acuerdo con él. Es
verdad que hacia 1789 los
judíos operaban con mucha
prudencia y se ocultaban tras
las organizaciones masónicas y
las sociedades filosóficas, pero
esto no impedía que algunos de
los hijos de Israel tomaran parte
activa en los acontecimientos
revolucionarios y se
aprovecharan de ellos desde el
punto de vista material. El
primer tiro contra los guardias
suizos de la Tullerías, el 10 de
agosto de 1791, fue disparado
por el judío Zalkind Hourwitz
Lang (37). pero como este ardor
bélico encierra muchos peligros,
prefieren los judíos dedicarse a
otras actividades menos
peligrosas y sobre todo más
lucrativas. El viejo hebreo
Benoltas, hombre millonario de
esta plaza (Cádiz) queda
nombrado por ahora tesorero
general de la Orden, y cuenta
ya con un fondo disponible de
trescientos mil pesos fuertes
(Máxima 44 del Grande Oriente
Español, 1º de abril de 1824)”
(38).
P. Gaxotte, en su obra “La
Revolución Francesa”, afirma
que:
“El avituallamiento de los
Ejércitos republicanos se
realizaba por los israelitas
Bidermann, Max Beer,
Moselmann y otros, y esto dio
lugar a las quejas formuladas
por el comandante Bernanville,
del Ejército del Mosela, porque
se le enviaban para las tropas
calzados de adolescente con
suela de cartón, medias de niño
y lonas para tienda
completamente podridas” (39).
Capefigue, en su obra “Las
grandes operaciones
financieras”, dice que:

“En cuanto fueron abolidas las
leyes que restringían los
derechos de los judíos gracias a
la intervención del abate
Gregoire, de Mirabeau,
Robespierre y otros (esto lo
hacen el primer día todos los
Gobiernos revolucionarios), y
`en cuanto prevalecieron las
ideas de 1789, descargó sobre
Francia una verdadera nube de
extranjeros, especialmente
judíos de las orillas del Rhin´
(40). Entonces fue cuando
aparecieron en la arena política
los Klotz, los Benjamin Veitel
Ephraim, los Etta Palm, etc. `El
Mesías ha venido para nosotros
el 28 de febrero de 1790 con los
Derechos del Hombre´ (41),
escribía el judío Cahen, y, en
efecto, la concesión a los judíos
de todos los derechos de
ciudadanía fue una de las
grandes victorias de Israel”.
Dice el historiador israelita
Bédarride:
“La revolución de 1830 no ha
hecho sino consagrar estos
felices resultados. Cuando en
1848 la soberanía del pueblo
alcanzó sus últimos límites
surgieron nombres israelitas en
las más altas regiones del
poder” (42). Estos elegidos,
estos representantes del pueblo
ostentaban apellidos tan
franceses como los de Fould,
Cerfbeer, Crémieux, etc.
Pero no fue sólo en Francia
donde la judería desempeñó un
papel preponderante en los
movimientos revolucionarios. El
culto escritor francés R.
Lambelin afirma: “El movimiento
revolucionario que agitó la
Europa central en 1848, fue
preparado y sostenido por los
judíos” (43), así lo demuestran
numerosos hechos y
documentos.
“Entre los autores de la
revolución de 1870 y entre los
miembros de la Commune,
aparecen igualmente los judíos
representados por Ravel Isaac
Calmer, Jacob Pereyra y otros.
El autor precitado señala la
presencia de 18 judíos entre los
principales miembros de la
Commune” (44).
Asegurando el escritor francés
Drumont, que durante el

incendio de París en 1871 los
incendiarios dejaron intactos los
150 edificios que pertenecían a
la familia Rothschild.
Continuando el estudio de estos
movimientos en Europa,
volvemos a encontrar a los
judíos: el poeta Heine, Carlos
Marx, Lasalle y otros muchos.
Drumont escribe:
“Para destruir la antigua
sociedad que lo repelía, el judío
ha sabido colocarse a la cabeza
de la acción democrática. Los
Carlos Marx, los Lasalle, los
principales nihilistas, todos los
jefes de la revolución
cosmopolita son judíos. de este
modo imprimen los judíos al
movimiento la dirección que le
conviene” (45).
Y el escritor francés, Mauruce
Fara, dice:
“No olvidemos que los
fundadores de la Internacional
en 1864 fueron los judíos Marx,
Neumeier, Fribourg, James
Cohen, Lasalle, Aaron, Adler,
Franckel y, el único no judío (¿),
Compers”.
“Para dirigir el movimiento
revolucionario se fundó en
Francia el tan conocido diario
`L´Humanité´. Para ello se abrió
una suscripción que proporcionó
la suma de 780.000 francos.
Citaremos entre los doce
donantes que `por casualidad´
eran todos judíos: Levy Brul,
Levy Bram, A. Dreyfus, L.
Dreyfus, Herr, Eli Rodríguez,
León Picard, Blum, Rouff,
Kasevitz, Salomón Reinach y
Sachs” (46).
Después de leído lo que
procede no puede causar
extrañeza que en el sínodo
judío de Leipzig del 29 de junio
de 1869 se aprobara la
siguiente moción:
“El Sínodo reconoce que el
desarrollo y la realización de los
principios modernos (léase
revolucionarios) son las más
firmes garantías para el
presente y el porvenir del
judaísmo y de sus miembros.
Son las condiciones más
enérgicamente vitales para la
existencia expansiva y el mayor
desarrollo del judaísmo” (47).
“En muchos aspectos la
revolución no ha sido sino una
37

aplicación del ideal que `Israel
había traído al mundo´ “ (48)
según escribe Leroy Beaulieu,
autor nada tachado de
antisemitismo. Es preciso darle
la razón porque no se puede
negar la importancia de la
intervención judía en la obra
revolucionaria.

ORGANIZACIÓN DE
LA SOCIEDAD DE LAS
NACIONES.
El citado investigador Maurice
Fara, afirma que:
“Hemos visto a la Sociedad de
las Naciones fundada y
sostenida por las mismas
fuerzas ocultas que nos
encontramos siempre que se
trata de destruir; hoy en día la
masonería, sus auxiliares, los
partidos de izquierda y, detrás
de todos, la judería, tratan de
exterminar el sentimiento
nacional y el principio de
soberanía de los estados por la
creación de un super-gobierno
internacional, y al mismo tiempo
de desmoralizar a los pueblos
con una propaganda
antimilitarista y pacifista.
Perdido el sentimiento nacional,
esos pueblos estarán
completamente desarmados
frente a esta fuerza oculta y
sagaz que pudiéramos llamar el
imperialismo judeo-masónico”.
“La Sociedad de las Naciones
fue inaugurada el 10 de enero
de 1920; los estatutos
elaborados en las Asambleas
masónicas fueron muy poco
modificados...” (49).
Y en una nota del traductor
argentino, a la citada página
115 de la obra de Maurice Fara,
se lee lo siguiente:
“El H. Eugenio Berteaux ha
propuesto recientemente a la
Gran Logia de Francia que se
derogue el artículo 17 de la
Constitución de dicha Gran
Logia, que prescribe a todos sus
adeptos que se sometan a la
`legislación del país en que
tengan facultad de reunirse
libremente, y que se hallen
dispuestos a todos los
sacrificios que su patria les

exija´, porque `conforme a los
principios de una moral
universal, todo franc-masón es
por definición, un hombre
esencialmente libre, que no
depende sino de su conciencia´,
y `nuestra conciencia masónica
no puede exigir
imperativamente a sus adeptos
que estén dispuestos a todos
los sacrificios que la Patria les
exija´. La derogación que
propone redundará `en
beneficio de la salvaguardia de
las conciencias individuales,
entendiéndose que, en caso de
reproducirse conflictos trágicos,
esas conciencias individuales
obedecerán o no, bajo su propia
responsabilidad, a los
llamamientos de su sensibilidad,
de su razón y de su fe en la
Verdad Suprema´ “ (50).

LA ACCIÓN JUDÍA Y
MASÓNICA FRENTE
AL CRISTIANISMO
El Eminentísimo Cardenal Caro,
nos asegura, a este respecto,
que:
“Es indudable que la acción de
la masonería contra la Iglesia
Católica no es más que la
continuación de la guerra a
Cristo practicada por el
Judaísmo desde hace más 1900
años, eso sí que acomodada,
mediante el secreto, el engaño y
la hipocresía, a las
circunstancias en que tiene que
hacerla...”
“No olvidemos que el Judaísmo
rabínico es el declarado e
implacable enemigo del
Cristianismo, dice Webster. El
odio al Cristianismo y a la
persona de Cristo no es cosa de
historia remota ni puede mirarse
como el resultado de
persecución: forma una parte
íntegra de la tradición rabínica
originada antes de que tuviera
lugar cualquiera persecución de
los judíos por los cristianos, y ha
continuado en nuestro país
mucho después de que esa
persecución ha terminado...”
(51).
Por su parte, el “The British
Guardian” (13 Marzo 1925),

hace esta afirmación: “...la
Iglesia Cristiana es atacada hoy
como no lo ha sido jamás
durante siglos, y este ataque es
casi exclusivamente la obra de
los judíos” (52).
Añade el Excmo. Mons.
Cardenal José Mª Caro:
“Por lo demás, las relaciones de
la Masonería o del Judaísmo
perseguidor de la Iglesia
Católica y, según los casos, de
todo el Cristianismo, con el
Bolchevismo y Comunismo, en
Méjico, en Rusia, en Hungría y
con la amenaza de hacerlo en
todas partes, es cosa pública,
como lo es la relación del
Judaísmo con la Masonería”
(53).
NOTAS:
[1] León XIII, Carta Encíclica Humanum
Genus, abril 20 de 1884.
[2] Pablo Rosen, Satán y Cía. Buenos
Aires, 1947. p. 219.
[3] Adolphe Ricoux, L´existence des loges
de femmes (La existencia de logias
femeninas). París: Téqui, 1891. pp. 78-95.
[4] Monseñor León Meurin, S.J. Arzobispo
Obispo de Port-Louis, Simbolismo de la
masonería. Madrid: Editorial Nos, 1957.
pp. 201-202.
[5] “Revue Internationale des Sociétés
Secrètés” (RISS). París, 1913, no. 2, p. 58
[6] Albert Pike, La moral y el dogma en el
rito escocés. Anno mundi 5641 (1881).
[7] Maurice Fara, La masonería en
descubierto. Buenos Aires: La hoja de
roblre, 1960. p. 23.
[8] Rabino Benamozegh, Israel y la
humanidad. París, 1914. p. 71.
[9] Gougenot des Mousseaux, Le juif, le
judaïsme et la judaïsation des peuples
chrétiene (El judío, el judaísmo y la
judaización de los pueblos cristianos).
París, 1869. pp. 338-339.
[10] León de Poncins, Les forces secrètes
de la Revolution (Las fuerzas secretas de la
revolución), pp. 139-140 de la edición
francesa.
[11] “Revue Internationale des Siciétés
Secrètes” (R.I.S.S.), 1926, no. 8, p. 269.
[12] “Archivos Israelitas”, 1864, p. 335.
[13] “Almanaque de los franc-masones”.
Leipzig, 1884.
[14] “Les cahiers de l´ordre”, 1926, no. 34, p. 22.
[15] “Les cahiers de l´ordre”, 1926, no. 34, p. 23.
[16] Maurice Fara, obra citada, p. 111. (A
cuya diligencia debemos los datos

38

anteriores sobre la Sociedad de las
Naciones).
[17] José María Cardenal Caro R.,
Arzobispo de Santiago, Primado de Chile,
El misterio de la masonería. 2ª ed. Buenos
Aires: Editorial Difusión, 1954, p. 258.
(Col. Hoy, no. 49).
[18] Monseñor León Meurin, S.J.,
Arzobispo Obispo de Port-Louis. Filosofía
de la masonería. Madrid: Editorial Nos,
1957. pp. 30, 211-212.
[19] Monseñor León Meurin, S.J.,
Arzobispo Obispo de Port-Louis. Filosofía
de la masonería. Madrid: Editorial Nos,
1957, p. 212.
[20] Monseñor León Meurin, S. J.,
Arzobispo Obispo de Port-Louis. Filosofía
de la masonería. Madrid: Editorial Nos,
1957, pp. 41-42.
[21] Monseñor León Meurin, S.J.,
Arzobispo Obispo de Port-Louis,
Simbolismo de la masonería. Madrid:
Editorial Nos, 1957. p. 34.
[22] José María Cardenal Caro R.,
Arzobispo de Santiago, Primado de Chile,
obra citada, pp. 263, 265-266.
[23] Jewish Encyclopedia. New York:
Funk and Wagnalis Company, 1903. Vol.
V, p. 504.
[24] José María Cardenal Caro R.,
Arzobispo de Santiago, Primado de Chile,
obra citada, pp. 190-191.
[25] José María Cardenal Caro R.,
Arzobispo de Santiago, Primado de Chile,
obra citada, pp. 190-191, 193-201.
[26] Monseñor León Meurin, S. J.,
Arzobispo Obispo de Port-Louis, Filosofía
de la masonería. Madrid: Editorial Nos,
1957. pp. 212-215, 217-218.
[27] Von Haugwitz, Memorias.
[28] Declaración del P. Abel en “La nueva
prensa libre”. Viena, 1898.
[29] Barruel, Mémoires pour servir a
l´histoire du Jacobinisme. (Memorias para
historia del jacobinismo). Citado por
Maurice Fara, obra citada, p. 62.
[30] P. Deschamps, Cardenal Mathieu,
Monseñor Besson y otros.
[31] “Cadena de Unión” de julio de 1882.
Citado por Maurice Fara en “La masonería
en descubierto”, p. 63.
[32] “Memoria de la Asamblea General del
G. O. de Francia”, 1913. p. 337. Citado por
Maurice Fara, obra citada, pp. 63-64.
[33] “Memoria del congreso masónico
internacional de Bruselas de 1910”, p. 124.
[34] “Boletín oficial del G. O. de Francia”,
oct., 1922. p. 281.
[35] León Halevy, Resumen de la historia
de los judíos.
[36] R. Lambelin, Las victorias de Israel,
p. 44.

[37] León Kahn, Los judíos de París
durante la revolución. Citado por Maurice
Fara, obra citada, pp. 82-83.
[38] Maurice Fara, obra citada, p. 83, nota
n. 28 del traductor.
[39] P. Gaxotte, La revolución francesa,
pp. 279-280.
[40] Capefigue, Histoire des grandes
opérationes financières (Historia de las
grandes operaciones financieras).
[41] “Archivos Israelitas”, 1847. Vol. VIII,
p. 801.
[42] Bédarride, Les juifs en la France,
l´Italie et l´Espagne (Los judíos en Francia,
Italia y España), pp. 428-430.
[43] R. Lambelin, obra citada, p. 62.
[44] R. Lambelin, obra citada, p. 10.
[45] Edouard Drumont, La France juive
(La Francia judía). París, 1888.
[46] Maurice Fara, obra citada, p. 85.
[47] Gougenot des Mousseaux, obra
citada, p. 332.
[48] Leroy Beaulieu, Israel entre las
naciones, p. 66.
[49] Maurice Fara, obra citada, p. 115.
[50] Maurice Fara, obra citada, p. 115,
nota del traductor.
[51] José Mª Caro R., Arzobispo de
Santiago, Primado de Chile, obra citada, p.
267.
[52] “Revue Internationale des Societés
Secrètes” (R.I.S.S.), 1925, p. 430.
[53] José Mª Cardenal Caro, Arzobispo de
Santiago, Primado de Chile, obra citada,
pp. 267-268.

TERCERA
PARTE
LA SINAGOGA DE
SATANÁS
Capítulo Primero
IMPERIALISMO JUDÍO
Y RELIGIÓN
IMPERIALISTA
El pueblo hebreo fue escogido
por Dios como depositario de la
verdadera religión, cuya
conservación le fue confiada en
medio de los pueblos idólatras,
hasta la venida del Mesías
prometido con Quién se

cumplirían las profecías del
Antiguo Testamento. Pero los
judíos empezaron, ya antes de
la venida de Cristo, a tergiversar
las profecías dándoles una
interpretación falsa, racista e
imperialista.
La promesa de un reinado del
verdadero Dios en la Tierra –
reinado espiritual de la religión
auténtica-, lo interpretaron los
judíos como el reinado material
de su raza, como la promesa de
Dios a los israelitas de un
dominio material de su raza,
como la promesa de Dios a los
israelitas de un dominio mundial
y de la esclavización, por ellos,
de todos los pueblos de la
Tierra.
Como ejemplo de esas falsas
interpretaciones se pueden citar
los siguientes pasajes. En el
Génesis (capítulo XXII,
versículos 17 y 18) el Ángel del
Señor dice a Abraham:
“17. Te bendeciré, y multiplicaré
tu descendencia como las
estrellas del cielo, y como la
arena que está a la ribera del
mar: Tu posteridad poseerá las
puertas de sus enemigos, 18. Y
en tu simiente serán benditas
todas las naciones de la
Tierra...” (1).
Los judíos imperialistas han
dado a estos versículos una
interpretación material al
considerar que Dios les ofrece,
como descendientes
sanguíneos de Abraham,
adueñarse de las puertas de
sus enemigos, siendo sólo en
ellos, en los de raza judía, en
quienes podrán ser benditas
todas las naciones de la Tierra.
En cambio, la Santa Iglesia
interpreta espiritualmente estas
profecías:
“...cual es la victoria, que por
virtud de Jesucristo y por el don
de una justicia perseverante
habían de conseguir los hijos
espirituales de Abraham (es
decir los cristianos) de todos los
enemigos visibles e invisibles de
su salud. Y así el cumplimiento
a la letra de esta profecía se
verificó después del
establecimiento de la Iglesia,
cuando se sometieron a
Jesucristo todos los pueblos del

39

mundo, y recibieron de Él la
bendición y la salud” (2).
En el Deuteronomio (capítulo II,
versículo 25), dice el Señor:
“25. Hoy comenzaré a poner tu
terror y espanto en los pueblos,
que habitan debajo de todo el
cielo: para que oido tu nombre
se pongan despavoridos y como
las mujeres que están de parto
tiemblen, y sean poseídos de
dolor”.
También a este pasaje la Santa
Iglesia da una interpretación
restringida, completamente
distinta del sentido imperialista
judío, traducido, a través de la
historia, en hechos palpables
que demuestran la aplicación
práctica de esta interpretación
falsa. Dondequiera que
triunfaron a través de la Edad
Media los movimientos
heréticos dirigidos por judíos
(aunque tales triunfos fueran
locales y efímeros), iban
siempre acompañados del
crimen, del terror y del espanto.
Lo mismo ha ocurrido con sus
revoluciones masónicas, como
la de 1789 en Francia o la de
1931-1936 en España. ¡Y ya no
se diga de las revoluciones
judeo-comunistas! En la Unión
Soviética, donde los hebreos
han logrado implantar su
dictadura totalitaria, han
sembrado el pavor y la muerte
de manera tan cruel que los
pobres rusos esclavizados al oir
actualmente la palabra “judío”
tiemblan de terror.
Otro ejemplo de este tipo nos lo
proporciona la falsa
interpretación que hacen los
israelitas del versículo 16, del
capítulo VII del citado
Deuteronomio, que dice:
“16. Devorarás todos los
pueblos, que el señor Dios tuyo
te ha de dar. No los perdonará
tu ojo ni servirás a sus
dioses...”.
Mientras la Santa Iglesia da a
este pasaje una interpretación
igualmente restringida, los
judíos lo entienden de una
manera monstruosa, en el
sentido de que Dios les ha dado
el derecho para devorar a todos
los pueblos de la Tierra y
adueñarse de sus riquezas. ya
vimos (en el capítulo IV de la

Primera Parte de esta obra), lo
que el rabino Baruch Levi
escribía a su discípulo el joven
judío Karl Marx (más tarde
fundador del socialismo
malamente llamado científico),
dando supuestos fundamentos
teológicos al derecho de los
judíos para adueñarse de las
riquezas de todos los pueblos
de la Tierra mediante los
movimientos proletarios
comunistas, controlados por el
judaísmo.
El versículo 24 del mismo
capítulo VII, reza así:
“24. Y entregará sus reyes en
tus manos, y borrarás los
nombres de ellos de debajo del
cielo: nadie te podrá resistir,
hasta que los desmenuces”.
Esta profecía que la Santa
Iglesia refiere a los reyes
pecadores que gobernaban en
la tierra de Canaán, los judíos la
entienden con carácter
universal: consideran todas sus
revoluciones y conspiraciones
contra los reyes de los tiempos
modernos como empresas
santas realizadas en
cumplimiento de las profecías
de la Sagrada Biblia y además
como un medio útil para lograr
el dominio del mundo, que
también creen les fue ordenado
por Dios en las Sagradas
Escrituras.
La constante tergiversación del
sentido verdadero de las
profecías de la Biblia por los
judíos, se encuentra
nuevamente al leer el versículo
27 del capítulo VII de la profecía
de Daniel:
“27. Y que todo el reino, y la
potestad, y la grandeza del
reino, que está debajo de todo
el cielo, sea dado al pueblo de
los santos del Altísimo: cuyo
reino es reino eterno, y todos
los reyes le servirán, y
obedecerán”.
Mientras la Santa Iglesia
interpreta esta profecía en
relación al reinado eterno de
N.S. Jesucristo, los judíos
consideran que ese reinado
eterno sobre el mundo será el
de su raza sobre los demás
pueblos, que llegarán a formar
un solo rebaño con un solo

pastor, salido, naturalmente, de
la grey de Israel.
La profecía de Isaías señala:
(capítulo LX, versículos 10, 11 y
12),
“10. Y los hijos de los extraños
edificarán tus muros, y los reyes
de ellos te servirán...11. Y
estarán tus puertas abiertas de
continuo: de día y de noche no
se cerrarán, para que sea
conducida a ti la fortaleza de las
naciones, y te sean conducidos
sus reyes. 12. porque la nación
y el reino, que a ti no sirviere,
perecerá; y las naciones serán
destruidas y desoladas”.
Esta profecía, que se refiere al
reinado de Cristo y de su Iglesia
(3), adquiere para los judíos un
sentido totalmente diferente que
viene a cristalizar en hechos,
claramente reconocibles,
dondequiera que se haya
impuesto la dictadura judeocomunista en los diversos
países que han tenido la
desgracia de caer en las garras
del monstruo.
En todos estos pueblos, los que
no han servido a los judíos o
han osado rebelarse contra su
servidumbre, han sido
destruidos. No hay más dueño
que los judíos, porque ellos se
apoderaron de la fortaleza de
todas esas naciones.
Así, podrían seguirse citando
versículos del Antiguo
Testamento que han sido
falsamente interpretados por el
imperialismo judaico. Hay que
tener presente que muchos de
los profetas fueron asesinados
por los judíos sólo porque
contradecían y censuraban sus
perversidades.
Pero lo más grave de esas
interpretaciones falsas de las
profecías de la Biblia fue la que
se relacionó con la venida del
Mesías, Redentor del género
humano, que establecería el
reinado del verdadero Dios en el
mundo. Aquí fue donde los
judíos se desviaron en forma
más grave de la Verdad
Revelada, dando a las
promesas sublimes
relacionadas con el Mesías un
carácter racista e imperialista.
Ya en tiempo de N. S.
Jesucristo estaba tan arraigada
40

entre los israelitas esa
interpretación falsa, que la
generalidad pensaba en el
Mesías prometido como en un
rey o caudillo guerrero, que, con
la ayuda de Dios, conquistaría a
todas las naciones de la Tierra
por medio de guerras
sangrientas en las que Israel
resultaría siempre vencedor y
acabaría por dominar
materialmente al mundo entero.
Por ello, cuando Jesús ante
tales pretensiones se opuso a
todo derramamiento de sangre,
manifestando que su reino no
era de este mundo, los
imperialistas judíos sintieron
naufragar todas sus esperanzas
y ambiciones y empezaron a
temer seriamente que la
doctrina de Cristo llegara a
convencer a todos los hebreos,
y los hiciera reconocer en El al
Mesías prometido.
Cuando Jesús predicó la
igualdad de todos los hombres
ante Dios, los judíos pensaron –
y con muy justa razón- que
Cristo con sus doctrinas echaba
abajo sus equivocadas
creencias acerca de Israel como
pueblo escogido de Dios para
dominar materialmente al
mundo, anulando, al mismo
tiempo, la idea de un pueblo
superior a los demás por
voluntad divina que estaba,
según ellos, destinado por
orden de Dios a esclavizar a los
demás pueblos y a adueñarse
de sus riquezas.
Por ello, los dirigentes del
judaísmo en esa época,
sacerdotes, escribas, etc.,
sintieron que Jesús amenazaba
el brillante porvenir acordado al
pueblo de Israel como futuro
amo del Universo, ya que al ser
todos los pueblos iguales ante
Dios, como lo predicaba N.S.
Jesucristo, no había lugar en la
Tierra para uno de ellos,
escogido a manera de futura
casta privilegiada y dominante
de la humanidad.
En defensa de la tesis
imperialista judía, Caifás, sumo
pontífice de Israel, señalaba la
conveniencia de que muriera un
hombre, Jesucristo, para salvar
a un pueblo.

Con posterioridad al crimen más
negro y trascendental cometido
en la historia de la humanidad, o
sea, el asesinato de Dios Hijo
por los judíos, éstos siguieron
empecinados en sus
ambiciones imperialistas,
tratando de compilar y justificar
en un nuevo libro sagrado sus
falsas interpretaciones de la
Sagrada Biblia. Así, surgió el
Talmud, especie de Nuevo
Testamento de los judíos,
condenado por la Santa Iglesia
y en el cual, según ellos por
inspiración divina, se contiene la
más perfecta interpretación del
Antiguo Testamento.
Después surgió la recopilación
de la Cábala judía, que quiere
decir tradición, en la que fue
consignada –también por
inspiración divina, según los
judíos- la interpretación
esotérica, es decir, oculta y
verdadera de las Sagradas
Escrituras. A continuación
pasamos a citar unos cuantos
pasajes de esos “libros santos”
del judaísmo moderno, ya que
la índole de este trabajo nos
impide extendernos más sobre
la materia.
“Vosotros israelitas, sois
llamados hombres, en tanto que
las naciones del mundo no
merecen el nombre de hombres,
sino el de bestias” (4).
“La progenie de un extranjero es
como progenie de animales” (5).
En los anteriores pasajes dan
los falsos intérpretes de las
Sagradas Escrituras un paso de
gran trascendencia: el de quitar
a los cristianos y gentiles, es
decir, a todos los pueblos de la
Tierra, su carácter humano,
dejándolos en la categoría de
bestias.
Para darse cuenta de la
importancia de este paso infame
hay que tener en presente que,
según la Revelación Divina del
Antiguo Testamento, todos los
animales y bestias fueron
creados por Dios para servicio
del hombre, el cual puede
comer su carne, utilizar su piel
como vestido, matarlos,
desollarlos y hacer con ellos
todo aquellos que le convenga.
En cambio, obligó al hombre a
guardar los Mandamientos

respecto a sus semejantes, los
demás hombres.
Para los judíos –según la falsa
interpretación que dan de las
Escrituras-, tanto los cristianos
como los gentiles son simples
animales y no seres humanos,
por lo que automáticamente, los
hebreos quedan sin obligación
de guardar los Mandamientos
con respecto a ellos,
sintiéndose, al mismo tiempo,
con todo el derecho de
matarlos, desollarlos y privarlos
de todo lo que tengan, como a
cualquier animal. Jamás ha
existido, ni existe sobre la
Tierra, un imperialismo tan
implacable y totalitario como el
de los judíos.
Este concepto trascendental
acerca de la animalidad de los
demás pueblos explica
claramente la conducta
implacable, cruel y despectiva
hacia todo derecho humano,
observada por los jerarcas
judíos del comunismo
internacional.
Su desprecio por los demás
llega al extremo de hacerlos
afirmar:
“¿Qué es una prostituta?
Cualquier mujer que no sea
hebrea?”.
Esto explica, según lo han
repetido y denunciado varios
escritores de distintas
nacionalidades, el hecho de que
los judíos hayan sido en todas
partes los más inescrupulosos
comerciantes en la trata de
blancas y los más asiduos
defensores de las doctrinas
disolventes, el amor libre y la
promiscuidad, mientras
mantienen a sus familias en la
más absoluta disciplina y
moralidad. Es que siendo
animales los cristianos y
gentiles, nada de extraño tiene
que vivan en la prostitución y en
la promiscuidad.
En cuanto a los instintos
asesinos de los judíos,
manifestados a través de los
siglos, se ven alentados con la
que ellos creen inspiración
divina del Talmud y de la
Cábala, pero que según la
Santa Iglesia, no es sino obra
satánica.

41

“Al mejor entre los gentiles,
mátalo” (7).
Si Dios les ordenó tal cosa,
tratándose como se trata de un
pueblo cruel y sanguinario,
como lo demuestra la Pasión y
Muerte de Cristo, las torturas y
matanzas de la Rusia
comunista, etc., ¿qué de
extraño tiene que, donde pueda
hacerlo, asesine a todos
aquellos que en alguna forma
se oponen a sus perversas
maquinaciones?
Ese odio diabólico, ese sadismo
que han demostrado siempre
los judíos en contra de los
demás pueblos, tiene también
su origen en la interpretación
falsa de la Revelación divina, es
decir, en la cábala y el Talmud.
Sirva de ilustración el siguiente
ejemplo:
“¿Qué significa `Har Sinai´ ¿
Significa el monte desde el cual
se ha irradiado el Sina, es decir,
el odio contra todos los pueblos
del mundo” (8).
Es necesario recordar, que fue
en el Monte Sinaí donde Dios
reveló a Moisés los Diez
Mandamientos; pero los judíos
modernos consideran, en forma
tan equivocada como absurda,
que allí fue revelada la religión
del odio que ellos observan
hasta nuestros días; odio
satánico contra los demás
pueblos que ha tenido su
manifestación extrema en los
tormentos y matanzas
perpetradas por el comunismo
internacional.
La Cábala, reservada para los
altos iniciados del judaísmo, no
para la plebe, llevó la división
entre judíos y gentiles –entre los
que incluyen a los cristianos- a
los extremos más absurdos.
Mientras por una parte, se
rebajaba a los gentiles a la
categoría de simples animales,
por otra parte, se elevaba a los
judíos a la categoría de dioses,
identificándolos con la divinidad
misma. ¡Hasta ese grado han
falseado los judíos el significado
del Pentateuco y en general del
Antiguo Testamento!
El blasfemo pasaje que aparece
a continuación, es sumamente
ilustrativo al respecto:

“Dios se exhibe en la Tierra en
las semblanzas del judío. Judío,
Judas, Judá, Jevah o Jehová,
son el mismo y único ser. El
hebreo es el Dios viviente, el
Dios encarnado, es el hombre
celeste, el Adán Kadmon. Los
otros hombres son terrestres, de
raza inferior; sólo existen para
servir al hebreo, son pequeñas
bestias” (9).
Es natural que semejante
manera de pensar haya llevado
a los judíos a la conclusión
lógica de que todo cuanto existe
en la Tierra les pertenece,
incluso las bestias –entre las
que nos incluyen a los demás
hombres- y todo lo que a esas
bestias pertenece.
Los falsificadores de las
Sagradas Escrituras intentaron,
tanto en el Talmud como en la
Cábala, fortalecer el
imperialismo judaico dándole el
carácter de mandato divino. Los
siguientes pasajes lo
demuestran:
“El Altísimo habló a los israelitas
así: Vosotros me habéis
reconocido como único
dominador del mundo y por esto
yo he de haceros los únicos
dominadores del mundo” (10).
“Dondequiera que se
establezcan los hebreos, es
preciso que lleguen a ser amos;
y mientras no posean el
absoluto dominio, deben
considerarse como desterrados
y prisioneros. Aunque lleguen a
dominar naciones, hasta que no
las dominen todas, no deben
cesar de clamar: `¡Qué
tormento!´ `¡Qué indignidad!´”
(11).
Esta falsa revelación divina,
contenida en el Talmud, es una
de las bases teológicas de la
política del judaísmo moderno,
que realizándola al pie de la
letra cree cumplir con la
voluntad de Dios.
Cuando los pueblos cristianos y
gentiles han abierto
generosamente sus fronteras a
los emigrantes judíos,
equiparándolos a los de otras
naciones, jamás han podido
imaginar que dan albergue a
eternos conspiradores, siempre
dispuestos a trabajar en la
sombra y sin descanso hasta

dominar al pueblo ingenuo que
les abrió sus puertas.
El Talmud claramente señala
que los judíos no deben
descansar hasta que el dominio
sea absoluto. Los judíos Los
judíos han comprendido que la
democracia y el capitalismo –
que les ha permitido dominar a
los pueblos- no les ha
proporcionado ese dominio
absoluto ordenado por el Dios
de que habla el Talmud; por
eso, los judíos Karl Marx y
Federico Engels inventaron un
sistema totalitario que les
asegure poder quitar a
cristianos y gentiles todas sus
riquezas, todas sus libertades y,
en general, todos sus derechos
humanos, hasta igualarlos con
las bestias.
La dictadura del socialismo
comunista de Marx permite a los
judíos alcanzar ese dominio
absoluto; por ello, desde que la
implantaron en Rusia, han
trabajado sin descanso para
destruir el régimen capitalista
que ellos mismos habían
creado, pero que fue incapaz de
hacerlos llegar a la meta
deseada.
Como revela el Talmud, no
basta a los judíos dominar
algunas naciones, sino que
deben dominarlas todas;
mientras no lo logren, deben
clamar: “¡Qué tormento!” “¡Qué
indignidad!”.
Esto explica el por qué es
insaciable el imperialismo judío
comunista. Pone de manifiesto
lo absurdo que es creer en una
sincera convivencia pacífica o
en la posibilidad de que el
comunismo cese en su
ambición de conquistar a todas
las naciones de la Tierra. Los
judíos creen que Dios les ha
ordenado imponer un dominio
total a todas las naciones y que
ese dominio total lo conseguirán
sólo por medio de la dictadura
totalitaria socialista del
comunismo. Como ese dominio
integral debe extenderse a
todas las naciones del mundo,
no descansarán hasta imponer
la esclavitud comunista a todos
los pueblos de la Tierra.
Es indispensable que los
cristianos y gentiles acaben tan
42

tremenda tragedia. La
existencia de un totalitarismo
cruel e imperialista, impulsado
por un grupo de místicos,
fanáticos y locos que realizan
todos sus crímenes y todas sus
perversidades creyendo
firmemente que están
cumpliendo con fidelidad los
mandatos de Dios, es una
ominosa realidad. Llega su
maldad hasta tal grado, que
creen moralmente lícito hacer
triunfar el ateísmo y el
materialismo comunista en todo
el mundo, de manera transitoria,
mientras ellos, que son
religiosos y creyentes, logran
destruir “al odiado cristianismo y
demás religiones falsas”, con el
fin de hacer imperar sobre las
ruinas de todas, la religión
actual de Israel, la cual
reconoce el derecho de los
judíos a dominar el mundo y su
carácter de casta privilegiada –
por derecho divino- en la
humanidad de los tiempos
venideros.
Por otra parte, el Talmud dice
dar a los judíos la verdadera
interpretación de las promesas
bíblicas acerca del Mesías:
“El Mesías dará a los hebreos la
dominación del mundo y a ella
estarán sometidos todos los
pueblos” (12).
Podría seguirse citando pasajes
de los distintos tratados del
Talmud y de la Cábala judía –
tan elocuentes como los
anteriores- que nos permitirían
percibir cuál es el significado y
trascendencia de la actual
religión de los judíos y el peligro
que ella significa para la
Cristiandad y para el resto de la
humanidad. Cuanto más se
profundice en esta materia, más
claro se verá el abismo que
media entre la primitiva y
verdadera religión revelada por
Dios a los judíos a través de
Abraham, Moisés y los profetas,
y la falsa religión que fueron
elaborando a base de la falsa
interpretación de la Sagrada
Biblia, tanto aquellos hebreos
que crucificaron a Cristo
Nuestro Señor como sus
descendientes, sobre todo, a
partir de la aparición del Talmud
de Jerusalén y el de Babilonia y

de la posterior elaboración de
los libros cabalísticos “SepherHa-Zohar” y “Sepher-Yetsirah”,
libros sagrados que son la base
de la religión de los judíos
modernos.
Si media un abismo entre la
religión de Abraham y de
Moisés y la del judaísmo
moderno, éste se hace
insondable entre el cristianismo
y dicho judaísmo moderno;
puede decirse que este último
es la antítesis y la negación
misma de la religión cristiana,
contra la cual destila odio y afán
destructor en sus libros
sagrados y en sus ritos
secretos.
La lucha de siglos, emprendida
por la Santa Iglesia en contra de
la religión judía y sus ritos, no
tuvo por origen, como
falsamente se ha dicho, la
intolerancia religiosa del
catolicismo, sino la maldad
inmensa de la religión judía, que
presentaba una mortal amenaza
para la Cristiandad.. Esto fue lo
que obligó a la Iglesia –tan
tolerante en un principio- a
adoptar una actitud decidida en
defensa de la Verdad, de la
Cristiandad y de todo el género
humano.
Es, pues, errónea y sofística la
opinión de algunos clérigos que
se dicen cristianos, pero que le
hacen el juego a los judíos en
forma bastante sospechosa, en
el sentido de que es ilícito
combatir al judaísmo porque los
judíos fieles –los judíos
creyentes- tienen una religión
afín y hermana de la cristiana.
En primer lugar, es falsa la base
de su tesis. Lo hemos
demostrado en este capítulo y
podrá comprobarlo quien
profundice su estudio en los
secretos de la religión judía
postbíblica; secretos que fueron
condenados en la doctrina de
los Padres de la Iglesia, en los
concilios ecuménicos y
provinciales y en los estudios de
ilustres clérigos católicos de la
Edad Media y de los siglos
anteriores al presente.
En segundo lugar, lo que los
judíos pretenden realmente con
imponer a los católicos esa tesis
de la ilicitud de combatir a la

criminal secta judaica, es lograr
la adquisición de una nueva
patente de corso que les
permita, sin exponerse a
contraataques directos, seguir
adelante en sus movimientos
revolucionarios masónicos o
comunistas, hasta lograr la
destrucción de la Cristiandad y
la esclavización de la
humanidad.
Los judíos y sus cómplices
dentro del cristianismo quieren
asegurar, en forma cómoda el
triunfo definitivo del
imperialismo judaico, ya que si
los cristianos se abstienen de
atacar y vencer a la cabeza de
toda la conspiración,
reduciéndose a atacar
únicamente su rama masónica,
anarquista, comunista o
cualquier otra, la cabeza –el
judaísmo-, libre de ataques,
conservará todo su vigor
mientras sus tentáculos
masónicos y comunistas, con
todos sus derivados, se
dedicarán a atacar de manera
inmisericorde, como lo han
venido haciendo, a las
instituciones religiosas, políticas
y sociales de la Cristiandad y
del mundo entero.

Capítulo Segundo
ALGO MÁS SOBRE
LAS CREENCIAS
RELIGIOSAS DE LOS
JUDÍOS
La falsa interpretación de las
Sagradas Escrituras hizo a los
judíos apartarse cada día más
de la primitiva religión de los
hebreos que les fue revelada
por Dios a través de Abraham,
Moisés y los profetas, para
llegar, con la aparición del
Talmud y de la Cábala, a una
creencia sectaria, anticristiana e
imperialista, que nada de común
tiene con la primitiva Verdad
Revelada.
Utilizamos para demostrarlo,
entre otras pruebas, pasajes de
esos mal llamados libros
sagrados que sirven de base a

43

la religión del judaísmo
moderno.
En el presente capítulo se verá
algo más sobre las creencias
religiosas de los llamados judíos
fieles para poder demostrar, con
mayor claridad, que ninguna
afinidad o parentesco existe
entre éstas y la religión de los
cristianos.
Lo primero que debe tomarse
en cuenta al abordar el
problema de la religión judía
moderna, es que se trata de una
religión secreta, a diferencia de
las demás religiones cuyos
dogmas, doctrinas y ritos son de
carácter público y, por lo tanto,
pueden ser conocidos por
cualquier extraño a ellas.
Los judíos, después de la
crucifixión del Señor, fueron –a
través de los siglos- ocultando a
los cristianos y a los gentiles
todas aquellas doctrinas y ritos
que, por constituir una amenaza
contra los demás hombres,
necesitaban mantener en
secreto. Temían, con toda
razón, que al conocer su
doctrina, las gentes
reaccionaran violentamente en
contra de los judíos.
Ya en un texto talmúdico puede
leerse lo siguiente:
“Comunicar algo de nuestra ley
a un gentil equivale a al muerte
de los hebreos, pues si los
Goyim (gentiles) supieran lo que
nosotros enseñamos a
propósito de ellos, nos
exterminarán sin más” (13).
La mentira ha sido el arma
principal de lo que Cristo
Nuestro Señor llamó, ya desde
entonces, la “Sinagoga de
Satanás”. Con mentiras y
engaños han controlado a los
pueblos en sus revoluciones
masónicas y con mentiras y
engaños llevan a las
revoluciones comunistas. baste
decir que hasta se valen de la
mentira para los asuntos
relacionados con su propia
religión.
A los cristianos y a los gentiles
los engañan haciéndoles creer
que la actual religión judía es
como todas las demás: que se
limita a rendir culto a Dios, a
fijar normas de moralidad y a
defender los valores del espíritu.

Pero tienen mucho cuidado de
ocultar que su religión es, en
realidad, una secta secreta que
conspira para destruir a la
Cristiandad, que sigue odiando
a muerte a Cristo y a su Iglesia
y que trata de dominar primero y
esclavizar después a los demás
pueblos de la Tierra.
No es de extrañar, por lo tanto,
que en su propio libro sagrado,
el Talmud, afirmen que si los
gentiles (entre los que incluyen
a los cristianos) “supieran lo que
nosotros enseñamos acerca de
ellos, nos exterminarían sin
más”.
La historia nos demuestra lo
acertado de esta previsión
talmúdica. La Santa Iglesia, al
descubrir lo que en secreto
enseñaban los maestros o
rabinos a sus fieles, mandó
requisar y destruir en diversas
ocasiones los libros del Talmud,
ante el peligro que significaban
sus enseñanzas para los judíos,
convirtiéndolos en una secta de
conspiradores, ladrones y hasta
asesinos; peligro mayor para
aquellos que, siendo más
fervorosos en su religión,
aceptaban sin condiciones y con
fanatismo las enseñanzas del
Talmud y de la Cábala.
De nada sirvió otro fraude judío,
consistente en hacer textos
apócrifos del Talmud, dados
después a conocer a las
autoridades civiles y
eclesiásticas sin los pasajes
cuya lectura se consideraba
peligrosa para los cristianos.
Con frecuencia, tanto la Santa
Iglesia como los gobiernos
civiles descubrían los textos
auténticos ante la indignación
general, manifestada a menudo
en reacciones violentas contra
la secta religiosa del judaísmo,
cuyos auténticos libros
sagrados contienen ya los
lineamientos de la conspiración
que han venido desarrollando
en contra de la humanidad
entera.
El escritor judío Cecil Roth, en
su obra “Storia del pòpolo
ebraico”, habla con extensión de
la condenación del Talmud por
el Papa Gregorio IX y demás
condenaciones sucesivas hasta
aquella del Papa León X, en el

siglo XVI, que tuvo su origen en
una denuncia al Cardenal
Carafa, de que la obra era
perniciosa y blasfema. Esta
denuncia fue hecha por el judío
Vittorio Eliano, que era sobrino
del sabio judío Elia Levita y tuvo
como consecuencia, la quema
pública del Talmud en el
“Campo dei fiori”, de Roma, en
el otoño de 1553 (14).
En los procesos de la
Inquisición, seguidos en contra
de los judíos clandestinos,
llamados por la Santa Iglesia,
“herejes judaizantes”, se
encuentra otra fuente muy
copiosa sobre las ocultas y
verdaderas creencias religiosas
de los judíos. Quienes deseen
profundizar en este estudio
necesitarán consultar los
archivos de la Inquisición de
esta capital del mundo católico;
los de las ciudades italianas
donde más se introdujeron los
judaizantes; de Carcasona, de
Narbona y de otros lugares de
Francia; de Simancas, en
España; de la Torre do Pombo,
en Portugal; de México y de
otros países de la catolicidad.
Por nuestra parte, nos
limitaremos a citar los “Procesos
de Luis de Carvajal” (El Mozo),
en donde se puede apreciar la
mentalidad de los judíos y
conocer ciertas creencia
religiosas de los mismos, muy
reveladoras.
Se trata de una edición del
Gobierno de México del año de
1935, publicación oficial del
Archivo General de la Nación.
En éste se encuentran los
manuscritos originales con las
consiguientes firmas del judío
procesado, de los inquisidores,
testigos, etc. La autenticidad de
estos valores manuscritos
queda fuera de duda; ni los
mismos judíos contemporáneos
han podido negarla jamás, por
el contrario, los consideran
como valiosos documentos
históricos y los citan en algunas
obras hebreas.
El contenido de estos
documentos es algo espantoso:
monstruosas blasfemias contra
Nuestro Señor Jesucristo y
María Santísima; odio satánico
hacia el cristianismo; odio que
44

nada tiene que ver con la
auténtica ley dada por Dios a
Moisés en el Sinaí, pero que es
la esencia de la religión oculta
del judaísmo moderno; religión
de odio, de odio feroz contra la
Cristiandad; odio que inspira las
matanzas de cristianos y las
persecuciones contra la Santa
Iglesia y que se ha desatado en
forma explosiva, irrefrenable y
ominosa en todos los lugares
donde han triunfado las
revoluciones judeo-masónicas y
judeo-comunistas.
Del segundo proceso contra
Luis de Carvajal, iniciado a fines
del siglo XVI, en el año 1595,
nos atrevemos a transcribir con
verdadera repugnancia lo que
sigue, porque es urgente
desagraviar a Cristo Nuestro
Señor y a María Santísima de
las blasfemias que lanzan los
judíos; y porque es necesario
demostrar palpablemente la
mendacidad de esta tesis
extraña, sostenida actualmente
por algunos clérigos que
afirman que es indebido
combatir al judaísmo por su
afinidad con la religión cristiana,
afirmación que raya en la
demencia y que sólo puede
prosperar entre quienes,
desconociendo el problema,
caen víctimas de las fábulas
judaicas.
La intensa religiosidad de Luis
de Carvajal se manifiesta en
diversos pasajes del proceso.
Transcribimos a continuación el
testimonio de Manuel de
Lucena, judío, amigo de Luis de
Carvajal:
“...y lo que pasa es que habrá
año y medio que yendo éste a
Santiago a ver a Luis de
Carvajal y visitándole en el
colegio de los indios en un
aposento de él, que estaba
sacando moralidades de la
Biblia, y éste le dijo: `cosas
lindas estáis escribiendo´ ; y el
dicho Luis de Carvajal le
respondió que tales eran, y que
se espantaba cómo no abría los
ojos tosa criatura, y que
quebrantado fuese quien
quebrantaba la palabra del
Señor, diciéndolo por los
cristianos que fuesen
quebrantados, porque

quebrantaban la Ley de Moisén,
que llamaba la Ley del Señor;...”
Después, sigue diciendo Manuel
de Lucena, que manifestándole
algunas dudas:
“...al dicho Luis de Carvajal
como a hombre que guarda la
Ley de Moisén y es muy leído
en la Biblia, se las declaraba y
le satisfacía; y el dicho Luis de
Carvajal le decía a éste cómo
vio que guardaba la Ley de
Moisén y que también estaba en
ella por habérsela comunicado a
Ley y tratado de autoridades del
Testamento Viejo: que de allí en
adelante le tendría por hermano
y aunque indigno, lo
encomendaría a Dios en sus
oraciones...” (15).
Hasta aquí aparece Luis de
Carvajal como un piadoso judío,
fervorosamente religioso; pero
que ya demuestra su odio al
cristianismo cuando dice:
“quebrantados sean los
cristianos”, porque quebrantan
la Ley de Moisés.
El mismo judío, Manuel de
Lucena, afirma que en cierta
ocasión preguntó a Luis de
Carvajal
“...cómo se entendía un capítulo
de Zacarías que comienza, que
el principio de él no se acuerda
más de que se dice en él:
`despierta, cuchillo, contra mi
pastor y contra el hombre,
conjunto amigo, etc.´. Y el dicho
Luis de Carvajal le respondió
que aquella autoridad y aquello
que en aquello se contiende,
diría el Señor el día del Juicio a
Jesucristo, por haberse hecho
Dios, condenándole a Él y a
todo su reino a los infiernos;...”
(16).
Aquí, las interpretaciones
equivocadas del Antiguo
Testamento levan a un judío
piadoso en su religión, a destilar
odio contra Cristo Nuestro
Señor, al afirmar que Este y su
reino serán condenados a los
infiernos, blasfemia lanzada
contra el Hijo de Dios por un
hebreo intensamente religioso,
considerado actualmente por los
judíos como un santo varón y
mártir.
Sigue diciendo después el
mismo Lucena, en su

testimonio, que cierto día fue a
casa de Luis de Carvajal y halló
“...al dicho Luis de Carvajal,
doña Francisca su madre, doña
Isabel, doña Leonor y doña
Mariana, sus hermanas,
hincadas de rodillas hacia el
Oriente, rezando Salmos y
oraciones de la Ley de Moisén,
y con voz baja y llorando el
dicho Luis de Carvajal, decía los
dichos Salmos y oraciones; y
las dichas doña Francisca, doña
Isabel, doña Leonor y doña
Mariana respondían de la
misma manera, la voz baja y
llorando; todo lo cual hacían en
guarda y observancia de la Ley
de Moisén y del Día Grande del
Señor...” (17).
La religiosidad y piedad de este
ferviente judío quedan, por
tanto, fuera de duda.
Los frailes dominicos
inquisidores, para ayudarse en
el esclarecimiento de la verdad,
utilizaban, además de los
testimonios de algunos judíos,
un medio consistente en
introducir a la celda del reo a un
sacerdote católico, que
conociendo las creencias y ritos
secretos del judaísmo,
apareciera ante el preso como
otro judío encarcelado en la
misma celda. Con esta
estratagema, se logró que
Carvajal, creyéndose
acompañado por un hermano y
correligionario, externara los
verdaderos sentimientos ocultos
en su corazón. El clérigo
escogido fue don Luis Díaz,
cuyos testimonios constan en
las actas de la audiencia
celebrada en la ciudad de
México, el 9 de febrero de 1595.
Ante el Inquisidor Don Alfonso
de Peralta, el sacerdote
mencionado, bajo juramento
prestado, hizo, entre otras, las
siguientes declaraciones:
“...que es verdad que él ha
pedido audiencia, para decir y
declarar dichas cosas que le
han pasado con Luis de
Carvajal, compañero de cárcel
de éste, acerca de la Ley de
Moisén; y en aprobación de ella
le dijo a éste el dicho Luis de
Carvajal que no se
encomendase a Ntra. Sra. la
Virgen María, porque era una
45

mujercita embaidora, mujer de
un carpintero, para que éste
viese lo poco en que la había de
estimar, le hacía saber que
estando un día la Virgen
Santísima, apartada de José, su
santo esposo, vino a visitarla un
herrero que andaba enamorado
de su Divina Majestad, y
estando con su menstruo tuvo
acceso carnal con ella y
entonces engendraron a
Nuestro redentor Jesucristo,
llamándole el perro embaidor,
barbillas, y que por él había
venido la perdición de todo el
género humano y la que agora
había entre todos los cristianos
que guardaban su secta, y que
por esta causa están Nuestro
redentor Jesucristo y su
Santísima Madre y todos los
Apóstoles y Stos. que los
cristianos llaman mártires,
ardiendo en los infiernos; y
porque la creyese éste y no
tuviese duda, le dijo el dicho
Luis de Carvajal que Adonay,
verdadero Dios de los Ejércitos
y de las hazañas, había
pronosticado al profeta Daniel
que había cuatro reinos, y que
en el postrero vio el dicho
profeta que había una figura
espantable, y que le salían de la
frente diez cornezuelos y entre
los cuales había uno muy
pequeño que tenía ojos y boca,
y daba a entender esta bestias
fiera que era Jesucristo Ntro.
Redentor, llamándole bestia
abominable; y que esta visión
que vio el dicho profeta
pronosticaba la perdición que (a
la venida de Jesucristo, habría
en el mundo, y que como Cristo
había sido tan gran pecador, lo
eran también los Sumos
Pontífices y todos los prelados
de las iglesias) que seguían su
doctrina y que cuando la
magdalena fue a pedir perdón a
Cristo y le ungió y le dijo:
`Remitunt tibi peccato´, la
estaba contemplando para
pecar con ella” (18).
Sigue la declaración del clérigo
católico, Luis Díaz, en los
siguientes términos:
“Item, dijo: que queriendo éste
saber del dicho Luis de Carvajal
qué cómplices había que
guardasen la Ley de Moisén,

fingiendo éste que la quería
guardar, para venir luego y
manifestarlos ante los Sres.
inquisidores, le dijo el dicho Luis
de Carvajal que pues él estaba
determinado a confesar y a
morir en la Ley de Moisén,
podría acudir éste a Manuel de
Lucena y a Manuel Gómez
Navarro y a Pedro Enríquez,
que eran grandes judíos y
guardaban con perfección la
Ley de Moisén...” (19).
A continuación, se transcribe
una escena inmunda relatada
por el padre Luis Díaz, en la que
se ve de lo que pueden ser
capaces esos judíos muy
fervorosos y apegados a su fe
religiosa. Se trata del propio
Luis de Carvajal, cuya
religiosidad es ya conocida, de
Manuel Gómez Navarro, de
quien dice aquél ser gran judío y
guardar con perfección la Ley
de Moisés y de Diego Enríquez,
de quien dice ser el mayor judío
que había en la Nueva España.
La declaración del R.P. Díaz
dice:
“...se acuerda que el dicho Luis
de Carvajal dijo a éste que
Diego Enríquez, penitenciado
por este Santo Oficio, hermano
del dicho Pedro Enríquez, era
aunque mozo, el mayor judío
que había en al Nueva España
y de mayor pecho y valor, y que
estando en esta ciudad, en casa
del dicho Diego Enríquez, se
quedaron a dormir con el dicho
Diego Enríquez en una misma
cama el dicho Luis de Carvajal y
Manuel Gómez Navarro, y toda
la noche estuvieron en mucha
chacota comiendo nueces y
pasas, y el dicho Luis de
Carvajal les hizo una plática en
alabanza de la Ley de Moisén, y
el dicho Diego Enríquez,
después de una plática, se
levantó al servicio, y habiendo
puesto un Cristo que tenía a la
cabecera de la cama, atado a
los pies de ella, estándose
proveyendo, decía: por Nuestro
Redentor Jesucristo, esto puedo
almorzar este perro por la
mañana; y volviéndose a la
cama, como dormía el dicho
Diego Enríquez en medio del
dicho Luis de Carvajal y Manuel
Gómez Navarro, teniendo el

rostro de Cristo a sus pies,
alzaba la copa y ventoseaba
diciendo al Cristo: bebe, perro,
juro a Dios que os he de poner
las barbas bermejas; y el dicho
Manuel Gómez Navarro, no
pudiendo sufrir el hedor, dijo al
dicho Diego Enríquez: idos de
ahí, lleva a ese perro con todos
los diablos, y ponelde en otra
parte y allí dalde de beber
cuanto vos quisiéredes; y
entonces dijo el dicho Luis de
Carvajal: dexaldo estar que yo
me huelgo mucho y no hay
agua rosada ni agua de ángeles
para mí, como ver tratar mal a
este perro ahorcado, embaidor y
hechicero” (20).
La terrible escena demuestra
que, el odio satánico de los
judíos hacia Cristo Nuestro
Señor seguía siendo el mismo
mil seiscientos años después de
su crucifixión. Y, del mismo
modo, evidencia que es falsa la
tesis sostenida por muchos
israelitas en el sentido de que,
los enemigos implacables de
Cristo y de su Iglesia son los
judíos descreídos y no los
judíos fieles a su religión, la cual
es pariente cercana de la
cristiana.
Es evidente, que los judíos más
fieles a su monstruosa religión
son los más enconados
enemigos de Cristo y de la
Cristiandad, ya que es en tal
secta religiosa donde beben el
odio implacable contra Jesús y
contra todo lo cristiano. Por el
contrario, los pocos hebreos
que venciendo el temor a las
terribles amenazas –incluso el
asesinato de los llamados
apóstatas y de represalias
contra sus familias- logran
desligarse de la secta
demoníaca y adquieren el
calificativo de judíos de sangre;
pero incrédulos en su religión,
acaban por perder su odio hacia
la Cristiandad y hacia la
humanidad entera, al dejar de
absorber constantemente ese
ambiente de odio contra la
Iglesia, ese afán de esclavizar y
odiar a la humanidad, que
infesta las Sinagogas de
Satanás. Desgraciadamente
son poquísimos los que lo
hacen, puesto que casi nadie se
46

atreve a desafiar las iras de los
dirigentes judíos manifestadas,
a menudo, por represalias y
bloqueo económico,
excomuniones terribles y
amenazas de muerte, siempre
pendientes sobre las cabezas
de los incrédulos que se atrevan
a desligarse de la Sinagoga.
Siguiendo con las constancias
del expediente del segundo
proceso en contra del judío Luis
de Carvajal, encontramos en las
declaraciones del Padre Díaz
que habiendo preguntando al
primero con qué otros judíos de
confianza podía tratar,
respondióle Carvajal:
“...con el dicho Antonio Díaz
Márquez, porque era gran
siervo de Dios y guardaba la
Ley de Moisén y que si no fuera
casado con una perra cristiana,
hija de villanos, se hubiera ido a
una judería...que el dicho
Antonio Díaz Márquez, cuando
iba a la iglesia y se hincaba de
rodillas y hacía que rezaba y
decía a las imágenes de los
santos semejantes sean a
vosotros los que en vosotros
adoran...y que cuando salía el
sacerdote a decir misa al altar,
de la hostia decía el dicho
Antonio Díaz Márquez, en un
solo Dios creo, en un solo Dios
adoro y no en este perro que no
es sino un pedazo de
engrudo...y luego se apartó
hacia donde tenía el dicho Luis
de Carvajal un Cristo y unas
imágenes, y se llegó al Cristo y
le dio una higa, metiéndosela en
los ojos por dos veces y
diciéndole: ¿qué secreto nos
tendrá este perro de barbillas? y
entonces le escupió en el rostro
y luego se levantó el dicho Luis
de Carvajal, diciendo: no me
habéis de llevar en eso ventaja;
y escupiendo a la imagen de
Nuestro Señor Jesucristo, dijo:
no habéis de llamar a éste
perro, sino Juan Garrido...y que
cuando la dicha Constanza
Rodríguez va a la iglesia,
cuando el sacerdote alza la
hostia, dice: encomendado seas
a los diablos tú y quien te alza,
confundido seas por misterio del
cielo, caiga aquí un rayo y
confunda a todos estos herejes,

diciéndolo por los cristianos...”
(21).
Lo que sigue es algo terrible;
pero es preciso citarlo para que
los católicos se den cuenta del
peligro que encierra la llamada
religión judía.
En el testimonio de Pedro de
Fonseca, mandado por los
inquisidores a petición del Padre
Díaz, para que escuchara junto
a la puerta de la cárcel la
conversación sostenida por el
sacerdote con Luis de carvajal,
afirmó que pudo escuchar, en la
hora fijada por el Padre Luis
Díaz, entre otras cosas, lo
siguiente:
“...que el Mesías no había
venido y que Jesucristo era
profeta falso, y que era el
Antecristo que dicen los
cristianos y que cuando venga
el Antecristo, vendrá el Mesías
prometido en la Ley, y que los
cristianos andan engañados y
están en los infiernos, y que el
que tiene mayor dignidad entre
ellos, terná (tendrá) mayor pena
en los infiernos, y que el Papa y
el rey y todos los grandes
inquisidores y ministros del
Santo Oficio, perseguidores de
los que guardan la Ley de
Moisén que es la verdadera, y
que los apóstoles están también
en el infierno, y que no hay
santos en el cielo, y que
Jesucristo estuvo amancebado
con la Magdalena, y que
Nuestra Señora está en los
infiernos y era una puta que
había parido cinco veces, y
entonces el dicho Luis Díaz de
Carvajal, respondió: cómo se ha
de creer en María Hernández,
madre de Juan garrido, que asó
los llaman los judíos, diciendo
María Hernández, por Nuestra
Señora y Juan Garrido, por
Nuestro Redentor
Jesucristo...tenía una imagen de
Juan Garrido, diciéndolo por
Jesucristo, a los pies de su
cama, y que cuando se bajaba
de ella para sus necesidades,
pasaba por encima de él y lo
ventoseaba, para ver si le
respondía, y que algunas veces
lo ensuciaba, y que el dicho
Juan Garrido (diciéndolo por el
Cristo), le tenía buen secreto y
se reía de él” (22).

Estos eran los judíos que la
Inquisición, con la autoridad de
la Santa Iglesia, relajaba a la
justicia y brazo secular para que
fueran quemados en la hoguera
o muertos por medio del
garrote. Sólo la ignorancia de
los que es la secta religiosa del
judaísmo, puede hacer que
gentes de buena fe acusen a la
Santa Iglesia de intolerancia por
tales motivos. En realidad, se
requiere mucha ignorancia o
mala fe, para asegurar a los
cristianos que puede haber un
convenio entre la Santa Iglesia y
la Sinagoga de Satanás; ya que,
si es imposible concebir un
pacto o entendimiento entre el
catolicismo y el comunismo o
entre aquél y la masonería,
tanto más imposible es un pacto
entre la Santa Iglesia y el
judaísmo satánico, que es la
cabeza del comunismo y la
masonería, impregnados –por
los judíos- de ese odio diabólico
a Cristo, a María Santísima y a
la Cristiandad.
Luis de Carvajal, judío ejemplar,
maestro de la –ya falsificadaley de Moisés, identificó al
Mesías que ellos esperaban con
el Anticristo de los cristianos. Es
muy significativo que, por otra
parte, diversos concilios de la
Santa Iglesia católica, con su
gran autoridad, hayan afirmado
que los judíos son verdaderos
ministros del Anticristo.
Desde el año 633, el Concilio IV
de Toledo, integrado por los
metropolitanos y obispos de
España (incluyendo la actual
Portugal) y las Galias visigodas,
aseguraba en el canon LVIII que
eran del cuerpo del Anticristo
los obispos, presbíteros y
seglares que prestaran apoyo a
los judíos en contra de la fe
cristiana, declarándolos
sacrílegos y excomulgados (23).
En su Canon LXVI llama a los
hebreos “Ministros del
Anticristo” (24).
No deja, pues, de ser muy
notable que personas tan
autorizadas de las dos partes en
pugna, es decir, de la Santa
Iglesia de Cristo y de la
Sinagoga de Satanás, hayan
establecido alrededor del
problema del Anticristo
47

posiciones similares, aunque
desde un ángulo opuesto. Por
otra parte, del estudio profundo
de la secreta religión de los
judíos en la Era Cristiana –
cuyos secretos se han ido
descubriendo a pesar de las
precauciones tomadas por ellos
para evitarlo-, se llega a la
conclusión cierta, de que dicha
religión, lejos de tener
parentesco y afinidad con el
cristianismo, es la antítesis y la
negación suprema de la fe de
Cristo, con la que no hay la más
remota posibilidad de
entendimiento.

Capítulo Tercero
MALDICIONES DE
DIOS A LOS JUDÍOS
La judeo-masonería, el
comunismo y las diversas
fuerzas políticas que ambos
controlan, han lanzado
innumerables ataques contra la
política secular de la Santa
Iglesia Católica. Uno de los
puntos más atacados, ha sido el
relativo al Santo Oficio de la
Inquisición y a sus autor de fe,
que algunos clérigos –por
ignorancia de la historia y por
influencias propagandísticas
masónico-liberales- los han
llegado a ver tan deformados
hasta que la Santa Iglesia se
equivocó en su política
inquisitorial, llegando al extremo
de tratar de evadir esta cuestión
en cualquier controversia, con
un sentimiento de culpabilidad a
veces subconsciente.
Esta actitud vergonzante,
contrasta con la propia postura
de algunos historiadores judíos
que, conocedores de la verdad,
aceptan algunos aspectos
positivos del sistema
inquisitorial, como Cecil Roth,
que en su obra “Storia del
pòpolo ebraico”, dice
textualmente:
“...Es necesario reconocer que,
desde un punto de vista, la
Inquisición era justa. Raramente
procedía sin base seria; y,
cuando un asunto estaba en
marcha, el objetivo último era el

obtener una confesión completa
que, unida a la expresión del
arrepentimiento, salvaría a las
víctimas de los horrores de los
tormentos eternos. Los castigos
impuestos eran considerados
más como una expiación que
como un castigo...” (25).
En este asunto tan controvertido
–que los enemigos del
catolicismo han considerado
como el tendón de Aquiles de la
Iglesia-, es preciso no perder
vista la realidad en medio del
cúmulo de mentiras,
distorsiones y fraudes históricos
que ocultan la verdad con una
espesa maraña tejida
especialmente con este objeto,
por los judíos y sus cómplices.
La política inquisitorial de la
Santa Iglesia, lejos de ser algo
condenable, algo de los cual la
Iglesia tenga que avergonzarse,
fue, no sólo teológicamente
justificada, sino de grandes
beneficios para la humanidad.
Gracias a la Santa Inquisición –
llamada santa por Papas,
concilios, teólogos y santos de
la Iglesia- la humanidad se vio
entonces, libre de la catástrofe
que ahora la amenaza y que se
habría producido hace varios
siglos. La Inquisición logró
detener seis siglos la espantosa
revolución mundial judía que
está a punto de arrasarlo todo y
de esclavizar a todos los
hombres.
No somos partidarios de que en
la actualidad se trate de
imponer la religión por la fuerza,
ni de que se persiga a nadie por
sus ideas; porque la verdad
deberá imponerse solamente
por medio de la libre discusión,
sin necesidad de medios
coercitivos. Sabemos que la
Santa Iglesia, tolerante y
benévola en sus primeros
tiempos, tuvo que enfrentarse a
una situación extraordinaria: la
amenaza de muerte planteada a
la Cristiandad entera, por el
judaísmo internacional, en el
siglo XII; amenaza cuya
gravedad es comparable tan
sólo con la que representa
actualmente el comunismo
judaico para la humanidad libre.
Para salvar a la Cristiandad de
ese peligro, la Santa Iglesia tuvo

que recurrir a medios
extraordinarios, cuya
justificación se evidencia con el
solo hecho de haber aplazado
varios siglos el desastre que
ahora se cierne sobre la
humanidad.
En su lucha milenaria contra la
Iglesia de Cristo, los judíos
emplearon un arma básica de
combate: la quinta columna.
Esta nació al irse convirtiendo
fingidamente al cristianismo
millares y millares de judíos de
todo el mundo.
El ya mencionado historiador
judío, Cecil Roth, afirma
textualmente en la pág. 229 de
su obra (“Storia del pòpolo
ebraico”, edición Milán, 1962):
“...Naturalmente en la mayor
parte de los casos las
conversiones eran fingidas...”.
Los falsos conversos tomaban
las aguas del bautismo y
seguían siendo en secreto tan
judíos como antes; aunque
adoptaban nombres cristianos,
iban a misa y hasta recibían
sacrílegamente los
sacramentos.
Asistían a sinagogas secretas;
se reunían en casas particulares
y en otros sorprendentes
lugares, como después se verá.
Estas familias cristianas en
apariencia, observadoras –
hasta ostentosas- del culto, ritos
y oraciones cristianos, no sólo
practicaban el judaísmo en
secreto, sino lo transmitían a
sus hijos, que a determinada
edad eran iniciados ocultamente
en el judaísmo por medio de
secretas e imponentes
ceremonias, que nos recuerdan
las iniciaciones masónicas.
Este sistema de judaísmo
subterráneo ha existido desde
los primeros siglos del
cristianismo hasta nuestros
días, sin solución de
continuidad.
Pronto se vio que la Cristiandad
entera estaba amenazada de
muerte si no tomaba con
urgencia las medidas
necesarias para contrarrestar
las organizaciones secretas del
judaísmo y las asociaciones
ocultas que los judíos
clandestinos estructuraban
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entre los verdaderos cristianos;
llegándose a la conclusión de
que la Santa Iglesia sólo podría
defenderse y defender a la
humanidad de la destrucción,
formando una organización
represiva, también secreta. No
quedaba más remedio que
oponer a las organizaciones
ocultas anticristianas,
estructuras de represión
también secretas. Así nació la
eficacísima organización oculta
del Santo Oficio de la
Inquisición.
Mucho se ha criticado el
procedimiento secreto
empleado por la Inquisición, así
como el sigilo absoluto que
rodeaba a todas sus
actividades. La Santa Iglesia no
tuvo alternativa, y hubo de
comprender lo infructuoso que
resulta combatir a una
organización secreta con
simples actividades públicas.
también los gobiernos han
necesitado combatir las
actividades secretas de
espionaje y sabotaje de sus
enemigos, con servicios
secretos equivalentes, ya que
de lo contrario, sucumbirían..
Siendo las organizaciones
secretas la única medida
verdaderamente efectiva contra
el judaísmo emboscado, no es
extraño que éstas hayan sido
las que con más saña han
combatido los judíos por todos
los medios posibles. Así,
cuando Santo Domingo de
Guzmán y otros santos varones
de su época lucharon por la
creación de la Inquisición, los
judíos ocultos, metidos en el
clero, organizaron innumerables
intrigas para impedirlo, tratando
incluso de sublevar a los
obispos en contra de la medida
y atacando sistemáticamente lo
relativo al secreto. No hay cosa
que tema más la quinta columna
judía, que el que la Santa
Iglesia y los católicos utilicen
para combatirla, las mismas
armas secretas que ella.
Por eso aún en nuestros días,
cuando para combatir a la
masonería o a las
organizaciones secretas del
comunismo, algún grupo de

católicos quiere oponerles
organizaciones también
reservadas, inmediatamente, los
judíos subterráneos, organizan
intrigas para que el obispo de la
diócesis o sus superiores
condenen y destruyan la
organización reservada. Los
judíos y sus agentes dentro del
clero católico, saben muy bien
que contra una organización
oculta fracasarán todas las de
carácter público que se le
enfrenten y que para dominarla
serán precisas estructuras
también de carácter secreto
que, como la Santa Inquisición,
funcionen de acuerdo con la
Doctrina católica.
Otro aspecto muy atacado de la
Inquisición, es el relativo a la
quema de judíos y herejes o a
su ejecución por el garrote;
siendo difícil precisar las cifras
exactas de los ejecutados por
herejes de distintas sectas o por
herejes judaizantes, como
llamaba la Iglesia a los que,
siendo cristianos en apariencia,
practicaban en secreto el
judaísmo.
Muchos calculan en millares y
otros hasta en decenas de
miles, tan sólo los judíos
clandestinos muertos por la
Inquisición en la hoguera y por
medio del garrote; pero sea la
cantidad que sea, los enemigos
de la Iglesia han lanzado contra
ésta injustificados ataques por
estos procedimientos. La
defensa que se ha hecho de la
Iglesia, sobre la base de que
ella no los ejecutaba
directamente, sino que los
relajaba al brazo seglar para
que éste dictara las sentencias
de muerte y las ejecutara, es
fácilmente refutada por los
enemigos del catolicismo,
diciendo que aunque la Iglesia
no los condenara ni matara
directamente, había dado su
aprobación a los procedimientos
inquisitoriales y a las leyes que
penaban con la muerte a los
herejes judíos relapsos y que,
además, durante seis siglos
había dado su aprobación a
estas ejecuciones. Otro
argumento débil de los
defensores de la Iglesia, ha sido
el pretender que la Inquisición

de España y de Portugal eran
instituciones de Estado, no
dirigidas por la Iglesia; pero el
razonamiento es endeble,
puesto que éste no puede
aplicarse a la Inquisición
pontificia que funcionó durante
tres siglos en toda la Europa
cristiana y que estaba dirigida,
nada menos que por Su
Santidad el Papa, quien
personalmente nombraba al
Gran Inquisidor. Los demás
inquisidores, franciscanos o
dominicos, ejercían sus
funciones como delegados
papales con autoridad papal.
Es cierto que la Inquisición
Pontificia llevó a la hoguera a
millares de judíos y herejes que,
aunque ajusticiados por el brazo
seglar, morían, no obstante, con
la aprobación de la Santa
Iglesia que había sancionado
los procedimientos para
juzgarlos, las leyes que los
condenaban y las ejecuciones
mismas. Si la Iglesia no hubiera
estado de acuerdo con las
condenaciones a muerte de
judíos y herejes, las hubiera
evitado con sólo ordenarlo.
Incluso, en lo referente a la
Inquisición española y
portuguesa, que eran
instituciones de Estado donde el
Gran Inquisidor era nombrado
por el rey y no por el Papa, la
Santa Iglesia autorizaba a la
Orden de Santo Domingo para
constituir los tribunales de la
Inquisición, para perseguir y
descubrir a los judíos y herejes,
para encarcelarlos y para llevar
todo el proceso hasta la
relegación al brazo seglar.
También en estos casos, la
Iglesia había dado su
aprobación a las leyes que
autorizaban al brazo seglar para
quemar o dar garrote a estos
delincuentes.
Para lograr una defensa eficaz y
contundente de la Santa Iglesia
y de la Inquisición, es preciso
tener el valor de recurrir a la
verdad y a toda al verdad.
La Santa Iglesia no podrá jamás
temerla ya que sus actos han
sido siempre normados por la
equidad y la justicia. Por eso,
con la verdad, que es siempre
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