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Juventud .pdf



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Título: Microsoft Word - juventud.doc
Autor: Administrador

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Capítulo I. Señales de Alarma
¿DESASTRES QUE LLEGAN CON AVISO...NO ESCUCHADO?
EI 14 de abril de 1912 el "Titanic" cruzaba el Atlántico con su viaje inaugural de Inglaterra a Nueva York.
Era la maravilla técnica del Siglo XX. El primer trasatlántico "insumergible", fabricado en Belfast, de doble
fondo, con 16 compartimientos estancos, y podía flotar hasta con dos de ellos. En el peor de los casos
duraría tres días a flote. Desplazaba 66,000 toneladas; tenía 265 metros de largo, tres hélices, 55,000
caballos de fuerza. Capacidad para tres mil viajeros. Salones enormes, elegantes. Luz a raudales.
Durante ese día 14, captó 6 mensajes de distintos barcos que advertían la presencia de "iceberg"
(grandes hielos) a lo largo de la ruta... El radiotelegrafista del 'Californian' intentó darle al Titanic más datos
acerca de los hielos, pero la radio del trasatlántico se hallaba muy ocupada recibiendo las cotizaciones de
la Bolsa de Valores de Nueva York.
Viajaban miembros de famosas dinastías de super-magnates, como Jacob Astor, algunos de los
Guggenheim, y parientes o amigos de J. Piermont Morgan, principal accionista de la empresa constructora
del Titanic.
A bordo todo infundía seguridad y confianza.
Llegó la noche. El mar quieto. El cielo estrellado.
La cena deliciosa, el buen vino, la magnífica música, la luz de los salones y pasillos, reluciente... Todo era
más fuerte que la oscuridad de la noche y la profundidad del mar.
A las 11 :40 p.m., un golpe -casi un rozón-, ocurrió entre el "Titanic" y un "iceberg". No hubo alarma.
Pocos se enteraron de lo que había acontecido, y aun esos pocos casi no le dieron importancia… Hasta
35 minutos después el experimentado capitán Smith se percató de un daño grave y ordenó lanzar la
primera llamada de auxilio: "C Q D"... "C Q.D” minutos mas tarde, el repetido "SOS"..."SOS"...
Una hora y cinco minutos después de lo que había parecido simple "percance", el "Titanic" lanzó una
bengala hacia el firmamento en demanda de socorro. El cohete se convirtió en una cascada de luces
blancas y azules. Durante 55 minutos lanzó 8 bengalas que subían al cielo estrellado clamando auxilio.
Un barco cercano (el "Californian") cruzaba a menos de 20 kilómetros de distancia y su tripulación vio
desde el primero hasta el último cohete, pero pensó que el "Titanic" tenía fiesta, y continuó su curso... (El
radiotelegrafista del "Californian" había terminado poco antes su turno y por pequeña diferencia no captó
las señales de "S. O. S."...)
Entretanto, a bordo del trasatlántico empezó a haber rumores entre los pasajeros; inquietud, incredulidad...
Luego, zozobra, temor, pánico... Repentinamente -no tanto como lo juzgaron los viajeros apareció la
tragedia cuando ya casi nada podía hacerse...
El desconcierto y el pánico se entremezclaban en espantosa confusión. Las lanchas salvavidas eran
insuficientes. Nunca se había pensado que llegarían a ser necesarias. Algunas no pudieron ser usadas
por la repentina inclinación del trasatlántico. Los viajeros tuvieron entonces las más diversas reacciones:
desde el terror que inmoviliza, desde el intento imposible de nadar en el. agua helada, hasta la de algunos
creyentes que empezaron a musitar: "Padre Nuestro..."
A las 2:30 de la madrugada el "Titanic" desaparecía totalmente bajo las aguas y 1,513 vidas (la gran
mayoría de los que habían iniciado el viaje) se extinguieron.
Desde que se inició el "percance", hasta el fin, todo había sucedido en sólo 2 horas y 50 minutos.
Lo "imposible" había sido posible. La majestuosa nave que reunía la técnica más perfecta, era una tumba
en el fondo del mar.
¿Fue realmente tan repentino el desastre? . .
¿Fue realmente tan inevitable? . .
La técnica, aunque innegablemente extraordinaria, sobrevaloró sus conquistas.
El capitán Smith y todos sus oficiales, innegablemente capacitados y experimentados, se excedieron en su
confianza.
Los seis avisos diurnos de que había iceberg en la ruta (algunos de ellos de 50 metros de altura sobre el
nivel del mar), fueron menospreciados ante la grandeza del "Titanic".
Muchos males, quizá todos, no surgen repentina, inopinadamente. Van generándose con mayor o menor
lentitud; con mayor o menor aceleración.

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Calcular correctamente lo que en cierta forma existe en el futuro; lo que todavía no es; lo que quizá pueda
evitarse que llegue a ser, si se procede acertadamente para conjurarlo, es una capacidad preciosa que
tiene la inteligencia del hombre. Pero también es una capacidad que con frecuencia el hombre
desperdicia.
LA HERENCIA QUE VA SIENDO VERTIDA HACIA EL FUTURO
Volando a más de mil quinientos kilómetros por hora, en un jet supersónico, el organismo humano no
percibe ni la velocidad ni el peligro físico que ésta entraña, a menos que un viraje o un descenso brusco
se lo haga sensible.
En general, la vida tiene un alto grado de insensibilidad ante el peligro, quizá porque los riesgos que nos
rodean son tantos que sería demasiada carga percibirlos paso a paso. La existencia se nos llenaría de
inseguridad y zozobra.
En el campo intelectual es mayor esa insensibilidad hacia peligros presentes y futuros. Máxime si un velo
mediato o inmediato los encubre. La generación que ahora bordea los 50 años, recibió el nuevo siglo
cuando ya casi nada sustancial puede rectificar.
La niñez que ahora vive el tramo entre la primaria y la secundaria recibió el nuevo siglo con una herencia
de pesadas cargas negativas. Habrá bienes, sin duda, pero el balance señala que habrá muchas cosas
más difíciles que para las generaciones pasadas.
Es una herencia que empezó a acumularse hace mucho, en forma casi imperceptible, y que ha venido
aumentando con aceleración creciente.
¿Qué es lo que la generación adulta de hoy está vertiendo, o permitiendo que se vierta, sobre las dos
generaciones que inmediata y mediatamente están por relevarla?
Hay, desde luego, una herencia de maravillas técnicas. Las ciencias han progresado en decenios lo que
no habían logrado en siglos. Sin embargo, algo falla en ese progreso; algo fundamental...
Pero el brillo de los triunfos técnicos impresiona positivamente a todas las conciencias. Poder desayunar
en Europa, viajar a once mil metros de altura y el mismo día comer en México; poder ver al instante, en
colores, los sucesos que ocurren al otro lado de la Tierra, e incluso en la Luna y en Marte, son hechos
incontrovertibles de un progreso que asombra por su ingeniosidad, y que parece lindar con el milagro.
Junto a esas realidades hay también muchos signos de que algo fundamental está fallando, de que
existen señales de peligro que no han sido suficientemente valoradas.
Una actitud de excesiva confianza sería equivalente a la excesiva seguridad de aquellos serenos
tripulantes del "Titanic".
Hoy es evidente que una herencia acumulada ha venido aumentando sus factores negativos:
- El futuro pertenece al joven. El adulto ha de custodiar ese
tesoro, pero cada vez está menos
dispuesto a hacerlo.
- La juventud es manipulada desde la primaria hasta la Universidad, y no precisamente hacia el bien.
- La instrucción se basa en la falsedad y en el odio.
- La disciplina va esfumándose.
- Multitud de influencias convergen para romper normas. -Casi se borra la frontera entre lo lícito y lo ilícito.
"Liberar",se dice, pero es como lo que un incendio "libera" al cundir por bosques y praderas.
- Honradez, patriotismo, responsabilidad, matrimonio, van siendo vaciados de su esencia. En su lugar se
erige lo placentero y fácil.
- El egoísmo más duro se presenta como conservación propia, aunque tienda a la destrucción colectiva.
- Se enseña a la juventud, con ejemplos, a prosternarse abyectamente para lograr poderes.
- Va siendo norma que el "éxito" es lograr todo lo que satisfaga a los sentidos, y nada más.
- Desbocado afán de diversión.
- Se rompe el equilibrio entre valores espirituales y valores
materiales; éstos últimos privan sobre los
primeros.
- Variadas doctrinas y teorías, aparentemente inocuas, confunden y desorientan.
- Crece la tendencia a ver en los hijos un estorbo para la vida social, para los negocios o para las
aventuras pasionales.
- Entre todos los recursos del control natal se impulsa el más perjudicial: la píldora, que facilita el libertinaje
y amenaza con taras a la descendencia.
- En todo el mundo aumentan los controles oficiales sobre agricultura, educación, economía, etc., para
entregar las nuevas generaciones al cautiverio globalista.
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- Una exagerada confianza priva en influyentes círculos de adultos, como para rehuir en esa forma su
responsabilidad.
- Los sectores más capacitados (incluso una gran parte del Clero) muestran cada día menos interés en
prevenir y proteger a la juventud. Ante la acción dañina hay omisión creciente.
Como nadie, por sí mismo, puede conjurar esos peligros, mucha gente bien intencionada se refugia en el
fatalismo. Es como si cada célula de un organismo viviente dejara de cumplir su minúscula tarea porque
ella -por sí misma- es incapaz de lograr que el organismo entero preserve su salud y su subsistencia.
LA TRASCENDENCIA DE UNA CELULA
Billones de células integran a cada uno de los seres humanos. Millones de células forman a cada uno de
los órganos especializados que le mantienen su funcionamiento físico. Hay una especie de conciencia, de
"deber", en cada una de todas esas células.
El riñón purifica diariamente muchos litros de sangre. Es una tarea enorme, un laboratorio maravilloso que
detecta y separa impurezas para que la existencia del organismo no se ahogue en detrictus. Es una lucha
constante, repetida cada día, cada minuto, cada instante.
Ante la magnitud de esa tarea, la minúscula conciencia de una célula podría preguntarse: "¿Yo qué puedo
hacer? .. Mi labor es un empeño tonto, inútil. Nada remedio porque la impureza eliminada en este
momento será substituida por otra en el próximo segundo... Será mejor vivir mi vida y dejar que corra el
mundo",
Si tan "razonable" y "realista" juicio es compartido por otras compañeras suyas, y si ese proceder se
generaliza, el órgano entero pierde su misión. Y lo que empezó como minúsculo egoísmo se convierte en
una catástrofe para ese órgano y para todo el Ser humano.
Pues bien, es evidente que la familia es una célula en la existencia de un pueblo. Y que esta célula, por
insignificante que sea, tiene una misión. Si no la cumple y si su ejemplo cunde, el daño se generaliza y
alcanza incluso a su descendencia.
Todo esto, así de simple, revela -sin embargo-que existe en la familia un deber superiormente trazado. Un
vínculo que reclama ser irrompible, por responsable y amoroso, entre todos los que integran la célula de la
familia. Y ahí están incluidos los vivos y los muertos; los muertos, cuya memoria, si se conserva, es una
existencia también en cierto modo viva... y también están incluidos los que -con su próxima existencia- ya
son desde hoy acreedores a que se les dé un lugar en el futuro.
Para una célula biológica no hay muchos caminos a seguir si ha de conservar su función específica. Hay
diversos caminos, pero no es indiferente seguir uno u otro, aunque pueda hacerla. De la misma manera,
para la célula familiar sólo hay determinados caminos si ha de conservar su verdadera función. Y cuando
en una sociedad todo empieza a verse lícito y a considerar las limitaciones como innecesarias o eludibles,
en aras de la "libertad", de "vivir cada quien su vida", un caos empieza a surgir.
Cada día hay en la atmósfera social más "razones", más facilidades y más estímulos negativos para la
disolución. Desde el exterior hay presiones -unas planeadas como conjura y otras no-, que tienden a
escindir a la célula familiar.
Se va popularizando que el hogar no es base ni meta; que cualquier discrepancia plantea nuevas
"opciones"; que no hay ninguna ley ni precepto moral que "ate"; que no es válida ninguna responsabilidad
que úna. Cada quien es libre de "hacer y rehacer" familias cuantas veces quiera. Si lo que le atrajo ayer
deja de atraerle hoy, es lícito recurrir a lo que gusta hoy.
Así va derrochándose -aun antes de que fructifique- el incalculable caudal de vivencias, de felicidad
trascendente, que yace potencialmente en cada familia en formación.
"El padre -dice José Vasconcelos- contempla al hijo embelleciéndolo y reencarnándolo en ternura cada
vez que lo mira. Por eso el mundo que, visto con el ojo del interés, resulta feo, que visto con el ojo de la
razón resulta contradictorio, contemplado con la pupila encendida en fuego de divino amor, parece
glorioso."
Pero, ¿no ha venido modificándose el modo de ver a los hijos? ¿No se les ve con demasiada frecuencia
como lujo o como carga? ¿O como seres queridos a los que se protege de un peligro mediato, pero
cerrando los ojos si la amenaza acecha a cierto plazo?
En todo el mundo se ve disminuir la unidad de la célula familiar, y consecuentemente la auténtica felicidad
de llegar a ser uno en comunión con varios seres profundamente amados. La disolución rompe ese tesoro
o ni siquiera permite que se le llegue a conocer.
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Se ve como lícita toda "alternativa" al matrimonio; toda "alternativa" de aventuras. Y esto, para un número
creciente de personas, lo mismo en países desarrollados que "subdesarrollados", va dejando de percibirse
como anormal y dañino, pues se justifica como una "nueva moralidad".
Aumenta la tendencia de "achicar" la familia, incluso rompiendo vínculos con abuelos y tíos. Disminuye el
tiempo de trato entre padres e hijos. Hay menos vivencias en común que nutran la vida familiar. Los
padres se van dejando arrebatar el derecho de educar a los hijos. Los divorcios van en aumento. Y
también aumenta el número de adolescentes que se sustraen a la debilitada influencia familiar.
Un número muy considerable de jóvenes tiene ahora ideas vagas, confusas, acerca del mundo en el que
vive. Se inclina a no creer en nada.
Otro grupo, también numeroso, considera que la técnica resolverá todo lo que hoy parece difícil, y que el
marxismo, por "ser científico", hará libres y felices a los pueblos.
Un tercer grupo juzga que en realidad no hay peligros, sino una aurora que disipa sombras de dogmatismo
y que nos dará con una nueva religión puesta al día y con las ciencias económicas y sociales- un mundo
placentero, exento de prejuicios.
Sin embargo, los jóvenes que así piensan no son totalmente los autores de ese desconcierto. Vienen
siendo arrastrados por la herencia que se les va entregando. Una herencia llena de asechanzas.
Aun para los niños y jóvenes con más viva sensibilidad de principios morales, el camino es ahora más
difícil que antes, por la sencilla razón de que los peligros han aumentado y los factores de protección han
disminuido. y esto por culpa de las generaciones que les preceden.

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Capítulo II. Majestad de la Ciencia
UNA SUCESIÓN DE PRODIGIOS
El siglo XIX vio nacer la luz eléctrica, el telégrafo, el teléfono, la locomotora, la sueroterapia, la anestesia y
otros inventos sorprendentes. En total, 197 inventos importantes, en comparación con sólo 72 que había
habido en el siglo XVIII.
Los avances de la Ciencia se han venido bifurcando a través de las diversas ramas de la ingeniería, que
es el brazo técnico que ejecuta y que vuelve práctico lo que la Ciencia descubre. La ingeniería interviene
ahora desde el hogar hasta la agricultura, y desde la más pequeña hasta la más grande industria.
En el siglo XX el progreso tecnológico fue portentoso: en ese siglo se desarrolló el automóvil, nació el
avión, los grandes trasatlánticos, la televisión, los vuelos interplanetarios... El hombre ha escrutado con
modernos telescopios estrellas a dos millones de años-luz de la Tierra, o sea el recorrido de rayos de luz
en dos millones de años, viajando a trescientos mil kilómetros por segundo... Distancia inconcebible.
En muy poco tiempo el avión se ha perfeccionado. Se puede salir de Madrid a las 8 de la mañana y llegar
a México a las 6:30 de la misma mañana. Más rápido que el sonido, más rápido que la rotación de la
Tierra.
El hombre ha llegado a la Luna. Ha escrutado y analizado polvo de Marte. Un telescopio-radio recoge
ondas que se originaron a billones de años luz. Las naves "Voyager 1" y "Voyager 2" volaron hacia Júpiter
y Saturno. Se calcula que viajan cuarenta mil años para llegar a la estrella más próxima a nuestro sistema
solar.
Naturalmente la Ciencia goza de un prestigio cada día mayor. Se le da crédito... y crédito abierto. Cheques
en blanco, avalados por la confianza. Casi podría decirse, por una especie de Fe.
Para la inmensa mayoría de los jóvenes de hoy, y aun de los adultos, la Ciencia parece ser el único
camino para captar verdades. Quien diga que además hay otra clase de caminos y de verdades, se
expone a ser tachado de ignorante.
Por eso al científico se le llama "sabio", pese a que sólo pueda dominar una rama del conocimiento y no la
sabiduría propiamente dicho, que es una síntesis de casi todos los conocimientos.
La Ciencia y sus ramificaciones técnicas han prometido, de cuando en cuando, un progreso indefinido, un
paraíso sobre la Tierra... y quizá sobre la Luna y varios planetas. Ya casi nada se duda y todo se cree si
viene de la majestad de la Ciencia. ¡Es tanto lo que ha logrado!... A veces parece que casi lo ha logrado
todo.
Un hombre que en el siglo XIX estudió toda la vida las diversas ramas de la Ciencia y que carecía de
cualquier sentimiento religioso, dijo en la cumbre de su vida y de su saber acumulado:
"En realidad, no poseemos más que un semiconocimiento, con el cual marchamos a tientas por el
laberinto de la vida y entre las tinieblas de nuestras investigaciones... Hay un horizonte intelectual
diferente, desde aquel que no abarca más que lo presente, hasta la conciencia que tiene la perspectiva de
lo infinito."
Ese hombre se llamaba Arturo Schopenhauer. Hace más de 140 años que murió. Desde entonces, la
Ciencia ha hecho avances colosales. Pero, si se reflexiona un poco, ¿no siguen teniendo validez aquellas
palabras? . .
Dos notables científicos norteamericanos, Robert Stollberg y Faith Fitch HiII, dijeron que el hombre está
todavía, hoy, haciéndose preguntas en una playa y tratando de comprender el gran océano de verdades
no descubiertas que se encuentra frente a él. (“Física-Fundamentos y Fronteras". 1974).
No están a discusión las maravillas de la técnica. Su habilidad para someter los fenómenos materiales es
evidente. Pero hay otros problemas que el hombre encara en el transcurso de su vida y en cuya resolución
no ha progresado ni un milímetro.
¿Ha mejorado, en lo general, la naturaleza del individuo? ¿Ha disminuido la conducta antisocial? ¿Ha
bajado la criminalidad? ¿Hay menos desempleo y miseria? ¿Hay más cordialidad en las relaciones
humanas? ¿El niño vive más seguro en la familia de hoy? ¿La juventud de hoy -con drogas y pornografía
a su alcance- es realmente más feliz que la de hace 70 años?
La juventud de hoy, con su frecuente desconcierto, con su incertidumbre, con una vasta libertad para toda
clase de aventuras, ¿está en la intimidad de su espíritu más protegida por la ciencia? ¿Se ha vuelto más
fuerte, más segura de sí misma, más heroica, y se encuentra menos expuesta a las corrientes
disolventes? ¿Tiene acaso más convicciones, más certezas, y sufre menos el malestar de la

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desorientación? ¿Los peligros que siempre la han acechado ya no existen ahora, o cuando menos han
disminuido en proporción con el avance enorme de la técnica?
¿Ese avance ha dominado, o cuando menos va dominando las graves fallas sociales, psicológicas y
morales de esta época? ¿Por qué es palpable el contrasentido de que, disponiendo de mejores recursos
tecnológicos, el futuro se vea más perturbador y difícil?
FINO INSTRUMENTO, A VECES CAPCIOSAMENTE MANEJADO
Es evidente que todo instrumento puede ser bien o mal manejado. Y que puede haber errores
involuntarios, pero también distorsiones premeditadas.
La Ciencia, intrínsecamente, ha sido bien intencionada en sus promesas. Muchos de sus creadores han
tenido errores de buena fe, rectificados más tarde. La Ciencia auténtica es cauta, precavida. Plantea
hipótesis y sólo las afirma hasta cierto grado.
En cambio, es diferente cuando algunos hombres adulteran tal o cual rama de la Ciencia con propósitos
ajenos a la propia Ciencia.
También es evidente que la Ciencia tiene qué trabajar con hipótesis; primero, basadas en el sentido
común, y luego debe reforzarlas con investigaciones y comprobaciones. Si antes de realizar este largo
proceso, algún investigador hace generalizaciones rotundas, definitivas, entonces está obrando
anticientíficamente. No es papel de la ciencia recurrir a dogmas dentro del área científica.
Cuando alguien procede en esa forma se vuelve sospechoso. Debe entonces perder credibilidad. Está
distorsionando o adulterando el instrumento que utiliza, aunque sucede a menudo que una poderosa
propaganda lo protege.
¿DEL INFUSORIO AL SIMIO, Y DEL SIMIO AL HOMBRE?
A fines del siglo dieciocho Europa era estremecida por la Revolución Francesa. Ideas antiguas, pero con
nueva carga y dinámica irrumpían sangrientamente proclamando: supresión del cristianismo, supresión de
la propiedad privada, control educativo de la niñez, etc. Todo iba a ser remodelado.
Y si se suprimía de la enseñanza la idea del Dios Padre que crea al hombre, ¿cómo explicar la presencia
del hombre en la Tierra? Era necesario llenar ese vacío.
Juan B. de Monet Lamarck, nacido en 1744, botánico y biólogo francés, estructuró una respuesta:
"Gracias a la humedad, a los fluidos sutiles de la luz, del calor y de la electricidad, la materia inerte cobró
vida en una célula (en un infusorio), y luego siguieron varias transformaciones para llegar al simio, y en
seguida al hombre".
Hasta clasificó 14 etapas de transformaciones fundamentales. Esto lo expuso en su libro "Filosofía
Zoológica", que es la primera teoría completa del evolucionismo.
Pero la Revolución Francesa fracasó, en parte, y las ideas de Lamarck quedaron conservadas en un
invernadero en que temporalmente estuvo también la Revolución Mundial, verdadero origen de la
Revolución Francesa y de todas las otras similares.
Casi un siglo después, ya con mejores sistemas para influir en los círculos intelectuales, Carlos Roberto
Darwin lanzó en 1859 su libro "El Origen de las Especies", con la teoría de que "el hombre desciende de
un mamífero velludo, con cola y con orejas puntiagudas y movibles, clasificable entre los cuadrúmanos...
descendiente a su vez de un animal acuático provisto de branquias"...
Darwin recibió tal publicidad que la primera edición de su libro se agotó el mismo día que se puso a la
venta. Su teoría de la evolución no tenía pruebas, naturalmente, pero estaba presentada en forma
sugestiva y novedosa. Con mucha erudición de fenómenos diversos establecía que entre un animal y un
hombre "no hay diferencia esencial, sino en cuanto al grado de inteligencia" .
Esencialmente, un caimán y un hombre son muy similares, con la diferencia de que el hombre está
muchísimo más evolucionado que el caimán y que es muchísimo más inteligente. Es decir, cuestión de
diferentes cantidades, no de esencias.
Heriberto Spencer, filósofo, amigo de Darwin, secundó a éste entusiastamente. Agregó que la evolución
se produce de manera mecánica y que también opera en la moral, o sea que la moral carece de bases
definitivas.
Al mismo tiempo, Tomás Enrique Huxley, naturalista inglés, secundó y continuó la teoría de Darwin
complementándola así: 1) No hay ninguna meta para la humanidad; 2) No hay Providencia Divina porque
todo es azar; 3) La antigua moral del deber es substituida por "la moral del éxito".
Transcurría entonces la segunda mitad del siglo XIX. La teoría de la evolución se vinculó
instantáneamente con el Positivismo de Comte y con el marxismo. Se formó un poderoso bloque
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propagandístico, cobijado con la fama de "Ciencia" y se invocó el "progreso" como padre del "progresismo
social".
Todo ese movimiento fue difundido con grandes recursos de las sectas secretas -supervivientes de la
Revolución Francesa y de las nuevas organizaciones de la Revolución Mundial.
Científicos de primera fila objetaron el radicalismo de la Teoría de la Evolución, pero sus argumentos
recibían poca publicidad. Valleton decía que podía existir cierta evolución limitada, pero que la teoría
radical de la evolución integral era insostenible. Juzgada benévolamente era "una ilusión transformista" .
En 1935 el acreditado científico Harry Rimmer escribió que el evolucionismo carecía de seriedad. En su
libro "La Teoría de Ja Evolución y Hechos Científicos" señala que los fósiles de muchos insectos
demuestran que no han evolucionado en millones de años. Se encontraron -dice- muchos esqueletos que
se pretendía que eran de hombres primitivos, pero posteriormente se vio que sólo se disponía de unos
cuantos huesos que, complementados con la imaginación, integraban un "hombremono". En uno de esos
casos el punto de partida fue el hallazgo de un diente, con el cual se integró por deducción todo un
"humanoide", pero después se confirmó que el diente era de un cerdo antiquísimo.
Rimmer enumera muchos casos parecidos, que inicialmente recibieron gran publ icidad como
comprobaciones de la evolución, y que más tarde -al desvanecerse el rastro de "prueba" - fueron cubiertos
con un discreto silencio.
Agrega Rimmer que el caballo es presentado en diversos textos escolares como descendiente de un
pequeño animal, que pasó por varias etapas hasta llegar a ser el caballo actual. Pero afirma que la
arqueología seria, científica, siempre ha clasificado esqueletos muy parecidos al caballo de nuestra época,
salvo diferencias secundarias.
Según Rimmer, el hombre no es tan antiguo como para haber tenido tiempo de pasar por tantas y tan
radicales evoluciones. "Las especies -dice- pueden modificarse gradualmente, pero nunca producen una
especie distinta. El perro ha cambiado algo en tamaño y habilidades, pero jamás se ha vuelto gato".
En fecha tan reciente como 1938, Paul Lemoine, geólogo del Museo de París, afirmaba que "la teoría de la
evolución parece estar en vísperas de ser abandonada, pues nada serio hay que la confirme"...
("Bibliografía de las Ciencias Geológicas").
Paleontólogos darvinistas han dibujado caras de "hombres antiquísimos", pero sus interpretaciones son
frecuentemente contradictorias. Y en cuanto a la edad, se usa el sistema de carbono radiactivo (C-14).
Sucede que dicho carbono es absorbido por todo ser viviente, y al morir éste, el radiocarbono acumulado
en los huesos va disminuyendo con el tiempo. Y según sea la cantidad que reste, se calcula la antigüedad
de los huesos examinados.
Sin embargo, el físico nuclear W. F. Libby, ganador del premio Nobel y precursor de mediciones con
radiocarbono, declaró (3 de marzo de 1971, en "Science"), que dichos cálculos se basan en la suposición
de que el nivel de radiocarbono de la atmósfera se haya mantenido siempre constante. Pero si varió en
alguna época, debido a mayor protección magnética contra los rayos cósmicos -como se sabe ya que ha
ocurrido- entonces el cálculo resulta considerablemente erróneo.
Pero los darvinistas lograron un triunfo político (no científico) al terminar la segunda guerra y erigirse la
ONU como base para un Gobierno Mundial. Una de sus dependencias, la UNESCO, quedó encabezada
por Julián Sorel Huxley (nieto del darvinista Tomás Huxley) quien ordenó adoptar-ya sin necesidad de
probar nada-, que la evolución desde el protozoario hasta el simio, y del simio al hombre, es una verdad
científica. Triunfante, el 4 de noviembre de 1959 declaró en Chicago: "En la evolución no hay lugar para lo
sobrenatural. La Tierra y sus habitantes no fueron creados; evolucionaron".
El Dr. T. N. Tahmisian, fisiólogo de la Comisión de la Energía Atómica de EE. UU., comentó: "La evolución
que enseñan actualmente es quizá la más grande burla que jamás se ha perpetrado. Para explicarla no
tenemos ninguna pista de realidad."
Hasta entonces, sin embargo, la religión seguía rechazando categóricamente la teoría darvinista,
incluyendo a Spencer y a los dos Huxley (Tomás Enrique y Julián). Que se supiera, sólo había dentro de
la Iglesia un sacerdote jesuita que simpatizaba con esas doctrinas, Pedro Teilhard de Chardin, quien
alegaba que sus investigaciones paleontológicas en China lo hacían aceptar como científica la evolución
integral. Los
Papas Pío XI y Pío XII le prohibieron que publicara varios libros que había escrito sobre el particular.
Pero en 1958, a la muerte de Pío XII, cuatro libros de Teilhard de Chardin empezaron a ser publicados,
traducidos a todas las lenguas y difundidos por el mundo entero, incluso en no pocos seminarios. Tuvieron
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súbitamente el apoyo de algunos prelados de ideas "modernistas", "progresistas", y naturalmente de
numerosos periódicos llamados liberales.
Dice el escritor René Sudre -laureado por la Academia Francesa- que si lamarck y Darwin regresaran, se
regocijarían de encontrar muchos fósiles y de que un numeroso sector del Clero los secunde, pero que se
extrañarían de que no hay nada nuevo que pueda explicar cómo se hizo la evolución, pues ni la selección
natural, ni las transformaciones, ni la genética ofrecen un mecanismo satisfactorio, científicamente
hablando.
Los libros de Teilhard son una bendición a los esfuerzos iniciados por el biólogo lamarck y consumados
por Huxley desde el más alto tribunal mundial de la ONU: el mono fue un reptil evolucionado; el hombre es
un mono evolucionado.
Y tal evolución es un producto del azar.
QUEDABA OTRO ENIGMA ¿COMO EMPEZO TODO?
Descartada la milenaria enseñanza de que Dios creó al hombre sacándolo del polvo -al cual lo vemos
diariamente regresar-, ciertos científicos se encontraron ante un nuevo enigma: "probado" que el hombre
es producto de evoluciones, ¿Cómo surgió el primer organismo vivo, indispensable para la cadena
evolucionista?
Como respuesta se planteó una primera teoría, la de la "Migración Cósmica". El matemático Reymond
Dubois habló de la "Panspermia cósmica". Fue secundado por los físicos Thomson y Helmholtz,
aduciendo que el análisis espectral revelaba productos carbonados en la luz de los cometas. Con arrojo y
muy buena voluntad, de ahí podía deducirse que había vida en otros mundos y que partículas vivientes
habían llegado a la Tierra, de las cuales luego se originó el proceso evolucionista.
Svante Augusto Arrhénius, químico y físico sueco, profesor de la Escuela Superior de Estocolmo en 1891,
fue más atrevido que Dubois y dijo que partículas de vida podrían habernos llegado de Marte en 20 días y
de otros mundos de la Galaxia en 13 millones de siglos.
Anteriormente lord Kelvin y Sales Guyon habían ya aplaudido ideas por el estilo, pero la nueva tesis no
pudo sostenerse.
Cualquier germen, viajando en un aerolito, ardería junto con éste al penetrar en la atmósfera terrestre. Y
es más, ni siquiera podría llegar vivo a las proximidades de la Tierra, pues Roux y Duclaux demostraron
que cualquier partícula de vida moriría en el espacio por la acción de los potentes rayos ultravioleta del
sol, y así lo comprobaron utilizando rayos ultravioleta mucho menos fuertes, los cuales fueron suficientes
para matar todo germen de vida en sólo 6 horas. (La atmósfera de la Tierra filtra dichos rayos y sirve de
protección).
La Teoría de la "Panspermia Cósmica" quedó desecha por los cuatro costados.
Otra teoría iba a tener mejor suerte.
Desde el siglo antepasado Lamarck había afirmado que la materia inerte cobró vida en alguna época,
propiciada por el clima y la humedad. El medio ambiente le había ordenado a lo inerte: ¡vive!, ¿y lo inerte
había obedecido? O bien, en un momento dado lo inerte "pensó" que el medio ambiente era propicio para
cobrar vida ¿y empezó a vivir? . . La respuesta a estas interrogantes fue la Teoría de la Generación
Espontánea. En esencia, lo inerte empieza a vivir por obra del azar.
En apoyo de esta teoría acudió en 1858 el Dr. Félix Arquímides Puchet, naturalista francés, autor del
"Tratado de la Generación Espontánea". Según él, la vida surgía por sí sola hasta en el aire y en el gas
oxígeno. Pero el bacteriólogo francés Luis Pasteur probó en 1863 que eso era completamente falso. Toda
fermentación exige gérmenes y éstos jamás se crean solos.
"Así como la vida del nuevo ser no es sino la sucesión de la vida de los seres que le precedieron, así
también su protoplasma no es sino la extensión del protoplasma de sus antepasados. Es siempre el
mismo protoplasma, siempre el mismo ser." ("Examen de la Doctrina de la Generación Espontánea") .
Otra autoridad en fisiología, el francés Claudio Bernard, Presidente de la Academia de Ciencias de París,
estuvo de acuerdo en que Pasteur tenía razón. No había tal generación espontánea. La fuerza vital-dijo"dirige fenómenos que ella no produce;
los agentes físicos producen fenómenos que ellos no dirigen ... Hay una fuerza legislativa inaccesible al
fisiólogo...
La vida tiene por base el protoplasma, cuya creación no nos podemos explicar".
Sin embargo, Tomás Enrique Huxley insistió poco después en que la vida había surgido por generación
espontánea y presentó como prueba una mónera de mares profundos (la "Bathybius"), que según él era
plasma que aún se reproducía por generación espontánea. Eso probaba, decía, que la vida había surgido
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accidentalmente en el agua. Pero... resultó que el "Bathybius" no era materia viviente, sino sulfato de cal
gelatinoso.
Es famosa la anécdota de Newton, que hizo construir un pequeño planetario con engranes, bandas y
manivelas, y cuando un amigo defensor de la "generación espontánea" le preguntó quién le había hecho
ese notable trabajo, Newton contestó:
"¡Nadie!"... El amigo insistió, y entonces Newton le replicó:
"¿Qué clase de lógica tienes, que no puedes concebir que esta burda copia carezca de constructor, y en
cambio afirmas que el sistema solar se creó solo?"
También es curioso que el científico Jaime Gray, partidario de la teoría del evolucionismo, comentara que
si la biología se apegaba a tal hipótesis podía llegar a la incómoda situación de afirmar que cierta cantidad
de simios, golpeando máquinas de escribir por un largo tiempo, producirían inevitablemente una
enciclopedia.
En 1939 los químicos Desguin y Duvallier insisitieron en que la vida nacía espontáneamente, por
combinaciones físicoquímicas, pero nada pudieron probar. Su explicación fue que el azar, una especie de
Omnipotencia ciega, puede realizar lo científicamente incomprobable.
Siguiendo la pista del Azar, otros científicos fueron investigando y razonando del siguiente modo:
1. La célula es el organismo viviente más sencillo. Se alimenta, respira, desasimila, tiene circulación.
Consta de membrana, protoplasma y núcleo.
2. El protoplasma maneja proteínas. La fórmula bruta de la proteína es: 500 átomos de carbono, 403 de
oxígeno, 67 de ázoe, 81 de hidrógeno y 3 de azufre. Pero todos estos átomos no están revueltos. Ocupan
un espacio de tres dimensiones y guardan un orden preciso de posición y distancia entre sí.
3. Según la Ley de Probabilidades, para que la proteína llegue a formarse por azar, se requeriría de una
sucesión de cien mil millones de intentos por segundo durante trillones de siglos.
4. Ahora bien, si se pasa de la proteína a la célula, se necesitaría tal cantidad de intentos que no
alcanzaría toda la vida del sistema solar para dar por azar con esa inicial y pequeñísima forma viviente.
5. La cosa se complica inconcebiblemente si de la célula, aislada, se afirma que continuó la "asociación"
de células para crear un órgano. y de la "asociación de células", por Azar, se pasa a la asociación de
órganos que integran a un simio. (La molécula de la hemoglobina -que es la que da el color rojo a la
sangre y se encarga de transportar el oxígeno-, se compone de: 3,032 átomos de carbono, 4,816 de
hidrógeno, 872 de oxígeno, 780 de nitrógeno, 8 de azufre y 4 de hierro. Un tremendo complejo de 9,512
átomos, que no están revueltos, sino que guardan un orden propio dentro de cada molécula de
hemoglobina).
6. Según las leyes matemáticas de la causalidad, según la Ley de Probabilidades, la Generación
Espontánea es imposible. No alcanzan cuatrillones de milenios para acertar, por Azar, con la combinación
precisa de átomos y de moléculas para que surja una simple célula. La vida del sistema solar no alcanza
para tantos ensayos.
7. Lecomte du Noüy y Guye hicieron estudios con el ala de una "efímera" (mosquito que habita en las
orillas del agua y que apenas vive un día). Calcularon que si se toman las moléculas del ala de ese insecto
y se combinan al azar; en vertiginosos intentos de cientos de veces por segundo, se agotarían miles de
millones de veces la duración del Sistema Solar, antes de localizar, por Azar, la única probabilidad de
acierto.
8. De allí deducen que si la Naturaleza obró por azar, habría tenido qué realizar tantos decallones de
ensayos, que las formas fracasadas no cabrían en la tierra, ni bastaría el tiempo que la Tierra tiene de
existir.
9. En cuanto al hombre, es una "asociación" de más de 100 Billones de células altamente especializadas
en complicadas funciones. Su complejidad es tan enorme que escapa a toda posibilidad de azar.

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10. El biólogo francés Lecomte du Noüy, partidiario de la Evolución, admitió (en la primera mitad del siglo
XX), que "aun los más duros materialistas han tenido qué reconocer la presencia de algún factor
desconocido". y ya que el Azar no puede explicar satisfactoriamente la generación de la vida, y ya que no
se está dispuesto a aceptar la idea de un Creador, entonces a ese "factor desconocido" Lecomte le llamó
"Antiazar".
Algo así como una Majestad más grande que el Azar.(El ejemplo más simple del Azar sería que un
hombre se sacara sucesivamente, durante toda su vida, el primer premio de la Lotería Nacional. Y otro
ejemplo simplísimo del Antiazar sería que los hijos, los nietos, los biznietos, los tataranietos y toda la
descendencia de ese mismo hombre siguieran sacándose sucesivamente ese mismo premio).
Sin embargo -azar o antiazar-Ia U NESCO está exigiendo a todos los gobiernos que establezcan textos
escolares forzosos con la "verdad científica" de la "generación espontánea".
La juventud está aprendiendo eso. y nadie lo discute.
"LA NECESIDAD CREA EL ORGANO"
Desde Lamarck, en la época de la Revolución Francesa, una teoría "mecanicista" trataba de reforzar la
idea de que el hombre es obra del Azar. Cuando alguna forma de vida necesita un órgano, lo crea
mecánicamente. "Cuando la voluntad determina a un
animal a un acto cualquiera, los órganos que deben ejecutar ese acto son en seguida provocados por
fluidos sutiles", decía Lamarck en su "Filosofía Zoológica".
Y así fue poniéndose en circulación un dogma más en esa "nueva ciencia". Los sucesores de Lamarck
pulieron la teoría diciendo que "hay algunas fuerzas ejecutivas que dirigen la construcción de los
organismos".
Un biólogo suizo, muy acreditado en varias universidades europeas, Emilio Guyenot, era en un principio
partidario de esas ideas, pero luego declaró que carecían de base y que sólo tendían a una enseñanza
furibundamente materialista. ("La Herencia"; "La Variación").
El profesor de biología de la Universidad de París, Mauricio Caullery, dijo que lo que acontece por azar
tiene un límite. El axioma de que "Ia necesidad crea el órgano" puede provisionalmente sonar bien, pero
no resiste ninguna prueba rigurosa. Un torrente de enigmas se deriva de esa afirmación. ("EI Problema de
la Evolución").
Si el pájaro tuvo necesidad de volar, ¿comenzó a crear sus alas? No pudo hacerlo instantáneamente,
pues eso hubiera sido un milagro. Tuvo qué hacerlo muy lentamente, y haber pasado por etapas
sucesivas (miles o millones) y no se ha descubierto ninguna. Primero tuvo que haber nacido un muñón de
ala, inservible... y en tal caso, sólo un estorbo; y al carecer de uso desaparecería en seguida.
Además, crear un órgano es una "adaptación" al medio, como dicen los darvinistas. y todo demuestra que
cada uno de los órganos fue creado con previsión... ¿Es que la necesidad de un ser viviente puede tener
la facultad de adivinar?.
¿Cuando se va a crear el ojo -porque se le necesita-, las células conocen todas las leyes de la óptica?
Los insectos con alas, que según el darvinismo se las crearon para sobrevivir mejor, ¿previeron las leyes
de la aerodinámica y toda la técnica del vuelo?
Ciertos pulpos de grandes profundidades, que producen luz mediante unas glándulas complicadísimas, y
que llevan cierta especie de ojos con espejos y pantalla, a fin de modificar la intensidad, dirección y color
de la luz, ¿son sabios en varias ciencias o simples adivinos?
Plantas que inventan urnas para guardar agua, en el desierto, y que las rodean de espinas para que los
animales no se la beban, ¿adivinan la existencia de esos animales y el modo de proteger su tesoro?
Plantas que conocen la gravedad y la contrarrestan de diversos modos para que sus semillas no caigan a
sus pies y se frustren, por lo cual utilizan los más variados métodos: semillas con hélices, como las del
arce; semillas con un mechón algodonoso para que el viento las lleve lejos, como el álomo; semillas con
un resorte que las lanza a distancia, etc., etc.
Flores que atraen insectos con el cebo del néctar para que rocen el estigma hembra y provoquen la
fecundación. Flores con un sistema de balanceo para que el insecto lo haga moverse y de ese modo se
inicie el proceso de poner en contacto el polen hembra y el polen macho. Flores como la orquídea, que
forman una pequeña alborea donde el insecto no tiene más salida que pasando por la cámara del polen,
que luego se lleva entre las patas para fecundar a otra planta.
Determinadas abejas (la "tapicera") cortan trozos de hojas de tamaño y formas diferentes, con los cuales
construyen bolsas para alojar a sus huevos; a esas bolsas ovoides les ajustan después una cubierta
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rigurosamente circular, a fin de dar más protección a su descendencia. Parecen emplear rigurosos
"conocimientos geométricos".
La insignificante luciérnaga produce "Iuz fría" y hace rendir una pequeñísima parte de energía ocho mil
veces más que lo que ha obtenido la técnica eléctrica moderna. ¿En qué universidad se graduaría?
La mariposa" Amycles", inofensiva, se disfraza de avispa venenosa.
Diversos animales marinos producen pigmentos hasta de tres colores y los usan como si fueran rotativas
de Offset-Color para darse tricromías de distintos matices, incluso con dibujos. En esa forma se protegen
de otros animales voraces.
Algunos pájaros -como la curruca, de canto grato-, recorren enormes distancias guiándose por las
constelaciones, y pueden distinguir el cambio de éstas según la estación. Cuando las nubes impiden ver
las estrellas, la curruca hace una escala, en espera de mejor tiempo. La golondrina de mar ártico llega a
viajar 35,000 kilómetros. Son magníficos navegantes que no necesitan de mapas, sextantes, brújulas ni
cartas isogónicas. Tan complejos "conocimientos" de navegación los trasmite el DNA de sus genes.
¿Cómo? No se sabe. ¿Para qué? . . Para un gran propósito. ¿Cómo se concibió ese propósito? . . La
ciencia no puede explicárselo.
Otros científicos hacen notar que el sistema nervioso de una estrella de mar es tanto o más complejo que
el sistema telefónico de Nueva York.
El botánico austriaco Adolfo Wagner decía que no podía concebir la existencia de un Creador, pero que
tampoco podía creer que el poder inventivo de las diversas especies fuera espontáneamente tan grande,
por lo cual estimaba (1923), que esas invenciones "implican un principio psíquico".
En cuanto a los órganos humanos, hay muchas complejidades que siguen siendo estudiadas. Tan sólo
respecto al oído, el Dr. Georg von Bákésy (premio Nobel de fisiología en 1961 e investigador de la
Universidad de Harvard), dice que la membrana basilar del oído interno percibe vibraciones de menos de
una centésima de diámetro del átomo de hidrógeno; que capta sonidos equivalentes a un milmillonésimo
de vatio, y que no se sabe aún cómo dicha membrana estimula las terminaciones nerviosas, ni cómo el
cerebro interpreta las señales. Se percibe el maravilloso sentido de la audición, pero su mecanismo sigue
aún en estudio por la física y la fisiología.
El filósofo francés Enrique Bergson, formado en la filosofía del positivismo, Premio Nobel, decía en los
años treintas del siglo XX: "La explicación mecanicista de la vida es insostenible. Hay una fuerza de orden
psicológico, análoga a una 'corriente' o a un 'impulso', a la cual se le puede asignar dirección y progreso...
El cuerpo y todos sus órganos, incluso el cerebro, sólo son instrumentos de acción."
La "adaptación" proclamada por Lamarck, Darwin y los dos Huxley, incluso el de la UNESCO, es una
palabra que en el fondo no explica los misteriosos fenómenos vitales. El biólogo francés Luciano Cuénot
dice que no hay adaptación, sino "preadaptación", la cual en algunos casos podría atribuirse el azar, pero
que "frente a ciertas readaptaciones, la hipótesis del azar .es absurda y que es menester creer en un
poder espiritual de invención, inmanente o vivo, que obra sobre la materia como la idea del artesano sobre
los materiales que utiliza". ("La Adaptación", 1925).
Es curioso que el biólogo francés Jean Rostand, positivista del siglo XX, creyente en un Azar ciego y sin
meta alguna, escribiera la siguiente conclusión: "Si la evolución biológica hubiera sido dirigida por los
animales, no hubiera jamás terminado en el hombre"...
¿QUE ES LA VIDA? ¿POR QUE ES INASIBLE?
De las teorías de la Generación Espontánea, de la Evolución y de la Adaptación -que desembocan por un
lado en dogmas materialistas y por el otro en enigmas científicos-, surge una interrogante más: ¿Qué es la
vida?
Gustavo Le Bon, científico francés muerto en 1931, dice que la vida está ligada a la construcción y
destrucción incesante de edificios moleculares muy complicados y de equilibrios muy inestables.
Agrega que la célula, por medios que ni siquiera imaginamos, construye compuestos complicadísimos y
sabe descomponer sustancias muy estables. Los químicos -dice- se ilusionan porque han sintetizado
numerosos compuestos orgánicos, pero invariablemente son cuerpos muertos y de ningún modo cuerpos
en vías de evolución, como los que existen en el seno de las células.
El ingeniero químico C.C. Furnas, de la Universidad norteamericana de Yale, dice que los bioquímicos
penetran en las moléculas y van hasta el átomo, donde sigue la labor del físico, pero que el rastro de la
vida se pierde sin saberse en qué consiste.

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"En las manos del analizador moderno, un fragmento de protoplasma no tiene más probabilidad de
permanecer vivo que la que tiene un hombre dentro de un baño de acero derretido. No se puede estudiar
de cerca la vida."
Mr. Furnas es estrictamente positivista, incluso hostil al pensamiento religioso, pero admite que nunca se
ha visto la síntesis de un solo fragmento de vida. La materia va de la vida a la muerte y sólo la materia
viviente da materia viviente.
Agrega que las proteínas (alimento de la célula) están hechas precisamente de carbono, hidrógeno,
oxígeno y nitrógeno, y a veces de un poco de azufre y fósforo, pero que la Ciencia no ha podido
producirlas, y entre la proteína y la más simple célula todavía hay otro abismo mayor.
En resumen, que no hay materia viva, sino materia con vida. y entre la materia viva y la materia inerte hay
un "algo" indefinible... Ni siquiera se sabe qué es la senilidad. Las partes gastadas del organismo son
repuestas, durante muchos años, pero luego dejan de serlo." ("Los Próximos Cien Años").
El físico alemán Paul Karlson hace notar que "cada intento de llegar al fondo del misterio de la vida, de
hacer la disección de un ser viviente hasta sus últimos elementos, destruye la vida que queremos
estudiar... La vida debe ser considerada como punto de partida para la biología, pero sin poder explicar su
esencia ni identificar sus orígenes primeros en nada material, pues siempre la vida es trasmitida por la
vida". ("Tú y el Mundo Físico").
Guillermo Fernández Muñoz, positivista, sin filiación religiosa, afirma: "Sin duda hay algo que lleva a la
materia errática hacia la forma de un individuo, realizando matemáticamente su programa de desarrollo...
Sinnot dice que conocemos el vehículo llamado organismo, sabemos de qué está constituido y cómo
funciona, pero no conocemos quién acelera el motor y dirige el volante"... ("El Hombre y su Destino".1962).
Hans Driesch, fundador de la embriología experimental, versado en varias ciencias, dice: "Los fenómenos
físicos tiene que efectuarlos un factor psíquico de alguna clase... Hay un agente inmaterial que gobierna el
desenvolvimiento de cada organismo". ("El Hombre y el Universo").
Alexander Oparin, bioquímico soviético-marxista, cree en la "generación espontánea", pero admite: "En el
protoplasma no existe ninguna estructura que se parezca a una máquina, ni siquiera a las de máxima
precisión. El proceso vital posee un carácter completamente diferente... una combinación armónica
tendiente a conservar el sistema vital en su conjunto:" ("El Origen de la Vida").
Respecto a la cesación de la vida, cesación de ese "agente desconocido", todos los científicos coinciden
en una especie de asombro y desconcierto, más o menos expresado así: Las mismas sustancias que
integran a un ser vivo existen en el momento en que muere. La diferencia perceptible es que la célula viva
tiene un "algo" que la controla, la armoniza, la mantiene organizada para un fin... y ese "algo" desaparece.
"EL GENE, OMNIPOTENTE, APORTA CUERPO Y ESPIRITU"
En el siglo XIX el monje agustino Gregorio Mendel descubrió algunos principios importantes sobre factores
hereditarios en las plantas. Algunas leguminosas, cruzadas entre sí, podían mejorar o empeorar.
Posteriormente se vio que lo mismo era posible en diferentes especies animales.
En 1885 el biólogo alemán Augusto Weismann anunció el descubrimiento del "plasma germinativo"
(cromosoma) contenido en el núcleo de la célula, particularmente en los elementos sexuales del macho y
la hembra. Esa sustancia -dijo- se forma de partículas capaces, cada una, de reproducir a un ser viviente.
Encerradas en el núcleo de la célula, nada podrían recibir del exterior, nada se grababa ya en ellas, nada
nuevo podrían ya trasmitir a la descendencia.
El botánico y biólogo Guillermo L. Johannsen dio en 1909 el nombre de "gene" a esas partículas. Se les
fotografió con rayos ultravioleta en el cromosoma de la mosca del vino y del vinagre, llamada drosófila.
A grandes rasgos, cada cromosoma es una "tira" compuesta por más de cien genes; en apariencia, una
especie de rosario. Cada gene es tan pequeño que apenas mide decenas de millonésima de milímetro.
Y en el "gene", se dijo, está inscrita toda la herencia que recibe el nuevo ser. Más o menos lo mismo en
plantas, animales y hombres. (Para muchos, el "gene" llegó a substituir la tradición religiosa del
"Génesis").
El famoso biólogo Jean Rostand, premiado por la Academia de Ciencias de París, escribía en la primera
mitad del siglo XX:
"Todo lo adquirido por nuestra persona se extinguirá con nosotros... Había la esperanza (según la
evolución) de que el hombre naciera mejor cada vez... Pero la biología nos arranca toda esperanza sobre
lo anterior... De todo lo que el hombre ha aprendido, soportado y sentido a lo largo de los siglos, nada se

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ha depositado en su organismo, nada del pasado humano ha impregnado su médula. La humanidad,
eterna novicia, no madura en su carne... Cada generación tiene qué rehacer todo el aprendizaje..."
Pero diversos investigadores fueron objetando la teoría de Weismann, pues Los "genes" no están
encerrados de tal manera que nada puedan adquirir a través de las generaciones. Varios biólogos
afirmaron que los genes se nutren y bañan en el protoplasma de la célula, y por tanto la influencia del
gene en la herencia no es exclusivamente suya, supuesto que está influido por toda la célula. Un dogma
de la genética quedó así derogado...
Inmediatamente después empezó a surgir otro, con más fuerza. A principios del siglo XX el biólogo
Thomas H. Morgan, norteamericano de origen israelita, fundó una doctrina novedosa sobre los "genes",
según la cual son los portadores de cada una y de todas las características de la especie. Experimentando
con moscas de la fruta y el vinagre (drosófila), demostró que podía obtenerse una mutación: que moscas
de ojos rojos podrían dar descendencia de ojos blancos.
Mediante rayos "X" algunos genes eran cambiados y esto provocaba una mutación en la especie. Una
alteración de tal o cual órgano de la mosca correspondía al cambio de un determinado gene.
Tal cosa provocó todo un movimiento científico-filosófico. Varios genetistas ya no hicieron distinción
alguna entre animales y hombres, ni entre los caracteres físicos y los psíquicos, y atribuyeron todo al
gene. El gene era omnipotente y aportaba tanto lo físico como lo llamado "espiritual". Se llegaba, pues, a
la materialización completa del concepto de la vida. Todo era mecanismo y causalidad. El concepto moral
se esfumaba.
Morgan recibió grandes honores. Su doctrina fue objeto de profusa publicidad. Junto con varios
colaboradores trazó una especie de mapas para establecer la relación de los genes con los diferentes
caracteres del ser humano. Se llegó a decir que cambiando ciertos genes, en el Laboratorio, se
"reconstruirá al hombre". Y así se podrán producir genios o atletas, a discreción.
Entretanto, el botánico Darlington, secundado luego por otros investigadores, afirmó que el microscopio no
comprobaba toda la doctrina de Morgan. Conforme se hacían más experimentos se veía que ciertas
características podían depender de varios genes, y que un gene por sí solo podía influir en varias
características a la vez. Además, unos genes se mostraban dominantes, pero en ocasiones quedaban
anulados por otros.
El genetista Schaffner afirmó en 1930 que los cambios del medio podían hacer variar la influencia del
gene, y que otras afirmaciones de la Teoría de Morgan carecían de comprobación.
Las objeciones siguieron multiplicándose a medida que había nuevos experimentos. Lindegren,
Spiegelmann, Ephrussi y otros, mostraron que la célula entera participa en los fenómenos de la herencia,
en los que el gene es un factor importantísimo, pero no el único.
El investigador norteamericano Furnas coincidió en que el gene no es determinante en la herencia
psicológica, como se pretendía. Minuciosas investigaciones mostraban que una pareja muy inteligente no
era siempre superada, ni igualada siquiera, por su descendencia. Al mismo tiempo, podía nacer un niño
particularmente inteligente de unos padres que no lo fueran tanto. Leonardo de Vinci, el extraordinario
genio del siglo XV, fue hijo de un empleado medio y de una sirvienta, que no se distinguieron en nada. El
matemático y filósofo Manuel Kant era hijo y nieto de talabarteros que ninguna facultad habían
demostrado para la ciencia. En fin, abundaban los ejemplos...
En consecuencia, el gene aparecía heredando algunos caracteres físicos: cierto tipo de anemia, tal o cual
forma de demencia, hemofilia, albinismo, daltonismo, polidactilia (más de 5 dedos) y otros trastornos, pero
no era omnipotente.
C. Furnas también hacía notar que cada cromosoma tiene más de cien genes; y como en la concepción
de un nuevo ser entran en juego 48 cromosomas, el total de genes es muy superior a cinco mil. Pero aun
quedándose en un mínimo extraordinariamente conservador, de 4,800 genes, esto da oportunidad de
realizar miles de millones de combinaciones diferentes, siempre que estuvieran sólo en manos del azar.
En tal caso se producirían niños monstruosos de diversos tamaños, con dos o tres cabezas, con uno o
tres brazos o sin ninguno. En fin, formas inimaginablemente espantosas. Pero si esto no ocurre así es
porque los genes obedecen a un cierto plan y sus combinaciones sólo se realizan en cierto modo, para dar
seres diferentes, pero siempre conforme a un mismo patrón. El gene, pues, no es omnipotente. A su vez,
obedece a un "algo" no identificado.
Morgan tuvo qué hacer algunas rectificaciones. Admitió que la herencia también depende del protoplasma
y dio nuevas interpretaciones. Por ejemplo, que si a veces no se impone decisivamente el gene es porque
"se muestra inactivo cuando su presencia no es requerida".
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Varios científicos dijeron que cuando una hipótesis es inverificable y el autor adopta actitudes muy
flexibles, está recurriendo a nuevas interpretaciones para salir adelante; pero que eso no prueba que su
doctrina sea exacta. La omnipotencia del gene ya no podía sostenerse.
Muchas preguntas nuevas fueron surgiendo. MacDougall mostró con ratas y monos que puede haber
herencia a través de los cromosomas sexuales o por el conjunto de las células, o por ambos factores a la
vez. Gatos amaestrados a convivir con ratones heredaban inmediatamente esa característica a sus
descendientes. Ratas que se salvaban de una trampa tenían descendencia que ya "sabía" eludir dicha
trampa. Yeso no lo explicaba el gene por sí solo.
También se planteó la pregunta: ¿La célula se multiplica obedeciendo un plan, que no ha sido posible
localizar en ningún laboratorio? Algunos respondieron que el plan está inscrito en los genes... y entonces,
¿hay alguien que inscribe ese plan, o se
inscribe solo? . . Además, si el organismo está cambiando periódicamente, si unas células mueren y son
substituidas por otras, si al cabo de cierto tiempo cada órgano resulta completamente renovado, no
obstante lo cual continúa la misma misión, ¿no revela todo esto que existe un "algo" que orienta los
fenómenos de cada cuerpo orgánico?
Miles de experimentos con las mutaciones inducidas en la "drosófila" demostraron que no surgieron
moscas de diferente especie. Aunque sus tamaños, formas y colores variaban, ninguna mutación de
genes produjo un organismo diferente. Se concluyó que tales mutaciones no eran de naturaleza evolutiva,
sino degenerativa. ("Ciencia Moderna", E.M. Morris, 1956).
Juan Driesch, fundador de la embriología experimental, dice que el organismo humano no es una máquina
de relojería, sino que está regido por "un principio no material, por un factor psíquico o vital que subordina
las partes al conjunto". ("Filosofía de lo Orgánico"; "El Hombre y el Universo").
La propaganda favorable a la escuela de Morgan tuvo qué retroceder.
Ahora la genética admite que "en el hombre es sumamente difícil trazar reglas precisas sobre la genética...
El desarrollo y el comportamiento se dificultan particularmente al análisis genético, debido a que no
pueden divorciarse de los efectos fisiológicos y ambientales. Los efectos de la herencia y del ambiente
están tan tensamente entrelazados que, a nivel de organismo, son virtualmente inseparables". ("Principios
de Genética". Eldon J. Gardner, 1971).
Bioquímicos, biofísicos, fisiólogos y genetistas siguen estudiando el gene. Antes se examinaba
principalmente la parte proteínica, pero ahora se estudia desde otro ángulo. Se afirma que el gene está
compuesto de ácido desoxirribonucleico (DNA) y de ácido ribonucleico (RNA). También se afirma que el
DNA contiene la "información" para estructurar al nuevo ser, y que el RNA se encarga de transmitir esa
información.
Se explica que ambos ácidos "son sustancias químicas complejas", que forman el gene. Pero, ¿tales
ácidos operan por azar? . . ¿Tienen sabiduría por azar o ejecutan lo que una verdadera Sabiduría superior
dejó establecido?
El DNA es como una calculadora microscópica que almacena una fantástica cantidad de planos y
órdenes, que va poniendo en ejecución a lo largo de la vida, dice el Dr. Rutherford Platt. En el momento de
la concepción, el DNA ordena la formación de células "trofoblásticas", que hacen una especie de
excavación en el útero, para nido del embrión; luego utiliza el tejido cicatrizante como cápsula protectora
para el microscópico embrión. En seguida dispone la creación de células especializadas en las más
diversas actividades del nuevo ser; dirige la multiplicación y asociación de las mismas, y en 266 días
(hasta el nacimiento del niño), el embrión inicial se ha convertido en una organización extraordinariamente
compleja de más de cien mil millones de células, y el peso del embrión ha aumentado mil millones de
veces.
El DNA de una sola célula contiene tantas instrucciones en clave que si se tradujeran en palabras
llenarían mil libros.
Cada dos o tres años, más hombres de ciencia descartan que la vida naciera por azar y evolucionara de
una especie a otra. En la madurez de su carrera, en 1984, el científico Fred Hoyle afirma que una
sociedad guiada por tales teorías se encamina a su destrucción.
Sin embargo, la enseñanza (bajo consigna internacional de la UNESCO) insiste en la explicación
totalmente materialista de la vida.

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Capítulo III. Ciencia Adulterada
CUADRUPLE RAIZ DE LA ENSEÑANZA EN BOGA
Las revoluciones sangrientas de fines del siglo dieciocho y de la primera mitad del siglo diecinueve habían
fracasado en su intento de lograr un dominio total. Pero el fondo secreto de donde surgían (integrado por
minorías muy poderosas en astucia, dinero y constancia), habían logrado ya penetrar en diversos círculos
selectos.
En la segunda mitad del siglo XIX acentuaron poderosamente la lucha en el campo de la mente, a fin de
cambiar el concepto de la vida. Contando ya con las teorías de la Generación Espontánea y de la
Evolución, en 1851 promovieron intensamente un tercer patrón, o sea el Positivismo, que el sociólogo
francés Augusto Comte empezó a lanzar tiempo antes.
En síntesis, sostenía que la razón es el único medio de conocimiento. El entendimiento no debe buscar ni
el origen del hombre ni una presunta finalidad de esta vida. Dios no existe. Todo avance debe lograrse en
la ciencia, mediante "observación, repetición, comprobación".
Comte fue promovido por influyentes círculos. Su teoría dio nacimiento a lo que se llamó "la sociología
moderna". Según ésta, el individuo no cuenta. La humanidad del pasado, del presente y del futuro, es "el
Gran Ser". Lo que vale es la colectividad. "El hombre procede del hombre y tiene como fin el hombre". El
Estado ha de servir al Ser Colectivo y no al individuo.
De esa manera, en parte con apariencia "razonable", se estaba sentando la base para el colectivismo y el
estatismo.
Simultáneamente con el Positivismo, fue lanzado un cuarto patrón mental. Kissel Mordekay, conocido
generalmente como Carlos Marx, israelita nacido en Prusia, escribía en 1844 que "el enemigo más
peligroso del humanismo es el espiritualismo, que suplanta al hombre individual y real por la Conciencia o
el Espíritu"... ("La Sagrada Familia". Marx y Engels).
Marx estructuró una teoría con argumentos políticos, económicos, "humanistas" y sociológicos, para abrir
nuevas vías mentales a la Revolución Mundial. En síntesis, afirmaba: "Todo es materia. La consciencia es
únicamente reflejo de la materia. El mundo y sus leyes son cognoscibles y aclaradas por la ciencia
experimental... ("Materialismo Dialéctico"). Además -decía- el sistema capitalista, incluida la libre empresa
y el llamado derecho de propiedad, explota al trabajador, reduce progresivamente el número de los
propietarios, crea miseria y entonces sobreviene la Revolución Mundial, mediante la cual el proletario
adquiere el dominio de los medios de producción, cesa la explotación del hombre por el hombre, termina
la crisis, sube la producción y hay un progreso general. ("Materialismo Histórico" y "Socialismo Científico").
Naturalmente esa Revolución Mundial es conducida por una minoría secreta, encubierta con un vasto
aparato estatal, gubernamental, que se sostiene a base de controlar sector por sector de la sociedad,
hasta controlar masivamente a niños y adultos en el mundo entero. Control físico y mental.
Los mencionados 4 grupos de doctrinas (Generación Espontánea, Evolución, Positivismo y Marxismo),
van contra la Civilización Cristiana; aprovechan las luchas armadas y nutren a los regímenes
crecientemente Globalistas, absorbentes que se han venido multiplicando en todo el mundo.
EL ESTADO COMO CAUSA, YA NO COMO EFECTO
En rigor de verdad, el Estado debe ser una consecuencia, una resultante, un reflejo de la sociedad, la cual
a su vez es una consecuencia del individuo que la integra. En tal caso el Estado es un producto superior
de la sociedad, un organismo que emana de la misma sociedad para servirla.
En consecuencia, el engranaje estatal ha de ser de la misma esencia que el pueblo.
Sin embargo, en el "Globalismo" se invierten los términos. El Estado ya no funciona como una resultante
de la sociedad, sino como el Ser Principal, ajeno a la sociedad, a la cual trata de someter y de remodelar,
cambiándole su esencia. Y esto tanto en lo material como en lo espiritual.
Según el positivismo, el individuo es "cero", y cuando todos los sumandos son "cero", el total también es
cero. En su lugar sólo queda el Estado. Para sostener esta situación artificiosa y lograr mas Poder, el
Estado necesita ir controlando sector por sector.
1. Para controlar al campesino recurre a la gradual o violenta colectivización de la tierra, según las
circunstancias en cada país.
2. Para controlar al hombre de empresa, recurre lentamente al impuesto progresivo, a la compra de
industrias o a la violenta supresión del derecho de propiedad privada.
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3. Para controlar al obrero establece el dominio de los líderes sindicales, que después quedan bajo el
dominio directo del Estado.
4. Para controlar a la juventud dispone de textos, forzosos o no, donde sólo se expone un determinado
patrón de ideas.
5. Para controlar a la opinión pública se imponen graduales o totales controles sobre los medios de
información.
6. Para controlar o anular cualquier influencia auténticamente religiosa, ata convenios con los círculos
"progresistas" del Clero, los que luego se encargan de silenciar toda protesta, aun si se trata de
cuestiones de alta moral.
El Globalismo tiene diversos grados -según tiempo y país--,pero sigue un mismo camino.
Como el Globalismo ha invertido los términos de una auténtica relación Estado-Sociedad, en diversos
países se advierte una clara diferencia entre el modo de pensar y sentir del régimen y el modo de pensar y
sentir del pueblo. Son algo así como dos bandos, opuestos entre sí, donde el "bando-sociedad" va siendo
desintegrado en sus esencias y remodelado.
Para poder hacer eso, el Globalismo se apoya en fuerzas internacionales. Su verdadero poder lo recibe de
esas fuerzas. Y consecuentemente ve al pueblo como un conjunto al que no le debe nada, del cual no ha
nacido, y al cual hay que ir controlando sector por sector.
Este es un fenómeno mundial. Aun países poderosos lo padecen, pues en Estados Unidos el régimen
recibe decisiva influencia del Consejo de Relaciones Exteriores y de la Comisión Trilateral, ajenos al modo
de pensar y sentir del pueblo norteamericano. De ahí que altos círculos políticos de ese país ayuden y
solapen a regímenes enemigos mortales del propio pueblo americano.
En todas las etapas de "globalización" se ve funcionando el bloque de los 4 patrones de pensamiento
(Generación Espontánea, Evolución, Positivismo y Marxismo), presentados como "ciencia".
LA MAJESTAD DE LA MATERIA
Indiscutiblemente la materia tiene su propia dignidad. Ella da forma a nuestro cuerpo y a todo lo que nos
rodea. Lo erróneo en ocasiones -lo capcioso en un sistema falsamente científico-, consiste en erigirla en
realidad única, en la causa de todo, y en enfrentarla a lo espiritual con fanática hostilidad.
Hace 2,360 años el genial Demócrito concibió que todo estaba formado por átomos y que la materia era
eterna e inmutable, pero no enfrentaba a la materia con lo espiritual. Decía que la virtud consiste en la
serenidad del alma, "Ia más notable parte del hombre".
Mucho tiempo después, en el siglo XVIII, el químico francés Lavoisier ratificaba el principio de la
"conservación de la materia", y otros científicos coincidían, en diversas fechas, en que ese principio era
exacto. Pero no pretendía excluir la existencia de lo espiritual, ni mucho menos negarla con odio.
La situación cambió considerablemente a fines del mismo siglo XVIII, cuando las sectas secretas
anticristianas se hicieron sentir públicamente con orgías de matanzas durante la Revolución Francesa, en
las cuales el propio Lavoisier fue guillotinado por "burgués" .
Y en el siglo XIX se integró todo el sistema mental de adoración a la materia y repulsión a lo espiritual. El
positivista Ernest Haeckel, biólogo, proclamó a fines del siglo XIX y a principios del siglo X~ que el
Universo está formado por una sola sustancia:
"La Materia. Dios es una noción perniciosa que debe prohibirse a la humanidad si se le quiere hacer
razonable y feliz. Único Dios: La Naturaleza". ("Historia de la Creación de los Seres Organizados.")
El positivismo de Comte -aplicado gradualmente en la educación pública-lleva a puntos tan radicales que
(violando sus propias reglas de "observación, repetición, comprobación"), equivale a un raciocinio más o
menos así: "Yo existo. Yo tengo
individualidad, personalidad, voluntad, capacidad de hacer juicios, de decidir, de actuar, etc. También mi
perro puede existir, con sus particulares modos de conducirse... Pero Dios no puede existir. No existe. De
donde se deduce que yo soy el ser más grande del Universo. La maravilla del Cosmos. ¿Por qué? Por el
azar... O bien, no es necesario preguntar por qué, pues el Positivismo prohíbe buscar las causas primeras
o la trascendencia de la vida."
Diversos científicos no han estado de acuerdo con ese esquema. Por ejemplo, una personalidad de
primera fila, el fisiólogo francés Claude Bernard, Presidente de la Academia de Ciencias de París,
afirmaba en 1865: "Toda función requiere un órgano,

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pero el materialismo exagera. Los fenómenos de la conciencia requieren condiciones orgánicas, pero esto
no implica que las fibras y las células cerebrales tengan la propiedad de sentir, de pensar o de querer. No
deben confundirse las propiedades de la materia con las funciones orgánicas" .
O sea que la materia no es vida que sienta, piense y quiera. Es materia con vida. Materia vivificada.
Numerosos científicos y pensadores refutaban al materialismo, pero sus argumentos recibían poca
difusión. En cambio, la corriente materialista era profusamente divulgada. Y esto iba hallando eco en
mucha gente.
REAL, PERO ALGO MENOS DE LO QUE SE CREIA
En ese entonces todavía no se ponía en duda la indestructibilidad y la eternidad de la materia. Pero
observándola bien se fue evidenciando que la materia no era tan absoluta, tan compacta, como su
apariencia lo mostraba. Por ejemplo, una plancha de acero se veía imponentemente sólida, de "una sola
pieza". Sin embargo, estaba compuesta de moléculas, separadas entre sí por espacios vacíos. Y a su vez
la molécula estaba compuesta de átomos.
Entre átomo y átomo mediaba un espacio mayor que muchos miles de átomos. En conjunto, había más
espacios vacíos que materia en una plancha de acero. Pero ni nuestros ojos ni los antiguos microscopios
habían podido revelar cuan grande era el espacio vacío dentro de la materia aparentemente llena.
(Después se inventó el microscopio electrónico, que amplifica los objetos 200,000 veces).
De cualquier manera, había una atracción entre los átomos, que los hacía permanecer presentado un
muro infranqueable. Daban la apariencia de llenarlo todo, pese a que no llenaban sino la menor parte del
espacio que parecían llenar.
Pero para los fines prácticos, la plancha de acero es absolutamente compacta, absolutamente llena de
materia, aunque en realidad no sea así.
Por otra parte, desde 400 años antes de Jesucristo se creía que el átomo era la más pequeña cantidad de
materia que podía darse en el Universo, por lo cual su nombre quería decir "indivisible". Y también se
creía que se hallaba íntegramente formado de materia.
Pero ese principio se vino abajo.
Se descubrió que el átomo no es indivisible y que no está lleno de materia. Lo integran partículas mucho
más pequeñas.
Luego se estableció que en todos los átomos hay incomparablemente muchísimo más espacio vacío que
"partículas constitutivas" .
Casi toda la masa del átomo (su principal contenido) ocupa sólo un billonésimo del espacio dentro del
átomo. Alrededor de ese núcleo -pero relativamente a gran distancia- giran electrones a enorme velocidad.
En el átomo de hidrógeno la órbita del electrón es cien mil veces mayor que el radio del núcleo. Y el
espacio intermedio está vacío. Se ha dicho figuradamente que entre el núcleo del átomo y el átomo
completo hay una relación parecida a la de un mosquito volando en el interior de una catedral.
Pero, para los fines prácticos, la materia sigue presentando un todo, una realidad llena. Sin embargo, ya
se distinguen diferencias entre lo práctico y lo real. La materia daba una apariencia más completa, más
rotunda de lo que en verdad era. Algo así como si nos mostrara una cara engañosa, muy bien maquillada.
SORPRESA: ¿LA MATERIA SE VA DISOCIANDO?
En 1896 el físico francés Antonio Becquerel observó que el uranio y sus sales emitían espontáneamente
radiaciones. El metal iba consumiéndose indefectiblemente. Luego se vio que otros minerales también
eran radiactivos y corrían la misma suerte.
Un año después el científico francés Gustavo Le Bon afirmó que no sólo los materiales llamados
radiactivos transformaban su materia en radiaciones, si no que este fenómeno era general. Toda la
materia -dijo- se va consumiendo en constantes radiaciones de energía. Lo que sucede es que los
materiales radiactivos lo hacen en forma más acelerada y por lo tanto perceptible.
Le Son afirmó que como toda la materia está formada de átomos, y que como todos los átomos están
formados de partículas (protones, electrones, neutrones, etc.), el átomo radia esas partículas y
consecuentemente se va consumiendo. Lo mismo que ocurre con el uranio -dijo- pasa con una piedra, con
el hierro, con la arena, con todo. La diferencia es que la desintegración de la materia considerada como
"no radiactiva" se efectúa muchísimo más lentamente que la radiactiva.
En 1901 agregó que una moneda de un gramo se desintegra paulatinamente, pero que si fuera posible
desintegrarla en un segundo, se produciría un estallido semejante al de miles de barriles de pólvora.
La materia, reiteró, "no es eterna... las grandes divinidades de la ciencia están condenadas también a
recorrer este ciclo invariable que rige las cosas: nacer, crecer, declinar y morir... La materia, convertida en
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energía, vuelve al éter, ha cesado de existir para nosotros, transformándose en alguna cosa
incognoscible, eliminada del mundo accesible a nuestros sentidos o a nuestros instrumentos... Retornada
al éter, la materia ya no puede ser materia, o por lo menos, sólo podría serio por acumulaciones colosales
de energía, que exigirían inmensas sucesiones de edades para formarse y no podríamos producir sin
poseer la potencia atribuida por el Génesis al Creador". ("Evolución de la Materia").
En favor de gran parte de la tesis de Le Bon habló Marcelino Berthelot, creador de la termoquímica, y dijo
(1904) que la pérdida de peso que ,sufren las sustancias fragantes muestran su disociación. "El olfato es
de una sensibilidad infinitamente superior a las balanzas; detecta la presencia de una centésima de
millonésima de miligramo de yodoformo... Un gramo de yodoformo pierde solamente una centésima de
miligramo en un año... En el almizcle la pérdida es quizá mil veces menor, lo que exigiría diez mil años
para la disminución de un miligramo".
Ante la desintegración del átomo -base de la materia varios científicos, encabezados por el químico
alemán Guillermo Ostwald, comenzaron a afirmar --en los años veintes de este siglo- que la energía, y no
la materia, es la verdadera sustancia del Universo. La materia, dijeron, es sólo energía condensada; algo
así como "una cuenta de banco bloqueada".
El físico americano Hans Bethe consideraba que no podía comprobarse que el neutrón (parte del átomo)
se transformara en energía, y decía que en esa partícula "la materia guarda su secreto, así como en el
electrón la electricidad guarda el suyo."
Más radical, el famoso astrónomo y físico inglés James Jeans, afirmó que los átomos no son eternos, que
van esfumándose como materia y transformándose en energía. ("Los Nuevos Conocimientos de la
Ciencia", "El Universo Misterioso").
A medida que más se estudian los fenómenos de la radiación atómica, más se debilita el antiguo axioma
de que la materia ha existido siempre. Si así fuera -han dicho numerosos científicos ya no habría metales
radiactivos, como el uranio y el radio, pues a diario se comprueba su incesante desintegración.
Y se ha venido reforzando la hipótesis de que la materia tuvo necesariamente un principio, aunque la
ciencia no sabe cuándo ni cómo. Además, que la materia va desintegrándose, más o menos lentamente.
Cayeron así, por caminos científicos, los axiomas de que la materia no tenía principio ni tendría fin. y de
esto resulta que el materialismo -como filosofía y práctica-, participa de la misma fragilidad de la materia;
del mismo fenómeno de disociación.
La Deidad de la materia -eterna, sin principio y sin fin-, ha dejado de existir.
PARECIA LO MAS SIMPLE Y ENCIERRA MUCHOS ENIGMAS
El átomo, que por milenios parecía lo más simple, encierra actualmente una serie de enigmas. A medida
que se explican unos, surgen otros más complicados. El investigador francés René Sudre dice que no sólo
cayó el principio de la conservación de la materia, sino también el de la conservación de la energía,
"puesto que los cuerpos radiactivos pierden continuamente radiaciones materiales e inmateriales".
Se consideraba que la energía era infinita, pero el físico inglés sir J. Juan Thomson, Premio Nobel 1906
(que determinó la carga eléctrica de los electrones y los protones, así como sus velocidades), afirma que
ya no existe esa certeza. Ahora hay la hipótesis de que la electricidad no se conserva: se disipa por el
Cosmos y se vuelve crecientemente inasible. En la práctica se hace "ineficaz", "inobservable".
Una descripción simplísima del átomo dice que consta de un núcleo positivo, alrededor del cual giran
electrones negativos a 290,000 kilómetros por segundo. Luego se le fueron descubriendo diversas
partículas.
El átomo es tan pequeño que se calcula que en un centímetro cúbico de aire hay 54 trillones de átomos.
El investigador americano, ingeniero Furnas, decía en 1940 que una explicación más aproximada del
átomo requería siete entidades físicas que lo forman: electrón, positrón, neutrón, fotón, protón, deutrón y
las partículas alfa. "Tan claro -agregaba- como una niebla espesa... Algunas cosas se han simplificado,
pero la mayor parte se han complicado. Ha quedado establecido que nada es cierto de lo que se creía
sobre el átomo. A los electrones parece no importarles permanecer en una órbita fija; saltan de una órbita
a otra... Actualmente el físico puro parece retroceder a la metafísica, pues se mueve constantemente en la
frontera de lo desconocido y de lo inconcebible... El átomo se ha convertido ahora en un manicomio."
("Los Próximos Cien Años").
Más tarde los físicos norteamericanos Edward Teller y A. Latter agregaron: "Las fuerzas nucleares
tampoco pueden ser de origen eléctrico... Las fuerzas nucleares son algo completamente nuevo. Son las
fuerzas más poderosas encontradas hasta el presente y no las hay semejantes en el universo
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macroscópico. Las fuerzas nucleares nos son todavía completamente desconocidas". ("Nuestro Futuro
Nuclear" y "La Estructura de la materia").
En los últimos años se ha avanzado muchísimo en la investigación del átomo. Pero paralelamente se han
encontrado nuevos enigmas. Ahora los científicos americanos Robert Stollberg y Faith Fitch HiII formulan
la pregunta:
"¿Qué mantiene unido al núcleo? Cada núcleo, excepto el del hidrógeno, tiene al menos dos protones.
Debido a que los protones se repelen entre sí, los núcleos debieran estallar, pero no sucede así. Las
fuerzas gravitacionales no pueden ser las que mantengan unido al núcleo, porque las fuerzas de repulsión
entre los protones son más poderosas que las fuerzas de grativación en un 10 elevado a la potencia 36...
Llegó el diluvio de hallazgos de nuevas partículas: muones y piones, mesones K, partículas sigma,
neutrinos y muchas otras, más de treinta en total... Los físicos llaman a algunas de ellas, 'partículas
extrañas', porque duran más tiempo del esperado. Una partícula puede dividirse y formar otras dos
partículas enteramente diferentes". ("Física. Fundamentos y Fronteras".- 1974).
Algunos investigadores llegaron a afirmar que había más de 80 partículas en el átomo, pero luego surgió
la hipótesis de que muchas de ellas son sólo combinaciones, de tal manera que las "partículas
elementales" pueden ser únicamente alrededor de 32.
Sin embargo, también se dice que "no sería sorprendente que existieran otras muchas partículas nuevas,
de vida mucho más corta, cuyo descubrimiento sea más difícil". ("Las leyes de la Naturaleza".- R.E.
Peierls). No hay aún nada definitivo sobre el particular.
Al descubrimiento de las "partículas" siguió el de las "antipartículas", o sea electrones que se comportan
como "antielectrones"; protones que actúan como "antiprotones", etc. A estas "antipartículas" se les ha
llamado también "antimateria", pues cuando un electrón se pone en contacto con un "antielectrón" se
aniquilan mutuamente y liberan una gran cantidad de energía.
La "antimateria" planteó una serie de nuevos enigmas. El físico Karlson comenta que antes de este siglo
nadie hubiera osado pensar, ni en sueño, en una energía negativa; "tanto así como decir que la distancia
de un árbol a otro es de menos 4 metros".
Se ha hecho notar que existe colosal abundancia de partículas, pero escasean las "antipartículas", por lo
cual no ocurren aniquilamientos masivos. Esto es básico para la conservación del orden universal. Muchos
físicos se preguntan si tal cosa será obra del azar o habrá "algo" que lo rija así. Desde luego, lo ven como
"un hecho afortunado".
El mutuo aniquilamiento de partículas al contacto de su correspondiente "antipartícula" sigue siendo uno
de los más recientes enigmas sujetos a investigación.
LA CIENCIA TAMBIEN CREE EN LO INVISIBLE
El postulado de que la ciencia sólo opera con lo que se observa, se experimenta y se comprueba, y que
fuera de eso nada debe tomar en cuenta, no es exacto. Por lo menos una gran parte de la ciencia cree en
muchas cosas que se substraen a dicha regla. El ejemplo más antiguo es el del átomo. Por más de dos
mil años se creyó en él, sin haberlo visto ni experimentado en ninguna de sus características. El átomo fue
percibido por intuición. Fue una necesidad intuitiva, hasta que llegó el día en que pudo ser completamente
detectado. (Si después resultó más complicado de lo que se creía, eso ya es cuestión aparte).
En cuanto a las hipótesis, se basan en un gran porcentaje de creencia. Podría decirse que paralela, en
cierto modo, a la fe, supuesto que a veces se carece de toda prueba física.
El entendimiento, cuando choca con algo que no comprende, siente la imperiosa necesidad de creer.
Creer, aun antes de observar, experimentar y comprobar. Así le ha ocurrido muchas veces a la ciencia. El
escepticismo permanente es una posición incómoda y penosa para el entendimiento.
Por ejemplo (un ejemplo muy esquemático) cuando un átomo perdía un electrón, quedaba convertido en
un átomo distinto, pero la diferencia no era simplemente la de un electrón, sino de algo más. Surgió
entonces la hipótesis, en 1931, de que podría existir otra partícula mucho más pequeña, a la que se le dio
el nombre de "neutrino".
Treinta y tres años después se pudo comprobar que sí existe esa partícula. Se considera que carece de
carga eléctrica y de masa, por extraño que parezca. El Sol nos manda torrentes de "neutrinos", tan
pequeños que pueden atravesar la Tierra de lado a lado, y se dice que también podrían atravesar una
enorme masa de plomo, mucho mayor que la Tierra.
Por supuesto que el ser humano es atravesado por millares de esas partículas, que tienen la gracia de ser
enormemente más veloces que una bala, pero inocuas. Pasan como bólidos por los espacios vacíos que
hay entre célula y célula, o entre átomo y átomo, como un transeúnte que recorre el Paseo de la Reforma
sin chocar con nada.

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"CONOCIMIENTOS FIRMES" QUE LUEGO SE DESVANECEN
Por mucho tiempo físicos y astrónomos de primera fila consideraron como un hecho la existencia del Eter.
Lo definieron como un fluido sutil, imponderable, invisible y elástico que llenaba todos los espacios
interestelares y a través del cual, decían, se transmiten las ondas electromagnéticas de radio, calor, luz,
etc. No se creía en el vacío total del espacio exterior.
A principios del siglo XX el acreditado científico Gustavo LeRon afirmaba que "el éter es una sustancia
muy distinta de la materia y substraída en absoluto a las leyes de la gravedad. No tiene peso; es
inmaterial, en el sentido corriente de esta palabra, y forma el mundo de lo imponderable."
Pero otros científicos consideraban que si el éter existiera, la rotación y traslación de la Tierra debería
producir un "arrastre" de ese fluido. El físico Alberto Michelson, inventor del "interferómetro", afirmó que
mediante éste quedaba demostrado que el éter no existe, pues no se detecta ninguna desviación entre
dos rayos de luz, procedentes de diversas direcciones, y si el éter fuera algo -dijo-, uno de los rayos lo
delataría al mostrar desviación respecto al otro rayo.
El físico inglés George Fitzgerald -muy acreditado en el mundo científico- planteó la posibilidad de que no
pudiera detectarse una leve variación de los rayos porque el mismo interferómetro se halla sujeto al efecto
de "contracción" que le impone el movimiento de translación de la Tierra. Incluso formuló una ecuación
matemática para apoyar su tesis.
Sin embargo, muchos científicos se pronunciaron en contra de la existencia del éter y concluyeron que "no
debe hablarse de lo que no puede ser manejado, observado y medido".
Entre los físicos que han seguido creyendo en el éter figura el investigador matemático Rafael Torres,
quien argumenta que si el espacio es la nada, entonces no puede explicarse a través de qué se propagan
las ondas, porque "en el vacío, ¡qué ondularía?
No puede alegarse que es la nada la que ondula. Y en cuanto al nuevo término creado por Einstein, de
'continuoespacio-tiempo', en vez de éter... es sólo un simple cambio de nombres." ("Triesencia del
Universo").
El mismo matemático Torres intervino en algunas controversias suscitadas por Einstein, quien dice (en su
famosa Teoría de la Relatividad) que a medida que un cuerpo aumenta en velocidad se contrae porque su
masa se va transformando en energía; y que al igualar la velocidad de la luz, la masa desaparecería y sólo
quedaría el movimiento.
Varios científicos impugnan tal cosa. Dicen que eso jamás se ha demostrado. Torres comenta: "Como de
acuerdo con uno de los postulados de la misma Teoría de la Relatividad, el éter no existe, si la masa
desaparece al alcanzar la velocidad de la luz, y sólo queda el movimiento, cabe preguntar: ¿movimiento
de qué? ¿Qué es lo que se mueve si no hay masa o materia, ni éter? La pura concepción de la Nada, que
se mueve, resulta absurda, pues la nada no podrá nunca moverse, puesto que es la negación del ser."
Y agrega -en audaz hipótesis- que se ha querido concebir a la energía como un fluido mágico que emana
de la materia (con capacidad para ejercer trabajo), pero que detrás de la palabra "energía" sólo hay una
realidad: movimiento. El calor, la electricidad, la energía química, la energía cinética, no puede expresarse
si no hay algo que se mueva. Hasta la energía potencial -afirma Torres--- es un efecto de un movimiento
anterior, de un movimiento almacenado o condensado... La energía es sólo la capacidad de trabajo
generada por el movimiento de la materia.
Refiriéndose a varios puntos de la Teoría de la Relatividad, el investigador Rafael Torres dice que si se
trabaja con las matemáticas puras y se da libertad plena a la imaginación, se pueden construir teorías
fantásticas, pero irreales.
En este punto el filósofo José Vasconcelos coincide en que la matemática se ha tomado como prototipo de
la ciencia, pero que es ciencia "de puras relaciones, pese a su complejidad numérica.
Ciencia exterior que no nos dice una palabra del ser de las cosas. El matemático trabaja con ficciones que
no por ser fijas son menos irreales, menos insustanciales. Para que las matemáticas y la geometría
puedan actuar como ciencia de lo real, es menester que sus teoremas se apliquen a los cuerpos."
("Estética").
Einstein podía "probar", mediante una larga ecuación, que sólo existe la Naturaleza, y no Dios, pero no
pasaba de ser una abstracción consecuente con un planteamiento muy especial.
La merecida fama de Einstein por sus aportaciones físicomatemáticas creció mucho más a raíz de que el
régimen de Hitler lo privó de la dirección de varios centros científicos alemanes, por lo cual emigró a
Estados Unidos.

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Años después se fundó la UNESCO -dependencia de la ONU para adoctrinar a la juventud en todo el
mundo-, y entonces las enseñanzas de Einstein se adoptaron como dogmas, pese a que ni él mismo se
atrevió a tanto, pues simplemente las llamó "teorías"
¿EL UNIVERSO ESTA EN MARCHA HACIA LA MUERTE?
El agua de una presa, al caer de una altura mayor a una menor, genera fuerza. El agua, a un mismo nivel,
pierde esa propiedad. Nicolás Sadi Carnot, físico y matemático francés, demostró que en cualquier parte
donde exista una diferencia de temperatura, puede haber producción de fuerza motriz. En otras palabras,
si una temperatura alta se vierte sobre una más baja, adquiere la posibilidad de generar trabajo, potencia.
El calor siempre fluye de lo más caliente a lo más frío, siempre en una pendiente hacia abajo.
Carnot sentó las bases de la Termodinámica moderna.
Posteriormente Rodolfo J. Clausius, físico alemán, determinó que el calor no se puede aislar y va
dispersándose incesantemente en el vacío. Eso significa que hay una depreciación (disminución) de
energía, constante, a lo cual le llamó "entropía".
La "entropía", dijo, se extiende a todo el Universo. El Sol pierde diariamente en el espacio 360,000
millones de toneladas de materia que se convierten en luz y energía. Su carga gigantesca durará muchos
millones de años, pero va disminuyendo inexorablemente.
De esa manera -agregó- llegará un tiempo en que la temperatura se uniformará en el Cosmos, y cesará
toda posibilidad de vida. "El Sol, consumido; los planetas, helados; la energía de los átomos, extraída
hasta el máximo... Será el estado homogéneo, definitivo, que ya no puede salir de ese equilibrio mortal".
("Sobre la Existencia del Calor").
Un nivel uniforme y bajo de temperatura en el Universo sería la quietud eterna, pues no hay nada que
pueda volverlo a poner en movimiento. Algunos científicos han expresado que tal fenómeno (entropía)
sólo podría detenerse si se detuviera el tiempo, y por supuesto, que luego hubiera un tiempo nuevo. Algo
así como un segundo principio del Universo.
El científico francés Jean Rostand está de acuerdo en que nuestro mundo envejece. "No asistimos –dice
sino a fenómenos de desintegración. Vemos solamente la formación de átomos ligeros a expensas de
átomos pesados, jamás a la inversa. Comprobamos la ruina del edificio atómico, nunca su reconstrucción".
("El Hombre y la Vida").
Contradiciendo esa lúgubre visión, Herbert Dingle afirma que la Entropía -disminución, disgregación,
paralización de la energía- puede no ser la última palabra. Y aunque sin poder aportar nada científico, dice
que las cosas podrían ocurrir de otro modo, ahora inconcebible, puesto que "nuestro pensamiento jamás
puede ir más allá de ciertos límites."
Guillermo Fernández Muñoz admite que se ha detectado una tendencia (entropía) que empuja a la materia
hacia la dispersión, hacia una temperatura uniforme, que equivaldría a la muerte total, pero que "también
hay fuerzas organizadoras, una tendencia a la totalidad, aun no comprendida, que agrupa a la materia en
sistema... Es decir, operan tendencias formativas actualmente ignoradas." ("El Hombre y su Destino").
Esa y otras hipótesis parecidas chocan con numerosos científicos, quienes consideran que lo único visible,
comprobado, es la Entropía. La autorrehabilitación energética del cosmos carece de bases dentro de la
ciencia. La regeneración espontánea de la energía degradada -dicen- carece de toda evidencia. El diesel
consumido en una locomotora jamás volverá" a producir movimiento; la gasolina quemada en un motor
nunca volverá a hacer que camine un automóvil. y es curioso que los pocos científicos que se oponen a
esta evidencia, no recurran precisamente a argumentos materialistas, sino a consideraciones en cierto
modo metafísicas. Sinnot, por ejemplo, afirma; "La naturaleza contiene un principio de organización que a
través de la vida ordena el caos... Atrae hacia sí la materia vaga rosa y la dota de orden y dirección. Ver
un propósito en el Universo inanimado acaso necesite los ojos de la Fe, pero la vida, por lo menos, se
encamina evidentemente hacia algunos fines."
Como puede verse, hay científicos que prevén un trágico futuro universal, y otros que también admiten
que hacia allá vamos, pero que gracias a la existencia de "un principio de organización que ordena el
caos", se restablecerá la vida.
Con menos rodeos y con más certeza, la Fe religiosa afirma que Dios no creó la vida con la finalidad de
que termine en un inevitable fracaso. Si el destino del mundo material es disgregarse y perecer, la
existencia del espíritu tiene un alcanzable futuro de eternidad.

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Capítulo IV. Incertidumbre de la Ciencia
FORMACION DE NUESTRO SISTEMA SOLAR
La verdadera Ciencia no pretende saberlo todo. Se regocija por lo que descubre y se asombra ante lo que
ignora. Invariablemente trabaja con hipótesis. Con frecuencia una nueva hipótesis desplaza a la anterior...
Así ha ocurrido, más o menos, con los estudios acerca de la formación de nuestro sistema solar.
Pedro Simón Laplace, físico y astrónomo francés, analizó todo lo que se había investigado sobre ese
punto hasta principios del siglo XIX. Luego hizo sus propias observaciones y escribió el "Tratado de
Mecánica Celeste" y la "Exposición del Sistema del Universo". Según su hipótesis, en tiempo muy remoto
hubo una gigantesca nebulosa que se fue condensando y que lanzó grandes anillos. Se formó algo así
como un conjunto de aros concéntricos. Después cada uno de esos anillos se condensó más, adquirió la
forma esférica y así se formaron los planetas que giran alrededor del Sol.
Pero el físico y matemático inglés, Maxwell, hizo complicados cálculos y afirmó que la teoría de Laplace
era errónea porque los pretendidos anillos -amplios y difusos- hubieran carecido de la suficiente fuerza
gravitacional para condensarse en forma de planetas. Varios astrónomos le dieron la razón.
Más tarde, en 1916, el famoso físico y astrónomo inglés, James Jeans, formuló una nueva hipótesis,
según la cual una estrella gigante rozó a nuestro sol y se desprendió un enorme trozo de materia hirviente,
que al correr del tiempo se fragmentó y fue dando origen a cada uno de los planetas.
Pero a su vez el astrónomo Harold Jeffreys, inglés, y el astrónomo americano Enrique Russell,
encontraron multitud de objeciones. La hipótesis de Jeans quedó abandonada. ("El Sistema Solar y su
Origen". Russell).
Nuestro sistema solar lo integran el Sol (cuyo volumen es un millón trescientas mil veces mayor que el de
la Tierra), y los 9 planetas que giran a su alrededor. De un extremo al otro este sistema mide doce mil
millones de kilómetros. La luz tarda en recorrer esa distancia poco más de once horas, a trescientos mil
kilómetros por segundo.
La ciencia ignora cómo se formó nuestro sistema solar, pero hay otro enigma incomparablemente mayor:
este sistema solar es sólo una ínfima parte de nuestra Galaxia (Vía Láctea), que está formada por
cuatrocientos mil millones de soles, muchos de los cuales pueden tener también varios planetas. Esta
Galaxia es tan enorme que la luz tarda más de cien mil años en llegar de un extremo al otro.
Hasta principios del siglo XX se creyó que nuestra Galaxia formaba todo el Universo. Pero en los años
veintes -ya con mucho más potentes telescopios- se tuvieron sorprendentes pruebas de que no era así.
(El astrónomo inglés Ricardo Proctor lo había sospechado a fines del siglo XIX). Nuestra Galaxia, con ser
tan gigantesca, no es la única. Hay otras muchas, "vecinas cercanas", como la Nebulosa del Triángulo, a
un millón cuatrocientos mil años luz de nosotros; la de Andrómeda, a dos millones de años luz, y algunas
otras a 52 millones de años luz.
Y más allá, a distancias muchísimo mayores, hay numerosas galaxias que ya no son "vecinas cercanas".
Se calcula que en el campo de observación de los radiotelescopios modernos hay más de cincuenta mil
millones de galaxias, muchas tan grandes como la nuestra y aun mayores. Y no se sabe cuantas más
habrá en el espacio que no ha sido posible sondear.
Astrónomos, físicos y filósofos se han venido sorprendiendo con estos descubrimientos y se preguntan
cómo se formó todo eso, a lo que le llaman "Universo Metagaláxico", o sencillamente, Universo,
Por mucho tiempo se sostuvo la hipótesis materialista del "Estado Constante", según la cual el Universo
ha existido siempre, eternamente... Materia y energía -se dijo- no pueden ser creadas. Y se soslayaba la
siguiente pregunta: ¿Entonces, por qué existen? . .
Einstein se ocupó ampliamente de ese asunto y mediante ingeniosas ecuaciones afirmó que el Universo
es "estático". Materia y energía distribuidas en "densidad constante". Según sus investigaciones, el
Universo forma un espacio curvado, esférico, de radio fijo, invariable (bastante menor a cien mil millones
de años-luz). Las más remotas galaxias, inmóviles, "de velocidad nula". Y el tiempo "fluyendo hacia el
infinito."
Einstein recibió grandes honores y se llegó a hablar del "Universo einsteiniano".
Sus énseñanzas se divulgaron en Occidente y en la URSS, donde Einstein fue proclamado "el físico más
grande del siglo veinte", y "uno de los grandes transformadores de la ciencia", según palabras de Lenin.
("Qué es la Teoría de la Relatividad". Prof. Yuri Rumer, de la Academia de Ciencias de Moscú).

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Pero... resulta que en los últimos años -por caminos imprevistos- el "Universo einsteiniano" ha venido
derrumbándose.
Ya en 1913 el astrónomo Vesto Melvin Slipher afirmaba haber descubierto que las galaxias se estaban
alejando entre sí, pero prácticamente no se le daba crédito. En 1917 el astrónomo holandés Guillermo de
Sitter ratificó el alejamiento recíproco de las galaxias y habló de que nos hallamos en un Universo en
Expansión. Luego se fue midiendo que las Galaxias se alejan a gran velocidad, y mediante cuidadosas
observaciones sobre este hecho se dedujo que el Universo nació en un cierto momento, como originado
por una colosal explosión.
Einstein se negaba a admitir todo eso, pues él consideraba que la naturaleza era una especie de Dios
(panteísmo) y que no había sido creada. En carta al astrónomo De Sitter, Einstein le decía que la idea de
un Universo en Expansión "es irritante... admitir dicha posibilidad carece de sentido para mí."
Sin embargo, las observaciones se fueron confirmando. Autoridades como Alexander Friedmann, George
Lemaitre, Edwin Hubble y Milton Humason admitieron la tesis de la Gran Explosión. Se midió que las
galaxias más distantes se alejaban con velocidades hasta de 230 millones de kilómetros por hora.
Einstein fue invitado en 1930 al observatorio del Monte Wilson, en EE.UU., y el acreditado astrónomo
americano Edwin Hubble le mostró, a través del poderoso telescopio, que el alejamiento de las galaxias ya
no era una hipótesis, sino un hecho comprobado. Einstein acabó por admitir, cuando menos, que la
expansión era una realidad.
Hubo numerosas mediciones. La distancia entre las nebulosas se dobla en 1,300 millones de años. No
puede hablarse -como Einstein decía- de un Universo con radio fijo, invariable, estático, con materia y
energía distribuidas "en densidad constante".
Tan importante evidencia conducía a derogar la idea de que el Universo era un "Estado Constante". No ha
existido eternamente, sino que tuvo un principio, y al empezar a existir el Universo empezó también a
existir el tiempo, por lo menos en la forma en que generalmente lo percibimos.
Edmund Whittaker, físico británico, presidente de la Sociedad Matemática de Londres, distinguido en
EE.UU. con cátedras universitarias, quedó sorprendido con los nuevos descubrimientos y afirmó: "No hay
bases para suponer que la materia y la energía existían antes (del principio del Universo) y que
repentinamente se pusieron en acción. Porque, ¿qué podría distinguir ese momento de todos los demás
momentos en la eternidad? . . La Voluntad Divina extrae el Universo de la Nada." ("El Principio del Fin").
Los partidarios del "Estado Constante" y del "Universo einsteiniano" intentaron rescatar algo de su
hipótesis y argumentaron que "no cabe preguntar de dónde viene la materia". Sin embargo, admitieron
que su teoría no explica la expansión de las galaxias. El joven astrónomo inglés Fred Hoyle se refugió en
la siguiente consideración: "Por ahora, la investigación de lo ultra pequeño por parte del hombre termina
en el misterio, y la investigación de lo ultragrande termina también en el misterio." ("Fronteras de la
Astronomía").
Einstein y sus partidarios trataron de soslayar su error diciendo que el espacio se expande y se contrae.
Pero otros científicos arguyeron: "¿Si el espacio se expande, en qué se expande?" ("Limitaciones de la
Ciencia", J.W. Sullivan).
En los últimos años, con el nacimiento de la Radioastronomía (que opera captando radio-ondas de las
estrellas), se han venido logrando nuevos descubrimientos. A raíz de las investigaciones del espacio,
impulsadas por la NASA, los físicos Arno Penzias y Robert Wilson -del Departamento de Radio-física de la
Bell Telephone de Nueva Jersey- descubrieron en 1965 ciertas radiaciones luminosas que proceden de
todos los rumbos del firmamento (no de ninguna estrella), y después de complejos estudios llegaron a la
hipótesis (junto con el astrofísico George Gamov), de que esas radiaciones corresponden a las inmensas
radiaciones de luz y calor que deben haberse desprendido del nacimiento del Universo (fenómeno llamado
"Gran Explosión").
También se han hecho nuevas observaciones radioastronómicas y se ha comprobado que las galaxias,
mientras más distantes, se alejan a mayor velocidad, algunas hasta a 540 millones de kilómetros por hora,
allí donde el "Universo de Einstein" afirmaba que había "velocidad nula".
Incluso se estudia la hipótesis de que más allá de esos lejanos confines existan otras galaxias que se
desplacen a la velocidad de la luz y que, por tanto, su luz nunca podrá llegar a nosotros.
El científico Robert Jastrow, director del Instituto Goddard Para Estudios Espaciales de la NASA, aclara
que él es agnóstico (no creyente), y agrega: "Sin embargo, estoy fascinado por los extraños sucesos que
se están desarrollando en la astronomía, en parte debido a sus implicaciones religiosas, en parte debido a
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las reacciones peculiares de mis colegas, quienes suponen que un astrónomo está ya en decadencia
cuando escribe sobre Dios... La esencia de estos extraños sucesos radica en que el Universo tuvo un
principio."
Jastrow dice que ahora la Ciencia ha derogado prácticamente la teoría del "Estado Constante", según la
cual el Universo no tenía principio ni fin. Ahora hay evidencias de que hubo un principio, y se ha calculado
que ocurrió hace 20,000 millones de años. Y agrega que la Ciencia se pregunta: "¿Quién o qué puso la
materia y la energía en el Universo? ¿Quién o qué le imprimió movimiento? . . Pero la Ciencia no puede ir
más allá, pues la búsqueda científica del pasado termina en el momento de la Creación. Este es un
descubrimiento dice Jastrow- terriblemente extraño, inesperado por todos, menos por los teólogos."
TIEMPO Y ESPACIO... DOS ENIGMAS DE LA CIENCIA
Juzgados a simple vista, tiempo y espacio no implican mayor problema. Pero en cuanto la ciencia
profundiza un poco, comienza a encontrar misterios. El famoso filósofo alemán Manuel Kant dedicó
muchos años a investigarlos.
Entre otras cosas, Kant afirmó que juzgar infinito el tiempo, "sin principio, equivale a afirmar que ha
transcurrido una eternidad antes del momento presente, lo cual no es posible, pues lo infinito no puede
agotarse jamás, y el instante presente nunca hubiera podido alcanzarse."
Entonces, ¿tuvo principio el tiempo? . . Kant contestaba a fines del siglo XVIII que eso tampoco era
concebible, pues tendríamos que imaginar que antes hubo un "vacío de tiempo", y que nada puede nacer
en ausencia del Tiempo, que el tiempo no puede nacer de la Nada... salvo que se crea en un milagro.
Es curioso que San Agustín hubiera escrito, hace 17 siglos, lo siguiente: "¿Qué es el tiempo? Si nadie me
lo pregunta, lo sé; si debo explicado a alguien, no lo sé... Son simultáneos la creación del mundo y el
principio de los Tiempos." ("Confesiones").
También llama la atención que el filósofo español Jaime Balmes haya escrito el siglo XIX que el Tiempo,
como el Espacio, son difíciles de explicar. Pero que "el Tiempo no es nada absoluto que exista o pueda
existir separado de las cosas; no hay orden de mudanza sin algo que se mude; no hay sucesión sin algo
que suceda; luego el tiempo está realmente en las cosas. Antes de la existencia del Universo no había
transcurrido ningún tiempo; no había más duración que la Eternidad, la existencia misma del Ser Infinto sin
ninguna alteración real ni posible." ("Filosofía Fundamental").
Las dos citas anteriores cobran particular importancia a la luz de los últimos descubrimientos
cosmológicos, según los cuales el Universo tuvo principio, y que con él empezó el tiempo.
El científico Robert Jastrow, de la NASA, dice que "la búsqueda científica del pasado termina en el
momento de la Creación"... y el cosmólogo Edward Milne -presidente de la Royal Astronomic Society-,
dice que el origen de la materia está relacionado con el origen del tiempo, y que, como la Ciencia no
puede ir al "cero del tiempo", toda cuestión de ese tipo queda fuera de su alcance.
Varios científicos calculan que el Universo empezó a existir hace 20,000 millones de años.
Por otra parte, se han hecho diversas consideraciones acerca de "nuestro tiempo personal" y la forma en
que lo percibimos.
Alexis Carrel observó que el tiempo puede parecer más largo o más corto según la evolución de nuestras
células y los estados de ánimo.
El médico y filósofo americano William James dijo que según lo que hagamos, el tiempo nos parecerá más
largo o más corto. El psicólogo francés Pedro Janet afirma que no cuenta precisamente lo que hagamos,
sino la intensidad del esfuerzo, de la fatiga, de la alegría o de la tristeza.
También se han planteado otras interrogantes sobre lo extraordinariamente efímero de nuestro tiempo
personal, casi irreal, pues ¿cuál es el presente? . . Si nos referimos al "presente año", gran parte todavía
no es, porque está en el futuro, en tanto que otra parte ya no es porque se halla en el pasado. Y si nos
referimos a una semana o a un día, ocurre lo mismo. También si hablamos de "la hora presente": los 30
minutos futuros todavía no son, y los 30 minutos pasados ya dejaron de ser. El presente, pues, aparece
como una muy delgada y fugaz porción de tiempo, que apenas queremos asir y ya se nos fue de entre los
dedos.
Muchos pensadores consideran que el tiempo es sólo un auxiliar que acompaña a la materia en su
recorrido hasta que la vida se reintegra al campo espiritual, donde la Eternidad es un auténtico presente,
ya cabal, ya indestructible.
Hay en la idea del tiempo una fugacidad tal, que se le considera casi como ficción. ¿Acaso emana, como
reflejo, de algo más real y definitivo?
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Sólo lo Eterno puede ser auténticamente real.
Respecto al tema del Espacio también ha habido incesantes especulaciones. Kant lo definió como "una
forma de nuestra sensibilidad interna, sin la cual para nuestra conciencia no habría objetos" .
Diversos científicos han considerado que el Universo podría consistir en una sucesión de galaxias
suspendidas en el espacio infinito. Pero otros han calculado que, de haber infinito número de galaxias, eso
impondría a las estrellas una acción gravitoria de valor ilimitado, lo cual no ocurre así. Y si no ocurre así
afirman-es porque la cantidad de materia es de "magnitud finita".
Ahora bien-si tal cálculo es correcto- el espacio no puede ser infinito, pues la materia finita ya se hubiera
disipado, absorbida por el vacío, y el universo habría dejado de existir. En consecuencia -se dice- el
espacio también es finito, como la materia, con la cual guarda relación, aunque todo esto resulta difícil de
ser imaginado.
Einstein dijo que el espacio es "curvo y cerrado"; "finito", pero "ilimitado"; que recorriéndolo a enorme
velocidad se regresaría al mismo punto de partida, sin haber encontrado el fin, así como recorriendo la
tierra en una sola dirección se vuelve al mismo lugar, también sin haber encontrado una inmensa pared
que marque el fin. Y concluyó que carece de sentido la noción de espacio (espacio absoluto con existencia
propia), porque lo que en rigor cuenta es el conjunto "espacio-tiempo-materia", que son inseparables.
La comparación de la esfera terrestre ("finita, pero ilimitada") con la esfera espacial imaginada por
Einstein, no ha convencido a todos los investigadores. Se señala que tal comparación es incompleta, pues
alrededor y por encima de la Tierra hay atmósfera y espacio, y Einstein no explicó qué podría haber
alrededor y por encima de la esfera espacial. ¿La Nada? . . ¿Y qué es la Nada? . . ¿Una Nada carente de
espacio, tiempo y materia? . .
Unos científicos consideran fundada la explicación de Einstein y otros la discuten. El matemático Dingle
dijo que muchas partes de la Teoría de Einstein no se han probado. El geómetra Emile Picard afirma que
en varios puntos sólo es fantasía. El filósofo Bergson considera que "muchas de las afirmaciones de
Einstein no son más reales que "el empequeñecimiento de los objetos vistos a distancia, lo cual es
relativo."
En resumen, Tiempo y Espacio siguen presentando aspectos enigmáticos. Y una nueva percepción
concibe ya, con las recientes investigaciones cosmológicas, que el Tiempo tuvo principio, como el
Universo, y que ambos tendrán fin. El tiempo, al desembocar en la Eternidad. El Universo, al ser
consumido por su creciente y comprobado deterioro, al que la ciencia le llama "entropía" .
LA TRAMPA DEL "ETERNO RETORNO"
Hubo cierto número de científicos y filósofos (ahora ya reducido a muy pequeños y fantasiosos grupos),
partidarios de la hipótesis del "eterno retorno" de la vida humana, tal como somos y en las mismas
circunstancias, sin variación alguna.
Tal hipótesis dice que en el caso de que la cantidad de materia sea finita y que el tiempo sea infinito, todas
las combinaciones posibles de la materia pueden darse hasta que se repita la actual... y así seguirán
repitiéndose eternamente.
¡Tremenda trampa!... Pero esa suposición se ha esfumado porque no se ve que la vida humana sea
simple y accidental combinación de átomos, y porque se percibe un deterioro creciente del Universo.
Definitivamente predominan los investigadores que descartan la suposición del "Universo Cíclico" que se
destruye y reconstruye. Y consideran que nos encontramos aquí por una sola vez, y que nuestro destino,
cualquiera que pueda ser, se decidirá aquí y para siempre.
MARAVILLAS DE LA MEDICINA
Dramática y extensa es la historia de la lucha del hombre contra el dolor físico y la muerte. Apenas como
una ligera idea pueden señalarse algunos hechos notables de los últimos años. Durante los siglos 17 Y 18
la medicina avanzaba lentamente. Estuvo muy en boga la doctrina terapéutica de la latrofísica, que el
médico Juan Alfonso Borelli, italiano, defendía como una conquista. La latrofísica partía del concepto de
que los fenómenos vitales eran movimientos mecánicos. En consecuencia, la curación se enfocaba a
lograr modificaciones funcionales mediante sangrías, baños, masajes, purgas, etc.
Algunos de esos recursos producían alivios engañosos; a veces el enfermo se curaba a pesar del remedio
y en ocasiones éste sí surtía buen efecto. Sin embargo, en aquella época, médicos y pacientes deben
haber creído que había maravillosos adelantos, y quizá nuestra situación actual sea algo parecida.
A fines del siglo 18 se anunció como uno de los más grandes descubrimientos el uso de la "digitalina". El
Dr. Withering recibió homenajes de la Royal Society y de la Medical Society de Londres. Se creía que la

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digitalina curaba tuberculosis, hidropesía y otros numerosos males. Los descubrimientos del Dr. Withering
fueron escritos y traducidos a varios idiomas.
Pero... resultó que no era así. La tuberculosis y otras enfermedades siguieron adelante, y la digitalina
quedó circunscrita a ciertos males del corazón.
Al principiar el siglo XIX, la palabra opio no significaba lo mismo que ahora. Se le veía con asombro y
respeto, pues se creía que podía curar casi todo mal, siempre que se administrara a tiempo y en la dosis
adecuada, aunque era muy difícil determinar la dosis. Esto se simplificó en 1806 cuando Sertuerner logró
obtener, del opio, cristales de la sustancia operante, a la cual se le llamó morfina. Y nuevamente estalló el
optimismo de médicos y enfermos. En efecto, la morfina quitaba dolores, permitía conciliar el sueño, daba
una sensación de placentero alivio y... se recetaba para todo.
Poco a poco el entusiasmo fue enfriándose porque en realidad la morfina no curaba y en cambio creaba
hábito. El enfermo se convertía en esclavo de la droga, por lo cual quedó confinada a sus víctimas, los
toxicómanos.
¡ Una gran conquista se había desplomado!...
Pero nació una nueva esperanza. El profesor Heinrich Dreser anunció en 1898 que acababa de lograr una
nueva droga que daba muy buenos resultados contra numerosas enfermedades, que no creaba hábito y
que incluso curaba a los morfinómanos. La nueva medicina se llamaba "heroína", precisamente porque
actuaba en forma heroica contra casi todas las enfermedades...
La nueva medicina fue acogida con entusiasmo y Dreser recibió muchas felicitaciones y homenajes...
Pero... el gusto duró poco, pues ya para 1906 se había puesto en claro que la heroína daba una engañosa
mejoría y que sí creaba hábito, peor que la morfina.
Entretanto, del Perú fue llevada a Europa una hierba "maravillosa", llamada "coca". En París se preparó un
llamado "Vino Mariani" y su fama llegó hasta Nueva York. Se le consideraba tónico general y parecía curar
males intestinales, dolores, inflamación de garganta, anemia, agotamiento nervioso, diabetes, reumatismo,
enfermedades cardíacas, tuberculosis, malaria y hasta sífilis.
El químico Albert Niemann aisló el principio activo de la "coca", bautizado como "cocaína", y se afirmó que
era inofensiva. No sólo no creaba hábito, sino que quitaba el hábito de la heroína. Hubo muchos elogios
para la nueva maravillosa medicina.
Años más tarde comenzó a reportarse que sí creaba hábito. Pero Robert Christison, presidente de la
British Medical Association, declaró autorizadamente que no era cierto. El Dr. Sigmund Freud (después
mundialmente famoso), dijo: "Puedo asegurar que
la cocaína es absolutamente inofensiva aún después de largo tiempo de uso... Es un antídoto para los
morfinómanos. Con cocaína podemos prescindir por completo de asilos para toxicómanos". ("Drogas
Mágicas", Milton Silverman).
Otros científicos mantuvieron por algún tiempo esa afirmación, pero luego fue volviéndose insostenible. El
Dr. Frank Ring se presentó ante un grupo de médicos e investigadores en Nueva York y denunció que la
cocaína no creaba hábito si se utilizaba dos o tres veces, en dosis baja, pero que usada un poco más, lo
creaba indefectiblemente, según él mismo lo había comprobado: "¡Soy cocainómano... y no puedo
dominarme!"
Las pruebas se acumularon y en 1914 hubo un acuerdo de científicos: "Nunca se administrará a un
paciente droga alguna que sea más peligrosa que la enfermedad que padece".
Pero tal promesa no iba a poderse cumplir...
El investigador francés Gustavo Le Ron hizo notar que cuando la química estudiaba compuestos
minerales, le bastaban las leyes elementales, pero que al profundizar en los cuerpos orgánicos esas leyes
ya no eran aplicables, pues en lo orgánico hay sustancias o reacciones ligadas a fenómenos misteriosos
de la vida. Los cuerpos orgánicos no están en equilibrio estático advirtió-- sino en equilibrio dinámico. El
hombre no era tan simple como algunos químicos creían verlo...
Sin embargo, y pese a los fracasos, la medicina lograba importantes avances. Diversos microbios iban
siendo descubiertos y también se descubrían medicinas específicas para la sífilis, para el mal del sueño,
para distintos parásitos intestinales, etc., y la cirugía progresaba asombrosamente con la asepsia y los
germicidas.
En las primeras décadas del siglo xx fueron siendo descubiertas las vitaminas ("vita", del latín "vida") y se
les consideraba -con cierta exageración- como "alimentos contra la muerte". Son sustancias contenidas en
los mismos alimentos y que en dosis concentradas curan diversas enfermedades, tales como escorbuto,
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pelagra, raquitismo, anemia, algunos tipos de debilidad, ciertos males de las vías respiratorias, etc. Su uso
y sus virtudes se exageraron, aunque afortunadamente sus "efectos secundarios" (desfavorables), casi se
limitaban a las vitaminas "A" y "O ", Y no eran frecuentes.
Por otra parte, en 1935 Gerhard Domagk lanzó al mercado una nueva droga, el "Prontosil", que
exterminaba rápidamente a los estafilococos ya los estreptococos, culpables de numerosas
enfermedades. El "Prontosil" fue el nombre comercial de la "sulfonamida" y así nació la numerosa familia
de las "sulfas".
Comenzaron a usarse contra todo mal, profusamente, y por lo general se decía que eran inocuas... Pero...
luego fue viéndose que no eran efectivas contra todo lo que se creía, ni tan inofensivas para el organismo,
pues podían causar daños al riñón, al hígado o a los glóbulos rojos.
De todas maneras, mucho se había avanzado.
Y LLEGO DE REFUERZO UN ARSENAL MAGICO
A mediados del siglo XX, poco antes y precisamente poco después de 1950, la Ciencia produjo y lanzó al
mercado un nuevo arsenal de medicamentos mágicos, que los médicos empezaron a prescribir
profusamente. Se trataba de medicinas capaces de curar todo, rápidamente... Era un progreso como
jamás se había visto.
Tales medicamentos se clasificaron en 4 grupos:
1.- ANTlBIOTICOS.- Desde la penicilina y la estreptomicina, fueron multiplicándose por veintenas.
Indicados contra toda clase de infecciones de vías respiratorias, aparato intestinal, amigdalitis, tifoidea,
tuberculosis, dermatitis y otros muchos males infecciosos.
2.- ANTlHISTAMINICOS.- Numerosos preparados se lanzaron contra resfriados, erupciones, sarampión,
dermatitis, alergias y hasta diversos trastornos causados por otros medicamentos. Luego se les asoció a
diversos antibióticos para enfermedades del aparato respiratorio, sinusitis, faringitis, etc.
3.- TRANQUILlZANTES.- Entre los primeros que aparecieron se hizo famoso el llamado "Equanil", y
siguieron otros muchos. Se indicaban para todo tipo de nerviosidad, preocupación, problemas en general y
hasta se recomendaban para los niños en época de exámenes. Y se decía que eran inocuos y que no
creaban hábito.
4.- CORTICOSTEROIDES.- De las glándulas suprarrenales, situadas arriba de los riñones, se habían
extraído varias hormonas,o se les producía sintéticamente: cortisona, hidrocortisona, prednisona,
prednisolona, dexametasona, etc. Toda una familia llamada genéricamente "Corticosteroides". Se les
indicaba contra las náuseas del embarazo, diarreas de los lactantes, artritis, reumatismo, neuritis,
inflamaciones, asma, colitis, enfisema pulmonar, alergias, erupciones y otros muchos males. Luego se
hicieron preparados de Corticosteroides y antibióticos, y de corticosteroides y vitaminas, para muy
diversos padecimientos.
Poderosos laboratorios lanzaron esos 4 grupos de drogas con un costosísimo engranaje de "visitadores"
para persuadir a los médicos de la eficacia e inocuidad de los nuevos medicamentos. Entre tales
laboratorios figuran Gedeon, Syntex, Roussel, Smith Kline, Pfizer, ClBA, Clin Byla, Bigaux, Upjohn,
Sandoz, Merck Sharp and Dohme, Wyeth-Vales, Chinoin, Rhone-Poulec, etc.
Tres o cuatro años después de que dichos medicamentos habían sido lanzados masivamente al mercado,
comenzaron a darse voces de alarma por parte de investigadores o médicos: Bondy y Altrock en 1953,
Krieger en 1955, Adams en 1961, Harrison en 1968. Pero recibían muy poca o nula publicidad. Los cientos
de medicamentos (con algunas variantes) de los 4 grupos mencionados seguían recetándose
pródigamente. La propaganda en su favor fue poderosísima.
Sin embargo, fueron acumulándose pruebas de que tales medicinas no eran tan maravillosas como se
decía o que presentaban "efectos secundarios" dañinos, mucho más de lo que esporádicamente se
admitía.
Así lo fueron precisando, entre otros, los siguientes textos: "Bases Farmacológicas de la Terapéutica", de
los Ores. Louis S. Goodman" Y Alfred Gilman; "Farmacología Médica", de Andrés Goth; "Tratado de
Endocrinología" de Robert H. Williams y 24 especialistas; "Farmacosología", del Dr. Plutarco Naranjo;
"Neurosis y Psicosis", de Beulah Chamberlain; "Endocrinología General", de los Ores. C. Donell Turner y
Hiroshi Asakawa, etc., etc. A continuación damos un brevísimo resumen:

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1.- ANTlBIOTICOS. - Efectos secundarios: al cabo de cierto tiempo los microbios van haciéndose
resistentes a uno por uno de los antibióticos. Con frecuencia los antibióticos destruyen los
microorganismos útiles para la vida (por ejemplo, para la digestión), y llegan a producir daños en los
riñones, en la médula, en el hígado o en la facultad auditiva, según el antibiótico de que se trate y el modo
de emplearlo.
2.- ANTlHISTAMINICOS. - Efectos secundarios: somnolencia o insomnio (paradójicamente); depresión,
alteraciones psiquiátricas; visión borrosa; diarrea o constipación; alteraciones en el apetito sexual; urticaria
o alergia. Habiendo sido indicados los antihistamínicos para curar dermatitis o alergias, resultó que
inicialmente las calmaban y luego las exacerbaban, o bien, podían producirlas en personas que se
atendían de otro mal.
3.- TRANQUILIZANTES. - Posibles efectos secundarios: somnolencia; retardo en los reflejos; debilidad
muscular; apatía; pereza; aislamiento; insociabilidad; diarrea o estreñimiento; fatiga; ansiedad;
desasosiego; sueños extravagantes; alergia; aumento de peso; psicosis; depresión e incluso hasta
suicidio. Casi todos crean hábito. Con cada diferente fórmula se acentúan unos u otros efectos
secundarios. Su uso se generalizó sin precisar antes el modo como operan en el sistema nervioso central
o en los planos profundos cerebrales. Hay algunos tranquilizantes, como el "Tryptanol", cuyos efectos
secundarios (numerosísimos) varían desde la baja presión, la confusión mental, la dificultad de concentrar
la atención, el insomnio, la somnolencia, etc., hasta el infarto.
El caso de la Thalidomida en Europa (tranquilizante especial para mujeres en cinta), fue terrible, pues más
de seis mil niños nacieron sin brazos o sin piernas, incluso sin las 4 extremidades.
4.- CORTlCOSTEROIDES. - A los 5 años de haberse introducido al mercado los Corticosteroides, los
investigadores Krieger, Admas, Bartter y otros, dieron voces de alarma que casi no trascendieron. La lista
de los efectos secundarios fue aumentando rápidamente, así: debilidad muscular; disminución de las
defensas orgánicas; propensión a las infecciones; trastornos intestinales; insomnio; cesación o
disminución del crecimiento en la juventud; atrofia de la corteza suprarrenal: ansiedad, alteraciones del
estado de ánimo; ver muy difíciles los actos más sencillos de la vida diaria; dificultad para coordinar los
propósitos con la acción; psicosis; búsqueda de explicaciones para ese estado, lo cual crea más
inseguridad en el paciente; angustia; temores propios de la niñez; ansiedad sin saber por qué; angustia y
pavor; ruptura de la personalidad; inclinación hacia la muerte "como atraído por un imán", y suicidio. ("Los
Corticosteroides no son drogas de acumulación; sus efectos dañinos -cuando se presentan- van
aumentando con el tiempo. Depende de la dosis y la prolongación del tratamiento").
Numerosos científicos honrados han venido pidiendo que se ponga algún freno a las nuevas medicinas
mágicas. Con el nombre de "Iatrogenia" han designado los daños que causan dichas drogas. Durante el
Octavo Congreso Internacional de Medicina, efectuado en Buenos Aires, en 1964, se dijo que "si cada
profesional estuviera prevenido de los peligros de la terapia moderna, no se usaría de manera tan
indiscriminada." ("Iatrogenia", por el Dr. Miguel Sorín, de Argentina).
El doctor norteamericano J.W. Todd denunció en 1970 que "el gran error moderno es la sobrevaloración
de la tecnología... La pereza intelectual que lleva a la falta de información y reactualización permanente...
El desprecio a los libros... El optimismo generalizado y la confianza en todo lo que sea llamado científico".
("El Error en Medicina", por J.W. Todd).
El mismo médico dice que hay una gran presión sobre los doctores para que sigan prescribiendo drogas
peligrosas. En 1970 estaban lanzándose al mercado 500 productos nuevos, anualmente, sin una debida
experimentación previa, y se prescriben sin tener elementos propios de juicio.
EE.UU. formó una Sección Especial Para Problemas de Reacciones Indeseables de Medicamentos, la
cual estudia miles de casos. Por ejemplo, muchísimos niños han nacido con "labio hendido", "paladar
hendido" o sin paladar, de madres que habían
consumido tranquilizantes como Valium, Librium, Miltown, Equanil, etc.
Hay evidencias de que las píldoras anticonceptivas dañan a la mujer y muy probablemente después a sus
hijos. En cada persona varían las consecuencias. Investigadores de EE.UU. han logrado que algunos
medicamentos dejen de producirse. En otros casos los laboratorios se han negado a hacerlo, defendidos
por influyentes periódicos como "Washington Post"/ "The New York Times", y otros.
En general, durante los primeros 50 años del siglo XX se descubrieron muchísimos medicamentos
valiosos y hubo desbordante optimismo en la ciencia médica. Se creyó haber dominado ya casi todas las
enfermedades. Pero en el curso de los últimos años se ha visto que el avance no era tan decisivo. Unos
medicamentos van perdiendo eficacia ante la nueva resistencia de los microbios, otros no eran tan útiles
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como se creía y algunos más causan serios daños ("Iatrogenia"). A menudo la Ciencia proclama un gran
triunfo y al poco tiempo admite considerables limitaciones.
OTRA NOVEDAD ATRACTIVA: MEDICINA PSICOSOMATICA
A fines del siglo XIX el médico francés Juan Martín Charcot, especialista en enfermedades nerviosas,
puso en claro que en algunos padecimientos de tipo histérico (parálisis, afonía, etc.) jugaban un papel
decisivo, impresiones penosas casi olvidadas, y que podían curarse mediante procedimientos hipnóticos.
Partiendo de esos experimentos de Charcot, el médico israelita Sigmund Freud desarrolló su Teoría
Psicoanalítica. Según Freud, el apetito sexual (libido) es tan poderoso que el niño empieza a disfrutarlo
desde que es lactante; todo hijo siente atracción sexual por la madre; toda hija, por el padre. Todo ser
humano es incestuoso o invertido en potencia, pero "reprime" tales impulsos en la gran mayoría de los
casos.
Esa "represión" es una causa frecuente de trastornos físicos o psíquicos. Entonces -ante un enfermo de
ese tipo- hay qué hurgar desde los recuerdos infantiles para localizar el momento de la represión que
ocasionó una herida mental ("trauma"), y de esa manera el enfermo queda liberado de su mal, al tomar
conciencia de que no tiene culpa de haber experimentado tal o cual atracción sexual-reprimida (o incluso
no reprimida). El sentimiento de "culpa" que lo enfermaba es un efecto de los "preceptos morales que han
sido aceptados como válidos". (Y que el Psicoanálisis considera como no científicos; tácitamente, no
justificados).
En otras muchas personas, dice Freud, el apetito sexual intenso es "reprimido", pero en vez de
transformarse en enfermedad se le da salida por un camino "inobjetable" ("sublimación") y entonces el
individuo se convierte en poeta, en devoto, en religioso y hasta en santo. Otras personas (con impulsos
sexuales agresivos) pueden adoptar una vía distinta de "sublimación" y se convierten en deportistas, en
cazadores y hasta en caudillos. ("Una Teoría Sexual y otros Ensayos"; "Introducción al Psicoanálisis";
"Interpretación de los Sueños"; "Tótem y Tabú" y" Análisis del Yo").
La Teoría de Freud recibió mucha difusión y casi se erigió en dogma "científico", pero al pasar los años
fueron percibiéndose inconsistencias y contradicciones, principalmente a la muerte de su autor, en 1939.
Entonces acudieron en su auxilio numerosos médicos judíos, tales como Levy, Berstein, Cohen,
Rothschild, y otros, para hacerle algunos retoques y rehabilitarla. Fundamentalmente se dijo que no
bastaba con hacer que el enfermo recordara hechos penosos del pasado, sino que era necesario revivir su
emoción y darle un nuevo enfoque.
Para 1950 el freudismo ya había sido englobado en una nueva y muy atractiva apariencia, con partes de
verdad. El sistema retocado se lanzó como una rama de la psicosomática, con elementos de medicina y
de freudismo.
Franz Alexander anunció: Hay qué estudiar los procesos mentales del enfermo como se estudia el
malestar de uno de sus órganos. A cada estado emocional corresponde un cambio fisiológico y un
trastorno. Las tensiones emocionales producen cambios fisiológicos, que pueden ser transitorios o
crónicos. Más que relación mente-enfermedad (como causa y efecto), existe la relación emociónenfermedad. "Lo afectivo es lo efectivo". El individuo, en vez de enfrentar su emoción, se enferma.
("Terapia Psicoanalítica"; "Medicina Psicosomática; sus Principios y Aplicaciones", 1950).
H. Flanders Dumbar también recopiló un freudismo "actualizado" en su libro "Sinopsis de Psicosomática,
Diagnosis y Tratamiento" (1948), y principalmente en "Emociones y Cambios Somáticos", 1954. Dumbar
enfatizó que hay una relación (afinidad) entre la psicología del individuo y sus enfermedades; algo así
como que el modo de ser del individuo escoge sus padec i m ientos.
Todo lo anterior, muy bien presentado, con algo de verdad, ha venido influyendo poderosamente a
muchos círculos científicos en todo el mundo y reactualizando el freudismo, bajo nuevas formas máxime
que la UNESCO -dependencia de la ONUestá logrando que Freud figure en los libros de texto, desde la
educación primaria.
En su más capciosa acepción, el Psicoanálisis freudiano niega los valores morales y tiende a justificar
desviaciones o degeneraciones. Lo que contiene de verdad le sirve de disfraz.
Por otra parte, la llamada Medicina Psicosomática tiene algo de verdad al hablar de una unidad psíquicofísica, y de que lo que ocurre en los más altos niveles de la mente afecta a los niveles más bajos de las
funciones orgánicas. De lo que deduce exageradamente- que modificando la actitud mental se modifica la
función del órgano y desaparece la enfermedad.
Hay casos en que así ocurre: preocupaciones que producen hiperacidez estomacal; preocupaciones que
producen insomnio, etc. Pero cuando menos una parte de los psicosomatistas hacen generalizaciones
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falsas y atribuyen a la mente el origen de numerosos males, como diabetes, reumatismo, artritis, obesidad,
urticaria, alta presión, dermatitis, asma, fatiga, etc.
Es frecuente que un enfermo tratado irresponsablemente con la Psicosomática, empiece por abrigar
grandes esperanzas; que luego se sienta culpable de lo que le ocurre físicamente; que se pregunte una y
otra vez si en verdad se halla enfermo sólo porque quiere, cuando en realidad anhela estar sano. Y que de
esa manera caiga en un mar de dudas que le consumen más energía y que lo llevan a un laberinto sin
salida. O de otra manera, que se le empuje por los caminos de la "Iibido" (apetito sexual), que según el
freudismo deben tener libertades ajenas a los "conceptos considerados como moralmente válidos"
("científicamente" no válidos).
Hay abundante y creciente literatura que manosea a la Psicosomática. Por ejemplo:
"Cese de engañarse... Averigüe por qué quiere usted representar diversos papeles (de enfermedad) que lo
perjudican". ("La Voluntad, Clave del Éxito", Pierre Real).
"Lo crea o no lo crea, usted es el responsable directo de cuanto le acontece... ("Sea Usted su Propio
Psiquiatra". Frank S. Caprio).
"Podemos actuar como si hubiese mente en cada célula y parte del cuerpo, y que esta mente de las partes
es asequible a la sugestión"... ("Conócete". Atkinson).
De la hipnosis y la autohipnosis han hecho otra rama para vincularla a la Psicosomática:
"Su futuro dependerá del concepto que tenga de sí mismo"... ("Cómo Vivir Mejor con Ayuda del
Autohipnotismo". Dr. Caprio y Joseph R. Berger).
La Cibernética es otra variante. Maxwell Malt afirma: "El hombre es como una computadora... según se le
programe, ese resultado habrá de dar... Haga usted una programación diferente y todo le resultará
diferente"... ("Psicocibernética") .
A continuación figura otro grupo, el de los "ocultistas", que en varios puntos se aprovechan de la
Psicosomática. Por ejemplo:
"Cada quien atrae la vida que lleva... Un nivel más alto de ser está inmediatamente por encima de todos
nosotros en este mismo instante... ("Gurdjieff: Haciendo un Nuevo Mundo", por J. B. Bennett).
"Empiece usted afirmando que su enfermedad no es otra cosa que un desfigurado esquema del
pensamiento. Es una cosa del pensamiento, del principio al fin... Mi pensamiento es superior a la
manifestación física". ("Poder Oculto Para Problemas Humanos". Por Frederick Bailes).
"La medicina moderna descubrió el azote de nuestra civilización: las enfermedades psicosomáticas.
Desde el dolor de cabeza hasta las úlceras, los ataques cardíacos, casi todas las enfermedades pueden
tener un origen psicosomático... Se enferma el que quiere estar enfermo... se cura el que pone en juego
sus poderes mentales." ("La Meditación Trascendental", de Maharishi Mehesh Yogui. 1974).
Maharishi viaja por todo el mundo formando grupos de "ocultistas" y de creyentes en que la pronunciación
de ciertas palabras mágicas pueden tener efectos curativos.
En todas esas ramas hay una confluencia de ideas "rosacrucistas" que exaltan atractivamente los poderes
mentales y que, sin entrar frontal mente en pugna con la religión, tienden a desacreditarla y substituirla.
Mary Baker Eddy, "Pastora de la Primera Iglesia Científica de Cristo", con sede en Boston, hizo una
mezcla de Psicosomática y de la Biblia. Reinterpretando las Escrituras descubrió -dice
"la Ciencia de Cristo o las leyes divinas de la Vida, la Verdad y el Amor, y le di a mi descubrimiento el
nombre de Christian Science... La Mente es todo... El paciente logrará la victoria cuando la Mente inmortal,
mediante el Cristo, la Verdad, subyugue la creencia humana en la enfermedad." (Incluso habla de cirugía
mental, capaz de acomodar y soldar huesos fracturados, en tres o cinco minutos). ("Ciencia y Salud con
Clave de las Escrituras".)
Como se ve, hay corrientes poco serias, o de charlatanería, o de corte freudiano, con fantasías
pseudocientíficas, que se esconden tras apariencias de "psicosomática".
Por lo demás, la verdadera Psicosomática, como nuevo enfoque de la medicina, tiene una base seria
cuando afirma que el hombre no es únicamente un conjunto de reacciones físicoquímicas. Entran en juego
su mente, sus problemas emocionales y su muy particular e individual modo de afrontarlos. Al paciente
debe examinársele en su conjunto, como ser humano, no como máquina, para diagnosticar el mal. Así la
Psicosomática es un enfoque que incluye frecuentemente la psicoterapia, rama difícil porque requiere
ciencia y a la vez arte a fin de comprender e interpretar la vasta gama de los problemas del enfermo.
Por ese camino hay mucho qué investigar.
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LA CIENCIA HABLA DE "INCERTIDUMBRE"
Durante cerca de tres siglos numerosos científicos hicieron considerables avances para demostrar que el
Universo y el hombre obedecen a mecanismos que la Ciencia estaba ya descubriendo y precisando. La
física explicaría todo lo referente a la formación del Universo. La biología explicaría la evolución de la
célula hasta llegar al hombre. Todo ocurría "mecánicamente" y podía conocerse su origen y
consecuentemente su desarrollo futuro.
Por ese camino la Ciencia avanzó mucho. Pero nuevos descubrimientos dieron inesperadas sorpresas.
"Todo parecía probar que la concepción mecanicista del mundo estaba concluida en sus rasgos
esenciales... Pero la Teoría Cuántica señaló que el Principio de Causalidad no era valedero, pues en
realidad numerosos procesos de la Naturaleza tenían un carácter completamente aleatorio. El
neodarwinismo demostró que lo mismo ocurría en biología... En el campo científico, nuestro siglo se ha
esforzado en corregir el modelo mecanicista del mundo. Ya no tiene la pretensión de poder contestar a la
pregunta de por qué la materia se comporta del modo que lo hace. Intenta, por el contrario, y hasta donde
le es posible, describir su naturaleza y su comportamiento." ("El Hombre y la Materia". Lennart Oldenburg).
En efecto, se tenía la certidumbre de que la luz era sólo una onda. Hasta su velocidad se midió con
extraordinaria precisión.
Pero en 1900 el físico alemán Max Planck, investigador de la constitución de la materia, anunció una
nueva teoría acerca de la luz. No se trata simplemente de ondas, sino de "cuantos" o átomos de energía
luminosa. Estos "cuantos" son unidades indivisibles.
La luz es algo más que una onda. Es también "partícula" sin masa, que viaja a velocidad constante y que
desaparece cuando se detiene su movimiento.
Y respecto al átomo, se derrumbó la teoría que lo concebía como un mecanismo simple. Resultó que
muchas de sus partículas se comportan a veces como tales y a veces como ondas. Actúan de modo
ambiguo, ambivalente. El físico Frey Hoyle dice que "lo que se encuentra detrás de esa plétora de
partículas evanescentes aun es desconocido, y es todavía bastante incierto cómo se desarrollará la teoría
física en el futuro."
Y por si eso fuera poco, además de la complejidad propia del átomo, surge una barrera tremenda: el
átomo es tan pequeño que la luz no puede iluminar su interior. Sólo es posible valerse de un rayo gama,
pero éste perturba el interior del átomo y ya no se puede conocer su realidad. No es posible recibir de sus
partículas la información necesaria, y consecuentemente no se puede prever lo que ocurrirá en el instante
siguiente.
A las partículas indivisibles que forman el átomo ya no se les puede seguir el rastro en forma
individualizada, una por una. No hay continuidad en la materia, cuyos átomos están formados de múltiples
partículas. No hay continuidad en la luz, cuyas ondas están formadas de "cuantos". En este campo de lo
infinitamente pequeño ya no se puede asegurar nada estricto.
La conducta de un enorme número de átomos se puede calcular en conjunto, por métodos estadísticos,
como se calcula la mortalidad en un número muy grande de habitantes, pero no es posible precisar lo que
ocurre dentro del átomo ni cómo ocurre.
En cuanto se llega al límite en que la energía y la materia dejan de obrar en masa, hay muchas cosas que
ya no es posible determinar, precisar, conocer. En ese mundo de las partículas y de los "cuantos" ya no se
permite decir, ni siquiera, que "la misma causa produce siempre el mismo efecto." Puede ser que sí...
puede ser que no. Partículas y "cuantos" se comportan de una o de otra manera.
Llegar a ese conocimiento fue llegar a un nuevo misterio, llamado "indeterminación" o "Principio de
Incertidumbre", cuyo descubrimiento le valió al físico alemán Werner Heisenberg el Premio Nobel de 1932.
Heisenberg dijo que la Naturaleza parece haber creado un medio para hacer imposible las observaciones
más allá de cierto límite. "No cabe observar lo que ocurre en el interior del átomo"...
Todo esto revolucionó la Física en los años recientes. A partir de 1945 surgió una nueva rama, llamada
"Física de las Partículas Elementales", pero no puede aún responder a las interrogantes que han surgido.
Numerosos científicos coinciden en que quizá no pueda hacerlo nunca y que jamás conoceremos la base
de la Naturaleza, qué cosa es la que forma el cimiento de todo. En lo infinitamente pequeño nuestras
observaciones carecen de suelo firme, flotan casi en el campo de la elucubración y la metafísica.
Hasta el optimista físico R.E. Peierls admitió recientemente que "es imposible intentar una descripción
mecánica de lo que sucede en el interior del átomo... Nunca podremos conocer el estado del sistema con
mayor exactitud que la que permite el Principio de Incertidumbre... Jamás podremos adquirir suficientes

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conocimientos, ni siquiera acerca del movimiento de un solo átomo, como para predecir con exactitud su
comportamiento futuro." ("Las Leyes de la Naturaleza").
Cuando aún no se llegaba a ese punto, a principios del siglo XX, el físico y matemático francés, Le Bon,
había dicho: "Las antiguas certidumbres de una ciencia demasiado prematura han sido reemplazadas por
las incertidumbres de una ciencia más avanzada... Desde que se penetra en las regiones oscuras de la
ciencia, es imposible proceder de otro modo."
Un positivista y materialista, ajeno a toda idea religiosa, el biólogo francés Jean Rostand, escribió en 1954:
"A medida que la Ciencia extiende su poder, se siente menos segura de su saber."
Al aceptar el Principio de Incertidumbre proclamado por Eisenberg, los científicos han aceptado que llegar
a conocer las primeras bases de la naturaleza de la materia, de la energía, del Universo, es tan difícil
como llegar a conocer el fondo del misterio de la Vida.
Por eso Heisenberg concluyó que "cada incremento del conocimiento sólo puede lograrse al precio de un
incremento de la ignorancia." ("La Mecánica de los Cuantos").
Desde que se publicó en 1977 la primera edición de este libro, la cosmología ha logrado notables
adelantos. Mediante un satélite astronómico infrarrojo se están descubriendo decenas de galaxias
inmensamente lejanas, cuya existencia no se sospechaba. Y contrariamente a lo que se creía hace 70
años, ahora se considera que hay miles de millones de galaxias, y que no están esparcidas al azar, sino
que guardan un orden (Simon White, astrofísico de la Universidad de Arizona).
En cuanto al pensamiento (tema que se trata en el siguiente capítulo), mediante rayos láser ya son
observables las células cerebrales en forma tridimensional, y se han descubierto más sustancias
"neurotransmisoras" que maravillosamente intercomunican a las doce mil millones de células cerebrales
mediante trillones de "enlaces". Algo así "como si se hablaran entre ellas". Estos y otros adelantos se han
logrado en neuroquímica, bioquímica, neuro, anatomía, etcétera, pero la ciencia sigue planteándose la
pregunta: ¿Qué es el pensamiento? . .

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Capítulo V. El Pensamiento
UNA INTERROGANTE MAS: ¿MATERIA QUE PIENSA?
A fines del siglo XIX el científico Carlos Vogt, famoso defensor del materialismo, dijo que el cerebro
secreta pensamientos de la misma manera que el riñón secreta orina. Y otro de su misma escuela
aseguró que un milésimo de onza de tiroxina (de la glándula tiroides), es la única diferencia entre un genio
y un tonto, lo cual no ha podido probarse jamás.
Alguien más afirmó, sin entrar en explicaciones: "el pensamiento es un relámpago en la noche".
Otros investigadores se encargaron de hacer mediciones y de buscar comprobaciones, pero sólo
obtuvieron datos contradictorios: la décima parte del gato es cerebro y sólo un 48/0. del hombre es
cerebro, pero esa tremenda superioridad física, en favor del gato, no le da ninguna ventaja en cuanto a
"secretar" pensamiento. Por otra parte, en el ratón también hay un 48/0. de volumen dedicado a la masa
encefálica, o sea igual que el hombre. y sin embargo...
A principios del siglo XX el químico alemán Guillermo Ostwald, notable en estudios de química-orgánica y
premio Nobel en 1909, afirmó que el pensamiento era energía nerviosa, una especie de "energía
electromagnética", producida en alguna forma no conocida.
Hans Berger creyó haber encontrado la confirmación de la teoría de Ostwald y se anunció profusamente
que el pensamiento era "vibraciones de ondas alfa y beta", que podían medirse con un aparato especial,
pero resultó que las ondas detectadas, en él y en otros hombres de ciencia, eran exactamente igual que
las producidas por el diminuto cerebro de un abejorro. La propaganda enmudeció...
Entre esas ondas y el pensamiento no había relación.
"El cerebro es un órgano simplemente ejecutante... Las formas materiales de la vida son las
manifestaciones de una potencia creadora", afirmó el médico francés Pedro María Félix Janet. ("La
Medicina Psicológica"; "El Automatismo Psicológico").
Durante la primera y la segunda guerras mundiales hubo miles de soldados con heridas graves en el
cerebro, que no sólo lograron sobrevivir, sino conservar sus facultades mentales. Esto causó gran
desconcierto, particularmente entre los científicos que atribuían el pensamiento al total de la masa
encefálica.
Reymond du Bois, famoso profesor de las universidades de Berlín y Tubinga, prefirió decir que el
pensamiento, la consciencia, "es un enigma del Universo".
Otros científicos insistían en que una lesión cerebral o un tóxico alteran el pensamiento. Neurólogos,
anatomistas, fisiólogos, contestaron que sí, pero que eso puede explicarse como el daño causado a un
instrumento: en un piano con cuerdas rotas el mejor pianista produce notas discordantes. Y siguió
quedando en pie la interrogante de fondo: ¿Qué es el pensamiento? ¿El cerebro es el órgano, el
instrumento, de un algo incognocible?
Sometido a exámenes microscópicos, se calculó que el cerebro tiene diez mil millones de células,
incluyendo la médula, que van muriendo desde que el niño nace hasta que el adulto deja de existir. Pero a
esa constante disminución de neuronas no corresponde una paralela disminución de facultades. Por el
contrario, hasta los treinta o cuarenta años tales facultades van en aumento, a pesar de los millones de
neuronas perdidas. Y con frecuencia dichas facultades no disminuyen ni a los sesenta años, pese a la
enorme cantidad de neuronas ya muertas en esa edad. Entonces, el pensamiento no es precisamente
cuestión de neuronas, aunque sí necesita de las neuronas para manifestarse.
Los fisiólogos positivistas afirman que el pensamiento debe ser algo material "porque lo produce el
cerebro", pero no han podido demostrarlo ni recurriendo a mediciones electromagnéticas ni a
observaciones con microscopios electrónicos.
Se ha descartado que el pensamiento sea "secreción" o "influjos eléctricos". La nueva hipótesis
materialista es que se trata de "reacciones neuroquímicas". Cambian los nombres, pero el enigma
persiste.
Ernesto Renan dijo que los violines no son música, ni el cerebro es el pensamiento, "son las condiciones
sin las cuales no habría ni música ni pensamiento".
Otros neurólogos y "fisiólogos coinciden en que el cerebro "es una maravilla y un misterio". Citan, por
ejemplo, el hecho de que los diez mil millones de células nerviosas mantienen complicadísimos enlaces
entre sí. Hace tiempo se creía que cada una de esas células podía tener mil enlaces, pero ahora se afirma

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que puede tener trescientos mil. Y trescientos mil enlaces, multiplicados por diez mil millones de células,
dan una cifra astronómica. Esto supera a las más complejas computadoras.
El Dr. Robert Wallis dice que, en cuanto a volumen, el cerebro ocupa mil veces menos espacio que la más
perfecta de las computadoras. Y agrega que otro hecho sorprendente es que consume cantidades ínfimas
de energía, o sea de lOa 50 vatios en 24 horas. ("El Tiempo, 4a. Dimensión de la Mente").
También se ha estudiado mucho la admirable facultad de la memoria, pues un hombre de 50 años de
edad tiene almacenados cuando menos diez bi Ilones de fragmentos de recuerdos, cosa que sólo podría
hacer una gigantesca computadora. ¿La memoria se sustrae en cierta forma a las leyes del espacio, y no
ocupa espacio? ¿También se sustrae en alto grado al tiempo, y es capaz de recordar algo remoto en
veintenas de años, "como si fuera ayer"?
El filósofo Henry Bergson dice que "las cosas pasan como si el cerebro sirviera para llamar el recuerdo, no
para conservarlo... como si desempeñara un papel de intermediario... como si fuese únicamente utilizado
por el espíritu." ("La Evolución").
En general, científicos y filósofos -antiguos y contemporáneos- consideran inconcebible que la materia
pueda pensar por sí sola y tener consciencia de sí misma.
En 1940 el investigador francés Alexis Carrel señaló que el trabajo intelectual no modifica el metabolismo.
"Es un hecho asombroso que el pensamiento humano, que ha transformado la superficie de la tierra, que
ha destruido y construido naciones, que ha descubierto nuevos universos en la inmensidad de los
espacios siderales, se produzca sin necesitar una cantidad apreciable de energía.
"Somos incapaces de definir esta entidad conocida y profundamente misteriosa. ¿Qué es el pensamiento,
ese ser extraño que vive en las profundidades de nosotros mismos sin consumir una cantidad apreciable
de energía química? . . El pensamiento no brota sino dentro de aquellos que son capaces de amor y odio.
Requiere la ayuda del cuerpo entero, junto a la de las demás funciones mentales. El pensamiento no está
limitado por el tiempo o el espació". ("La Incógnita del Hombre").
Ese famoso científico francés agrega que el hombre ha dado importancia casi exclusiva a lo que puede
pesarse y medirse, de lo cual han surgido la Ciencia y la Técnica. Así se han logrado notables
realizaciones, pero se han descuidado todas las manifestaciones del espíritu: pensamiento, dolor, belleza,
moralidad, lo cual-dice- ha sido un error, porque "ha producido, la degradación del hombre". Si esto se
rectificara, en busca de un desarrollo armonioso, casi todas las ciencias tendrían qué rectificarse y la
materia perdería su supremacía: "Las universidades se verían obligadas a modificar sus programas... Se
preguntaría a los higienistas por qué se limitan a la prevención de enfermedades orgánicas y por qué no
conceden atención a la salud del espíritu. Por qué aíslan a los enfermos infecciosos y no a aquellos que
propagan enfermedades morales... Por qué se consideran peligrosas las costumbres causantes de las
enfermedades orgánicas y no las que llevan consigo la corrupción moral"...
PENSAMIENTO EN ACCION, ATRAVES DE LOS FILOSOFOS
En los laboratorios de fisiólogos y neurólogos el pensamiento no pudo ser ni definido ni identificado
claramente.
Ahora, visto en acción a través de los filósofos, el pensamiento aparece como una incesante inquietud del
hombre por averiguar su origen y su destino. Es una búsqueda, en cierta forma angustiosa, de lo que es la
Realidad en este mundo que cambia sin cesar.
Un cambio que a veces confiere, a los sucesos más importantes de la vida, la apariencia de un sueño
hermoso o de una pesadilla.
Hace más de 2,400 años Parménides creó el método racionalista y abrió amplios caminos para el avance
de la filosofía (cuyo significado es: "amor a la sabiduría"). A grandes rasgos, Parménides puso claramente
de manifiesto las siguientes ideas:
-Muchas cosas existen porque están compuestas de otras o porque se derivan de otras, pero no tienen
existencia por "sí mismas".
-Los animales, el hombre, existen porque se derivan de otros seres, a su vez también derivados,
descendientes.
-¿Qué es lo que existe por sí mismo? ¿Cuál es el auténtico Ser que no necesite derivarse de nada, sino
que tenga existencia propia?
- Debe ser un Ser Unico, Invariable, Eterno. Si tuviera principio, entonces, antes de ser, existiría "el NoSer".
Pero, ¿cómo admitir que el No-Ser, es? Esto resulta absurdo.

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-El Ser Verdadero no puede tener fin, pues entonces vendría el No-Ser, y tendríamos que afirmar que este
No-Ser, sí es, lo cual resulta también absurdo.
-La existencia del hombre y de todo lo que lo rodea es temporal, cambiante, compuesto de diversas
sustancias. Esta es una carencia de realidad auténtica, incomprensible para la razón. Es el mundo de
nuestros sentidos.
-Pero además de ese mundo cambiante, ininteligible, existe el mundo inteligible, que no vemos, que no
tocamos, pero que podemos comprender, que podemos imaginar como exento de contradicciones, como
pleno de realidad, de permanencia.
De esa manera, Parménides fue el creador de la Ontología, o sea la ciencia que estudia las sustancias de
las cosas, la realidad de las cosas; el estudio de lo que verdaderamente tiene existencia propia, no
compuesta de partes ni derivada de nada accidental.
Después, hace más de 2,300 años, Aristóteles puso las bases para la ciencia experimental moderna y
aportó principios decisivos para la Lógica. En cuanto a la búsqueda de la Realidad de la Vida, de su origen
y su meta, más o menos precisó lo siguiente:
- Una existencia como la nuestra es contingente, no necesaria; lo mismo podría existir que no. Todo lo que
nos rodea es igualmente contingente, no necesario.
- Si estas existencias no son necesarias, quiere decir que han sido producidas por otra, que es Su
Fundamento. Si estas cosas, incluido el hombre, no tienen en sí mismos su fundamento, hemos de tenerlo
en algo más, en la Existencia Verdadera.
- La Existencia Verdadera, con la razón de su existir en sí misma, con la causa de su existir en sí misma,
es Dios.
- En Dios no está nada por llegar a ser, ni nada que vaya dejando de ser. Todo en El es instante presente,
con plenitud de realidad. Luego, no es material. Dios es la causa primera de todo. La Causa no causada.
("Sobre el Alma"; "Metafísica").
Con el cristianismo, el pensamiento de Parménides y de Aristóteles se precisa para el entendimiento
humano de todos los hombres (instruidos o ignorantes, filósofos y no filósofos) y adquiere una nueva
dimensión: además del discurrir lógico, la certeza de la Fe.
La lógica, avanzando por etapas (inductivas o deductivas) aspira a llegar a la verdad. Pero se admite que
existe otro camino, el de la verdadera Intuición, que de un vistazo va directamente hacia la verdad, sin
recorrer un largo camino con escalas. Y en cuanto a la Fe, es el grado más alto de la intuición.
La intuición se ha visto presente muchas veces en los descubrimientos científicos, en las creaciones
artísticas, en los grandes planes estratégicos, etc. No se duda de que exista, aunque se sabe poco acerca
de ella. Casi podría decirse, nada...
Duránte muchos siglos no se desconfió de la Fe, aunque su explicación fuera todavía más difícil que
explicar la intuición. Sin embargo, entre el siglo XII y el XVII comenzó a ocurrir un cambio con respecto a
las certezas filosóficas y la certeza de la Fe.
En cuanto a la filosofía, Renato Descartes, matemático, físico y filósofo francés, produjo un cambio
considerable en la primera mitad del siglo XVII. Puso en duda todo. Declaró problemático que el
pensamiento pudiera ~ no descubrir la verdad. Hizo a un lado los conceptos, por lógicos que parecieran, y
dijo más o menos lo siguiente:
- Lo único real que hay para mí, es mi pensamiento. .
- Ante la pregunta de si existe el mundo, la respuesta es: tal vez.
De esa manera Descartes creaba una nueva corriente filosófica, escéptica, contraria al sentido común, y
se le llamó "idealismo". Negaba la certeza del Realismo y sujetaba todo a nuevo examen. Sin embargo,
además de la realidad del pensamiento, admitía que sólo había otra realidad con garantía de existencia, o
sea Dios. Y afirmaba:
- ¿Cómo podremos nosotros haber formado esa idea de Dios? No de nosotros mismos, porque lo que esa
idea significa es tan grande y tan trascendente, tan por encima de las posibilidades de invención, que esa
idea de infinitud responde a una realidad fuera del pensamiento.
-Mi existencia es contingente, no necesaria, y por consiguiente, necesita un fundamento... tendré que
acabar por admitir que viene de Dios. ("Meditaciones Metafísicas"; "Los Principios de la Filosofía").
Inmediatamente después, Godofredo Leibniz, creador del Cálculo Integral, científico alemán considerado
como uno de los más grandes pensadores, afirmaba a fines del siglo XVII:
- Dios el ser necesario, tiene que existir si es posible que exista, y es posible porque la idea de Dios no
contiene ninguna negación; por tanto, ninguna contradicción.
- El orden del Universo no es cuestión de Azar, lo cual implicaría un milagro continuo e innecesario. Dicho
orden está preestablecido por Dios.
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- La razón suficiente de la existencia de este mundo es que Dios quiso crearlo. Y la razón suficiente de
que quisiera crearlo es que la existencia es un bien. (Un bien superior a la no existencia).
Cien años después de Descartes (a mediados del siglo XVIII), la duda sembrada por él ya había avanzado
más. El filósofo y economista inglés David Hume aportó entonces un sistema filosófico que contiene más o
menos las siguientes ideas: .
- La metafísica es imposible. Nada podemos saber acerca de si existe un Ser Eterno, real por sí mismo.
- No existo yo, ni Dios; lo único que hay son vivencias, sensaciones caprichosamente unidas, sintetizadas
por mí, a las cuales les llamo "Yo".
- Que exista el alma, una realidad perdurable, no se puede averiguar, ni tiene sentido preguntarlo.
- Tengo impresiones. Es lo que yo puedo barajar; es lo único que poseo. Es lo único que tiene cada ser
humano.
De esa manera Hume fue el precursor del sensualimso, del positivismo y' del ateísmo como sistema
filosófico.
A fines del mismo siglo XVIII Manuel Kant, alemán, profesor de lógica y metafísica, se lanzó a un
minucioso y extraordinariamente profundo examen de la Razón, de la razón "pura", o sea de la razón
funcionando independientemente de la experiencia. ("Crítica de la Razón Pura").
Dijo que hay juicios analíticos, como el de afirmar que el triángulo tiene tres ángulos. Y que hay juicios
sintéticos, valederos cuando la experiencia los confirma.
También dijo que hay juicios sintéticos "a priori", que de antemano, de un solo vistazo, antes de la
experiencia que los compruébe, delatan su exactitud. Son obtenidos por "intuición". La intuición es algo así
como la operación del espíritu que toma conocimiento directamente de una cosa, sin hacer rodeos, sin ir
fatigosamente de paso en paso, como la deducción o la inducción.
Y agrega que muchas veces la ciencia se basa en esos juicios y progresa. (Ejemplo: "la distancia más
corta entre dos puntos es la recta").
A través de muchos análisis Kant llega a la afirmación de que la Razón tiene un "poder sintetizante" para
formar unidades, saliéndose del campo de la experiencia. Y no se contenta con lograr una síntesis, sino
que va buscando una más, y otra, hasta llegar a la idea de Dios, la suprema síntesis, en cuyo seno está la
última y suprema razón, no sólo de las cosas que existen en el mundo, sino también de lo que el alma
siente, y del alma misma.
En esta forma la Razón salta por encima del conocimiento basado en experiencias. Al hacerla así no obra
arbitrariamente. Brinca hacia la Síntesis. (Es como contar del uno al dos, saltando sobre décimos,
centésimos, milésimos, etc., pues por este camino jamás se llegaría al número 2).
En otras palabras, Kant dice que hay una vía distinta a la experimentación detallada de la ciencia, vía que
nos conduce a las realidades metafísicas, o sea al alma, a Dios, a lo verdaderamente real, eterno,
invariable.
Agrega que la metafísica es imposible como conocimiento estrictamente científico. Pero es posible a
través de la "dialéctica trascendental". Si los científicos dicen que no pueden hablar de espíritu ni de Dios,
porque no pueden comprobados mediante sus métodos de conocimiento, deben detenerse allí, porque
tampoco pueden demostrar que no exista el espíritu y que no exista Dios.
Kant hace notar que el hombre vive, trabaja, entra en relación con otros hombres, ama, odia, establece
instituciones morales, políticas, religiosas, y por tanto el hombre abarca un campo tan vasto que
trasciende la actividad del conocimiento científico de observar, repetir y comprobar.
Además del conocimiento científico hay una "conciencia moral que incluye principios que rigen la vida". Y
esta Conciencia Moral es un hecho de la vida humana, tan real como el hecho del conocimiento científico.
Pues bien, dice Kant, en ese conjunto de principios que constituyen la Conciencia Moral, está la base que
conduce al hombre a percibir lo metafísico, o sea la vida espiritual. Es un hecho que el hombre siente lo
bueno y lo malo; percibe la Conciencia Moral.
Afirma que eso no es entrar en contradicción con la Naturaleza. El conocimiento físico, científico, es
conocimiento de fenómenos, de objetos que cambian. En tanto que la conciencia moral es un acto de
"Valoración" que nos pone en contacto con un mundo "puramente inteligible", en donde ya no se trata de
Espacio-Tiempo, sino de realidades Suprasensibies, Inteligibles, a las que se llega a establecer contacto
con Intuiciones.
En ese otro mundo de realidades Suprasensibles, el ideal de perfección se realiza. En ese otro mundo no
hay abismo entre el ideal y la realidad.

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En ese otro mundo "lo que es" y lo que "debe ser" están en armonía. A esa unión (unidad sintética) de lo
más ideal que puede haber con lb más real que "debe ser", Kant le llama Dios. En otras palabras, Dios es
el Ser Absoluto en donde la más plena realidad está unida a la más plena idealidad; en donde no hay la
más mínima divergencia entre lo que se considera bueno, pero no existente, y lo que se considera
existente.
Consecuentemente, más allá de este mundo cambiante en que nos desenvolvemos, tiene que haber un
Ser en el cual existan lo real y lo ideal perfectamente unidos, en síntesis, como lo percibe nuestra
aspiración innata.
Kant hallaba débiles todos los argumentos de sus antecesores sobre la existencia del espíritu y de Dios.
Hallaba débiles las razones filosóficas én que se basaba la Metafísica. Y él propuso nuevas bases. Llegó
a considerar que la Razón Práctica, o sea la Conciencia Moral y sus principios, tienen prioridad sobre la
razón pura. Dice que esto lo demuestra el hecho de que la Razón Práctica puede lograr lo que la razón
teórica no logra, o sea llevamos a las verdades de la metafísica. La Razón Teoréticadice- no tiene por
función más que el conocimiento de este mundo, subordinado" de los fenómenos, de los cambios
constantes, que es un tránsito al reino del Ser Verdadero.
Y consiguientemente, todo el conocimiento está puesto al servicio de la Ley Moral: todo el saber que el
hombre ha logrado necesita recibir ese sentido. El hombre necesita, desea saber más, para mejorarse en
este mundo, para hacerse más parecido a la pureza moral del otro mundo. ("Fundamentación de la
Metafísica". Kant.- "La Labor de Kant", Manuel García Morente).
La filosofía de Kant influyó considerablemente, pero en gran parte era inaccesible para un vasto público.
Uno de los filósofos que poco después tuvo mucha difusión fue Jorge G. Hegel, que hizo una especie de
divinidad de la Razón. La razón plantea una idea (tesis), pero surge en seguida una idea opuesta
(antítesis), de lo cual luego se desprende una resultante (la síntesis). Y así sucesivamente. Aunque Hegel
no era muy claro, dejó flotando una idea de panteísmo, de que Dios estaba en todo como parte de todo,
pero sin existencia propia. ("Fenomenología del Espíritu").
El rey de Prusia patrocinó al filósofo Federico Guillermo Schelling para que combatiera el panteísmo, y así
lo hizo en cátedras y libros. ("Filosofía y Religión"). Pero en parte ya había cundido un ambiente propicio al
materialismo, y en parte la llamada filosofía Positivista, de Augusto Comte (esencialmente antirreligiosa),
era difundida intensamente a mediados y fines del siglo XIX.
.
No era, en realidad, que el positivismo fuera una gran filosofía, pero tenía todo el apoyo de una fuerza
política que la impulsaba y que la iba imponiendo hábilmente en diversos centros de estudio.
Muchos filósofos hicieron esfuerzos por evidenciar la falsedad del Positivismo: Félix Ravaisson, fi lósofo
belga: Carlos B. Remouvier, filósofo francés; Otón Liebmann, filósofo alemán; Julio Lachelier, filósofo
francés; Max Scheler, filósofo alemán, y otros más, desde fines del sigloXIX hasta principios del XX. Pero
se les daba poca difusión a sus ideas.
El materialismo había logrado ya posiciones importantes para ir controlando el pensamiento en todo el
mundo.
La corriente positivista (con una inicial posición de laicismo y de apego a lo científico), fue impulsada
mediante libros traducidos a todos los idiomas, y luego ganando cátedras o planes de estudio en las
universidades. Dicha corriente llegó a México desde el siglo XIX y fue expandiéndose con apoyo Oficial,
aunque hallaba resistencia en círculos privados.
En el siglo XX su más elocuente adversario fue José Vasconcelos: "Si la mente operase sólo por lógica, es
indudable que nuestros conocimientos no saldrían del círculo de la rigurosa causalidad y predeterminación
de lo mecánico. Pero nuestro razonar contiene siempre algo más que forma, posee contenido y eso lo
salva de la situación del geómetra que al anunciar un axioma, no hace sino explayar lo obvio...
"En el instante en que la ciencia deja de ser deductiva, desde que tiene que construir, el geómetra echa
mano, aun sin quererlo, de la imaginación. y el que imagina, ya no deduce, inventa... El geómetra se
queda en una etapa formal de conocimiento, etapa provisional, exacta, pero incompleta.
"Sin el Ser Absoluto, presencia de catálisis cósmica, no habría realidad ni habría cambio. El Ser sostiene
el Cosmos y toda realidad cobra sentido cuando adviene al dinamismo revulsivo, que levanta la nada
hacia el ser.
"Eternidad es lo que no se acaba... La realidad no nos ofrece sino el espectáculo de lo contrario.
Incesantemente una fatalidad irremediable de cambio arrastra a los seres, no obstante que cada uno
quisiera apegarse a su identidad, como si ya se soñase digno de hacerse eterno.

38

"Del átomo se deduce, necesariamente, un conflicto de energías; de la célula deriva un proceso de
expansión acrecentado por la multiplicación genésica; de la vida del alma se deriva el pensamiento que
nos liga a lo Eterno."("Estética").
EL LIBRE ALBEDRIO; DIVERSOS CRITERIOS
La antigua filosofía oriental, fatalista considera que no hay libre albedrío, que el futuro de cada hombre
está ya escrito y que sólo va pasando desde el futuro hacia el presente y hacia el pasado.
Schopenhauer, que hurgó profundamente en esa filosofía y que tomó mucho de ella, dice que el hombre
"es como quiere y quiere como es; de modo que al preguntarle si podría querer de otro modo, equivale a
preguntar si podría ser de otro modo."
En un primer examen Schopenhauer deduce que el hombre es invariable, que jamás cambia, que obrará
siempre del mismo modo ante las mismas circunstancias. .
Sin embargo, en un examen más a fondo, considera que sin libre albedrío no habría ni mérito ni defecto.
Sólo quedaría una irresponsabilidad total. Y reconoce que esto no puede ser, pues hay "un sentimiento
perfectamente claro y seguro de nuestra responsabilidad moral... sentimiento que descansa en la
inquebrantable convicción de que nosotros somos autores de nuestras acciones... Donde está la culpa
debe estar asimismo la responsabilidad" .
Pero, agrega, para reconocer nuestro libre albedrío es necesario hacer abstracción de las apariencias que
nos rodean "y elevamos hasta la realidad misteriosa que, colocada fuera del tiempo, puede ser pensada
como esencia interior del hombre en sí" .
En otras palabras, la libertad no existe en el cuerpo físico, sujeto a debilidades inherentes, sino en el alma,
a la que Schopenhauer no llega a nombrar, pero que alude con las palabras de "realidad misteriosa,
colocada fuera del tiempo".
Luego añade: "Mi solución al problema no suprime la libertad, sino sencillamente la cambia de lugar y la
coloca más arriba"... ("La Libertad").
Kant, por su parte, no emplea ese difícil malabarismo para sacar adelante el libre albedrío. Afirma que la
libertad de la voluntad es un postulado. Porque si nuestra voluntad estuviera sujeta, como los demás
fenómenos de la materia, a la ley de la
causa y el efecto, entonces no habría ninguna diferencia entre el criminal y el santo. Ambos obrarían
obedeciendo a una determinación ya dada, mecánica, de su condición física. Y es evidente, dice, que hay
certeza del bien y del mal. La Conciencia Moral es un hecho, tan evidente como el hecho cierto que
descubre cualquier ciencia. Del mismo modo la Conciencia Moral extrae certezas. Y una condición
imprescindible para que exista esa certeza es que postulemos la libertad de la voluntad.
Otros filósofos hacen notar que, pese a las predeterminaciones que imponen el carácter y las inclinaciones
innatas de cada quien, el hombre puede hacer abstracciones en su mente, representarse imágenes de las
posibles consecuencias, combinar experiencias pasadas con los posibles sucesos futuros, etc., de tal
manera que esto le da la posibilidad de superar su innato modo de ser y por tanto la oportunidad de
decidir con libre albedrío.
Además, sentimientos y principios morales son elementos activos, susceptibles de ser cultivados para
obrar conforme a lo que debe ser, por encima de lo que en un momento dado el carácter o las debilidades
apetezcan.
Juan Locke, filósofo inglés opositor al catolicismo, decía(1700) que "la libertad no es un poder mágico ni
una cosa ya hecha, sino un fin, una idea que se realiza progresivamente... Cuanto más nos hacemos una
idea verdadera de la libertad, tanto más conseguimos hacerla pasar a la realidad". ("Ensayos Sobre el
Entendimiento Humano". J. Locke) y por su parte, el pedagogo francés Jules Payot, agregaba en el siglo
XX: "el fatalismo nos asemeja a la piedra, pero acreditando la libertad nos hacemos libres. El espíritu es
cada vez más libre a medida que se determina a sí mismo". ("La Educación de la Voluntad").
Puede decirse que la Filosofía tiene una abrumadora mayoría de pensadores que considera auténtico el
libre albedrío.
Por otra parte parece que esa libertad es más amplia en determinados momentos. Si no se le utiliza
adecuadamente, surgirá una serie de ataduras en que el individuo se sentirá casi como esclavo, como
juguete de las circunstancias que tiempo antes desencadenó él mismo. Y necesitará otro momento de
mayor libertad -o de mayor conciencia de libertad- para rectificar sus acciones. De ahí viene la profunda
afirmación de que "nuestros actos nos siguen".

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Al final de su vida, José Vasconcelos escribió en "Letanías del Atardecer": "No puedo ver a Jesús irritado,
tan sólo apiadado... Apiadado de tanta estupidez como padezco y del derroche imbécil que hice de tantos
dones preciosos que me otorgó. Soy detestable" Señor, pero hay en mí algo que Tú mismo pusiste. ..
¡Rescátalo! . . El pecado, ya me ha dolido bastante... Todo es culpa de mi albedrío. Siempre que me puse
a usarlo, caí en el disparate o el mal. No merezco el obsequio que me hiciste... Mi albedrío pesa
demasiado. Te lo devuelvo. Señor, clamando: Hágase tu voluntad y no la mía."
CIENCIA PSICOLÓGICA Y DIFICILES CAMINOS
Desde hace más de 2,300 años, cuando Aristóteles, escribió el primer tratado sobre Psicología ("ciencia
del alma"), existía ya interés por descifrar los móviles, a veces tan desconcertantes, de la conducta
humana. Sócrates dijo con mucha sabiduría: "Conócete a tí mismo", pues sabía cuan difícil es sondear las
profundidades del espíritu.
Luego transcurrieron muchos siglos en que se estudió el tema y se discutió sobre inteligencia, razón,
entendimiento, voluntad, percepción, sentimientos, pero con diversas, extrañas y contradictorias
interpretaciones.
En el siglo diecisiete el gran físico y filósofo francés, Blas Pascal, afirmó que la razón es impotente para
comprender al hombre. "La esencia de éste y su destino sólo son accesibles a la lógica del corazón... El
corazón tiene razones que la razón no conoce"...
Tal vez por eso la psicología tenga más de arte que de ciencia. Comte incluyó la psicología en la biología,
pues dijo que la conducta del hombre es simplemente resultado de reacciones físico-químicas.
A fines del siglo XIX el cardenal Zeferino González hizo un amplio estudio sobre el particular y dijo que "no
nos es dado el conocimiento directo de la sustancia de nuestra alma por lo cual nos vemos precisados a
investigar su esencia, atributos y propiedades por medio de sus actos y facultades". ("Filosofía").
Poco después, ya casi a principios del siglo XX, el alemán Guillermo Dilthey señaló que era un error
aplicar el sistema de la investigación física a la investigación del espíritu. A la Naturaleza -dijo- se le
investiga en sus elementos, en tanto que al espíritu se le debe comprender en su conjunto. Para esto
señaló dos caminos: la vivencia y la intuición.
En los últimos 50 años el interés por la psicología ha aumentado más que en varios siglos. Ya en el
capítulo anterior (al hablar de la Medicina Psicosomática) aludimos a la Teoría Psicoanalista de Freud, que
se ha convertido artificialmente en un dogma "científico". Aquí cabe agregar que el freudismo ha sido
patrocinado internacionalmente para que influya a todas las corrientes de la psicología moderna.
Por ejemplo, el libro de texto "Psicología Social", de Otto Klineberg, transmite a millones de universitarios,
de numerosos países, principios básicos de Freud: que el objeto sexual constituye el impulso central
humano desde el recién nacido. Si se "reprime" ese impulso, surgen "traumas", enfermedades y
agresividad; o bien, si la "represión" se "sublima", entonces la fuerza sexual se transforma en obras de
arte, inventos o inclinaciones religiosas.
Se enseña que el psicoanálisis -como lo dijo Freud- es la "infraestructura, el fundamento de la psicología."
Que el niño nace con "yo" neutro, libre, pero que luego se le va "sujetando", "reprimiendo", con
enseñanzas, castigos o amenazas, de tal manera que, se le crea un "Super Yo", un "yo postizo", que
reprime al "yo auténtico" hasta hacerlo aceptar ciertos principios y volverlo obediente, débil, hipócrita,
esclavo, gobernado, manejado. Y el adolescente y el adulto llegan él aceptar como propio ese "yo"
desfigurado, "sujetado". (Por ejemplo, el "no gay".)
El "materialismo histórico" (el comunismo) ha hecho del freudismo un eficaz instrumento de lucha.
Mediante el freudismo afirma que así como el individuo es "reprimido", la sociedad entera también es
víctima de la "represión". Y proclama que lo primero es introducir una "revolución ideológica" que derogue
los principios tradicionales de Estado, familia, religión, escuela, medios de información, etc., a fin de que el
individuo rescate su "yo" auténtico (se "libere"), y las masas también puedan "liberarse" y surgir sin
opresión ni servidumbre. Pero esto -dice--sólo puede lograrse articulando el freudismo al materialismo
histórico (comunismo o marxismo).
Algunos textos de psicología son menos claros sobre el freudismo-marxismo, pero enfatizan que la
psicología debe ser "social" y pretenden explicar la conducta de diversos grupos con argumentos
freudianos y colectivistas.
Toda esa adulteración "científica-psicológica" tiene un poderoso apoyo internacional. El texto universitario
de Klineberg (y otros muchos por el estilo) ha sido patrocinado por la UNESCQ (rama de la ONU), de la
cual el propio Klineberg forma parte como director de una dependencia para el Fomento del Estudio de las
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Ciencias Sociales. Así se explica también por qué hasta a los niños de primaria se les está enseñando a
creer en Freud ya que acepten, dogmáticamente, que el freudismo es una ciencia.
Otra corriente de psicología moderna, llamada "Conductismo", estudia las reacciones humanas a fin de
encontrar los estímulos que puedan producir cambios en la conducta. Esta técnica la practican
frecuentemente los publicistas para inducir al público a comprar tales o cuales artículos. Y también es
puesta en juego por grupos políticos, en particular por los llamados "agentes de cambio" del marxismo,
que son muy hábiles para explotar los sentimientos de las masas, o la falta de información, a fin de inclinar
a la gente hacia las posiciones que ellos desean, ya sea en contra de la economía libre, en contra de
ideas morales, en contra de algunos dictadores y en favor de otros, etc., etc.
El "Conductismo" (sistematizado por J.B. Watson), sostiene que "dado el estímulo, se puede predecir la
respuesta. En realidad el "Conductismo" es un instrumento que puede usarse para bien o para mal,
aunque generalmente se le está usando para mal.
En Estados Unidos un "neoconductista", Skiner, afirma que dicha técnica psicológica debe llevarse hasta
sus últimas consecuencias sin detenerse ante "los mitos de libertad y dignidad" y que es urgente
manipular la conducta de los pueblos, por ejemplo, contra la natalidad, ("Más Allá de la Libertad y la
Dignidad"). En general esta corriente psicológica tiende a debilitar al Occidente.
En fin, aunque este campo está lleno de trampas, es un hecho que hay creciente interés por las
investigaciones y teorías psicológicas.
Para una psicología imparcial, científica, la tarea es muy difícil porque cada persona es única, irrepetible.
"Cuando el ser humano se encuentra todavía en estado de célula microscópica e invisible -dice el famoso
biólogo Rostand- ya está singularizado, es único; ya se hallan firmemente establecidas las bases de su
yo... desde la forma de sus dientes hasta las huellas digitales." ¿Y hasta qué punto es posible que un
entendimiento, con sus peculiares formas de percibir, pueda penetrar en otra mente distinta y percibir lo
que ésta percibe?
A muchos fenómenos psicológicos se les ha puesto nombre, pero en el fondo se ignora su mecanismo.
En cuanto a los ingeniosos procedimientos para hacer "test", dan con frecuencia muy exactas referencias
sobre las capacidades de trabajo, pero también es muy frecuente que una alta capacidad sea frustrada
por un elemento imprevisible de carácter, o que una capacidad escasa sea suplida por un elemento de
esforzada constancia. Hay un "capital" de capacidades, pero al correr cierto tiempo puede resultar que
unos lo usen bien y otros lo despilfarren.
¿Por qué frecuentemente es tan difícil la comprensión? ¿Acaso porque comprender equivale a abarcar a
otro Ser, en su manifestación y en su esencia? . . La condición humana puede proceder tan presto lógica
como ilógicamente. Por reflexión o por repentino impulso emocional.
Cada acción puede surgir de uno o más móviles. Si fuera posible observada bajo un microscopio
"psicológico", a veces se le vería compuesta de numerosas motivaciones, hasta opuestas entre sí. Suelen
ocurrir ocultos "plebiscitos" y la decisión recae en favor de talo cual acto, pero poco después la parte
contraria se reagrupa, protesta, y logra imponer una acción diferente. Como si hubiera una balanza a
veces en equilibrio y a veces en contradictorio oscilar.
"El modo de ser" parece en ocasiones firme, invariable, pero al entrar en contacto con un nuevo elemento
(por ejemplo, dinero o poder), se modifica hasta lo irreconocible.
Tan puede ser cierto el adagio de "genio y figura hasta la sepultura", como los cambios de conducta que
llegan a volver irreconocible a un viejo amigo.
Una virtud largamente probada puede eclipsarse en un segundo, y de allí otro antiguo adagio: "entre santo
y santa, pared de cal y canto."
La gratitud parece un sentimiento lógico, inevitable, entre el que recibe un favor y el que lo hace. Y sin
embargo, cuántas veces la gratitud es una carga tan pesada que el individuo la sacude de sí mismo y
acalla su conciencia buscando o inventando algo
detestable en aquél que lo favoreció. "Devolver mal por bien" es un fenómeno frecuente.
El hombre que prospera rápidamente tiende a perder confianza en los demás, y al mismo tiempo cobra
exagerada confianza en sí mismo, aunque esto sea en su propio perjuicio.
Hay personalidades capaces de tener grandes éxitos si nada anormal les ocurre, pero al primer obstáculo
pierden el equilibrio. En tanto que otras reaccionan con mayor brillantez ante la adversidad. En tal caso se
dice que hay almas que ponen condiciones al destino.

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Muchas de las imágenes que el "Yo" tiene de sí mismo son falsas; coartadas tendientes a ocultar rasgos
desagradables para el propio "Yo". También hay mecanismos para ver las cosas como se desea que
fueran, no como son, y el autoengaño llega a excesos de inconcebible falta de lógica. El Alto Mando
Japonés tuvo en 1941 abundante información fidedigna de que no podría vencer a Estados Unidos, pero
extrajo precisamente la conclusión contraria.
¿Y sobre un mismo error, que tantas veces se repite, en la misma persona? En apariencia -cuando es
evidente y claro- se infiere que jamás volverá a ocurrir. Pero vuelve una y otra vez, y sobre el mismo
punto, en circunstancias muy semejantes, que hacen exclamar a la persona: "¡Pero si esto ya lo sabía!"...
También es frecuente ver cómo personalidades fuertes, inflexibles, son más fácilmente dominadas -bajo
ciertas presiones- que otras personalidades conceptuadas como débiles. Así como una plancha de acero
es perforada por un proyectil, en tanto que la arena, o el agua, ceden ante éste y vuelven a quedar como
si nada hubiera ocurrido.
Otros caracteres, en cambio, saben modificarse de acuerdo con las circunstancias exteriores, pero no
para ceder ante ellas, sino para lograr su objetivo. Utilizan un actuar dinámico, que cambia su centro de
gravedad.
La psiquis es tan distinta entre uno y otro ser, y tan variable, que la Psicología actúa en un campo de
arenas movedizas. Hay ocasiones en que un empírico "conocedor de hombres", de un solo vistazo sobre
su interlocutor obtiene "radiografías psicológicas" notablemente cercanas a la verdad, sin necesitar
muchas investigaciones.
Parece que la psicología puede detectar ciertas capacidades y muchas tendencias o inclinaciones, pero
no tocar el alma. Cuando cree que puede hacerlo, y que todo lo psíquico es susceptible de ser analizado,
clasificado en mecanismos, en complejos, etc., sobrevalora a tal grado sus propias capacidades que
empieza a incursionar en terrenos de fantasías pseudocientíficas.
Oswaldo Spengler, el extraordinariamente erudito filósofo del siglo XX dice que sólo lo sistemático es
analizable. "No hay nada más extraño a la verdadera experiencia de la vida y conocimiento de los
hombres que esos sistemas de psicología, mecanismos muertos... Buscando la vida, han tropezado los
psicólogos con una ornamentación de conceptos. El alma sigue siendo lo que era, lo que no puede ni
pensarse ni representarse, el misterio, el eterno devenir, la pura experiencia íntima". ("Decadencia de
Occidente").
Sin embargo, los investigadores continúan su tarea con la esperanza de aportar luces que expliquen y
orienten la conducta.
EL SEXTO SENTIDO Y LA ATRACTIVA PARAPSICOLOGIA
Entre toda la paja de historias más o menos ficticias, en diversas épocas hombres de reconocida seriedad
han afirmado la existencia de notables fenómenos de "un sexto sentido". El filósofo Fichte habló de dichos
fenómenos y dijo que parecían rebasar los límites de la lógica y substraerse a las leyes del espacio o del
tiempo. ("El Destino del Hombre").
Ciertos casos de intuición, de "corazonadas", de telepatía, de personas que en el momento de morir
parecían comunicarse con alguno de sus seres queridos, etc., han sido referidos o estudiados por
hombres merecedores de crédito, en fechas muy diferentes.
Schopenhauer formuló la hipótesis de que, en ciertos momentos, inexplicablemente, parecía establecerse"
un nexo metafísico de un punto al otro. Preciso es suponer que se pudiese obrar sobre las cosas en su
'por dentro', en vez de, como de costumbre, obrar en su 'por fuera' ". ("Las Ciencias Ocultas").
Napoléon decía que en el patio del cuartel cualquier teniente sabía más del arte del combate que su
mariscal Ney, pero que durante las batallas el mariscal obraba como "sonámbulo", sintetizaba las
situaciones más complejas y daba órdenes en forma automática, sencilla y acertada, "corno si tuviera un
sexto sentido".
Charles Goodyear refería que un amigo le había platicado un sueño, según el cual el caucho podía
endurecerse con azufre. Goodyear hizo varios intentos fallidos, hasta que accidentalmente, con el calor,
logró hacer realidad el sueño. Y en esa forma nació su próspera industria.
Sueños que luego se realizan, pero intrascendentes, suceden con relativa frecuencia.
José Vasconcelos refiere que los guías beduinos suelen orientarse mejor de noche que de día. Agrega
que hay una especie de sexto sentido que orienta al artista, que "lo lleva a elegir, entre una infinidad de
combinaciones posibles, precisamente aquella que producirá más viva impresión... ya sea en la pintura o
en la música... El sentido de orientación nos pasea por las rutas de la sensibilidad espiritual, y nos asoma
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a los mundos de la esencia. Se le adelanta al juicio racional para decimos el buen camino de la belleza, tal
como en el aire, el vuelo se adelanta a la pupila del ave y la conduce al clima que la salva del rigor de la
estación". ("Estética").
Otro filósofo, Henry Bergson, dice que la intuición "es una lámpara casi apagada, que sólo se reanima de
tarde en tarde y apenas por unos instantes... Arroja una luz débil y vacilante, pero que alcanza a atravesar
la oscuridad de la noche en que la inteligencia nos deja... La intuición es el espíritu, el mismo espíritu y, en
cierto sentido, la vida misma. ("La Evolución Creativa").
El Dr. Robert Wallis dice que la inteligencia es esclava de los sentidos, en tanto que la intuición es libre, es
espíritu; percibe la realidad más directamente, aunque sólo lo hace en destellos aislados.
Durante la segunda guerra mundial, en un momento en que no había nada anormal a cierta distancia de
las trincheras, el general alemán Langhoff gritó a los que lo acompañaban: "¡Todos al refugio!"... y poco
después su puesto de mando era volado por una granada.
El historiador inglés Liddell Hart dice que Hitler poseía una "extraordinaria intuición, que muchas veces lo
hizo superar todos los cálculos de su Estado Mayor General. Si entre ambos no hubieran surgido
fricciones tan frecuentes, la combinación de los dos modos de conocer podían haber logrado la victoria".
Y entre los diversos casos que refiere, cita el de la invasión aliada en Normandía. Casi todos los expertos
creían que la invasión ocurriría en el Paso de Calais, y Hitler les decía que en Normandía... "La tan
ridiculizada intuición del Fuehrer estaba más cerca de la marca que los cálculos de los hábiles generales
profesionales", afirma Hart.
En fin, hay otros muchos casos semejantes. Los científicos cautelosos han mantenido abierta la pregunta:
¿Aparte de los 5 sentidos hay otro modo de información para el espiritu?....
La Parapsicología (en su rama no materialista) ha querido encontrar respuesta a esa pregunta. Su base
consiste en que hay hechos (telepatía, premoniciones, etc.) que el espíritu capta sin intervención de los
sentidos, o a veces valiéndose de éstos en forma fuera de lo usual.
El profesor Joseph Banks Rhine y su esposa comenzaron investigaciones sobre el particular en 1930, en
la Universidad Duke, de EE.UU., y después en la Fundación Para la Investigación de la Naturaleza del
Hombre. En 1953 hubo una reunión de parapsicólogos de varios países y se afirmó que existe la evidencia
de un "conocimiento extrasensorial", al que se le llamó "psigama".
El profesor Rhine hizo cerca de tres millones de pruebas, con metodología científica, y encontró casos
notables de jóvenes que recibían mensajes telepáticos o que acertaban en la lectura de naipes, a
distancia. Sin embargo, esas facultades se eclipsaban tiempo después sin llegar a nada trascendente. Al
cabo de 50 años de estudio pudo concretar que los fenómenos parapsicológicos más importantes se
presentan espontáneamente, en forma sorpresiva, y que no se les puede provocar ni sistematizar con
pruebas científicas.
El profesor R. Schimidt ha continuado las investigaciones de Rhine en la Universidad de Duke.
Pero, independientemente de esos trabajos serios, en los últimos años han surgido muchos
"parapsicólogos" que capitalizan el interés de lo misterioso, de lo inexplicable, y han venido lanzando
cientos de libros sobre el particular y efectuando reuniones, congresos, etc., hasta formar una corriente
novedosa que ofrece explicaciones "científicas", como si ya todo estuviera investigado y comprobado.
Esos falsos científicos usan la parapsicología, la psicología, la filosofía, las "ciencias ocultas" y hasta la
religión, y han establecido dos bases de arranque: 1) Que hay un gran poder de la mente. 2) Que hay una
forma parapsicológica "trascendental" que nos pone en contacto con una fuerza cósmica, de la cual
formamos parte.
Desde esas dos bases -y mezclando verdades con elucubraciones- se ha extendido una variada gama de
doctrinas que ofrecen a la juventud los siguientes dones:
1. Aumentar capacidades de la inteligencia.
2. Conocerse a sí mismo.
3. Hallar el camino del triunfo.
4. Resolver problemas de todo tipo.
5. Contactar poderes cósmicos.
6. Explicar científicamente la vida de Cristo.
7. Sustituir la Fe ciega por un conocimiento científico.
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Sobre el particular hay un torrente de libros, atractivos y hábilmente escritos. Sólo para dar una idea se
pueden citar los siguiente textos:
"La Guía de una Vida Racional".- Albert Ellis y Robert Harper.
"Percepción Extrasensorial".- Simeon Edmunds.
"Caminos Para la Auto-Realización".-Mouni Sadhuc.
"Pensamiento Dinámico".- Melvin Powers.
"Guía de Vivir en Balance".- Frank S. Caprio.
"Tesoro del Arte de Vivir".- Sidney S. Greenberg.
Hay multitud de matices en los cientos de títulos diferentes. Unos son en cierto modo cautos, y otros
llegan a afirmar que los "Ovnis" han visitado la Tierra en diversas épocas; que hombres "extraterrestres"
vinieron a modificar los genes del hombre-mono para convertirlo en homo-sapiens, que Cristo era un
"extraterrestre", etc., etc.
Como preparación mental en los niños, para que más tarde estén abiertos a esas ideas, se difunden
numerosas películas de fantasía, que los niños ven con credulidad inocente en la televisión y en el cine.
"ESCUELAS", “DOCTRINAS" Y "GRUPOS ESPIRITUALlSTAS"
Con diferentes disfraces, mezclando algunos datos ciertos y otros retorcidos habilidosamente, han surgido
en los últimos treinta años multitud de "Escuelas", "Doctrinas" y diversos grupos con abundante material
psicológico, filosófico y "científico". No es en el fondo nada nuevo, pero está presentado en forma
novedosa, atractiva, con un lenguaje claro, a veces salpicado de alusiones al "espíritu" y a "Dios", pero
que en esencia no se refieren a ambos como la religión los concibe.
Tan solo como ejemplos aislados, citamos algunos párrafos textuales, con su autor:
"Todos sus problemas pueden resolverse porque nada es imposible a la mente del hombre... La mente
subconsciente es todavía más poderosa... Hay sólo una Mente en toda la creación, y cada hombre es una
parte de ésta... El mal es una gran ficción: todo lo que usted imagina, es lo que forma su vida; usted se
proyecta a sí mismo por las imágenes que forma en su mente. Y por las imágenes que usted forma le
ocurre todo lo que le sucede... La mente subconsciente es todo, contiene todo, conoce todo. Por eso
puede hacerla todo... Todo lo que ésta necesita es la sugestión... Ponga la semilla de su nuevo ser en la
Mente Subconsciente y ésta se encargará de trabajar para usted... ¿Qué sabía Jesús? Sólo pensó en que
el agua se transformara en vino, y ocurrió... Actúe usted como si lo que se propone fuera imposible de
fallar"... (Intercala conceptos de telepatía, psicosomática e hipnosis). ("Tres Palabras Mágicas". Por U.S.
Anderson).
En 1959, durante una conferencia efectuada en Londres, Maharishi Mahesh presentó una doctrina de su
"Maestro Guru Dev" (Divino Maestro. Swami Brahmananda), llamada "Meditación Trascendental y de la
Ciencia de la Creatividad Inteligente."
Maharishi ofreció testimonios médicos de que tal doctrina opera cambios físico-químicos en el organismo
para lograr: mayor capacidad de trabajo; alivio de la tensión nerviosa ¡restablecimiento de la salud;
conocimiento de sí mismo; impulso a la creatividad; libertad interior y exterior, etc.
En ese mismo año Maharishi fundó la Sociedad Internacional de la Meditación Trascendental, que en
1971 ya se había extendido a 51 países. Maharishi recorrió todo el mundo para formar sucursales de su
Escuela y en 1974 estuvo en México. En el primer grado enseña que la "Meditación Trascendental no es
religión; no es filosofía. Es una técnica que opera cambios fisiológicos. Se basa en principios científicos"...
Después habla de algunos conceptos "parapsicológicos", dice que todas las religiones son buenas y a
continuación lleva al alumno a una serie de ejercicios "para poner la mente en blanco", pronunciar
"palabras mágicas", etc.
Dicha "Escuela" dispone de un amplio presupuesto, edita libros y revistas, hace propaganda en periódicos,
organiza conferencias y logra atraer la atención de un considerable público, integrado principalmente por
jóvenes.
Otra "doctrina", del Dr. Hugo Kinnert, contiene párrafos como los siguientes "Hay unidad de todo lo que
existe en el Universo. Todo es Energía... Usted puede entrar en contacto con la conciencia cósmica y
transformarse sin pararse en la iglesia nunca... Esta es una nueva etapa evolutiva de la humanidad... Todo
acto que produce felicidad es justo y recomendable. Todo aquel que nos causa desdicha es errado e
inmoral. Toda la autoridad religiosa, todas las convenciones sociales, no cuentan para nada en este
asunto. La virtud debe definirse en términos de felicidad"... ("Fuerzas Mentales").
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El profesor Diasetz Teitaro Suzuki difunde otra "Escuela" mediante libros, revistas y conferencias. Algunas
frases dan una idea de su enseñanza: "El Zen es el arte de ver la naturaleza del propio Ser. Nos hace
libres para usar grandes poderes que tenemos ocultos. Es necesario destruir conceptos antiguos para
llegar al nuevo conocimiento." ("El Camino Abrupto Hacia el Descubrimiento de la Realidad". A. Blay).
La llamada "Escuela de Gurdjieff" es también muy vasta. Tiene editoriales de libros en varios países y es
difundida por numerosos escritores y conferenciantes, entre los cuales figuran Louis Pauwels, Maurice
Nicoll, J.G. Bennett, Margaret Anderson y otros muy conocidos. Tal escuela es una "Sociedad Inciática
Contemporánea". Su objetivo es llevar a los jóvenes conocimientos ocultos para "resolver sus problemas
que las ciencias, las filosofías, las iglesias y las políticas no pueden resolver."
Se conectan con esa "Escuela" otras variantes de Collin y Ouspensky ("El Desarrollo de la Luz", "Un
Nuevo Modelo del Universo", "En Busca de lo Milagroso", etc.).
En EE.UU. se han difundido mucho la "Iglesia Cientificista"; la "Dinámica Mental"; la "Dinámica del
Liderazgo"; los Seminarios Ernhard (para operar sobre la mente); los Centros Esalen (para "liberar el
potencial humano"); La Bioinformación Para la Psicosomática (que pretende curar con la mente y a través
de objetos mágicos); los Grupos Astrológicos (con pretensiones de adivinación), y otros muchos.
Últimamente la "Iglesia Cristiana del Templo del Pueblo", con sede en San Francisco, CaL, quedó
inesperadamente desenmascarada con la matanza de más de 900 personas en la colonia que fundó en la
Guyana, Sudamérica.
El gobierno guyanés reveló que había permitido esa colonia porque le fue recomendada por altos
funcionarios de Estados Unidos, incluyendo al Vicepresidete Walter Mondale, a los senadores Sam Ervin,
Hube"rt Humphrey, Henry Jackson, el Secretario de Salud, Educación y Bienestar Social, Joseph Califano
(todos promarxistas) y a otros conocidos políticos. Esta llamada "Iglesia Cristiana del Tempo del Pueblo"
disponía de un enormepresupuesto para hacer prosélitos.
En fin, que se trata de una siembra masiva de confusión organizada con disfraces de "ciencia y religión".
(En estas páginas apenas puede darse una idea general de dichas "doctrinas" que han venido penetrando
particularmente entre jóvenes. y caso sorprendente, algunas de ellas han logrado penetrar hasta en
colegios católicos).
EL MANANTIAL DE DONDE BROTAN ESAS NOVEDADES
Tales "escuelas", "doctrinas", etc., presentan el atractivo -principalmente a la juventud- de ofrecer nuevos
conocimientos, mezcla de "ciencias ocultas" y de descubrimienfos científicos actuales. Todos manejan
ciertas fórmulas psicológicas-optimistas; principios de medicinanaturalista y de medicina-psicosomática;
bases prácticas para desarrollar la confianza en sí mismo; sugestiones encaminadas a confiar en el poder
de la mente propia, presentada como parte de la Mente Cósmica.
¿Todo eso es positivo o negativo? . .
En un primer plano puede observarse que todo eso contiene una parte de verdad, sutilmente manejada, y
esto atrae a muchos prosélitos o lectores. El joven con bajo aprovechamiento en sus estudios; o con
dificultades para continuar sus estudios; o con la incertidumbre de no encontrar empleo; o con la
inseguridad de iniciarse en un nuevo trabajo; o con dificultades psicológicas por las tensiones en el hogar;
o ansioso de desarrollar una actividad mejor para encarrilarse en la vida y formar su familia, encuentra en
tales "escuelas", "doctrinas" y lecturas una esperanza novedosa.
En muchos casos sucede que jóvenes con transitorios malestares leves (ya sean sociales o psicológicos),
encuentran realmente una ayuda en esos métodos de "conocimiento de sí mismo", de "autoseguridad", de
"salud y fuerza", etc., y quedan convencidos de la veracidad de dichos procedimientos.
Pero, en un segundo plano, tales doctrinas hacen que sus simpatizadores pasen insensiblemente de la
"parte de verdad" que los textos ostentan, a la parte de falsedad que esconden hábilmente.
¿De qué modo pueden influir negativamente? . .
Quienes carezcan de cualquier formación religiosa, verán a esas "escuelas" como una religión moderna y
científica, superior a todo lo que hayan oído hablar acerca de diversas religiones.
Quienes hayan asimilado la generación espontánea, el evolucionismo, el positivismo y algo de marxismo,
hallarán en tales doctrinas un complemento de materialismo disfrazado.
Quienes tengan cierta inclinación panteísta o ateísta, encontrarán atractivas ideas para acentuar y
justificar esas posiciones.

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Quienes sean cristianos (de los diversos ritos protestantes) o católicos, podrán hallar (según el grado de
su Fe), novedosos elementos de duda. Resulta que los grados superiores de dichas "escuelas" y
"doctrinas" contienen elementos que "explican" y "justifican" la culpa; que presentan a Cristo como un
simple filósofo, ya Dios como una fuerza cósmica y ciega, de cuyas fuerzas podemos aprovechamos con
el poder de la Mente.
Todo eso, naturalmente, va por grados. Hay ramas atractivas para todos los caracteres.
Ahora bien, ¿de dónde procede todo ese arsenal "ideológico, científico, filosófico y teológico?"
EL VENERO MAS PRÓXIMO.- Aparte de las últimas adquisiciones de la Psicosomática y la
Parapsicología, las mencionadas "escuelas" se nutren de abundante y variado material de La Orden Rosa
Cruz.
Esa Orden, muy antigua, fue resucitada y reorganizada por C. Rosencruetzen a principios del siglo XV. En
Egipto se fundó una Escuela y luego sus discípulos crearon otras en Europa, vinculadas secretamente con
diversos grados de la Masonería.
Charles Laffon-Ladebat (Grado 18 del Antiguo y Aceptado Rito Escocés), escribió en 1856: "Nada
tenemos nosotros que hacer con las religiones del mundo. No tenemos más que un padre, que es el Dios
Todopoderoso, y un maestro que es el sublime filósofo, asesinado hace 1,800 años por haber predicado
que todos los hombres eran hermanos... Todas las religiones han causado guerras y males... La única
buena es la masonería... La doctrina de jesús, que es la de la masonería, es la adoptada por la
universidad de los hombres honrados. Tenemos por tanto perfecto derecho para afirmar que la masonería
es la religión universal... Para nosotros, queda demostrado que jesús de Nazareth fue el verdadero
príncipe de la masonería... jesús, filósofo y amigo de la humanidad... Su voz se volvió a escuchar con las
palabras 'libertad, igualdad, fraternidad'... El jesús de la masonería nada tiene en común con el jesús de
los impostores" ("Diccionario Enciclopédico de la Masonería", por Lorenzo Frau Abrines, grado 33.Rosendo Arús y Arderiu, grado 33; y Luis Almeida, grado 33.-Tomo 11, págs. 1293 a 1309).
Lo anterior explica por qué La Orden Rosacruz usa como emblema una cruz cristiana con una rosa roja,
que simboliza la sangre de Cristo. La Logia Suprema tiene su sede en el Parque Rosa Cruz de San josé,
California.
En México hay grupos "rosacrucistas" vinculados al Grado 15 de la "jurisdicción masónica de los Estados
Unidos Mexicanos" (Calle Lucerna 56, México 6, D.F.)
No debe extrañar que algunas ramas masónicas incursionen en terrenos del cristianismo, pues cuando
menos desde el siglo XVIII mostraron mucho interés de infiltrarse en este campo, para lo cual se creó el
Rito de la Orden de San joaquín. En 1756, en Leutmeris, Bohemia, había templos católicos que
secretamente celebraban ceremonias para masones que actuaban como católicos en la vida pública.
EL VENERO INICIAL.- La Orden Rosa Cruz tiene abundante material ocultista, "científico", psicológico,
astrológico, teológico, etc., pero a su vez lo ha venido tomando de la Cábala.
La Cábala consta de muchas y complicadas partes, pero dos de sus ramas principales se refieren a todo
lo relacionado con el Pensamiento y a todo lo relacionado con la Naturaleza.
De la Cábala han salido "enseñanzas" para los ritos masónicos políticos, que tienen duración limitada y
metas limitadas, después de lo cual son substituidos por otros ritos con nuevas metas. Y la Cábala
también alimenta a los ritos masónicos “trascendentes", que operan en planos superiores, permanentes,
ya como anti-religión o religión invertida. Su "Gran Arquitecto" no es un ser superior al mundo: es la fuerza
que rige a la materia.
La Cábala es un conjunto de documentos altamente secretos, extremadamente complicados. Sin
embargo, una ligera idea sobre el particular la tomamos del "Diccionario Enciclopédico de la Masonería",
antes mencionado, que en parte dice lo siguiente:
"Cábala o Kábala, viene del hebreo Kibbel. Tradición entre los rabinos y doctores judíos que vienen
profesando para adivinar, por medio de la combinación de sus letras o de sus palabras, el verdadero
sentido del texto de las sagradas escrituras... Kibbel quiere decir tradición, lección, enseñanza. La Cábala
lleva a la luz y colma de bienes sobrenaturales a sus poseedores... Se cree que los cabalistas existieron
antes de jesucristo y los rabinos sostienen que éste no operó sus milagros sino en virtud de la Cábala...
Se practica y difunde en gran secreto... Al igual que la Francmasonería tiende sin cesar a la perfección
espiritual y a la fusión de las creencias y de las nacionalidades entre los hombres... La Cábala es la llave
de las ciencias ocultas... La Cábala ha influido poderosamente en símbolos y tradiciones de la

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francmasonería"... ("Diccionario Enciclopédico de la Masonería", por los Grandes Maestros Grado 33,
Lorenzo Frau Abrines, Rosendo Arús y Arderiu y Luis Almeida. Tomo 1, páginas 160 a 169).
DESVIACIÓN HACIA LA NADA
El sexualmente desquiciado (homosexual) se retocó en EE. UU. con el amable término de "gay", que
significa "alegre". ¿Acaso ser alegre no es encomiable? En todo el mundo se ha popularizado ese término,
y se llega a proclamarlo como "orgullo". Se da el caso de que comunidades "gay" reciban subsidios
oficiales. Una persistente propaganda busca ganar prosélitos entre niños y jóvenes de ambos sexos. Las
agencias de mercadotecnia dicen que en México hay cinco millones de esas personas, y en EE. UU. 32
millones.
Tal camino priva al hombre y a la mujer de la normalidad de formar una familia y de tener descendencia.
Es un camino hacia la Disolución y la nada.
La Conferencia de la ONU celebrada en Pekin, en 1995, planteó la idea de que el ser humano nace
indiferenciado y que es la Sociedad la que le impone (mediante costumbres y religión) el papel de hombre
o mujer. De ahí se viene derivando una sutil campaña que divulga la homosexualidad, a veces disfrazada
como defensa "del género". En este sentido equívoco se ha propuesto una reforma al Art. 30.
constitucional, que rige la educación pública. De adoptarse la orientación de la ONU -como se pretende---,
resultará factible inducirle a niños y niñas la idea de que pueden escoger la "opción" que decidan, ya sea
para tener relaciones entre hombre y hombre o entre mujer y mujer. Eso aquivaldría a oficial izar el
homosexualismo. En otras palabras, sería un golpe de Disolución Social contra la familia. (1)
(1) La iniciativa de reforma del Art. 30. se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 29 de Junio del
2004.

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Capítulo VI. De la Nada a la Nada, ¿o hay Otro Camino?
¿LA VIDA TIENE UNA FINALIDAD O META?
Durante muchos siglos casi no fue necesario reflexionar sobre esta interrogante porque la gente sabía, y
más que saber, sentía, una respuesta inmediata, afirmativa. Se sabía y se sentía la trascendencia de la
vida. Un tránsito por este "valle de lágrimas" para llegar "a la vida verdadera", a la "vida perdurable".
Después, lentamente, las teorías materialistas fueron moviendo las bases de ese conocimiento.
Durante el siglo dieciocho las corrientes materialistas y anticristianas estallaron arrolladoramente en el
enciclopedismo y en el "iluminismo" de las sectas secretas. Más tarde el positivismo, el darvinismo, el
evolucionismo y el marxismo convergieron para afirmar que la vida es producto del azar.
Consecuentemente, carece de Creador y de finalidad.
¿De dónde venimos? . . Ese enigma lo contestó cierta parte de la ciencia saltando desde la materia inerte
hasta el infusorio, del infusorio a una "asociación de células", para llegar al simio y al hombre.
¿A dónde vamos? . . Al polvo de donde salimos, ahora ya sin esperanzas de recobrar la existencia a
través del infusorio, del anfibio y del chango.
Toda la enseñanza primaria y superior así lo induce claramente. Jean Rostand, ensalzado por los
positivistas contemporáneos, enseña a los alumnos de biología: "El hombre.no es la obra de una voluntad
lúcida; ni siquiera el resultado de un esfuerzo sordo y confuso. Los procesos ciegos y desordenados que
lo han concebido, no buscaban nada, no aspiraban a nada, no tendían a nada, ni siquiera de la manera
más vaga del mundo. El hombre nació sin razón y sin objeto, como nacieron todos los seres, no importa
cuándo, no importa dónde... El hombre no prepara nada, no prolonga nada, no se liga a nada. El único
orgullo que el hombre puede pretender: ser lo más complicado que existe como montaje de moléculas...
Una cosa de la que no dudo nunca es que fuerzas extrañas a nuestro corazón hayan jugado con él... Los
que creen en un Dios, ¿piensan tan apasionadamente en su presencia como pensamos en su ausencia
nosotros, los que no creemos en él?" ("Existe Dios? No Responden".- Jean Rostand).
Para el positivismo, para el materialismo, la única meta de la vida _" accidente del azar" - es que la vida se
disuelve en la Nada.
Una de sus pruebas es que "nadie ha regresado del más allá"... y la objeción inmediata es: ¿acaso el niño
que deja el seno materno y que desaparece de esa vida sin luz, cesa de existir porque jamás regresa al
seno de donde nació?
Otra de sus pruebas es que la Ciencia no puede demostrar que haya otra vida. A lo cual se le refuta: ¿Y
cuántas cosas la Ciencia no ha podido probar, y luego se ve que existen? ¿Y cuántas otras no ha podido
llegar a probar, y sin embargo las afirma? ...
El futuro que auguran el positivismo y el materialismo (y la ciencia manejada por ellos), es bastante claro y
demostrado: el ser humano va muriendo, y los muertos van muriendo cada día más al alejarse su
recuerdo. Con los años las sepulturas también mueren, y con ellas los panteones acaban por desaparecer
también.
Y así han desaparecido y desaparecerán las ciudades, las culturas, los soles y los planetas. Nada quedará
de lo que fue cuna y mortaja de la razón y del sentimiento humanos.
El azar nos ha dado el don de pensar, de sentir y de amar.
Nos ha dado la inteligencia, quizá para que sólo tengamos noción de nuestra muerte y disolución en el
polvo y la Nada.
El dolor de la conciencia es más vivo que el dolor de la materia, si es que a la materia se le puede atribuir
la facultad de sentir dolor.
Desde el ángulo positivista, materialista (que es el único que actualmente se enseña a la juventud), hay
dos certezas básicas de la vida humana: que viene del azar confuso y que se extinguirá en la muerte.
Desde esa perspectiva, es evidente que todos los afanes, los proyectos, las empresas triunfantes,
terminan en la más completa y absoluta derrota, aún cuando hayan sido realizados. Porque lo fueron en
forma transitoria y al final la muerte dice la última palabra extinguiendo en polvo -derrotando- a inteligentes
y a tontos, a ricos y a pobres, a victoriosos y a vencidos.
Vista del modo positivista, la muerte es una derrota total, inexorable y definitiva. Nada cuenta junto a ella.
Nada de lo hecho o de lo no hecho; de lo bueno o de lo malo; de lo perverso o de lo noble, significa nada
en la vida que se extingue con la muerte. La muerte es la dispersión de todo propósito, de toda

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personalidad, de todo anhelo, de toda acción, de todo sentimiento. La muerte es, pues, lo que da sentido
íntegro de inutilidad al esfuerzo y al dolor. Porque es volver a la Nada.
De la Nada, al Ser, al Dolor y definitivamente a la Nada... No hubo plan ni hay meta.
ATISBOS DE QUE NO ES PRECISAMENTE ASI...
Muchos científicos, sin embargo, dudan de toda esa estructura materialista. Otros categóricamente la
niegan.- Los primeros se preguntan: ¿la vida tiene alguna finalidad o meta?
El famoso fisiólogo francés Richet afirmó que en todo ser viviente hay una finalidad. La vida, dijo, persigue
fines, va hacia alguna meta, no es un ciego accidente del azar. Y ofreció multitud de pruebas biológicas:
La fibrina, en la sangre, está destinada a cerrar las posibles heridas, y eso demuestra un principio de
previsión... Alguna voluntad trabaja para afirmar la seguridad del individuo. Cada órgano está hecho con
vistas a una función y a múltiples y sabias resoluciones de problemas vitales que se le pueden presentar
en el futuro. Eso no puede ser "adivinación". En la vida hay plan y se persiguen metas. ("Apología de la
Biología".- Carlos Roberto Richet).
Otro científico, el biólogo suizo Emilio Guyenot, dijo que el organismo tiene permanentes invenciones para
eludir peligros. Los anticuerpos específicos se adaptan a las toxinas y a los venenos invasores "como una
llave se adapta a una cerradura". Nuestros 100 billones de células resuelven constantemente problemas
de inexpresable complejidad. El ojo de las aves que vuelan muy alto tiene un filtro para precaverse de los
nocivos rayos solares en las grandes alturas. Y miles de ejemplos más podrían citarse. ("La Variación").
El científico francés Gustavo Le Bon decía a principios del siglo XX: "El admirable trabajo de las células,
con sus reacciones, descomposición de cuerpos estables, etc., todas esas operaciones admirables,
adaptadas a un fin, están dirigidas por fuerzas de las que ninguna idea tenemos, fuerzas que se conducen
como si poseyeran una clarividencia superior a la razón. Lo que ellas realizan en cada momento de
nuestra existencia, está muy por encima de lo que puede hacer la ciencia más avanzada." ("La Evolución
de la Materia").
Uno de los positivistas modernos, Guillermo Fernández Muñoz, afirma: "Existen principios que encauzan
las expresiones de la materia, desde el hombre hasta las nebulosas. Esto nos lleva a la conclusión de que
hay principios de orden inmaterial, y éste es el único elemento inmaterial reconocido por la ciencia física...
Los substratos constituyen individualidades de tipo puramente energético que imponen a la materia
errante una forma y dirección que no son perceptibles en forma directa porque carecen de las
dimensiones materiales, pero cuya existencia nos resulta indispensable para explicamos la existencia
humana...
"La vida es un ciclo y así la muerte resulta todo lo contrario de lo que creemos, pues con ella nos
reintegramos totalmente a esos sentimientos que constituyen la esencia de la vida, y que en nuestro ciclo
sólo durante algunos momentos gozamos: aquellos en que el cuerpo logra traducir plenamente las
tendencias que lo impulsan". ("El Hombre y su Destino." 1962. Guillermo Fernández Muñoz).
Aunque todo eso no resulta muy categórico o claro, es significativo que un positivista contemporáneo
entreabra ya las puertas a un "algo" que no es materia y a un "algo" que trasciende la vida presente.
Por otra parte, el filósofo de la desilusión, brillante en el pesimismo, se preguntaba: "Pero, ¿no es
realmente un milagro esa fuerza de todo organismo? La física no podrá nunca destronar a la metafísica,
porque se contenta con admitir tales y cuales principios sin profundizar en ellos, lo que supone que
renuncia. de antemano a suministrar una explicación última de las cosas...
"¿Este presente tan precioso que vosotros, hijos del tiempo, deseáis con tanto afán, no lo tenéis
actualmente en real y plena posesión? ¿Sabes cómo has llegado a él? ¿Conoces los caminos que te han
traído, para afirmar que con la muerte se quedarán cerrados? No comprendes la existencia de tu Yo,
después de la destrucción de tu cuerpo; pero, ¿acaso comprendes mejor tu existencia actual y la senda
por donde viniste a ella? ¿Qué razones puedes tener, para pensar que las vías secretas que estuvieron
abiertas para conducirte al presente actual no continuarán libres, abriéndose paso a otro presente, hoy
futuro? . .
"El único error innato que albergamos es el de creer que hemos venido al mundo para ser felices; es
insensato cerrar los ojos y no querer reconocer la clara revelación de que el verdadero destino de la
existencia humana es el dolor; que la vida está completamente rodeada por él y que no podemos eludirle,
que entramos en el mundo con lágrimas y que a su término es peor...

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