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Ideología de género Reig Pla .pdf



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de la vida humana en su Encíclica Evangelium vitae. “Nos
encontramos –afirmaba el Papa– ante una enorme amenaza
contra la vida, no solo la de cada individuo, sino también de toda
la civilización. Estamos ante lo que puede definirse como una
‘estructura de pecado’ contra la vida humana no nacida” (EV 59).

!

e) La ideología más insidiosa: la ideología de género y sus
derivaciones como “estructuras de pecado”

!

Más allá de estas afirmaciones que tenían como contexto el
sistema de bloques y las ideologías marxista y capitalista, el papa
de las familias fue mostrando la crisis antropológica que, unida a
la revolución sexual, desembocaría en la ideología de género. A
ella se refiere el pontífice en su último libro Memoria e identidad
cuando alude a otra ideología más insidiosa y celada (Cf. Cap.
II). Más insidiosa porque se atreve a llamar al mal bien
destruyendo el propio sujeto humano. Esta ideología niega la
diferencia sexual varón-mujer reduciendo todos los contenidos
vinculados al sexo a mera construcción social y, en su caso, a la
‘libre’ autodeterminación del sujeto. Esta revolución
antropológica lleva a sus últimas consecuencias lo que significa
emancipar a la libertad de la naturaleza de la persona y, por
tanto, de los bienes y fines de la misma. Desde una concepción
dualista e individualista se considera la dimensión corporal como
simple biología sin significados que orienten la vocación humana
al amor. Cada uno, desde esta concepción ideológica, puede
decidir su identidad y su orientación sexual recurriendo a los
grandes eslóganes de la “no discriminación” y la tolerancia.
La ideología de género no sólo es más insidiosa sino
también –como advertía el Papa Juan Pablo II– más celada. Se
trata de una revolución cultural silenciosa. Su estrategia es
conocida: se trata, aprovechando la potencia de los medios de
comunicación social, de provocar un cambio de costumbres
masivo sirviéndose particularmente de los medios educativos. El
cambio de los modos de vida, favorecidos por lobbys potentes y
por una propaganda continua, ha conducido a un cambio de
11

pensamiento y a un cambio cultural en nombre de la libertad y el
pluralismo. Lo que viene a continuación es la proclamación de
nuevos derechos y la promoción de leyes que los protejan.

De las consecuencias de la ideología de género, de raíz atea
y apoyada en las filosofías constructivistas, se dio cuenta
Benedicto XVI, quien continuamente nos recordaba que afirmar
la “muerte de Dios” traía como consecuencia la “muerte del
hombre”. Después de afirmar que la “cerrazón ideológica a Dios
y el indiferentismo ateo, que olvida al Creador y corre el peligro
de olvidar también los valores humanos, se presentan hoy como
uno de los obstáculos para el desarrollo”, concluye de manera
categórica diciendo que “el humanismo que excluye a Dios es un
humanismo inhumano” (Caritas in veritate, 78).

!
Lo que está en juego es el propio hombre
!

Poco antes de su renuncia, en la Navidad de 2012,
Benedicto XVI nos advertía que con la ideología de género lo
que estaba en juego no era simplemente un concepto de libertad
sino “lo que significa realmente ser hombres”.
En efecto, según la ideología de género “el sexo ya no es un
dato originario de la naturaleza, que el hombre debe aceptar y
llenar personalmente de sentido, sino un papel social del que se
decide autónomamente, mientras que hasta ahora era la sociedad
la que decidía. La falacia profunda de esta teoría y de la
revolución antropológica que subyace en ella es evidente. El
hombre niega tener una naturaleza preconstituida por su
corporeidad, que caracteriza al ser humano. Niega la propia
naturaleza y decide que ésta no se le ha dado como hecho
preestablecido, sino que es él mismo quien se la debe crear.
Según el relato bíblico de la creación, el haber sido creada por
Dios como varón y mujer pertenece a la esencia de la criatura
humana. Esta dualidad es esencial para el ser humano, tal como
Dios la ha dado. Precisamente esta dualidad como dato
originario es lo que se impugna. Ya no es válido lo que leemos en
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el relato de la creación: «Hombre y mujer los creó» (Gn 1, 27).
No, lo que vale ahora es que no ha sido Él quien los creó varón o
mujer, sino que hasta ahora ha sido la sociedad la que lo ha
determinado, y ahora somos nosotros mismos quienes hemos de
decidir sobre esto. Hombre y mujer como realidad de la creación,
como naturaleza de la persona humana, ya no existen. El hombre
niega su propia naturaleza. Ahora él es sólo espíritu y voluntad.
La manipulación de la naturaleza, que hoy deploramos por lo
que se refiere al medio ambiente, se convierte aquí en la opción
de fondo del hombre respecto a sí mismo. En la actualidad,
existe sólo el hombre en abstracto, que después elige para sí
mismo, autónomamente, una u otra cosa como naturaleza suya.
Se niega a hombres y mujeres su exigencia creacional de ser
formas de la persona humana que se integran mutuamente.
Ahora bien, si no existe la dualidad de hombre y mujer como
dato de la creación, entonces tampoco existe la familia como
realidad preestablecida por la creación. Pero, en este caso,
también la prole ha perdido el puesto que hasta ahora le
correspondía y la particular dignidad que le es propia. […] Allí
donde la libertad de hacer se convierte en libertad de hacerse por
uno mismo, se llega necesariamente a negar al Creador mismo y,
con ello, también el hombre como criatura de Dios, como
imagen de Dios, queda finalmente degradado en la esencia de su
ser. En la lucha por la familia está en juego el hombre mismo. Y
se hace evidente que, cuando se niega a Dios, se disuelve
también la dignidad del hombre. Quien defiende a Dios,
defiende al hombre” (Benedicto XVI, Discurso a la Curia romana,
2012).

!

La difusión de esta ideología

!

De lo que no cabe duda es de la propagación rápida de la
ideología de género y de la multitud innumerable de víctimas
que está provocando; es una ideología de ‘destrucción y muerte’;
nuestros catequistas, educadores, sacerdotes y los Centros
Diocesanos de Orientación Familiar son testigos de ello. Esta
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ideología promovida por las grandes Organizaciones
Internacionales (ONU, UNESCO, OMS, etc.) y secundada por
Organizaciones no gubernamentales de carácter internacional
(IPPF) y nacional (organizaciones LGBTQ.…), y los lobbys, ha
conseguido impregnar todos los partidos políticos relevantes, los
medios de comunicación masivos y el sistema educativo a través
de contenidos transversales y de los cursos específicos de
educación sexual.

!Esta

ideología, organizada como “una estructura de
pecado”, afecta al corazón de la evangelización porque supone la
disolución del sujeto humano. En España, unido al proceso de
debilitamiento de la familia y la secularización, la ideología de
género ha conseguido penetrar en el pensamiento de un gran
número de españoles, muchos de ellos bautizados en la fe
católica, incluso formadores y eclesiásticos, seducidos por los
eslóganes de la “no discriminación” y la tolerancia y por el miedo
a ser acusados de homofobia y sus derivados. En poco tiempo se
han proclamado “nuevos derechos” de carácter arbitrario y se han
cambiado para mal las leyes que protegían la vida humana, el
matrimonio y la familia.

!
Las últimas derivaciones de esta ideología
!

Por sus raíces ateas y por su déficit antropológico la
ideología de género ha desembocado en otras teorías agrupadas
entorno a la denominación “queer” (extraño, raro), que rechazan
cualquier referencia a la heteronormatividad, o a la universalidad
de planteamientos. Las teorías “queer” de raíz marxista parten de
lo concreto y más allá de la ideología de género se constituyen en
una corriente de anarquía sexual particular como arma de
revolución antropológica, social y política. Estas teorías parten
de la concepción de que no hay ningún “ser” detrás del “hacer”.
Uno se define en cada acción, que resulta “performativa”. Desde
la perspectiva de la autonomía radical y la negación de la
diferencia sexual (varón-mujer) como algo que califique a la
persona humana, las teorías de esta nueva corriente se inclinan
14

totalmente por el construccionismo que ve en la ciencia y la
tecnología un aliado para configurarse cada uno según su
voluntad, según el criterio de que la realidad es “performativa”.
No sólo el género, sino también el sexo es una construcción
social. La identidad de la persona es “performativa” y no se puede
basar en patronos fijos como los naturales (varón-mujer).

Aunque este planteamiento parezca extraño, es constatable
que estas ideas de fondo siguen una agenda internacional que se
puede observar en la promoción de campañas perfectamente
secuenciadas midiendo los tiempos (ahora la campaña por la
“despatologización de la transexualidad”), nuevas leyes (ahora las
“leyes llamadas de no discriminación” y de “reconocimiento de
derechos a las personas con deseo de cambiar de sexo”) y de
nuevas propuestas educativas. Un buen botón de muestra son los
Estándares de educación sexual (2010) en el ámbito escolar
promovidos por la Organización Mundial de la Salud para el
área europea. Otro signo claro en España es la consolidación de
la ideología de género que promovió, durante los gobiernos
socialistas, un cambio legislativo profundo. A pesar de las
apariencias en esta nueva etapa la agenda de género continúa.
Basta observar la “Ley de no discriminación e igualdad de trato”
aprobada en el Parlamento gallego a quien siguen las leyes
promovidas por la Junta de Andalucía y las anunciadas en el
Parlamento catalán o canario; todas ellas suponen una
revolución antropológica, una disolución del matrimonio y de la
familia y una promoción de la agenda “queer”. La batalla en estos
momentos es en torno al deseo de cambiar de sexo (DCS) –la
mal llamada “disforia de género”/“transexualidad ”–,
particularmente en la infancia; lo que sigue es la penalización de
los padres, de las confesiones religiosas y de cuantos se opongan
a la agenda prevista para promover los llamados “derechos
sexuales”, “derechos reproductivos” y el llamado “derecho a la no
discriminación”.
Una última cuestión en este apartado. En contra de lo que
se pudiera pensar, advertir sobre la ideología de género y las
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teorías “queer” es defender la Doctrina Social de la Iglesia;
plantear la justicia social y la solidaridad sin proponer la
redención del corazón implica no conocer el corazón humano.
La caridad y la castidad (poseerse para poder donarse) se
reclaman y necesitan mutuamente. Nadie puede dar lo que no
posee. Quien no viva, por la gracia de Dios, castamente no podrá
donarse en el matrimonio y en la familia, o en la comunidad,
pero tampoco podrá hacerlo, con verdad, en el ámbito de lo
social (trabajo, empresa, política, etc.).

!
f ) Alarma educativa
!

Aunque parezca excesivo hacerse cargo de estas reflexiones
en una carta pastoral, es necesario dar la voz de alarma. La
agenda “queer” afecta a los distintos colegios y va encaminada a
“construir” un hombre nuevo liberado de las cargas del sexo y no
sujeto a norma moral alguna. Es lo que da de sí la llamada
postmodernidad que nace de un debilitamiento de la razón y que
rechaza todo intento de búsqueda de la verdad. Sin ‘verdad’ no
existe el hombre ni hay nada que educar. Negada la racionalidad
solo queda la exaltación de la voluntad manifestada en los
instintos.

Esto que parece tan simple es la raíz de un pensamiento
débil, de una cultura que se ha venido configurando como una
verdadera “estructura de pecado”. Detrás de esta cultura existen
otros intereses no confesados y que están al servicio del Padre
de la Mentira. Es necesario, pues, superar una mirada ingenua
sobre la situación que nos ha tocado vivir y saber de verdad a qué
nos enfrentamos. Los sacerdotes, los padres, los educadores
católicos y los catequistas necesitan conocer bien las “tácticas del
enemigo”. Así mismo necesitan conocer bien las enseñanzas de
la Iglesia sobre la imagen del hombre, lo que el Papa Juan Pablo
II llamaba la “antropología adecuada” que tiene tres pilares sobre
los que se asienta: la unidad cuerpo-espíritu, la diferencia sexual
varón-mujer y la redención del cuerpo o del corazón.
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Cuando el Papa Benedicto XVI nos hablaba de las raíces
de la emergencia educativa se refería al relativismo y escepticismo
que excluyen las dos fuentes que orientan el camino humano: la
naturaleza y la revelación. Hoy, ante la presencia de las teorías de
la performatividad de género, “la aceleración de los fenómenos
de degeneración de la educación ha superado la visión [del Papa
emérito]. El frente de la emergencia educativa se ha convertido
en otro, hasta el punto que ahora debemos hablar de una nueva
emergencia educativa o, mejor, de una alarma educativa” (Observatorio Internacional Cardenal van Thuân).

Estos datos son de un gran interés para los padres y para
los educadores. Corresponde a la Delegación de Enseñanza estar
atenta a estos hechos y ofrecer los medios de formación para los
profesores de religión y para los educadores. También el
Pontificio Instituto Juan Pablo II para estudios sobre el matrimonio y
la familia está llamado a abordar estos temas.

Para terminar este capítulo quiero recordar unas palabras
del Papa Francisco: “«Dios es amor». No es un amor sentimental,
emotivo, sino el amor del Padre que está en el origen de cada
vida, el amor del Hijo que muere en la cruz y resucita, el amor
del Espíritu que renueva al hombre y el mundo” (Ángelus,
26-5-2013). Necesitamos obreros que propongan con libertad y
valor este Amor crucificado y resucitado a todos nuestros
conciudadanos, sin embargo, «algunas personas no se entregan a
la misión, pues creen que nada puede cambiar y entonces para
ellos es inútil esforzarse. Piensan así: «¿Para qué me voy a privar
de mis comodidades y placeres si no voy a ver ningún resultado
importante?». Con esa actitud se vuelve imposible ser
misioneros. Tal actitud es precisamente una excusa maligna para
quedarse encerrados en la comodidad, la flojera, la tristeza
insatisfecha, el vacío egoísta» (Papa Francisco, Evangelii
Gaudium: Exhortación Apostólica sobre el anuncio del Evangelio en
el mundo actual, n. 275, 24-11-2013).

!

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