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Pueblos cautivos .pdf



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Título: Microsoft Word - puebloscautivos.doc
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PROLOGO
La historia no es azar, no es serie de acontecimientos fortuitos. Cada una de sus etapas tiene hombres
que la engendran. La Historia no es un ente con existencia por sí mismo, ajeno a la humanidad. No es
un acontecer inevitable e inexplicable.
La Historia es obra humana. Es el resultado de las acciones de hombres decididos, de hombres
acomoda-ticios, de hombres ingenuos y de algunos más que se dejan llevar por la corriente de
voluntades ajenas. La Historia es obra de los que luchan por plasmar sucesos; de los que se oponen a
ellos y de quienes prefieren mantenerse entre la luz y la sombra. Es interacción humana.
A la Historia la engendran los hombres. Nada acontece sin causa suficiente.
Aun lo que parece azar tiene su causa. Si Napoleón esperaba triunfar en Waterloo con la llegada del
mariscal Grouchy, y si su perdición fue que antes llegara el general prusiano Blücher a salvar a
Wellington, esto no fue un suceso fortuito. Blücher, viejo de 73 años y enfermizo, fue más arrojado y
activo que Grouchy.
Si en la decisiva batalla de Tecoac el general Manuel González llegó a reforzar a Porfirio Díaz antes
que el general Alonso auxiliara al general Alatorre, esto tampoco ocurrió por azar. González se
movilizó con mayor destreza que su rival.
Si en la gran batalla de Kursk los soviéticos acomodaron sus cañones en forma de embudo,
precisamente sobre las rutas de penetración que iban a seguir los tanques alemanes, esto no fue
casualidad ni adivinanza. Los soviéticos tenían en sus manos el plan de ataque germano.
Suele atribuirse al azar el acomodamiento sutil de sucesos cuya causa no ha sido posible establecer.
Pero las causas existen.
Si actualmente hay tantos países que viven en forma ajena a su verdadero modo de ser, y que
marchan como cautivos por caminos ajenos, esto no es obra del azar. Hay fuerzas que los obligan a
ello, aunque no existan pruebas primarias.
Podría decirse que la "Historia de Laboratorio" opera exclusivamente a base de documentos primarios.
Pero muchos rastros no se encuentran ahí, al igual que en el examen del laboratorio químico suelen
escaparse muchos virus filtrables. Sin embargo, son detectables por otros medios.
Esto viene al caso porque el éxito de los libros de Salvador Borrego consiste en que identifican el árbol
genealógico de los grandes acontecimientos históricos.
Así, "Pueblos Cautivos" toma como punto de partida la época de la Reforma y la Contrarreforma, no
porque ahí se haya originado la suerte de lo que ocurre ahora, sino porque ahí, en el siglo XVI, una
fuerza milenaria adoptó novedosas formas religiosas, económicas y políticas para dar un nuevo y
vigoroso empuje a su lucha.
Y esa influencia llega hasta nuestros días y opera poderosamente en la primera potencia del mundo,
con ineludibles repercusiones en la historia de México.
Javier Martínez Mena
(Gomez Palacio, Durango.)

2

CAPITULO I- Síntesis de Enormes Fuerzas
Lutero personificaba diversas corrientes hasta entonces dispersas.
Fuera de un muy pequeño circulo de "iniciados", toda Europa se sorprendió con el estallido de la
Reforma protestante en 1517, encabezada por Lutero. Un eco gigantesco se esparció
internacionalmente y en la lucha quedaron implicados reyes, principes, intelectuales, artesanos,
campesinos, pueblos enteros.
Los "protestantes", inicialmente llamados "evangelistas", hablaban contra las riquezas de la Iglesia
Católica, contra la vida mundana de muchos de sus miembros, contra la "indiferencia religiosa", contra
el Vaticano, etcétera. Y a esto se agregó el móvil de quienes ambicionaban la confiscación de los
bienes eclesiásticos.
La chispa que utilizó Lutero fue la protesta por la venta de indulgencias para la construcción de la
basílica de San Pedro. El fuego de la Reforma se extendió con inusitada rapidez y amenazó abrasarlo
todo. Parecía que la Iglesia Católica iba a quedar reducida a una débil minoría.
Así como los hielos flotantes del ártico (iceberg) muestran en la superficie sólo una pequeña parte -la
décima- de su enorme mole, Lutero era la personificación pequeña de una vasta fuerza que había
estado ardiendo dispersa durante muchos siglos.
El historiador francés Jean Lombard es uno de los que ha puesto de manifiesto ese fenómeno. "Pues
bien -dice- la Reforma no resulta de la acción de un hombre, ni de una doctrina. No lleva con ella nada
original. Al destruir la catolicidad, el carácter universal de la Iglesia, al provocar una ruptura con Roma,
aleja al cristianismo de sus aportes universales. .. lo reduce a las únicas fuentes hebraicas del Antiguo
Testamento.
"Esta nueva síntesis, llevada por muy antiguas corrientes de herejía, no es obra de unas
personalidades, tan fuertes que sean, sino de cenáculos, de grupos, de fuerzas lentamente formadas y
actuando en la sombra de manera convergente y continua contra el enemigo común: la Iglesia".(1)
(1) ¿Quién Inspiró la Reforma? Jean Lombard Coeurderoy. Madrid, 1979.
Agrega que numerosas sectas mezclaron sus influencias en el seno de las sociedades secretas, hasta
que una de éstas, la Hermandad de los Rosa-Cruz, realizó la síntesis de tales fuerzas y actuó a la vez
en lo político y lo religioso. Esa Hermandad fue la coordinadora, la animadora de la Reforma.
Entre las sectas de que se nutrió o se aprovechó el movimiento de Lutero figuran las siguientes:
GNOSTICOS.-Habían tenido su apogeo en el siglo tercero afirmando que poseían el "conocimiento
absoluto". Algunos de sus grupos se ostentaban como "gnósticos cristianos". Muchos de ellos se
fusionaron después en el maniqueísmo.
MANIQUEOS.-Maniqueo, originario de Babilonia, se decía el último y más grande de los profetas.
Afirmaba que el hombre es obra de Satanás, quien le proporcionó una porción "del espíritu que había
robado a Dios. Practicaban los maniqueos un riguroso ascetismo (mortificación de los sentidos) y eran
fanáticos rivales de la Iglesia Católica. En un tiempo hasta San Agustín se sintió atraído por ellos.
CATAROS.- Otra rama de los maniqueos, con la variante de que se consideraban "más puros". Se
extendieron por Francia, Alemania, Inglaterra e Italia.
ALBIGENSES.- Su primer foco de expansión fue la ciudad francesa de Albi, en los siglos XII y XIII.
Opuestos a la jerarquía eclesiástica y a los sacramentos.
LOLLARDOS.-Se originaron en el siglo XVI en Holanda. Decían ser los más fervorosos seguidores del
Evangelio, en contra de la Iglesia.
VALDENSES.-Secta creada por Pedro de Valdo, en la ciudad francesa de Lyon, durante el siglo XII.
Consideraban que lo religioso debía poner su base y su énfasis en la pobreza y en los pobres. Se
oponían a la misa y se extendieron desde Francia hasta Suiza y Polonia. En 1532 se adhirieron
masivamente a la Reforma.
CABALISTAS.-Propagaban oralmente la tradición judía que pretende poseer el secreto oculto del
Antiguo Testamento. Mediante anagramas, transposiciones y combinaciones de letras o palabras
hebraicas "descifraban" los textos de la Escritura. La masonería define la Cábala como "la filosofía
mística o teosófica de los judíos. .” Está íntimamente relacionada con la ciencia simbólica de la
Francmasonería. .. Mucho se emplea en los altos grados, y se han constituido ritos enteros bajo sus
principios. Por cuya razón merece un sitio en cualquier desempeño general sobre Masonería". (2)
3

Ahora bien, los cabalistas y su Hermandad de los Rosa-Cruz conectaron a diversas sectas, ajenas a
ellos, y les dieron el común denominador de su hostilidad u odio al catolicismo.
Muchos historiadores repiten que Lutero hizo una visita al Vaticano y que vio con desagrado el lujo y el
relajamiento de costumbres que había ahí. También es un hecho que se indignó por la venta de
indulgencias.
Pero esto no fue lo fundamental en su proclamación de la Reforma, ya que no pedía moralización, sino
que planteaba toda una religión diferente que desplazara al
catolicismo. Negaba los dogmas y tradiciones. No era -como se pretendía- un reformador de la
conducta de la corte pontificia.
El historiador español Orestes Ferrara revisó numerosos documentos del siglo XVI y afirma que falsos
conversos -acogidos en el Vaticano-, como el médico Bonet de Latis y el obispo Pedro de Aranda,
alimentaron mucha de la literatura que circuló en Europa contra el Vaticano.(3)
(2) Enciclopedia de la Francmasonería. Alberto Gallatin Mackey, Grado 33. San Antonio, Texas,
1925.
(3) El Papa Borgia, Alejandro VI. Orestes Ferrara. Madrid, 1943.
Pero independientemente de que eso exagerara las cosas, es un hecho admitido que en la corte
pontificia hubo vida licenciosa bajo el Papa Inocencio VIII (1484-1492), Y más bajo su sucesor,
Alejandro VI (1492-1503).Con el pontífice siguiente, Julio II (1503-1513), las cosas marcharon menos
mal, pero volvieron a ser licenciosas con León X (1513-1521). Luego Adriano VI trató de moralizar a
prelados y funcionarios, pero sólo vivió veinte meses y no pudo consumar su obra.
Pero independientemente de tal relajación de costumbres, que ocasionó grave desprestigio, lo decisivo
fue que existía un antiguo movimiento contra las bases
dogmáticas y tradicionales de la Iglesia. El cabalista Juan Reuchlin, famoso autor de una gramática del
hebreo, facilitaba la publicación de panfletos contra el Vaticano,
ayudado por el teólogo Jorge Trismegista y por Enrique Cornelius Agrippa von Nottesheim, autor de
"La Filosofía Oculta".
Reuchlin y sus camaradas formaron varios grupos secretos en París, Alemania, Italia y Londres, por lo
menos desde 1510. La rama masónica de los Rosa-Cruz coordinaba a numerosas sectas, por un lado,
y por el otro a los cabalistas. Más tarde invitaron a Lutero a participar en la campaña "contra la Roma
mercantil y rapaz de los pontífices".
Lutero fue seleccionado no como teólogo, sino como orador fogoso, y empezó hablando de "reformar"
a la Iglesia, pero rápidamente pasó a la creación de otra Iglesia en 1525. Cambiaba misa, comunión,
jerarquía, confesión, catecismo, etcétera.
Todo estaba de antemano preparado para que la rebeldía de Lutero tuviera una resonancia
continental, con grupos que por todas partes lo secundaban.
Al correr del tiempo mucha gente de buena fe se afilió a diversas ramas protestantes, atraída por
aspectos caritativos y humanistas. Y ha de tenerse presente que esas personas no están conectadas
necesariamente con los grupos ocultistas de la Cábala.
Religión-Economía-Política
Tres móviles se englobaron bajo un solo aspecto: el religioso reformador.
Mientras Lutero ganaba millares de seguidores en Bohemia, Alemania, Escandinavia, Italia y España,
paralelamente surgió Calvino y estableció una dictadura en Ginebra, desde donde el calvinismo se
extendió a Francia, Inglaterra, Escocia, los Países Bajos y llegó hasta Hungría y Polonia.
Tanto en favor de Lutero como de Calvino operaba una organización internacional que confería
fulgurante eco a sus prédicas.
El historiador Jastrow, al igual que otros, dice que el régimen establecido por Calvino en Ginebra
(1536) tenía "formas .de terrifica severidad... Desde ahí llegó
el calvinismo a Francia, Inglaterra, Escocia y los Países Bajos, y hacia el Este hasta Polonia y Hungría.
No toleró obispos ni sacerdotes ni gobernantes católicos".(1)
(1)Historia Universal. J. Jastrow.

4

Calvino dio al protestantismo la forma más implacable en el lapso de 1536 a 1564.
En cuanto a la doctrina, hablaba de la "predestinación", según la cual los elegidos del “señor están
destinados a la salvación y los demás a la condenación eterna, y se conoce quiénes son los "elegidos”
porque "la riqueza es la marca tangible y palpable de la bendición del Señor". (En esto había muchos
"conocimientos ocultos" cabalísticos).
De esa manera la nueva religión tenía un terrible significado discriminador y una meta económica.
Consecuentemente, en el sínodo calvinista de 1552 fueron abolidas las enseñanzas católicas sobre "el
justo precio" y la usura. Así quedaron abiertas las puertas para que "los elegidos del Señor" recurrieran
a astutos procedimientos que los identificaran, mediante la riqueza y el poder, como los
"predestinados". Esto era el "Destino Manifiesto", la antigua idea hebrea de que su Mesías les da el
dominio del mundo.
Para erigir esa particular teología se apoyaban en el Antiguo Testamento, interpretado por los
hebraistas y cabalistas. Para los "elegidos" no son válidos los tradicionales diques morales. Recurren a
Levítico, XXV, 14. "Nadie debe agraviar a su hermano, pero se puede perjudicar a un no-judío,
vendiendo a él a un precio más caro".
Deuteronomio, XXIII, 20. "Podrás prestar con interés al extranjero, pero no a tu hermano".
Por consiguiente, del ámbito religioso ese peculiar tipo de protestantismo avanzó simultáneamente a
las áreas económica y política. Si la "predestinación" es voluntad divina, de ella se deriva el derecho a
la hegemonía en todo lo demás. Y desde luego, se justifica la acción contra el catolicismo, que es un
obstáculo para dicha doctrina.
El historiador Lombard dice que para el protestantismo radical dejó de ser válida la Ciudad de Dios,
como la ofrecía San Agustín, y se encaminó a una forma nueva de sociedad dominada por el dinero,
ciudad de oro.
Agrega que, según William Guy Carr, autor de Pawns in the Game (p. 20), la B'nai B'rith de París
aclamó en 1936 a Calvino (Cauin o Cohen) como judío.
El protestantismo calvinista, al pasar a Inglaterra, moderó su forma, pero no su esencia ni sus metas.
Como se trataba de gente de costumbres estrictas, morigeradas, se les llamó también "puritanos".
La élite del protestantismo (con sus elementos constitutivos de religión, conomía y política) encontró
terreno muy propicio para desenvolverse en Inglaterra provechando el desarrollo de las máquinas y de
la industria. El famoso sociólogo Max Weber afirma que el capitalismo moderno tiene su origen en "la
ética protestante", aunque sería más exacto llamarle "supracapitalismo".(5)
La Contrarreforma
La paz de Westfalia no puso punto final a la larga lucha entre las dos poderosas fuerzas.
Luteranismo y calvinismo avanzaron con tal fuerza que parecía que dominarían toda Europa con su
movimiento de Reforma, tentador en lo religioso y potente en lo económico y político. Pero, entretanto,
casi sin plan y en forma providencial, surgió la Contrarreforma.
Un militar español, Iñigo López de Recalde, herido gravemente en el sitio de Pamplona (1512), con las
piernas fracturadas, sometido a dos operaciones, se templó en el dolor y quiso lanzarse a la
reconquista del Sepulcro de Jerusalén. Pero al ver los avances del protestantismo formó la Compañía
de Jesús, con disciplina militar. Hizo de ella una milicia religiosa. López de Recalde, conocido ahora
como San Ignacio de Loyola, junto con los teólogos Laynez y Salmerón, dirigió la renovación del
catolicismo hasta llegar al Concilio de Trento (1545-1563), que definió o precisó muchos puntos del
catolicismo.
Por un accidente de las sucesiones reales, un miembro de la Casa de Austria resultó emperador de
Alemania y España, o sea Carlos (I de España y V de Alema nia). A los 19 años de edad asumió el
vasto imperio y llegó a España todavía sin saber hablar el castellano. Luego complementó
rápidamente, con la espada, la lucha de Contrarreforma que la Compañía de Jesús emprendió desde
el ámbito religioso. El historiador J. P. Oliveira Martins dice que lo que hace de Carlos V una figura
eminente de la historia es el ser jefe de la España católica y heroica y no el ser un emperador más de
Alemania... "Rodeado de sus estadistas y capitanes, apoyado en la invencible infantería peninsular,
árbitro de los tesoros de Indias, cuando cruzó Europa de un extremo a otro, hablando a cada pueblo su
lengua, combatiendo a Francisco y a los protestantes de Alemania, a Soliman (comandante de los
turcos invasores de Austria),Carlos V es el auténtico defensor del mundo cristiano. " casi tan monarca
en lo espiritual como en lo temporal". (6)
5

(5) Historia Económica General: Economia y Sociedad. Max Weber, 1864-1920.
6 Historia de la Civilización Ibérica. J. P. Oliveira Martins.
La ola de un catolicismo de acrecentada fe recorrió Europa de uno a otro confín. La obra de Carlos V
(en cuyos dominios "nunca se ponía el sol") , la continuó con mayor concentración su sucesor, Felipe
II, el más poderoso emperador de su época.
Felipe II (que gobernó de 1555 a 1598) libró guerras contra los franceses, los turcos (batalla de
Lepanto), los ingleses (quienes le derrotaron su Armada Invencible en 1588) Y particularmente contra
los gobernantes que sostenían al protestantismo.
Hungría y Polonia, que tenían un gran número de protestantes, fueron recatolizadas. En Francia,
donde el calvinismo empezaba a dominar, un partido católico reconquistó millares de conciencias, y en
Suiza se recuperaron varios cantones.
La lucha de Contrarreforma terminó hasta 1648 con la paz de Westfalia. Ahí cesó la sangrienta guerra
de los 30 años. Muchas regiones de Alemania quedaron casi despobladas. La gente se disputaba
cadáveres de caballos para comer. El historiador Hendrik Van Loon dice que de 18 millones de
habitantes, de Europa Central, sobrevivieron cuatro. Otro historiador, André Maurois, dice que la
población de Alemania quedó reducida a un tercio después de la contienda entre reinos, ducados,
principados, condados y señoríos. Fue una lucha religiosa-política-económica particularmente
encarnizada.(7)
7 Historia de Alemania. André Maurois (Emile Herzog).
Durante la Contrarreforma hubo una gran reacción positiva en la Iglesia: se restableció la disciplina
eclesiástica, se fomentó la instrucción, se aumentaron las misiones y se definieron importantes puntos
de doctrina.
En lo político, la Contrarreforma también triunfó en parte de Alemania, Austria y Polonia. Naturalmente,
la paz de Westfalia era más bien una especie de armisticio, pues no significaba la desaparición de las
dos grandes fuerzas que habían entrado en choque con la Reforma y la Contrarreforma. La lucha
continuaría mediante distintos métodos y bajo diversos matices.
En Inglaterra el protestantismo declaró a España como "la enemiga natural".
Endoso Para México
La "élite", con estrategia moderada, participó eminentemente en la creación de la gran potencia de
Norteamérica.
Al establecer el libre examen de las Escrituras, el protestantismo propició el nacimiento de numerosas
ramas o sectas, y algunas se han mantenido en el plano puramente religioso. Esto debe tenerse
presente para no confundirse o hacer juicios erróneos. En cambio, una "élite" conservó sus expansivos
principios sociales, o sea: considerarse como "elegida del Señor", ante los "no elegidos",
predestinados a la condenación.
De ahí derivó la "élite" una especial licitud de toda combinación que acrecentara su poder económicopolítico como "marca visible de la predestinación". La avanzada de esa élite comenzó a llegar a través
del Atlántico a las costas nororientales de las colonias de Norteamérica. En 1620 desembarcó en la
bahía de Massachusetts un grupo de calvinistas "puritanos" y fundó la colonia de New Plymout, de
donde se expandió a vasto territorio. Samuel Oppenheim dice que el primer grupo organizado de
emigrantes judíos, al mando de Asser Levy, llegó en 1654 a lo que ahora es Nueva York.(8)
Otro historiador del mismo origen, el doctor Rudolf Glanz, dice que en la primera mitad del siglo XVIII,
los grupos hebreos ya tenían mayor preponderancia. "Los tres primeros presidentes del colegio de
Harvard fueron notables sabios judíos. Durante más de 150 años los ejercicios iniciales de dicho
colegio constituían una oración hebrea... La misma situación reinaba en el colegio de Yale y en King's
College, ahora Universidad de Columbia".(9)
(8) Historia de los Judíos en América. Samuel Oppenheim. Nueva York.
(9) Trescientos Años de Vida y Actividades Judías en los EE. VV. Dr. Rudolf Glanz. Tribuna
Israelita. México, junio de 1954.
6

Tales inmigrantes, experimentados en luchas políticas y religiosas, trajeron a Norteamérica los
"cuadros" para formar hermandades masónicas esotéricas. En aquel vasto y rico territorio, sin ninguna
fuerza coercitiva, ascendieron velozmente en las finanzas. Haym Salomón, Roberto Morris, los Cohen
y los Mins ayudaron económicamente a la lucha de George Washington y luego obtuvieron licencia
para abrir el Banco de América (con 28 sucursales) y con prerrogativas que les permitían hábiles
especulaciones.
El presidente Jefferson nombró Tesorero General a Alberto Gallatin, recién llegado de Ginebra, y esto
fue una bendición para la "élite".La influencia económica se transmutaba fácilmente en influencia
política, pues subvencionaba las campañas electorales para que determinados candidatos escalaran
puestos en el Congreso, la Suprema Corte o las gubernaturas. Las tres crisis prefabricadas de 1837,
1869 Y 1874 arruinaron a millones de ciudadanos, pero enriquecieron fabulosamente a cientos de
familias "escogidas". Las concesiones para construir ferrovías favorecieron a Jay Gould, Daniel Drew,
Jaime Fisk, Comelio Vanderbilt, y a otros. Hubo especulaciones en grande. La enriquecida familia de
los ocho hermanos Seligman aportó dinero para la lucha de Lincoln, durante la guerra, y logró la
concesión de un banco. En seguida ayudó a la campaña presidencial de Grant (eminente masón) y el
mayor de los Seligman fue nombrado Secretario del Tesoro.
Operaban ya en Estados Unidos (1875) diez mil logias, entre las cuales la más influyente era la Orden
Independiente de los Hijos del Pacto (B'nai B'rith), integrada casi exclusivamente por "los elegidos".
Proliferaron los "trust". John Rockefeller con el petróleo; Daniel y Simón Guggenheim con el cobre;
Mellon con el aluminio, etcétera, etcétera.
John Pierpont Morgan creó el trust del acero y luego erigió una de las Casas de Banca más poderosas
del mundo. Abraham Kuhn, ya inmensamente rico, se asoció sucesivamente con Salomón Loeb, con J
acobo Schiff, con Paul Warburg, y su Casa Bancaria controló más de un 30 por ciento del sistema
bancario norteamericano.
Emile Herzog (conocido como André Maurois, de la Academia de Ciencias Francesa), llama "corsarios
de las finanzas" a muchos de los grandes magnates antes mencionados. Dice que, apoyados por
legisladores que les debían favores, podían bajar costos, aumentar precios y realizar "prodigiosas
jugadas de bolsa" con ganancias del 800 por ciento en rápidas transacciones.
"Los conquistadores del siglo XIX -agrega- mostraban poquísimos escrúpulos, acumulaban fortunas
sobrehumanas mediante procedimientos inhumanos y trataban a
las masas que les servían como mera carne de cañón... Es una época de grandes individuos,
monstruosamente egoístas, maravillosamente eficaces. .. La elección indirecta hacía en cierta forma
fácil que se colaran en el Senado hombres del Club de Hombres Ricos, sobre quienes la opinión
pública era incapaz de ejercer influencia". (10)
10 Historia de los Estados Unidos. André Maurois.
Pero todo eso era muy natural conforme su propia "ética" de "los elegidos del Señor", si bien en el
Nuevo Continente ya no presentaron los rasgos exaltadamente violentos e impopulares de Ginebra.
Por el contrario, asumieron formas democráticas y muchos supermagnates acallaron el escándalo de
sus especulaciones mediante donativos a las universidades y a otras fundaciones altruistas. Pero
conservaron su esencia.
(Vista en panorámica, la época de la Reforma fue, nuclearmente, un novedoso esfuerzo de los
cabalistas por adquirir poder. Aunque no lograron todo lo que querían -debido a la Contrarreforma- de
ahí en adelante utilizaron el calvinismo y la proliferación de 10gias para ganar influencia económica y
política. Y más tarde, el siglo pasado, crearon el marxismo como otro nuevo instrumento de conquista).
Ahora bien, es claro que la "élite" actuante desde el nacimiento de Estados Unidos traía de Europa una
irreductible enemistad contra España y contra la Religión Católica. Y como en el Continente Americano
México representaba esas dos entidades, sobre México recayó una acción que siempre se ha reflejado
en los momentos decisivos de nuestra historia.

7

CAPITULO II. Memoria Nacional
El pasado explica el presente, y sobre el presente se plantea el futuro.
Pretender que la historia de México ha dependido exclusivamente de nuestras propias fuerzas y de
nuestros propios errores, sería tanto como suponer que somos una isla en el vacío sideral, solitaria y
soberana, ajena a toda influencia exterior. En cambio, ver nuestra historia como el resultado de una
interacción de fuerzas -en donde la fuerza externa es con frecuencia la mayor puede parecer
desagradable, pero es más real.
Un examen de este género nos ayuda a entender mejor diversos sucesos nacionales y a precisar los
límites de nuestra acción y de nuestra responsabilidad.
Es función vital de la historia penetrar hasta las causas profundas de su acontecer. Y para lograrlo
necesita derribar falacias o dogmas pseudohistóricos.
No obstante que la historia es "sólo pasado", sobre el pasado se explica el presente, y sobre el
presente se plantea el futuro. La influencia del pasado sigue actuante de un modo u otro. Un pueblo
con historia deformada es un pueblo con memoria enferma.
Como lo dice Fernández Campo: "La amnesia, al paralizar la memoria de una persona -aunque la
memoria es sólo pasado- modifica su presente y su futuro. Del mismo modo, sustraerle y alterarle a un
pueblo partes esenciales de su historia no es sólo vana ficción de 'lo que fue', sino decisiva influencia
en lo que es y en lo que será".(l)
Con tal finalidad -la de tener conciencia de que nuestra azarosa historia no ha dependido
exclusivamente de nosotros-, hagamos una revisión de varios sucesos sobresalientes de los últimos
177 años de la vida de México.
Nos Dijeron: "¡Imperio no!"
México nació como Imperio, herencia del Imperio Azteca y del Imperio Español.
Por razón natural España no podía conservar indefinidamente sus vastas colonias de América, pero el
proceso de independencia fue además impulsado por los enemigos internacionales de España como
un acto de revancha y en busca de botín.
Historiadores muy documentados, como Mr. Richard E. Chism, y el mexicano Antonio Gibaja y Patrón,
aportan muchos datos sobre los agentes extranjeros que procedentes de Estados Unidos, Inglaterra y
Francia, visitaban la Nueva España y otras colonias españolas á principios del siglo pasado para
promover la independencia. Luis de Onís, Ministro Plenipotenciario de España en Norteamérica,
también reportaba a la Corona esas actividades. Mr. Chism dice concretamente que hubo contacto con
don Miguel Hidalgo desde 1806. Claro que tales agentes no obraban por altruismo, sino en busca de
botín para su causa.(2)
(1) Identidad Nacional. Félix Fernández Campo. 1987.
(2) Una Contribución a la Historia Masónica de México. Richard E.
Chism.Comentarios a las Revoluciones de México. Antonio Gibaja y Patrón.
No se duda de las buenas intenciones de Hidalgo, pero desde luego carecía de experiencia política y
no era un caudillo militar. En su buena fe arraigó la idea extraña de enfrentar lo indígena a lo hispano.
Eso suscitó un odio incapaz de distinguir entre "gachupín", criollo o mestizo, lo cual ocasionó (con el
grito de Independencia en 1810) matanzas tremendas en Guanajuato, Valladolid y Guadalajara, así
como destrucciones en acueductos, haciendas, ingenios, minas y talleres.
Hidalgo llegó a arrastrar a 80.000 indígenas, que no pudo luego controlar, y la insurrección degeneró
en pillaje y deserciones. Finalmente terminó en fracaso total (batalla de Calderón, 17 de enero de
1811), después de sólo cuatro meses de iniciada.
Es un hecho reconocido por muchos que la causa del fracaso fue el haber planteado la Independencia
como una lucha racial. Numerosos simpatizantes del movimiento se abstuvieron de secundarlo al ver
lo absurdo de su táctica.

8

Al parecer Hidalgo había caído en la trampa de dicho planteamiento aconsejado por alguien. Y esto
costó que se retrasara diez años la Independencia y que se sufrieran pérdidas por mil millones de
pesos, o sea, 40 veces el presupuesto anual de aquella época, que era de 25 millones de pesos.
Todo fue muy diferente cuando el 24 de febrero de 1821 el general Agustín de Iturbide proclamó en
Iguala un plan de Independencia que especificaba tratar a lo hispano como "primitivo origen", y por
tanto tenían iguales derechos todos los habitantes de México, fueran criollos o españoles. También
especificaba "la supremacía de la religión católica".
La Independencia que en sólo ocho meses logró Iturbide para México - secundado por Guerrero-, se
basaba en una idea de armonía y unidad.
Luego se dio a las instituciones políticas del país la forma de Imperio, sistema que correspondía a las
herencias del Imperio Azteca y del Imperio Español. El congreso mexicano lo aprobó así el 20 de mayo
de 1822.
Sin embargo, Estados Unidos se abstuvo de reconocer al régimen de 1 turbide y envió a México a Joel
Robert Poinsett, bisnieto de los calvinistas judíos Pierre Poinsett y Sara Fouchereau, que en 1685
habían emigrado de Francia a Estados Unidos.
Joel R. Poinsett tenía contactos con las células masónicas del rito escocés que operaban aquí desde
finales de la Colonia, y además traía "luces" para el rito yorquino.
En la Ciudad de México se entrevistó con Iturbide y le sugirió que adoptara un sistema constitucional
semejante al estadounidense.
Esa propuesta tenía mar de fondo porque el Imperio Mexicano podía prolongarse indefinidamente y
llegar a convertirse en cabeza política de una gran parte de Iberoamérica, en tanto que el sistema
republicano y federal, mediante el cambio de gobierno cada cuatro años, brindaba a la masonería
internacional la oportunidad de apoyar al grupo que más le conviniera y en esa fonna ir aumentando su
infiltración. Pero Iturbide repuso que México era distinto a Estados Unidos y rechazó la propuesta.
Ante algunos oficiales de Iturbide, como Juan Francisco Azcárate, Poinsett deslizó la insinuación de un
posible reconocimiento si México cedía a Estados Unidos las tierras del Norte, que según dijo, eran
una carga para nosotros. Azcárate repuso fríamente que México no cedería ni un centímetro de
territorio.(3)
(3) Early Diplomatic Relations Between the U. S. and Mexico. W. R. Manning.
Iturbide era militar de carrera, buen organizador y comandante de tropas. Pero, dada la crisis del
nacimiento de un imperio -y frente a la influencia que presionaba desde el extranjero- carecía de
astucia política para sortear graves peligros.
Por principio de cuentas, creía en el libre juego electoral como integrador de un Congreso y no había
formado un equipo que le fuera adicto. En este vacío de poder se infiltraron y actuaron las logias
secretas, que eran desconocidas para la inmensa mayoría de la nueva capa dirigente del país. Los
ritos escocés y yorquino se unieron transitoriamente, provocaron desórdenes y derrocaron a I turbide,
apenas a diez meses de su coronación.
Tal como lo había sugerido Poinsett, el venerable maestro masón Miguel Ramos Arizpe tomó como
base la Constitución norteamericana para redactar la Constitución mexicana de 1824, y el país adoptó
el nuevo nombre de Estados Unidos Mexicanos.
Desvalorización Racial
Enfrentar lo indigena a lo hispano era una idea extraña que escindi6 a la nación.
Expedida la Constitución que había sugerido Poinsett, éste regresó por segunda vez a México, en
1825, ya como enviado extraordinario y ministro plenipotenciario de Estados Unidos. Eso significaba,
al fin, el reconocimiento por parte de Washington.
Automáticamente se planteó una lucha entre "federalistas" (partidarios "yorquinos" de la nueva
Constitución con soberanía de los Estados) y los "centralistas" (muchos de ellos del rito escocés,
partidarios de un sistema cuyo centro de poder residiera en la capital).

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Además de esa disensión, que durante muchos años estuvo debilitando al país, se reinició la acción de
enfrentar lo indígena a lo hispano.
El fenómeno de la Independencia de México no se capta en todas sus consecuencias si no se presta
suficiente atención a ese elemento disociador de lo nacional. ¿Qué hubiera sido de Estados Unidos -se
preguntan varios historiadores- si al realizarse su independencia se hubiera enfrentado a los pieles
rojas contra los ingleses y sus descendientes ya nacidos en Norteamérica?
Poinsett trajo instrucciones del Gran Maestro de Filadelfia, Thomas Kittera, para extender el rito
yorquino en México, que se convertiría en la base del partido liberal. Dicho rito -que iba a desplazar al
escocés-, lo estableció Poinsett inicialmente en su casa el 29 de septiembre de 1825. Rápidamente
reclutó a los principales funcionarios y a varios clérigos, como el canónigo Ramos Arizpe, Ministro de
Justicia.
Lorenzo de Zavala, masón, dice que las logias eran el camino hacia los altos puestos públicos.
"Empleados o aspirantes a destinos públicos poblaban las logias". Fuentes Mares consigna que "los
diputados acudían a Poinsett en demanda de consejo cada vez que surgía un problema".
Inmediatamente después, el 24 de julio de 1826 (a menos de cinco años de la Independencia) el
venerable maestro Juan Rodríguez Puebla dijo al ser instalada la nueva logia "India Azteca": "Ojalá
todos los buenos se conjuren contra la patria de Cortés, de Alvarado y de Fernando; desaparezca del
globo esa tierra tan fecunda en monstruos".
Empezó entonces a escribirse la "leyenda negra". Cortés era presentado como un vil ambicioso,
sediento de riqueza, lo mismo que Pizarro (en Perú); Gonzalo Jiménez de Quezada (en Colombia);
Pedro de Mendoza (en Argentina); Vasco Núñez de Balboa (en Panamá), etcétera.
José Ortega y Gasset dice: "¿No es cómico que se califique a César de ambicioso? César pretendía
nada menos que ser un César, y Napoleón tuvo la avilantez de aspirar durante toda su vida al puesto
ilustre de Napoleón". Lo mismo podría decirse de todos los conquistadores españoles.(4)
La "leyenda negra" se echó a rodar y fue creciendo. Se omitía todo lo bueno y se exageraba lo malo.
La batalla de Cortés en Cholula se presentó como monstruosa crueldad., ¿Qué guerrero en combate entre la alternativa de perecer o matar- no se decide instantáneamente por lo segundo? La piedad
tiene un virtuoso lugar hasta en el campo de batalla, pero después de la victoria.
"Para el militar -dice Vasconcelos- la victoria es un deber. A la guerra no se va a hacerse mártir, se va
a vencer al enemigo. La muerte y el sacrificio son un azar, no un objetivo... ¡Cortés, primer maestro de
todas nuestras academias militares! ¡Qué adelanto sería esto para nuestra milicia!"
Todo rasgo positivo de la época colonial se pasó por alto. Se enseñó en las escuelas que Nuño de
Guzmán -fundador de Tepic, Guadalajara, Colima y otras ciudades- era ambicioso, inmoral, cruel, pero
se soslayó que la Corona española lo hizo detener, le confiscó sus bienes y lo regresó a Madrid, en un
acto de justicia "que exigía el honor de España" ...
Por aquella época empezó a hablarse de que los aztecas eran maestros de matemáticas; que sus
astrónomos aventajaban a los europeos; que los "telpochcalli" (escuelas) eran más numerosas aquí
que en España; que el náhual era más flexible y rico que la lengua castellana; que la cultura mexicatl
era superior a la cultura española, "copia de la cultura europea"; que la medicina de los mexicas y los
mayas era mejor que la medicina española "inmovilizada" en los Tratados de Hipócrates y Galeno,
etcétera etcétera.(5)
(4) Tríptico. José Ortega y Gasset.
(5) Entre la Verdad M exicatl y el Embuste Español. Por el Gral. Rubén García Velázquez de
León, quien da todo eso por cierto, en parte escrito por Lewis Hanke, Juan Xuárez de Peralta y
otros.
(Había entonces en México cerca de cuatro millones de indios -casi uno más de los que había a la
llegada de los españoles-; un millón y medio de mestizos, un millón de criollos y aproximadamente
33.000 españoles) .
De la teoría que exageraba lo aborigen y denostaba todo lo español, ya en franca hispanofobia, se
pasó a la acción. Con el pretexto de que un tal padre Arenas efectuaba juntas para conspirar contra el
régimen, se expidió la primera ley general de expulsión de españoles, el 20 de diciembre de 1827.
Se pretendía expulsar a todos los españoles, sin tomar en consideración que la mayoría ya tenía hijos
mexicanos. La ley fue tan impopular que no se aplicó íntegramente, aunque se llegó a expulsar a más
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de doce mil, entre españoles, criollos y mestizos mexicanos que seguían a sus padres al exilio. Era
una furiosa embestida de discriminación.
Igualmente fueron desterradas 32 misiones católicas de la Baja y la Alta California, sin importar que su
acción educadora se paralizara. Naturalmente sus bienes se esfumaron.
A consecuencia de las expulsiones salieron capitales y quedaron abandonadas numerosas haciendas,
empresas mineras y talleres industriales.
Por un lado eran expulsados españoles, criollos y hasta mestizos, y por el otro se expedía una ley
(1828) autorizando que penetraran en Texas más colonos extranjeros.
A dos años de distancia de la primera ley de expulsiones, se expidió otra en 1829, aún más radical,
pues arrasaba con los hijos de español, aunque ya hubieran nacido en México. Como consecuencia,
emigraron más capitales, quedaron sin cultivar otras numerosas haciendas y se abatió la producción
minera. Las exportaciones se desplomaron y hubo crisis.(6)
El historiador José Fuentes Mares, que tan minuciosamente investigó esa época, refiere: "Sólo que no
fueron mexicanos- quienes ocuparon los negocios y se adueñaron de los bienes que dejaron los
españoles, sino que fueron aventureros ingleses, judíos y
norteamericanos quienes se los apropiaron por una bagatela... En manos de españoles, el caudal
económico habría pasado a poder de mexicanos en el curso de dos generaciones, a lo sumo, porque
es bien sabido que en un 99 por ciento de los casos los españoles dejan hijos mexicanos". (7)
Los Guggenheim y los Gould fueron los principales beneficiados con los fundos mineros, enormemente
ricos en oro y plata. No es posible precisar la cuantiosa riqueza que estuvo siendo sacada del país sin
ningún control.
Además de las pérdidas materiales, la campaña oficial de "despañolización" desvalorizó nuestra raíz
étnica, y no sólo se le negó, sino se le presentó como indeseable, como vergonzosa. Suprimiendo esa
herencia sólo quedaba la soledad de lo indígena, que ya no estaba vivo en el espíritu de las nuevas
generaciones. En vez de enfatizar el orgullo de la nueva raza -como hacían los atenienses y los
romanos-, se infamó el valor de la raíz hispánica.
A fines de siglo llegó a inventarse que en 1823 se había decretado la prohibición de la "j" en el nombre
de México, porque la "x" representaba mejor lo indígena, cosa falsa.(8)
(6) Los antiguamente derrotados por España en Europa se estaban
vengando en América.
(7) Poinsett. José Fuentes Mares.
(8) La "j" de Méjico. Alfonso Junco.
La guerra de Independencia fue costosísima, pero no causó tanto daño como el desgarramiento
interno que siguió después con la escisión de nuestros orígenes. "Destruido lo español, estos países
quedarían sin soporte étnico y divididos por lo mismo, a merced de una nueva dominación", dice
Vasconcelos.
Esa "nueva dominación" fluía desde las sociedades secretas, según lo percibió el Vicepresidente
Nicolás Bravo (veterano de la lucha de Independencia). En 1828 Bravo se adhirió al levantamiento del
coronel Manuel Montaño, que exigía tres cosas: la supresión de tales sociedades, la expulsión de
Poinsett y la reorganización del gobierno. Aunque Bravo había pertenecido a la logia escocesa, lanzó
un manifiesto en que decía que "es necesario curar el mal en su origen, atacando de raíz las
sociedades secretas que lo causan". El gobierno de V eracruz fue de la misma idea y pidió "extinguir
toda clase de reunión secreta masónica, sea cual fuere su rito, denominación y origen" (Jalapa, 7 de
enero de 1828) .
Pero el presidente Guerrero (carente de preparación y admirador de Lorenzo de Zavala y de Poinsett)
les tendió una trampa a Montaño y a Bravo -proponiéndoles un armisticio- y los hizo prisioneros. Bravo
fue desterrado.
El certero diagnóstico del oculto mal quedó sepultado. Prácticamente nada se sabía sobre esto ni se
sospechaba el largo alcance de lo que se tramaba en los oscuros vericuetos de las logias
internacionales.
En un ambiente de ignorancia o incredulidad respecto al extraño factor que manipulaba nuestra
política, siguió la pesadilla de desórdenes continuos. Tardíamente el expresidente Guadalupe Victoria
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percibió lo que pasaba, abjuró de la masonería y se retiró a hacer penitencia. Guerrero también llegó a
ver lo inaudito de su confianza en Lorenzo de Zavala y en Poinsett, expulsó a éste del país y más tarde
fue derrocado y ejecutado.
Las secretas manipulaciones se reforzaron con la participación en política de otra rama masónica,
llamada Rito Nacional Mexicano, asesorada por el Gran Maestro Guillermo Gardett. Pese a su nombre
de "rito mexicano" dependía de las logias anfictiónicas de Nueva Orleáns.
El bastante bien encauzado régimen del presidente Anastasio Bustamante no tardó en ser acosado
por Valentín Gómez Farías, ferviente "yorquino", quien luego como vicepresidente inició una lucha
anticatólica y ordenó que en las escuelas se empezara a enseñar tarasco, mexica y otomí.
En el torbellino de intrigas secretas y confusión política participó luego Santa Anna, que quería pescar
en río revuelto. De 1824 a 1835 la presidencia de la República cambió de manos 16 veces. Empezó
entonces la crisis de Texas, durante la cual Lorenzo de Zavala prescindió ya de toda máscara y se
evidenció como traidor.
Y así, dando sangrientos tumbos, el país llegó al despeñadero de la invasión norteamericana.
Primero -a la caída del Imperio- habíamos perdido las provincias de Centroamérica, y luego perdimos
también Texas, California, Arizona y Nuevo México.
A 24 años de la dimisión de Iturbide nuestro territorio quedó reducido a menos de la mitad. La historia
oficial ha pretendido soslayar esto infamando a Iturbide.
La mutilación ocurrida en el Sur pasó casi inadvertida, pero la traumática mutilación sufrida en el Norte
causó un torbellino político y moral. En una amplia franja de la nueva frontera, como gigantesca herida
abierta, reinó por mucho tiempo el desorden. Tribus bárbaras irrumpían en los poblados y causaban
espantosas tropelías. Robaban, mataban, violaban o secuestraban a las mujeres, y en ocasiones los
niños quedaban huérfanos o también eran ultimados a golpes.
A las tribus bárbaras se añadía en ocasiones la incursión de aventureros de más allá de la nueva
frontera, como la de William Walker, que llegó hasta La Paz, B. C., y la de Gastón de RaoussetBoulbon, que atacó Guaymas con la intención de formar un país propio en Sonora, Chihuahua, Sinaloa
y Durango.
Profunda Conmoción
El mexicano nació a la vida independiente acosado, sin saberlo, por fuerzas extrañas superiores.
Desde los primeros años de su vida independiente, el mexicano estuvo sometido a una lluvia de
golpes. Procedían de la desconocida comarca de lo secreto, y de nuestra parte eran facilitados por la
inexperiencia y la traición.
Durante esa trágica etapa el mexicano debió suponer, y así lo revelan muchos datos históricos, que se
trataba de una simple lucha entre hermanos, una lucha que siempre se perdía y siempre frustraba el
crecimiento anhelado.
¿La nueva nacionalidad era incapaz de sobreponerse a tantas vicisitudes?. Sin la participación del
"Factor Desconocido", que se movía en el origen de todos los golpes, el mexicano podía haber
encontrado su propio camino. Pero tal Factor se ignoraba. No hubo conciencia de que desórdenes,
derrotas y traiciones recibían impulsos desde el extranjero.
La genealogía psicológica del mexicano, el análisis de su identidad, ha de empezar por tomar en
cuenta la aciaga etapa desde la caída de Iturbide hasta la mutilación del territorio y el consiguiente
torbellino de miseria y desilusión que todo eso generó. Fue una dolorosa etapa de más de treinta
años...
Lo que parecían "luchas fratricidas" -y así las consigna la historia- eran en realidad luchas provocadas
por una fuerza exterior, invisible, pero real. Esta circunstancia creaba mayor incertidumbre.
Enfermedad no identificada, ni localizada, provoca más zozobra que un mal claramente reconocido.
Esos primeros años de Independencia trajeron muchos daños a la nueva nación. En descargo de los
mexicanos de entonces puede decirse que eran inexpertos en política e ingenuos, caso muy diferente
al de Estados Unidos, donde desde el primer momento la independencia del país quedó bajo la
influencia de avezados dirigentes de sociedades secretas y hábiles financieros con desarrollado
sentido político.
Esos círculos eran hispanófobos desde la lucha de la Contrarreforma y su acción se hizo sentir
también en México. Eran hombres trasplantados de Europa con herencias ancestrales, anticatólicas y
de búsqueda de poder. Nos llevaban siglos de ventaja. Sabían a dónde iban y tenían planes propios.
12

En México, por el contrario, los políticos eran improvisados o se reclutaban en logias manejadas desde
el extranjero.

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CAPITULO III. Contra el Area Religiosa
Un rito minoritario plantea otra escisión mediante una ofensiva disfrazada de "nacionalización" .
La mutilación de medio territorio fue seguida de otra de 75.465 kilómetros cuadrados, en La Mesilla, y
apenas dos años más tarde el país fue conmovido por una devastadora lucha interna. Era una
tormenta de grandes males.
Sucedió que la Ley de 25 de junio de 1856, expedida por el Ministro de Hacienda Miguel Lerdo de
Tejada, inició una serie de disposiciones que constituyeron la Reforma, nombre que quizá tuvo un
secreto significado cabalístico.
La espina dorsal de la Reforma fue la Constitución de 1857. Significativamente la Cámara de
Senadores funcionaba en el Palacio Nacional consagrada públicamente como templo masónico del
Rito Nacional Mexicano.
El objeto de las leyes de Reforma era quitarle a la Iglesia su base económica -privándola de sus
bienes y desquiciarle los servicios sociales que prestaba. Esto se encaminaba a romper, lo más que se
pudiera, la influencia que el catolicismo tenía desde la época de la Colonia.
Se negaba a la Iglesia el derecho de poseer bienes, cosa que no se negaba ni a los criminales. En
esencia era la negación marxista de la propiedad privada.
Leyes contra los musulmanes en Turquía o contra los budistas en Tailandia hubieran provocado
inmediata reacción de descontento. Y así ocurrió en México respecto a las leyes que apuntaban contra
el catolicismo. Vino, pues, la lucha llamada "de los tres años", violenta y devastadora.
El bando llamado liberal se empeñaba en implantar leyes que nada tenían de liberalidad. Sus
principales líderes eran Lerdo de Tejada, Santos Degollado, Juan Alvarez, Melchor Ocampo y Juárez.
El bando "conservador" trató de que esas leyes no se aplicaran. Sus principales líderes eran Miramón,
Márquez, Mejía y Osollo.
Cosa paradójica: el Clero tenía considerables recursos económicos, pero no apoyó la lucha contra la
Reforma.
El presbítero historiador Regis Planchet da una relación minuciosa de los clérigos que incluso se
pusieron de parte de los enemigos de la Iglesia, ya fuera porque habían apostatado o bien porque
rehuían correr riesgos.(1)
(1) La Cuestión Religiosa en México. Pbro. Regis Planchet.
El historiador Luis Reed Torres, que ha investigado los archivos militares de aquella época, sostiene
categóricamente que las tropas de Márquez, Miramón y Mejía pasaron graves penurias, incluso
hambre, porque no recibían ningún apoyo económico. En las tropas de Márquez había soldados
descalzos. El alto clero tenía simpatías por la lucha de estos caudillos, pero no pasó de ahí.
Otro historiador, Salvador Abascal, refiere que los obispos de México, Michoacán, Linares,
Guadalajara y San Luis Potosí retaron a J uárez a que probara un
solo hecho que los vinculara en la lucha contra los liberales. Abascal afirma: "Deberían haber
predicado una Cruzada, la Guerra Santa. Se pasaron de ingenuos nuestros obispos. Si la perdían no
iba a suceder más de lo que sucedió de todas maneras...
El verdadero pecado del Clero consistía en no haber respaldado a Miramón".(2)
El bando católico empezó dominando la situación y tuvo la aquiesencia del presidente Zuloaga. Pero
en seguida el presidente y Gran Maestro Masón J ames Buchanan ordenó retirar a su embajador en
México, Mr. Forsyth, y esto fue el primer aviso de que sus simpatías estaban con el grupo de Juárez.
A continuación fue llegando ayuda para ese bando. Santos Degollado tenía en Guadalajara un batallón
comandado por el agente Joe Chesman, abastecido con los modernos rifles Mississippi y Sharp,
desconocidos hasta entonces en México. El apoyo siguió fluyendo con asesores, armas, municiones,
etcétera. The Daily Picayune, de Nueva Orleáns, consignaba la entrega de cuatro millones de dólares
a J uárez (21 de diciembre de 1859).
A principios de 1860 los conservadores tenían el dominio de casi todo el país, incluso de la capital, y
ya daban por seguro su triunfo.

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Juárez había estado temporalmente en Nueva Orleáns y luego estableció su gobierno en Veracruz. Se
hallaba en situación muy precaria y tal vez hubiera sido capturado si no acuden en su auxilio tres
barcos de la flota norteamericana (cuyos capitanes Turner y Jerwis acataban órdenes del
Departamento de Estado).
"El hecho -escribió después Juárez- será inolvidable para la República Mexicana y en el corazón de
los demócratas el nombre de Turner y de los suyos vivirá eternamente".(3)
James Buchanan, iniciado en 1816 en
la Logia Núm. 43, de Lancaster,
Pa., 41 años antes de llegar a la
presidencia de Estados Unidos.

(2) Juárez Marxista. 1848-1872. Salvador Abascal.
(3) Un Siglo de México. Alfonso Junco.
Entretanto, procedente del norte del país, con suficientes pertrechos obtenidos en Estados Unidos,
avanzó González Ortega con 16.000 hombres, y al abrir este nuevo frente, la lucha dio un vuelco
repentino. Después de varios combates las fuerzas \de Miramón fueron vencidas por las nuevas
reservas juaristas bien pertrechadas con armas norteamericanas.
El presidente Buchanan había decidido, desde Washington, la guerra de Reforma (ahora una avenida
de la capital ostenta su nombre).
Juárez regresó victorioso a la Ciudad de México el 11 de enero de 1861. Una vez más la economía del
país estaba arruinada, en esta ocasión por la devastadora guerra de Reforma.
En ese mismo año estalló la guerra de Secesión en Estados Unidos. Napoleón III quiso aprovecharla
para apoyar a los estados del Sur contra los del Norte (porque pensaba que así Francia no quedaría
rebasada por el poderío norteamericano), y envió una expedición armada a México. En esa aventura
Napoleón III veía a Juárez como un ahijado de los estados americanos del Norte, y a los antijuaristas
como posibles aliados suyos y de los estados americanos del Sur.
Por su parte, los conservadores opositores a Juárez se habían sentido vencidos por el apoyo de
Buchanan a Juárez, y buscando la revancha -en lo que ya era una lucha intemacional- se adhirieron a
la empresa napoleónica.
Así se planteó que el país adoptara el sistema de una monarquía moderada, con un príncipe católico a
la cabeza, o sea Maximiliano, hermano del Emperador de Austria. (En aquella época tal costumbre era
corriente y bien vista en Europa).

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Maximiliano desconocía los móviles ocultos de las largas luchas que sufría México y se empeñó en
reconciliar a "liberales" y conservadores. Para el efecto, prescindió de muchos jefes de éstos y no
formó desde su llegada un ejército mexicano, confiando en el apoyo de las tropas francesas. Pero
cuando Napoleón III vio que la lucha ya se había inclinado en favor de los estados americanos del
Norte, retiró sus fuerzas de México y
dejó solo a Maximiliano.
La creación, entonces, de un ejército mexicano, resulto tardía.
Con el control casi total del territorio nacional, las fuerzas de Miramón, Marquez y Mejía no tardaron en
resentir la presión de nuevas tropas juaristas con apoyo logístico en la frontera norteamericana, y la
lucha terminó en el Cerro de las Campanas, en Querétaro, con el fusilamiento de Maximiliano,
Miramón y Mejía.
Por segunda vez Juárez consolidó su régimen y regresó al Palacio Nacional el 15 de julio de 1867.
Las leyes de Reforma empezaron a aplicarse. La "desamortización" ("nacionalización" o confiscación)
de los bienes de la Iglesia devastó toda la red del servicio social que ésta prestaba a través de ochenta
hospitales, numerosos hospicios, casas de asilo de mendigos, casas de cuna, de corrección de
jóvenes, de regeneración de mujeres y de maternidad. Cesó el sistema de créditos a bajo interés, que
manejaba la Iglesia, y fueron cerrados varios colegios, conventos y seminarios.
como representativo de la nueva sociedad que la Reforma buscaba establecer en México:
“LA GRAN RUPTURA”
La acción contra lo religioso no era herencia de los indios ni de los españoles.
La Reforma iniciada en 1856 (como hasta su nombre lo indica) fue un reflejo, aunque paliado y en
cierta forma discreto, de la Reforma emprendida por Lutero y Calvino en el siglo XVI. El fondo de todo
era romper los nexos del pueblo, hasta donde las circunstancias lo volvieran posible, con la religión
católica.
El escritor Octavio Paz, que por haber ocupado diversos puestos oficiales en el régimen revolucionario
mexicano está al abrigo de que se le considere un "reaccionario" o un "mocho", le llama a la Reforma
"la gran ruptura". Y cita un poema del liberal Ignacio Ramírez:
"Madre Naturaleza, ya no hay flores por donde mi paso vacilante avanza; nací sin esperanza ni
temores, vuelvo a ti sin temores ni esperanzas".
Ignacio Ramírez ("El Nigromante"), varias veces Ministro, llevaba años de realizar una campaña
"despañolizadora", y a la vez enseñaba: "No hay Dios; los seres de la Naturaleza se sostienen por sí
solos".
Paz no lo dice, pero la mencionada cuarteta ha sido utilizada en varias logias con motivo de la muerte
de algún venerable maestro masón.
Paz comenta acerca de tales versos: "Muerto Dios, eje de la sociedad colonial, la Naturaleza vuelve a
ser una madre. Como más tarde el mexicanismo de Diego Rivera, el ateísmo de Ramírez se revuelve
en una afirmación materialista".(4)
También hace notar que la Reforma sustituye la noción de "un más allá por la de un futuro terrestre".
La Reforma, en efecto, tiende a privar al mexicano de la trascendencia ultraterrena en que habían
creído los indios -aunque en forma nebulosa- y que el catolicismo vino a afirmar con "palabras de vida
eterna".
Era, pues, una doble ruptura, o sea, con el pasado indígena y con la tradición católica asimilada
durante la Colonia.
En vez de la fe de que todos los hombres son hijos de Dios -señala Octavio paz- la Reforma plantea
un postulado nuevo: la igualdad de los hombres ante la ley.
De esa manera se inducía en la psicología del mexicano otra tendencia más de autodesvalorización.
Primero fue la tendencia a negar, a vejar, la herencia racial hispana, y luego la tendencia de desplazar
el nexo con la religión católica.
El historiador norteamericano Schlarman considera que el apoyo de los altos círculos norteamericanos
a la lucha de Reforma se debió a que en Estados Unidos

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existían influyentes vetas anticatólicas. "En Nueva Jersey -dice- habia una Constitución anticatólica
hasta 1844, y apenas en 1877 Nueva Hampshire eliminó de su Constución la prevención de que los
católicos no podian, ejercer cargos públicos en ese estado.
"Orestes A. Brownson; en Ensays and Reviews, dice que el Partido Nativo Americano, fundado en la
convención del estado de Luisiana, en 1841, 'no repudia a los protestantes alemanes, ni a los
protestantes irlandeses. En relidad rechaza únicamente a los extranjeros católicos . El Partido es
verdaderamente un partido anticatólico' ".(5)
(4) El Laberinto de la Soledad. Octavio Paz.
(5)México, Tierra de Volcanes. Joseph H. L. SchIarman.
Todo eso resulta muy explicable si se recuerda que los "puritanos", protestantes o calvinistas, que
participaron en la colonización de Norteamérica, procedían de grupos europeos particularmente
hostiles a España y a la Iglesia Católica.
Las aportaciones de los historiadores de todos los matices convergen en la evidencia de que los
impulsos para romper con los valores de la sangre hispana y del
catolicismo, no son nacidos de la esencia del mexicano, sino impulsos inducidos, forzados, financiados
e impuestos por fuerzas extrañas al mexicano mismo.
La Reforma en lo Económico
Tampoco hubo beneficios materiales. Los indios perdieron la tierra que la Conquista les respetó.
Se decía que las leyes de Reforma sacarían los bienes de la Iglesia "de manos muertas" y los harían
entrar en la corriente económica par beneficio de todos. Wilfri Hardy Callcott calculó que dichos bienes
ascendían a 1.355 millones de pesos. El francés Domenech hizo una investigación en 1866 y dijo q e
el monto total era de 180 millones. El doctor Mora, del bando liberal reformista, calculó 179 millones.
Aunque no se precisó oficialmente el valor, los bienes fueron confiscados o "nacionalizados" y no se
vio ningún beneficio para el país. Muchas propiedades raíces se pusieron en venta a un precio muy
inferior al real Los beneficiados fueron numerosos especuladores, particularmente extranjeros. Por
ejemplo, a José Ives Limantour se le vendieron cincuenta edificios y casas en 23 millones de pesos,
aunque valían mucho más.(6)
(6) Memoria Sobre la Propiedad Eclesiástica. 1864.
Finalmente, lo que recaudó el gobierno por los remates de bienes se esfumó sin dejar rastros de obras
públicas o de cualquier otro beneficio nacional. Fue algo parecido a lo que sucedería cien años
después con los cien mil millones de dólares recibidos de Estados Unidos, o con la "nacionalización"
de la banca en 1982. Esta última también salió "de manos muertas" y la crisis resultó peor.
Entre los bienes eclesiásticos figuraban muchas casas de renta baja, que luego fueron
encareciéndose. Las diócesis operaban también como cajas de préstamos, a
falta de bancos, y cobraban intereses del 3 al4 por ciento anual, a lo cual también pusieron fin las leyes
de Reforma.
Otro "logro" de la Reforma fue acabar con el "calpulli", o sea la propiedad territorial que los pueblos
indios disfrutaban desde antes de la colonización, y que fue respetada por las leyes de Indias. La
Reforma terminó con ese tipo de tenencia y los indios dejaron de constituir un núcleo de propietarios
agrícolas, pese a la oposición de eminentes liberales como Ponciano Arriaga. Tal parece que era una
consigna secreta, una especie de primer paso para introducir posteriormente la Reforma Agraria de
más claro corte marxista.
Consecuentemente, en lo moral y en lo económico, el pueblo sufrió con la Reforma otra frustración.
Los conservadores habían tenido, el triunfo casi en la bolsa y lo perdieron en el último momento. Los
liberales sinceros habían esperado grandes beneficios para el país y luego vieron que no había nada.
El único beneficiado fue el pequeño grupo gubernamental que sintió la satisfacción de afianzarse en el
mando y de disponer libremente de los bienes de la Iglesia.

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La psicología del mexicano seguía sufriendo golpes. Iba de frustración en frustración; de desengaño
en desengaño. Había la indefinible sensación de que se luchaba contra un fantasma. Inopinadamente
surgía, una y otra vez, un inesperado e impopular motivo de contienda, que siempre se inclinaba en
favor del bando que recibía ayuda extranjera. Operaba un "Factor X", que las masas no podían
identificar. Incluso muchos políticos, profesionales, militares y clérigos no llegaban a percibir
cabalmente ese factor.
Fue milagroso que la nacionalidad mexicana -que seguía culpándose de todo lo que le ocurría- no se
desintegrara totalmente en sus 60 años de existencia hasta el huracán de la Reforma, después de
continuas guerras, inseguridad y desconcierto. Fue una época de tremendas pruebas, dolorosamente
soportadas.

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CAPITULO IV. Espaldarazo a Porfirio Díaz
Varios factores externos le hicieron posible encarrilar una larga serie de reelecciones.
Después de que la lucha de Reforma culminó con los fusilamientos del Cerro de las Campanas, Juárez
regresó al Palacio Nacional en 1867 y cinco años después murió. Fue sustituido por Sebastián Lerdo
de Tejada.
Un prestigiado general que había luchado en las filas liberales, Porfirio Díaz, visitó Nueve OrIeáns y se
radicó en Brownsville, donde lanzó un plan (llamado de Palo Blanco, Tex.) en contra del presidente
Lerdo de Tejada. Sin que ninguna autoridad americana lo molestara por violar la neutralidad del país,
reclutó 2.500 hombres y capturó la ciudad fronteriza de Matamoros. Avanzó hacia el sur, pero poco
después fue derrotado en Icamole, N. L., Y se regresó a Estados Unidos. Era como saltar de la barrera
al ruedo y del ruedo a la barrera.
Díaz viajó luego a Nueva York y fue recibido amistosamente por algunos altos financieros. A
continuación se trasladó a Nueva OrIeáns y se embarcó en el vapor "City of Ravana", cuyo capitán
Alexander Caney lo libró de ser capturado en Tampico y logró desembarcarIo en Veracruz,
subrepticiamente, de donde se trasladó a Oaxaca para reunirse con sus partidarios y emprender otro
levantamiento.
En esos días el presidente de la Suprema Corte de Justicia, José María Iglesias, se pronunció en
contra del presidente Lerdo de Tejada. El general Díaz aprovechó
esa circunstancia y se movilizó rumbo a la Ciudad de México, combatió y vencjó al general Alatorre,
cerca de Tecoac, y finalmente llego al Palacio Nacional y se instaló brevemente como presidente
interino, y luego para el periodo 1877-1880.
Después de un intervalo en que estuvo de presidente su amigo el general Manuel González, don
Porfirio volvió a la presidencia en 1884 (y la retuvo más de 26 años) . El panorama no era muy
favorable. El país se hallaba desangrado por tantos años de luchas internas. La economía estaba
exhausta. Había multitud de asaltantes en los caminos, inseguridad y zozobra.
Por otra parte, a Díaz le favoreció -en grado imposible de precisar- que durante cuatro periodos
presidenciales de Estados Unidos, desde 1881 hasta 1897, se sucedieran los presidentes Arthur,
Cleveland, Harrison y nuevamente Cleveland, que no eran masones.
Claro que las influyentes logias masónicas de Estados Unidos seguían activas, pero se preparaban
para nuevas acciones en el Pacífico, en el Caribe y en Centroamérica. Respecto a México, cesó la
acción revolucionaria radical (que es una de las fases de la masonería) y sólo se mantuvo actuante la
fase de infiltración doctrinal. Por muchos años don Porfirio no tuvo presiones violentas.
En cuanto a la "acción pacífica", el régimen de Díaz cumplió con adoptar oficialmente -en la enseñanza
superior- el darwinismo sistematizado por Hebert Spencer y el positivismo del francés Augusto Comte.
Según el Positivismo, no hay más fines trascendentes para el hombre que "el progreso material". Dios
no existe. El Positivismo tiene como Dios "algo visible y concreto: la Humanidad del pasado, del
presente y del futuro", a la que Comte llama "el Gran Ser". Sobre el hombre, sobre la humanidad, no
hay nada superior. Naturalmente, el hombre resulta así una creación del azar, sin alma y sin meta.
Tales fueron las nuevas normas de la educación superior en México. Y de ahí se derivo el calificativo
de "científicos" aplicado a los colaboradores de don Porfirio, aun cuando en el fondo habia más
tendencia ateísta que apego a lo auténticamente científico.
Octavio paz dice: "El positivismo ofrece una nueva justificación de las jerarquías sociales. Pero ya no
son la sangre ni la herencia ni Dios quienes explican las desigualdades, sino la ciencia. El porfirismo
adopta la filosofía positiva, no la engendra.
"El positivismo no nos dio nada. En cambio, mostró en toda su desnudez a los principios liberales:
hermosas palabras inexplicables. El esquema de la Reforma, el gran proyecto histórico mediante el
cual México se fundaba a sí mismo como una nación destinada a realizarse en ciertas verdades
universales quedaba reducido a sueño y utopía. Y sus principios y leyes se convierten en un armazón
rígido que ahoga nuestra espontaneidad y mutila nuestro ser. Al cabo de cien años de luchas, el
pueblo se encontraba más solo que nunca, empobrecida su vida religiosa, humillada su cultura
popular. Habíamos perdido nuestra filiación histórica". (1)

19

Señala Paz que el ministro de Instrucción Pública, al inaugurar la nueva Universidad, expresa que ésta
"no tiene antecesores ni abuelos...; el gremio y el claustro de la Real y Pontificia Universidad de
México no es para nosotros el antepasado, sino el pasado" .
La nacionalidad mexicana seguía siendo minada en sus raíces raciales y religiosas. Evidentemente no
porque así lo quisiera el mexicano, sino porque la influencia extranjera así se lo imponía.
El mismo año en que don Porfirio iniciaba su mandato ya ininterrumpido (1884), el Papa León XIII
expidió su Encíclica Humanum Genus, en la que exponía la forma oculta en que trabaja la masonería y
sus nexos de conspiración con el comunismo, en contra del cristianismo. Acusaba a Ja masonería de
"conspirar contra todo régimen que no se plegara a la secta" y pedía a los obispos "arrancar a los
masones su máscara, para que sean conocidos tales cuales son; que los pueblos aprendan por
vuestros discursos y pastorales, dadas con ese fin, las malas artes de semejantes sociedades para
halagar y atraer, la perversidad de sus fines y la torpeza de sus hechos... Tan fiero asalto pide igual
defensa". (2)
1 El Laberinto de la Soledad. Octavio Paz.
2 En 1945 el eminente masón francés Raúl Husson, reveló, bajo el seudónimo de Geoffrey de
Charmay, que la masonería se divide en
"sociedades secretas inferiores; en sociedades secretas de cuadros o intermedias, y en
sociedades secretas superiores, totalmente impenetrables" (Los Amos del P. S. O. E. Manuel
Bonilla Sauras. Madrid, 1986).
Sin embargo, el arzobispo de México, Pelagio Antonio de Labastida, no dio a la publicidad esa
encíclica, tal vez porque juzgó que nos hallábamos demasiado cerca del fuego.
Cinco años más tarde el ministro de Relaciones Exteriores, Ignacio Mariscal, gran maestro masón,
estuvo en Chicago y declaró: "Hace menos de 40 años tuvimos
que combatir contra la intervención napoleónica... Pudimos haber sucumbido a fuerza mayor, o más
bien pudimos haber tenido que prolongar una amarga lucha, a no ser por la poderosa influencia de los
Estados Unidos, que puso pronto término al negocio en favor nuestro. .. Hagamos que ambas águilas
remonten juntamente su vuelo para siempre, la americana guiando y la mexicana siguiéndola siempre,
animada por el ejemplo de su hermana mayor".
No obstante, al correr de los años don Porfirio se iba sintiendo más firme en el mando y el 31 de
agosto de 1898 renunció a su cargo de Gran Maestro de la Gran Dieta, dependiente de la Gran Logia
de Arkansas, dando la excusa de "la falta de tiempo". Lo sustituyó el diputado Manuel Levy, afiliado a
las logias de Georgia y Nueva York.
Por esa misma época aumentaba en México el culto a la Virgen de Guadalupe, cosa que disgustaba a
la Gran Dieta, y al respecto hizo declaraciones en las que hablaba de "la falta absoluta de la verdad
histórica acerca de la bien explotada y supuesta aparición de la Guadalupana".
Todo lo que se había hecho para descatolizar al pueblo no estaba dando resultados definitivos, como
se esperaba.
El 16 de septiembre de 1897 un individuo llamado Arnulfo Arroyo pretendió matar a don Porfirio con un
puñal, pero no logró alcanzarlo. Arroyo fue detenido y antes de que se iniciara el proceso resultó
muerto. El Inspector de Policía, Eduardo Velázquez, dijo que "gente del pueblo" lo había linchado, mas
luego se supo que Arroyo había sido asesinado por policías vestidos de civil. Entonces el inspector de
Policía fue procesado y también resultó muerto en su celda, aparentemente por suicidio.
Eso dio motivo a que el obispo de Sonora, Herculano López, expidiera una carta pastoral contra la
masonería, a la que acusaba de recurrir a la violencia cuando no daban resultado otros tipos de
presiones. El maestro masón Luis J. Zalce dice que la citada pastoral dio fuerza "a los rumores
calumniosos" respecto al atentado.(3)
(3) Apuntes Para la Historia de la Masonería en México. Luis J. Zalce, Grado 33.
El ex obispo de Tamaulipas, Eduardo Sánchez Camacho, salió en defensa de la masonería (enero 24
de 1898) diciendo que "los romanistas son esclavos y los
dignatarios eclesiásticos tienen obligaciones más estrechas que las de un soldado raso ante su
jefe...El calificativo de benemérita que doy a la masonería va a causar gran escándalo al señor López,
pero su espanto a mí no me afecta. ., Los masones han sido los iniciadores de las ideas modernas; se
han pronunciado contra los abusos de la Corona y de la Tiara".
20

Según el maestro Zalce, don Porfirio daba instrucciones a ciertos gobernadores de "no hacer
masonería", como el caso del general Ahumada, que fue gobernador de Chihuahua hasta 1904.
Además, prácticamente se había hecho cesar la hostilidad oficial contra el catolicismo, según lo admite
también el historiador americano Schlarman. Se fueron reabriendo colegios y hermandades católicas.
La instrucción positivista iba quedando, en la primera década del siglo veinte, circunscrita a pequeños
grupos universitarios, no sin ser rebatida por diversos intelectuales, entre quienes figuraban José
Vasconcelos y Antonio Caso.
No cabe duda que las reelecciones de don Porfirio lo iban alentando cada día más para introducir
rectificaciones en el rumbo ideológico oficial.
Síntomas de Progreso
Había más ferrovías, se revaluó el peso, surgían más haciendas, se emprendían obras, pero.. .
En lo económico el régimen porfirista tuvo diversas ventajas. El peso se revaluó en 1904, y de 2.28 por
dólar se colocó a dos por uno. Esto era reflejo del aumento de la producción nacional, de que no había
inflación y de que el gasto público se mantenía controlado en aproximadamente un presupuesto anual
de 76 millones de pesos. Se emprendían obras públicas que absorbían mano de obra, como la
construcción del Monumento de la Independencia, los edificios de Correos y de Comunicaciones, los
mercados, el Palacio Legislativo (ahora Monumento de la Revolución), alumbrado eléctrico, tranvías,
etcétera.
El número de ranchos subió (de 3.749 que eran antes de don Porfirio) a 8.431. Las haciendas eran
6.684 y llegaron a un total de 48.635.
El salario diario en el campo aumentó a 43 centavos en los últimos años del porfirismo, más comida y
jacal. El poder adquisitivo de esos 43 centavos puede aquilatarse si se toma en cuenta que un kilo de
maíz costaba 8 centavos; el de trigo, 12; el de frijol, 16, y el de arroz, 25.
William K. Meyers dice que gran número de tiendas de raya vendían más barato que el comercio en
general, a fin de retener a los peones. Y Richard Estrada agrega que muchos peones se fueron
después con los capataces o los hacendados levantados en armas, pero no contra ellos. Ambas
afirmaciones son diferentes a lo que refiere la historia oficial.(4)
(4) Conflicto de Intereses y Descontento Popular. William K. Meyers. Chicago, 1979. Tesis
doctoral.
La encíclica "Rerum Novarum", de León XIII, estaba repercutiendo en círculos religiosos y se hablaba
de un salario familiar y de la construcción de escuelas en el campo. Sin embargo -por egoísmo de las
clases elevadas- la gran masa de la población permanecía inmóvil o en parte tenía una mejoría muy
lenta.
Dos años antes de la caída de don Porfirio se estaba impulsando la explotación de tierras y se creó la
Comarca Lagunera, que sería una de las más ricas del país. Surgió Torreón cómo ciudad nueva
(desde la época de la Colonia no se había vuelto a fundar una ciudad).
La producción agrícola tuvo un incremento del 70 por ciento en la década de 1899 a 1908; la
ganadería contaba con más de 15 millones de cabezas; la industria textil casi se había triplicado y
operaban 145 fábricas, y las exportaciones superaban considerablemente a las importaciones.
Veinticuatro mil kilómetros de ferrovías, construidos en los últimos 30 años, daban impulso a la
economía en general. En 1909 los ferrocarriles fueron nacionalizados mediante la compra del 51 por
ciento de las acciones, y esto no ocasionó crisis ni encarecimiento de tarifas, y su manejo fue
quedando en manos de personal mexicano.
En cuanto a inversiones extranjeras se estaba dando cierta preferencia a los europeos, como
contrapeso a la influencia norteamericana. Al inglés Weetman Pearson (después Lord Cowdray) se le
encargaron importantes obras y se le concesionaron tierras petroleras para "El Aguila Oil", que llegó a
ser la mayor productora de petróleo en México, con el 58 por ciento. Pearson contaba como socios al
ministro de Relaciones, Enrique Creel, y a Porfirio Díaz Jr., de tal manera que gozaba de más
facilidades que la Standard Oil, controlada por Rockefeller.
Esa política "pro-europea" de don Porfirio se hacía cada vez más evidente, y así lo estuvieron
reportando a sus gobiernos los embajadores de Francia, Austria y Alemania.

21

La población de México (que en los últimos 25 años del siglo pasado había aumentado sólo a un
promedio de 40.000 anualmente), subió en promedio a 150.000 cada año en el primer decenio del
siglo actual. El total de habitantes llegó a 15 millones.
Se contrató el artillamiento de Salina Cruz, y se proyectó con japoneses el de Tampico, Veracruz,
Progreso, Guaymas y Mazatlán.
Se construyó el Ferrocarril del Itsmo, medio de transporte de carga entre el Golfo de México y el
Pacífico.
Seguramente el régimen no era un dechado de pureza, aunque no había latrocinio escandaloso, ni
desquiciamiento administrativo, ni inflación, ni devaluaciones. A juzgar por diversos síntomas podría
decirse que el mexicano comenzaba a tener confianza en su capacidad de vivir en paz y progresar.
Pero.. .
El Gran Maestro Theodore Roosevelt
con sus ornamentos masonicos de la
Logia 806 de Oyster Bay, Nueva York.
Fue presidente de 1901 a enero de
1909. Desde 1907 tuvo motivos de
queja por la política de don
Porfirio. Su sucesor, Taft, se encargaría
de cobrar la cuenta.

22

CAPITULO V. Se Cernía Otra Tormenta
No había inflación, ni recesión, ni se cerraban empresas, ni crecía el desempleo, pero en Chihuahua
aparecieron armas en abundancia.
En marzo de 1908 el Pearson's Magazine de Nueva York publicó una entrevista que su enviado
especial, J ames Creelman, le hizo al presidente Díaz. Tenía por título: "Presidente Díaz, héroe de las
Américas, el hombre más grande del Continente".
Creelman relata que don Porfirio le hizo una síntesis de su gestión administrativa: "Cuando por primera
vez me posesioné de la presidencia, sólo existían dos pequeñas líneas ferroviarias que comunicaban
la capital con Veracruz y Querétaro. Hoy tenemos más de 19.000 millas de vías férreas... más de dos
mil doscientas oficinas de correos... y una red telegráfica de más de 45.000 millas... Recibimos con
agrado y protegemos el capital y las energías de todo el mundo en este país. Tenemos campo para
inversionistas, como tal vez no lo hallarían en ninguna parte".
En cuanto a política internacional, no se mostró partidario de que Estados Unidos hubiera participado
con tropas para arrojar de Cuba a los españoles. Respecto a la Doctrina Monroe (según la cual la
Casa Blanca consideraba como su zona de influencia todo el Continente), don Porfirio se inclinó por
una doctrina continental en la que todos los países iberoamericanos dieran su aportación para su
defensa común. Esto se alejaba de la doctrina Monroe y se acercaba al panamericanismo de Bolívar.
Acerca del petróleo -que empezaba a significarse como una creciente riqueza-, dijo que había
expedido una ley para impedir que los dueños de tierras petrolíferas las vendieran. "N o porque nos
opongamos a que nuestros campos petroleros sean trabajados por el rey del aceite de ustedes, los
americanos, sino porque nuestros pozos de petróleo no deben ser obstruidos para impedir la
competencia y mantener el precio del petróleo americano". (1)
(1) Pearson's Magazine. Vol. XIX. Núm. 3.
Esas divergencias sobre la política de la Casa Blanca respecto a Cuba, a la doctrina Monroe ya las
explotaciones petroleras, coincidían con otro hecho: en 1907 había venido a México el Secretario de
Estado americano, Elihu Root, a gestionar una base naval en Bahía Magdalena, B. C., para que la flota
americana se reabasteciera en sus viajes hacia el istmo de Panamá, donde estaba abriendo un canal
sumamente estratégico. Don Porfirio se mostró amistoso, pero hábilmente sólo cedió en que los
barcos carboneros americanos fondearan en Bahía Magdalena para que durante tres años
reabastecieran a la flota. En 1910 terminó esa concesión y don Porfirio declinó refrendarla, aduciendo
que no podía dejar un compromiso así a su sucesor.
En 1909 se presentó otro punto de divergencia. Washington tuvo conflictos con el presidente Zelaya,
de Nicaragua, y la flota americana le impuso un bloqueo. A raíz de esto Zelaya fue derrocado y se
esparció el rumor de que los marinos americanos iban a capturarlo. Cierto o no, el hecho es que don
Porfirio envió el cañonero "Guerrero" a que sacara a Zelaya de Nicaragua, bajo la protección de la
bandera mexicana. Mr. Henry Lane Wilson, Ministro Plenipotenciario en México, protestó ante el
Secretario de Relaciones Exteriores, Federico Gamboa, pero la orden de rescatar a Zelaya no se
revocó. Gamboa dice que el disgusto de Lane Wilson fue patente y que la entrevista terminó con
frialdad.(2)
Cuando ese incidente se desarrollaba, el presidente Williams H. Taft promovió una entrevista con don
Porfirio, y ambos se reunieron el 16 de octubre en El Paso, Texas, y en Ciudad Juárez. Para don
Porfirio -cuyas reelecciones se habían iniciado con presidentes americanos no masones, que cubrieron
cuatro periodos- resultaba un tanto desventajoso reunirse con Taft, que era hijo de masones y a su vez
afiliado a la "catedral" de la Logia 356 de Cincinati, Ohio.(3)
(2) Mi Diario. Federico Gamboa.
(3) Freemasonary and The Presidency U. S. A. Hay V. Denslow. Con
autorización de la Logia de Missouri.

23

Según una versión de don Pablo Escandón, Jefe del Estado Mayor Presidencial -intérprete durante la
entrevista-, Taft empezó por recordarle a don Porfirio la ayuda que Estados Unidos dio a Juárez, la
venta de armas para el ejército, etcétera, y que, en cambio –dijo Estados Unidos estaba siendo
pospuesto en los negocios mexicanos. Las más grandes empresas eran europeas. Según ese relato revelado luego por el hijo de don Pablo-, Taft citó a las empresas de los Signoret, los Tron, los Aymes,
los Pugibet, los Veyan, y a los españoles que eran dueños de muchas haciendas. La compañía de
petróleos El Aguila -agregó- sólo tiene de mexicana el nombre; son fuertes intereses británicos los que
la han formado. La Casa Pearson ha sido una enemiga declarada de nosotros, y precisamente con la
ayuda de esa casa se ha terminado el ferrocarril de Tehuantepec, "con alcances que no podemos
prever. Este es un ataque directo al proyecto del Canal de Panamá".(4)
Presidente William H. Taft, Maestro
Masón. Usa el delantal Watson y
Cassoul del Gran Maestro George
Washington, en la Logia Catedral 356
de Cincinnati, Ohio. Su entrevista con
Porfirio Díaz fue decisiva.

(4) La Verdad Sobre la Entrevista Díaz-Taft. Armando de María y Campos.
En efecto, ese ferrocarril era una vía competitiva para que la carga entre el Pacífico y el Atlántico
ahorrara 2.200 kilómetros, respecto al tráfico por el Canal de Panamá, que estaba próximo a abrirse.
Don Alfonso Flores Mancilla, que fue senador durante el régimen de A vila Camacho, dice que Porfirio
Díaz J r. refería que su padre le dijo al regresar de Ciudad Juárez: "Vamos a preparar nuestras cosas;
ya nos vamos" ...
El gran público estaba muy ajeno a la tormenta que se gestaba desde lo alto y hasta los
especializados círculos diplomáticos extranjeros creían que el régimen porfirista se hallaba firme. El
embajador alemán reportaba a Berlín que "una revolución está fuera de toda posibilidad" (17 de
septiembre de 1909).
Después de la famosa entrevista sucedieron cosas significativas. En el séquito de Porfirio Díaz durante
su viaje a Ciudad J uárez, figuraba el detective Francisco Chávez, quien informó poco después que un
italiano apellidado Garibaldi y un hermano de Francisco 1. Madero se habían entrevistado con Pascual
Orozco, en Chihuahua, y que más tarde éste recogió armas y municiones en Fort Bliss, Texas. Luego
Orozco y once guerrilleros empezaron a operar en la región de Tierra Blanca, Chih. Oficialmente se les
mencionaba como "abigeos".

24

Otro tanto ocurrió con Francisco Villa. Para entonces ya había brotado en México el Partido
Democrático y el Antirreeleccionista, opuestos al porfirismo. Y Francisco I. Madero, miembro de una
familia de hacendados de Parras, Coah., publicó un libro titulado La Sucesión Presidencial, que no
contenía ningún extremismo revolucionario o ideológico. Su doctrina quedó sintetizada más tarde
como "Sufragio Efectivo. N o Reelección".
El libro acusaba a don Porfirio de que no daba democracia; de que se reelegía y de que los
gobernadores eran designados desde el Distrito Federal, sin dar validez al voto en los Estados. Siguió
después la lucha electoral en la que don Porfirio volvió a postularse. Madero fue hostilizado y se
refugió en Estados Unidos, desde donde se le permitió hacer preparativos y exhortaciones para iniciar
una lucha armada en México, en tanto que -como guerra de nervios- se concentraban tropas
americanas en la frontera. Madero fijó el 20 de noviembre (1910) para que se iniciara un levantamiento
nacional.
Sin embargo} éste no ocurrió. Justamente 65 días después (cuando, según algunas crónicas, Madero
estaba a punto de perder toda esperanza) los grupos ya reforzados de Pascual Orozco y de Pancho
Villa le hicieron posible que regresara al país por la frontera chihuahuense, cerca de Ciudad Juárez,
plaza que Villa y Orozco capturaron el 11 de abril de 1911.
Aunque no había inflación, ni recesión, ni carestía, ni cierre de empresas, ni ceses en masa, etcétera,
la guerrilla de Orozco y Villa crecía rápidamente. La prensa americana hablaba favorablemente de
ellos. El gobierno mexicano protestó por el contrabando de armas y se le contestó que era muy difícil
evitarlo.
Madero venía acompañado por el agente Somerfield, americano, y por los consejeros José Garibaldi,
italiano, y J. P. Viljoen, boero.
El gobierno de Taft reconoció prácticamente la beligerancia de los maderistas. Sus aprestos en
territorio americano no habían sido considerados como "violación a la neutralidad".
El historiador SchIarman dice que el Ministro Limantour regresó de Nueva York y le refirió a don
Porfirio que había conferenciado con varios funcionarios americanos, incluso con el Secretario de
Guerra, Dikinson, y que traía la impresión de que "todo estaba perdido".
En el Estado de Morelos había surgido otra guerrilla, encabezada por Emiliano Zapata.
Para principios de abril (1911) ya operaban en Chihuahua 5.200 hombres, armados con rifles 30-30,
abundantes municiones y gorras texanas, y en Sonora había otros 4.000. Luego la "División del Norte",
de Villa, empezó a usar el cañón Blue Whister, de tiro rápido, que ni el ejército tenía. Todo procedía del
otro lado del río Bravo, pues nada de eso se producía en Chihuahua.
En la Ciudad de México hubo dos mitines contra don Porfirio, el 22 de mayo (1911), y tres días
después hubo otro frente a la Cámara de Diputados. Al día siguiente don Porfirio presentó su dimisión.
Explicaba que lo hacía "para no derramar sangre mexicana, abatir el crédito de la nación, derrochar
riqueza y exponer su política a conflictos internacionales".
Aunque había perdido Ciudad Juárez y Torreón, y evacuado Cuernavaca, el ejército no estaba
propiamente vencido. Don Porfirio tenía el dominio de la mayor parte del territorio, podía movilizar.
fuerzas, pero entendió que ya no era grato en Washington. Y se fue.
Quedó como presidente provisional Francisco León de la Barra. Y luego Francisco I. Madero -electo
por evidente mayoría- tomó posesión de la Presidencia el 6 de noviembre de 1911.
Todo indicaba entonces que la tormenta se había dísipado.
Pero faltaba lo peor...
Madero, Inmanejable
Una influencia invisible se fue volviendo asombrosamente visible.
Madero reveló el 26 de mayo (1911), cuando todavía no era presidente, que había rechazado una
propuesta de magnates extranjeros que le ofrecieron apoyo a cambio de concesiones en favor de
varios monopolios. Ya como presidente, aumentó los muy bajos impuestos de los petroleros y pagó
ochocientos mil pesos a banqueros de Nueva Orleáns que a través de la "Tampico News", de
Abraham Ratner, habían enviado armas a los maderistas. Madero creyó que así quedaría relevado de
todo compromiso.
Poco antes de que tomara posesión (noviembre 6 de 1911), el famoso general Bernardo Reyes
preparaba desde San Antonio, Texas, un levantamiento antimaderista, pero las autoridades
25

americanas lo detuvieron "por violar la ley de neutralidad" y le desbarataron sus planes. Washington
todavía estaba cuidándole las espaldas a Madero.
Desenvolviéndose libremente, Madero permitió que se formara un Partido Católico -nada extraño en
un pueblo católico- y se mostraba simpatizante de los proyectos de religiosos para un seguro obrero,
participación de utilidades y protección del trabajo a domicilio. Al nuevo partido se le reconocieron
triunfos para gobernar Jalisco, Zacatecas, México y Querétaro, y 90 curules, pero luego el grupo
masónico sólo toleró 23 diputaciones y cuatro senadurías. De cualquier manera, la democracia
empezaba a marchar.
A la insignificante minoría comunista también se le dio beligerancia y formó en la Ciudad de México la
Casa del Obrero Mundial, siguiendo los consejos del líder obrero de Norteamérica, Samuel Gompers,
quien posteriormente declaró que en la lucha contra don Porfirio él estuvo asesorando a diversos
grupos opositores, pues "la Constitución liberal instituida por Juárez era una máscara tras la que el
presidente Díaz escondía su dominación despótica". (5)
También obrando según su propio criterio, Madero no aceptó sugerencias sobre una "reforma agraria"
para que la tierra fuera casi un monopolio estatal, mediante ejidos. Por el contrario, dijo: "La pequeña
propiedad agrícola será de mi parte cuidadosamente fomentada, pues ésta constituye una gran base
de riqueza pública". Hasta Bulnes -no maderista- admite que esa era la idea de Madero, quien además
tenía el proyecto de comprar haciendas, fraccionarlas y venderlas a pequeños agricultores.
Entretanto, Zapata desconoció a Madero (25 de noviembre de 1911) Y lanzó su Plan de Ayala,
secundado por Pascual Orozco. Zapata, antiguo aliado de Madero, alegaba que éste era un "dictador".
Zapata estaba siendo influido por los agentes extranjeros Charles Jenkinson y Thomas W. Ewilly, que
presionaban sobre cierta "reforma agraria". Zapata hablaba de "tierra y libertad", y no hay indicios de
que quisiera suprimir la propiedad privada, base de la libertad. Sin embargo, su rebelión creaba una
escisión en los nuevos caudillos. En el fondo se movía el plan extraño, todavía medio nebuloso, de la
Reforma Agraria.
Inscrito en la Logia Lealtad 15, Madero era masón, según ha quedado plenamente demostrado atraído por ciertos principios de "fraternidad universal" -, pero
rehuyó la influencia de la secta en la política del país, y entonces la masonería se volvió en su contra.
Empezaron a atacarlo el doctor Francisco Vázquez Gómez, los diputados Aquiles Elorduy y Armando
Ostos; en el Senado, Jesús Flores Magón, Guillermo Obregón y otros más.
Los periódicos Luz y Grito Rojo, de la Casa del Obrero Mundial, lanzaban hirientes ataques a Madero.
Esta casa era el primer paso para vincular a los obreros mexicanos al movimiento marxista
internacional.
Una influencia -inicialmente invisible- se fue volviendo claramente visible y poderosa en el embajador
americano Lane Wilson. Vasconcelos dice que Lane Wilson se tornaba exigente, "después
impertinente y ahora se hablaba de que ostensiblemente alentaba a los descontentos recibiéndolos en
su casa".(6)
(5) Seventy Years 01 Lile and Labour. Samuel Gompers, y declaraciones del mismo en México,
en Dic. de 1924, cuando vino invitado por Calles.
(6) Ulises Criollo. José Vasconcelos.
Vasconcelos refiere que ante el enfriamiento de las relaciones con la embajada americana, le aconsejó
a Madero que buscara un acercamiento con Lane Wilson,
"pero Madero esta vez se exaltó. -No se imagina -me dijo- la serie de impertinencias que ya le hemos
tolerado; por último, el otro día quiso levantarme la voz y no se lo consentí".
El historiador alemán Friedrich Katz, que hurgó en archivos oficiales de nueve países, dice que el
embajador alemán en México, Paul von Hintze, reportó a Berlín (16 de marzo, 1912) que la oposición
de Washington a Madero cobraba fuerza; que Madero había recibido advertencias para que modificara
su política, a través del famoso Sherbume Hopkins, "abogado profesional de las revoluciones
latinoamericanas inspiradas por los Estados Unidos. Y otras advertencias de Dawson, también agente
de revoluciones", pero que Madero no las tomaba en cuenta.
Nueve meses después (16 de diciembre de 1912), el presidente Taft -que estaba por terminar su
mandato le comunicaba a su Secretario de Estado Philander Chase Knox, refiriéndose a Madero:
"Estoy llegando a un punto en que pienso que deberíamos colocar un poco de dinamita con el objeto
de despertar a ese soñador..." (7)
26

Y la dinamita empezó luego a estallar. Carranza, gobernador de Coahuila, se distanció de Madero; en
la capital el general Manuel Mondragón inició una insurrección con 800 hombres; hubo un fallido
ataque al Palacio NacionaI; los revoltosos se atrincheraron en la Ciudadela, donde estaban perdidos
porque Madero tenía fuerzas suficientes para vencerlos. Pero... Lane Wilson se apresuró a protegerlos
amenazando a Madero con realizar un desembarco de tropas americanas si en el combate de la
Ciudadela resultaba afectado algún vecino norteamericano.
El 11 de febrero (1913) el embajador Lane Wilson visitó a Madero en compañía del embajador alemán
Hintze y del Ministro español, y le echó en cara "la crueldad de las acciones de guerra y lo amenazó
con una intervención de los barcos norteamericanos para proteger a los extranjeros" (diario del
embajador Hintze, citado por Friedrich Katz). Blandiendo esa amenaza, Lane Wilson presionó al
Secretario de Relaciones, licenciado Pedro Lascuráin, para que junto con nueve senadores le pidieran
su renuncia a Madero, pero éste se negó.
En segunda Lane Wilson citó a los embajadores inglés, español y alemán. Cólogan (de España),
refiere que Lane golpeó la mesa y les dijo: "Vaya poner orden. Madero está irremediablemente perdido
y su caída es cuestión de horas". Pidió a los presentes que se comisionara al embajador español para
que le comunicara tal cosa a Madero. Cólogan habló con Madero el mismo día (15 de febrero de
1913), y Madero rechazó indignado tan insólita comunicación.(8)
(7) Documentos de Taft. Biblioteca del Congreso, Washington. La Guerra Secreta en México.
Tomo 1. Friedrich Katz. 1982.
(8) Huerta. Michael C. Meyer. Universidad de Nebraska, 1972. Transcribe textual un extenso
relato del embajador español. Bernardo Cólogan.
Entretanto, Lane Wilson celebraba juntas en la Embajada con los generales Félix Díaz y Victoriano
Huerta, y el día 18 presionó para que éste tomara la presidencia, mientras que varios puestos del
nuevo gabinete serían cubiertos con gente de Díaz. (Aunque en el pasado habían ocurrido fricciones
entre Madero y Huerta, hay indicios de que al principiar febrero Huerta todavía le era leal al presidente,
pero la actitud del embajador Lane Wilson lo inclinó al cuartelazo). Madero fue detenido (18 de febrero)
por tropas del general Blanquet.
Al día siguiente una comisión de diputados le pidió a Madero su renuncia y la Cámara la aprobó por
123 votos contra cinco. Acto seguido el Congreso nombró presidente interino al Secretario de
Relaciones, Pedro Lascuráin, según lo estipula la Constitución. Inmediatamente Lascuráin nombró a
Huerta Secretario de Gobernación y renunció, por lo cual el Congreso nombró presidente provisional a
Huerta, siguiendo lo previsto por la Constitución. Se guardaron las formas "legales", pero era un golpe
que salía desde la embajada.
El embajador Von Hintze comunicó a Berlín que el golpe era obra de Wilson: "él mismo se vanagloria
de ello". Hintze agrega que él le advirtió a Wilson que la ejecución
de Madero seria una mancha, y lo acompañó a hablar con Huerta, quien contestó que la suerte de
Madero sería cosa del Gabinete. "Wilson se da por satisfecho; yo replico que Madero no es prisionero
del Gabinete... que Madero fuera enviado a Europa... Huerta, evasivo. .. Wilson le dio manos libres a
Huerta con su silencio".(9)
(9) La Guerra Secreta en México. Friedrich Katz. Tomo I.
El 22 del mismo mes de febrero Madero y el vicepresidente Pino Suárez fueron asesinados.
El régimen de Madero sólo había durado 15 meses.
Es un hecho que Madero fue derrocado por Lane Wilson y el Departamento de Estado americano, que
es el encargado de la política exterior.
Ahora bien, Madero no era propiamente un revolucionario, si se entiende como tal a quien está
dispuesto a seguir las directrices de la Revolución Mundial, cuyas esencias son de tipo ateísta,
estatizante y a corto o largo plazo confluentes con el marxismo. Madero quería un México con
democracia y soberanía para realizar una política nacional. Pero, ¿hasta dónde podía llegar su
soberanía? ... .
Soberanía, ¿Hasta Dónde?

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-El gobierno de Huerta debe ser desposeído del control. .. Ese viejo orden ha muerto para siempre. ..
Wilson
Al igual que Madero, Huerta podía haberse preguntado a sí mismo hasta dónde llegaban los límites de
la soberanía, pero no lo hizo. Y al igual que Madero se empeñó en realizar una forma propia de
gobernar. No quiso establecer el laicismo forzoso en las escuelas; permitió que se pusiera fin a la
enseñanza darwinista y positivista; consintió en que siguiera operando el Partido Católico; no quiso
una Reforma Agraria de tipo ejido-estatizado, y, por el contrario, creó la Secretaría de Agricultura a fin
de repartir 13.000 hectáreas baldías, pero repartidas en propiedad. No se veía la necesidad de afectar
las tierras en producción, pues había muchas baldías y sólo 15 millones de habitantes.
Además, los grupos masónicos también le tomaron muy a mal que no prohibiera que la Iglesia
consagrara el país al Sagrado Corazón de Jesús (enero 6 de 1914).
En fin, desde que tomó posesión en febrero de 1913, se rehusó a seguir las sugerencias del
embajador Lane Wilson. Entre sus allegados comentó que éste "siempre trata de inmiscuirse en todo".
Consecuentemente, surgieron diferencias entre ambos.
Al principiar 1913 Taft había terminado su mandato y lo sustituyó el presidente Woodrow Wilson, quizá
más comprometido con las logias que su antecesor. La "élite" de los "predestinados hijos del Señor" lo
habían apadrinado para alcanzar la presidencia y a cambio obtuvieron autorización para formar el
Sistema Federal de la Reserva, gigantesco monopolio encargado nada menos que de la emisión del
dinero.
Uno de los primeros actos de Woodrow Wilson fue autorizar que a Huerta también se le colocara
dinamita, como su antecesor Taft la había hecho con Madero.
Y consecuentemente, empezaron a surgir grupos de agitación. La Casa del Obrero Mundial realizó un
mitin marxista en el Hemiciclo a Juárez, ello. de mayo, con
participación de agentes extranjeros. Después Huerta ordenó clausurarla y desterró a los agentes
Sorróndegui, Aloy Armenta, Colado y otros.
Entretanto, Carranza se había rebelado contra Huerta, aunque no logró conservar el territorio que
ocupaba en Coahuila, huyó casi solo y se refugió en Sonora, donde Obregón también acababa de
rebelarse. A la vez, y por lealtad a Madero, Villa volvió a tomar las armas en Chihuahua.
Inicialmente eran grupos reducidos. El control del país lo tenía Huerta y así lo reconocieron 27 países
que normalizaron sus relaciones diplomáticas y comerciales
con México (incluyendo a Inglaterra, Francia, España, Austria-Hungría, Japón, Alemania, Guatemala,
Suiza y Rusia).
Pero Woodrow Wilson retenía el reconocimiento de Huerta para hacerla entrar al aro que Madero
había rehusado, y envió a su agente confidencial J ohn Lind, con un memorandum para Huerta (6 de
agosto de 1913), que implicaba cuatro directivas, dos de las cuales eran que Huerta convocara a
elecciones y que no fuera a figurar como candidato. Lind especificaba que venía "en misión de paz".
Además, ofrecía un empréstito.
Huerta replicó que no existía guerra con Estados Unidos y que sobraba mencionar lo de "misión de
paz". Agregó que si había brotes rebeldes en Sonora y Chihuahua, eso se debía a que eran
alimentados con armas desde Estados Unidos, y en cuanto a que él no figurara como candidato
presidencial para un periodo próximo, esto sólo podrían decidirlo los mexicanos. Respecto al
ofrecimiento de un empréstito, el Secretario de Relaciones, Gamboa, le comentó a Lind que parecía un
"soborno".
Lind no consiguió nada y en su correspondencia con el Departamento de Estado insistía en que
"debería tomar posesión de México y administrar los asuntos del país tal como en sustancia se hiciera
en Cuba, hasta el momento en que se juzgase prudente devolver el gobierno a los mexicanos" .(10)
El Secretario de Guerra de Estados Unidos, Lindley M. Garrison, no opinaba como Lind. Por el
contrario, recomendaba el reconocimiento del gobierno de Huerta, lo mismo que solicitaban
ciudadanos americanos residentes en México y en EE. UU.
Pero el presidente Woodrow Wilson seguía negando tal reconocimiento, ordenó que no se concedieran
créditos a Huerta y recomendó a las compañías petroleras que no pagaran impuestos. Era- una doble
ofensiva diplomática y económica.
Sin embargo, Huerta no cedía...

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La señora O'Shaughnessy, esposa del Encargado de Negocios americanos en México, dice en sus
Memorias que Huerta era un hombre capaz, pese a sus defectos; que se defendió "frente a la terrible y
condenable presión", y que no se dejó amedrentar ni por el presidente Wilson, el cual trataba de
imponer moldes en México. Agrega que Mr. John Lind, enviado de Wilson, trató de forzar a Huerta
para que aceptara dictados políticos o renunciara, pero no lo consiguió. Un día, dice la señora, Mr.
Lind perdió la paciencia ante el Secretario de Relaciones, señor Gamboa, y dando un golpe sobre la
mesa exclamó: "Tres cosas haremos si Huerta no renuncia: primero, usar el boicot financiero;
segundo, reconocer a los rebeldes; tercero, intervenir".(11)
(10) Huerta. Michael C. Meyer, citando el mensaje de Lind al Secretario Bryan, del 15 de Nov. de
1913. Registros del Depto. de Edo. americano. Microcopia 274.
(11) Huerta y la Revolución. Edith O'Shaughnessy, esposa de Nelson O'Shaughnes9Y,
secretario de la Embajada y luego Encargado de Negocios.
Y en efecto, por principio de cuentas, no hubo empréstitos y los grupos rebeldes recibieron abundantes
pertrechos en Sorona, Chihuahua y Tamaulipas, de tal manera
que pudieron organizar tres columnas. Para Huerta regía la prohibición de venta de armas.
Como esto tampoco bastó para que Huerta renunciara, entró en actividad otro elemento de presión.
Las células masónicas del Congreso de la Unión -el mismo que había nombrado presidente provisional
a Huertaempezaron a presentarle pertinaz oposición. La demanda del presidente para concertar un
empréstito en Europa fue demorada intencionalmente.
Otro desafio en el Congreso ocurrió cuando se negó a ratificar el nombramiento de Eduardo Tamariz
como Secretario de Instrucción Pública, que había acordado
Huerta. El diputado Sarabia dijo: "Nosotros los liberales podemos aceptar el nombramiento de un
miembro del Partido Católico como Secretario de Gobernación, como Secretario de Hacienda, o para
cualquier otro puesto del Gabinete, pero es profundamente significativo, dada la orientación política de
este gobierno, que tal nombramiento sea de Secretario de Instrucción. Esto ofrece la más patente
prueba de que el gobierno está avanzando decididamente. .. por el camino del clericalismo".
Los ataques iban en aumento. El senador Belisario Domínguez llamaba "traidor y asesino" a Huerta,
solidarizándose con los rebeldes del norte. Poco después don Belisario apareció asesinado. La
Cámara de Diputados protestó y Huerta la disolvió. El Senado se autodisolvió.
Huerta ordenó detener a los líderes masones que agitaban en la Cámara, como González de la Mata
(que huyó de la Logia vestido de mujer), Jesús Huelgas Campos, Florentino Morales, y otros, inclusive
el Maestro masón Luis J. Zalce, grado 33, que hace este relato.(12)
(12) Apuntes Para la Historia de la Masonería en México. Luis J. Zalce, Grado 33.
Luego se formó un nuevo Congreso.
Tales hechos se difundieron en Estados Unidos como una prueba de que Huerta carecía de apoyo
popular, aunque a los mexicanos no les interesaba que el diputado "Z" hubiera sido sustituido por el
diputado "X".
Entretanto, Carranza, Villa, Obregón, Pablo González, y otros, habían ya aumentado sus contingentes
reclutando gente en el sur de Estados Unidos y en el norte de México. Su armamento era abundante,
con ametralladoras CoIto Carranza exhumó la Ley Juárez del 25 de enero de 1862, según la cual se
podía fusilar a los prisioneros. De esta manera se infundía temor a los federales y se propiciaban las
deserciones.
Carranza enarbolaba el "constitucionalismo", pero esta bandera no decía nada a sus huestes, no era
un móvil suficiente, pues la mayoría ni siquiera sabía qué, significaba el término. Lo que sí podían
entender muy bien era que en ese movimiento -al contrario de lo que regía en el ejército profesionalse podía saquear, violar, matar prisioneros o civiles, etcétera, y que todo esto era impune. Una especie
de premio.
Conforme los "constitucionalistas" o revolucionarios fueron avanzando desde el norte y tomando
Chihuahua, Durango, Torreón, etcétera, cometieron tremendas tropelías. El vicecónsul británico en
Durango, Mr. W. W. Graham, informaba cosas terribles a su gobierno.
Los rebeldes sabían que Wilson no reconocía a Huerta, y que a ellos se les suministraban armas, y
esto los volvía más seguros del triunfo. Por el contrario, las tropas regulares del ejército sufrían ya la
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escasez de pertrechos. Agentes de Huerta camuflaron un lote de armas compradas en Estados Unidos
y las llevaron a Europa, para reexpedidas a Veracruz, pero Wilson fue informado de esto.
Impaciente ya porque Huerta no se doblegaba, y temiendo que con la llegada de dichas armas se
hiciera fuerte, Wilson ordenó al Secretario de Marina, Josephus Daniels, que lanzara la flota americana
sobre Veracruz, la cual tenía ya varios días de estar en aguas mexicanas.
El 21 de abril (1914) cuatro acorazados empezaron a cañonear el puerto con artillería de 35
centímetros de diámetro. Cadetes de la Escuela N aval y civiles con pistolas hicieron frente a los
marinos recién desembarcados y perecieron 193 mexicanos, entre ellos los tenientes José Azueta y
Virgilio Uribe.
Días después Wilson declaró a The Saturday Evening Post: "Los que controlan el gobierno de Huerta
deben ser desposeídos de ese control. Ellos quieren el orden del viejo régimen; pero yo aseguro que
ese viejo orden ha muerto para siempre..." (13)
Poco después agregó: "Todas las fases de la situación mexicana se basan por ahora en la condición
de que los hombres que ocupan el poder en México han de ser eliminados, de una manera o de otra,
antes de que el país pueda emprender su marcha hacia su Destino Manifiesto. .. Naturalmente no
serán los Estados Unidos los que repartan las tierras mexicanas... pero no descansaré hasta que ello
sea una realidad" .
Estaba claro que México debería adoptar un "nuevo orden" y que uno de los puntos básicos consistía
en una "reforma agraria" que estatizara la tierra (aunque fuera primero parcialmente) y que el
campesino la recibiera en calidad de préstamo. Esto es, una reforma de tipo marxista.
Huerta les propuso a sus opositores un armisticio para unir fuerzas y arrojar a los invasores de
Veracruz, pero nadie aceptó. Comprendió entonces que no podía vencer a Estados Unidos y presentó
su renuncia el 15 de julio (1914). En ella decía que con su resistencia había puesto en evidencia al
gobierno de Wilson. "Mi gobierno ha dado golpes de muerte a un poder injusto. .. ese poder que tantos
perjuicios y tantos atentados ha cometido en este Continente. Dejo la presidencia de la República
llevándome la mayor de las riquezas humanas, pues declaro que he depositado en un banco, que se
llama la Conciencia Universa!, la honra de un puritano (el presidente Wilson) al que yo, como
caballero, lo exhorto a que me quite esa mi propiedad. Que Dios los bendiga a ustedes y a mí
también".
El régimen de Huerta había durado 17 meses.
Por ministerio de ley quedó como presidente provisional Francisco Carvajal (presidente de la Suprema
Corte), quien trató de formar un gobierno de coalición con carrancistas, villistas, zapatistas,
obregonistas, etcétera, pero Wilson lo instó a que dejara el gobierno. Carvajal tenía el apoyo del
ejército, que continuaba apolíticamente adherido a la autoridad civil –desde don Porfirio, Madero y
Huerta-, pero el general José
Refugio Velazco fue notificado de que si el ejército no se disolvía, las tropas americanas que ocupaban
Veracruz avanzarían sobre México, según instrucciones del presidente Wilson.
Era aquello la exigencia de una "rendición incondicional".
Y de esa manera el ejército quedó disuelto el 13 de agosto de 1914. Evidentemente se quería la
extinción de todo poder organizado para que Wilson implantara su "destino manifiesto" .(14)
(13) Declaraciones del 23 de mayo de 1914 a The Saturday Evening Post.
(14) Según la "élite", riqueza-poder es una marca de los "elegidos", los cuales tienen derecho
sobre los "no elegidos". Unos y otros están "predestinados" y llevan en sí mismos un "destino
manifiesto". Milenaria idea israelita retocada por Calvino.
Las fuerzas norteamericanas se retiraron de Veracruz, cediéndole la plaza a los carrancistas y
obregonistas, que también ocuparon la capital.
(Huerta se exilió en España. Un año después viajó a Estados Unidos y junto con Pascual Orozco
trataba de volver a México para realizar un levantamiento, pero agentes americanos 10 seguían de
cerca y lo capturaron cerca de El Paso, Texas. Estuvo preso en Fort Bliss, "por violar la neutralidad del
territorio americano", enfermó en prisión y se le dejó ir a morir a su casa en El Paso. El historiador
americano Michael C. Meyer dice que al parecer hubo intimidación contra Huerta, después de
amenazar a su familia, pero la documentación acerca de esa etapa fue destruida en el Departamento
de Estado "con autorización del Congreso".
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Huerta encargó a su confesor, el padre Francis Joyce, que rescatara su archivo privado que estaba en
México. Joyce hizo gestiones ante las autoridades americanas para trasladar el archivo a Estados
Unidos en valija diplomática, pero no consiguió nada. Mr. Meyer comenta que Huerta no heredó
fortuna; su familia vivía pobremente. Tampoco en este aspecto era un ex presidente "revolucionario".
Meyer se extraña de que los asesinatos cometidos por Huerta reciben amplia difusión como oprobios
terribles, y que en cambio se pasan por alto los más numerosos crímenes cometidos por sus
sucesores. La diferencia estriba en que Huerta no acató dictados de la Revolución Mundial).
Factor Ajeno al Mexicano
"Lo peor que hay en México, después de la prostitución, es la Iglesia Católica". Silliman
Eliminado Huerta, Woodrow Wilson siguio dando apoyo a Carranza. Por Veracruz se le abastecía de
armas. Los carrancistas recuperaron la capital ( desalojando al presidente provisional general Eulalio
Gutiérrez), y marcharon sobre Celaya contra las huestes de Villa. Ahí se dio la gran batalla entre
Obregón y Villa, en que murieron más de tres mil hombres. Villa andaba escaso de municiones y tuvo
que retroceder hacia León. Numerosos prisioneros villistas fueron asesinados, ya inermes, en un
corralón que se usaba para corridas de toros (abril, 1915).
Los numerosos caudillos empezaron a enfrentarse entre sí y se generalizó un sangriento caos. Wilson
decía que "los mexicanos tienen derecho a derramar tanta sangre como quieran". Y en forma casi
unánime, repentina, los diversos caudillos emprendieron una extraña lucha anticatólica.
Villarreal, Urbina, Obregón, Diéguez, Carranza, Coss, Gavira, Gutiérrez, Salvador Alvarado, etcétera,
todos resultaron enemigos de la Iglesia. Hubo templos profanados o dinamitados por todo el país. En
el D. F. Obregón ordenó entregar el templo de Santa Brígida y el Colegio Josefino, en San Juan de
Letrán, a la Casa del Obrero Mundial, y una efigie del anarquista Francisco Ferrer fue simbólicamente
colocada en el pedestal que ocupaba la imagen de la Virgen María.
Como si todos los caudillos quisieran hacer méritos para hacerse acreedores a recibir armas. Una
crónica sobre los atentados anticatólicos ocuparía cientos de páginas.
El reverendo Francis P. Joyce, capellán del ejército americano, testificó en el Senado de su país que
en Veracruz pidió a Mr. Silliman -representante personal del presidente Wilson ante Carranza- que
diera asilo a las monjas mexicanas víctimas de ultrajes. Silliman le contestó: "Es cosa generalmente
aceptada por todos que lo peor que hay en México, después de la prostitución, es la Iglesia Católica, y
ambas cosas deben desaparecer" .(15)
Otro testimonio lo dio Mr. Buckley, en el sentido de que John Lind -también representante personal del
presidente Wilson- fue informado sobre los asesinatos de sacerdotes mexicanos y comentó: "Es una
excelente noticia, y mientras más sacerdotes católicos maten en México, más gusto me dará". "Las
monjas quedaron abandonadas -dice el testimonio senatorial americano- a un destino espantoso" .(16)
Nelson O'Shaughnessy, encargado de negocios de la embajada americana en México, también dio
testimonio en el mismo sentido. Otro tanto hizo el protestante alemán Charles M. Birkhead, quien viajó
a Washington y refirió que había visto a los revolucionarios apresar y maltratar sacerdotes; que las
monjas eran ultrajadas, que algunos templos eran incendiados, etcétera. Aunque él no era católico,
dijo, se hallaba asombrado de lo que había visto.
Es justo hacer notar que el pueblo americano era totalmente ajeno a todo lo que ocurría en México. Ni
siquiera recibía información sobre el particular, pues las agencias noticiosas -vinculadas al
Departamento de Estada- sólo daban la versión de quienes estaban rigiendo la política exterior de
Washington.
Numerosos obispos fueron desterrados. Uno de ellos, el arzobispo Mora y del Río, decía desde La
Habana, en una Carta Pastoral, que la hostilídad de los revolucionarios contra los católicos tenía el
apoyo de los masones y de "ciertas corporaciones protestantes de Estados Unidos".
Otro punto que estaba siendo impulsado por factores no mexicanos era el de la "reforma agraria", que
implicaba gradual estatización de la tierra. Ni Villa, ni Zapata, ni Carranza, ni Obregón querían eso,
pero finalmente Carranza se vio en dificultades, arrinconado en el puerto de Veracruz, y accedió a
expedir la Ley del 6 de enero de 1915, que era un primer paso para implantar dicha reforma.

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A partir de ese momento los carrancistas pudieron afianzar el control de la capital, avanzar hacia el
norte, y con una gran provisión de ametralladoras nuevas batir a Villa (en Celaya y León) para hacerlo
retroceder hasta Chihuahua.
¿Protectorado o Partir a México?
Bulleron esas ideas, pero la Guerra Mundial hizo que Wilson las descartara.
En esos días, después de cinco años de guerra, el país se hallaba profundamente debilitado: ferrovías
destruidas, cosechas perdidas, fábricas y minas cerradas, comercio semiparalizado por la inseguridad
de los caminos, asaltos y matanzas.
Comenzó entonces a tomar forma una amenaza peor que la guerra civil. Surgió en Washington la idea
de formar un México del Norte y otro del Sur, mediante el apoyo a caudillos revolucionarios opuestos
entre sí, algo similar al caso de los "revolucionarios" panameños que en 1903 separaron de Colombia
su Estado de Panamá, con apoyo americano.
Todos los diplomáticos esperaban "que los Estados Unidos cuando menos impondrían a México una
especie de enmienda Platt, como la impuesta a Cuba".(17)
(15) Senate Investigation of Mexican Affaire. p. 2657 (1920).
(16) México, el País de los Altares Ensangrentados. Francis Clement Kelley.
(17) La Guerra Secreta en México. Friedrich Katz. p. 273, Tomo 11.
Sin embargo, el inicio de la Primera Guerra Mundial paralizó de momento tan ambicioso plan.
Pero poco después resurgió tal peligro. Resulta que Villa, obligado a retroceder hasta Sonora, pensó
rehacerse atacando a los carrancistas en Agua Prieta con ocho mil hombres. En ese momento el
presidente Wilson permitió que tropas de Carranza cruzaran territorio americano para derrotar a Villa.
Iracundo por ese acto (que se agregaba a la negativa de venderle armas), Villa penetró con 500
hombres en Estados Unidos y atacó la población de Columbus, donde se combatió durante seis horas
y hubo más de cien muertos.
Además, Villa lanzó un manifiesto diciendo que Carranza había ganado la protección norteamericana
mediante pactos secretos que comprometían a México, y esta denuncia (aunque infundada) le granjeó
más partidarios y aumentó sus fuerzas a diez mil hombres. Pero a la vez provocó que el presidente
Wilson enviara la expedición punitiva del general John J. Persing, quien penetró en Chihuahua para
batir a Villa (15 de marzo de 1916).
En ese momento hubo renovadas presiones en Washington para realizar una invasión total de
México.. El historiador alemán Katz refiere que William Turrel, diplomático británico de alto nivel,
simpatizador de W ilson, pronosticó el establecimiento de un virtual protectorado norteamericano en
México. Entonces se conjugaron dos factores favorables: por un lado Carranza presentó tenaz
resistencia, y por el otro Estados U nidos ya se estaba empeñando en la guerra mundial. Wilson
explicó a su secretario Tumulty: "No quiero que las energías y las fuerzas de Estados Unidos estén
divididas, ya que necesitaremos hasta la última onza de reservas que tengamos para derrotar a
Alemania".(18)
Afirma Katz que como resultado de esa situación internacional, y de la renuencia de Carranza a
"legalizar" la expedición de Pershing -apoyándose precisamente en la emergencia de la guerra
mundial-, Estados Unidos retiró su expedición punitiva incondicionalmente en febrero de 1917. No
había logrado su objetivo de batir a Villa, y además había sufrido un descalabro sangriento en la
batalla de Carrizal, ante tropas carrancistas del general Félix U. Gómez.
Entretanto, el país ardía por los cuatro puntos cardinales. Había hambre, tumultos, matanzas, etcétera.
La Convención Revolucionaria carrancista discutía leyes para hacer más rápido el divorcio, implantar
la instrucción laica, restringir la libertad religiosa y aplicar la reforma agraria. Todo esto desembocó en
la Constitución de 1917, continuación de la de 1857 (que ocasionó la guerra de Reforma), aunque más
radical.
En aquella época se publicó que cerca de los constituyentes actuaron asesores extranjeros como
Emma Goldman, Alexander Berkman y Lincoln Steffens, conocido radical de izquierda residente en
Nueva York.(19)
(18) Woodrow Wilson Como yo lo conocí. Joseph P. Tumulty.
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(19) México Falsificado. Carlos Pereyra.
Dar o Negar Armas y Crédito
Mecanismo eficiente para derrocar a un gobierno y establecer otro.
Entre los diversos caudillos en pugna, Carranza se afirmó como presidente constitucionalista y en
1919 eliminó a Zapata mediante una trampa en la que éste murió asesinado. Ya neutralizado Villa, y
ocupado Wilson en Europa brindando su patrocinio a la naciente Revolución Soviética, Carranza se
sintió más seguro y fue alejándose de la política que -evidentemente por conveniencia y no por
convicción- había adoptado inicialmente.
En un significativo viraje fue paliando la lucha anticatólica; dejó sin efecto la "lucha de clases"
proclamada en septiembre de 1913 y rehuyó la aplicación de la reforma agraria.
En realidad, Carranza no era ideológicamente un revolucionario, es decir, adicto a la Revolución
Mundial. Aunque temporalmente había hecho concesiones, sus ideas eran más bien nacionalistas, en
muchos puntos parecidas a las de don Porfirio y Madero.
Pero en cuanto Wilson pudo dejar despejado el camino para la comunización de Rusia en 1919 mediante el punto 60. del Tratado de Versalles- en 1920 volvió los ojos a México y encontró que
Carranza le estaba fallando.
Repentinamente surgió un brote anticarrancista en Sonora, encabezado por Obregón, Calles y el
gobernador Adolfo de la Huerta -que habían sido allegados a Carranza-, y desde luego empezaron a
recibir armas americanas.
The New York Times y otros influyentes diarios norteamericanos publicaron crónicas favorables a los
rebeldes y desfavorables para Carranza.
Mr. Hopkins, Procurador de Justicia, declaró en Washington: "El actual movimiento revolucionario se
justifica por todos conceptos". El autosecuestro de William O. Jenkins, en Puebla, estuvo utilizándose
en Estados U nidos para hablar de una posible invasión de tropas norteamericanas. Todo esto, unido a
la prohibición de venta de armas a Carranza, debilitó su régimen. Hubo deserciones y Carranza tuvo
que huir de la Ciudad de México, rumbo a Veracruz. En el camino fue asesinado por fuerzas de
Obregón.
(En su larga carrera de alcalde de Cuatro Ciénegas, diputado federal, senador, gobernador de
Coahuila, primer jefe del ejército constitucionalista y presidente de la República, Carranza acumuló una
"fortuna" que heredó a su esposa y cinco hijos, consistente en $ 52.910.00, con un pasivo de $
26.000.00. Evidentemente no se trataba de un presidente muy "revolucionario"). (20)
(20) El Fraude Agrario de México. Abelardo A. Leal, Sr. Tomo 11, 1979.
Inmediatamente después del asesinato de Carranza se hicieron rápidas elecciones y Obregón tomó
posesión de la presidencia el primero de diciembre de 1920.
A Obregón no se le ha infamado por el asesinato de Carranza, como se ha hecho con Huerta por el
asesinato de Madero. El secreto consiste en que, para Wilson, Huerta representaba la
Contrarrevolución en 1913, lo mismo que Carranza en 1920.
Nada indica que Obregón tuviera algún grado en la masonería, pero evidentemente sabía lo que ésta
significaba, a juzgar por el relato que hace el general Gonzalo N. Santos, que fue testigo de lo
siguiente: Durante su campaña, Obregón llegó a San Luis Potosí en su carro de ferrocarril Siquisiva.
Allí el general Gavira le informo que cinco individuos iban a ser fusilados, cuyos antecedentes expuso,
y Obregón lo aprobó inmediatamente.
En eso -dice el general Santos- llegó una comisión de señores muy bien trajeados, y su jefe, el
español Ismael Salas, se identificó como grado 33 de la masonería y pidió que los fusilamientos fueran
suspendidos. Obregón comentó que dejaría libres a cuatro porque eran "pobres diablos", pero no así a
Jesús Silva Herzog (Sr.) porque había encabezado festejos por los asesinatos de Madero y Pino
Suárez.
Alguien le mostró más detalles, según los cuales Silva Herzog era hijo de una judía nacida en Austria,
en tanto que Gavira insistía én que debía fusilársele. La comisión de masones no se arredró y volvió a
reiterar su petición. Entonces Obregón dijo:

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"Bueno, pues son ustedes los causantes de que no se haga justicia en este curro reaccionario, pero
sólo lo hago por el gran respeto que me merece la masonería".
El general Santos comenta que así se salvó ese señor, que "era reaccionario entonces y hoy
comunista".(21)
Cómo Conservar el Poder
Ni los vengadores de Carranza ni los delahuertistas lograron que les vendieran armas.
Los famosos generales Francisco Murguía, Celso Cepeda, Antonio Medina, Miguel Alemán (Sr.), Juan
Urquiza, Lindoro Hemández, Manuel C. Lárraga, Porfirio Rubio, Atanasio Arrieta y otros, algunos con
mando de fuerzas, se levantaron en armas alegando que Obregón había asesinado a un presidente
constitucional (Carranza), al igual que Huerta había asesinado a Madero, y que por tanto era
igualmente "usurpador".
Tal vez creyeron que iban a recibir apoyo del extranjero, como sucedió años antes con los opositores a
Huerta. Pero no fue así.
Y no fue así porque Obregón ya estaba en pláticas para introducir reformas acordes con el "nuevo
orden" mencionado por W oodrow Wilson.
Después de numerosos combates los generales carrancistas rebeldes fueron agotando sus
municiones y en Estados Unidos se prohibió vendérselas. El levantamiento se disolvió en meses.
Obregón fue dando curso a la reforma agraria; aprobó que el sindicalismo mexicano se alineara
ideológicamente a los líderes extranjeros Gompers, Llewelly, Hilman, Dubinski, etcétera, para
introducir la corriente procomunista; permitió las actividades anticatólicas de la Casa del Obrero
Mundial; dio vía libre a la Liga Anticlerical Mexicana; expulsó al delegado apostólico Ernesto Filippi;
favoreció a la Standard Oil, de Rockefeller, mediante una reinterpretación del artículo 27 constitucional;
renunció al Derecho Internacional a fin de que el país pagara los daños sufridos por norteamericanos
durante la lucha armada, etcétera, y finalmente accedió a la firma de los Tratados de Bucareli.
Con la firma de esos tratados (en la casa 85 de la calle Bucareli), el país se alineaba con la política del
Departamento de Estado americano, y prácticamente con los lineamientos iniciales de la Revolución
Mundial.
(Afirmase que incluso se pactó que la industrialización mexicana quedara supeditada a directivas del
mencionado Departamento).
Es importante precisar que desde 1911 hasta 1923 hubo en México múltiples movimientos armados, a
los que se les ha llamado "Revolución", pero ni Madero, ni Huerta, ni Zapata, ni Carranza, ni Villa
estaban verdaderamente comprometidos con las
esencias de la Revolución Mundial.(22)
(21) Memorias. Gral. Gonzalo N. Santos. 1983.
(22) Todo movimiento que no depende de la Revolución Mundial no recibe el adjetivo críptico
de "Revolución", como el de José Antonio y Franco en España; Mussolini en Italia; la
Independencia en México, etcétera.
Tales esencias son ateístas, estatizantes, encaminadas a suprimir libertades para desembocar en el
marxismo. En unos países se aplican violentamente y en otros en forma gradual.
Inicialmente Obregón quiso rehuir compromisos formales, pero acabó por aceptados. A cambio,
Washington le daba su reconocimiento y la reanudación de créditos, además de no venderle armas a
sus opositores.
Obregón había tratado de lograr todo eso sin que se firmara nada, pero el encargado de negocios
americanos en México, George T. Summerlin, le dijo claramente al Secretario de Relaciones, Alberto J.
Pani, que Carranza había dado las más explícitas promesas personales, como base para ser
reconocido, y que después estas promesas "fueron pasadas por alto". Con Obregón no se quería ya
correr ese riesgo.
Las minutas secretas de los Tratados fueron firmadas por Mr. Summerlin y el secretario Pani el 2 de
agosto de 1923, y Obregón pidió que su reconocimiento fuera en ese mismo mes para poder
anunciarlo como un triunfo en su informe del primero de septiembre.(23)
El senador Francisco Field Jurado encabezó un grupo para oponerse a la ratificación de los Tratados,
pero fue asesinado y la oposición enmudeció. En este caso no se hizo héroe a Field Jurado, como se

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había proclamado héroe a Belisario Domínguez, el senador que en 1913 se opuso al presidente
Huerta.
El periodista norteamericano Emest Gruening dice que nadie puede negar que Obregón instituyó la
Reforma Agraria (Carranza sólo la había esbozado), y que "concilió sus diferencias con Washington e
inauguró una era de buena voluntad que no tenía paralelo en la historia" .(24)
(23) Los Tratados de Bucareli. Adolfo Manero y José Paniagua.
(24) The Century Magazine, Nueva York, 15 de marzo, 1925. Citado en Plutarco Elías Calles y la
Prensa Norteamericana. Gabriela Ibarra y Hernán Gutiérrez, Secretaría de Hacienda. México.
1982.
Mientras los Tratados de Bucareli se firmaban, empezó a gestarse un nuevo levantamiento contra
Obregón, que estalló en diciembre (1923). Nominalmente era encabezado por el Secretario de
Hacienda, Adolfo de la Huerta (que no tenía ningún parentesco con el ex presidente Victoriano
Huerta), y contó con casi dos tercios del ejército, con los famosos generales Fortunato Maycotte,
García Vigil, Enrique Estrada, Manuel M. Diéguez, Rafael Buelna, Samuel Santos, Antonio I. Villarreal,
Francisco Múgica y otros muchos, así como con la mayoría de la Cámara de Diputados, el Partido
Cooperatista de Prieto Laurens, varios gobernadores y la Marina de Guerra. Era un poderoso
levantamiento.
(Poco antes Villa había manifestado simpatías por De la Huerta, a la vez que censuraba ciertas
tendencias comunizantes del obregonismo, y fue asesinado el 20 de julio de ese mismo año de 1923).
El movimiento rebelde, de oposición a Obregón y al "futurismo" de Calles, era tan vasto que parecía
tener asegurado el triunfo. Pero...
El cónsul americano Mr. Wood y un enviado especial de la Casa Blanca se entrevistaron con De la
Huerta en Veracruz para ver si estaba de acuerdo con los Tratados de Bucareli y con algunas otras
concesiones adicionales. De la Huerta repuso que no.
Horas más tarde el embajador George T: Summerlin le comunicó a Obregón que el Departamento de
Estado americano le facilitaba la venta de armas por 750.000 dólares.
Inmediatamente le enviaba 17 aviones, con instructores, así como ametralladoras y cartuchos. The
New York Times anunciaba: "En una forma inequívoca, nuestro gobierno ha notificado a los rebeldes
encabezados por el señor De la Huerta, que no simpatiza con ellos. Se ha negado que esto implique
una intervención en los asuntos mexicanos". (25)
Consecuentemente, quedó prohibida la venta de armas americanas a los delahuertistas, y varios
agentes suyos fueron aprehendidos en Estados Unidos cuando trataban de adquirir municiones.
Se combatió en Yucatán, Tabasco, Veracruz, Puebla y Michoacán, y cuando los rebeldes amagaban
Tampico y Veracruz, acudieron los cruceros americanos "Tacoma" y "Richmond", en señal de apoyo
para los obregonistas.
La rebelión fracasó después de seis meses de lucha. Obregón hizo fusilar a 28 generales, incluso a
Fortunato Maycotte, que le había salvado la vida cuando Obregón desertó del carrancismo.
Ahora bien, recapitulando un poco, ¿qué se había logrado en 13 años de luchas? .. Al irse don Porfirio,
México tenía 15'100.000 habitantes. Bajo la presidencia de Obregón había 14'800.000. Si se toma en
cuenta el incremento no logrado (según la tasa de crecimiento observada en la década anterior), la
Revolución había costado la vida de más de dos millones de mexicanos, cuando menos.
Respecto a 1910, la producción de maíz había bajado en un 15 por ciento y la de frijol en un 33 por
ciento.
Además, la ruina económica del país, sangre, persecuciones, saqueos, etcétera, no se habían
traducido en nada concreto benéfico. Ni siquiera se había cumplido el lema de "sufragio efectivo", pues
la elección de Obregón fue tan sospechosa como otras muchas que le siguieron.
Al Iado de las enormes pérdidas figuraba un extraño "haber": a) la inseguridad en la explotación de la
tierra debido a la reforma agraria; b) la periódica acción anticatólica; c) la agitación sindical
procomunista de la CROM, y además, la creciente dependencia del país a la voluntad ajena.
Jesús Silva Herzog, primer embajador de México en la URSS, afirmaba que "nuestra Revolución no
tuvo nada en común con la Revolución Rusa, ni siquiera en la superficie; fue antes que ella, ¿cómo
pudo entonces haberla imitado?" (26)

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(25) La Verdadera Revolución Mexicana. Alfonso Taracena.
(26) Meditaciones Sobre México 1946. Jesús Silva Herzog
Deleznable sofisma. Bien sabía Silva Herzog que la Revolución Mundial, perfilada desde 1789, recibió
material ideológico de Marx desde 1848, y que ha nutrido tanto a la Revolución Soviética como a la
mexicana, la cubana, la nicaragüense, etcétera.
Al analizar la actual identidad del mexicano, su psicología, sus fallas, tiene que tomarse en cuenta todo
su pasado. Es una larga herencia de esperanzas y desilusiones; de luchas y derrotas; de
humillaciones y falsas victorias.
Durante más de 160 años el mexicano se ha visto acosado por influencias extrañas a su esencia; por
un "Factor X", no identificado por todos, pero actuante. Un Fantasma se ha hecho realidad ineludible
cada vez que hay un zig-zag en nuestra historia.

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CAPITULO VI. Nueva Dosis de lo Mismo
"Nuestra amistad lo alienta en su nefasta empresa de destruir la idea de Dios".
Después de vencer a la rebelión "delahuertista", Obregón terminó en paz su periodo de cuatro años y
le entregó el poder a Plutarco Elías Calles (10. de diciembre de 1924).
Numerosos agentes extranjeros se movían cerca del nuevo presidente. Roberto Haberman, con
residencia en Nueva York, hacía frecuentes viajes a México como agente del Soviet, junto con Martens
y Chambers. Haberman era también admirador de Luis N. Morones, líder de la Confederación
Regional Obrera Mexicana (CROM), quien en la Cámara de Diputados había dicho en un discurso:
"bienvenido el bolchevismo redentor".(l)
Samuel Gompers, líder sindical de Estados Unidos y también simpatizador del socialismo, vino a la
toma de posesión de Calles.
El general Antonio Ríos Zertuche, que fue amigo muy allegado a Obregón, afirma que Morones tenía
decisiva influencia en el nuevo régimen y que había firmado un "acuerdo" con Calles, el 29 de
noviembre de 1924, para disolver gradualmente al ejército y sustituirlo con "milicianos" bajo el mando
de la CROM.
Esto se haría a fin de establecer en México un régimen marxista. Sin embargo, circunstancias
imprevistas fueron retrasando indefinidamente el plan.(2)
(1) El Comunismo en México. Anastasio Manzanilla.
(2) La Muerte del General Obreg6n y Memorias. Gral. Antonio Ríos Zertuche.
Calles, de fuerte personalidad, trató de ignorar los Tratados de Bucareli, firmados por su antecesor, y
reglamentó el artículo 27 constitucional a fin de que el país recuperara el dominio sobre el subsuelo en
las regiones petroleras. Pero chocó contra una fuerte resistencia del Departamento de Estado
americano.
El Secretario Mr. Kellog formuló en julio de 1925 una no muy velada amenaza: "He visto en la prensa
(en la de su país) que es inminente otro movimiento revolucionario mexicano. Tengo la esperanza de
que esto no sea verdad... Evidentemente este gobierno seguirá apoyando al de México sólo en tanto
que proteja las vidas y el derecho de nuestros ciudadanos y cumpla con sus compromisos y
obligaciones internacionales" .
A la vez, varios barcos de guerra norteamericanos se movían en el Golfo de México, casi a la vista de
Tampico, Tuxpan y Veracruz.
Calles comprendió que no podria ir más lejos y dejó sin aplicación el reglamento recién expedido sobre
la propiedad del subsuelo, derecho que ya habían establecido las Leyes de Indias, desde la época de
la Colonia.
En esos días el periodista americano lsaac F. Marcosson visitó México y publicó varios reportajes en
Estados Unidos. Dice que en el periodo en que Obregón no estaba reconocido por Washington "su
administración estuvo más o menos reprimida. Debo subrayar de nuevo que a pesar de toda la
pomposidad mexicana en contra, la actitud amistosa de los EE. UU. es absolutamente indispensable
para México. .. y que ningún presidente mexicano puede durar en el poder mucho tiempo si no cuenta
con esa relación favorable" (26 de marzo de 1927).
Poco después Marcosson volvía sobre el mismo tema diciendo: "La buena voluntad de los EE. UU. es
factor esencial para el bienestar de cualquier administración mexicana y ningún jefe del Ejecutivo es
suficientemente fuerte para mantenerse largo tiempo en el poder sin esa disposición. En el momento
en que dejemos de reconocer al régimen, se levantará la prohibición del comercio de armas a través
de la frontera y la revolución merodeará por todas partes... En 1923 De la Huerta encabezó una
revolución que pudo haber tenido éxito, a no ser por la ayuda que prestaron los Estados Unidos al
presidente. .. Una vez que los mexicanos sepan que el grupo en el poder no es respaldado por los
Estados Unidos y que está en un conflicto con los norteamericanos, tal conocimiento será la chispa
que encienda la revolución".(3)

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(3) Isaac F. Marcosson. The Saturday Evening Post, 16 de abril de 1927. En Plutarco Elias Calles
y la Prensa Norteamericana. Por Gabriela Ibarra y Hernán Gutiérrez. Secretaría de Hacienda,
1982. México.
En la época de Calles esa circunstancia llevaba precisamente un siglo de venirse repitiendo en la
historia de México, desde el derrocamiento de Iturbide. Por eso Calles atendió la advertencia de Mr.
Kellog, Secretario del Departamento de Estado americano, y mejor centró su atención contra la Iglesia
Católica, con beneplácito de la Gran Logia Valle de México, dirigida por los maestros Arturo J. Elías y
Jorge Hirschfeld. El plan era crear una Iglesia Católica Mexicana, independiente del Vaticano, y para el
efecto se prestó el sacerdote Joaquín Pérez, secretamente afiliado a la Logia Oaxaqueña Amigos de la
Luz.
Pero aunque la fuerza pública lo apoyaba y se le dio la Iglesia de Corpus Christi, de la Av. Juárez, el
plan no prosperó.
En seguida fueron clausurados en Guadalajara los seminarios Mayor y Menor y varios conventos, a la
vez que oficialmente se ayudaba a diversas sectas protestantes, de una de las cuales era Pastor
Aarón Sáenz, Secretario de Relaciones, y obispo su hermano Moisés, Subsecretario de Educación
Pública.
En enero de 1926 don Plutarco obtuvo facultades especiales del Congreso para reformar el Código
Penal en materia religiosa. A la vez, expidió la ley reglamentaria del artículo 130 constitucional,
tendiente a reducir el número de sacerdotes y de templos, así como para implantar un registro de los
sacerdotes que fueran autorizados oficialmente para ejercer. Esto fue seguido de la clausura de
colegios católicos, seminarios y monasterios en todo el país.
Consiguientemente, hubo muchas protestas de los católicos, manifestaciones, etcétera; y Calles
expulsó a 185 sacerdotes y a 50 monjas. Al nuevo delegado apostólico, monseñor Carruana, se le
aplicó el artículo 33 como extranjero pernicioso.
El 11 de abril de 1926 el arzobispo Miguel Curley, de Baltimore, primado de Estados Unidos, expidió
una Carta Pastoral en que decía: "Nuestro gobierno no ha hecho otra cosa, durante los últimos 12
años, que intervenir en los asuntos de México. .. Calles está ahora en el poder y continúa la
persecución contra la Iglesia porque sabe que está de acuerdo con Washington... Nosotros, mediante
nuestro gobierno, armamos a los bandidos asalariados de Calles. Nuestra amistad lo alienta en su
nefasta empresa de destruir la idea de Dios en el corazón de millares de mexicanos".
Pero esa denuncia era silenciada en Estados Unidos, donde había eminentes periodistas defensores
de Calles.
La presión anticatólica fue creciendo. Las manifestaciones de protesta eran disueltas con violencia y
hubo muertos en diversas ciudades del país. Los obispos se negaron a acatar el registro oficial y
suspendieron los oficios en los templos. En algunos domicilios se celebraban misas o se daba la
comunión, cosa que el régimen consideró delictuoso y ordenó cateos de domicilios "sospechosos".
Esto dio por resultaao numerosas aprehensiones, maltratos y vejaciones, particularmente contra las
mujeres.
Calles había dicho que la Iglesia no tenía más alternativa que someterse o tomar las armas. En varios
Estados del país empezaron a formarse grupos de resistencia.
El general Enrique Estrada, ex Secretario de Guerra y Marina, se hallaba en Estados Unidos y trató de
encabezar la lucha armada, junto con otros cuatro generales.
Tenía muchos contactos en México y logró subrepticiamente la compra de 400 rifles y municiones para
apoderarse de Tecate, B. C., y luego ir vinculando a los grupos descontentos. Pero el Departamento
de Estado americano lo tenía vigilado y fue detenido en San Diego cuando se disponía a cruzar la
frontera. Pasó algún tiempo en la prisión de Alcatraz, desde fines de agosto. Calles tenía cubiertas las
espaldas...(4)
En septiembre del mismo año de 1926 el gobierno completó la clausura de un total de 192 colegios,
seminarios y conventos.
El Papa Pío XI declaró que se trataba de una clara persecución, "una de las peores sufridas por la
cristiandad".
De los grupos de resistencia fueron surgiendo partidas de guerrilleros en Guanajuato, Jalisco, México,
Zacatecas, Durango, Colima, Sonora, Michoacán y Querétaro, conocidos como "cristeros". Su lema
era "Viva Cristo Rey".

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El general callista Cristóbal Rodríguez, que actuó en toda esa campaña, refiere que los cristeros
carecían de transportes, de comunicaciones, de servicios de abastecimiento, de cañones y
ametralladoras y de auxilios médicos. "Los cerros, las barrancas y el inmenso cielo fueron testigos
mudos de su intranquila vida; durmiendo a la intemperie, bajo los rigores del frío y de la lluvia. ¡Una
verdadera vida de perros!" (5)
(4) Historia del F. B. l. Por Don Whitehead.
(5) La Iglesia Católica y la Rebelión Cristera. Gral. Cristóbal Rodríguez.
A los soldados -en su mayoría católicos sin información- se les decía que estaban combatiendo a
bandoleros que tomaban el nombre de Dios en vano, en tanto que a los cristeros se les enseñaba que
los soldados eran esbirros de Calles. Así se daba la paradoja de que combatieran, en última instancia,
católicos contra católicos.
Llegaron a operar 20.000 guerrilleros en forma regular, más 10.000 en forma intermitente, en 17
Estados de la República. El ejército ya no bastaba para combatir a los rebeldes y guarnecer los puntos
amenazados, por lo cual se echó mano de miles de ejidatarios, que precisamente la Reforma Agraria
había puesto en manos del Estado.
Además de los muertos en combate, casi diariamente había fusilamientos o asesinatos. Entre los
ejecutados figuraban estudiantes de 17 y 18 años, y llegó a darse el caso de ejecuciones de niños,
como Francisco Santillán, de 14 años (por auxiliar al padre, Victoriano Santillán), Y de José Sánchez
del Río, de 13 años, ejecutado en el panteón de Sahuayo, Michoacán.
Los cristeros no tenían acceso al mercado de armas de Estados Unidos. Sólo disponían de escopetas,
pistolas o algunos rifles que capturaban en las emboscadas.
A Espaldas del Pueblo Americano
"Uno de los rasgos más inquietantes de la cuestión mexicana no se encuentra en México”
La opinión pública americana estaba totalmente desinformada de la que ocurría en México. Se le
ocultaban muchas noticias o se le decía que Calles combatía a bandoleros. Esta campaña
desinformadora corrió a carga de los eminentes escritores doctor Ernest Gruening y Frank
Tannenbaum. El periodista Walter Lippmany el agente Roberto Haberman coordinaban la propaganda
en favor de Calles.
José Vasconcelos refiere que fue testigo de que los protestantes del Federal Council of Churches y los
masones de "The Nation" y de la World Peace Ass., deformaban en diversas publicaciones lo que
estaba ocurriendo en México. .Esa propaganda llegó hasta Europa, llevada por el doctor Goldschmidt,
partidario de la URSS.
Francis McCullagh, escritor británico, hizo un reconido en México y después escribió en su libro Red
México: "Uno de los rasgos más inquietantes de la cuestión mexicana no se encuentra en México, sino
en los Estados Unidos; es el extraño silencio de la prensa".
La explicación es que las agencias internacionales que nutrían a la prensa norteamericana eran la
Associated Press y la United Press, ambas relacionadas con el Departamento de Estado americano,
cuya política necesitaba que la opinión pública de Norteamérica ignorara la situación real de México.
Siempre ha de tenerse presente algo muy esencial: que la política exterior de EE. UU. ha sido
monopolio de un grupo ajena al puebla americano, la misma con Wilson Woodrow que con Reagan.
El 9 de abril de 1927 The Saturday Evening Post se mostraba un tanto sorprendida de que en México
hubiera múltiples rasgos de radicalismo marxista. El Secretaria de Gobernación, Adalberto Tejeda, que
se había distinguido por sus ideas comunistoides como gobernador de Veracruz, era allegado a
Petrawsky, encargado de la delegación soviética. A la embajadora Kollontay se le dio una bienvenida
extraordinaria; el Club de Amigos de la Rusia Soviética difundía propaganda. "El Club Sionista -que no
tiene nada que ver con la organización judeo-palestina del misma nombre- es el punto de reunión de
los agitadores profesionales, mexicanas y extranjeros".
¿Por qué esa adhesión oficial a una ideología tan ajena al mexicano? ... "The Saturday" no lo decía,
pero todo eso no podía realizarse contra el deseo del Departamento de Estado americano. Podría no
ser grato a la opinión pública mexicana, pero esto no le afectaba a Calles.
Mientras tanto, dominar a los cristeros era cada día más costoso, pues empezó a haber escisiones en
el régimen callista, escisiones que Calles trató de ahogar mandando matar a los generales Francisco
Serrano, Carlos A. Vidal, Miguel A. Peralta, Daniel Peralta, Arnulfo R. Gómez, y otros. Entonces recibió
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auxilios de Washington, en la persona del nuevo embajador Dwight Morrow, asociado a la poderosa
firma J. P. Morgan, de Nueva York, perteneciente a la "élite".
(Asesinado Obregón como presidente "reelecto" en 1928, Portés Gil quedó como presidente
provisional, pero detrás de él estaba Calles). Morrow traía créditos y acompañaba a Calles en diversos
sitios públicos y en giras de varios días, lo cual equivalía a un espaldarazo del Departamento de
Estado americano. Sin embargo, en marzo (1929), estalló una vasta rebelión en los Estados de
Sonora, Chihuahua, Coahuila, Durango y parte de Veracruz, encabezada por los generales Gonzalo
Escobar, Francisco Manzo, Fausto Topete, Roberto Cruz, Marcelo Caraveo, Juan Gualberto Amaya,
Miguel Alemán (padre), Jesús M. Aguirre, J. Jesús Ferreira, Antonio Ríos Zertuche, Urbalejo, y otros
más, que tenían a su mando cerca de 30.000 soldados.
Ese movimiento ganaba simpatías porque censuraba la lucha anticatólica, y empezó a entrar en
contacto con los "cristeros".
La situación para el régimen se hizo más difícil. Su jefe de la zona militar de Jalisco, general Andrés
Figueroa, tuvo que pedir refuerzos.
Naturalmente, el régimen de Calles todavía no estaba solo.
La rebelión "escobarista" trató de comprar armas y municiones en Estados Unidos, pero no se le
vendió ni un cartucho, en tanto que Morrow ponia inmediatamente a disposición del callismo armas por
valor de 25 millones de dólares, incluso más de treinta aviones de bombardeo (Douglas y Corsair).
Además, Mr. Morrow le sugirió a Calles que formara un partido aglutinador de la "familia
revolucionaria", y así nació (4 de marzo de 1929) el Partido Nacional Revolucionario (PNR), al cual
debería disciplinarse todo miembro del gobierno, so pena de quedar proscrito del sistema
gubernamental. El Partido sería el instrumento de control político.
Entretanto, la lucha antirreligiosa tenía rasgos tan inconcebibles como el caso de Saturnino Osornio,
que entró en la catedral de Querétaro montado en una mula y frente al altar mayor gritó: "Que muera
Cristo Rey y viva el general Calles". Después fue gobernador del Estado.
La crisis que afectaba al régimen se complicó con el regreso de José Vasconcelos, que lanzó su
candidatura a la presidencia y levantó una gran llamarada de esperanza y entusiasmo electoral.
Entretanto, el movimiento armado de los Estados del Norte fue debilitándose y se extinguió al no poder
conseguir armas y municiones en Estados Unidos.
En cuanto a la candidatura de Vasconcelos, el fallo oficial fue que sólo había obtenido 110.979 votos, y
que el candidato de Calles (Pascual Ortiz Rubio), había logrado 1'948.848. Los vasconcelistas trataron
de iniciar un movimiento armado, pero tampoco consiguieron que en Estados Unidos les vendieran
armas. Muchos vasconcelistas fueron liquidados (como los 22 o más asesinados en Topilejo, cerca del
D. F.) Vasconcelos regresó al exilio.
Respecto al conflicto religioso, a principios de 1929 se dio en Estados Unidos el caso insólito de que
llegara a la presidencia Herbert Hoover, que no militaba en la masonería ni veía con buenos ojos lo
que ocurría en México. Tampoco era simpatizador del marxismo ni de los intentos de difundirlo en el
mundo occidental.
El caso es que el 4 de abril el sacerdote John J. Burke, Secretario de la Agrupación Católica Nacional
Americana, acompañado del embajador Morrow, tuvo una junta secreta con Calles en San Juan de
Ulúa para poner fin a la persecución religiosa y reabrir los templos.(6)
(6) Ayer en México. Por John W. F. Dulles, sobrino de John Foster Dulles, que fue Secretario de
Estado con Eisenhower, y sobrino también de Allen W. Dulles, director de la CIA.
Poco después el gobierno hizo "aclaraciones" sobre la ley de cultos, de tal manera que sin derogarla
se podían reabrir los templos y... "aquí no ha pasado nada".
Por su parte, el Episcopado aceptó reanudar los oficios sin que la ley fuera derogada.
La lucha cristera terminó así después de más de dos años. En combate murieron 4.797 cristeros,
incluso 80 sacerdotes. Los rendidos entregaron 14.000 rifles. Aunque se había convenido que era una
amnistía total, muchos de los rendidos fueron asesinados, según las Memorias del general Jesús
Degollado Guízar, último jefe de la Guardia Nacional Cristera.
El presidente provisional Emilio Portés Gil (bajo la sombra de Calles), se reunió con los masones el 27
de julio de 1929, y les explicó: "Yo no podía negar a los católicos de mi país el derecho que tienen de
someterse a las leyes. .. La lucha no se inicia. La lucha es eterna: la lucha se inició hace veinte
siglos...
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En México el Estado y la masonería en los últimos años han sido una misma cosa; dos entidades que
marchan aparejadas, porque los hombres que en los últimos años han estado en el poder, han sabido
siempre solidarizarse con los principios revolucionarios de la masonería". (7)
Consolidado el régimen, el ex presidente Calles hizo un viaje al extranjero. El general y senador
Gonzalo N. Santos iba en la comitiva al llegar a Laredo, Texas, y refiere que hubo alarma al ver una
valla de seiscientos soldados norteamericanos con fusiles, pues en aquel condado se había dictado
tiempo antes orden de aprehensión contra Calles, como responsable del secuestro y muerte del
general Lucio Blanco (residente en San Antonio). Fue sólo un breve desconcierto, pues el comandante
de la valla explicó que así se le rendían a Calles "los honores militares que a su alta jerarquía
corresponde".
Santos dice en sus Memorias que Calles no tenía entonces ningún puesto público y como militar se
hallaba en disponibilidad, por lo cual no le correspondían honores, pero "seguramente que los gringos
nos madrugaron en proclamarlo 'jefe máximo' dos años antes que nosotros" .
El 5 de febrero de 1930 don Pascual Ortiz Rubio tomó posesión como presidente electo. No era
exaltado; reconocía que la reforma agraria estaba dañando al país y la prohibió en las regiones ligadas
a explotaciones industriales, tales como algodón, henequén, caña y café. Además, hizo aprestos para
devolver varios templos, con gran disgusto del "ala izquierda radical" del Congreso y del PNR. En una
junta, en el Palacio Nacional, Calles le reclamó a Ortiz Rubio que los católicos "ya se están
insolentando".(8)
Calles quitaba y ponía ministros, Ortiz Rubio se fue sintiendo a disgusto, incluso inseguro, y acabó por
renunciar. Fue sustituido por el general Abelardo L. Rodríguez.
Este último sintió inmediatamente que Calles le vetaba diversos nombramientos y comentó con el
senador Santos que no podía impedirlo porque carecía de suficiente fuerza. Refirió que Calles lo había
citado en su casa de Anzures y que ahí se encontró a Mr. Morrow, cosa que interpretó como "respaldo
absoluto de Estados Unidos para don Plutarco".(9)
(7) Revista oficialista "Crisol". Agosto, 1929. p. 116.
(8) Memorias. Gral. Juan Andrew Almazán.
(9) Memorias. Gral. Gonzalo N. Santos, ex jefe del control político en el Senado.
Calles seguía desenvolviéndose como "jefe máximo", y en un discurso en Guadalajara anunció el 20
de julio de 1934 que la Revolución entraría "al periodo revolucionario psicológico; debemos entrar y
apoderamos de la conciencia de la niñez, de la conciencia de la juventud porque son y deben
pertenecer a la Revolución... Es absolutamente necesario sacar al enemigo (la religión católica) de esa
trinchera donde está la clerecía, donde están los conservadores; me refiero a la educación, me refiero
a la escuela".
Consecuentemente, se planteó la reforma del artículo 30. Constitucional a fin de que la enseñanza
fuera socialista, que equivale a decir marxista, pues no se trataba de otro tipo de socialismo.
Lo Mismo, Pero a Mayor Velocidad
Se tuvo esperanzas de que Cárdenas cambiara la política, pero no fue así.
Calles estimaba a Lázaro Cárdenas desde que éste desertó del villismo; lo hizo sucesivamente
gobernador de Michoacán, presidente del PNR, Secretario de Gobernación y Secretario de Guerra
para lanzarlo luego a la campaña de "candidato único" a la Presidencia de la República, de la cual
tomó posesión ello. de diciembre de 1934.
Entretanto, en Estados Unidos había ocurrido un cambio de alcance mundial. El presidente Hoover,
ajeno a la Logia y desafecto a la URSS, fue víctima de una crisis económica que lo liquidó
políticamente. Estuvieron en su contra los magnates Baruch, Warburg, Goldman, Schiff, Morgan,
Rockefeller y otros. Del desastre surgió como presidente Franklin Delano Roosevelt, de filiación
totalmente opuesta, pues militaba en cuatro diversas logias selectas.
Roosevelt se rodeó de personajes simpatizantes del socialismo marxista, como Bernard Baruch,
Samuel Rayburn, Adolph R. Sabath, Rosenman, Wise, Lewis, Gold, Dubinski, Morse, Morgenthau,
Morgan, Untermeyer, Frankfurter, Brandeis, Lehman, La Guardia, Donald Richberg, William Paley,
David Sarnoff, Julius Deks Adler, George Backer, Eugene Meyer, Goldwin, Warner y Rise y otros más,

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que colaboraron con su política en puestos públicos, en el área financiera o en los grandes medios de
comunicación.
Roosevelt estableció inmediatamente relaciones con la URSS.
El nuevo embajador en México fue Josephus Daniels, que en 1914, siendo Secretario de Marina, había
dirigido el bombardeo y la ocupación de Veracruz, lo cual no fue obstáculo para que se le concediera
el "beneplácito". Daniels fue para Cárdenas lo que Morrow había sido para Calles.
Para entonces Calles ya no resultaba muy conveniente si se quería acelerar diversos puntos
revolucionarios. Su largo "maximato" lo había vuelto más personalista: estaba desilusionado de la
Reforma Agraria y quería que se le pusiera punto final, y en cuanto a la infiltración comunista, ya no la
veía con buenos ojos y había ordenado la ruptura de relaciones con la U RSS.
Cárdenas empezó su mandato dándole total apoyo a Lombardo Toledano para que la nueva central
obrera (Confederación de Trabajadores Mexicanos) agrupara a la mayoría de los sindicatos y a los
trabajadores no sindicalizados (bajo la amenaza del cese). Hubo una etapa de demagogia delirante y
se declararon huelgas por doquier (642 en el primer año de gobierno).
Con base en esa agitación, Cárdenas le tendió una trampa a Calles para hacerlo aparecer como
enemigo del proletariado y lo expulsó de México junto con el líder de la CROM, Luis N. Morones.
Calles se hallaba entonces tan mal informado del nuevo rumbo político internacional que había
acusado a Cárdenas de "hablar como cualquier conocido comunista". Y al pasar por Brownsville, horas
después de ordenado su destierro, declaró: "Nosotros repudiamos el comunismo porque lo
consideramos inadaptable a nuestro país, porque el pueblo mexicano lo rechaza" (10 de abril de
1936).

Franklin Delano Roosevelt descendiente del israelita Claes Martensen van
Roosevelt, asiste con sus ornamentos masónicos a la “iniciación” de uno de sus
hijos en la logia num. 8 de Nueva York. Roosevelt era gran maestro de varias
Logias selectas
En eso tenía razón, pues en México no había ni el 0,1 por ciento de comunistas. La primera célula
marxista se formó en 1915, pero en 22 años de beligerancia no había conquistado simpatías
prácticamente de nadie. Sin embargo, ya había un poder internacional que apadrinaba la infiltración de
esa doctrina.
(Calles fue expulsado del PNR, "por traidor", y dado de baja del ejército) .
El país se regocijó con el destierro de Calles, pensando que eso significaría un cambio total de política,
pero muy pronto fue viendo que era otra esperanza fallida. Cárdenas seguía la misma política, aún con
más bríos, con más velocidad.
Según el general Manuel Pérez Treviño, Cárdenas simpatizaba con el comunismo desde muy joven,
aunque lo ocultó durante muchos años. Ya como presidente se empeñó en crear las bases para que el
marxismo fuera penetrando desde las escuelas primarias hasta las universidades, los sindicatos y las
agrupaciones campesinas..
Ante la decepción provocada por su política, declaró en Monterrey que "más daño que los comunistas
han hecho a la nación los fanáticos", refiriéndose a los católicos, y fue el primero en sostener la tesis
de que la iniciativa privada (los organismos patronales) no deberían participar en política.
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Prácticamente ésta debería de ser monopolio de los organismos directamente controlados por el
régimen, tales como la CTM, la CNC, el PNR, sindicatos de lo que fuera, e incluso las agrupaciones
comunistas. Se le negaba a la iniciativa privada mexicana una función que ni siquiera se les negaba a
los grupos vinculados con Moscú.
A Lombardo Toledano se le dio un poder enorme y llegó a declarar que él estaba con la Revolución
Mundial porque "es la causa de la Revolución Mexicana".
Cárdenas trajo a los peritos Fernando Wagner, Demetrio Sokolov, Enrique Guttman y Fernando
Komorsky Brod para asesorar a la Secretaría de Educación acerca de la enseñanza comunista.
Se ordenó en las escuelas oficiales que se cantara "La Internacional" y "Bandera Roja Triunfará". Se
imprimieron folletos para divulgar ideas de Marx, Lenin y Stalin. El texto "Un arito Proletario", de Darío
Marañón, ostentaba los emblemas comunistas y masónicos, y ridiculizaba a los católicos. El "Manual
Práctico de Educación Irreligiosa", de Germán List Arzubide, decía que de un lado estaba el pueblo
bajo la bandera roja y que del otro estaban "los extorsionadores, los perennes hartos, los satisfechos y
con ellos Dios, el Papa y la clerecía" . (10)
En una circular se recomendó a los nuevos maestros que dijeran "salud, camarada", en vez de "adiós".
Se prohibió que militares uniformados entraran en prostíbulos e iglesias, como si ambos sitios fueran
igualmente infamantes.
Se efectuaron "sábados rojos" en Bellas Artes, en uno de los cuales Manlio Fabio Altamirano dijo que
"necesitamos que la juventud no tenga mitos, santos, dioses ni religiones”.
The New Age, órgano masónico norteamericano, elogió a Cárdenas porque la educación socialista dijo"es un esfuerzo para formar ciudadanos ilustrados".
La agitación anticatólica cobró nuevos bríos. No se permitía ejercer a los sacerdotes en Chiapas,
Colima, Guerrero, Tabasco, Sinaloa, Sonora, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz, Yucatán y Zacatecas.
En Tabasco se "socializaron" los cementerios para suprimir cruces y ángeles. Más de treinta templos
en ese Estado fueron demolidos, incluso la Catedral de Villahermosa. Un himno decía: "¡Qué alegría
que no hay Dios!" Cientos de jóvenes fueron asesinados por oponerse a esa corriente oficial. (11)
(10) La URSS le otorgó la Medalla Lenin, y el Presidente De la Madrid le entregó recientemente
un premio de periodismo.
(11) Tomás Garrido Canabal. Salvador Abascal. 1987. 12 Apuntes. Memorias de Lázaro
Cárdenas. Tomo 11.
Cárdenas prohibió que los miembros del gobierno fueran a misa, y lo justifica así en una anotación que
él mismo hizo: "La asistencia a actos religiosos de todo funcionario público desorienta al pueblo
proletario, que ha visto en el Clero el tradicional enemigo de su liberación" .(12)
Cárdenas confiscó 298 edificios de templos, orfanatorios, conventos y asilos católicos, tan solo en su
primer año de gobierno. Todo esto provocó otra vez brotes de rebeldes "cristeros" en varios Estados,
con las consiguientes matanzas.
Como algo se filtraba en Estados Unidos de los excesos que ocurrían en México, el embajador Daniels
declaró a Los Angeles Times que propiamente no había violencia ni comunismo en México, que el
pueblo simplemente "quiere lograr la educación de sus hijos y asegurar la propiedad de la tierra" (14
de febrero de 1936).
Durante la guerra de España Cárdenas envió 20.000 fusiles y 20 millones de cartuchos para los
comunistas de Azaña y aunque hablaba mucho de libertad creó el monopolio oficial de la PIPSA para
controlar el papel de periódico.
Respecto al campo, creó ejidos individuales y colectivos en 20 millones de hectáreas, más del doble
que todo lo que se había hecho en los 20 años anteriores. Esto desquició de nuevo la producción y fue
necesario empezar a importar víveres. La zona henequenera de Yucatán quedó arruinada. Los
antiguos peones, que en las haciendas ganaban de 12 a 15 pesos semanarios, vieron reducido su
jornal a tres pesos a la semana, como súbditos del Banco de Crédito Ejidal, y cuando estallaron brotes
de protesta, Cárdenas ordenó que el ejército los reprimiera.
Incluso prohibió que los pequeños propietarios pagaran salarios más altos que los del ejido,
pretextando que eso provocaba "comparaciones perjudiciales".
En cuanto al petróleo, Cárdenas contó con la anuencia de Roosevelt para aplicar la ley que Calles
había intentado poner en vigor en 1926; hizo valer que el subsuelo pertenece a la nación -cosa que ya
las Leyes de Indias habían declarado-, y decretó la expropiación de las compañías petroleras.
43

Roosevelt estaba de acuerdo -incluso se afirma que lo sugirió- porque ya iba a asignársele a México la
etapa revolucionaria estatizadora; porque los principales afectados eran ingleses y holandeses, y
porque los trust de Rockefeller podrían fijar el precio del petróleo y que México se encargara de lidiar
con las demandas sindicales y la baja de productividad.(13)
En sus Memorias, Cárdenas anotó el 5 de febrero de 1939 que había recibido un mensaje cifrado de
Washington, comunicándole que: "Presidente Roosevelt reitera sus simpatías Presidente Cárdenas". Y
agregó el comentario de que la crisis por la expropiación "pasó ya".(14)
(13) Memorias. Gral. Juan A. Almazán. La Flama. José Vasconcelos.
(14) Apuntes. Memorias de Lázaro Cárdenas.
El general Saturnino Cedillo se indisciplinó a Cárdenas y se fue a la sierra de San Luis, soñando en
encabezar un movimiento armado para llegar a la presidencia.
Creía que la expropiación petrolera era una coyuntura favorable y comentó con el senador Santos,
quien fue a disuadirlo: "Los americanos, queramos o no, tendrán que ver que Cárdenas es un peligro
comunista y para qué nos hacemos guajes, le van a quitar los gringos todo apoyo y él solo se va a
caer y a nosotros nos encontrarán con la bandera en la mano defendiendo la causa nacional".
Naturalmente estaba equivocado. El ingeniero J. de Jesús Urquizo fue su agente en Estados Unidos
para comprar armas, pero no logró ni un fusil. Cedillo vagó por la sierra, enfermo, y finalmente fue
muerto por las tropas que lo buscaban. Una de sus hermanas afirmó que había sido asesinado.
Entretanto, la industria petrolera empezó a llenarse de favoritos y a perder productividad. La frase
oficial de que Cárdenas había logrado para México "la independencia económica" suena ahora más
sarcástica que nunca.
Cárdenas devaluó el peso (de $ 3.60 a $ 5.99), incurrió en sobregiro, aumentó la deuda externa y creó
profunda desconfianza. Recibió un país que empezaba a bastarse a sí mismo para el consumo de
víveres y lo entregó con un creciente desastre agrícola que hizo necesario importar maíz, trigo, frijol y
grasas.
Cuando tomó el poder, el litro de leche costaba 18 centavos; el huevo, 3; el bolillo, dos por 5; una
comida corrida en Bucareli, 50; la renta del teléfono, 5 pesos mensuales; un automóvil nuevo, cuatro
mil pesos; el litro de gasolina, 18 centavos. Y todo se desquició.
En cuanto a la acción anticatólica, Cárdenas la fue paralizando a partir de 1938. Roosevelt quería
evitar agitaciones de ese tipo para concentrar esfuerzos continentales con vistas a la Segunda Guerra
Mundial, en la que su meta principal era salvar a la URSS.
La lucha antirreligiosa se continuaría a través de otros medios, no frontales, como los siguientes:
1. Creciente materialismo en los libros de texto.
2. Mayor actividad de misioneros protestantes.
3. "Democracia-cristiana", "progresismo", "teología de la liberación", etcétera.
Por otra parte, bajo Cárdenas se dieron los primeros pasos en el capítulo económico de la Revolución
Mundial: se expidió una Ley de Nacionalizaciones, se puso en marcha la Nacional Financiera y se
aumentó el "encaje" que los bancos privados deberían depositar en el banco oficial. De esa manera el
régimen empezaba a desviar dinero del erario y de los particulares a fin de absorber empresas
privadas, o sea la "estatización" que años más tarde cundiría desastrosamente para hacer más
poderoso al gobierno, a costa de la economía del mexicano.
Evidentemente Cárdenas no fue el descubridor de ese tipo de maniobra político-financiera, de
manufactura marxista.
Como lo decía años antes el periodista norteamericano Isaac Marcusson, "no hay que pensar en
ningún momento" que los gobernantes mexicanos sean por sí mismos los autores de una política
extremista, sino que todos han tenido asesoramiento de socialistas extranjeros.
Contra un Derrotero Ajeno
"Votos para Almazán, dirigidos contra Cárdenas y también contra la Revolución".

44

A diferencia de todos sus antecesores (desde 1911) que en ciertos momentos presentaban mayor o
menor resistencia a las influencias internacionales revolucionarias, Cárdenas las sirvió sin reservas, lo
que le valió que el embajador Daniels lo equiparara con Juárez.
Un movimiento armado, por sí solo, no es una Revolución. Para recibir tal nombre se requiere que
sirva a la causa de la Revolución Mundial, que a través del instrumento del marxismo tiene por meta
última dar el poder del orbe a la "élite" de los "elegidos".
Hecha esta distinción fundamental, resulta claro que Madero no era propiamente un revolucionario. Lo
que inició fue un movimiento armado, democratizador, y cuando ya no quiso acatar el plan oculto fue
derrocado.(15)
(15) De acuerdo con el significado ideológico del término, Echeverría y López Portillo son
verdaderos revolucionarios, y no Madero, Villa, Carranza, etcétera.
Huerta tampoco sirvió a ese plan.
Carranza hizo concesiones en sus primeros años de lucha, pero luego empezó a anularlas lentamente,
y cuando esto fue comprobado por Wilson, perdió la presidencia y la vida.
Obregón -que era un caudillo, pero no un revolucionario-, trató de afianzarse en el poder sin
comprometerse, pero acabó por ceder ante el Departamento de Estado americano y dio curso a una
administración de tipo revolucionario, por etapas.
Calles continuó ese camino, a partir de 1924, y en materia antirreligiosa era un revolucionario nato,
pero al cabo de ocho años de poder quiso detener la Reforma Agraria y la penetración marxista, y
perdió el maximato.
Hasta entonces, durante cerca de veinte años, hubo frecuentes levantamientos porque el curso del
"nuevo orden" (y sus poderosos padrinos del extranjero) no eran bien conocidos por los políticos en el
poder, ni por quienes aspiraban al poder.
El "nuevo orden" -prescrito por Woodrow Wilson se terminó de encarrilar con Cárdenas, que estaba
entusiastamente al servicio de la Revolución Mundial, en lo antirreligioso, lo agrario y lo económico.
Es evidente cómo el mexicano percibió que la política cardenista era un DERROTERO AJENO, y
consiguientemente la repudió con fuerte oposición, en una variada gama de
matices y sectores.
Ya desde el principio del régimen cardenista habían surgido los "Camisas Doradas", anticomunistas,
del general Nicolás Rodríguez, que atrajeron muchos partidarios, hasta que un día fueron tiroteados,
se defendieron, hubo muertos y heridos, y con base en esto Cárdenas desterró del país al general
Rodríguez y a otros de sus compañeros y prohibió su agrupación.
A mitad del sexenio surgió el Sinarquismo (término que significa "con orden", "contra la anarquía").
Llegó a tener trescientos mil miembros, particularmente campesinos. Se le dio organización
paramilitar. Sus grandes concentraciones evidenciaron disciplina en sus marchas de "centurias" y
"brigadas". Usaban brazaletes y cantaban himnos y corridos. Su principal organizador, Salvador
Abascal, definió a sus huestes como "milicia del espíritu", con sentido nacionalista y religioso, y
consiguientemente anticomunista. La UNS (Unión Nacional Sinarquista) fue hostilizada en diversas
formas y tuvo más de veinte muertos. De la embajada americana se enviaron al Departamento de
Estado informes muy adversos a la UNS, con una hostilidad que no se usaba respecto al movimiento
comunista de Lombardo Toledano.(16)
(16) Comunicado de la Oficina de Inteligencia Naval americana. 15 de octubre de 1941,
reproducido en Mis Recuerdos, de Salvador Abascal.
Al aproximarse el fin del sexenio, el general Manuel Pérez Treviño (que había sido presidente del PNR
y del PRM) , encabezó un fuerte núcleo político tratando de formar un Partido Revolucionario
Anticomunista(PRAC), pero fue bloqueado. Por otra parte, el general Joaquín Amaro, ex Secretario de
Guerra y Marina, lanzó un duro manifiesto diciendo: "Debemos extirpar de raíz las tendencias y los
actos comunistas... característicos del actual régimen... y restablecer la confianza" (7 de marzo de
1939).
Pero Amaro fue presionado; se le advirtió que le habían descubierto un depósito de armas (real o no) y
que sería detenido y procesado. El caso es que no llegó a lanzar su candidatura presidencial.

45

En la campaña de la sucesión presidencial se presentaron el general Manuel Avila Camacho como
candidato oficial y el general Andrew Almazán como oposicionista. El presidente Cárdenas empeñó
con solemnidad su palabra de que respetaría el voto. El día de las elecciones numerosas casillas se
convirtieron en trampas mortales; hubo "brigadas armadas de choque", robo de ánforas, tiroteos,
muertos, y se proclamó que había ganado Avila Camacho. La realidad inocultable era que había
triunfado Almazán, por lo menos en el D. F. El almazanismo era en esencia anticardenismo y
anticomunismo.
Uno de los jefes de la campaña ávilacamachista, el líder del Senado, Gonzalo Santos, dice que al
terminar la votación, Avila Camacho estaba muy deprimido, con lágrimas en los ojos, y que ambos
estuvieron de acuerdo sobre el evidente triunfo almazanista en la capital. Santos lo reanimó diciéndole:
"Esos votos para Almazán, puede estar seguro que fueron dirigidos contra Cárdenas y también contra
la Revolución".
Varios almazanistas -incluyendo militares y políticos- proyectaron un levantamiento. Confiaban en que
el presidente Roosevelt, por ser demócrata, vería con simpatía una lucha democrática en México.
Almazán tuvo en un rancho de McAllen, Tex., un núcleo de futuros rebeldes, pero todos sus
movimientos eran espiados por el agente Mr. Johns, del FBI, y además se le advirtió que no podía
contar con la venta de armas. Algunos de sus allegados fueron liquidados con la "ley fuga", como el
general Andrés Zarzosa, ex comandante del 310. batallón, de Monterrey.
De Estados Unidos vino una comisión de legisladores a dar el "visto bueno", encabezada por el
diputado y banquero Richard Kleberg (acompañado por su secretario Lyndon B. Johnson, después
presidente de Estados U nidos), y por el senador Harry S. Truman (que también llegó a presidente).
A la toma de posesión vino otra delegación, en cabezada por el vicepresidente Henry Wallace,
procomunista, y por el multimillonario Cornelius Vanderbilt, como enviado personal de Roosevelt.
(La'élite" estaba presente) .
Harry S. Truman, "iniciado" 36 años
antes de llegar a la Presidencia, fue
luego Gran Maestro en el Templo
Masónico de Sto Louis, Missouri. (En
este siglo no han sido masones los
presidentes
Coolidge,
Hoover,
Kennedy, Nixon y Reagan).

Para entonces ya había empezado la contienda en Europa y poco después Avila Camacho implantó el
servicio militar obligatorio, primer paso para enviar a la guerra "cuando menos cincuenta mil soldados".
Con ese propósito llamó al servicio activo al general Roberto Cruz, pero afortunadamente el giro de la
guerra ya no hizo necesaria esa aportación, y sólo envió petróleo, minerales y el escuadrón 201(17)
(17) Roberto Cruz en la Revolución Mexicana. Gral. Roberto Cruz.

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Como consecuencia de las recientes elecciones, el mexicano se sintió burlado, perdió la confianza en
las promesas oficiales y nació el "abstencionismo", que ha llegado a ser mayoritario frente a todos los
partidos juntos.
Muchos censuran ahora que millones de mexicanos no asistan a las urnas, pero esto tiene hondas
raíces en las amargas experiencias ancestrales, que además se siguen refrendando en el presente.
La identidad nacional no principia y termina en una generación, pues se va rezumando a través del
tiempo. Su realidad íntima es una síntesis sutil de toda su trayectoria histórica. No puede ser cabal un
análisis aislado de un transitorio momento de su vida.
El mexicano de 1924 a 1940 luchó, con frecuencia sangrientamente, contra el rumbo del régimen, y
volverá a hacerlo con más sentido práctico en tanto que se dé una coyuntura razonable. Aquellas
generaciones cumplieron su deber y dejaron en herencia
la percepción de que no es posible cambiar a un régimen apoyado por la alta finanza y la alta política
de Nueva York y Washington.
Mientras subsista esa situación, lo único viable es tratar de que frene su carrera haciéndole patente
que ese no es el camino de México.

47

CAPITULO VII. Camino que no es Nuestro
No todo es indolencia. El mexicano siente que carece de medios para modificar el derrotero impuesto
al pais.
Según la región y las circunstancias, el movimiento revolucionario internacional acelera o desacelera
su paso, hace alto temporal o incluso tranquiliza con retrocesos parciales y transitorios.
Durante el sexenio de Avila Camacho (1940-46) la Revolución -con su caudillo Franklin D. Roosevelt
se hallaba empeñada en salvar a la URSS de la invasión alemana. Por eso desaceleró el paso
respecto a México y únicamente fijó la tarea de sacar a las fuerzas armadas del juego de la sucesión
presidencial, después de su preeminencia durante más de 30 años. A partir de 1947 rigió la consigna
de que ningún jefe militar fuera siquiera mencionado como posible presidenciable.
El siguiente sexenio del licenciado Miguel Alemán (1946-52) también pudo desenvolverse
pacíficamente porque las fuerzas internacionales se hallaban todavía ocupadas en someter a varios
países de Europa y Asia al experimento del dominio comunista.
El sexenio de Ruiz Cortinez (1952-58) tuvo la tarea de proteger a los guerrilleros castristas para que se
entrenaran, se armaran y zarparan hacia Cuba a fin de participar en el derrocamiento del gobierno de
Batista, dispuesto por el Departamento de Estado
americano. (1)
Luego, con López Mateos (1958-64), se impulso la fase revolucionaria de restringir la iniciativa privada
para aumentar las estatizaciones de empresas, pues tal era entonces la consigna internacional.
Fueron estatizados los cines y las plantas eléctricas, con dinero de los contribuyentes, en vez de
impulsar el desarrollo del país. A la vez se empezo a imponer en las escuelas el libro de texto forzoso
con orientación marxistoide.
A su turno, el presidente Díaz Ordaz (1964-70) no era afecto a que se acelerara el proceso
revolucionario. Aunque agregó la estatizaci6n de los ingenios azucareros, se resistió a cambiar la
política econ6mica, pero mediante los motines de 1968 se le advirtio que debería dejar paso a una
nueva etapa de mayor aceleramiento.
Y así, a partir de 1970, se aceleraron las estatizaciones." en las que se consumieron grandes recursos
internos y colosales préstamos extranjeros. La economía nacional empezó a hundirse rápidamente. En
las escuelas se radicalizó la enseñanza procomunista.
A continuaci6n, el presidente Lopez Portillo (197682) estatizó hasta la Banca y reformo los artículos
constitucionales 25, 26, 27 y 28 para completar el monopolio
1 ¿Que pasa con EE. UU.? S. Borrego E. El Cuarto Pieo. EarI T. Smith.
estatal sobre las áreas econ6micas. El artículo 28 establecio, paradójicamente, que "no constituyen
monopolios" los monopolios gubernamentales (así, en burla a la lógica y a la semántica).
El régimen de De la Madrid (1982-88) sigui6 en gran parte la política de los dos anteriores (salvo en
sus últimos meses) y así se consum6 el derrumbe de la economía nacional. En ese período el alza de
precios alcanzó 2.500 por ciento.
La deuda extranjera llego a 115.000 millones de dólares, como jamás se había visto. Se completaron
así 18 años de despilfarros y corrupci6n, sin ningún beneficio para el país.
Como referencia cabe mencionar que el plan Marshall, para rehabilitar a Europa después de la
segunda guerra mundial, ascendió a 30.000 millones de dólares, y fue
ron reconstruidas industrias, carreteras, ferrocarriles, presas, aeródromos, plantas eléctricas, etc. Y en
cambio, nuestro gran endeudamiento, que asciende a 180.000 millones de dólares, sólo ha servido
para hundir al país.
Según la consigna internacional Neolibera lista (dada en 1985), el presidente Salinas de Gortari vendió
360 empresas estatales, por las que el Fisco obtuvo billones de viejos pesos.
Además, hizo crecer en 40.000 millones de dólares la deuda externa. Por si esto fuera poco, privatizó
la Banca en favor de prestanombres o de gente sin honradez, lo cual dio origen a sinvergüenzadas, en
cascada de miles de millones de pesos.
A su turno, el presidente Zedillo siguió la misma política económica de endeudar al país, vender
paraestatales, dar prioridad a los intereses de la deuda externa y postergar
producción y empleo. Naturalmente, el deterioro del país ha seguido empeorando.

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La siguiente comparación es ilustrativa. Está hecha en viejos pesos porque de otro modo (omitiendo
los tres ceros que quitó Salinas a la moneda) no resultaría real.
Año 1968Año 1998
Kilo de carne$ 18.00$ 30.000.00
Litro de aceite comestible
8.00 13.500.00
Kilo de azúcar 1.60 6.000.00
Pan blanco 0.10
600.00
Kilo de tortillas 0.30 3.000.00
Litro de gasolina 0.80 4.220.00
Dólar 12.50 10.000.00
Vuelo México - Torreón 980.00
1.266.000.00
Volkswagen
26.000.00
69.256.000.00
Todos estos aumentos han rebasado el salario mínimo, a veces inmediatamente y a veces a muy corto
plazo. Tan sólo en cuatro años el presidente ZedilIo (1995-1998) el salario real ha perdido el 42 % del
poder adquisitivo.
No es Obra del Pueblo
Vamos por un rumbo no deseado, como cautivos de ajeno derrotero.
Todo lo ocurrido no es obra del libre albedrío del mexicano. ¿Acaso no es evidente que la actual crisis
es ajena a la voluntad del pueblo? El endeudamiento de ciento ochenta mil millones de dólares no ha
sido obra suya. Ni intervino en su manejo ni se le tomó en cuenta. Se ha planeado y ejecutado en las
más altas esferas, en forma secreta.
No puede decirse que el mexicano haya querido llegar, como un naufrago, al precario presente. Se le
ha venido empujando a parajes que repudia, cosa que ha sufrido a lo largo de su historia, a veces con
rebeldía activa y en ocasiones con dolorosa resignación, a falta de recursos prácticos para oponerse.
Evidentemente llevamos un curso no deseado, en cierto modo cautivos de ajenas decisiones. Saberlo
es ubicamos mejor, es orientación y también esperanza, supuesto que el mal, en su mayor parte, no
alienta en nuestra esencia.
Hacer memoria de lo pasado es esencial para enfocar correctamente el futuro: la destrucción del
Imperio Mexicano en 1823 fue alentada desde el extranjero; así como la lucha contra lo hispano; así
como las guerras que nos debilitaron para caer en la mutilación territorial; así como la costosa lucha de
Reforma; así como la penetración materialista del "darwinismo" y "positivismo"; así como los destrozos
morales y económicos de la lucha de 1910, así como la crisis actual. Nada de esto ha sido realmente
de inspiración mexicana.
Ya no es un secreto que la Revolución fue promovida desde el extranjero, subvencionada con armas y
realizada por la buena fe de algunos mexicanos y por la ignorancia de los más. José Vasconcelos
reconoció en 1959: "El caso de Madero nos engañó a todos... No vimos, no queríamos admitir que si
los Estados Unidos no hubieran estado cansados del porfirismo, la Revolución no habría
empezado.,,(2)
La influencia negativa revolucionaria es tan avasalladora que no sólo rige el presente, sino que se
prolonga hacia el futuro de las nuevas generaciones, a las cuales les confisca de antemano -mediante
la disminución del poder adquisitivo de la moneda- las posibilidades de formar familia con un mejor
nivel de vida.
Endeudamiento, crisis, desempleo, corrupción administrativa, enseñanza ateísta, etc., no lo ha querido
el mexicano. No es obra suya. No está conforme con nada de eso, pero carece de fuerza organizada
para impedirlo. Es una sociedad cautiva en cuanto a los lineamientos más importantes y decisivos de
su nación, aunque todavía le quedan libertades en muchas actividades de alcance reducido.
En un análisis sobre la identidad nacional, don Félix Fernández Campo pregunta: "¿Por qué
desvalorizarnos tanto?... Es que hay en el mexicano un sentimiento de inconformidad con lo que es,
precisamente porque anhela ser mejor"..
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